Estados Unidos impone sanciones económicas a los laboratorios rusos que han creado la primera vacuna contra el coronavirus

A los platós de televisión deberían ir los economistas o los expertos en geoestrategia para hablar del coronavirus porque lo que está en juego es algo más que la salud.

La carrera para desarrollar la primera vacuna contra el coronavirus ha sido como la carrera espacial. Ha ganado el mismo (o parecido) corredor, el competidor ha quedado humillado y no admite su derrota porque es muy mal deportista.

Algo tienen que hacer porque los organismos sanitarios han dado sus bendiciones a la vacuna rusa y hay que impedir su difusión por cualquier medio. Si no es por motivos sanitarios, será por motivos abiertamente imperialistas, como las sanciones económicas, y entonces se acuerdan del Departamento de Comercio.

Por la puerta falsa introducen a los laboratorios rusos que han creado la primera vacuna contra el coronavirus en la lista negra de sanciones (1). Es evidente, pues, que las vacunas son uno de tantos métodos de guerra económica.

Por eso el portavoz del gobierno ruso, Dmitry Peskov, ha hablado de “competencia desleal” respecto a los fármacos rusos.

Más de una cuarta parte de la población mundial vive en los países sometidos a las sanciones de Estados Unidos. En abril una empresa rusa envió respiradores a Estados Unidos como ayuda humanitaria para los hospitales que trataban a los pacientes. Más tarde Reuters reveló (2) que la empresa rusa había estado sometida a las sanciones desde 2014. Pero el envío era gratuito y no lo podían rechazar, ni siquiera aunque procediera de Rusia.

La vacuna rusa ha sido desarrollada por el Instituto de Investigación de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya del Ministerio de Sanidad de Rusia, en un proyecto de investigación conjunto con el 48 Instituto Central de Investigación del Ministerio de Defensa de Rusia (3).

El 27 de agosto el Departamento de Comercio impuso sanciones al referido 48 Instituto. Washington le acusa de estar asociado a los programas rusos de armas químicas y biológicas (4).

El gobierno de Estados Unidos no quiere que la vacuna rusa interfiera en los 6.000 millones de dinero público que se están asignando a las empresas farmacéuticas estadounidenses dentro de la Operación Velocidad Punta, a la que ya nos hemos referido en otras entradas.

(1) https://www.federalregister.gov/documents/2020/08/27/2020-18909/addition-of-entities-to-the-entity-list-and-revision-of-entries-on-the-entity-list
(2) https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-russia-usa-sanctio/russian-ventilators-shipped-to-us-made-by-firm-under-us-sanctions-rbc-idUSKBN21L243
(3) https://tass.com/science/1183689
(4) https://www.rferl.org/a/us-blacklists-russian-entities-for-chemical-biological-weapon-research/30805564.html

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