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Israel cuestiona la vacuna: más de 12.000 personas han dado positivo tras ser inoculadas

Más de 12.400 personas han dado positivo en el test de coronavirus en Israel después de recibir la vacuna de Pfizer. Esta cifra incluye a 69 personas que recibieron la segunda dosis, según el Ministerio israelí de Sanidad.

El responsable del gobierno de Israel encargado de la pandemia, Nachman Ash, dijo que la primera dosis de la vacuna de Pfizer proporciona menos protección contra el coronavirus de lo que la empresa farmacéutica estadounidense había indicado inicialmente.

También advirtió que puede que no proteja contra las nuevas cepas del virus.

Ash cuestionó hoy la eficacia de la vacuna, informó la Radio del Ejército el martes por la tarde, según indica la Agencia AJN. Mucha gente se infectó entre la primera y la segunda dosis de la vacuna de Pfizer, dijo Ash.

“Parece ser que la protección ofrecida por la primera dosis es menos efectiva de lo que habíamos pensado”, dijo. Los datos sobre el efecto protector contra el virus de la primera dosis son “más bajos de lo que Pfizer presentó”, agregó.

Más de dos millones de israelíes recibieron su primera dosis de Pfizer y, hasta el momento, más de 400.000 fueron vacunados con la segunda. El país es el que más rápido avanza en el mundo con la vacunación en términos de población.

https://cactus24.com.ve/al-menos-12-mil-personas-dieron-positivo-a-covid-a-pesar-de-haber-recibido-vacuna-pfizer/

Muere un anciano en Castellón después de recibir la vacuna en el asilo

Un anciano que ya tenía puesta las dos dosis de la vacuna de Pfizer ha fallecido en el asilo Viver de las Aguas, en el municipio de Viver, en Castellón. No ha trascendido su nombre.

El primer pinchazo se lo administraron el 29 de diciembre y el segundo el 19 de enero.

En el asilo no se había detectado ni un sólo caso de coronavirus a lo largo de toda la pandemia y tras la vacunación de los ancianos, ya tienen el suyo.

El fallecido fue vacunado el pasado 29 de diciembre, al igual que el resto de los residentes del asilo privado. A los días de haberse vacunado esta persona residente sufrió un accidente y fue trasladado a un hospital. Allí le sometieron a un test PCR y el resultado fue positivo. Gracias a ello, los “expertos” aseguran que ha muerto… de coronavirus. No han necesitado realizar ninguna autopsia.

La aparición de la infección motivó que se realizaran pruebas a los residentes y a los trabajadores del centro y que se confirmara el brote en un asilo que hasta entonces no había registrado ni un solo caso.

El pasado mes de octubre, cuando el coronavirus volvió a aparecer en la Comunitat Valenciana, el asilo decidió cerrar las puertas y el contacto de los residentes con los familiares pasó a ser meramente telefónico, o como mucho, llegaron a verse desde la zona del jardín unos y desde la vía pública los otros.

Cuando después de realizar las PCR empezaron a aparecer resultados positivos en el centro, tanto entre los encerrados como entre los trabajadores, el brote se comunicó a las familias.

No es la primera vez que detectan contagios en un asilo después de haber vacunado a los ancianos. En otra localidad de la provincia de Castellón, en Vinaròs, el pasado lunes se comunicó que se habían detectado 21 positivos. Las dosis de Pfizer se administraron en esa residencia el pasado 31 de diciembre.

El 4 de enero realizaron pruebas a todos los ancianos y trabajadores del asilo de Vinaròs y los resultados fueron todos negativos. Pero era otro de los muchos “erores”: después de que un anciano presentara síntomas, se realizó una nueva prueba el 9 de enero y en ella 14 ancianos dieron positivo esta vez, al igual que cinco trabajadores y dos monjas.

Es una lotería que se ha reproducido en numerosos asilos, donde han empezado a aparecer “contagios” después de recibir las vacunas.

https://www.diariosur.es/sociedad/salud/muere-covid19-anciano-20210115113640-ntrc_amp.html

Sin confinamiento ni restricciones: 7 muertos por coronavirus en Taiwán

A medida que se van conociendo más datos sobre la pandemia, los “expertos” muestran su perplejidad abiertamente. No nos referimos a los patanes que salen en los platós de televisiones, sino a los que se ven obligados a confrontar sus doctrinas con la realidad, que es el fundamento mismo de laa ciencia.

Las revistas médicas, como The Lancet, son buena muestra de esos balbuceos y recientemente le ha tocado el turno a Taiwán, una isla lo suficientemente cercana a China continental como para temer que la pandemia tuviera un crecimiento explosivo. Cuando en enero del año pasado comenzó la ola de histeria, los “expertos” pronosticaron que Taiwán tendría el mayor número de “casos” fuera de China continental (1). Se volvieron a equivocar.

Pero una vez más, las expectativas no se han cumplido, a pesar de que Taiwán ha adoptados menos medidas restrictivas que Suecia. El gobierno isleño se ha limitado a realizar pruebas de coronavirus en la frontera y a introducir algunos controles menores. A pesar de ello, las cifras de la pandemia son elocuentes: ha tenido 7 muertos y 573 “casos” para una población cercana a los 24 millones y una de las mayores densidades de población por kilómetro cuadrado.

Los fallecidos tenían edades comprendidas entre los 40 y 80 años y la mayoría padecía problemas de salud previos.

Esa paradoja ha obligado a los “expertos” a volver a saltar al ruedo para explicar lo inexplicable (2) y sus argumentos, que carecen de cualquier apoyo probatorio, son de una inconsistencia preocupante porque los hechos apuntan hacia otra quiebra de la doctrina del contagio y de las medidas de prevención aprobadas para prevenirlo.

Como en otros países asiáticos, también en Taiwán muchas personas se ponen mascarillas desde hace años a causa de la contaminación, pero no todos las llevan y, desde luego, los unos no atosigan a los otros para que se la pongan.

Gracias a la experiencia previa del Sars de 2003, Taiwán disponía de equipos para realizar pruebas de coronavirus en masa desde el primer momento, pero no lo hizo. Sólo relizó tests a una persona por cada 100.000 habitantes.

Esa política sanitaria, que contradice las recomendaciones del la OMS, es correcta y se inscribe en un marco más amplio que alcanza a los medios de comunicación: Taiwán no ha desatado la histeria ni la intimidación entre la población y los trabajadores sanitarios.

En relación con ello hay que poner la política informativa del gobierno frente a la no-pandemia, que consistió en informar abierta y verazmente de la situación, sin estridencias, ni alarmas innecesarias. “El secreto es no tener secretos”, dice La Razón (3). No todos los gobiernos pueden decir lo mismo.

En una situación de histeria, lo más difícil es mantener la serenidad y el gobierno de Taiwán lo ha logrado por su experiencia previa con el Sars, que tuvo uno de sus epicentros más importantes precisamente en la isla.

Otra de las explicaciones del éxito de Taiwán es simple: no pertenece a la OMS. Por eso mismo es completamente lógico que la OMS se niegue a reconocer la eficacia de política sanitaria contra la pandemia implementada en Taiwán (4): se han quedado con el culo al aire.

(1) https://www.dw.com/es/as%C3%AD-es-como-taiw%C3%A1n-logr%C3%B3-contener-el-brote-de-coronavirus/a-52737879
(2) https://www.thelancet.com/journals/lanwpc/article/PIIS2666-6065(20)30044-4/fulltext
(3) https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52101470
(4) https://www.larazon.es/actualidad/20200405/jbbtuu7b5zbs5jryrvzwelfvbe.html

En Cuba no hay pandemia pero el gobierno hace como si la hubiera

A falta de argumentos propios, los reformistas acogen los de autoridad, remiténdose a lo que dicen y hacen algunos gobiernos del mundo que a ellos les sirven de referencia, como el cubano. La política del gobierno cubano frente a la pandemia, es equivalente o muy parecida a la de los demás, lo cual demuestra que la salud pública es ciencia pura: está por encima de las clases y de la lucha de clases.

Cuba avala las políticas sanitarias canónicas de la OMS, como avala -por cierto- muchas otras cosas (que son altamente discutibles).

También hay otra coincidencia con otras políticas de otros países del mundo: las medidas restrictivas implementadas en Cuba no tienen su origen en ninguna pandemia y, por lo tanto, las motivaciones reales hay que buscarlas en otro lugar.

En Cuba no ha habido y no hay ninguna pandemia. El número de muertos que se atribuyen al coronavirus es de 167, una cifra insignificante, sobre todo si se tienen en cuenta que en la isla fallecen anualmente más de 100.000 personas. No aparece, pues, ningún exceso de mortalidad.

Si se examina el catálogo de enfermedades con mayor efecto sobre la mortalidad en la isla, las cifras del coronavirus ni siquiera aparecerían. Por ejemplo, a la neumonía y la gripe se le atribuyen más de 8.000 muertes al año. Las enfermedades respiratorias causan más de 4.000.

Si la pandemia hubiera tenido la más mínima incidencia en Cuba, las televisiones nos hubieran saturado con “informaciones” y, sobre todo, con imágenes.

A nadie debería caberle ninguna duda de que Cuba tiene uno de los mejores sistemas de salud del mundo. Desde luego que ningún otro en América Latina se le aproxima siquiera. La mortalidad infantil (4,2 por cada mil nacimientos) es inferior a la de Estados Unidos.

Pero al mejor cirujano se le queda un enfermo en la mesa de operaciones y lo mismo ocurre con la política sanitaria, cuya vinculación con la política económica es en Cuba más evidente aún que en otros países. La Isla exporta sanidad. Es su mayor fuente de divisas, muy por encima del turismo. En 2019 la sanidad cubana aportó 6.400 millones de dólares para equilibrar la balanza de pagos.

Al mercado internacional no se puede ir con mercancías alternativas; hay que competir con las mismas reglas del juego y por eso Cuba hace y dice lo mismo que la OMS y la mayoría de países del mundo. Cuba no necesita confinamientos, ni mascarillas. Tampoco necesita vacunas, pero ha creado una, no para vacunar a su población sino porque tiene intención de venderla a los países que se la demanden.

Como el resto del mundo, a falta de enfermos, Cuba envuelve su política sanitaria contra la pandemia en una nube ficticia de “casos”, “positivos” y “contagiados” que, desde el punto de vista médico son irrelevantes porque son personas completamente sanas.

La política sanitaria es tanto peor cuanto más se supedita a la política económica, aunque en el caso de Cuba hay que agradecer que con el coronavirus no haya llegado a los extremos aberrantes que alcanzó con otra pandemia anterior: la del Sida.

Puigdemont y el exilio republicano y antifascista son fenómenos homogéneos

Y, por descontado, comparables.

Iba a escribir unas pocas líneas sobre las que denominan «desafortunadas» declaraciones de Pablo iglesias en las que compara el exilio del líder independentista catalán con los exiliados españoles al término de la guerra civil española, cuando veo que el asunto está perfectamente zanjado por el magnífico artículo de Alan Herchoren escrito en este blog.

Aquí hemos zurrado de lo lindo a Pablo iglesias desenmascarando su pose artificiosa de «izquierdas», pero no se nos caen los anillos por admitir que lleva razón cuando compara ambos exilios, al menos objetivamente. Porque no más exponer su idea, se apresura, casi se atropella fonológicamente, a decir que no está de acuerdo con la causa de Puigdemont y que él no quiere que Catalunya se vaya de España, o sea, que tranquilícese la tropa, que soy un patriota. Ocurre lo de siempre en la supuesta «izquierda progre», o «caviar», que se quedan varados en las consecuencias de los conflictos sin atender ni analizar las causas de los mismos. O, si las atienden, se quedan a medio camino, en un amagar y no dar. Iglesias piensa que Puigdemont se ha tenido que exiliar por mantener y profesar unas ideas políticas al igual que los exiliados españoles tuvieron que hacer lo propio después de perder una guerra contra el fascismo, dos fenómenos comparables, pues. Pero, si Iglesias fuera consecuente consigo mismo, si llevara su conclusión hasta el extremo lógico, tendría que deducir que la CAUSA, el precipitado, es la misma en ambos casos, esto es, la existencia y pervivencia del fascismo, ayer en su forma más cruda, la guerra, y hoy, con otro ropaje si bien inspirado en la fuerza bruta, que eso es el fascismo:mandando esbirros uniformados a reprimir a los independentistas o, simplemente, demócratas que están por el libre derecho a la autodeterminación de los pueblos aún no siendo, muchos, independentistas. Es esta una conclusión a la que no quiere llegar Iglesias -se queda a medio camino- porque para él vivimos en una democracia, burguesa o formal, pero democracia, y, por lo tanto, según esto, según este imperativo categórico, SE DEBERÍA permitir el ejercicio de ese derecho a decidir, pero ocurre lo contrario, que SE IMPIDE, y ello en «democracia», de modo que una de dos: o esto es una democracia de pacotilla, de cartón piedra, o, sencillamente, no es democracia. A estos corolarios debería llegar Iglesias si estirase su razonamiento dialécticamente, pero se detiene en cuanto ve, barrunta el peligro de ser consecuente, por lo tanto, es mejor vivir (políticamente) en la inconsecuencia y, en adelante, tratar de apurar mejor el arsenal argumental con el que enredar el «conflicto», enmarañarlo, oscurecerlo, obnubilarlo, aunque sea para ganar unos votos en el caladero pequeñoburgués del independentismo catalán.

De otra parte, triste y lamentable el papel -como señala Herchoren- de las asociaciones memorialistas (o el Wyoming) calificando de «desafortunadas» las comparaciones de Iglesias prestándose al juego cínico e hipócrita de la caverna y brunete mediática fingiendo dolerse hipócritamente del exilio republicano, como si les importara una mierda a estos fascistas. Lo que causó su exilio y el exilio de Puigdemont es el fascismo imperante desde abril de 1939, ayer sin disfraz y hoy con vacuna.

‘Las bancarrotas son buenas porque hay demasiados cafés y restaurantes en Bélgica’

“Por supuesto que habrá quiebras […] pero ¿no teníamos demasiados cafés y restaurantes en Bélgica?”, ha dicho el director general del banco y la compañía de seguros belga Belfius, Marc Raisière, en una entrevista concedida al semanario Trends-Tendances sobre las consecuencias económicas de la pandemia.

Las palabras del director general de Belfius, una importante banco y compañía de seguros belga, antes llamado Dexia, han levantado el polvo debajo del felpudo. “Soy consciente de que hablo muy francamente, pero de vez en cuando las economías necesitan una ola de consolidación”, añadió.

Como no todos los negocios de hostelería son rentables sin recurrir a la economía sumergida, admite el banquero, lo mejor es que se hundan. El “libre mercado” funciona de esa manera: un bar se puede hundir, pero un banco no. Por eso Raisière no recuerda que su banco fue rescatado con dinero público. Lo mejor es que lo hubieran dejado hundirse hasta el fondo.

Cuatro días después el bocazas tuvo que pedir sus más sinceras disculpas: “Mi intención nunca fue estigmatizar a este sector por el que siento un gran respeto, ni herir a nadie”.

El Viceprimer Ministro Pierre-Yves Dermagne, del Partido Socialista, salió al quite: “Un jefe no debería decir eso, y mucho menos un jefe de un gran banco público. Detrás de las cifras y porcentajes, hay trabajos, familias y vidas que merecen respeto y apoyo, sobre todo en estos tiempos tan difíciles para la industria de la hostelería y la restauración”.

El diputado del Partido Laborista Belga, Marco Van Hees, exigió una audiencia de Raisière en el Comité de Finanzas de la Camara Baja.

El antiguo ministro y diputado Denis Ducarme, del Movimiento Reformador, recordó que fueron los contribuyentes los que salvaron al banco Belfius y que siguen pagando los gastos del rescate.

Suiza convoca un referéndum para decidir sobre el confinamiento

Suiza ha convocado un referéndum para decidir sobre el confinamiento. La votación podría tener lugar en junio y pone a prueba las medidas adoptadas por el gobierno con el pretexto de la pandemia.

Ayer los críticos del confinamiento presentaron una petición con unas 86.000 firmas -más de las 50.000 requeridas- que desencadenó una votación nacional para revocar la ley del confinamiento aprobada en setiembre del año pasado.

El referéndum versará sobre las facultades que tiene el gobierno federal para imponer unilateralmente el confinamiento y otras medidas represivas con propósitos sanitarios.

Se trata de dar a los ciudadanos un medio de control sobre las atribuciones del gobierno federal.

“En nuestra opinión, [el gobierno] está aprovechando la pandemia para introducir más control y menos democracia”, dijo Christoph Pfluger, miembro de la junta de Amigos de la Constitución que encabeza la campaña.

Los sondeos que se llevaron a cabo en setiembre del año pasado muestran que la mayoría está en contra del confinamiento, a pesar de la insistencia de los medios de comunicación en los peligros del contagio.

Como era de esperar, los “expertos” han iniciado una contra campaña porque el asunto es científico y la opinión de las personas cuenta poco, por no decir nada. Para junio la epidemia habrá disminuido considerablemente y, en cualquier caso, la votación llegaría demasiado tarde.

Los críticos argumentan que se trata de evitar que en el futuro el gobierno pueda imponer restricciones a loso derechos fundamentales en situaciones de emergencia.

Hace unos días el gobierno federal volvió a confinar a la población por otras cinco semanas más, con cierre de la hostelería y demás centros de reunión colectiva, la imposición del teletrabajo, la prohibición de juntarse más de cinco personas tanto en exteriores como en interiores.

https://www.wsj.com/articles/switzerland-to-hold-referendum-on-covid-19-lockdown-11610807392

¡Silencio! ¡Estamos vacunando!

Las personas que han fallecido tras la inoculación de las vacunas contra el coronavirus no merecen ni media línea de ningún medio de comunicación español, incluidos los de “contrainformación” y los “alternativos”, es decir, que unos y otros han adoptado la misma actitud lo cual, desde luego, no es ninguna casualidad.

Lo que no aparece en los medios no existe. No sólo no está habiendo muertos sino que tampoco hay efectos adversos, ni graves ni leves. Nada de nada. Todo va bien. El canon se confirma: las vacunas contra el coronavirus están salvando vidas, lo mismo que las demás. Las vacunas han erradicado muchas enfermedades en el pasado y lo mismo harán con ésta.

Para saber algo del asunto hay que acudir, lo mismo que en el franquismo, a fuentes extranjeras, y entonces nos encontramos con que, en efecto, hay personas que están muriendo inmediatamente después de ser vacunadas. Algo es algo.

Ahora bien, su muerte no tiene relación con las vacunas, nos dicen las fuentes oficiales (que son casi todas), lo cual nos alivia enormemente. Esa falta de relación sólo aparece cuando se trata de muertes. Si hablamos de efectos secundarios no letales, entonces el discurso cambia: los efectos secundarios sí están causados por las vacunas.

No obstante, a veces las explicaciones oficiales sobre las vacunas y las muertes no se sostienen y entonces el argumento retrocede a la siguiente trinchera: el número de casos es insignificante con respecto al total de vacunados. Es preferible el remedio a la enfermedad. Luego las vacunas salvan vidas, “quod erat demonstrandum”.

Con la muerte de 33 ancianos en Noruega, los responsables de salud dicen que el porcentaje está por debajo del uno por mil. Es muy poquito. Casi nada. Pero eso es algo que se lo deben decir a los familiares de los fallecidos y, si es posible, a la cara.

No podemos olvidar que la disparatada pretensión de la mayor parte de los gobiernos del mundo es vacunar a millones de personas, por lo que esos “pequeños porcentajes” van a multiplicar el número de cadáveres. Si en España vacunan a 20 millones de personas, tendremos 20.000 muertos y el sistema de “salud” seguirá mirando para otro lado. Como si la cosa no fuera con ellos.

Si la vacuna es un instrumento de prevención de la salud, como reza el canon, hasta el más reacio puede comprender que esos 20.000 fallecidos son personas sanas.

La vacuna contra el coronavirus es voluntaria. Para poder inocular a una persona, debe prestar su consentimiento expreso y el médico le debe informar cabalmente acerca -entre otras cosas- de los riesgos, lo cual no se está haciendo en absoluto por muchas razones, entre otras porque la única preocupación es hacerlo rápido, e incluso que lo haga quien sea, aunque no sea médico.

Es una chapuza aunque, bien visto, no cambiaría mucho si el informador es un médico, porque la mayor parte de ellos se atienen al canon. Ninguno de ellos admitirá en presencia del candidato que el riesgo es mínimo y que él puede estar dentro del uno por mil que va a caer en el hoyo. Los médicos están haciendo lo mismo que los medios de comunicación: callar. El plan de vacunación masivo y acelerado sería impensable sin ese silencio.

Por su propia naturaleza, un problema de salud pública adquiere inmediatamente una dimensión política y social. Cuando se están produciendo miles de muertes, la primera obligación es la determinar su causa, investigar y poner remedio. Sin embargo, la directora de salud pública de Noruega, Camilla Stoltenberg, ha confesado públicamente en rueda de prensa que no han analizado las causas del fallecimiento de 33 ancianos después de recibir la vacuna porque todos los días mueren 45 ancianos en los asilos del país escandinavo y porque eran personas muy enfermas, terminales. Se hubieran muerto de todas maneras, tarde o temprano.

La intervención de la responsable noruega no pudo ser más vergonzosa, a la altura del cúmulo de declaraciones oficiales de todo tipo que llevamos escuchando desde que apareció la pandemia hace un año. No hay relación de causa a efecto, dice Stoltemberg, aunque quizá sí: los efectos secundarios “pudieron haber coadyuvado en un desenlace fatal en algunos enfermos frágiles”.

La respuesta oficial es, pues, un “no” pero “sí”. Es posible. Puede ser, y en consecuencia Noruega ha cambiado el protocolo médico y ahora exige realizar una evaluación médica previa antes de la inoculación. Si los muertos no han tenido relación con la vacuna, ¿por qué cambian ahora los procedimientos médicos?

Si los efectos adversos más inmediatos, a corto plazo, de las vacunas no se admiten de ninguna manera, ¿qué ocurrirá con los efectos a largo plazo? Es algo que no interesa a nadie y mucho menos interesará cuanto más tiempo transcurra. La atención estará centrada entonces en otros asuntos. Nadie se acordará de los muertos y nadie preguntará nada.

El enano fascista de la Memoria Histórica.

Las asociaciones memorialistas se suman a la derecha reaccionaria: Puigdemont no es un exiliado.

Las declaraciones desafortunadas (o no) del vicepresidente Pablo Iglesias comparando el exilio de Puigdemont con el exilio republicano han levantado ampollas y teléfonos.

Emilio Silva presidente de la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica), comenta en El Español: «Insiste en que el Estado democrático del que se fue Puigdemont y la España de la que huyeron los republicanos no tienen nada que ver: «Es desafortunado».»

El estado democrático al que se refiere Emilio Silva es el que respondió con 1000 antidisturbios y una acción de guerra en las capitales catalanas. Todo para impedir el ejercicio del voto en un referéndum sobre un derecho reconocido por la ONU: la autodeterminación de los pueblos.

La Asociación de Descendientes del Exilio Español ha ido más lejos y lo ha calificado de «autoexilio».  Machado se «autoexilió». 500.000 personas se «autoexiliaron» por la frontera francesa en febrero de 1939, etc. Si la presidenta de la asociación puede explicar la diferencia entre «exilio» y «autoexilio» sería de gran ayuda…

El absurdo ha generado un increíble juego de palabras para no definir a Puigdemont como exiliado. Lo que al final ha servido para echar un capote al estado español. Para decirle a su público: quitáos de la cabeza que son tan fascistas como Franco.

Las asociaciones memorialistas no entienden (o no quieren entender) que este estado emana del 18 de julio.

Asociaciones y personalidades que se manifiestan contra la comparación Puigdemont- exilio republicano tienen corta memoria. Por ejemplo, olvidan que los antidisturbios de la Guardia Civil y Policía Nacional cantaban el «Cara al Sol». Que rememoraban la entrada del general Yagüe en Barcelona en febrero del 39. Etc.

Olvidan que las operaciones de la Guardia Civil contra el independentismo catalán toman el nombre de operaciones de la División Azul, no por un chascarillo entre compañeros del cuerpo: sino porque son una institución fascista dentro de un estado fascista.

¿A quién beneficia que a Puigdemont no se le considere un exiliado?

El régimen franquista tampoco consideraba «exiliados» a los antifascistas. ¿Quién los consideraba prófugos, ladrones, etc.? Los abuelos de los que entraron a sangre y fuego el 1 de octubre.

En España hay exiliados por: rapear, actuar, militar en movimientos políticos y por organizar un referéndum. En muchos de los casos, los apellidos de sus jueces se repiten con los de sus abuelos generales.

¿Qué es lo que hace falta para que le llamen «exiliado»? ¿Que masacren a cientos de miles de catalanes?

Decir que Puigdemont no es un exiliado es echarle un capote al estado emanado del 18 de julio de 1936.

 

Relacionadas:

  •  https://www.elespanol.com/espana/politica/20210119/exilio-republicano-pablo-iglesias-igualar-padres-puigdemont/552196116_0.amp.html
  • https://elpais.com/espana/2021-01-18/pablo-iglesias-tiene-que-pedir-perdon-al-republicanismo-espanol.html
  • https://politica.e-noticies.es/puigdemont-no-es-un-exiliado-es-un-autoexiliado-134172.html
  • https://www.elnacional.cat/es/politica/volhov-guardia-civil-division-azul_551271_102.html

 

 

 

 

5 ancianos mueren en Francia después de recibir la vacuna de Pfizer

El ministro francés de Sanidad, Olivier Véran, acaba de anunciar el fallecimiento de cinco personas después de recibir la vacuna de Pfizer contra el coronavirus. Todos tenían más de 75 años y sufrían de comorbilidades, añadió el ministro.

Véran hizo el anuncio durante su viaje a Nancy en declaraciones a France 3 Lorraine.

Se registraron tres muertes en el centro regional de farmacovigilancia de Nancy (Meurthe-et-Moselle), una en el de Tours (Indre-et-Loire) y la última en el de Montpellier (Herault).

El Ministerio también registra 139 eventos adversos graves o inesperados desde el inicio de la campaña de vacunación.

“Son personas que pueden haber muerto en los días siguientes a la vacunación sin mostrar ningún signo de reacción alérgica tras la vacunación… En el EHPAD [asilo], nos dirigimos a personas muy frágiles, con pérdida de autonomía y a menudo con muchas enfermedades y drogas. Y las causas de estas muertes pueden ser completamente independientes. Evidentemente, en el contexto de la vigilancia de la farmacovigilancia, hay estudios que realizan las autoridades sanitarias junto con los médicos para determinar si existe o no un vínculo con la vacunación o si hay una desafortunada coincidencia. Tan pronto como hay una alerta, hay una investigación. Si hay una fuerte sospecha, se puede sugerir que se hagan más pruebas”.

Hasta ayer, en Francia habían sido vacunadas unas 480.000 personas.

https://france3-regions.francetvinfo.fr/grand-est/meurthe-et-moselle/nancy/covid-19-france-mort-cinq-personnes-apres-avoir-recu-vaccin-pfizer-biontech-trois-sont-localisees-nancy-1916860.html

Más información:

– Un anciano belga de 82 años ha muerto 5 días después de ser vacunado contra el coronavirus
– Alemania investiga la causa de la muerte de 10 personas poco después de ser vacunadas contra el coronavirus
– En Noruega el número de ancianos muertos tras vacunarse asciende ya a 23
– Un anciano recluido en un asilo francés falleció dos horas después de recibir la vacuna
– Muere un israelí de 75 años dos horas después de vacunarse contra el coronavirus
– Asciende a cuatro el número de israelíes muertos después de recibir la vacuna
– Un segundo fallecido en Israel tras vacunarse y serios incidentes que requieren hospitalización
– Los vacunados llenan las salas de emergencias de los hospitales israelíes
– 13 cobayas fallecieron durante las pruebas de la vacuna de Moderna contra el coronavirus
– Otros 55 pacientes en Estados Unidos han fallecido tras la vacuna de Pfizer

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