El gobierno australiano admite oficialmente que las pruebas de coronavirus no son nada fiables

Un departamento oficial del gobierno australiano, la Therapeutic Goods Administration, afirma que hay “pocas evidencias” para evaluar la “utilidad clínica” de la PCR o de los análisis serológicos.

Las medidas sanitarias contra la pandemia se basan en pruebas que, según el propio gobierno australiano, no son nada fiables. No es un conflicto de opiniones entre los “expertos”. Es el propio gobierno quien lo admite.

Si vas a un médico porque crees que tienes una enfermedad grave y te dicen que hay dos pruebas disponibles. Con la primera, un hisopo, no saben si tienes o no la enfermedad aunque registras un resultado positivo. Con la otra, un análisis de sangre, saben con certeza que la prueba no sirve para detectar la enfermedad.

¿Encontraría un paciente esa situación satisfactoria? Obviamente no. Pero eso es exactamente lo que el gobierno australiano admite con sus pruebas de coronavirus. La Therapeutic Goods Administration dice que “la medida en que un resultado positivo de PCR se correlaciona con el estado infeccioso de un individuo aún se está determinando” y que, además, “hay pocas pruebas disponibles para evaluar la exactitud y la utilidad clínica de las pruebas de Covid-19 disponibles”.

Las instituciones sanitarias australianas no saben si una persona está infectada o no, aunque de positivo. La Therapeutic Goods Administration también admite que la “fiabilidad de las pruebas” es incierta debido a la “limitada base de pruebas”.

Como los australianos saben que las pruebas PCR son poco fiables y que las serológicas son inútiles, las esconden a la vista de todos con la esperanza de que nadie se de cuenta.

Dar positivo es lo que se llama un “caso”, una palabra que normalmente se aplica a las personas que están enfermas y en Melbourne el aumento de los llamados “casos” se está utilizando como justificación para los confinamientos.

Mientras tanto, el número de pacientes graves y críticos (que debería ser la definición real de un “caso”) no ha aumentado por encima de 70 en Australia desde que comenzó la pandemia, en una población de 24 millones. Las muertes per cápita son de alrededor de 26 por millón en un período de seis meses.

A pesar de ello, en Australia se han seguido las mismas prácticas dudosas sobre las causas de muerte que en otros lugares. El director de sanidad de Victoria admitió que no estaban haciendo pruebas para el virus, sino asumiendo que si había un síntoma similar a la gripe debía ser coronavirus. Las muertes por gripe en Australia, hay que añadir, se están reduciendo inusualmente.

Los análisis de sangre son aún peores. El Instituto Doherty ha analizado alrededor de media docena de análisis serológicos (de sangre) y ha concluido en cada caso: “En general, nuestros hallazgos siguen apoyando las recientes declaraciones de posición de la Red de Laboratorios de Salud Pública (PHLN) y el Colegio Real de Patólogos de Australasia (RCPA) de que los ensayos serológicos tienen un papel limitado, si es que lo tienen, en el diagnóstico de la infección aguda por Covid-19”.

Esta conclusión ha sido replicada en otros lugares. Beaumont Health en Michigan realizó un estudio longitudinal, a partir de mediados de abril, que se suponía que iba a examinar las tasas de infección en los trabajadores sanitarios expuestos al virus. Se basó en pruebas serológicas a gran escala.

La conclusión del estudio es que “se necesitan urgentemente estudios clínicos de mayor calidad que evalúen la exactitud del diagnóstico de las pruebas serológicas para el covid-19. Actualmente, las pruebas disponibles no apoyan el uso continuado de las pruebas serológicas existentes en los puntos de atención”.

Los análisis de sangre también son inútiles porque a fecha de hoy no se conoce la composición genómica del virus.

En Melbourne hay toque de queda entre las 8 pm y las 5 am y a la gente la envían a la cárcel por no usar mascarilla. La policía patrulla los lugares públicos para asegurarse de que se sigan los reglamentos sanitarios, aunque sea a la fuerza.

Los ciudadanos de Victoria que intentan organizar protestas pacíficas son detenidos en sus casas y acusados de “incitación”, lo que sea que eso signifique.

El primer ministro, Daniel Andrews, quiere extender el estado de emergencia por otros 12 meses para poder entregar todas las decisiones al Director de Salud y afirmar que lo está haciendo bien.

https://www.tga.gov.au/covid-19-testing-australia-information-health-professionals

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