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Tras la pista de las mentiras sobre la guerra de Siria

En su blog Javier Martín, corresponsal de la agencia Efe en Oriente Medio, enlaza a un sucio y demagógico artículo (“Los refugiados no huyen de la guerra”) de la web de Infolibre para sostener que los refugiados no huyen de la guerra sino de los bombardeos del gobierno de Bashar Al-Assad. Según este portavoz hispano del imperialismo es el “Estado alauita” el que está bombardeando a su propio pueblo. Para apoyar la intoxicación propagandística la única referencia que ofrece alude a imprecisas “estadísticas de organizaciones locales”.

Está claro: el corresponsal de la agencia Efe inventa de cabo a rabo e Infolibre se hace eco de sus mentiras.

El 13 de setiembre un tuit de Kenneth Roth, director de Human Rights Watch, difundía un gráfico según el cual sólo el 6 por ciento de las operaciones militares del gobierno de Damasco estaban dirigidas contra el Califato Islámico. La ilustración también carecía de fuentes. Se inventan los datos.

Después un tal “Abdul” (@al_7aleem) añadía otro gráfico según el cual un 94,4 por ciento de los civiles asesinados en Siria lo fueron por fuerzas gubernamentales. Luego los diarios mundiales de mayor circulación se hacen eco de estos gráficos y los reproducen en primera plana, sin ponerlos en duda ni pedir más explicaciones. Así se pueden leer titulares espectaculares como “¿En Siria quién ha causado más víctimas, el Califato Islámico o Bashar Al-Assad?”

La pregunta es retórica y está personalizada al mejor estilo intoxicador: en Siria el que mata es siempre Bashar Al-Assad.

A diferencia de Human Rights Watch “Abdul” aporta sus fuentes: los datos proceden de una una organización de derechos humanos con sede en Siria y han sido compilados por la Red Siria de Derechos Humanos. Según “Abdul” la Red no está financiada por gobiernos extranjeros. Es independiente e investiga todos los crímenes, cualquiera que sea la parte que los cometa.

No hay que confundir a la Red Siria de Derechos Humanos con el Observatorio, hoy ya desacreditado pero que a comienzos de la guerra prestó importantes servicios para justificar la agresión imperialista.

La Red tiene su sede en el Reino Unido. Luego no es que esté financiada por gobiernos extranjeros, sino que es extranjera, aunque dice que tiene decenas de investigadores sobre el terreno. ¿Trabajan gratis?, ¿quién los financia?

Esta Red forma parte de la ICRtoP (International Coalition for the Responsability to Protect), un nombre que lo dice casi todo. Es lo que en los tiempos de la Guerra de los Balcanes se llamó “injerencia humanitaria”, es decir, una justificación de las intervenciones militares del imperialismo bajo la cobertura de la ONU, que acuñó la expresión en la cumbre de 2005.

La ICRtoP oculta el origen de sus fondos, que proceden de su padrino: el World Federalist Movement – Institute for Global Policy (Movimiento Federalista Mundial – Instituto de Política Internacional). Así lo reconocen ellos mismos. No hay más que visitar su página web para enterarse de lo que entienden por “independencia”. Entre quienes ponen el dinero hay varios gobiernos, más la Unión Europea, algo típico de todas esas organizaciones “no gubernamentales”. ¿Es necesario añadir, además, que todos los gobiernos son del bando occidental? No hay dinero de Rusia, ni de Corea del norte, ni de Venezuela, ni nada parecido.

Luego están los mismos de siempre, los tentáculos monopolistas (la Fundación Ford, la Open Society de Soros) vinculados al Departamento de Estado. Las fuentes de financiación de esa Red siria son, pues, las mismas que las de tinglados “humanitarios”, como Human Rights Watch, por ejemplo.

Cuando alguien persigue las fuentes sobre las que se apoyan las informaciones siempre llega al mismo punto: a los centros neurálgicos del imperialismo. Los demás juegan el papel de meros altavoces.

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‘Machacar a Barcelona poco a poco’

Hoy se estrena el documental “Barcellona ferita aperta” dirigido por la periodista Mónica Uriel que relata los bombardeos de Barcelona por parte de la aviación fascista italiana durante la Guerra Civil. Fue una de las grandes vergüenzas de la “no intervención” de los países extranjeros en la Guerra, que aisló a la República, mientras permitió que los fascistas contaran con el apoyo de Alemania e Italia.

Los bombardeos los ordenó Mussolini personalmente con la expresión “martellamento diluito nel tempo”, o sea, “machacar poco a poco” a los habitantes la ciudad. El general fascista Francesco Pricolo escribió lo siguiente sobre los bombardeos de la aviación italiana en la guerra, y en Barcelona en particular:

Con los bombardeos aéreos “hay que crear una sensación de terror inmediato entre la población enemiga, destruyendo continuamente la ciudad, los centros urbanos, todas las fuentes de vida y someterlos a una pesadilla de la que no puedan despertar y que les obligará a rendirse […] Los periodistas extranjeros han reconocido que, si el bombardeo constante de Barcelona hubiera continuado a ese ritmo durante dos semanas más, ningún gobierno habría podido evitar la rendición total de la ciudad”.

La aviación fascista italiana ya había efectuado bombardeos a lo largo de la costa mediterránea española en varias ocasiones. A pesar de que los fascistas se llaman a si mismos “nacionales” permitían que alemanes (Gernika) e italianos (Barcelona) actuaran por su cuenta para matar a los que consideran como su mismo país.

En total murieron 2.500 personas en Barcelona, un millar de ellas en tres días, del 16 al 18 de marzo de 1938.

En el documental salen a la luz hechos poco conocidos como que la Italia democrática siguió recibiendo de España dinero por su participación en la guerra, una deuda de la que constan documentos oficiales que se muestran.

Fueron uno de los primeros bombardeos de saturación de la historia y el segundo que más muertos causó en la guerra española en una sola de las incursiones, tras el de Gernika.

En 2013 la Audiencia de Barcelona admitió a trámite una querella contra los pilotos italianos que participaron en los bombardeos. Las víctimas de los bombardeos de Barcelona efectuados por la Aviazione Legionaria italiana todavía esperan que Italia les pida perdón.

En 2008 Jesús Garay dirigió un documental con el título de “Mirando al cielo”, que se centra en los bombardeos del 17 de marzo, e incorpora material de la época, imágenes de los hechos y entrevistas con militares, historiadores y supervivientes.

http://vimeo.com/136814029
http://www.youtube.com/watch?v=q5mzijKEaGk

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Billy El Niño, el feo rostro de la tortura

Llevaba años escondiendo su rostro porque tenía mucho que ocultar. Pero ahora le han cazado. Es Antonio González Pacheco, ‘Billy El Niño’, policía y uno de los torturadores más sanguinarios del franquismo y luego de la transición.

La última vez que un fotógrafo lo tuvo a tiro -de su cámara, se entiende- fue en 1979.
Este torturador nació el 6 de octubre de 1946 en la localidad
cacereña de Aldea del Cano y está casado con María Puerto Márquez Ramos,
de 55 años. Del matrimonio han nacido dos hijas: Teresa María González
Márquez, juez titular del juzgado de instrucción número 8 de Gavá
en Barcelona y de Silvia María González
Márquez, también licenciada en Derecho.

Como ven, los cargos franquistas pasan de generación en generación. La policía franquista no sólo se sucedió a sí misma, sino en el aparato judicial. El año pasado la jueza de la Audiencia Nacional que le tomó declaración a Billy a petición de Argentina no fue otra que Concepción Espejel, alias ‘Conchi’ para su amiga Cospedal, la compañera de pupitre que estudió Derecho con Rajoy, la del PP, la misma que quiere intervenir en el caso Gurtel a toda costa… Son siempre los mismos, antes y ahora.

El torturador está
en busca y captura internacional, ya que España sigue siendo, como
siempre, el paraíso de la impunidad. La orden la ha tenido que dar la
jueza argentina María Servini de Cubrín.

No fue un torturador del franquismo exclusivamente, como quieren aparentar ahora, sino también de la transición ya que permaneció en activo en la policía hasta 1984, cuando le contrataron como jefe de seguridad de la antigua fábrica de Barreiros en Villaverde, un barrio obrero de Madrid.

En 1996 fundó la empresa ‘Spas Consultores’, radicada en su
domicilio particular. Es una empresa de ‘servicios de prevención de
atentados y secuestros’ que fundó con otro sujeto parecido a él mismo: su antiguo jefe y comisario de policía Jesús
Martínez Torres. Ambos participaron activamente en la guerra sucia contra el movimiento antifascista.

Para los fascistas Billy es un héroe. En julio de 1979, días antes de que tuviera que declarar como testigo por
los asesinatos de Atocha,
un centenar de policías le arroparon con una
cena de homenaje.
En junio de 1977 el ministro de Gobernación (Interior), Rodolfo Martín Villa, le
otorgó  la Medalla al Mérito Policial con distintivo
blanco. La transición le ascendió y le aseguró una jubilación tranquila. 

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Rusia combatirá al Califato Islámico con o sin Estados Unidos

El martes Putin expuso en la cumbre de los miembros de la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) integrada por Armenia, Bielorusia, Kazajstán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán, las líneas fundamentales de su plan para la guerra de Siria.

“Hay que dejar de instrumentalizar a ciertos grupos terroristas para derrocar a regímenes políticos considerados como indeseables”, dijo Putin en clara referencia a Estados Unidos. “No se podrá expulsar a los terroristas de Siria sin cooperar con Damasco”, añadió.

La política internacional del Kremlin no es apta para impacientes y aguarda un acuerdo con Estados Unidos, el visto bueno de la ONU o la colaboración de varios Estados, es decir, una especie de coalición internacional parecida a la que ha orquestado Estados Unidos. La autorización del gobierno de Damasco, el dato diferencial, se da por confirmada de antemano.

Ante ese plan esta semana la prensa rusa se interroga si Rusia tiene derecho a bombardear sobre territorio sirio. ¿Por qué los occidentales pueden y nosotros no?, preguntan algunos medios.

Sin embargo, aunque espera llegar a un acuerdo con Estados Unidos, Putin no subordina sus planes a dicha condición y, como dice la agencia de noticias Bloomberg, está dispuesto a seguir adelante aunque rechacen su oferta de compromiso.

No cabe duda que dicha oferta es un regalo envenenado para Obama. Si no la acepta, los imperialistas y sus socios en la región se quedan fuera de juego. Si la acepta sin la salida de Bashar Al-Assad, no sólo reconoce otro fracaso después de casi cinco años de guerra, sino que va a resultar evidente que su “guerra” contra el yihadismo ha sido una comedia.

En resumen, la oferta de Putin significa admitir que el enemigo nunca fue Bashar Al-Assad sino los socios regionales de Obama: los del Califato Islámico y Al-Qaeda. Como ha dicho el director de cine Oliver Stone, Estados Unidos no podrá decir que se siente amenazado sino que es la amenaza.

Es casi seguro que la propuesta del presidente ruso se conocerá públicamente el próximo lunes 28 de setiembre durante la sesión de la Asamblea General de la ONU, la primera de Putin en una década que, además, aprovechará el viaje a Nueva York para entrevistarse con Obama.

Esta intervención ha creado unas expectativas desconocidas hasta la fecha, reconoce el Financial Times. Se ha producido un fenómeno curioso. Cuando en julio se anunció su discurso, los medios de propaganda dijeron que carecía de interés porque Putin estaba aislado de la “comunidad internacional”. También dijeron que esperaban el típico mitin contra la política exterior de Estados Unidos.

Se han vuelto a equivocar de plano. A través de sus portavoces más cualificados, los imperialistas están obligados a reconocer que Putin ya no es un “paria”, como ellos creían, aunque no destaca por su estrategia sino por su táctica, “cuando se trata de sorprender a sus contrapartes”, concluye Financial Times.

Si, a algunos se les ve un poco más que sorprendidos; más bien estupefactos.
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El ejército chino depura a 300.000 oficiales

El 3 de setiembre, durante el impresionante desfile militar en la Plaza de Tienanmen, Xi Jinping advirtió que 300.000 oficiales y suboficiales serían purgados del ejército antes de 2017. Es la mayor depuración militar en la historia de China desde 1949.

En aquella ocasión Xi Jinping habló, sobre todo, de fidelidad y de la falta de ella porque nunca la tuvo desde su nombramiento y porque, si algunos confiaron antes en él, ahora dudan. La crisis económica amenaza con despedirle de su cargo y las redes sociales en China son un hervidero de rumores sobre los movimientos en el escalafón.

Para apuntalar su posición, Xi Jinping se dispone a meter el miedo en el cuerpo a sus críticos, que son muchos en las altas esferas, emprezando por Jiang Zemin, uno de sus predecesores, jubilado en 2005. “Los antiguos dirigentes deberían dejar de aferrase al poder y provocar divisiones en el seno del Partido”, recomendaba en agosto un editorial del Diario del Pueblo.

Tras el discurso de Xi Jinping, el periódico del ejército difunde un editorial en el que los siete comandantes de las siete regiones militares le juran fidelidad.

En 2012 se desató en China una gran campaña contra la corrupción que condujo a la detención y depuración de varias decenas de miles de antiguos ministros (Bo Xilai, Zhou Yongkang), general del ejército y funcionarios regionales. Desde entonces la prensa anuncia cada semana anuncia nuevas detenciones. Lo llaman “la caza del zorro” y son como las elecciones en otros países: sacudidas periódicas que se aprovechan para renovar las direcciones territoriales.

Con Xi Jinping no parece que el aparato del Estado esté procediendo a una limpieza sino más bien a un intento de fortalecer sus posiciones dentro de él. Es una prueba de debilidad burocrática. Para apuntalar su imagen pública, durante el desfile militar del 3 de setiembre Xi Jinping volvió a colocar a su lado a viejas momias del revisionismo, como Hu Jintao. Sacado de un baúl de los recuerdos polvoriento, desde hace algunos años Hu aparece frecuentemente junto a Xi formando un binomio (*).
 

Por el contrario, al más viejo estilo, a los discípulos de Jiang Zemin les llaman “la Banda de Shanghai”. Forman un “contrapoder” al estilo de lo que recomendaba Montesquieu en el siglo XVIII. Pero nadie quiere tales contrapesos a su lado, por lo que entre diciembre del año pasado y febrero del corriente fueron depurados Zhou Yongkang y Jia Ting-An, algunos de los más estrechos colaboradores de Jiang Zemin.

Próximamente el Partido Comunista de China, que ya tiene 88 millones de afiliados, celebrará su Congreso y todo debe estaar dispuesto para que los fieles de Xi Jinping salten al primer plano. Se trata de antiguos colaboradores que le han seguido en su carrera política desde sus orígenes en la provincia costera de Fujian. Entre ellos están los generales Zhao Keshi y Cai Yingting que van a asumir las riendas del Ejército Popular de Liberación.

(*) http://espanol.cntv.cn/20121119/102742.shtml
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El refugiado sirio acogido en España es miembro de Al-Qaeda

Las imágenes del refugiado sirio Osama Abdul Mohsen corriendo con su hijo en brazos y zancadilleado por la reportera húngara Petra Laszlo dieron la vuelta al mundo. Se hizo tan famoso que la escuela de entrenadores de Getafe le propuso venir a España. A su llegada posó en el campo de fútbol del Real Madrid, por lo que su imagen se hizo aún más conocida.

Ahora los representantes del partido kurdo Unión Democrática (PYD, rama siria aliada del PKK) han difundido una declaración oficial en la que le acusan de combatir en las filas del Frente Al-Nosra, la rama siria de Al-Qaeda.

Para demostrarlo los kurdos han difundido las capturas de pantalla del perfil que mantenía en una red social en la que confesaba sus actividades terroristas, según informa el International Business Times.

Además los sirios le acusan de tomar parte en la represión de los altercados surgidos tras un partido de fútbol en la ciudad de Kameshli en 2004. Los disturbios se produjeron tras el partido de fútbol entre Al-Fatwa y el club de fútbol de la Yihad de Kameshli. Unos 50 kurdos fueron asesinados.

También el canal de televisión del norte de Irak NRT le ha señalado como miembro del Frente Al-Nosra, una organización incluida desde 2013 en la lista negra de terrorismo de la ONU.

En Irak los kurdos creen que el Real Madrid está detrás del recibimiento a Moshen y preparan una manifestación de protesta en la ciudad de Suleimania.

Cuando llegó a España Osama Abdul Mohsen señaló a Bashar Al-Assad, Rusia y Estados Unidos como los culpables de la guerra civil en Siria. En sus últimas declaraciones ha negado pertenecer, e incluso conocer, al Frente Al-Nosra. A su juicio, una vez que Bashar Al-Assad esté fuera de Siria, los refugiados podrán volver a sus casas, se habrá acabado la violencia y se podrá vivir, de nuevo, en paz. “Cuando Bashar al Assad, que mata a hombres, mujeres y niños, esté fuera de Siria, las cosas estarán mejor. No entendemos que Estados Unidos o Rusia le apoyen”, dijo.

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De cuando a los fachas no les gusta que les llamen fascistas

N.Bianchi
Suele decirse, sin rigor, que «los extremos se tocan» -en los años veinte del siglo pasado el monárquico dramaturgo Pedro Muñoz Seca, el inventor de la «astracanada», piezas bufas de humor dudoso (no su popular y exitosa «La venganza de Don Mendo»), y que fue fusilado en la guerra civil por los republicanos, estrenó, digo, «Los extremeños se tocan»– lo que coloca, a quien lo dice, en la sensatez, el equilibrio, la moderación morigerada y, acabáramos, en la equidistancia a carta cabal. Tan es así que esa postura mesocrática y ecléctica, aparentemente al menos, se aleja de, precisamente, pues eso: de los extremos. ¿Y quiénes forman esos «extremos»? Es sabido por público y notorio: los fascistas y los comunistas que, en sus «visiones y concepciones totalitarias» políticas, extremosas y extremistas, se tocan. Mejor el centro o la socialdemocracia fina y desalilada e incluso el apoliticismo y hasta la apatía (como dicen que ha ocurrido en las últimas elecciones en Grecia con una elevadísima abstención que la «sociología burguesa» achaca a la apatía en lo que no es sino una creciente toma de conciencia política traducida en la abstención, que no pasotismo ni apatía como la quieren pintar); «haga como yo: no se meta en política», dicen que decía el Caudillo (como chiste de humor negro no está mal, la verdad).

Quedamos, pues, que fascistas y comunistas son poco menos que iguales porque, de rijosos e irascibles que son, se tocan, gente desagradable y borde, pancarteros, gritones que se creen que la calle es suya (cuando siempre fue de Fraga) y no de la mesurada, modesta y trabajadora «ciudadanía» (yo creía que en un Reino lo que hay son «súbditos» como los Señores feudales tenían «vasallos»). Pues fale, pues bueno, pues muy bien, oiga, pero una diferencia advertimos al menos y es esta, a saber, que así como a los fachas no les gusta -o no se dan por aludidos- que les llamen lo que son, o sea, fascistas, porque ellos lo que son, sobre todo, son «demócratas» con sus puntos de vista diferentes y blablablá, que eso es la democracia y tal y tal… Un «contraste de pareceres», como se decía en el tardofranquismo cuando ya se estaba cocinando lo que luego sería el timo de la Transición de la dictadura a la democracia y esas hierbas. No me imagino a José Antonio Primo de Rivera, fundador del fascismo español en la II República -fusilado en Alicante con poco menos que la aquiescencia de Franco, que se hizo el loco cuando se pedía un canje- renegando de su condición de «fascista» cuando lo llamaban así; al contrario, y aunque él siempre negó -que es distinto a renegar- que lo fuera, estoy por pensar que en su fuero interno lo tendría a gala y orgullo. Son hoy sus herederos falangistas los conversos que reniegan de sus pasado falangista-fascista para convertirse, camaleónicamente, en «demócratas» que, encima, tienen el tupé y el morro de llamar «comunistas» a los comunistas como si fuera un insulto. Y aquí la gran diferencia: que a los comunistas nos llamen comunistas, lejos de agraviarnos, nos colma pues no lo escondemos, y ello a sabiendas que somos los primeros en recibir las ostias de la represión que sabe distinguir muy bien quién es su enemigo real y quién su amigo aliado: fachas declarados y los no declarados que fingen escandalizarse cuando les llaman lo que son (y niegan): fascistas.

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Irán negocia en secreto con el Califato Islámico y Al-Qaeda

Ayer por la tarde la edición francesa de Red Voltaire informaba de que Irán está negociando en secreto, representando al gobierno de Siria, con los yihadistas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra, la sucursal siria de Al-Qaeda, en Estambul, con los auspicios de Turquía.

La propuesta turca es llevar a cabo un desplazamiento de las diversas poblaciones y dividir Siria. Las milicias que combaten en el distrito de Damasco serían trasladadas a Idleb, mientras que la población chiíta del norte se refugiaría en Damasco. En una fase posterior el norte del país se escindiría y sería anexionado por Turquía.

El plan va acompañado de una propuesta de alto el fuego durante seis meses en la región de Damasco (Zabadani, Madaya, Bakin y Serghaya) así como en la de Idleb (Fua, Kefraya, Binnich, Taftanaz, Taum, Maarret Masrin, la ciudad de Idleb, Ram Hamdan, Zaradna y Chalaj), pero no en el sur (Deraa).

Aunque Israel no participa en las negociaciones, el proyecto turco es una reedición del Plan Yinon que pretende volver a dibujar las fronteras de Oriente Medio, lo cual supone desplazamientos masivos de la población y, en definitiva, una limpieza étnica.

En cualquier caso, aunque tal solución resulte inaceptable para el gobierno de Damasco, parece evidente que Turquía tampoco cree ya posible que sus aliados sobre el terreno, el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra, logren la caída de Basahar Al-Assad.

No obstante, el elemento fundamental, según Red Voltaire, es que con su propuesta Turquía pretende adelantarse a la intervención masiva de Rusia en la guerra contra el yihadismo en Siria.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article188786.html

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La trastienda del golpe de Estado en Burkina Faso

Desde un principio, el golpe de Estado en Burkina Faso mostró el aislamiento de sus protagonistas, la guardia pretoriana del general Dienderé, que ni siquiera contó con el apoyo del resto del ejército.

Los golpistas no eran otra cosa que los secuaces armados del depuesto presidente Campaoré, que trataba de mantenerse en el teatro político del país por la vía falsa, electoral, de la que había sido expulsado él personalmente así como sus partidarios.

Los golpistas no tenían, pues, ningún apoyo… hasta que llegaron los negociadores que, como venían de fuera, pareció que eran neutrales, un espejismo que duró muy pocas horas porque su propuesta era clara: se trataba de convalidar el golpe de Estado.

La impresión es que los golpistas no eran más que el brazo ejecutor de la organización subregional Cedeao, la Confederación de Estados de África Occidental, y naturalmente de los mentores de la misma, que no pueden ser otros que los imperialistas franceses.

El general Dienderé está condecorado con la Legión de Honor concedida por el gobierno francés. Desde hace años es un huésped habitual del Elíseo y el ministerio francés de Defensa, donde tiene a dos amiguetes de esos que mueven los hilos tras las cortinas. Uno de ellos es el antiguo embajador francés en Uagadugu, el general Emmanuel Beth, y el otro es el jefe del Estado Mayor de la Presidencia de la República, el general Benoit Puga.

La profesión militar de ambos muñidores constata que cuando se trata del antiguo imperio colonial, las riendas no están en manos de los diplomáticos, sino de los generales del ejército. Es como si nada hubiera cambiado. Las colonias son como las plazas fuertes. Siempre han estado gobernadas por militares.

Los tres generales, Dienderé, Berth y Puga, son viejos conocidos. Como los amigos del instituto, tuvieron la misma formación y nunca rompieron sus antiguos vínculos colegiales. En ocasiones Dienderé y Beth quedaban para saltar juntos en paracaídas.

El general Puga ya era un personaje en la sombra durante la presidencia de Sarkozy, con la derecha, y ha seguido en el mismo cargo con Hollande, la izquierda. La política francesa en África pasa por sus manos, lo cual equivale a decir que es el arquitecto de la destrucción de Libia y el asesinato de Gadafi, así como de la Operación Serval, la intervención mililtar en Mali. A un sujeto así, organizar un golpe de Estado en Burkina Faso le ha debido parecer algo de menor cuantía.

Por su parte, el general Beth trabaja en ESL Network, un centro de “inteligencia económica” que se mueve entre los centros nucleares del imperialismo francés como pez en el agua.

No obstante, los hilos de las trastiendas parisinas siempre acaban en un punto remoto al otro extremo del mundo. En el caso de Burkina Faso, ese cabo terminal son los 320 soldados de los Comandos de Operaciones Especiales acantonados por Francia en el interior del país, que se quedaron en sus cuarteles en el momento del golpe, seguramente a la espera de instrucciones para echarles una mano en caso de necesidad.

No fue necesario porque un elemento fundamental en la planificación del golpe fue la intervención de los negociadores internacionales de la Cedeao, que se ejecutó de manera impecable. Fuera de África muchos ni se han dado cuenta de que en este tipo de situaciones siempre aparecen intermediarios y que hay que tenerlos bien preparados porque son una pieza fundamental del propio golpe.

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El desarrollo desigual del capitalismo en la crisis económica

Desde el inicio de la última recaída económica, a pesar del pinchazo de las bolsas asiáticas, tanto el gobierno de Modi como los grandes capitalistas y los medios de India se muestran eufóricos. A ellos la crisis les ha abierto nuevas e insospechadas oportunidades.

Se podría decir que los capitalistas indios hablan leninismo. Su entusiasmo ilustra la ley del desarrollo desigual que Lenin expuso. Al tratarse de una ley dialéctica, choca con las concepciones más arraigadas, según las cuales todos “navegamos en el mismo barco”. Quieren decir, que tanto el crecimiento como las crisis del capitalismo afectan un poco a “todos”, o afectan de la misma manera.

La ley del desarrollo desigual es consecuencia de la anarquía de la producción y la circulación de capitales y mercancías, por lo que es inherente al capitalismo en su conjunto. No obstante, es característica de su fase imperialista y en la medida en que el imperialismo es el capitalismo en crisis, se entendería mejor si se la llamara “ley de la crisis desigual”. El capitalismo no cambia de una manera uniforme sino a saltos. Unos capitales se desarrollan o se hunden, mientras otros padecen el fenómeno inverso. Lo mismo ocurre con los sectores económicos enteros o con países, como es el caso de India y China.

La crisis del capitalismo no es desigual porque afecte sólo a la clase obrera, sino también porque a los capitalistas les afecta de manera desigual: unos están en bancarrota y otros obtienen más beneficios que nunca. Lo mismo ocurre con los países: unos se hunden y otros, como la India ahora, se encuentran en la cresta de una ola de prosperidad insospechada. “Esta crisis es nuestra gran oportunidad”, escribía un diario económico indio.

Las estadísticas son el gran enemigo de la ley del desarrollo desigual porque convierten lo diferente en uniforme, en promedios. En la medida en que una parte muy importante del conocimiento se fundamenta en estadísticas, especialmente en economía política, transmite una perspectiva errónea del capitalismo porque la información cuantitativa no va acompañada de la cualitativa.

Ocurre lo mismo que con el índice de inflación, que da la impresión equivocada de que todos los precios han subido y de que han subido en la misma medida. Sin embargo, cuando decimos que en un país la inflación ha alcanzado de un determinado porcentaje es porque muchos precios han bajado. El capitalismo se desarrolla siempre de una manera desproporcionada. Del mismo modo, que en los países más avanzados existen regiones, ciudades y barrios deprimidos, en los más pobres existen núcleos de opulencia, villas residenciales y lujo desenfrenado.

Una crisis mundial, como la actual, es tanto más profunda en cuanto que hay países, como la India, que no sólo no la padecen sino que viven un momento de auge. Lo realmente específico de las crisis capitalistas es su carácter desigual, no el descenso de la producción, ni de la bolsa, ni del empleo, ni de la inversión, ni del comercio exterior.

Es un error entender la “economía mundial” como si todos los países atravesaran una situación uniforme. La correlación de fuerzas entre los países, que es el eje sobre el que se mueve el imperialismo, no es siempre la misma sino que cambia y lo hace de manera muy rápida. De ahí las falacias socorridas y esquemáticas de la división internacional del trabajo, los países agrarios y los industriales, el centro y la periferia, la contradicción norte-sur, el desarrollo del subdesarrollo y otras parecidas.

Esas falacias conducen a convicciones erróneas, como que “el pez grande se come al chico” o que “los países ricos son cada vez más ricos, mientras que los pobres son cada vez más pobres”. En la época del imperialismo es corriente que el pez pequeño se coma al grande. Ocurre en cualquier sector económico, donde las empresas de cabecera tratan de mantener su privilegiada posición frente a las más pequeñas, empresas emergentes, más pequeñas, más rentables y más dinámicas. Por ejemplo, en la concentración del sector bancario español no acabaron imponiéndose los bancos más grandes, como el Central, el Español de Crédito o el Hispano-Americano, sino todo lo contrario: ellos fueron los absorbidos por otros de tamaño más pequeño.

Ese fenómeno no se produce, dice Lenin, a pesar del monopolismo sino como consecuencia precisamente del monopolismo: “Como todo monopolio, el monopolio capitalista engendra inevitablemente una tendencia al estancamiento y la descomposición” (1). Esa tendencia es más acusada entre empresas grandes, por la propia posición dominante que tienen en el mercado, mientras las pequeñas son más activas porque pugnan por ocupar el lugar de las anteriores.

Lo mismo ocurre en la esfera internacional. Todo el esfuerzo que despliega hoy una potencia hegemónica como Estados Unidos es para preservar su hegemonía y mantener a raya a sus competidores, reales o potenciales. No es, pues, suficiente comprobar que el estancamiento de unos es la vitalidad de otros. ¿Quiénes desempeñan un papel y quiénes el otro? La tendencia al parasitismo y la descomposición es típica de los países más fuertes. Por el contrario, los países emergentes muestran una vitalidad de la que carecen los hegemónicos.

Las teorías economicistas lineales, como las del subdesarrollo y el extractivismo, ocultan que el crecimiento (y su opuesto, la crisis) del capitalismo se produce por saltos, de manera que el tiempo necesario para que un país alcance el nivel de otro se reduce. Es más, el desarrollo de las fuerzas productivas hace que hoy sea mucho más fácil reducir e incluso eliminar, la brecha entre los países más fuertes y los más débiles por una razón elemental: cuando un país crece, aunque sea muy poco, mientras los demás se hunden, en términos relativos su crecimiento es acelerado. Las potencias imperialistas no rivalizan sólo por crecer a costa de las otras, sino por sacudirse la crisis arrojándola sobre los hombros de las rivales.

En la época del imperialismo las variables económicas, como el crecimiento, no se pueden analizar en términos absolutos, porque son relaciones de fuerza, de poder, de hegemonía o de competencia. Un país es más fuerte cuando sus enemigos se debilitan, cuando la crisis no le afecta o le afecta en menor medida.

Además, el imperialismo hay que analizarlo históricamente, decía Lenin, no sólo desde el punto de vista económico, y una dilatada experiencia muestra la exactitud de las previsiones que Lenin apuntó: el capitalismo se desarrolla mucho más rápidamente en los países emergentes que en las grandes potencias industrializadas (2). Pero siempre de manera desigual, es decir, que no todos los países dependientes se desarrollan en la misma medida (o no se desarrollan en absoluto).

Tampoco es cierto que los países dependientes sean cada vez más dependientes necesariamente. Los saltos hacen que la correlación de fuerzas entre los países cambie rápidamente, poniendo a la orden del día la redistribución de un mundo ya repartido, los mercados, las fuentes de materias primas, las zonas de inversión de capital, de los territorios, de los países dependientes e incluso de los países más fuertes. El imperialismo no dificulta sino que favorece que entre los países coloniales aparezcan nuevas potencias imperialistas y, por lo tanto, que la situación relativa de unos países con otros se invierta.

Estados Unidos fue una colonia de Reino Unido, mientras que ahora la relación entre ambos países es más bien la inversa. “El reparto de China no ha hecho más que empezar”, escribió Lenin hace 100 años. Ahora no podría decir nada parecido. Hasta hace apenas medio siglo India era una colonia de Reino Unido. Hoy nadie podría afirmarlo. Más bien al contrario: sectores estratégicos de la industria británica, como el siderúrgico, están bajo el control de los capitalistas indios.

La desigualdad del desarrollo (y de la crisis) del capitalismo, además de acentuar las contradicciones, como decía Lenin, cambia su naturaleza. Las contradicciones entre Reino Unido e India ya no derivan de la dependencia de un país colonial (India) respecto de una gran potencia (Reino Unido) sino que se trata de una contradicción entre dos grandes potencias. Los desafíos que hoy India es capaz de plantear a su antigua potencia colonizadora son mucho mayores y más importantes que antes, cuando sólo era una colonia.

De ahí que sea otro error muy extendido centrar el análisis (y la lucha) contra el imperialismo en los países dependientes. Los antiguos países coloniales tienen hoy un enorme protagonismo internacional… en la medida en que han dejado de ser lo que eran, es decir, colonias. Como consecuencia de ello, las contradicciones alcanzan un grado de enconamiento mucho mayor.

(1) El imperialismo fase superior del capitalismo, Obras Escogidas, tomo I, pg.763.
(2) “Donde el capitalismo crece con mayor rapidez es en las colonias” (Lenin, ídem, tomo I, pg.761).