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A los estragos del confinamiento sobre la salud mental de los niños se suman los del desconfinamiento

Ghita Benjelloun, jefa del departamento de psiquiatría del Hospital Infantil Ibn Rochd de Casablanca, en Marruecos, ha presentado datos sobre el impacto del confinamiento en la salud mental de niños y adolescentes. “El cierre de escuelas asociado al confinamiento ha tenido realmente efectos extremadamente negativos. Es importante señalarlo porque si no se reanuda la escuela será aún más perjudicial para la salud física y psicológica de los niños”, explica.

“Cuando se enfrentan al estrés, los niños reaccionan de maneras muy diferentes”. “Durante el confinamiento tuvimos la impresión de que algunos niños se encontraban bastante bien y que estaban felices de estar fuera de la escuela. Este es el caso de los niños que se preocupan por la escuela, que no les gusta mucho la escuela… Pero nos sorprendió mucho durante el desconfinamiento y actualmente tener durante las consultas una bandada de niños extremadamente ansiosos, deprimidos y suicidas… que finalmente experimentaron el confinamiento con un retraso como en el estrés postraumático”, añade.

“Los niños reaccionan de manera diferente según su edad, su apego a sus padres, su capacidad de comprender y lo que se les dijo, su historial psicológico y psiquiátrico, y el lugar en el que fueron confinados”, dice Benjelloun.

La maestra explica que “el período sin escuela generó mucho miedo, ansiedad e inseguridad. El no ir a la escuela y las actividades extracurriculares causaron una pérdida de puntos de referencia, estructura y bienestar, lo que generó inseguridad. Entonces, los períodos sin escuela generalmente conducen a un aumento de peso, a horarios de sueño completamente interrumpidos y a un aumento del tiempo de pantalla frente a los videojuegos”.

¿Cómo se tradujo esto en el servicio de psiquiatría infantil en Casablanca? “En la atención ambulatoria, observamos más intentos de suicidio entre los pacientes (niños y adolescentes combinados) durante el período de confinamiento (del 21 de marzo al 10 de junio) en comparación con el período anterior al confinamiento (del 1 de enero al 20 de marzo)”, dice Benjelloun. “Y casi el mismo número de casos de violencia y trastornos del comportamiento entre los dos períodos”.

“Por otra parte, en los 20 días siguientes a la apertura, hubo tres veces más intentos de suicidio (18 casos en 20 días), tres veces más casos de violencia (13 casos) y tres veces más casos de problemas de conducta (7 casos)”, añade.

La tendencia es casi similar en lo que respecta a las hospitalizaciones. En cuanto a los adolescentes (de 12 a 18 años), la profesora Benjelloun sostiene que hubo “tantos intentos de suicidio durante el período de reclusión (del 21 de marzo al 10 de junio) como antes (del 1 de enero al 20 de marzo), el triple de casos de trastornos de conducta y el mismo número de casos de ideación suicida grave que requirieron hospitalización”.

Las cifras se dispararon tras la apertura. Los servicios del hospital de Harouchi observaron tres veces más intentos de suicidio (7 hospitalizaciones en 20 días, incluido un paciente hospitalizado dos veces), tres veces más casos de violencia (13 casos en 20 días), tres veces más trastornos de conducta (4 hospitalizaciones en 20 días) y casi el mismo número de casos de ideas suicidas graves.

“Hospitalizamos durante el confinamiento al doble de niños de 6 a 12 años que habían intentado suicidarse. Esto sigue siendo raro a esa edad. En el momento de la apertura, hubo siete veces más hospitalizaciones por intentos de suicidio entre esta categoría de niños”, añade.

https://www.medias24.com/coronavirus-chiffres-choc-de-l-impact-du-confinement-sur-la-sante-mentale-des-enfants-12687.html

El gobierno australiano admite oficialmente que las pruebas de coronavirus no son nada fiables

Un departamento oficial del gobierno australiano, la Therapeutic Goods Administration, afirma que hay “pocas evidencias” para evaluar la “utilidad clínica” de la PCR o de los análisis serológicos.

Las medidas sanitarias contra la pandemia se basan en pruebas que, según el propio gobierno australiano, no son nada fiables. No es un conflicto de opiniones entre los “expertos”. Es el propio gobierno quien lo admite.

Si vas a un médico porque crees que tienes una enfermedad grave y te dicen que hay dos pruebas disponibles. Con la primera, un hisopo, no saben si tienes o no la enfermedad aunque registras un resultado positivo. Con la otra, un análisis de sangre, saben con certeza que la prueba no sirve para detectar la enfermedad.

¿Encontraría un paciente esa situación satisfactoria? Obviamente no. Pero eso es exactamente lo que el gobierno australiano admite con sus pruebas de coronavirus. La Therapeutic Goods Administration dice que “la medida en que un resultado positivo de PCR se correlaciona con el estado infeccioso de un individuo aún se está determinando” y que, además, “hay pocas pruebas disponibles para evaluar la exactitud y la utilidad clínica de las pruebas de Covid-19 disponibles”.

Las instituciones sanitarias australianas no saben si una persona está infectada o no, aunque de positivo. La Therapeutic Goods Administration también admite que la “fiabilidad de las pruebas” es incierta debido a la “limitada base de pruebas”.

Como los australianos saben que las pruebas PCR son poco fiables y que las serológicas son inútiles, las esconden a la vista de todos con la esperanza de que nadie se de cuenta.

Dar positivo es lo que se llama un “caso”, una palabra que normalmente se aplica a las personas que están enfermas y en Melbourne el aumento de los llamados “casos” se está utilizando como justificación para los confinamientos.

Mientras tanto, el número de pacientes graves y críticos (que debería ser la definición real de un “caso”) no ha aumentado por encima de 70 en Australia desde que comenzó la pandemia, en una población de 24 millones. Las muertes per cápita son de alrededor de 26 por millón en un período de seis meses.

A pesar de ello, en Australia se han seguido las mismas prácticas dudosas sobre las causas de muerte que en otros lugares. El director de sanidad de Victoria admitió que no estaban haciendo pruebas para el virus, sino asumiendo que si había un síntoma similar a la gripe debía ser coronavirus. Las muertes por gripe en Australia, hay que añadir, se están reduciendo inusualmente.

Los análisis de sangre son aún peores. El Instituto Doherty ha analizado alrededor de media docena de análisis serológicos (de sangre) y ha concluido en cada caso: “En general, nuestros hallazgos siguen apoyando las recientes declaraciones de posición de la Red de Laboratorios de Salud Pública (PHLN) y el Colegio Real de Patólogos de Australasia (RCPA) de que los ensayos serológicos tienen un papel limitado, si es que lo tienen, en el diagnóstico de la infección aguda por Covid-19”.

Esta conclusión ha sido replicada en otros lugares. Beaumont Health en Michigan realizó un estudio longitudinal, a partir de mediados de abril, que se suponía que iba a examinar las tasas de infección en los trabajadores sanitarios expuestos al virus. Se basó en pruebas serológicas a gran escala.

La conclusión del estudio es que “se necesitan urgentemente estudios clínicos de mayor calidad que evalúen la exactitud del diagnóstico de las pruebas serológicas para el covid-19. Actualmente, las pruebas disponibles no apoyan el uso continuado de las pruebas serológicas existentes en los puntos de atención”.

Los análisis de sangre también son inútiles porque a fecha de hoy no se conoce la composición genómica del virus.

En Melbourne hay toque de queda entre las 8 pm y las 5 am y a la gente la envían a la cárcel por no usar mascarilla. La policía patrulla los lugares públicos para asegurarse de que se sigan los reglamentos sanitarios, aunque sea a la fuerza.

Los ciudadanos de Victoria que intentan organizar protestas pacíficas son detenidos en sus casas y acusados de “incitación”, lo que sea que eso signifique.

El primer ministro, Daniel Andrews, quiere extender el estado de emergencia por otros 12 meses para poder entregar todas las decisiones al Director de Salud y afirmar que lo está haciendo bien.

https://www.tga.gov.au/covid-19-testing-australia-information-health-professionals

Cuantos más ‘casos’ descubran, más dinero recibirán las comunidades autónomas del Fondo Covid-19

Las comunidades autónomas se han lanzado como posesos a hacer tests de coronavirus.

¿Por qué?

Porque de esa manera encontrarán más “casos”, más “positivos” y más “brotes”.

¿Para qué quieren más “contagiados” las comunidades autónomas?

La explicación está en el Decreto-Ley 22/20 de 16 de junio, por el que se crea el Fondo Covid-19 y se establecen las reglas para el reparto de la pasta (*). Hay 16.000 millones de euros para repartir en varios tramos.

Es una carrera. Cuantos más “casos”, más dinero. Para obtener más subvenciones hay que encontrar “casos” por todas partes.

En su primer tramo (6.000 millones de euros), el 30 por ciento del Fondo Covid-19 se repartirá entre las comunidades autónomas según el número de “contagiados” que se hayan notificado hasta el 30 de abril.

Otro 10 por ciento se distribuirá entre ellas según el número de pruebas de PCR realizadas hasta esa misma fecha.

Finalmente, otro 25 por ciento quedará a expensas del número de casos de coronavirus notificados y de pacientes que han precisado hospitalización hasta el 30 de abril.

En su segundo tramo (3.000 millones de euros), el reparto es parecido, pero alcanza a los “casos” hasta el 31 de octubre. El reparto se llevará a cabo “según el número de casos de Covid-19 notificados y de pacientes que hayan precisado ingreso en UCI a 31 de octubre de 2020”.

Otro 10 por ciento de este tramo se repartirá en función del “número de pruebas realizadas mediante PCR”.

Finalmente, un 20 por ciento de la pasta se distribuirá “según el número de casos de Covid-19 notificados y de pacientes que hayan precisado hospitalización”.

(*) https://www.boe.es/boe/dias/2020/06/17/pdfs/BOE-A-2020-6232.pdf

Estados Unidos impone sanciones económicas a los laboratorios rusos que han creado la primera vacuna contra el coronavirus

A los platós de televisión deberían ir los economistas o los expertos en geoestrategia para hablar del coronavirus porque lo que está en juego es algo más que la salud.

La carrera para desarrollar la primera vacuna contra el coronavirus ha sido como la carrera espacial. Ha ganado el mismo (o parecido) corredor, el competidor ha quedado humillado y no admite su derrota porque es muy mal deportista.

Algo tienen que hacer porque los organismos sanitarios han dado sus bendiciones a la vacuna rusa y hay que impedir su difusión por cualquier medio. Si no es por motivos sanitarios, será por motivos abiertamente imperialistas, como las sanciones económicas, y entonces se acuerdan del Departamento de Comercio.

Por la puerta falsa introducen a los laboratorios rusos que han creado la primera vacuna contra el coronavirus en la lista negra de sanciones (1). Es evidente, pues, que las vacunas son uno de tantos métodos de guerra económica.

Por eso el portavoz del gobierno ruso, Dmitry Peskov, ha hablado de “competencia desleal” respecto a los fármacos rusos.

Más de una cuarta parte de la población mundial vive en los países sometidos a las sanciones de Estados Unidos. En abril una empresa rusa envió respiradores a Estados Unidos como ayuda humanitaria para los hospitales que trataban a los pacientes. Más tarde Reuters reveló (2) que la empresa rusa había estado sometida a las sanciones desde 2014. Pero el envío era gratuito y no lo podían rechazar, ni siquiera aunque procediera de Rusia.

La vacuna rusa ha sido desarrollada por el Instituto de Investigación de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya del Ministerio de Sanidad de Rusia, en un proyecto de investigación conjunto con el 48 Instituto Central de Investigación del Ministerio de Defensa de Rusia (3).

El 27 de agosto el Departamento de Comercio impuso sanciones al referido 48 Instituto. Washington le acusa de estar asociado a los programas rusos de armas químicas y biológicas (4).

El gobierno de Estados Unidos no quiere que la vacuna rusa interfiera en los 6.000 millones de dinero público que se están asignando a las empresas farmacéuticas estadounidenses dentro de la Operación Velocidad Punta, a la que ya nos hemos referido en otras entradas.

(1) https://www.federalregister.gov/documents/2020/08/27/2020-18909/addition-of-entities-to-the-entity-list-and-revision-of-entries-on-the-entity-list
(2) https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-russia-usa-sanctio/russian-ventilators-shipped-to-us-made-by-firm-under-us-sanctions-rbc-idUSKBN21L243
(3) https://tass.com/science/1183689
(4) https://www.rferl.org/a/us-blacklists-russian-entities-for-chemical-biological-weapon-research/30805564.html

Todo lo que sale de un científico es ciencia y todo lo que sale de un tribunal es justicia (amén)

Varios centenares de científicos de la Spilf (Sociedad Francófona de Patología Infecciosa) han presentado recientemente una denuncia contra el profesor Raoult acusándolo de utilizar su tratamiento contra el coronavirus a base de hidroxicloroquina y azitromicina sin que haya pruebas científicas de su eficacia.

La batalla contra la hidroxicloroquina llega, pues, a los tribunales y unos científicos demandan a otros… Perdón: se nos ha olvidado decir que estos últimos no son en realidad científicos, sino otra cosa, es decir, que el patrimonio de la ciencia es exclusivo de los demandantes.

Pero, ¿quiénes son esos demandantes que, a modo de nuevos y feroces inquisidores llevan la ciencia ante los estrados de los tribunales?

Es algo que no se le hubiera ocurrido a ningún científico por su cuenta, ni tampoco a una asociación como Spilf.

Este tipo de asociaciones tienen muchas caras y caretas y, dependiendo de la función de teatro que tienen que representar, muestran unas u otras. Incluso a veces también muestran su cara científica (pero sólo a veces).

Lo han adivinado: Spilf está financiada por varios laboratorios farmacéuticos. Dime quién te paga y te demostraré que eres un chapero al que le da igual servir a un cliente que a otro; lo importante es que pague.

En los últimos tres años Spilf ha recibido más de 200.000 euros anuales en “donaciones” en forma de remuneración, prestaciones o convenciones.

La prensa europea ni siquiera se ha tomado la molestia de recordarlo porque es de dominio público: la información está disponible en la base de datos eurofordocs.fr.

La financiación de Spilf por las empresas farmacéuticas crece con el transcurso de los años: 858.000 euros en subvenciones durante veinte años y 610.000 sólo en los últimos tres.

Tampoco se sorprenderán: Gilead es uno de los principales donantes de los científicos de verdad. En 2017 les entregaron 40.000 euros y otros tantos al año siguiente para que pudieran celebrar dos convenciones científicas.

Lo venimos diciendo desde el principio: Gilead quiere imponer su fármaco antiviral, el remdesivir, que compite con la hidroxicloroquina en condiciones muy desfavorables porque es mucho más caro.

El 29 de julio la Comisión Europea firmó un contrato con Gilead que le garantiza el suministro de Veklury, que es el nombre comercial del remdesivir.

En otras palabras: toda la campaña “científica” en la que participan “científicos”, revistas “científicas”, asociaciones “científicas”, prestigiosas universidades y medios generalistas no es más que la competencia de unos capitales contra otros.

Lo nuevo es que ahora se meten los tribunales por medio, que juzgarán al profesor Raoult como juzgaron a Galileo hace 400 años.

Pero en ningún caso deben dudar que si todo lo que sale de un científico es ciencia, todo lo que sale de un tribunal es justicia. ¿Verdad que sí?, ¿o son Ustedes unos malos conspiranoicos?

 

 

El confinamiento arruina a los campesinos africanos

Con cara seria, Jean Woulabonn mira sus tomates, deteniéndose para ver la podredumbre que los corroe. Habla de “hecatombe” y nos recuerda que en siete años de gestión del cultivo, nunca ha tenido que enfrentarse a tantas pérdidas.

A su lado, Dorcas Ther Andjick, la esposa del propietario de la plantación de seis hectáreas en Nyokon II, un pueblo del centro de Camerún, pone una cifra al desastre: más de 8 millones de francos CFA (más 12.200 euros) invertidos, más de 7 millones de francos CFA de deuda, salarios atrasados de los diez trabajadores, una cosecha arruinada. “Al principio, estábamos vendiendo con pérdidas. Preferimos dejar que la fruta se pudra en el campo”, dice.

Los confinamientos y el cierre de fronteras han arruinado a muchos campesinos africanos. Desde que el Camerún declarara su primer caso de coronavirus el 6 de marzo, el gobierno cerró las fronteras terrestres, marítimas y aéreas.

En aquel momento, creyendo que la medida era sólo temporal, los cultivadores de tomates, que ya se dedicaban a la siembra, no cambiaron sus planes.

Más de 329.000 pequeños campesinos, principalmente en las regiones occidental, central y noroccidental, se ganan la vida con este cultivo, que proporciona 1,65 millones de puestos de trabajo.

En los últimos años, se ha convertido en lo que Alain Kantar, un joven productor de Nyokon II, ha rebautizado como “oro rojo”.

“Cuando inviertes 1,5 millones de francos CFA, puedes obtener un beneficio anual de casi un millón”, dice. Una docena de otros campesinos confirman que los tomates son “extremadamente rentables”. O más bien lo eran.

El confinamiento ha dificultado el comercio con los países de la región. Gabón y Guinea Ecuatorial, que se encuentran entre los principales clientes, han ralentizado considerablemente las transacciones. Y el cierre de las fronteras con Nigeria interrumpió las compras a ese país, el principal importador.

El tomate que antes se exportaba permanece en Camerún. Este excedente se devuelve al mercado local, lo que hace que la oferta sea mayor que la demanda, provocando una fuerte caída de los precios.

Aunque los tomates se han convertido en la fruta más consumida por los cameruneses, la producción media, estimada en 889.800 toneladas anuales, inunda ahora los mercados, donde las cajas han visto caer sus precios a 1.000 ó 2.000 francos CFA o incluso menos. Este es un precio de dos a diez veces más bajo que en años anteriores.

Las consecuencias son catastróficas para los productores que no han podido recuperar sus inversiones. Al menos tres de ellos se han quitado la vida, “arruinados”, “endeudados”, “acosados por sus acreedores”. Temiendo ser encarcelados por no poder pagar sus deudas, abandonaron sus campos y huyeron de sus pueblos.

https://www.lemonde.fr/afrique/article/2020/08/31/au-cameroun-la-detresse-des-producteurs-de-tomates-face-au-covid-19_6050494_3212.html

La pandemia rescata los campos de concentración para migrantes y apestados

Cientos de etíopes han sido recluidos en al menos dos “centros cerrados” en Arabia saudí, supuestamente destinados a frenar la propagación del coronavirus y donde las condiciones de supervivencia son literalmente espantosas.

La información la publicó el domingo el periódico británico The Telegraph. Procede del periodista etíope Zecharias Zelalem y el británico Will Brown y va acompañada de imágenes y filmaciones de vídeo.

“Los guardias tiran los cadáveres como si fueran cubos de basura”, dijo uno de estos reclusos etíopes que fue contactado clandestinamente por los periodistas.

Todos los presos entrevistados describen un infierno en el campo de concentración: la promiscuidad de cientos de hombres con un calor terrible, azotados al ritmo de gritos racistas, poca agua, poca comida…

Las imágenes filmadas por los teléfonos móviles y enviadas al periódico son horribles: letrinas desbordadas, ventanas bloqueadas, llamadas desesperadas de hombres con sus camisas y pies descalzos, vadeando en una alcantarilla, e incluso una adolescente que se suicida colgándose de una ventana.

Los datos de geolocalización de las imágenes indican que hay al menos dos centros en el sur y el oeste del país, cerca de Jazán y La Meca. Los migrantes etíopes fueron recluidos allá en el mes de abril, tras las redadas realizadas para “reducir la propagación del coronavirus”.

En Arabia saudí los trabajadores emigrantes que proceden de Asia y África constituyen el 20 por ciento de la población y carecen de los más elementales derechos laborales y civiles.

En cuanto The Telegraph publicó la investigación, la reacción internacional fue inmediata. Las instituciones oficiales, británicas e internacionales, y las ONG comenzaron a darse golpes en el pecho, incluida la ONU. Piden “una investigación”.

Los sátrapas saudíes han prometido “arrojar luz” sobre las impactantes imágenes. En una declaración enviada al periódico, el gobierno saudí dice que están “estudiando el estado de todos los centros gubernamentales”, añadiendo que si algunos de ellos “no satisfacen sus necesidades”, serían cerrados. Sin embargo, se han negado a devolver a los etíopes a su país “por la cuarentena”.

El gobierno Etiopía, por su parte, le dice al periódico que no sabe nada de los “campos de detención”. La ministra de la Diáspora, Tsion Teklu, dijo que lo único que sabía es lo que había revelado el periódico británico y que plantearía la cuestión a los saudíes.

Arabia saudí no es el único caso, ya que también El Salvador abrió “albergues” especiales para recluir en ellos, por tiempo indefinido, a los apestados y a todos los demás equiparados a ellos que la policía recogió por las calles. La reclusión no necesitaba orden judicial, ya que se trataba de “emergencias sanitarias”.

http://www.telegraph.co.uk/global-health/climate-and-people/investigation-african-migrants-left-die-saudi-arabias-hellish/

La Comunidad de Madrid volverá a un estado de alarma encubierto con nuevas restricciones de derechos

Los gobiernos autonómicos se preparan ante el inicio del curso escolar y la vuelta a los trabajos presenciales. Las vacaciones ya han llegado a su fin y se preparan las nuevas medidas de restricción de derechos, empezando por Madrid, que anunciará las nuevas medidas a finales de esta semana.

Las nuevas limitaciones se aplicarán “por periodos de quince días y en función de cómo avance la epidemia, nos pondremos en un escenario o en otro” según ha informado la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, en una entrevista a “EsRadio”.

Madrid volverá a una especie de estado de alarma con fases como las que ya se aplicaron anteriormente a escala general.

Aunque las medidas concretas serán publicadas a finales de esta semana, la presidenta regional ha querido dar un adelanto sobre algunas de las limitaciones que se impondrán.

Entre esas medidas están las nuevas normas para los aforos, la habilitación de hoteles para familias de apestados y la contratación de más rastreadores.

El nuevo estado de alarma no llevará tal nombre porque es una trampa tendida por el PSOE a los gobierno autonómicos y, especialmente, al de Ayuso. El gobierno central se ha puesto a disposición de las autonomías para retornar a algunas de ellas al punto de partida, pero delega también la responsabilidad.

La reacción del PP en Madrid ha sido la de ponerse a practicar pruebas PCR en los barrios obreros del sur, a los que quieren identificar con los “nuevos brotes” en un ensayo claramente contrainsurgente ante el otoño que se avecina.

Es la táctica de los “confinamientos restringidos”. En Madrid todo seguiría igual, excepto en los barrios obreros, que quedarían sometidos a controles permanentes por parte de la policía, con el pretexto de los “brotes”.

Pero no sólo el PP. El ministro Illa ha apoyado los “confinamientos perimetrales de importantes contingentes” así como los “confinamientos domiciliarios de tipo quirúrgico”, en referencia a la cuarentena de diez días que aplicó el gobierno autonómico cántabro a finales de junio a los residentes de un edificio en Santander.

La ley marcial afectaría a barrios de la capital como Usera, Carabanchel y Puente de Vallecas, así como a municipios del sur, como Fuenlabrada, Parla, Móstoles y Leganés.

La presencia de Usera en la diana pone de manifiesto que los trabajadores inmigrantes también están en el ojo del huracán.

En dichos barrios se han hartado de hacer pruebas PCR y una de cada cinco ha dado positivo, un porcentaje absolutamente increíble, como todas las demás cifras de esta pandemia.

La OMS detecta un nuevo brote de polio en Sudán después de declarar a África libre de la enfermedad

Los antivacunas se frontarán las manos, y no les falta razón: pocos días después de que la OMS declarara a África libre de polio, la ONU detecta un nuevo brote de polio en Sudán y la causa es… una vacuna.

El nuevo brote de Sudán está relacionado con una epidemia causada por las vacunas administradas en Chad, afirmó la OMS apenas una semana después de haber declarado al Continente Negro libre de la polio.

En un comunicado publicado esta semana, la OMS explica que dos niños en Sudán —uno del estado de Darfur del Sur y otro de Gedarif, cerca de la frontera con Etiopía y Eritrea— sufrieron parálisis en marzo y abril. Ambos se habían vacunado recientemente contra la polio.

Según la OMS, las primeras investigaciones indican que la infección está relacionada con una vacuna administrada en Chad, que se detectó por primera vez el año pasado y ahora se está propagando tanto por el país como por Camerún.

“Hay una circulación local en Sudán y un intercambio continuo de transmisión con Chad”, agrega la OMS, señalando que la secuenciación genética confirmó numerosas introducciones del virus en Sudán desde Chad.

La OMS ha detectado otros 11 casos de polio derivados de vacunas en Sudán, y que el virus se había identificado también en muestras ambientales. Normalmente hay varios casos no informados por cada paciente confirmado. La enfermedad, a la que falsamente califican como “altamente infecciosa”, puede propagarse rápidamente en agua contaminada y suele afectar a menores de cinco años.

El virus vivo de la polio presente en la vacuna oral puede mutar a una forma capaz de causar nuevos brotes.

La semana pasada, la OMS declaró a África libre del poliovirus salvaje, calificándolo de un “día increíble y emotivo”.

El lunes se tuvo que tragar sus palabras y advertir que el riesgo de propagación de los casos derivados de vacunas en el centro del continente y en el Cuerno de África es “elevado”.

Más de una docena de naciones africanas están luchando contra brotes de polio causados por el virus, incluyendo a Angola, el Congo, Nigeria y Zambia.

En plena pandemia del coronavirus, muchas de las campañas de vacunación a gran escala necesarias para erradicar la polio se han visto interrumpidas en el continente y en otras partes, dejando a millones de niños a merced de la infección.

https://actualidad.rt.com/actualidad/365255-onu-vacuna-oral-nuevo-brote-polio-sudan

Testimonios de cinco meses de terrorismo de Estado contados en primera persona

[Estamos a finales de agosto en una residencia de ancianos] y está cerrado el acceso desde el siete de marzo, una semana antes del confinamiento [por el Estado de Alerta]. Todos los residentes han pasado el covid, con PCR + hace meses [y en mayo se hicieron pruebas de anticuerpos, también positivas]. La mortalidad ha sido similar a otros años. Siguen sin poder salir a la calle; han recibido visitas 1 hora a la semana, pero han vuelto a cerrar del todo. Un paciente se echa a llorar; cuando recupera el habla dice: «no aguanto más, de aquí saldremos en un ataúd, no nos dejarán salir antes, lo hablo con los compañeros…» Un hombre fuerte, había sido camionero, algo bruto pero muy humano; estaba deshecho. Me dicen las enfermeras que llora mucho y que hay otros casos aunque no tan agudos. Podría recetarle algo para la depresión, pero, conteniendo mi emoción, le he dicho que hablaría con quien hiciera falta para que los dejen salir. No veo riesgo alguno para ellos ni para los ciudadanos. No conozco la fuerza de los protocolos de las residencias, pero no creo que puedan estar por encima de derechos fundamentales. He oído en la radio algo sobre una sentencia de un juez sobre algo de residencias. Ya lo he comentado en el Ayuntamiento pero no creo que asuman responsabilidades en la toma de decisiones; mañana volveré.

[Jornaleros del campo] Y como lo han contado los medios locales es un despropósito. Nadie informaba a las personas que vivían en el asentamiento de nada ¡cómo para no huir!! Les dejaban la comida al lado de los contenedores de basura como si fueran ratas, y por supuesto sin adecuación cultural ninguna. Para los que dejaban salir a trabajar el horario de entrada y salida al recinto era de 9-21h. A la pregunta de si salen antes de trabajar ¿qué hacen? la Administración respondía que se fueran a un parque… Tremendo. Escuchar este fin de semana los relatos de las compañeras de Médicos del Mundo, quienes han asumido el grueso del trabajo, ha sido desolador. “No conozco a la familia ni a la niña de 4 años”, que tiene mocos y tos, una tos seca: “Doctora desde hace 4 días, no se ahoga, está bien pero tiene esa tos”. Descartadas aparentemente razones de necesidad de presencial urgente y estando de acuerdo la madre, “Le voy a pedir una PCR, ¿le parece bien?» «Sí, yo también tengo que ir hoy a hacérmela». Y de repente escucho como los ruidos del Metro: “Perdóneme, ¿le han comentado que hasta que esté el resultado es importante que estén en casa…?”

“Disculpe, disculpe, doctora». Silencio. «Discúlpeme usted, no era mi intención hacerle sentir controlada, sólo que es importante, si lo puede hacer, quedarse en casa si tiene síntomas y está esperando a que le hagan la prueba». «Claro, ahora mismo voy, pero es que hoy, hoy repartían la comida». “Ni es espectacular, ni lloró, ni se desesperó como la madre (PCR negativa y asintomática) de Juan, ([que estaba con la] segunda recaída de una leucemia con inicial PCR positiva) cuando le indicaron 10 días de aislamiento en casa: «Yo no estoy 10 días sin ver a mi hijo, me digan lo que me digan». Se levantó el aislamiento a todo el mundo 2 días más tarde porque se repitió la PCR, ya negativa, por sugerencia del laboratorio.

Y quien tampoco lloró ni gritó fue la madre que hace dos días nos pedía: “Doctora, me ha dicho el policía que nos haga un informe donde diga que mi hijo puede salir ya de casa y cuando nos llamaron nos dijeron que podía salir el sábado, hace 3 días”. Han entrado hace dos semanas dos nuevos residentes [en una residencia de ancianos], un matrimonio. PCR negativa al ingreso. A los dos días del ingreso fallece una hija de infarto; la entierran en el pueblo pero ellos no pudieron salir de la residencia.

Los vi el lunes por problemas médicos menores y les dí el consuelo que pude; la madre estaba más afectada de lo que me esperaba(y era mucho). Creo que el no poder enterrar a su hija les complicará el asumirlo; de hecho, no entiendo cómo se puede permitir eso. Entendería estas normas para reducir la mortalidad en una granja de pollos, pero no entiendo que se apliquen a personas, a pesar de la poca «humanidad» que nos va quedando”.

A una usuaria de un piso compartido tutelado por la Comunidad de Madrid le solicitan PCR para poder volver [al mismo] de las vacaciones. Pero, si se la hace en Madrid, ¿desde que se la hagamos hasta los resultados, dónde va a vivir? Ha contado que su tío, que está en una residencia [de ancianos] en el centro de Madrid, se ha pasado desde marzo recluido en su habitación. Solo salió al principio por una caída, que lo remitieron a urgencias, por algo que perfectamente se podría haber gestionado de forma ambulatoria. Estuvo en urgencias en el momento de máximo riesgo, cuando las urgencias estaban llenas, sin control ni protección. Regresó a la residencia y allí lo tuvieron encerrado en sus habitación hasta que dos meses después tuvo que ir de nuevo al hospital para una cita médica. El hombre estaba en un estado de shock, como se debe estar al salir de una celda de aislamiento. Mi suegro, que lo acompañó, retrasó la vuelta al ‘presidio’ dando un rodeo y llevándolo a tomar un café. Entre tanto, parece que se infectó, paucisintomatico [asintomático], y la serología ha sido positiva.

Ahora, después de años de espera, le han concedido plaza en una residencia pública. Las condiciones que ponen para su traslado también parecen carcelarias. Tiene que ser ya. El único contacto con él es en el traslado (que también podría ser en ambulancia, ya para que no haya contacto ninguno), pues no te dejan ir con él a la nueva residencia, pues ahora están prohibidas las visitas. Una persona mayor, dependiente, que se mueve a un ambiente totalmente nuevo, hacer eso es garantizar la desorientación. ¿Qué harán después? ¿Contención química para la agitación? Esto no tiene sentido.

Además me contaron que el compañero de habitación de este hombre era peor. Nadie había venido a verlo en estos meses. Tanto que había pedido que si podía salir con ellos. La respuesta del centro fue que como está bajo la tutela de la comunidad no puede. Seis meses en una habitación. ¿De verdad? A cien metros de nuestro centro escolar tenemos un parque bastante grande y otro pequeño, casi una plaza rectangular. A 300 metros un cine con 12 salas que no funciona por las mañanas, lógicamente. Otro parque a unas 200 metros… donde los niños podrían estar al aire libre, hay más espacio, menor riesgo de contagio… Podrían aprender tantas cosas… Podríamos todos aprender tantas cosas… Soy [médico] internista de un hospital que recibe a diario pacientes de residencias geriátricas.

Los pacientes llegan en estados lamentables (más ahora que antes) de deterioro evitable por deshidratación, desnutrición, agitación, negación para comer y beber… Los médicos nos inventamos causas de ingresos con terminología falsa y cínica. En realidad, los motivos de ingreso hospitalario son negligencias políticas por falta de recursos en las residencias.

Los familiares de pacientes con demencia nos solicitan que, por favor, no les demos el alta hospitalaria para no devolverlos a sus cárceles. De esta forma pueden acompañarlos el máximo tiempo posible en el hospital en «camas de agudos» donde hay más flexibilidad que en las residencias. Qué terrible contradicción.

Si el deterioro es considerable e irreversible con mal pronóstico a corto plazo y pésima calidad de vida basal, solemos dejar a los pacientes ingresados en el hospital hasta el final por petición familiar para facilitar el acompañamiento. Son prolongaciones de ingresos hospitalarios de tipo ético-humanitarios. Aunque suene a «medicalización de la muerte», procuramos humanizar todo lo que podemos el final, aunque la cultura hospitalaria adolece mucho de paliativismo. Pero hay que adaptarse a los nuevos tiempos impuestos.

Los pacientes en los que no hay previsión de fallecer a corto plazo, se nos plantea un dilema ético al alta ya que sabemos que los devolvemos a un confinamiento cruel carcelario no justificado y sin posibilidad de contacto familiar. Sabemos que los duelos post-mortem en estas condiciones son terribles.

Los familiares o allegados se desesperan porque la mayoría tampoco pueden llevárselos a sus domicilios ya que suelen ser pacientes grandes dependientes, en ocasiones con deterioro cognitivo muy evolucionado y con síntomas psicóticos de difícil control. Sin opción ambulatoria o domiciliaria estamos perdidos. España es un desastre en este aspecto.

Esto se traduce en una paradoja sin ética: ni se vive con aceptable calidad de vida ni tampoco dejamos que se mueran con calidad de muerte. Somos unos prolongadores de malas calidades de vida y unos prolonga-agonías. Cantidad versus calidad de vida. Así somos campeones en esperanza de vida y, al mismo tiempo, también campeones en mala calidad de vida en los últimos años de la vida.

Los que hemos trabajado algunos años en África ya hemos pasado por lo mismo hace años con epidemias de alta transmisión. Habíamos aprendido la lección de los errores fruto del miedo. El miedo es siempre irracional y muy peligroso. La historia se repite y los errores se podrían haber evitado con la experiencia previa. Sólo hace falta leer un poquito e informarse.

https://equipocesca.org/wp-content/uploads/2020/08/siap-2020-covid-2-testimonios.pdf

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