Existen informes de organizaciones, observatorios ciudadanos y vídeos difundidos en redes sociales que demuestran que policías infiltrados incitaron a los saqueos y destrozos en las recientes movilizaciones en Francia.
Cuentas vinculadas al partido Francia Insumisa difundieron imágenes en las que se veía a dos hombres encapuchados lanzando lo que parecían ser granadas y, posteriormente, fueron escoltados por la policía.
Las cuentas confirmaron que se trataba de policías encubiertos destinados a reventar las manifestaciones.
Un especialista suizo, Angelo Giuliano, afirma que hay evidencias de policías encubiertos y personal de inteligencia que operan dentro de los movimientos de protesta en Francia, incluido el calificativo de “agentes provocadores”, infiltrados que alientan a los manifestantes a participar en acciones violentas (1).
La acusación de que policías de civil se infiltran en las manifestaciones para cometer actos de vandalismo y desacreditar a los movimientos sociales es un recurso que reaparece con frecuencia durante grandes movilizaciones en Francia, como las de los “chalecos amarillos” o las protestas estudiantiles.
El año pasado un informe de 35 páginas del Observatorio de Prácticas Policiales de Toulouse documentó la presencia de infiltrados durante una movilización contra la autopista A69 el 5 de julio (2).
Vieron a varios policías encapuchados salir de un bosque y dirigirse hacia los gendarmes sin ser detenidos, lo que llevó al Observatorio a concluir que formaban parte del servicio de inteligencia.
El informe acusa al Ministerio de Interior y a la prefectura de “mentir a la prensa y a la sociedad civil” y de manipular la opinión pública al presentar a los manifestantes como peligrosos.
La provocación policial: una práctica corriente en Francia
La infiltración policial en las manifestaciones es una práctica corriente en Francia. En el Plan Nacional de Policía, actualizado en 2021, el Ministerio de Interior detalla las reglas que rigen el uso de uniformes para los policías en las manifestaciones. Todas las fuerzas policiales que participan en la policía están obligadas a llevarla, para ser identificadas por los manifestantes, con la excepción de las unidades de inteligencia, cuya naturaleza requiere discreción.
La infiltración entre los manifestantes la utiliza la policía de inteligencia con el pretexto de saber lo que está sucediendo sobre el terreno, practicar detenciones y recopilar información para apoyar los procedimientos judiciales posteriores.
Según los reglamentos, los policías franceses tienen la obligación de llevar un brazalete de policía con un RIO (número de identificación de policía y gendarmes) si intervienen en una misión policial, por ejemplo durante una detención. Si detienen a alguien sin signos distintivos, se podría acudir al rescate del manifestante detenido (en teoría).
Sin embargo, los policías no pueden llevar una capucha para ocultar su rostro, como en España. Pero, como suele ocurrir, se saltan las normas a la torera. Un vídeo filmado el 17 de octubre en Metz muestra a cuatro personas vestidas de negro y con el rostro cubierto, incluyendo un proyectil en el suelo en un callejón cercano. El grupo es escoltado por un policía uniformado a la parte posterior del cordón policial. El fiscal de la localidad confirmó que eran policías infiltrados “en el contexto de una operación policial, bajo las instrucciones de un oficial de uniforme”.
Un vídeo similar fue filmado el 2 de octubre durante una manifestación en la escuela secundaria en Reims, por un miembro del equipo de Anthony Smith, eurodiputado de Francia Insumisa. Se ve a un hombre encapuchado arrojando un proyectil contra sus colegas de uniforme. El eurodiputado denunció el acto como una “provocación policial”. El fiscal de Reims consideró que su actuación había sido legal.
Ya no hay reglas ni límites para el uso de pelotas de goma ni granadas. Incluso pueden disparar con un arma de fuego.
Disturbios, provocaciones y agresiones
No es ninguna novedad que policías camuflados se infiltren en Francia en las manifestaciones para provocar actos vandálicos. En 1979 una gigantesca manifestación de los trabajadores del metal en París fue reventada por las provocaciones policiales. Uno de los infiltrados fue detenido por el servicio de orden del sindicato CGT. Tenía una acreditación de la prefectura. Se llamaba Gerard Le Xuan.
Durante una manifestación de los chalecos amarillos en París, el “bloque negro” comenzó a lanzar proyectiles contra la policía. Dos personas vestidas de negro salieron de la multitud y se dirigieron a un cordón de antidisturbios, que los dejó pasar.
(1) https://en.didpress.com/38416/
(2) https://www.rfi.fr/fr/france/20250802-france-un-rapport-pointe-la-pr%C3%A9sence-de-policiers-infiltr%C3%A9s-lors-de-manifestations-contre-l-a69