Categorías
Noticias

Por qué África debe cooperar con Rusia, por qué no deberíamos tener miedo a Rusia

Jean Claude Djeereke

Hasta ahora sólo dos países africanos, Sudán y la República Centroafricana, han firmado acuerdos militares con la Rusia de Putin. ¿Deberían otros países africanos, presentes en la primera Cumbre África-Rusia en Sochi los días 23 y 24 de octubre de 2019, seguir el ejemplo y establecer una asociación que no se limite al ámbito militar? Al dirigirse a Rusia, ¿no se pone África bajo el dominio de una nueva potencia?, ¿Qué gana construyendo vínulos con Rusia? En resumen, ¿qué les daría Moscú a los africanos que París no ha sido incapaz de llevarles en seis décadas de seudoindependencia?

Quizás la mejor manera de responder a estas preguntas sería mostrar no sólo lo que Rusia hizo ayer en África y para África, sino también cómo ve hoy las relaciones entre los países.

Rusia no tiene un pasado colonialista en África. Por el contrario, en 1960 adoptó una declaración sobre el derecho de los pueblos colonizados a la independencia.

Francia, Inglaterra, Portugal, España e Inglaterra se abstuvieron en la votación de esta declaración.

Antes apoyó movimientos de liberación como el Congreso Nacional Africano (ANC), el Partido Comunista Sudafricano (SACP), el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), la Unión del Pueblo Africano de Zimbabwe (ZAPU) de Joshua Nkomo y la Organización del Pueblo Suroccidental de Namibian Sam Nujoma (SWAPO). Los soviéticos ayudaron a estos movimientos a deshacerse del colonizador (1).

Nikita Jruschov estaba en pie de igualdad con Kwame Nkrumah (Ghana), Modibo Keïta (Malí) y Ahmed Sékou Touré (Guinea). En su país no hubo condescendencia ni arrogancia, como se puede ver en nuestros “antepasados” los galos, cuyo país fue considerado por el Pew Research Center, un equipo de análisis americano, como el más arrogante de Europa en 2013.

En el plano cultural, a principios del decenio de 1960, la Unión Soviética envió profesores a Malí, Ghana y Guinea para impartir enseñanza técnica y profesional. En el último país, construyó en 1962 el Instituto Politécnico Conakry, que más tarde se convirtió en la Universidad Gamal Abdel Nasser. Pero la URSS no sólo fue a África a adiestrar. También acogió a estudiantes africanos en su territorio. Así, a mediados de los años ochenta, unos 25.000 africanos recibieron formación en universidades y escuelas técnicas soviéticas. Una universidad soviética lleva el nombre de Patrice Lumumba, asesinado el 17 de enero de 1961.

No conozco ninguna universidad francesa, belga, portuguesa, española o inglesa que lleve el nombre de un político africano. Incluso Senghor, que hizo mucho por promover la lengua y la cultura francesa, no recibió tal honor. Peor aún, el 29 de diciembre de 2001, ningún funcionario francés participó en la ceremonia de entierro del primer presidente de Senegal en Dakar, quizás porque no le dio a París tanto dinero como a su homólogo marfileño Felix Houphouet, cuyo funeral había atraído a toda la clase política francesa a Yamoussoukro el 7 de febrero de 1994.

Como miembro de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), Rusia apoya la reforma del Consejo de Seguridad para que sea más representativa.

En el plano diplomático, en 2013, la Federación de Rusia afirmó que su política exterior se oponía a la hegemonía y defendía la paz, el desarrollo mutuo y la seguridad mundial y regional. Para ello, los conflictos internacionales deben resolverse mediante un diálogo basado en la confianza y el beneficio mutuos, la igualdad y la cooperación. La política exterior de Putin se basa en “el estado de derecho internacional, la igualdad y la independencia de los Estados”.

Por lo tanto, es comprensible que condenara la “actitud agresiva e intrusiva” de los países occidentales y que comparara la intervención de la OTAN en Libia en 2011 con “una cruzada medieval [porque para él] la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no daba derecho a intervenir en un asunto interno y defender a una de las dos partes” (2). Por cierto, quiero señalar que Rusia intervino en Siria porque Bashar Al-Assad se lo pidió.

A diferencia de Francia, que cree que está obligada a desestabilizar sus antiguas colonias para saquear sus riquezas, Rusia posee inmensos recursos naturales. Se le asignan más del 20 por ciento de las existencias mundiales. Aunque su presencia en África no sea desinteresada, Rusia no será más codiciosa que Francia.

El poder militar de Rusia es ahora indiscutible. En 2014, 2016 y 2018 Vladimir Putin fue declarado el hombre fuerte del planeta por varias revistas y periódicos. Sin el apoyo de un aliado tan poderoso como Putin, será difícil, si no imposible, deshacerse de aquellos que han hecho nuestras vidas miserables desde 1960. Francia interfiere en nuestros asuntos, crea y destituye a quien quiere porque carecemos de una fuerza militar igual o superior a la suya. Bashar Al-Assad se benefició de esta fuerza militar de Rusia, que le permitió salvar su pellejo y su sillón.

Rusia no impone condiciones en África, según Nina Bachkatov, periodista, politóloga y autora de “Putin, el hombre que a Occidente le gusta odiar” (Jordania, 2018). A los países de Europa Occidental, por otra parte, les gusta vincular su ayuda seudoeconómica y financiera a la democracia y al respeto de los derechos humanos. Recordemos a François Mitterrand en la cumbre franco-africana de La Baule el 20 de junio de 1990, tres meses después de las violentas manifestaciones contra el partido único en África. De hecho, Benin organizó la primera conferencia nacional en febrero de 1990. En marzo y abril de 1990, sindicatos, opositores y estudiantes estaban en las calles de Costa de Marfil, Gabón y Zaire [Congo] exigiendo un sistema multipartidista. Por lo tanto, no fue Mitterrand quien molestó a los regímenes autoritarios de África. En cambio, el Presidente socialista [Mitterrand] intentó apoyar el movimiento de protesta que había comenzado antes del discurso de La Baule: “No puede haber democracia sin desarrollo y, a la inversa, no puede haber desarrollo sin democracia”.

Pero, ¿realmente quería Mitterrand que África se volviera más democrática? Uno se siente tentado a responder negativamente porque en la 4 Cumbre de la Francofonía de Chaillot (19 de noviembre de 1991), Mitterrand recomendó que cada país fuera a la democracia a su propio ritmo y a su propia manera, que se asemejaba nada más y nada menos que a un pedal de retroceso.

En resumen, es difícil no pensar que, para Francia y los demás países occidentales, la democracia y los derechos humanos solo son buenos para el hombre blanco; de lo contrario, ¿por qué estos países no levantan un dedo cuando sus sirvientes pisotean los derechos humanos? ¿Por qué ellos mismos pisotean las decisiones del Consejo Constitucional en África, por qué dejan que los dictadores modifiquen silenciosamente las constituciones o rellenen las urnas para arrastrarlas al poder (Denis Sassou Nguesso desde 1979, Paul Biya desde 1982, Idriss Deby desde 1990)?

Además, ¿quién dijo que es necesariamente la democracia occidental la que nos traerá el desarrollo? China y Rusia, que no lo han adoptado, ¿se están quedando atrás y son desafortunados?

Ya es hora de que los africanos examinen críticamente esta famosa democracia y evalúen sus ventajas y desventajas sin caer en la autocomplacencia desde que apareció por primera vez en el continente. Digo esto porque cualquiera que mire las cosas muy de cerca se dará cuenta de que la democracia occidental ha sido destruida por aquellos que quieren que creamos que no hay salvación fuera de ella, que ya no es “el poder de la comunidad”, que el pueblo (el demos) ha perdido el control efectivo de su existencia, que ha caído en la heteronomía, que sólo está ejecutando órdenes de otros lugares o dadas por otras personas.

Sin embargo, para Cornelius Castoriadis, el núcleo de la democracia es la autonomía. El pensador francés de origen griego insiste en que la democracia griega significa que “el pueblo se proclama soberano y crea instituciones que permiten la realización efectiva de este deseo de soberanía”. Esta es la razón por la que la democracia ateniense rechazó tanto la representación como la experiencia política (no puede haber especialistas del conjunto). Estoy de acuerdo con Castoriadis cuando afirma que la democracia no se limita a depositar su papeleta en las urnas o a disfrutar de la libertad de expresión, sino que debe ser “el lugar de la participación real de todos en la vida y el futuro de la sociedad [para que] los individuos sean dueños de su vida, de su sociedad, de las instituciones que se entregan a sí mismos” (3).

Es un secreto de Polichinela que el hombre fuerte de Moscú es odiado, denigrado y combatido por aquellos que nunca han querido nuestro bien. Están enfadados con él, entre otras cosas, porque apoyó militarmente al Presidente sirio contra los rebeldes y yihadistas del Califato Islámico, supuestamente creado por Barack Obama y Hillary Clinton según una revelación hecha por Donald Trump durante la campaña electoral de 2016. Este Putin, que ha demostrado de lo que es capaz en Ucrania y Siria, espero que se convierta en un aliado de los países africanos.

A diferencia de Francia, que en 2002 se negó a ayudar a Costa de Marfil a sofocar la rebelión de Burkina Faso a pesar de los acuerdos de defensa firmados por ambos países en 1961, Rusia no abandonó al presidente sirio en medio de una tormenta. Ella le dio su apoyo incondicional porque Bashar Al-Assad había demostrado, entre otras cualidades, que era un hombre serio y digno de confianza. Stalin, el predecesor de Jruschov, consideraba a los dirigentes africanos “poco fiables, dispuestos a traicionar y dispuestos a alcanzar acuerdos amistosos con los imperialistas contra los que afirmaban luchar sólo verbalmente” (4).

Rusia es capaz de cumplir sus promesas a África porque ya ha demostrado en Siria que la palabra dada es un compromiso que debe cumplirse, pero ¿mantendrán los africanos sus compromisos?

(1) Cfr. Alexandra Archangelskaya, El regreso de Moscú al África subsahariana. Entre la herencia soviética, el multilateralismo y la militancia política, Contemporary Africa, 2013, núm. 248, pgs. 61 a 74.
(2) Entrevista concedida al director estadounidense Oliver Stone entre junio de 2015 y febrero de 2017.
(3) C. Castoriadis, Quelle démocratie?, vols. 1 y 2, París, Sandre, 2013.
(4) Vladimir Bartenev, La URSS y el África negra bajo Jruschov: la actualización de los mitos de la cooperación, Overseas. Revue d’Histoire, 2007, núms. 354-355, págs. 63-82.

https://www.connectionivoirienne.net/2019/11/25/accords-militaires-pourquoi-lafrique-doit-cooperer-avec-la-russie/

Categorías
Noticias

Haftar impone una zona de exclusión aérea sobre Libia tras el derribo de dos drones

Esta madrugada las fuerzas de Jalifa Haftar han impuesto una zona de exclusión aérea sobre Trípoli.

La orden se produce inmediatamente después de la pérdida, en Tripolitania (Libia occidental), de un dron de reconocimiento italiano MQ-9A Predator B, seguido de otro, esta vez estadounidense, probablemente un Northrop Grumann RQ-4 Global Hawk, que se perdió al oeste de la capital, Trípoli.

La pérdida de dos drones sofisticados en Libia indica el surgimiento de la guerra electrónica y una nueva potencia de fuego sobre el terreno.

Africom, el mando del Pentágono en África, guarda silencio sobre el tipo de dispositivo que han perdido.

Las fuerzas de Haftar reivindican el derribo del dron italiano y sus partidarios han publicado en internet fotos de los restos carbonizados.

No es la primera vez que Italia pierde drones en Libia.

El país transalpino participa en la Guerra de Libia con el pretexto de la Operación Mare Sicuro, es decir, de los refugiados. Las milicias de Haftar consideran a Italia como uno de los países que apoyan al gobierno de Trípoli.

Desde un punto de vista estratégico, el espacio aéreo libio está abierto a la OTAN y a otros países como Emiratos Árabes Unidos y Egipto, que apoyan abiertamente a uno de los dos principales protagonistas de la guerra.

El único país vecino de Libia con capacidad real para detectar, paralizar, piratear y destruir los drones de la OTAN que se encuentran actualmente en funcionamiento, es Argelia, que no participa en la guerra y hasta ahora sólo ha prestado apoyo diplomático al Gobierno de Trípoli.

En cualquier caso, Argelia, que tiene lazos muy amistosos con Roma a pesar de la reducción a la mitad de las exportaciones argelinas de gas a Italia, no apoya a Haftar, que considera un elemento perjudicial en la escena política libia.

Argelia tiene una opinión muy negativa sobre el establecimiento de bases de aviones teledirigidos en el norte de Níger y de bases secretas de la OTAN en Túnez. Los sistemas argelinos de defensa antiaérea SS-400 controlan regularmente en tiempo real todos los objetos que vuelan desde Libia a Tobruk, cerca de las fronteras entre Cirenaica y Egipto occidental. Sin embargo, Argel, que ha sido excluida del proceso de paz libio por Berlín y París, no interviene en su vecindad y adopta una actitud pasiva, sabiendo que ningún país occidental será capaz de resolver, ni siquiera a largo plazo, el conflicto libio y sus metástasis en el Sahel.

Queda la empresa de mercenarios Wagner, cuya actividad en Libia es muy poco conocida, aunque está presente tanto en Cirenaica como en Tripolitania con algo más de 1.000 efectivos.

La OTAN considera a esta fuerza como cercana al Kremlin. En cualquier caso, sus mercenarios están cada vez mejor armados, especialmente en los sistemas SAM y las contramedidas electrónicas desde una batalla mortal en el este de Siria contra las fuerzas aéreas estadounidenses.

Turquía, que proporciona apoyo militar y financiero al gobierno de Trípoli, tendrá que enviar más refuerzos militares a Tripolitania a través del puerto de Misrata.

Para los turcos, el conflicto en Libia es de suma importancia. Además del petróleo, Libia es históricamente la última provincia otomana africana perdida en 1911.

Ankara también está en su peor momento, con El Cairo y Abu Dhabi apoyando a Haftar. Una posible victoria del gobierno de Tobruk sobre el de Trípoli podría obstaculizar los planes turcos en África.

Cabe señalar que ni Argelia ni Italia quieren una posible victoria del gobierno no reconocido de Tobruk sobre el de Trípoli.

Categorías
África

Europa financia el terrorismo yihadista en África

En un reportaje aparecido en 2017 en MarocLeaks, el capitán Sekou Traoré, que se presentaba como un “resistente frente a los yihadistas”, aseguraba que fueron Sarkozy, Fillon, Juppé y el general Puga quienes enviaron a los yihadistas a atacar Mali, con la complicidad del presidente Amadou Toumani Touré (1). Aquella información desapareció de internet, pero la reprodujo el periódico Algerie Patriotique (2).

Los terroristas del MNLA y sus homólogos yihadistas (Ansar Dine, Aqmi) invadieron Malí el 17 de enero de 2012, un país que tiene una superficie doble que España. “Es imprescindible conocer qué fuerzas están detrás de esos terroristas, es decir, quiénes los financiaron, quiénes les prestaron asistencia logística y quiénes les dieron las órdenes”, decía Traoré.

La estrategia africana de Francia consistía en liquidar a Gadafi y utilizar el arsenal militar del antiguo régimen para organizar la contrarrevolución yihadista en los países que hoy están bajo ocupación militar francesa.

Detrás de esa estrategia estaba Sarkozy, el presidente francés de la época, que puso el arsenal militar de Gadafi a disposición de los yihadistas para luchar en Malí. Francia pidió al MNLA que le ayudara a abandonar a todos los combatientes -tuaregs- de Azawad que estaban en el ejército libio, a cambio de dar luz verde a la independencia de Azawad.

Frente al ejército maliense, los yihadistas poseen arsenales poderosos: rifles de asalto, misiles (tierra-tierra y tierra-aire), lanzacohetes BM-21 y morteros, procedentes directamente de los arsenales libiosos.

Como se sabe en Bamako, los yihadistas están mejor equipados que los soldados malienses. No es de extrañar que haya deserciones. El MNLA, presente en las colinas alrededor de Zakake, al norte de Kidal, asegura que dispone de un ejército de mil efectivos, entre ellos unos 400 antiguos soldados del ejército libio que regresaron al país y fueron trasladados por Mohamed Ag Najem, antiguo coronel de Gaddafi. En el norte de Mali se unieron a los hombres de Ag Bahanga.

Un reportaje publicado el 30 de julio por el New York Times revela que Europa financia gran parte de las operaciones de Al-Qaeda. El diario estadounidense estima en unos 105 millones de dólares (93 millones de euros) el importe total de los rescates entregados a las distintas facciones yihadistas a cambio de la liberación de los secuestrados.

Francia ha pagado la mayor parte de ese importe, 58 millones de dólares (43 millones de euros) desde 2008.

El capitán Traoré fue asesinado y en su oficina tenía un teléfono satelital ocupado a los yihadistas. El 20 de enero por la mañana sonó el teléfono. El Presidente de Mali en persona llamaba a los yihadistas para cobrar un rescate, pero escuchó la voz del capitán Traoré.

Si Francia envía yihadistas a Malí es porque tiene intereses coloniales. Como dijo el antiguo dirigente del MNLA, Hama Ag Mahmud, “Francia obligó a Malí a firmar un acuerdo de defensa, luego se otorgó a sí misma concesiones mineras y envió tropas para proteger las que ya tenían”.

Mientras los yihadistas atacan el norte de Malí, Francia hace creer al mundo que está liberando el país desde el sur. Pero es la misma invasión con diferentes mercenarios. Es una invasión imperialista que pone a los yihadistas en el poder para proteger a las empresas francesas.

(1) http://maroc-leaks.com/sarkozy-fillon-juppe-baroin-general-puga-ont-envoye-jihadistes-attaquer-mali/
(2) https://www.algeriepatriotique.com/2017/09/17/revelations-explosives-attaques-terroristes-contre-mali/

Categorías
Noticias

¿Cuáles son los intereses que persigue el imperialismo alemán en la Guerra de Libia?

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, viajó a Libia para poner fin a la guerra. Es una parte de su visita a Turquía y África del norte, a donde llegó el domingo.

El gobierno alemán pretende convocar una conferencia internacional sobre el país norteafricano para adquirir influencia en el norte de África.

La Guerra de Libia no ha disminuido en intensidad desde 2014. En abril las milicias de Jalifa Haftar, cuyo poder está bien establecido en el este del país, luchan contra otras milicias que apoyan al llamado Gobierno de Unidad Nacional establecido en Trípoli, la capital del país.

Ambas partes tienen apoyo extranjero. Haftar cuenta con la ayuda de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, mientras el Gobierno de Unidad Nacional recibe el apoyo de Turquía. La ayuda incluye suministros de armas, algunas de las cuales son alemanas, a pesar del embargo internacional ordenado por la ONU.

Berlín es la enfermedad y quiere ser el remedio. Los imperialistas y la ONU comparten la responsabilidad de la situación en Trípoli y Alemania tiene su cuota en la desoladora situación del país norteafricano porque los soldados alemanes participaron en las tropas de la OTAN que atacaron Libia en 2011. La OTAN no sólo destruyó Libia como Estado sino también como sociedad.

A principios de 2016 el gobierno alemán también desempeñó un papel clave en el establecimiento del llamado Gobierno de Unidad Nacional, dirigido por el Primer Ministro Fayez AlSarraj, principalmente para utilizarlo como tapadera y evitar los flujos de refugiados. En ausencia de un poder independiente, el gobierno libio de unidad nacional se convirtió rápidamente en una mera fachada detrás de la cual los grupos armados y sus intereses asociados mueven los hilos (1). De hecho, Trípoli está dominado por una red de grupos armados que mezclan círculos empresariales, políticos y burocráticos.

Después de 2011 y 2016 estamos ante el tercer intento de los imperialistas alemanes de controlar la situación en Libia para reforzar su influencia en el norte de África. En septiembre de este año Merkel dijo en el Bundestag que la Guerra de Libia es una amenaza de escalada hacia una guerra de poder total, como en Siria. Berlín considera que es necesaria una intervención inmediata para evitarlo.

Los imperialistas necesitan reconstruir lo que destruyeron en 2011. El embajador alemán en Trípoli, Oliver Owcza, ha anunciado que su país planea organizar una conferencia internacional sobre Libia  a celebrar en Berlín y ya han comenzado los preparativos. La iniciativa la llaman “Proceso de Tres Pasos”: un alto el fuego, una conferencia internacional y una reunión de las partes en guerra (2).

El viaje de Maas a Libia tiene como meta el “Proceso de Tres Pasos”. En le país norteafricano Maas está llevando a cabo conversaciones con dirigentes libios del gobierno de Al-Sarraj en la ciudad costera de Zuwara, al oeste de Trípoli.

El ministro alemán ha dicho a los medios que el problema fundamental de Libia es la influencia extranjera, lo cual sólo se le ocurre decir a un tonto de remate. ¿No es él extranjero?, ¿no es él responsable de la guerra?

Lo que Maas quería decir es que Libia es el teatro de operaciones en que se juegan la contradicciones entre las grandes potencias imperialistas y sus sicarios sobre el terreno, cuyo radio de acción va más allá del norte de África. Por ejemplo, Alemania apoya a Al-Sarraj mientras Francia apoya a Haftar.

El ministro no tardó en darse cuenta del alcance de dicho radio de acción cuando tuvo que salir por piernas apresuradamente debido a los rumores de un inminente ataque aéreo.

El ejército alemán lleva 18 años en Afganistán, 6 años en Mali, otros tantos -por lo menos- en Siria y bajo la ropa de camuflaje de la OSCE tiene las manos metidas en el charco ucraniano…

(1) Wolfram Lacher, Das Milizenkartell von Tripolis, SWP-Aktuell, núm. 28, mato de 2018. Ver también “Die nächste Runde im libyschen Krieg”
(2) Mirco Keilberth, Maas von Ufo zur Abreise bewogen, 29 de octubre de 2019

Categorías
Noticias

Los pueblos del Sahel se levantan contra la ocupación militar imperialista

Bajo los efectos de una guerra que empeora por momentos, las tropas imperialistas en el Sahel se enfrentan a un rechazo creciente entre los habitantes de Burkina Faso, Malí y Níger, como en los peores tiempos coloniales.

En Bamako, la capital de Mali, emite “Radio Patriota”, una cadena antimperialista instalada en una modesta vivienda particular donde todos los martes por la tarde, Ibrahima Kebé, de la asociación Faso Kanu, tiene su programa de debate. A mediados de octubre, trataron sobre la presencia de las tropas imperialistas en Mali.

“En nombre del pueblo francés, las multinacionales están saqueando nuestros recursos”, dijo Kébé al principio de la emisión. “El pueblo francés debe comprender que la política de los dirigentes franceses es sembrar la pobreza en nuestros países y empujar a nuestras poblaciones a emigrar hacia ustedes”.

Los dirigentes de la región son “lacayos locales a las órdenes de París”, añadió.

Cada vez son más los que piden la salida de los 4.500 soldados de la Operación Barjan desplegados en el Sahel, de los 13.000 efectivos de mantenimiento de la paz Minusma en Malí y de otros ejércitos imperialistas presentes en la región, desplegados en nombre de la lucha contra el terrorismo y la protección de los civiles.

El 12 de octubre unos 50 contenedores de Minusma fueron saqueados en el centro de Malí, mientras que 1.000 personas se concentraban en Uagadugu, la capital de la vecina Burkina Faso, contra las “fuerzas de ocupación”.

Desde principios de año en Níger se han convocado varias manifestaciones contra la presencia de tropas imperialistas, un movimiento que no parece estar coordinado pero que pone la manifiesto una resistencia incipiente.

“¿Cómo es posible que 20.000 soldados extranjeros no sean capaces de derrotar a 3.000 terroristas?”, pregunta Kebé por la radio. El despliegue de tropas imperialstas no para de crecer pero el terrorismo yihadista tampoco. ¿A qué han ido allá?, se preguntan los africanos.

“Su único objetivo es proteger sus intereses estratégicos y consolidar sus posiciones de dominio en la zona del Sahel”, asegura Gabin Korbeogo, de la Organización de la Juventud Democrática de Burkina Faso.

Los africanos vuelven sus ojos hacia la presidencia de Thomas Sankara (1983-1987), padre de la revolución burkinabé, anticolonialista y nacionalista, y cuya memoria sigue siendo venerada en Burkina Faso y en los países vecinos del Sahel.

Categorías
Noticias

Imperialismo y terrorismo: en todo el mundo la misma moneda siempre tiene dos caras

Mamadu Dabo

Para precipitar la caída de Gadafi, la OTAN distribuyó 20.000 toneladas de armas y municiones a grupos «revolucionarios» a través del Ministro de Defensa de Qatar, como pagador de la factura. En septiembre de 2011 la OTAN también le encomendó la tarea de recuperar las armas en cuestión, pero dejó arsenales enteros a disposición del Grupo de Combate Islámico en Libia (ICGL), una filial de Al Qaeda. El 10 de noviembre de 2012 Mahmud Jibril, dirigente del CNT [Consejo Nacional de Transición] y del partido Alianza de Fuerzas Nacionales Libias, ganador de las elecciones del 7 de julio de 2012, dijo en el canal iraquí Al Hurra que Qatar todavía se negaba a recuperar las armas que había distribuido a los grupos rebeldes que habían «liberado» su país, lo que implica que Doha también tenía control sobre estos grupos. En realidad, son los Estados Unidos y Francia los principales responsables de esta situación, porque Qatar no puede dejar armas en la calle sin un cheque en blanco.

El efecto dominó de la «revolución» libia no se limita a África porque afecta directamente a Siria y Yemen. Obama reconoció (24 de enero de 2013) que los arsenales de Gadafi se utilizan en Mali. No dice cómo llegaron hasta aquí y quién los trajo, para que no se le haga responsable si se comete una locura contra un avión civil en algún lugar del mundo. Obama no puede ignorar el caso del Lutfallah II, el barco de Libia, que pasó por Egipto y Turquía y fue detenido por la marina libanesa con toneladas de armas a bordo: el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, alertó a la opinión internacional diciendo que el barco «no llevaba armas para los ángeles».

Todos los escenarios en los que opera el terrorismo están interconectados porque el terrorismo es un sistema transnacional con los mismos operadores y agentes a diferentes niveles hasta los jefes de Estado, los diputados, los ministros, los jefes de los servicios de inteligencia y los traficantes de armas, como en la primera guerra de Afganistán, cuando los ministros saudíes y del Golfo, así como los directores de los mayores bancos y empresas, se enorgullecían de financiar a Bin Laden, el predilecto de los estadounidenses a los que ayudó a deshacerse del malvado comunista ruso.

Hoy en día el patrocinador del terrorismo internacional sigue siendo el mismo, aunque da la impresión de ser polimorfo. El objetivo también es mostrar la cara de este Darth Vader con una máscara de metal. Además, la transferencia de armas de un país cuyo gobierno se originó en las «primaveras árabes» al eje que quiere imponer nuevas «primaveras árabes» indica que esas «revoluciones» se fabricaron en las oficinas y que el plan sigue en marcha. No sólo se ha creado una multitud de regímenes, sino que se ha introducido un número infinito de traidores y agentes de Occidente en el funcionamiento de todos esos Estados a todos los niveles. Están trabajando, a diferentes niveles jerárquicos, para hacer posible el tráfico de armas para los terroristas que llevó al viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Gennady Gatilov, a decir que «las amenazas de la oposición siria de derribar aviones civiles son el resultado de entregas irresponsables de Manpad», los sistemas móviles de defensa antiaérea.

A principios de agosto de 2012 algunos reportajes de los medios de comunicación revelaron que el Ejército Sirio Libre había obtenido unos 20 de estos Manpads (Man Portable Air Defence, cuyo modelo más famoso es el Stinger) de Turquía. Según los expertos rusos, Arabia saudí y Qatar están detrás de esas entregas. Fue el propio Obama quien autorizó (a finales de agosto de 2012) la entrega de armas pesadas a los rebeldes anti-Bashar, y Hillary Clinton hizo una declaración en la que pedía a los mercenarios sirios que no depusieran las armas el mismo día en que el «muftí» de Al Jazeera, Al-Qardaui, emitió una fatwa a este respecto.

Las miles de armas incautadas por el ejército sirio a los terroristas no tienen nada que ver con el arsenal ruso de Gadafi, y una decena de Stinger han sido incautados recientemente en ese país. Turquía no sólo alberga terroristas, los entrena y los envía con armas a los países vecinos, donde es responsable de enviar al 90 por ciento de los 100.000 terroristas que saquearon y masacraron ese país: envió dos barcos cargados de armas a los yihadistas de Yemen, la última incautación de armas por parte de las autoridades yemeníes tuvo lugar el 25 de enero de 2013. ¿Puede un país miembro de la OTAN, vasallo de Estados Unidos, permitirse enviar armas a Al Qaeda en Yemen sin un cheque en blanco?

En 2011 la División de Inteligencia de la OTAN (que no tiene nada que ver con la CIA) estimó que había entre 200 y 300 elementos de Al Qaeda entre los combatientes libios antiGadafi, los cuales, hay que decirlo, estaban apoyados por oficiales estadounidenses, entre ellos dirigentes del Grupo Islámico Libio de Combatientes (LIG), como Abdelkrim Belhadj, Ismael As-Salabi y Abdelhakim Al-Assadi…

Al igual que en Afganistán, Bosnia, Chechenia, los mercenarios de Al-Qaeda y los soldados estadounidenses lucharon en el mismo frente en Libia. El terrorismo se ha vuelto transnacional y sus armas se trasladan a domicilio en barcos y cargueros de los países de la OTAN. Muchos autores, funcionarios, ex funcionarios de inteligencia, incluidos los estadounidenses, muchos escritores -entre ellos Peter Dale Scott, David Ray Griffin, Thierry Meyssan, Michel Bounan, Nafeez Mosaddeq Ahmed, Gerhard Wisnewski, Mathieu Kassovitz- aportan pruebas de la instrumentalización del terrorismo por parte de los Estados, que en la actualidad son cada vez más numerosos para utilizarlo como medio de presión y/o destrucción de otros Estados.

El presidente nigeriano ha hablado de terrorismo transnacional. El investigador Ghaleb Kandil también escribe: «Fue Estados Unidos quien dirigió la guerra en Siria, creó centros de operaciones en Turquía, que incluyen agentes de la CIA para coordinar los esfuerzos internacionales y regionales para movilizar a terroristas de todo el mundo y enviarlos a Siria. Los funcionarios estadounidenses se jactan públicamente de haber proporcionado materiales de comunicación modernos a las bandas armadas, y no se han lamentado, incluso después de reconocer que gran parte de este equipo ha caído en manos de combatientes de Al-Qaeda y el Frente Al-Nosra, una organización que incluyeron tardíamente en su lista de terroristas, en la que podrían incluir a otros grupos en un futuro próximo, sin cambiar su posición sobre los compromisos para detener la violencia».

Por lo anterior, es innegable que no hay más ladrones que los que gritan ¡al ladrón! en esta supuesta lucha contra el terrorismo. Son ellos, las potencias militares y los arsenales de armas pesadas, quienes los entrenan, les suministran armas de destrucción masiva y los organizan para el combate. Ellos son los que los financian y les proporcionan drogas para convertirlos en verdaderos criminales de guerra. Una vez cumplida la misión de poner de rodillas a un determinado régimen, estos mercenarios se quedan atrás, incapaces de vivir sin las drogas que les cuestan fortunas, sin una función o título que les permita llenar sus bolsillos. Estos nuevos desempleados, armados hasta los dientes y con experiencia en la profesión de las armas, se vuelven en contra de su patrono (caso de Bin Laden) o crean situaciones de conflicto (crisis maliense) que les permiten vivir a base de armas con el apoyo de los productores y traficantes de armas.

No cabe duda de que la invasión de Afganistán (noviembre de 2001) e Irak (20 de marzo de 2003) fue planeada con falsos pretextos: una para la «eliminación» o «arresto» de Bin Laden, y otra para destruir las «armas de destrucción masiva» de Saddam Hussein. Todos estos años después de la invasión de Irak y Afganistán, en lugar de eliminar a Al-Qaeda, la intervención norteamericana la convirtió en una plaga internacional y puso a estos países de rodillas.

Además, Obama dijo en junio de 2010, pocos meses antes de la «Primavera Árabe»: «En este mundo incierto, ha llegado el momento de un nuevo comienzo, un nuevo amanecer de la hegemonía estadounidense. Nuestro poder económico debe apoyar nuestra fuerza militar, nuestra influencia diplomática y nuestro hegemonía mundial», añadió. «Por eso construiremos un ejército del siglo XXI y una asociación tan poderosa como la alianza anticomunista que ganó la Guerra Fría, para seguir a la ofensiva en todas partes, desde Djibouti hasta Kandahar». Ese «ejército del siglo XXI» se dirige claramente al mundo musulmán, porque cita dos ciudades musulmanas. Por «asociación tan poderosa como la alianza anticomunista», se refiere a una alianza estratégica y fundamental con Estados locales como Qatar, Arabia saudí y los nuevos gobiernos de la «Primavera Árabe» que ya están trabajando arduamente para destruir a otros pueblos árabes y aplastar al último de los «rais» dignos de ese nombre (*). Esta asociación se ha puesto en movimiento de forma devastadora: varios presidentes fracasados en el espacio de un año, varias nuevas crisis en el mundo árabe y, finalmente, un Sahelistán que está tomando forma en varias regiones. Nunca antes el mundo musulmán había experimentado crisis tan graves y destructivas, tantas divisiones y particiones.

La invasión del norte de Malí forma parte de esa lógica, pensada hasta el último detalle. En Malí no se trata de terrorismo sino de terrorismo de Estado; los mercenarios utilizados con ese fin son sólo tentáculos de un mismo pulpo, tanto si pretenden actuar en nombre del Islam como en nombre de Azawad. La crisis maliense forma parte de una visión geoestratégica imperialista con un área geográfica precisa cuyo propósito es controlar los recursos, la extensión y la dominación, pero también conceder presupuestos astronómicos a las empresas del complejo militar-industrial, entre otros.

Digámoslo alto y claro: el llamado terrorismo «islamista» es una fabricación americana que sólo sirve a los intereses occidentales, con el apoyo y la bendición de sus auxiliares. Este terrorismo y el islamismo que subyace en él no son una ideología, sino grupos mercenarios que trabajan para fuerzas extranjeras. Dado que mata, aterroriza y pretende establecer una dictadura fascista, el «islamismo» no es, por lo tanto, una ideología, sino un crimen. Hoy en día, esa estrategia ya no se dirige a un solo país, sino a varios a la vez, ya que la «Primavera Árabe» inició la transición del plan imperialista a una escala superior.

Por ello, Rusia es bienvenida, junto con China, a traer a estos sepultureros que encienden el fuego para seguir sus intereses en lugar de apagarlo. Así pues, el objetivo de la Operación Serval (2) es redirigir un terrorismo que escapó a sus promotores. El terrorismo había destruido el MNLA (3) y planeaba controlar todo Malí. Malí es propiedad de Francia y el norte de Malí es compartido entre Francia por razones económicas (el subsuelo) y Estados Unidos por razones tecnológicas (el espacio aéreo utilizado para datos satelitales o investigación espacial).

Por lo tanto, la Minusma (4) permanecerá en Malí al menos hasta 2023, si IBK (5) no refuerza la ofensiva hacia Rusia. Y tendrá la oportunidad de permanecer más tiempo, si los amos del mundo logran instrumentalizar a un candidato presidencial e imponerlo por los medios que les son familiares en la conquista del poder en nuestros países durante siglos. ¡Que Dios no lo permita!

https://www.maliweb.net/insecurite/en-toute-verite-lotan-est-a-lorigine-de-la-crise-au-mali-la-russie-en-est-lunique-porte-de-sortie-2846449.html

(1) “Rais” es una palabra árabe que significa “dirigente”. Durante el Imperio Otomano el “rais” era un cargo político y hoy se llaman así a los Presidentes de las Repúblicas árabes.
(2) Plan del imperialismo francés para mantener su presencia militar en el Sahel
(3) Azawad es el norte de Mali, la parte desértica del Sahel poblada por tuaregs, que han organizado el MNLA (Movimiento Nacional de Libreración de Azawad)) para exigir la independencia. La expresión, que significa “zona de pastos”, está prohibida en Mali.
(4) Plan de la ONU para la pacificación de Mali.
(5) Iniciales de Ibrahim Bubacar Keita, el Presidente de Mali.

Categorías
Noticias

‘Bienvenido al infierno’: los emigrantes internados en los campos de concentración libios

Cuando entro en el campo de internamiento de migrantes de Triq Al-Sikka, en el centro de Trípoli, unos hombres con mirada inquieta presionan sus rostros contra una cerca de alambre de gallinero. “Bienvenido al infierno”, dice un marroquí, sin sonreír.

Triq Al-Sikka es el hogar de 300 hombres encerrados en condiciones de pesadilla. Muchos enfermos yacen inmóviles sobre colchones sucios en el patio, abandonados a su suerte, muertos o en recuperación. Tres de los seis retretes están bloqueados por las aguas residuales y, para muchos de presos, no es posible escapar porque no tienen calzado.

Se suponía que no debía ser así. Tras recibir informes de torturas y abusos en centros de detención y con el deseo de detener el flujo de personas a través del Mediterráneo, la Unión Europea ha contribuido desde 2016 con más de 110 millones de libras esterlinas para mejorar las condiciones de los inmigrantes en Libia. Pero las cosas están peor que antes.

Entre los detenidos se encuentra Mohammed, de Ghana. En julio sobrevivió a un ataque aéreo contra otro centro en Tajoura, en el suburbio sudoccidental de la capital, en el que murieron 53 de sus compañeros migrantes. Después de sobrevivir en la calle, el mes pasado consiguió un lugar en un barco de contrabando a Europa. Pero fue interceptado por la Guardia Costera. Mohammed cayó al mar y fue traído de vuelta a este campo. Su suéter azul aún está manchado de sal marina. Está desesperado por hablar con su esposa sobre aquello. “La última vez que hablamos fue la noche en que intenté cruzar el mar”, dice. “Los soldados se llevaron mi dinero y mi teléfono. Mi esposa no sabe dónde estoy, si estoy vivo o muerto”.

Las condiciones en Triq Al-Sikka son duras, pero otros centros son aún peores. Los detenidos cuentan la historia de los campamentos donde las milicias los asaltan por la noche y se llevan secuestrados a los migrantes para pedir un rescate que los devuelven a sus familias.

Decenas de miles de migrantes están dispersos en esta ciudad, muchos de los cuales duermen en las calles. Docenas de personas duermen todas las noches bajo los soportales de la autopista del centro de la ciudad.

https://www.theguardian.com/world/2019/nov/03/libya-migrants-tripoli-refugees-detention-camps

Categorías
Economía

La multinacional Nestlé confiesa que hace trabajar a los obreros en condiciones de esclavitud en Tailandia

La multinacional Nestlé está acorralada. En Tailandia confiesa que hace trabajar a los obreros en condiciones de esclavitud, mientras que en Costa de Marfil la acusan de explotación infantil.

La esclavitud se da -sobre todo- en la industria pesquera. La propia multinacional denunció los hechos tras una investigación interna y muchas personas saludaron la honestidad de Nestlé, pero no se conocen todos los detalles sobre la cadena de suministro de estos productos.

Nestlé ha anunciado que quiere iniciar una nueva era para la empresa y de mayor control sobre su cadena de suministro. Por eso llevó a cabo una investigación un año antes de anunciar sus resultados.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce ya que iniciaron la investigación con retraso. Para entonces ya se habían publicado muchas acusaciones y denuncias. Es muy conocido que Tailandia es el tercer mayor exportador de productos marinos y que la industria pesquera tailandesa es pródiga en tráfico de seres humanos.

Nestlé también lo sabía de antemano, sin necesidad de investigar nada.

El producto afectado de Nestlé es, en particular, “Fancy Feast”, un alimento para gatos. La multinacional suiza señaló que ninguna de las marcas que operan en Tailandia son inmunes a este problema.

No hay ni buena fe ni ignorancia en una multinacional que, además, está involucrada en muchos otros escándalos, como la explotación del trabajo infantil en Costa de Marfil.

Categorías
Noticias

Los refugiados pagan dinero en Libia para ser internados en centros de reclusión

Libia es el ejemplo más vivo de los crímenes de la OTAN y la ONU, un país humillado, destruido y reducido a la guerra y la esclavitud desde hace 8 años. Los canallas que acabaron con Libia, políticos significados del imperialismo todos ellos, merecerían un castigo muy ejemplar

Para los refugiados africanos la situación no puede ser más insostenible. Algunos de ellos se ven obligados a pagar dinero por su internamiento, según el (Acnur) Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Los refugiados viven peor en las calles que en los centros de internamiento. “A veces se sienten mejor protegidos en los centros de internamiento que en el exterior. Porque fuera de esos centros, algunos son blanco de los traficantes de seres humanos, son secuestrados y sometidos a extorsión y tortura. Así que algunas personas no se sienten seguras en muchos centros urbanos de Libia. Algunos prefieren ser detenidos, incluso si las condiciones no son buenas en estos centros de detención, otros tratan de sobornar para que entren en el centro de detención con la esperanza de que el Acnur los reubique”, explica Vincent Cochetel, portavoz del Acnur en el Mediterráneo.

El Acnur vigila a más de 5.000 detenidos en 19 centros de internamiento oficiales, algunos de ellos controlados por grupos armados. Eso les sirve de excusa: no podemos atender a todos; carecemos de recursos… Quizá si hubiera menos parásitos viviendo de sus presupuestos, a los refugiados les llegaría una pequeña parte del dinero que recaudan con sus campañas lacrimógenas por la televisión.

Para paliar el déficit, al Acnur se le ha ocurrido una soución más barata: atender a los refugiados en sus países de origen. No obstante, hay un problema: si viven en su país de origen ya no son refugiados y entonces el Acnur no pinta nada.

Por lo tanto, el Acnur no hace nada porque esa es su misión, la nada, salvo nutrir a una legión de burócratas y vagos que viven del cuento en todo el mundo.

“Nuestros programas carecen de recursos, alrededor de un 35 por ciento en esos países. Sin embargo, si pudiéramos satisfacer sus necesidades, principalmente en los ámbitos de la educación, la formación profesional y la colocación en estos países, estas personas, muchos de estos refugiados, no tendrían ganas de ir a Libia y tratar de tener un futuro mejor, principalmente a través de Libia”, dice Cochetel.

Categorías
Noticias

Imperialismo y terrorismo en África: Burkina Faso celebra las Cuartas Jornadas Antimperalistas

La Organización Democrática de la Juventud de Burkina Faso (ODJ), en colaboración con otras organizaciones de la sociedad civil (OSC), organizó una rueda de prensa el 2 de octubre de 2019 en Uagadugu para presentar el programa de actividades de las Jornadas Antiimperialistas cuyo comienzo está previsto para mañana.

Según los organizadores, estos días tienen como objetivo mejorar el nivel teórico y la conciencia ideológica y política de los pueblos africanos sobre la situación de dominación del continente, y fortalecer la solidaridad internacional entre los pueblos de África en la lucha por su liberación nacional y social.

La cuarta edición de las Jornadas Antiimperialistas se celebrará bajo el lema «Imperialismo y terrorismo en África: causas y perspectivas de los pueblos que luchan por la liberación nacional y social”. Con motivo de este evento, está prevista una mesa redonda pública sobre el tema y animaciones en la Casa de la Cultura Jean-Pierre-Guengané, el 11 de octubre.

Además de este panel, está previsto un encuentro de marcha el 12 de octubre, así como un concurso de creatividad artística sobre el tema «Imperialismo, terrorismo y luchas de los pueblos en África».

Para el representante de las estructuras iniciadoras de estos días, la elección del tema se justifica por las noticias internacionales, africanas y nacionales marcadas por una crisis sociopolítica, económica y sobre todo de seguridad. «Estas Jornadas antiimperialistas tienen como objetivo mejorar el nivel teórico y la conciencia ideológica y política de los pueblos africanos sobre la situación de dominación del continente y fortalecer la solidaridad internacional entre los pueblos de África en la lucha por su liberación nacional y social», dijo Gabin Korbéogo, dirigente de la ODJ. Estas jornadas de encuentro también permitirán contribuir a las luchas emancipadoras a través de las cuales se desarrollan los países.

Para el éxito de estos días, los oradores invitaron a la población de Uagadugu y sus alrededores y a la de todas las regiones del país a salir en masa para participar en las actividades. Los organizadores, en esta reunión, también discutieron la situación de seguridad en Burkina Faso. Según ellos, para una mejor comprensión del terrorismo en Burkina Faso, es necesario tener en cuenta el contexto geoestratégico, la situación socioeconómica y las contradicciones internas entre las diferentes fuerzas políticas para el control del aparato estatal.

Según los ponentes, el posicionamiento de Burkina es estratégico por su enorme potencial, como el oro, el petróleo y el uranio. Esto fomenta rivalidades entre las potencias imperialistas. A ello hay que añadir la presencia de bases militares extranjeras que, en lugar de reducir los ataques terroristas, son bastante peligrosas para Burkina Faso. Esto se refleja en las reservas del Ministro de Defensa de Burkina Faso sobre la eficacia de la presencia de fuerzas militares extranjeras y el aumento de los ataques mortíferos contra las fuerzas de defensa y seguridad nacionales.

En vista de estos elementos, las estructuras iniciadoras de estos días consideran que Burkina Faso, como la mayoría de los países africanos, está bajo dominación imperialista. Y ante esta situación, que se refleja, entre otras cosas, en el deterioro de la situación sociopolítica, económica y de seguridad en los países africanos, en particular en Burkina Faso, las masas populares se organizarán y lucharán para mejorar sus condiciones de vida, defender su libertad y su derecho a la seguridad.

Las estructuras iniciadoras de estos días, a saber, la ODJ, la UGEB, el CDAIP, la CGT-B, el Manifiesto de Intelectuales por la Libertad, el MBDHP, el SYNAMUB y Kebayna, consideran que estos días servirán a los pueblos africanos para luchar por su soberanía.