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La policía británica pide a los comerciantes que espíen a sus clientes

La policía británica se ha dirigido a los propietarios de comercios, bares y restaurantes de Londres para que espíen a sus clientes y se aseguren de que cumplen con las nuevas normas de distanciamiento social.

En su mensaje dicen a los comerciantes que deben pedir a los clientes los nombres, direcciones e incluso una identificación con foto. “Los comercios deben tomar medidas para asegurarse de que el grupo [máximo de seis personas] es sólo de un mismo hogar o parte de una burbuja de apoyo. Esto podría incluir la solicitud de una identificación fotográfica con nombres y direcciones”, dice el mensaje de la policía.

Justifica su petición con el apartheid sanitario: se trata de evitar que las personas se mezclen, de acuerdo con las restricciones de “nivel dos” introducidas el fin de semana pasado por el gobierno de Boris Johnson.

En Inglaterra y Gales las personas que viven en las áreas calificadas de “nivel dos” pueden ir a un bar o a un restaurante, pero en el interior sólo se pueden sentar con las que convivan bajo el mismo techo. Hasta seis personas de diferentes hogares pueden reunirse afuera siempre y cuando permanezcan sentados.

Los comerciantes afirman que son peticiones “completamente inaceptables” y que si los clientes no pueden probar que cumplen con las restricciones de movilidad, perderían volumen de ventas.

La Asociación de Empresas de Ocio Nocturno ha pedido asesoramiento jurídico sobre una exigencia policial que califican de “engañosa”. Su director, Mike Kill, dijo: “Hemos buscado asesoramiento jurídico en relación con la comunicación de la Policía Metropolitana. Creemos que es una petición potencialmente ilegal y engañosa. Exigir de repente una identificación con foto y una prueba de domicilio podría diezmar los negocios”.

Emma McClarkin, de la Asociación Británica de Cervecerías y Bares, dijo: “Esperar que los bares exijan a todos los clientes una identificación fotográfica con nombres y direcciones sería fundamentalmente inapropiado y completamente inaceptable”.

Los locales de hostelería, turismo y ocio ya están obligados a registrar los datos de contacto de los clientes, visitantes y personal para las aplicaciones del rastreo informático del sistema de salud.

A los clientes de los bares que sean sorprendidos quebrantando las normas de distanciamiento social les pueden imponer multas de 200 libras, mientras los bares y restaurantes arriesgan sanciones de 1.000 libras.

Además, la policía británica está revisando las cuentas de Facebook y otras redes sociales para comprobar fotográficamente si los propietarios de los establecimientos consienten que los clientes rompan las normas de distanciamiento social.

La batalla comenzó cuando Boris Johnson se enfrentó a una revuelta después de ordenar a Manchester el nivel más duro de restricciones de cierre de establecimientos públicos. Estalló un cruce de acusaciones sobre la responsabilidad del colapso de las conversaciones para el rescate de Manchester.

Después de 11 días de conversaciones, el Primer Ministro rompió las negociaciones con los dirigentes municipales y confirmó que la región será clasificada como zona de “muy alto riesgo”. La decisión enfureció al alcalde de la ciudad, Andy Burnham, y a los políticos de la región.

Un diputado conservador describió la medida como una “locura” y otro advirtió que es “perjudicial para nuestra comunidad”.

El viernes pasado el Secretario de Salud, Matt Hancock, amenazó con calificar a Londres como una zona de “alto riesgo”. Por su parte, el alcalde de Londres exige que se levante el toque de queda a partir de las 10 de la noche en la capital británica.

https://www.dailymail.co.uk/news/article-8861089/Coronavirus-Scotland-Yard-tells-London-pubs-photo-IDs-stop-customers-breaking-Tier-2.html

Tres revistas científicas censuran un estudio danés sobre las mascarillas

Tres revistas científicas han censurado un estudio a gran escala realizado en Dinamarca para determinar si las mascarillas ayudan a detener la propagación del coronavirus.

The Lancet, el New England Journal of Medicine y el American Medical Association Journal han rechazado el estudio porque sus conclusiones no son favorables a la corriente ideológica actual sobre el asunto.

En el estudio, que comenzó a finales de abril, participaron 6.000 daneses, a la mitad de los cuales se les pidió que llevaran mascarillas en todo momento en los lugares públicos. La otra mitad fue seleccionada como grupo de control y se les instruyó que no se cubrieran la cara. Después de un mes, los participantes fueron examinados para detectar el coronavirus y los anticuerpos contra el mismo.

Los investigadores del estudio han sido muy discretos en cuanto a sus conclusiones, pero han dejado caer muchas pistas que sugieren que la conclusión del artículo no ha gustado a los censores.

“No podemos empezar a discutir sobre lo que no les ha gustado. Porque si ese es el caso, también tenemos que explicar lo que el estudio mostró. Y no queremos discutirlo antes de que se publique”, ha dicho Torp-Pedersen, profesor y jefe del departamento de investigación del Hospital del Norte de Nueva Zelanda, al diario danés Berlingske Christian (*).

Otro miembro del equipo científico escribió la semana pasada, en un correo electrónico compartido por Alex Berenson, un antiguo periodista del New York Times, que sus hallazgos se publicarían “tan pronto como una revista tenga el valor de aceptar el estudio”.

Parece ser que hoy para que una revista científica publique cierto tipo de artículos lo hace falta es “valor”.

Actualmente Dinamarca exige que se usen mascarillas en el transporte público y en los bares y restaurantes cuando los clientes abandonan sus mesas.

En la primera ola de la pandemia los expertos del mundo, incluido Fernando Simón, se pronunciaron en contra del uso generalizado de mascarillas porque eran ineficaces.

En una entrevista publicada en marzo, el gran Fauci insistió en que no había razón para que personas aparentemente sanas “anduvieran con mascarilla”. En aquel momento su opinión reflejaba un amplio consenso entre los sanitarios, la Organización Mundial de la Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Médico General de Estados Unidos.

Luego todos empezaron a decir lo contrario. Las mascarillas, que eran ineficaces hasta entonces, se convirtieron en imprescindibles. Pura ciencia, como ven.

(*) https://www.berlingske.dk/videnskab/professor-stort-dansk-maskestudie-afvist-af-tre-top-tidsskrifter

El confinamiento podría matar a 75.000 personas en Gran Bretaña por la falta de tratamientos médicos

Casi 75.000 personas podrían morir en Gran Bretaña por causas no relacionadas con el coronavirus como resultado del confinamiento, advierte un informe presentado a los asesores principales del gobierno de Boris Johnson (1).

La investigación presentada al Grupo de Asesoramiento Científico para Emergencias (SAGE) del gobierno afirma que 16.000 personas perdieron la vida en casas de acogida y hospitales entre marzo y abril de este año, en medio del pánico a que los servicios públicos de salud quedaran saturados durante la pandemia.

Otras 26.000 personas morirán el próximo año si las personas siguen alejándose de la Oficina de Emergencias y la asistencia social sigue repleta de problemas.

Mientras tanto, 31.900 personas podrían morir en los próximos cinco años debido a la falta de diagnósticos de cáncer, la cancelación de operaciones y el impacto sobre la salud de la recesión económica.

El informe de 188 páginas ha sido redactado por funcionarios del Instituto de Salud, la Oficina de Estadísticas y el Ministerio del Interior y se entregó al SAGE el 15 de julio.

El profesor Chris P. Gale, un cardiólogo de la Universidad de Leeds, ha escrito en el British Medical Journal que la orden de permanecer recluidos en casa ha causado miles de muertes que “no deberían haber ocurrido” (*).

Se ha producido un exceso de 2.085 muertes en Inglaterra y Gales debido a enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares durante el pico de la pandemia de coronavirus. En promedio, son 17 muertes diarias durante cuatro meses, entre el 2 de marzo y el 30 de junio de este año.

“El número de muertes indirectas puede terminar superando al número de muertes directas por Covid”, escribe Gale, que asciende a 42.000 según cifras oficiales.

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8774141/Coronavirus-UK-Lockdown-kill-75-000-thats-OFFICIAL-projection.html
(2) https://heart.bmj.com/content/early/2020/09/28/heartjnl-2020-317912

Muere de covid una de las cobayas que participaba en los ensayos de la vacuna contra el covid

Ha muerto en Brasil una de las cobayas humanas que participaba en las pruebas de la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus. Aunque el fallecimiento fue anunciado ayer por la Agencia Brasileña de Vigilancia Sanitaria (1), se produjo el día 15 de este mes.

La víctima es Joao Pedro Rodrigues Feitosa, un médico de 28 años que trabajaba en las unidades de cuidados intensivos de dos hospitales de Rio de Janeiro. Acabó sus estudios el año pasado en la Universidad Federal de dicha ciudad, que participa en la elaboración de su propia vacuna.

La cotización de las acciones de la empresa farmacéutica ha caído a su nivel más bajo desde el mes de abril.

En agosto la Unión Europea compró 300 millones de dosis de dicha vacuna, a pesar de que aún no ha superado los ensayos clínicos. El gobierno del PSOE y Podemos también tenía comprometidas 31 millones de dosis con AstraZeneca, a la que pagó más de 50 millones de euros.

La empresa británica había obtenido inmunidad de la Unión Europea por cualquier muerte, enfermedad o efecto secundario que la vacuna pudiera producir en la población.

AstraZeneca participa en la Operación Velocidad Punta (Warp Speed) que ha puesto en marcha el gobierno de Trump, del que ha percibido importantes cantidades de dinero para la fabricación de la vacuna.

Paralelamente a las subvenciones, la empresa es objeto de una investigación del Ministerio de Justicia estadounidense por corrupción de funcionarios de salud en Irak.

Los ensayos habían quedado suspendidos desde setiembre ya que otras dos cobayas presentaron importantes efectos secundarios. Una de ellas fue una británica que desarrolló mielitis transversa, una inflamación poco común de la médula espinal causada por infecciones virales.

El New York Times informó de otra cobaya de la vacuna que contrajo  la misma enfermedad.

Actualmente hay 18.000 personas que participan en cuatro ensayos en todo el mundo con la misma vacuna: dos en Gran Bretaña, uno en Brasil y otro en Sudáfrica. Una de ellas es el español Joan Pons Laplana, quien reconoció que la vacuna “no impide el contagio del virus, sino que previene el desarrollo de síntomas graves de la enfermedad”.

En Estados Unidos la FDA prohibió a la farmacéutica reanudar las pruebas por razones de seguridad y justamente ayer se anunció que estaban a punto de autorizarlo cuando les ha llegado este nuevo traspiés (2).

Además de AstraZeneca, en Brasil también se experimentan las vacunas de otras empresas, como Johnson & Johnson y el consorcio formado por BioNTech (Alemania) y Wyeth/Pfizer (Estados Unidos), así como la fabricada por la empresa china Sinovac.

La farmacéutica AstraZeneca se fundó en 1913 en Suecia con el nombre de Astra AB. Se enriqueció al introducir la penicilina en Suecia en 1948 con lo que logró grandes beneficios que financiaron su expansión.

En los noventa, con la explosión de las empresas farmacéuticas, Astra AB empezó a buscar socios para seguir creciendo. En 1998 se fusionó con Zeneca Group, una empresa británica del sector químico.

Zeneca nació de una división de Imperial Chemical Industries (ICI), fundada en 1926 en Gran Bretaña. Durante gran parte del siglo pasado, ICI se encargó de fabricar plásticos, polímeros, material electrónico, químicos, fragancias y fármacos.

En 1993 la empresa se escindió para que Zeneca se especializara en el negocio farmacéutico. En pocos años adquirió otras empresas más pequeñas que la llevaron, finalmente, a anunciar su fusión con Astra AB en 1998.

Luego el monopolio se asoció a especuladores financieros internacionales y empresas de capital riesgo, entre los que destaca el conocido fondo buitre BlackRock.

No obstante, para edulcorar el verdadero objetivo económico de la empresa, ha asociado el nombre de su vacuna a la Universidad de Oxford.

(1) https://oglobo.globo.com/sociedade/voluntario-brasileiro-para-vacina-de-oxford-morre-laboratorio-nao-informa-se-ele-recebeu-imunizante-24704301
(2) https://www.elcomercio.com/tendencias/ensayo-vacuna-astrazeneca-covid19-eeuu.html

Más información:
– 6.000 millones de dólares de dinero público en la carrera por las vacunas contra el coronavirus (Operación Velocidad Punta)
– La carrera por la vacuna está en manos de multinacionales condenadas por corrupción y sobornos
– Si las vacunas no son seguras, los platos rotos los pagará la Unión Europea
– La Unión Europea otorga inmunidad a la farmacéutica AstraZeneca por los efectos secundarios de su vacuna contra el coronavirus
– El fondo buitre BlackRock planea sobre la vacuna ‘Oxford’ contra el coronavirus

Los ‘expertos’ han convertido la medicina en un chiste sin ninguna gracia

Desde el inicio de la pandemia, la izquierdita raquítica ha agotado su repertorio argumental con el dogma de que “la salud está antes que la economía”, por lo cual ambos extremos de la ecuación se separan fraudulentamente.

No hace falta ser una marxista muy leído para comprender que no hay mayor condicionante de la salud que “la economía”, o sea, el capitalismo y las condiciones de vida y trabajo que impone a millones de personas.

Después de siete meses de pandemia tuvo que llegar una revista especializada como The Lancet para recordarnos que esa dicotomía no existe. En particular, las pandemias tienen su raíz en el capitalismo, la explotación, el hambre, la guerra y lacras parecidas, de cuyo origen no caben dudas.

Como es obvio, dichas lacras no se solventan con antivirales, ni con vacunas, ni con confinamientos, ni con hidrogel, ni con toques de queda, ni con estados de alarma, ni con… nada de eso. Prueba de ello es que todas y cada un de las medidas políticas impuestas para “aplanar la curva” han fracasado. “La escalada en el número de contagios por coronavirus registrada en los últimos días indica que las medidas adoptadas hasta ahora para el control de la pandemia no están surtiendo el efecto deseado”, lamentaba ayer El País (1). Sólo los “expertos” que se creen sus propias mentiras podían imaginar otra cosa.

En cualquier especialidad los fracasos se ocultan con un cambio de vocabulario, como el de “pandemia” por “sindemia”. Es el abracadabra que los “expertos” vienen pronunciando desde hace meses y que necesita renovarse periódicamente para estirar la ficción.

Felicia Marie Knaul, directora del Instituto de Estudios Avanzados para las Américas de la Universidad de Miami, ha presentado una ponencia en el Roche Press Day (2), o sea, en un acto seudomédico organizado por una multinacional farmacéutica cuyo tema estrella ha sido ese: no padecemos una pandemia sino una sindemia.

“No se trata solo de cambiar la terminología”, dijo Knaul. Se trata de poner en el primer plano ciertas “complejidades socioeconómicas”, como la pobreza, el hambre, la inequidad, la discriminación… “Llevamos décadas acumulando este riesgo”, dijo Knaul.

Sin embargo, en España los intoxicadores dicen todo lo contrario: que el colapso hospitalario es consecuencia de la pandemia. Basta leer la prensa de comienzos de este año para enterarse de que en enero los hospitales ya estaban saturados como consecuencia de la gripe estacional, con fotografías elecuentes de los enfermos tirados por los pasillos. Los hospitales españoles se colapsan “una vez tras otra, un año sí y otro también”, decían los medios hace sólo diez meses (3), antes de la ola de histerismo.

La sindemia destaca la política económica, o sea, los recortes presupuestarios, las privatizaciones y el desmantelamiento de la atención primaria. La respuesta política a la pandemia no sólo no ha paliado ese déficit sino que lo ha acrecentado, por la atención exclusiva a una única enfermedad, con descuido de todas las demás. “Hay un exceso de muertes por la interrupción de los tratamientos médicos”, admitió Knaul.

En un sistema de salud pública, la sanidad es consecuencia de la política sanitaria que, a su vez, forma parte de la política económica. Lo que ha creado y sigue creando un problema de salud pública son medidas políticas como el confinamiento, como reconoce Knaul, porque la falta de ejercicio físico, por ejemplo, causa enfermedades crónicas, como las cardiovasculares.

Tanto The Lancet como Knaul dan un paso atrás muy significativo. Empiezan a admitir dos errores típicos en las pandemias. El primero es que se trata de una enfermedad uniforme, igual en todo el mundo. El segundo es que esa enfermedad circula sucesivamente de una persona a otra porque, en definitiva, las personas son clones unas de otras, independientemente de las circunstancias subjetivas y, por supuesto, de los factores ambientales, locales, sociales y políticos de cada país.

En esta pandemia, como en otras, no todos han muerto por los mismos motivos en todo el mundo. Muchos han muerto, precisamente, por la política sanitaria implementada para subsanarla, una situación que se reproducirá en el futuro por algo que en su ponencia Knaul preconiza como remedio: la “telemedicina”. Un sanitario que recurre al teléfono o la videconferencia para atender a un enfermo sólo merece el calificativo de matasanos.

La medicina es presencial. Por eso se inventaron las ambulancias.

(1) https://elpais.com/opinion/2020-10-20/ante-el-fracaso.html
(2) https://www.eluniverso.com/larevista/2020/10/20/nota/8020633/covid-19-enfermedades-cronicas-consecuencias-soluciones
(3) https://www.huffingtonpost.es/2017/01/13/gripe-colapso-hospitales_n_14135402.html

Madrid quiere imponer el toque de queda en toda España ante el fracaso de las medidas aprobadas hasta ahora

Tras siete meses de fracasos continuos, las comunidades autónomas lanzan nuevas medidas con el pretexto de la pandemia, a cada cual más contraproducente.

La Comunidad de Madrid se plantea solicitar un toque de queda al gobierno central aplicable a toda España y aboga por los confinamientos selectivos desde el sábado cuando finalice el estado de alarma.

Esta mañana el consejero madrileño de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha confesado que han estado hablando de esa posibilidad tras el planteamiento que les han hecho los colegios profesionales del ámbito sanitario.

Escudero ha confesado también que el estado de alarma en la Comunidad de Madrid no ha servido para nada.

Algunos países europeos como Francia y Bélgica ya han impuesto el toque de queda. “Todo lo que vaya en el sentido de restringir la movilidad hay que estudiarlo”, ha añadido Escudero.

El gobierno regional estudia pedir ese toque de queda en el próximo Consejo interterritorial de Sanidad que se celebrará el jueves.

Si el estado de alarma no se prorroga, a partir del sábado el ejecutivo regional impondrá otro “confinamiento selectivo” contra los barrios populares de la capital y municipios de la Comunidad.

La Legión empieza a realizar funciones de rastreo en Almería

La militarización de la sociedad y de la sanidad sigue su marcha. Ayer los legionarios de la Brigada Rey Alfonso XIII empezaron a realizar las funciones de rastreo dentro de la denominada Misión Baluarte, en la Base Álvarez de Sotomayor que tiene el Tercio en Almería

El Ministerio de Defensa ha puesto en marcha la Misión Baluarte con el pretexto de la “lucha” contra el coronavirus, que sucede a la Operación Balmis que puso en marcha durante la “primera ola”.

El Cuartel General de Fuerza Terrestre, en Sevilla, ha sido designado por el Ejercito de Tierra como autoridad de coordinación para encabezar la Misión Baluarte, en la Península y en la Comunidad Autónoma de Andalucía por estar en esta demarcación, y es responsable de la integración de las denominadas Unidades de Vigilancia Epidemiológicas (UVE, que actúan por zonas geográficas de actuación) en los sistemas Sanitarios de las Comunidades.

La Unidad de Vigilancia Epidemiológica a su vez se divide en Secciones de Vigilancia Epidemiológica que actúan a escala provincial. En el caso de Almería le ha correspondido a la Brigada de La Legión, e inicialmente contará con un oficial, tres suboficiales y 28 legionarios. Estarán activos de 08:00h a 20:00h en turnos de 6 horas.

Más información:
– El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca
– El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus
– El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma

Miles de personas se manifestaron ayer en Praga contra el confinamiento

Ayer la policía checa tuvo que utilizar gases lacrimógenos y cañones de agua para disolver una manifestación multitudinaria en Praga contra las medidas impuestas por el gobierno con el pretexto de la pandemia.

Antes de la concentración la policía detuvo a 50 personas y confiscó material pirotécnico, palos, puños y armas.

Al cabo de una hora de manifestación la policía comenzó a cargar y, tras la intervención policial, se produjeron altercados y disturbios en las calles. Los servicios de emergencia informaron que habían tratado a nueve personas e ingresado a 20 heridos en el hospital.

Las concentraciones multitudinarias en la calle han sido prohibidas por el gobierno por motivos terapéuticos. El máximo es de 500 personas por grupos de 20, con mascarilla y con una distancia mínima de dos metros entre cada uno.

Los manifestantes exigieron la dimisión del ministro de Sanidad Roman Prymula, al que responsabilizan de las draconianas medidas aprobadas.

La manifestación fue convocada por HON (Movimiento de Ciudadanos Descontentos). El ministro de Salud “no admite oposición. ¿Cómo se atreve? ¿Con quién cree que está hablando? No somos ovejas, somos gente normal”, dijo Vlasta Ciencialova, una manifestante que llegó a Praga desde el este del país.

Durante dos años Google vigilará a los vacunados en Estados Unidos dentro de la Operación Velocidad Punta

El viernes Moncef Slaoui, el jefe de la Operación Velocidad Punta (Warp Speed), dijo al Wall Street Journal que los 300 millones de estadounidenses que reciban la vacuna del coronavirus serán vigilados por “un sistema de rastreo increíblemente preciso” que “garantizará que los pacientes reciban cada uno dos dosis de la misma vacuna y los supervisará para detectar efectos adversos en la salud” (1).

El “zar de las vacunas” de Trump también señaló que los gigantes tecnológicos Google y Oracle participan en este sistema de rastreo para “recopilar y rastrear datos de vacunas” durante dos años.

En la entrevista Slaoui resumió el funcionamiento de la Operación Velocidad Punta, la “asociación público-privada” del gobierno de Trump para inyectar la vacuna del coronavirus a 300 millones de estadounidenses en enero.

El día anterior a la publicación de la entrevista, el New York Times publicó otra entrevista separada con Slaoui (2) en la que describía este “sistema de seguimiento” como un “sistema de vigilancia farmacológica muy activo”.

En una entrevista anterior con Science a principios de septiembre, Slaoui sólo describió el sistema como un “sistema de farmacovigilancia muy activo” que “garantizaría que cuando se introduzcan las vacunas, seguiremos evaluando su seguridad” (3). Sólo recientemente, Slaoui añadió las palabras “rastreo” y “vigilancia” a su descripción del panóptico.

Los documentos de Velocidad Punta indican que los sistemas informáticos existentes servirán de base para el nuevo sistema de rastreo. Lo más probable es que se refieran a Sentinel, un dispositivo de la FDA que se puso en marcha en 2009 durante la pandemia de gripe porcina H1N1 (4).

Al igual que la Operación Velocidad Punta, Sentinel es una asociación público-privada de vigilancia y control de la población que involucra a la FDA, empresas privadas y universidades con pretextos de salud pública.

La censura impuesta por Google a cualquier información alternativa sobre la pandemia no se debe, pues, sólo a sus intereses en biomedicina a través de su filial Verily. Es una apuesta de futuro y alcanza a marcas comerciales tan significadas como YouTube.

Ahora Google ha dado un paso más al incorporarse a la Operación Velocidad Punta. Por lo tanto, en el futuro cualquier información sobre los efectos secundarios de las vacunas van a ser eliminadas, tanto del buscador como de YouTube.

Por lo demás, Google participa en la Operación Velocidad Punta junto con la Agencia de Seguridad Nacional y ambos comparten simultáneamente el proyecto Prism, otra plataforma de vigilancia y control con pretextos sanitarios (5).

(1) https://www.wsj.com/articles/the-captain-of-operation-warp-speed-11602278486
(2) https://www.nytimes.com/2020/10/05/opinion/sway-kara-swisher-moncef-slaoui.html
(3) https://www.sciencemag.org/news/2020/09/leader-us-vaccine-push-says-he-ll-quit-if-politics-trumps-science-approval-process
(4) https://www.sentinelinitiative.org/
(5) https://www.sentinelinitiative.org/sites/default/files/Methods/Sentinel_PRISM_Vaccine_Effectiveness_White_Paper.pdf

Más información:
– Un contratista de la CIA adjudica el dinero entregado por Trump a las multinacionales para fabricar vacunas
– 6.000 millones de dólares de dinero público en la carrera por las vacunas contra el coronavirus (Operación Velocidad Punta)
– Los militares han convertido el mundo en un laboratorio para realizar experimentos de todo tipo con seres humanos
– El Pentágono esconde las vacunas, antídotos y medicamentos del ejército en silos estratégicos
– El coronavirus se ensayó mediante un simulacro de pandemia en septiembre de 2019 en un hotel de Nueva York
– Google censura las informaciones alternativas en materia de salud por intereses económicos

El aeropuerto de Londres comienza a probar el ‘pasaporte covid’ que habilita a las personas para viajar

Los pasajeros de United Airlines y Cathay Pacific que salen del aeropuerto de Heathrow, en Londres, han comenzado a probar un nuevo “pasaporte covid” que, antes de viajar, permite a las aerolíneas comprobar el estado de salud de un pasajero y su cartilla de vacunación.

Esta tecnología, llamada “CommonPass”, permite viajar a las personas que no estén en cuarentena. Para ello tienen que descargar en su teléfono móvil una aplicación que contiene una prueba negativa de coronavirus o un certificado de vacunación (1).

“La aplicación del teléfono es un pasaporte digital que puede contener un certificado de prueba de Covid-19 o mostrar que una persona ha sido vacunada en el futuro de una manera diseñada para cumplir con varias regulaciones gubernamentales”, según el Daily Mail (2).

Supervisado por la Fundación Proyectos Comunes, que forma parte del Foro Económico Mundial, el salvoconducto funciona pidiendo a los viajeros que carguen su prueba de coronavirus o su certificado de vacunación en la solicitud, que luego genera un código QR que puede ser leído por el personal de las líneas aéreas y la policía de fronteras.

El diputado conservador británico Tobias Ellwood instó al Primer Ministro Boris Johnson a que recurriera al ejército para enviar vacunas a todo el país y estableciera centros de distribución regionales, así como a que elaborara una “base de datos nacional para seguir los progresos y expedir certificados de vacunación”.

El diputado dijo que los salvoconductos de inmunidad “probablemente tendrán que ser reconocidos internacionalmente para permitir los viajes internacionales”.

A principios de este año, el alcalde de Niza pidió que se exigiera a los ciudadanos que tuvieran un “pasaporte sanitario” si deseaban viajar, mientras que Alemania también está estudiando la posibilidad de exigir “tarjetas de inmunidad contra el coronavirus” que permita disfrutar de más libertad a los que han desarrollado anticuerpos contra el coronavirus que los que aún no están infectados.

(1) https://www.weforum.org/projects/commonpass
(2) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8814245/Worlds-Covid-passport-trialled-flights-Heathrow-week.html

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