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De los de siempre

N.B.

Poema de Otto René Castillo (1936-1967),poeta guatemalteco y combatiente asesinado en la insurgencia dando su canto y su vida por el pueblo.

Usted,
compañero,
es de los de siempre.
De los que nunca
se rajaron,
¡carajo!
De los que nunca
incrustaron su cobardía
en las carnes del pueblo.
De los que se aguantaron
contra palo y cárcel,
exilio y sombra.

Usted,
compañero,
es de los de siempre.
Y yo lo quiero mucho,
por su actitud honrada,
milenaria,
por su resistencia
de mole sensitiva,
por su fe,
más grande
y más heroica,
que los gólgotas
juntos
de todas las religiones.
Pero,¿sabe?
Los siglos
venideros
se pararán de puntillas
sobre los hombros
el planeta,
para intentar
tocar
su dignidad,
que arderá
de coraje,
todavía.

Usted,
compañero,
que no traicionó
a su clase,
ni con torturas,
ni con cárceles,
ni con puercos billetes,
Usted,
astro de ternura,
tendrá edad de orgullo,
para las multitudes
delirantes
que saldrán
del fondo de la historia
a glorificarlo,
A usted,
al humano y modesto,
al sencillo proletario,
al de los de siempre,
al inquebrantable
acero del pueblo.

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Conejillos de India

La mitad de las 20 multinacionales con más beneficios del planeta experimentan con medicamentos entre los más pobres de la India.

Miles de campesinos, miembros de las castas más bajas, analfabetos, menores e incluso discapacitados, están siendo reclutados en hospitales de India y sometidos a pruebas clínicas encargadas por las mayores multinacionales farmacéuticas del mundo. El hospital Maharaja Yashwantrao, donde en los últimos siete años se han llevado a cabo ensayos en más de 3.000 pacientes, es uno entre las decenas de laboratorios donde los pacientes son utilizados como conejillos de indias.

Las multinacionales encuentran en India costes que reducen la inversión en un ensayo clínico a la mitad, regulaciones que rara vez se cumplen, 600.000 médicos mal pagados —y dispuestos a ganar un dinero extra— y un número interminable de potenciales pacientes que incluyen 40 millones de asmáticos, 34 millones de diabéticos y tres millones de enfermos de cáncer, la mayoría sin seguros médicos y dependientes del arcaico sistema público de salud.

Chandrakala Bai, perteneciente a la casta de los dalits o intocables, la más baja de India, ingresó con dolores de pecho en la primavera de 2009. Fue conducida a una «zona especial» con todas las comodidades e informada de que era su día de suerte. El hospital contaba con un nuevo fármaco extremadamente caro que podía ser suministrado a personas que vivían por debajo del umbral de la pobreza. Sólo tenía que poner una cruz en un papel. Un mes después de empezar a tomar la medicina experimental contra la arritmia cardiaca, desarrollada a base de tonapofylline por la multinacional estadounidense Biogen Idec, Chandrakala Bai murió de un ataque al corazón. Tenía 45 años y cuatro hijos.

El doctor Anand Rai trabajaba en el hospital Maharaja Yashwantrao cuando hace seis años empezó a advertir que algunos pacientes eran desviados a consultas alternativas, sometidos a tratamientos experimentales y desahuciados una vez habían dejado de ser útiles. «Cogen a los más desfavorecidos y en algunos casos les presentan formularios de consentimiento en inglés», dice Anand mostrando hojas que fueron firmadas con huellas dactilares por campesinos que no podían escribir su nombre. El oftalmólogo, de 36 años, denunció lo que estaba ocurriendo a las autoridades de Indore, convencido de que se tomarían medidas. Fue despedido.

Entre 2005 y 2012 se llevaron a cabo 475 ensayos clínicos en la India, con la participación de 57.303 personas, según el Ministerio de Sanidad. 2.644 murieron durante las pruebas y 11.972 padecieron secuelas graves , pero el Gobierno atribuye la mayoría de los fallecimientos a un agravamiento de las enfermedades que ya padecían.

—http://www.elmundo.es/accesible/elmundo/2013/06/23/internacional/1371985708.html

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El policía pedófilo ingresa en prisión

El Juzgado de Instrucción número 1 de Torrejón de Ardoz (Madrid) ha ordenado el ingreso en prisión sin fianza para el inspector del Cuerpo Nacional de Policía detenido la pasada semana acusado de posesión de material pedófilo y de pornografía infantil.

A diferencia de otros casos, las informaciones oficiales no han difundido el nombre del policía, ni tampoco su foto, y su detención ha pasado absolutamente desapercibida para los medios. La Policía Nacional le detuvo la semana pasada por poseer material pedófilo y por grabar supuestamente vídeos sexuales con menores, a los que convencía para que fueran con él a su vivienda de la sierra de Madrid.

El detenido, que supuestamente participaba personalmente en los citados vídeos, ya había sido imputado por consumir pornografía infantil en enero cuando estaba destinado en Alicante.

Según informó este lunes en una nota el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, sobre el inspector pesa una imputación por la supuesta comisión de un delito de posesión de material de pornografía infantil y otra por la supuesta comisión de un delito de prostitución infantil, ante lo cual el Juzgado de Instrucción número 1 de Torrejón de Ardoz ha acordado la prisión provisional comunicada y sin fianza.

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Detenido un inspector de policía por grabar pornografía infantil

La Policía Nacional ha detenido en Madrid a un inspector del cuerpo, que ya había sido imputado por consumir pornografía infantil en enero, por este mismo motivo y por haber grabado vídeos de este tipo con menores a los que convencía para que fueran a una vivienda de la sierra con él.
Según han confirmado a Efe fuentes policiales, la detención tuvo lugar el pasado jueves y el arrestado, destinado en Madrid, pasó ayer a disposición judicial.

La investigación sobre el arrestado comenzó el pasado mes de enero, cuando la Policía supo, a través de otro presunto pedófilo, que un inspector destinado provisionalmente en la Brigada de Policía Judicial de Alicante consumía pornografía infantil. El inspector lo reconoció y quedó imputado entonces por esos hechos, tras los que la Policía continuó investigándole tanto en Alicante como en Madrid, adonde regresó posteriormente.

La Policía ha determinado que, además de seguir consumiendo pornografía infantil, el mando policial había llegado a grabar varios vídeos pornográficos con menores en una vivienda de la sierra de Madrid, en algunos de los cuales él mismo participaba. Se cree que convencía a los menores ofreciéndoles dinero o regalos. En el registro de su vivienda se encontró una gran cantidad de material pornográfico protagonizado por menores, según las fuentes.

Fuente: http://www.abc.es/madrid/20150510/abci-inspector-policia-videos-pornograficos-201505101641.html
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Asalto contra una jefatura de policía en Cádiz

El viernes declaró en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Arcos de la Frontera (Cádiz) un policía local de Puerto Serrano al que a mediados de enero agredieron varios familiares y vecinos de un detenido que asaltaron las dependencias policiales para liberarlo. También prestó declaración otro policía que estaba presente el día del asalto.

El policía perdió un ojo como consecuencia del ataque, cometido con un cristal roto de la puerta de la Jefatura de Policía Local que fracturaron para acceder a su interior.

El asalto tuvo lugar la noche del pasado 17 de enero, cuando el policía y su compañero de patrulla detuvieron a una persona. En las inmediaciones de la detención se encontraban un hermano del detenido y un hijo de éste, menor de edad. Ambos agredieron a los policías mientras trasladaban al detenido en el vehículo policial.

Una vez en la Jefatura de Policía, el hermano del detenido y el menor accedieron al interior de la misma, momento en el que el primero fue informado de que estaba también detenido por agredir a los policías cuando detenían a su hermano.

Para evitar que escapase, los policías echaron el cerrojo de la puerta y, transcurridos unos minutos, apareció un tercer hermano, que comenzó a golpear la puerta para entrar, rompiendo el cristal para abrirla y acceder portando un cristal afilado de la misma en la mano.

Así, los dos hermanos y el menor supuestamente comenzaron a agredir al policía, que, como consecuencia de las puñaladas recibidas en el rostro con el cristal, perdió totalmente la visión de un ojo y tiene serias y graves lesiones hasta en el cielo de la boca.

Los asaltantes sufrieron un accidente de tráfico al huir del lugar y, posteriormente, se atrincheraron en un domicilio familiar lanzando objetos contundentes contra los policías hasta el momento de su detención a altas horas de la madrugada del día siguiente.

Se activó un importante dispositivo conjunto de la Guardia Civil y Policía Local, llegados de todos los municipios de la comarca. También intervino en la detención el equipo especial del Grupo de Reserva y Seguridad número 2 con base en Sevilla, altamente experimentado en asaltos y detenciones de riesgo.

El menor detenido fue puesto a disposición de la Fiscalía de Menores y el resto a disposición del juzgado de Arcos acusados, entre otros delitos, de homicidio en grado de tentativa, lesiones, atentado contra agente de la autoridad, daños y conducción temeraria.

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El derecho a existir es previo al derecho a decidir

Juan Manuel Olarieta
Una de las grandes adquisiciones de cualquier ciencia son los conceptos. Son su quintaesencia y se obtienen después de años de desarrollo del conocimiento. Expresan la esencia de algo, lo que ese algo es. En ese momento de madurez del saber siempre hay alguien capaz de dar una definición suficientemente precisa del concepto.

Los conceptos y las categorías científicas, decía Lenin, ayudan a “conocer y dirigir” la naturaleza, la historia y la sociedad. Pero no se pueden tomar de una manera arbitraria ni mecánica, añade, sino que hay que  “deducirlas” partiendo de lo más simple, de lo fundamental.

Son tan importantes que, como escribió también Lenin, forman parte de las “categorías” sin las cuales la ciencia deja de ser un conocimiento articulado y preciso deducido del mundo real.

Por tratarse de descripciones, las definiciones son siempre un acercamiento a la realidad, algo aproximado, que es imposible de agotar. Es lo que le ocurre al concepto de “nación”, que es fundamental en el materialismo histórico.

Las naciones surgen con el capitalismo y, consecuentemente, es la burguesía quien formula su concepto. Por lo tanto, como cualquier otra categoría científica es algo acotado históricamente, es decir, ha tenido un principio y tendrá un final posteriormente. Por lo tanto, es absurdo hablar de naciones sin relacionar su surgimiento con el capitalismo. No hay naciones antes del surgimiento capitalismo. A diferencia del vino, las naciones no son añejas. Una nación tampoco es más nación que otra por el hecho de que tenga una historia anterior, porque tenga precedentes o una historia más dilatada en el tiempo.

Por situarlo históricamente, el concepto de nación surge en 1800 cuando la burguesía era una clase revolucionaria, en su época de ascenso. Como consecuencia del diferente desarrollo del capitalismo en cada país, la burguesía no dio uno único concepto de nación sino dos muy diferentes que son los que llegan hasta la actualidad.

Hay un concepto “alemán” de nación que surge del idealismo clásico y del romanticismo. Es el que hoy está más extendido y describe las naciones por sus rasgos culturales, antropológicos o su idioma. Se trata de una consecuencia del atraso y de la división política de Alemania en aquella época y lo que pretende es buscar la identidad de la nación alemana por encima de su división política.

Hay un concepto “francés” de nación que surge como consecuencia de las revoluciones burguesas triunfantes, especialmente de la francesa y se caracteriza por su carácter político. Es el único concepto científico de nación. No hay otro. Ello es consecuencia del diferente grado de desarrollo en Alemania y Francia. Sólo un país que había llevado a cabo una revolución, como Francia, podía tener un concepto científico de esta naturaleza.

A pesar de su origen alemán, Marx y Engels tienen ese concepto “francés” de nación, el más avanzado, que toman directamente de la burguesía francesa. Ese concepto lo definió Stalin años después y es el que utiliza el movimiento comunista internacional. En esencia ese concepto de nación afirma dos cosas.

Primero, que las naciones son homogéneas, es decir, forman una unidad que es la misma en todas partes; lo que confiere unidad a una nación es el capitalismo, una economía basada en el mercado y en el intercambio que rompe la fragmentación interna propia del feudalismo y logra que los pueblos tengan identidad propia y característica y, en definitiva, se reconozcan a sí mismos como iguales

Segundo, que la naciones se diferencian unas frente a otras como tales unidades compactas y, por lo tanto, titulares de los mismos derechos.

Ahora bien, como suele ocurrir frecuentemente, una cosa es que alguien tenga derechos y otra distinta es que (los demás) se los reconozcan. Es la esencia de la opresión nacional planteada jurídicamente, donde lo fundamental no es el derecho a decidir sino el derecho a existir (como tal nación). Para que una nación pueda ejercitar sus derechos (decidir) antes debe existir y debe ser reconocida como tal.

Para mantener la opresión nacional, durante la transición los fascistas aparentaron burdamente que se pasaban de frenada e impusieron el “café para todos”, de tal modo que La Rioja se equiparó a naciones como Galicia, Catalunya o Euskal Herria. El estilo fascista ha tenido un éxito rotundo entre la pequeña burguesía, que ha inventado “naciones” por todas partes, surgidas como los caracoles tras al aguacero de los setenta. El “Estado de las Autonomías“, pues, se edificó para distraer la atención y perpetuar la opresión nacional, no para acabar con ella. Aquellas poblaciones que no forman naciones, no tienen derechos nacionales. Tendrán otro tipo de derechos, pero no esos.

Aquí y ahora la esencia de la opresión nacional es bien concreta: ¿reconoce el Estado español que Euskal Herria es una nación?, ¿lo ha reconocido alguna vez? Para que los vascos no se enfaden diré que esa pregunta hay que hacérsela también al Estado francés. Pero en ambos casos la pregunta no cambia la esencia del planteamiento: no se trata de si reconocen que Euskal Herria es una nación oprimida, sino algo mucho más simple aún: si reconocen que es una nación. El hecho de que la respuesta sea obviamente negativa es el fundamento de la opresión nacional. Esa opresión no es de naturaleza cultural, ni lingüística, sino política porque deriva de la naturaleza política de un Estado, por más que tenga manifestaciones de opresión cultural y de otro tipo que, no obstante, son siempre consecuencia de una opresión política.

Siguiendo con el planteamiento jurídico, hoy la lucha contra la opresión nacional está encaminada a conquistar el derecho a existir, el reconocimiento de Euskal Herria como nación, del que deriva el derecho a decidir de manera necesaria. Esa lucha no se dirige, pues, contra otra nación sino contra un Estado y tiene todas las connotaciones políticas propias del mismo, es decir, depende de la naturaleza política del Estado opresor y de la clase que lo regenta.

Las consecuencias de este planteamiento me parecen obvias: un movimiento (nacional o de cualquier otro tipo) que no sabe contra quién lucha está condenado al fracaso y, a la inversa, un movimiento que a cada paso fracasa de manera repetitiva es consecuencia de que no sabe contra quién se enfrenta, quién es su enemigo. Es infantilismo; le ocurre como los niños: no sabe lo que quiere. De ahí deriva esa frustración típica de una permanente inmadurez. Son movimientos frustrados que generan frustración a su alrededor.

Dada la confusión imperante creo necesario recordar otra obviedad: la lucha contra la opresión que llevan a cabo hoy las naciones oprimidas, es una parte, una de las varias luchas existentes, por lo que contra el Estado convergen numerosos movimientos que, además, son de diferente tipo. Lo que facilita la tarea de lucha contra la opresión nacional es eso precisamente: convergen en lo mismo a pesar de ser diferentes, y más aún, convergen a pesar de que hay quien pretende aprovechar esa diferencia para impedir la convergencia, es decir, para impedir que la convergencia se lleve a cabo de manera consciente y organizada y se convierta en toda una estrategia.

Cualquier línea política diferente a la que acabo de exponer está condenada al fracaso irremediablemente. Esa es justamente la experiencia de 2007. ¿A qué fracaso me refiero? Al del propio movimiento de liberación nacional, que no dará ni un sólo paso hacia adelante mientras no reconozca que sus enemigos no están sólo fuera, sino también dentro de sus filas. Esos enemigos se oponen a aquello por lo que dicen estar luchando. Son enemigos declarados de la independencia y el socialismo por más que se llenen la boca con ese tipo de consignas.

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Me matan si no trabajo…

Nicolás Bianchi

… y si trabajo me matan, que cantaba el trovador uruguayo Daniel Viglietti.

En una sociedad dividida en clases, al margen de la mayor o menor agudización de lucha de clases que haya entre ellas, lo que existe, objetivamente, son los intereses distintos y contrapuestos y su expresión político-ideológica traducida en principios políticos. Podrá haber diferentes niveles de lucha de clases en su desarrollo, pero jamás desaparecerá la misma, justamente porque lo que hay es lucha entre contrarios y no armonía, como quería el socialismo utópico bienintencionado y hoy el «podemismo» toreado y malintencionado. Un fabianismo que ya nos daríamos algunos un canto en los dientes si le llegara a estos a la suela de los zapatos.

No se trata, por supuesto, de que el obrero, cuando acude el tajo (el que pueda), le ladre al patrón y le recuerde su condición de vampiro de la sangre trabajadora. No haremos caricatura. Normalmente, ocurre lo contrario, es decir, el asalariado, sabedor de que no es dueño más que de su fuerza de trabajo pero no de los medios de producción que son propiedad del amo capitalista (incluso el empresario puede ser un asalariado) se humilla y calla hasta que la situación se hace insostenible y busca la unidad de la clase trabajadora tratando de organizarse como mejor modo de enfrentar el modo de producción capitalista que se defenderá pagando a esbirros uniformados y mastines aristócratas con buzo, mono y overol.

Porque no es cierto que el empresario -o los «emprendedores», como le dicen ahora- sea un trabajador. El empresario -si es capitalista-, sea pequeño o grande, invierte un capital -ahora le llaman «fondo de inversiones», pero el espíritu no cambia- con la única idea y propósito de obtener una ganancia, un beneficio, lo que parece y hasta suena lógico, sí, pero a costa del sudor de sus empleados que son los que realmente la hincan y trabajan y son productivos. Sin mano de obra podrá haber capital pero jamás plusvalía. Otra cosa es la especulación y sacar dinero… «de la nada». Otra trola, pues sin producción real hay «burbujas» pasajeras que terminan por explotar arrastrando a la «crisis» a las moscas pilladas en la telaraña oligáquico-financiera que, precisamente, se benefician de esa crisis que provoca la «anarquía de la producción».

No se nos escapa que esto suena a «sermón», pero todavía es hoy el minuto en que nadie, en lo fundamental, disculpen si suena a tono desafiante pero no es esa la intención, puede refutárnoslo. Ni siquiera los monos que se visten de seda, que monos se quedan.

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Memoria Histórica

El agente naranja sigue matando vietnamitas 40 años después del fin de la guerra

El 30 de abril se cumplieron 40 años de la caída de Saigón, lo que supuso el fin de la guerra de Vietnam y la derrota de los EEUU. Pero continúan los efectos del Agente Naranja, uno de los herbicidas y defoliantes lanzados por EEUU.

El agente, fabricado por Monsanto y Dow Chemical, es la mezcla dos herbicidas hormonales con combustible de aviones. EEUU lanzó 76 millones de litros sobre Vietnam, el Este de Laos y zonas de Camboya. El objetivo del programa de guerra química, llamada Operación Ranch Hand, era defoliar la selva para dejar sin cobertura al Vietcong y destruir las tierras de cultivo para obligar a los campesinos a huir a las ciudades controladas por los EEUU, dejando a la guerrilla sin apoyos y sin suministro de alimentos. EEUU utilizó además otros agentes químicos, el Agente Blanco y el Agente Azul. El 42% de todas las fumigaciones fueron dirigidas a los cultivos de alimentos. El 12% de la superficie de Vietnam fue rociada con estos agentes, a una concentración 13 veces superior a la dosis recomendada. Fueron destruidas 10 millones de hectáreas de tierra agrícola.

Como resultado 400.000 personas murieron o resultaron mutiladas y han nacido ya 500.000 niños con malformaciones. La Cruz Roja cifra en 1 millón de personas los discapacitados o enfermos a causa de este agente tóxico.

EEUU hasta el presente no acepta ninguna responsabilidad y Monsanto declara que creó el Agente Naranja “para salvar vidas de norteamericanos”. En 1966 etiquetaban el producto con la leyenda “este defoliante no es tóxico para la vida humana o animal” aunque conocían sus devastadores efectos desde 1949. Miles de veteranos estadounidenses regresaron con secuelas y tuvieron hijos con malformaciones, pero los fabricantes atribuyeron el problema a causas psicológicas, el llamado Síndrome Vietnam.

Se estima en unos 500.000 casos la cifra de niños afectados por el Agente Naranja en Vietnam. Más de cuarenta millones de litros de Agente Naranja se irrigaron sobre los bosques del país asiático entre 1962 y 1970 desde aviones estadounidenses. Vietnam no ha recibido ninguna compensación económica por parte de EEUU.

Phuong, una niña de unos ocho años, delgadita como casi todas las vietnamitas, no deja de abrazar al periodista. Es alegre y parlanchina y parece sufrir un síndrome muy similar al de Down. Pero puede decirse sin temor a equivocarse que es la más afortunada de estas varias docenas de criaturas que son atendidas en un ala especial del hospital Tû Dû de Ho Chi Minh City, la antigua Saigón.

En este pabellón situado junto a la cantina del centro médico viven grupos de niños afectados gravemente por el terrible legado del Agente Naranja, el defoliante utilizado por Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam –que terminó ayer hace 40 años- para destruir la jungla y dejar a los guerrilleros Vietcong sin posibilidad de camuflaje.

Cuatro décadas después del fin del conflicto aún siguen naciendo criaturas con deformidades terribles. “No podemos estar seguro todavía del tiempo durante el que se extenderán sus efectos, pero muchos científicos ya lo estiman en tres generaciones”, dice la doctora Lanh.

En la misma habitación donde vive Phuong, hay varias cunas en las que vegetan críos que nunca podrán levantarse. Algunos tienen una cabeza hasta seis veces mayor de lo normal y aplanada, otros enormes ojos de pez… Un pobre adolescente muestra toda la piel de su cuerpo como si estuviera rayada y además padece un síndrome nervioso extremo que obliga a sus cuidadores a esposarlo a los barrotes de una cama para no autolesionarse. No cesa de llorar y gritar histérico.

Hay 120 niños y 60 veteranos de guerra en este centro. “No es fácil asegurar la cifra de niños afectados por el Agente Naranja en Vietnam, pero se estima en unos 500.000 los casos que podría haber en los hospitales de todo el país y en muchas aldeas donde sobreviven con sus familias”, declara la enfermera Kim Hoa.

El Agente Naranja, del que se irrigaron más de cuarenta millones de litros entre 1962 y 1970 desde aviones estadounidenses sobre los bosques de Vietnam era un poderoso herbicida compuesto por una mezcla de dos productos químicos: el 2,4,5-T y el 2,4-D. El primero de ellos provoca la aparición de minúsculas cantidades de dioxina conocida como TCDD, el veneno más tóxico de los elaborados por el hombre, que en tiempos de la guerra nadie se preocupó de depurar.

El defoliante destruía la foresta prácticamente en 24 horas, pero sus efectos iban a perpetuarse mucho más allá de que en esos terrenos no volviera a formarse una jungla. En los primeros años de la posguerra se dieron la aparición de un número inusual de tumores raros de cáncer en las zonas donde se había irrigado con el herbicida. Paralelamente se dispararon los casos de bebés nacidos con malformaciones muy graves: cabezas enormes, brazos que eran muñones terminados en dos o tres dedos, bocas sin paladar, ojos ciegos, síndromes nerviosos, parálisis, etcétera. Y también se multiplicaron los inusuales nacimientos de siameses. En muchos casos, los padres no habían padecido ni un dolor de cabeza, pero su ADN había sido dañado por la dioxina, un veneno del que basta un microgramo ingerido directamente para causar la muerte.

Al mismo tiempo, miles de veteranos estadounidenses, australianos o neozelandeses también empezaron a sufrir a dolencias idénticas a los de sus antiguos enemigos. Y también tuvieron una tasa disparatada de nacimientos de niños con minusvalías, efectos coincidentes con los que se se habían dado entre las víctimas del escape de dioxina en Seveso (Italia) en 1976.

Más de 230.000 veteranos de guerra reclamaron indemnizaciones a siete compañías químicas productoras del Agente Naranja –una ley norteamericana prohíbe querellarse contra el Gobierno por acciones de guerra- y Víctor Yanacone, el abogado principal del consorcio de firmas que representaba a los veteranos, expuso ante los jueces una realidad incuestionable: durante la guerra las compañías Dow Chemical y Monsanto produjeron grandes cantidades del herbicida sin preocuparse por eliminar la dioxina; la Fuerza Aérea estaba pidiendo cantidad y no calidad.

Los ejecutivos de las compañías rechazaron cualquier conexión de su producto con el problema, que atribuyeron a causas psicológicas, el llamado síndrome Vietnam -que afectaba a miles de jóvenes que volvían derrotados y rechazados por su propia sociedad-, hasta que el número de afectados fue tan alto que hizo absurdas sus alegaciones.

Los directivos de la Dow alegaron que las autoridades se negaron a aceptar los peligros que corrían con su empleo. “Pero nos prohibieron hasta que etiquetáramos el producto con señales de advertencia”, declaró un directivo de la compañía. Así, una hoja de instrucciones entregada en 1966 a las tripulaciones de los aviones encargados de fumigar la selva se afirmaba que “este defoliante no es tóxico para la vida humana o animal”.

Sin embargo, los efectos letales de la dioxina ya eran conocidas para la Administración estadounidense. Una explosión en la fábrica de herbicidas de la compañía Monsanto en 1949 en Virginia (EEUU) y un escape en 1964 durante su producción en una planta de la Dow Chemical habían mostrado las fatales consecuencias entre sus trabajadores.

En 1984 las siete compañías productoras del herbicida -Dow Chemical, Monsanto, Diamond, Uniroyal, TH, Hercules y Thompson- aceptaron en un tribunal de Nueva York la creación de un fondo de más de 162 millones de euros para cubrir los gastos médicos que requirieran las víctimas y sus hijos durante un período de 25 años.

Pero, aunque Vietnam también se ha querellado contra estas empresas químicas, sus alegaciones se han desestimado. Monsanto aduce en su página web que “crearon el Agente Naranja para salvar vidas de norteamericanos” y que es una cuestión “que corresponde debatir entre los gobiernos”.

Los vietnamitas no recibirán ni un dólar de compensación. Por su parte, el Gobierno de EEUU exige con presteza pagos por reparaciones de guerra cuando gana una contienda, pero no concede indemnizaciones si la pierde, como sucedió en Vietnam, de donde se retiró en 1973 con 58.000 de sus militares muertos y muchos más con graves secuelas.

Ni siquiera acepta pagos cuando ha cometido un error, o que se lo pregunten a las familias de los 290 pasajeros y tripulantes del avión comercial iraní abatido en 1988 por un misil de un buque estadounidense en el Golfo Pérsico, al confundirlo con un caza iraquí.

Además del Agente Naranja, EE UU fumigó las selvas de Vietnam con unos 30 millones de litros de otros defoliantes de efectos dañinos: el Agente Blanco y Agente Azul. Todo un arsenal de armas químicas que acompañaron al tristemente célebre napalm que dejó a miles de víctimas con gravísimas quemaduras en las aldeas de este hermoso país.

Al abandonar el hospital Tû Dû, que ya visité en 1995 con motivo del veinte aniversario del fin de la guerra, me despido de Nhung, un chico de unos catorce años cuyas piernas terminan abruptamente en las rodillas y su cabeza en pico. Me sonríe tristemente e intenta darme la mano con dificultad, porque tiene los dedos unidos por membranas.

En la calle, los vietnamitas se preparan para celebrar los festejos de los 40 años del fin de la guerra contra Vietnam del Sur, una república títere de EEUU. Y Minh Quân, un veterano del Vietcong, que regenta un puesto de frutas tropicales cerca del hospital, me recuerda orgulloso que su ejército ha vencido en todas las guerras a las que se ha enfrentado en el siglo XX: a Francia, EEUU y hasta a los chinos que invadieron brevemente el norte del país en represalia a la victoria vietnamita sobre la Camboya de Pol Pot.

Pero hoy, Vietnam pasa casi por primera vez en su historia por un largo período de paz. Aunque los causantes del “síndrome naranja” no ayuden a las víctimas, varias asociaciones de otros países sí lo están haciendo, y EEUU, al menos, ha comenzado recientemente a colaborar con la descontaminación de amplias zonas de terreno destruido por sus armas químicas.

Montserrat Mestre http://www.eldiario.es/internacional/Agente-Naranja_0_383212103.html

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El ejército español ensayó la invasión de Venezuela

Montserrat Mestre

En mayo de 2001, un grupo de militares de distintos países, reunidos en Madrid con motivo del II Curso de Estado Mayor Conjunto de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas de España, realizó un ejercicio de simulación basado en un escenario de guerra. Entre los estudiantes del curso había un oficial de la Aviación Militar Venezolana, que al regresar a Caracas advirtió a sus superiores acerca de una operación denominada “Balboa”, que le había causado indignación como venezolano. En el documento se citaba cuatro países identificados como AZUL, MARRÓN, CYAN y BLANCO, que corresponden a EEUU, Venezuela, Panamá y Colombia, respectivamente. La correspondencia con estos países está confirmada con la descripción de cada uno; la mención de la base militar Howard (de Panamá) en CYAN, la ciudad de Cartagena (Colombia) en BLANCO y el aeropuerto de La Chinita (Venezuela) en MARRÓN, además de los mapas e infraestructuras citadas con sus coordenadas reales.

El general venezolano Melvin López Hidalgo, secretario del Codena (Consejo de Defensa de la Nación) sostiene que ese ejercicio fue un simulacro de lo que ocurriría luego, en abril de 2002, cuando aeronaves y embarcaciones de guerra de EEUU habrían ingresado en territorio venezolano durante el efímero golpe de Estado. Lean en los documentos de Operación Balboa (*) la descripción de países y juzgen por ustedes mismos. La descripción del país “Marrón” es cuando menos, insultante.

La Operación Balboa, que consistió en un ejercicio de simulación del ejército español realizado entre el 3 y el 18 de mayo de 2001, contemplaba con apoyo del gobierno de Estados Unidos (EEUU), una intervención militar en Venezuela para acabar con la Revolución Bolivariana e invadir la nación suramericana para apoderarse de sus reservas de petróleo y gas.

En esos ejercicios simulados de ataques aéreos, terrestres y navales, denominado en el ámbito castrense como “juegos de guerra”, las fuerzas norteamericanas y de países aliados simularon ataques a la zona occidental venezolana desde bases en Panamá y Colombia. “Se prepara una agresión militar desde Colombia contra Venezuela, una provocación para obligarnos a dar una respuesta que después pudiera prender una guerra en esta tierra, es parte del plan de la Operación Balboa, así se llama el operativo contra Venezuela”, denunció el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, durante una rueda de prensa, en 2008.

Pese a que la operación militar data del 2001, la acción se pretendía ejecutar en 2008, año en que el comandante Chávez denunció la “casualidad” de que tres altos funcionarios de Estados Unidos visiten Colombia en una semana, por ello acusó al gobierno colombiano, en ese momento presidido por Álvaro Uribe, de estar fraguando una conspiración, una provocación bélica contra Venezuela. Afirmó que “Colombia se subordinó al gobierno norteamericano (encabezado en aquel entonces por George Bush) y está en contra de la paz. El Gobierno de Colombia levanta las banderas de la guerra”, acusó Chávez.

De esta manera, el comandante Chávez condenó este ejercicio y ratificó la defensa de la soberanía nacional ante las pretensiones del imperio norteamericano y sus aliados de intervenir territorio venezolano. Aclaró que de ocurrir un escenario como ese “no habría petróleo para nadie, porque hemos decidido que el petróleo es de nosotros”.

“Aquí tendrían que pasar por nuestros cadáveres los invasores (…) Que no se olviden los gringos que aquí están los hijos de Bolívar dispuestos a ser libres. Denuncio esta amenaza y al gobierno de Colombia de estarse prestando”, sentenció.

La Operación Balboa fue presentada a los integrantes del II Curso de Estado Mayor de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFAS) de España, entre el 3 y el 18 de mayo de 2001, en un documento de 26 páginas, donde dan los detalles de esta práctica militar avaladas por una hipotética resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), refiere un trabajo realizado por el periodista Ernesto Villegas.

En este documento, denominado “Ejercicio Específico: Planeamiento Operativo Balboa”, se asientan los datos de cuatro países identificados como Azul, Marrón, Cyan y Blanco que corresponden a Estados Unidos, Venezuela, Panamá y Colombia, respectivamente. Sobre cada nación se realiza una descripción histórica, geográfica y económica.

Con el color cyan identificaron la base militar Howard, en Panamá, con el color blanco a Cartagena, en Colombia y en marrón el Aeropuerto Internacional de La Chinita, en el estado de Zulia, Venezuela.

Además, se menciona como “prioridad de objetivos” aviones, pistas, radares, torres de control y otras infraestructuras aéreas en los estados de  Zulia, Táchira, Trujillo, Mérida, Apure, Falcón, parte de Lara y Guárico, occidente y sur de Bolívar, entre otras entidades.

Todos los estados con cercanía o límites con Colombia y donde hay petróleo, hierro, bauxita, oro, agua, reservas forestales y acceso a la Faja Petrolífera del Orinoco, la mayor reserva certificada de hidrocarburos del planeta.

El reconocido periodista, Eleazar Díaz Rangel, comentó que el plan Balboa pretendía que tropas de Estados Unidos y otros países actuaran sobre territorio venezolano, supuestamente “con el fin de recuperar a los residentes extranjeros”. Esa vez, el pretexto fue que en Venezuela se habría producido una confrontación interna próxima a la guerra civil y la situación se tornó tan grave que, hipotéticamente, el Consejo de Seguridad de la ONU debió intervenir.

Con ello, una vez más quedaron demostradas las pretensiones del gobierno estadounidense con el apoyo de países europeos de intervenir en Venezuela y tomar sus reservas petroleras. Esta acción injerencista, se ha intentado realizar por distintas vías, la más reciente con la firma del decreto por parte del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que declara a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria”, con el propósito único de socavar la soberanía y la autodeterminación de la nación socialista.

En respuesta a esta arremetida imperialista, el poder popular se organizó y con respaldo de los pueblos de América Latina y el Caribe, alzaron su voz en rechazo a la decisión norteamericana y a través de más de 10 millones de firmas exigieron la derogatoria del decreto que atenta contra la soberanía de Venezuela.


(*) Operación Balboa, http://web.archive.org/web/20070125071350/http://images.indymedia.org/imc/canarias/pdf/Operacion_Balboa.pdf

Fuente: El ejército español ensayó cómo invadir Venezuela con el apoyo de EEUU, http://larepublica.es/2015/05/04/el-ejercito-espanol-ensayo-como-invadir-venezuela-con-el-apoyo-de-eeuu/
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Memoria Histórica

Ucrania para los (fascistas) ucranianos

Con motivo del 70 aniversario de la victoria del Ejército soviético en la Segunda Guerra Mundial el 9 de mayo de 1945, traemos esta foto de una pancarta colgada en los tiempos de la Ucrania “independiente” de Stepan Bandera, dirigente de la OUN (Organización de Nacionalistas Ucranianos) y de la UPA (su brazo armado).

La foto se tomó en 1941 en la iglesia de San Jura, en Lvov, la principal iglesia uniata ucraniana. Las consignas de la misma son: “¡Heil Hitler!, ¡Viva Bandera, ¡Viva el Estado independiente ucraniano!, ¡Viva nuestro Führer Stepan Bandera!”

Para preparar su ataque a la Unión Soviética, los nazis reclutaron a los miembros de la OUN de Bandera para actuar como policías enrolados en dos batallones represivos. Bandera quería una Ucrania “independiente” sometida el III Reich.

Cuando en junio de 1941 Alemania invadió la Unión Soviética, se apoderó de Lvov y los miembros de la OUN de Bandera publicaron una declaración de independencia en su nombre. Prometieron colaborar con los ocupantes, lo que cumplieron iniciando una redada que costó la vida a 4.000 judíos de Lvov sólo en los primeros días. En total en Ucrania murieron un millón y medio de judíos.

También asesinaron a miles de polacos que vivían en Ucrania para que abandonaran el país. Ucrania debía quedar reservada sólo para los ucranianos.

Pero los nazis querían Ucrania para sí. Detuvieron a Bandera y sólo lo liberaron en 1944 para que les ayudara a defenderse del avance soviético.

Tras la guerra, Bandera se instaló en Munich. La inteligencia británica le utilizó para infiltrar agentes en Ucrania y recopilar inteligencia para ayudar a la clandestinidad ucraniana contra los soviets. La CIA usó a algunos de los antiguos colaboradores de Bandera para la misma labor.

En 1959 Bandera ayudó al BND, espionaje alemán que dirigía el antiguo general nazi Reinhard Gehlen, a infiltrar espías dentro de la Unión Soviética. Gehlen había dirigido la inteligencia nazi en la Unión Soviética durante la guerra.

El KGB ejecutó a Bandera en Múnich en 1959.

Tras el desmantelamiento de la URSS, en 2010 el presidente ucraniano Viktor Yushchenko le nombró “Héroe de Ucrania” a título póstumo. Poco después el gobierno de Yanukóvich le retiró dicho nombramiento.