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Europa va reformar su industria de guerra para dejar de financiar a las empresas militares estadounidenses

El año pasado Estados Unidos presionó a sus socios de la OTAN para que aumentaran sus presupuestos militares hasta el 2 por ciento de su PIB.

La Unión Europea subió sus presupuestos bélicos hasta unos 256.000 millones de euros, de los cuales 38.500 millones de euros se asignaron a Alemania, uno de los diez países con mayor gasto militar.

Sin embargo, los países de la Unión Europea adquieren en el extranjero, sobre todo en Estados Unidos, más armas y equipos militares de los que ellos mismos producen, financiando así la tecnología y la industria bélica foránea.

Mientras que las fuerzas armadas americanas utilizan 3 tipos de vehículos blindados de transporte de tropas, los ejércitos europeos utilizan 37 tipos de estos vehículos; con seis cazas operando en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, hay 20 modelos en Europa; la Armada americana utiliza 4 tipos de destructores y fragatas, y Europa, 29 tipos de barcos.

La dependencia tecnológica tiene consecuencias que van más allá de la economía. Implican la apertura de una puerta trasera para el espionaje de países que podrían controlar las empresas punteras.

Ahora se han propuesto consolidar la industria de guerra autóctona, para lo cual se producirán una serie de fusiones y adquisiciones entre los fabricantes de armas que reducirán el número de sistemas militares operativos.

“Europa corre el riesgo (muy serio) de convertirse en una esclava tecnológica de China y Estados Unidos. Y en el siglo XXI, tecnología significa todo”, afirma El Mundo en mayo (*)

“No hay lugar para perdedores en esta guerra de la innovación”, adviertía un coronel del ejército español en el reportaje. “Estamos en una coyuntura en la que cada paso que das es el doble que el anterior. Ser segundo es garantía de fracaso”, añadía.

Las armas de la guerra moderna son el “big data”, la inteligencia artificial y la biotecnología, según el periódico.

(*) https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/05/13/5cd5a808fc6c83f9128b470f.html

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Rusia puede ser expulsada otra vez de los próximos Juegos Olímpicos y el Mundial de Fútbol

El 9 de diciembre el Comité Ejecutivo de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) se reunirá en París para sancionar a Rusia y eliminar a sus deportistas de los Juegos Olímpicos y el campenato mundial de fútbol del año que viene.

Rusia tiene que ser suspendida durante cuatro años para todos los acontecimientos deportivos internacionales porque es un país tallado a la manera de su Presidente: falsario, fraudulento, mentiroso, engañador… Es el complemento propagadístico del bloqueo económico, que se aferra a lo que el diario ABC llama “maquinaria rusa de injerencia” y en el terreno deportivo “dopaje”.

Sólo los atletas elegidos por los organismos internacionales tendrán la oportunidad de participar en los Juegos Atlánticos, con una condición: que renieguen de su país. Si Rusia quiere tener la oportunidad de no desaparecer definitivamente de la escena deportiva internacional, es de esperar que su reacción vaya más allá del marco de un formalismo jurídico estéril, en el que se encerró hace cuatro años.

Entre 2011 y 2015 dijeron que Rusada, el instituto ruso contra el dopaje deportivo, era el centro de un sistema institucional de dopaje deportivo, en torno al cual orquestaron un enorme escándalo propagandístico para sacar a Rusia de los eventos deportivos internacionales.

Ahoras las cosas son un poco diferentes pero la consecuencia es la misma. La AMA reconoce que Rusada funciona correctamente pero dice que transmite datos incorrectos. “Los datos de Moscú no son completos ni totalmente auténticos”, criticó la AMA.

Ahora bien: el suministro de los datos fue una condición impuesta por la AMA para levantar las sanciones contra Rusada, por lo que al levantar las sanciones suponíamos que todo funcionaba normalmente.

Pero Rusia y normalidad nunca pueden ir de la mano. El AMA sospecha incluso que les han remitido pruebas falsas a la base de datos para acusar al antiguo director del laboratorio antidopaje de Moscú, Grigory Rodchenkov, ahora refugiado en Estados Unidos, que fue uno de los principales denunciantes del fraude en el sistema antidopaje ruso o, en otras palabras, el sujeto que se prestó a un montaje para sacar a Rusia de las Olimpiadas.

Antes de huir a Estados Unidos, Rodchenkov fue procesado en Rusia por falsificar los datos de los atletas a cambio de dinero. Ahora sigue ejerciendo de Caballo de Troya contra Rusia a cambio de inmunidad.

Por un lado, la AMA está convencida de que alguien introdujo deliberadamente los datos falsos. Por el otro, hay indicios de que Rodchenkov fue el responsable de ello, pero el movimiento olímpico no tiene como objetivo cargar contra él, una marioneta en manos de Estados Unidos. La pieza es Rusia.

Hasta ahora las acusaciones basadas en las declaraciones de Rodchenkov contra Rusia han sido -en gran parte- rechazadas por el Tribunal Deportivo, que tampoco ha involucrado a Rusia en los casos de dopaje, lo que no ha impedido que iniciara una investigación independiente y que el COI declarara que “no ser castigado no confiere el privilegio de ser invitado” a los Juegos Olímpicos. En otras palabras: a los Juegos Olímpicos acuden los que a ellos les da la gana.

Más información:

– Hasta el deporte ruso está bajo sospecha de fraude
– Olimpiadas, deporte y ‘política’ de la más baja estofa
– Serena Williams ganó Roland Garros bajo los efectos de un dopaje legalizado
– Los Juegos Olímpicos como los Juegos Reunidos Geyper
– El COI no ‘invitará’ a 15 atletas rusos a pesar de la anulación de sus sanciones
– Los atletas rusos podrían participar en los Juegos Olímpicos de Invierno bajo la bandera soviética

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Israel ya trafica con el gas robado a los palestinos en la Franja de Gaza

Un gasoducto submarino de 2.000 kilómetros conectará los yacimientos de gas de Gaza y Chipre que, en realidad, son el mismo yacimiento con salidas por varios lugares, por donde transcurren las aguas jurisdiccionales de diferentes países.

Hay mucho gas natural en las costas de Gaza del que Israel quiere apropiarse, con la ayuda de Grecia y, posiblemente, de Italia.

El acuerdo sobre el gasoducto entre Israel, Italia, Chipre y Grecia deja a los palestinos en la estacada, como es “lógico”, pero también a Turquía.

La Franja de Gaza padece una crisis energética con el suministro eléctrico reducido a menos de tres horas al día, mientras Israel se dispone a apoderarse de miles de millones de dólares de gas natural en la costa de Gaza y, por lo tanto, en territorio palestino.

El ministro de Energía de Israel, Yuval Steinitz, acogió con satisfacción el proyecto del oleoducto, que se espera que esté operativo en 2025 y lo calificó de “el comienzo de una hermosa amistad entre nuestros cuatro países mediterráneos”.

Tratándose de Oriente Medio y de gas, nadie con dos dedos de frente lanza las campanas al vuelo, sobre todo si, como viene ocurriendo desde 1948, los palestinos no están presentes y si se les sigue robando y saqueando.

El gasoducto es un autopista hacia el desastre, un objetivo fácil para un ataque. Chipre podría convertirse en el típico campo de batalla que se inicia cuando por medio hay un yacimiento del que se apodera el primero que llega.

A la isla no le queda más remedio que convertirse en una provincia de Israel. Los ejércitos de ambos países ya han comenzado a realizar maniobras militares conjuntas. Los gasoductos deben mantener una guardia pretoriana permanente que los custodie.

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La historieta de España

Bianchi

El siglo XIX es conocido como el «siglo de las nacionalidades» por ser en esa centuria cuando se formaron políticamente la mayor parte de las naciones hoy conocidas. También la española (y, finisecularmente, la vasca, catalana…). Fue el desarrollo del capitalismo quien forjó las condiciones para el nacimiento de las naciones; antes, en la Europa feudovasallática, no existían, al menos según los patrones en que hoy las vemos.

No obstante, el hipotipo actual que de España se tiene, a juzgar por las puerilidades que se oyen, es precapitalista y ultramontano. E intemporal: España ha existido siempre, y, por supuesto, los españoles. El filósofo Séneca, por ejemplo, era «español» de Córdoba, y no romano de la provincia hispánica romana.

Hubo dos conatos de ruptura epistemológica para crear una nueva historiografía. El primero parte del palentino Modesto Lafuente, católico y liberal, que en 1850 escribiera una Historia de España en la que el pueblo está presente, además de (como hasta la fecha) reyes, espadones, generales y nobles. Lafuente escribe cuando en España se está tratando de romper con el Antiguo Régimen para generar las bases de un Estado moderno ya en la era isabelina y en el sexenio democrático del XIX.

Era un avance, aunque insuficiente. La historia de Lafuente no puede evitar tics providencialistas como, por ejemplo, la conversión del arriano rey godo Recaredo al catolicismo (año 587) encontrando en la monarquía visigótica la primera etapa de la vertebración de la nación española. Lafuente se convertirá en otro «clásico» de la historia oficial. Fue con Rafael Altamira, krausopositivista, que se dejaran los patriotismos, provindecialismos e identidades intemporales, pero es otro capítulo.

Pues bien, a poco que se siga el «procès» catalán, cunde la impresión de que la España a la que se apela no es ya la más racional, a fuer de positivista, de Altamira, o siquiera la patriotera de Lafuente, sino otra anterior, a saber: la de tebeo, la historieta de tebeo (nos negamos a decir «comic») y la contada en la Enciclopedia Álvarez -que estudiamos algunos en edad escolar-, esto es, la España del Cid, los Reyes Godos, Pelayo, Indíbil y Mandonio y Di Stefano. La España suya, la de ellos, la cañí y el ¡Santiago y cierra España! (o sea, ¡a por ellos!) de mi admirado Capitán Trueno. El resto es la Anti-España.

Buenas tardes.

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Próximas guerras

Darío Herchhoren

No se asusten. No soy agorero, y soy consciente de que una guerra con las armas actuales significaría quizá el fin de la humanidad. Pero tampoco soy ingenuo, y creo que aunque las evidencias muestren lo contrario, el imperio norteamericano sueña con destruir a Rusia y a China, sus archienemigos de un solo golpe, y creen todavía en su superioridad militar, y sobre todo en la excepcionalidad de los EEUU.

Todos los políticos de los EEUU y sobre todo, aquellos que pertenecen a la enorme burocracia (¿o burrocracia?), que forman los republicanos y demócratas, creen que los EEUU están llamados por dios a dirigir el mundo.

Sin embargo hay algunos obserevadores en los EEUU que son más objetivos y ya alertan sobre el hecho insoslayable de que para el caso de declararse una guerra entre las grandes potencias, los EEUU ya no podrán contar como hasta ahora con la ventaja de que su territorio está muy lejos del teatro de la guerra, y eso les permitirá salir bien parados de esa hipotética contienda.

Al efecto debo resaltar la publicación norteamericana Foreign Policy, que alerta sobre una realidad que ha cambiado la relación de fuerzas, y que esta vez la fabricación de nuevas armas ultrasónicas, la miniaturización de otras ya existentes y sobre todo la posesión de drones volantes y submarinos de muy bajo coste por parte de Rusia y de China, han cambiado las tornas y que el territorio, los centros de mando y de aprovisionamiento pueden ser arrasados en pocos minutos llevando la destrucción al corazón del imperio.

Hasta ahora, salvo el ataque japonés a Pearl Harbour, los militares norteamericanos se han batido con ventaja, ya que siempre las guerras en que han participado han sido lejos de su territorio. Pero esta vez las cosas han cambiado, y los militares yanquis lo saben y han tenido la prudencia de ponerlo en conocimiento de la autoridad presidencial de turno.

Todo el poderío militar de los EEUU se ha basado en la enorme cantidad de bases extendidas en el mundo entero, que sirven tanto para esclavizar a las naciones donde están ubicadas, como para meter miedo a China y Rusia, rodeándolas de las mismas, pero el nuevo armamento de que habla Foreign Policy, hace que todas esas bases sirvan solo para la primera opción, es decir someter, explotar, extorsionar, chantajear, amedrentar a aquellos paises en donde están puestas.

Es decir, que es como si la mafia, se instalara en nuestra casa para protegernos, pero debemos pagar esa protección y comprar el armamento a quien nos protege.

No es una casualidad que la mafia tenga su máximo poder en los EEUU. En la década de 1930, el almirante Irving Wallace de los EEUU dijo que Al Capone solo operaba en algunos barrios de Chicago, pero que nosotros lo hacemos en el mundo entero.

Se trata de un gigante poderoso, cruel y sin escrúpulos, y por lo tanto peligroso porque puede hacer mucho daño todavía, aunque cada vez muestra signos de senilidad irreversible. El gobierno de Trump se parece mucho a un zombie, que está en muerte cerebral. No sabe a donde va ni a qué va.

Si miramos con atención veremos que EEUU no tiene una política exterior. Tenerla significaría negociar, pactar, empatizar, convenir, acordar. Nada de eso.

Los EEUU no acuerdan nada, solo imponen. Pero esto ya ha llegado a su fin. Hay otras potencias en el mundo tan o más fuertes que ellos, y ello pone al desnudo esa carencia. Ahora se nota cada vez más la raquítica política exterior de los EEUU. Al no poder imponer nada porque la relación de fuerzas se inclina en su contra vemos como esa incapacidad se torna patética.

Pero todavía no podemos cantar victoria. Estados Unidos es un boxeador noqueado, pero todavía puede golpear, y muy fuerte. Hay que tener paciencia, los acontecimientos muestran cada vez más, que el cuarto de hora de los EEUU ya pasó. Y no volverá. Trump, con ese fino olfato que lo caracteriza hablaba de hacer otra vez grande a los EEUU. Eso es porque percibe a pesar de su rudeza y simplicidad, que ya no lo es.

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Francia se aleja de la OTAN para acercarse a Rusia

Para la guerra siempre hay dinero y la OTAN incrementa los gastos militares hasta los 400.000 millones de dólares (1), pero Francia no quiere pagar la factura y Estados Unidos tampoco.

La OTAN es sobre todo Europa y la contribución financiera de Estados Unidos para la defensa del Viejo Continente, llamada Iniciativa Europea de Disuasión, va a disminuir el año que viene hasta los 5.900 millones de dólares.

Cada uno de los 29 aliados contribuye al presupuesto de la OTAN en función de su peso económico, que en el caso de Estados Unidos supone el 22 por ciento del total, seguido de Alemania con un 15 por ciento y Francia con el 10,5 por ciento.

Esas proporciones cambiarán a partir del próximo año, ya que Estados Unidos quiere reducir significativamente su contribución a la OTAN hasta el 16,35 por ciento y Alemania elevará su participación al mismo nivel, mientras que los demás países miembros han acordado pagar más… excepto Francia, cuya participación se mantendrá en el 10,5 por ciento.

Macron cree que el acuerdo puede crear un precedente que permita a Estados Unidos reducir sus contribuciones a los presupuestos de otras organizaciones internacionales.

Mientras las relaciones de Francia con la OTAN nunca han sido deslumbrantes, Merkel ha dicho que la Alianza les interesa ahora más que en la Guerra Fría. Por el contrario Macron la ha  calificado “en estado de muerte cerebral”. ¿Para qué seguir poniendo más dinero?

El Presidente francés cada vez se parece más al “candidato manchú” y no sólo en lo que respecta a Ucrania. Si hacemos caso a lo que escribió el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung el miércoles (2), el asunto es muy serio. Francia pretende abandonar la estrategia de la OTAN para estudiar la oferta de Putin: imponer una moratoria sobre los misiles nucleares FNI (mediano alcance) en Europa.

Al día siguiente lo desmintió en una rueda de prensa con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltemberg, pero dio la impresión de que hablaba con la boca pequeña e incluso ha escrito una carta a Putin en la que se muestra dispuesto a volver al tratado sobre limitación de misiles de alcance medio.

“El mundo ha cambiado. El Telón de Acero ha caído. Eso significa hoy volver a algunos temas esenciales en ese campo, a través de un diálogo lúcido con Rusia, robusto y exigente”, dice Macron, quien asegura que tiene voluntad de diálogo con Rusia porque es “imperativo abordar este tema de frente dentro de la Alianza”, añade.

El diálogo entre Europa y Rusia debe crear las condiciones para “una soberanía europea más fuerte”, opina Macron, que es exactamente lo contrario de lo que dijo Stoltemberg en la misma rueda de prensa: una Europa fuerte exige una OTAN también fuerte.

(1) https://mazo4f.com/y-eso-para-que-otan-incrementara-gastos-militares-a-400-mil-millones-de-dolares
(2) https://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/macron-will-putins-angebot-fuer-raketen-moratorium-pruefen-16506811-p2.html

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El retroceso de los glaciares alpinos es sólo la mitad de su historia

Ladera del monte Tschierva, en los Alpes
Desde finales del siglo XVIII los científicos suizos fueron los primeros que se preocuparon por los glaciares porque en aquella época la industria turística les puso el dinero encima de la mesa para averiguar el porvenir del negocio. No sólo descubrieron que los glaciares alpinos retrocedían sino que lo mismo les ocurría a otros glaciares del planeta. En fin, descubrieron las glaciaciones que, como ya hemos dicho, es uno de los mayores descubrimientos en la historia de la ciencia.

En su retroceso los glaciares levantan la sábana de hielo y dejan ver la historia que hay debajo. Cuando los glaciares avanzan lo vuelven a tapar todo.

Christian Schlüchter, profesor de geología de la Universidad de Berna, se dedica a estudiar los restos que dejan al descubierto los glaciares suizos. Algunos de esos restos son leños y turba que se encuentran en los frontales de los glaciares y su fecha se puede datar.

Los restos orgánicos demuestran que en un determinado momento, hace miles años, en su avance el glaciar arrasó un bosque y lo dejó enterrado, es decir, que creció de tamaño y luego retrocedió. Hablar constantemente del retroceso de los glaciares es contar sólo la mitad de la historia.

“Hasta ahora todos estábamos convencidos de que los Alpes siempre habían estado cubiertos de hielo y de magníficos glaciares. Hoy sabemos que esa hermosa imagen es falsa: durante al menos la mitad de los últimos 10.000 años los glaciares suizos cubrieron menos superficie de lo que cubrían en 2005”, escribe Schlüchter.

Durante una determinada época los glaciares suizos crecieron y ahora están en retroceso porque el planeta y todo lo que hay en él, lo mismo que las personas, están en movimiento, en un interminable proceso de cambio, de desarrollo y de extinción, tanto si se trata de seres vivos como de materia inerte. Para que el planeta y lo que hay en él se muevan no es necesaria la intervención de la humanidad, ni de la industria, ni del capitalismo.

En la naturaleza la estabilidad no existe y los glaciares alpinos retroceden desde una época anterior al desarrollo industrial. Los dialécticos antiguos lo llamaban “motu propio”: los glaciares se mueven por sí mismos, por su propio impulso, por automovimiento.

Schlüchter empezó analizando sistemáticamente el glaciar Tschierva, en el cantón de los Grisons, y el glaciar Unteraar, en el de Berna, y luego amplió las conclusiones obtenidas a todos los glaciares alpinos, mostrando un escenario coherente de su historia desde el final de la última glaciación.

Según Schlüchter, en los últimos 10.000 años los glaciares han experimentado doce períodos de avance y retroceso, algunos de los cuales son más prolongados que otros, con duraciones que a veces se miden en siglos y otras en milenios.

Así algunos de los restos de árboles que han aparecido bajo los frontales de los glaciares podrían tener hasta 6.000 años de antigüedad. En un antiguo glaciar en el que ahora no vemos más que rocas, antes hubo hielo y antes un bosque. Lo que no hubo nunca fue esa estabilidad de la que ahora hablan tanto.

En determinadas épocas, el límite entre la zona de acumulación y la de ablación ha remontado más de 300 metros. Los glaciares cambian y, en determinadas, épocas cambiaron mucho más rápidamente que en la actualidad. Sin embargo, no todos cambian al mismo tiempo, ni al mismo ritmo. Mientras los periodos de enfriamiento son lentos, dice Schlüchter, los de calentamiento son mucho más rápidos.

Por más que los seudocientíficos digan otra cosa, las causas del avance y el retroceso de los glaciares no se conocen más que de forma muy imprecisa. Ciertamente la temperatura es una de ellas, pero también lo son las precipitaciones, la humedad y los vientos dominantes.

En opinión de Schlüchter, la temperatura es la causa principal del retroceso de los glaciares y en ciertos momentos de la historia la temperatura ha sido entre 1 y 1,5 grados centígrados más alta que en la actualidad.

En los últimos 10.000 años se han producido doce fases de retroceso de los glaciares alpinos, según Schlüchter. Hace unos 7.000 años, en ellos había mucho menos hielo que hoy y no es exagerado decir que muy probablemente el hielo había desaparecido por completo.

Los períodos de menos hielo en los Alpes coinciden con épocas de intensa actividad solar, según mediciones del berilio 10 que se forma durante dichos períodos. El análisis de la madera fósil permite determinar los patrones de precipitación en el momento del crecimiento de los árboles, lo que también proporciona información sobre el clima del pasado.

Durante el Imperio Romano los glaciares también se redujeron drásticamente. Hace 2.000 años apenas había nieve en las cumbres más altas de la cordillera y por eso Aníbal pudo cruzar los Alpes con sus elefantes para atacar a las legiones. Según Schlüchter entonces las temperaturas eran aproximadamente un grado más cálientes que las actuales.

Si en el Imperio Romano hubiera habido seudoecologistas, estarían mucho más asustados que hoy.

Más información:
– Una de las mayores revoluciones científicas: el descubrimiento de las glaciaciones

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Ucrania quiere eliminar las últimas conquistas de los trabajadores heredadas de la época soviética

En Ucrania han cambiado las denominaciones de las calles en nombre de la lucha contra la dictadura comunista.

Han quitado las estatuas de Lenin y de los dirigentes bolcheviques en nombre de la lucha contra la dictadura comunista.

Han cambiado los nombres de las ciudades en nombre de la lucha contra la dictadura comunista.

Ahora eliminan también las conquistas de la clase obrera soviética con el mismo pretexto de siempre: la lucha contra la dictadura comunista.

El ministro de Desarrollo Económico, Comercio y Agricultura de Ucrania, Timofei Milovanov, se ofende en su página de Facebook por el hecho de que todavía existe una norma que exige la distribución gratuita de leche para los trabajadores con ocupaciones duras o penosas, una norma introducida por Lenin desde 1918.

“En Ucrania, un país europeo moderno del siglo XXI, sigue vigente una norma introducida en 1918 por Vladimir Lenin”, escribe Milovanov horrorizado. “Es el canon soviético de la leche cuando las condiciones de trabajo son difíciles”.

Primero Lenin, al frente del gobierno soviético, ordenó que se diera leche gratuitamente a los trabajadores de una fábrica que en los inicios de la revolución padecían carestía. Un año después la norma se amplió a muchas empresas industriales para reforzar la salud de los trabajadores.

“Han pasado más de 100 años, pero el comunismo aún está en nuestro Código Laboral”, añade el ministro ucraniano en Facebook. “Por ley cada trabajador debe recibir medio litro de leche al día. Si una vaca, por ejemplo, da 20 litros al día, entonces se necesitan 2,5 vacas por cada 100 trabajadores. Las ventajas de este refuerzo de leche son cuestionables”, considera el ministro.

En los comentarios, los lectores se indignan con Milovanov porque ataca un derecho que hasta ahora estaba considerado como “sagrado” y le recuerdan lo que hizo Thatcher con los mineros ingleses a mediados de los años ochenta.

El artículo 222 del Código del Trabajo de Rusia mantiene el derecho de los tiempos soviéticos, obligando a las empresas a entregar medio litro de leche a sus trabajadores.

En 2009 la norma de flexibilizó un poco: con el acuerdo escrito del trabajador, la leche se puede sustituir por una prima equivalente al precio de medio litro de leche al día, o bien sustituir la leche por productos cárnicos, si las sustancias tóxicas liberadas por la producción no se eliminan suficientemente bien con leche, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad.

http://timer-odessa.net/news/ministr_milovanov_pokusilsya_na_leninskoe_moloko_za_vrednost_624.html
http://timer-odessa.net/news/ministr_ekonomiki_ukraini_ya_ne_skrivayu_chto_ya_debil_182.html

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El modelo Maidan en Oriente Medio: emerge la ‘tercera fuerza’ en las manifestaciones de Irak

Líbano, Irak, Irán… Oriente Medio se encamina de nuevo hacia una etapa de desestabilización cuya dinámica empieza a ser familiar, por ejemplo, cuando en Bagdad los manifestantes queman un edificio diplomático iraní. Si protestan contra la política del propio gobierno, ¿por qué atacar a un Estado extranjero?

En las manifestaciones de Irak, que empezaron siendo pacíficas hace dos meses, han comenzado los tiroteos y los medios de intoxicación sólo hablan de los muertos de un lado, dando la impresión de que la policía está disparando contra los que protestan en las calles. Es cierto, pero también algunos manifestantes están disparando contra la policía… y contra otros manifestantes, lo cual apesta a Maidan.

“No son las fuerzas de seguridad nacional irakíes las que están matando a los manifestantes”, dijo el ministro de Defensa irakí, Najah Al-Shammari. “Hay un tercero que dispara a los manifestantes para provocar su enfrentamiento con las fuerzas de seguridad”. Se está haciendo para desestabilizar a Irak, añadió el ministro.

En Irak se habla, pues, de una “tercera fuerza” que no son manifestantes exactamente, pero tampoco policías. Es el modelo Maidan.

Al principio los manifestantes exigían reivindicaciones contra las que nadie puede estar en desacuerdo, como mejores condiciones de vida, lucha contra el desempleo y la corrupción… Como es corriente, después a ese tipo de exigencias se añadieron las de tipo político, como la dimisión del gobierno. Entones empezaron a oirse los primeros disparos, que estaban dirigidos contra la policía y el ejército, que respondieron de la misma manera.

A mediados de mes las explosiones resonaron en la Plaza Tahrir de Bagdad. El Comité de Derechos Humanos del Parlamento irakí emitió una declaración en la que afirmaba la presencia de un partido que busca desestabilizar la seguridad y extender el caos por el país. Los diputados pidieron la cooperación entre la policía y los convocantes de las manifestaciones para evitar la “infiltración del tercero” que organizó las explosiones.

Recientemente, en una entrevista en la televisión jordana, Qais Al-Jazali, dirigente de la organización militar chiíta Asaib Ahl Al-Haq (Liga de los Virtuosos), acusó a Washington y Tel Aviv de estar detrás de muchos de los asesinatos de manifestantes y disturbios en el país. Al-Khazali exigió una investigación para averiguar quién ordenó disparar contra los manifestantes.

En medio de la crisis, el Vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, visita Irak, empezando por la base mililtar de Ain Al-Assad y luego la base de Erbil, la capital del Kurdistán irakí, donde se reunió con el Presidente regional, Nechirvan Barzani. Pence le expresó a Barzani “los fuertes lazos que surgieron en el calor de la guerra entre los pueblos de Estados Unidos y el pueblo kurdo en esta región”, poco después de que hubieran traicionado a los kurdos en Siria.

El viaje de Pence se produce inmediatamente después de que los parlamentarios irakíes exigieran la retirada de las tropas estadounidenses de su territorio.

Con la desestabilización, Estados Unidos quiere provocar la desintegración de Irak. En el Kurdistán irakí, donde las empresas estadounidenses están muy presentes, no no ha habido protestas.

En Kirkuk, una región rica en petróleo que los kurdos reclaman para sí, han resurgido las bandas yihadistas.

Las manifestaciones actuales son seculares. Una de las reivindicaciones es la eliminación de la afiliación religiosa dentro de la Constitución y de las instituciones públicas. Algunos hablan de la emergencia de un nuevo nacionalismo en la Plaza Tahrir, donde han instalado un campamento de tiendas de campaña. No sería nada nuevo sino una continuación del antiguo partido Baath… el de los tiempos de Sadam Hussein.

Ahora bien, Estados Unidos y Arabia saudí están en contacto con representantes del viejo Baath para llevarlo de vuelta a Irak. El verano del año pasado una delegación del Baath negoció con Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, el regreso del partido a Irak con un nuevo nombre. Por su parte, para tener un hueco, la Constitución debería ser laica.

La “tercera fuerza” es, pues, la que persigue la erradicación de la influencia iraní en Irak, la quiebra del eje construido por Teherán en Oriente Próximo a lo largo de los años, que incluye, además de Irak, a Siria, a Líbano y a Yemen. De ahí que las fuerzas políticas irakíes vinculadas a Irán se mantengan alejadas de las protestas y que la desestabilización se haya extendido también a Irán.

Lo mismo que en Líbano, el ayatolah Ali Al-Sistani, por una parte apoya las manifestaciones, siempre que sean pacíficas y, por la otra, hace un llamamiento a las instituciones para que lleven a cabo reformas económicas y sociales.

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Entre el neoliberalismo y el ecologismo: el capitalismo sigue rindiendo tributo a la Dama de Hierro

El ecologismo es una ideología que lo mistifica todo, incluyendo a sus propios patrocinadores, que creen defender principios progresistas o avanzados, aunque hayan salido de las entrañas mismas de los sectores más reccionarios del capital.

Tal y como lo conocemos ahora, el ecologismo y sus mitos seudocientíficos no se consiguieron imponer en el mundo hasta la creación del IPCC en 1988, punto culminante de la ola llamada “neoliberal” que surgió a comienzos de la década con Thatcher y Reagan.

Por grave que fuera la llamada “crisis climática”, ningún otro país del mundo hubiera logrado constituir dentro de la ONU un organismo como el IPCC sin el respaldo de Estados Unidos.

No obstante, los manuales suelen decir que el IPCC lo crearon la OMM (Organización Meteorológica Mundial) y el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), que simplemente se limitaron a levantar acta de un plan previamente aprobado en la reunión del G7 celebrada en Canadá, es decir, en el grupo selecto de las potencias imperialistas más fuertes a instancias de Reagan y Thatcher.

Dos meses antes de la constitución formal del IPCC, la Dama de Hierro pronunció un discurso ante la Royal Society en el que planteó las cuestiones cardinales que el IPCC debía llevar al mundo entero (*), que han sido luego seguidas al pie de la letra por la izquierda, la derecha y el centro con una unánimidad como pocas veces se ha visto a lo largo de la historia.

La Primera Ministro británica inisistió en sus mensajes seudoecologistas cada vez que tuvo oportunidad: en las conferencias de la ONU, en sus discursos políticos, en sus entrevistas… No sólo sacó adelante sus planes sino que promovió un nuevo lenguaje, que es el que hoy nos resulta tan familiar: desarrollo sostenible, aumento de las temperaturas, emisiones de CO2, desaparición de los glaciares, aumento del nivel de los mares… Los ecologistas hablan el “idioma thatcher” creado entonces casi de la nada.

En los ochenta el contexto político británico era muy evidente. Thatcher había aplastado la larga huelga de los sindicatos mineros porque quería cerrar las minas, privatizar el suministro eléctrico y sustituir el carbón por centrales nucleares.

Entre 1984 y 1985 la batalla de los mineros costó 3 muertos, 20.000 heridos y 11.300 detenidos. Con el apoyo de los ecologistas, aquellos planes de Thatcher hoy han triunfado en Europa y llevan el nombre de “transición ecológica”, a cuyo efecto la mayor parte de los gobiernos tienen un ministerio encargado de esa tarea y no hay nadie que lo cuestione.

Estados Unidos entró en el IPCC como consecuencia del final de la Guerra Fría y de un fracaso histórico de la NASA: la explosión del transbordador espacial Challenger en 1986. La “carrera espacial” se había acabado y con ella el dinero. La NASA se vio obligada a reciclarse inventando todo tipo de fantasías extraterrestres, a cada cual más estúpida.

Uno de los planes para sobrevivir fue reconvertir los programas espaciales con el lanzamiento de satélites meteorológicos, para lo cual recurrieron a James Hansen, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales, la organización meteorológica de la NASA. Lo llevaron al Senado a que les metiera miedo a los que tenían que rascarse los bolsillos. Aprovechando unas elecciones, Hansen consiguió una audiencia en el Senado y cuando fracasó volvió a lograr otra más para hablar de calor, sequías, malas cosechas, desastres agrarios y alimentarios…

Como ocurre hoy con los demás científicos de renombre, el cargo de Hansen en la NASA no era el único que ostentaba, ya que también era miembro de Lehmann Brothers, el banco que 20 años después se haría famoso por su bancarrota.

Además del IPCC, al frente del gobierno de Londres la Dama de Hierro creó en 1990 las instituciones científicas que debían demostrar el calentamiento, en especial el Centro Hadley, que es un complemento esencial del IPCC equipado con la varita mágica de la climatología moderna, que ya no es un termómetro sino un superordenador.

Lo mismo que las demás instituciones seudocientíficas modernas, el Centro Hadley confunde a los lectores poco familiarizados con la burocracia moderna: no es una institución científica sino una oficina del gobierno de Londres.

Por más que insistan en lo contrario, el IPCC está cortado por el mismo patrón. No es una institución científica sino un organismo internacional que responde exactamente a su nombre: es “intergubernamental”, es decir, un organismo político. No es un grupo de expertos sino de expertos y no expertos. Lo que tienen en común es que han sido nombrados por sus gobiernos respectivos.

Uno de los ejemplos es su antiguo Presidente, el indio Rajendra Pachauri, quien tuvo que dimitir del cargo en 2015 por acoso sexual. Pachauri no era ningún experto sino un ingeniero ferrroviario, como admitió The Telegraph el 20 deciembre de 2009: “Aunque presentan a menudo al doctor Pachauri como científico y a pesar de que la BBC llegó a decir de él que era el mejor científico climático del mundo, como antiguo ingeniero ferroviario con un doctorado en economía, no tiene ninguna calificación en las ciencias del clima”.

Lo mismo que Hansen, Pachauri también estaba pluriempleado. Compatibilizaba su cargo con el de miembro del Consejo de Administración del Chicago Climate Exchange, es decir, de la bolsa donde se negocian los créditos del carbono. Naturalmente, se hizo multimillonario gracias a ello, a las ideologías climáticas.

Los miembros del IPCC, del Centro Hadley y de otras instituciones, como el B3C (Instituto Vasco de Cambio Climático), por ejemplo, no ocupan sus cargos por ningún tipo de ciencia, sino por determinadas decisiones políticas, que son las mismas que han conducido a la creación de dichos organismos. Si la teología no existiera, tampoco habría curas. Si no hubiera una doctrina del cambio climático, tampoco existirían ninguno de esos organismos internacionales, nacionales, autonómicos y municipales y, por lo tanto, sus miembros dejarían de cobrar los sueldos que cobran todos los meses y tendrían que dedicarse a otra cosa. Tienen que mantener vivo el mito seudoecológico que les da de comer, como los arcángeles dan de comer a los curas.

La descarbonización del mundo comenzó cuando Thatcher aplastó la huelga de los mineros del carbón y la pregunta sigue en el aire 35 años después: ¿está Usted con Thatcher o con los mineros?

Ayer mismo el Parlamento Europeo se posicionó al respecto, declarando que existe una “urgencia climática” y que es partidario de la energía nuclear porque no emite gases de efecto invernadero. Puro thatcherismo del siglo XXI.

(*) http://www.margaretthatcher.org/document/107346