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Stalin en el nuevo orden mundial impuesto por el dólar

El 16 de marzo la revista rusa Zavtra publicó un largo artículo del profesor Valentin Katasonov, del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú (МГИМО), sobre la conferencia celebrada en 1952 en la capital soviética para contrarrestar los planes económicos que el imperialismo puso en marcha en la posguerra, fundamentalmente los acuerdos de Breton Woods y el Plan Marshall.
La exposición que de aquella conferencia hace Katasonov tiene un sorprendente parecido con la actualidad. También en 1952 muchos países volvieron sus miradas hacia Moscú frente a las imposiciones financieras del imperialismo. Más en concreto, varios países, especialmente del Tercer Mundo, llamaron a las puertas de Consejo de Ayuda Mutua Económica, que fuera del bloque socialista se conoció con la siglas COMECON o CAME. Se trataba de crear una unión aduanera de varios países encabezada por la URSS.
En el otoño de 1951 los países miembros del COMECON y China declararon que era inevitable la colaboración los países que no quisieran caer en las redes financieras del imperialismo, para lo cual convocaron la conferencia de Moscú a través de los delegados soviéticos en la ONU. Además de los países socialistas y otros en vías de desarrollo, también participaron delegados de Suecia, Austria, Irlanda e Islandia por medio de sus ministros de asuntos exteriores o de comercio internacional.
La conferencia se celebró en Moscú del 3 al 12 de abril de 1952 con el propósito de contrarrestar la expansión política y económica de Estados Unidos y crear un mercado común de mercancías, servicios e inversiones. En los debates participaron 680 delegados en representación de 49 países, además de hombres de negocios y expertos. India envió 28 delegados y Argentina e Indonesia 15 cada uno.
Tras las discusiones y hasta finales del mes de abril, se firmaron en Moscú más de 60 acuerdos comerciales, de inversiones y científico-técnicos con una duración de tres a cinco años. De ellos 19 fueron firmados por la URSS. Otros comprometían a otros países socialistas, a países socialistas con países en desarrollo, a países capitalistas, a bancos internacionales y a grandes empresas.
Los principios que guiaron la firmna de aquellos acuerdos fueron las facilidades aduaneras y precios favorables para las mercancías de los países en desarrollo, condiciones mutuas más favorables en materia comercial, crediticia, de inversiones de capitales, al cooperación científica y técnica, los acuerdos políticos en pie de igualdad en las organiozaciones económicas internaacionales, así como en el plano mundial, la posibilidad de trueque para saldar deudas, los acuerdos mutuos sobre precios y la exclusión del dólar de todo tipo de transacciones.
En resumen, en 1952 nació en Moscú un mercado mundial al margen del dólar que reunía a países socialistas, países en desarrollo y otros plenamente capitalistas. Las propuestas de Stalin en la conferencia llegaron hasta Inglaterra, donde un comunicado informó: “En Londres se acaba de crear una sociedad llamada ‘Sociedad Internacional por Acciones’ de hombres de negocios que ponen en marcha los acuerdos comerciales firmados por los delegados ingleses que asisitieron a la conferencia internacional que se celebró en Moscú en abril de 1952”.
El primer presidente de esta empresa fue Sir Boyd Orr, que dirigió la delegación inglesa en la conferencia. La Sociedad declaró que su objetivo era “estimular y facilitar la entrada en vigor de los acuerdos comerciales firmados tras la conferencia económica celebrada en Moscú en 1952 y de todos los acuerdos del mismo tipo que se firmarán en el futuro. Todas las rentas y bienes de la empresa se consagrarán exclusivamente a alcanzar este objetivo”.
Según los archivos, en el otoño de 1952 Stalin estuvo reclamando continuamente información relativa a los planes y proyectos comerciales de los países, empresas y bancos extranjeros relacionados con la URSS, el COMECON y la República Popular de China, así como publicaciones, libros, comentarios de radio de los países capitalistas sobre este asunto. También se interesó por el ritmo y la gama de exportaaciones industriales de Occidente hacia los países en desarrollo y las solicitudes de éstos en materia de préstamos, inversiones y productos acabados.
Con el apoyo de todos los países socialistas, excepto Yugoeslavia, la conferencia fue un primer paso de la URSS para crear un nuevo orden económico a escala regional, junto con los países en vías de desarrollo y algunos países capitalistas, como Finlandia. La última participación de Stalin fue en la Conferencia de la Comisión Económica de la ONU para los países de Asia y Extremo Oriente que se reunió del 23 de febrero al 4 de marzo de 1953 en Manila, la capital de Filipinas.
Esta conferencia también se celebró a iniciativa de la URSS, con el apoyo de China, Mongolia, India, Irán, Indonesia, Birmania y Vietnam del norte. Las propuestas soviéticas recibieron el apoyo de la mayoría de los particpantes, que representaban a 20 países. Según las cláusulas finales de la conferencia, se trataba de crear un régimen de libre comercio en Asia y en la cuenca del Océano Pacífico al margen del dólar. Para ello, en sus intercambios los países introducirían una unidad de cuenta nacional.
Tras la conferencia de Manila, más de 10 Estados firmaron contratos comerciales y de inversiones con la URSS. El 2 de marzo, Stalin personalmente informó a la delegación soviética de algunos detalles exitosos de la conferencia, entre ellos que a lo largo de aquel año 1953, a iniciativa de la URSS se celebrarían fórums regionales intergubernamentales análogos de los de Manila en una serie de regiones del mundo y más concretamente en Teherán para Oriente Medio, en Addis-Abeba para África, en Buenos Aires para América Latina y en Helsinki para Europa.
La propuesta no se llegó a concretar por la muerte de Stalin pocos días después. Nadie en el Kremlin se volvió a acordar de aquellos proyectos y, lo que es peor, tanto los dirigentes soviéticos como los de los países del COMECON olvidaron aquellos principios establecidos por Stalin en materia de comercio internacional. En particular, la URSS y los países socialistas optaron, de manera casi exclusiva, por los acuerdos bilaterales con los países en vías de desarrollo, basados en la afinidad ideológica y política.
Es más, a partir de los años sesenta la URSS comenzó a suministrar energía y materias primas  a Occidente a buen precio. El COMECON siguió funcionando hasta mediados de los años setenta, es decir, hasta el momento en el que la URSS se convirtió en un suministrador de materias primas únicamente y, en particular, petróleo y gas. En tiempos de Stalin, los países del COMECON se habían especializado en determinados sectores productivos en función de su experiencia histórica, su situación geográfica, sus condiciones naturales y las exigencias en materia de seguridad. Dentro del COMECON la URSS se reservó un lugar particular, considerando que debía disponer de una gama completa de sectores económicos y no especialilzarse exclusivamente en la producción de petróleo, gas natural o materias primas con destino a otros países del COMECON.
Cuando se creó el COMECON en 1949 en Moscú, Stalin insistió a los países miembros en que la demanda de petróleo, gas y otras materias primas industriales y energéticas, iba a crecer en sus respectivos países y que la URSS se comprometía a suministrarlas en condiciones vetajosas. Sin embargo, añadió Stalin, cada país dispone de tales recursos, mencionando especialmente a Rumanía y Albania. Aunque su importancia sea menor que en la URSS, los países socialistas debían aprovechar al máximo sus propias materias primas y sus propios recursos energéticos. Debían llevar a cabo nuevas prospecciones porque la construcción de largos oleoductos desde la URSS hasta Europa oriental sería cara y dilatada. Eso les haría dependientes de los suministros soviéticos y, además, descuidarían sus propios sectores de prospección y transformación. Si la URSS tuviera problemas temporales de producción o transporte, o si las necesidades de los demás explotaban, podrían acusar a la URSS de haber interrumpido los suministros y pedirían aún más cantidad.
Stalin les recomendó que diversificaran los medios de transporte de materias primas en sus propios países, que no tuvieran en cuenta sólo uno de ellos, como los oleoductos. Los depósitos de carburantes no pueden aumentar como los champiñones tras la lluvia, sino que debían adecuarse a las necesidades del momento. De esa manera, concluía Stalin, cada cual dependerá de su sistema de gestión de la energía, del sistema de prospección geológica y utilizará sus propios recursos.

El golpe de Estado en Kiev se preparó antes de Maidan

Según el investigador Eric Zuesse, el año pasado Estados Unidos preparó el golpe de Estado en Kiev antes de que el presidente Viktor Yanukovitch rechazara la firma del acuerdo de asociación entre Ucrania y la Unión Europea y de las movilizaciones de la Plaza Maidan.
El viernes Zuesse publicó un artículo en InoTV en el que califica de “hipócritas” las acusaciones de la Casa Blanca sobre una supuesta agresión de Rusia contra Ucrania. El investigador recuerda que desde 1783 Rusia tiene su principal base naval en Crimea, una región que  siempre le perteneció, hasta 1954 fecha en la que Jruschov la ofreció a Ucrania a pesar de la oposición de sus habitantes.
Tras ganar las elecciones, Obama ofreció a Victoria Nuland la dirección de la línea política del imperialismo en Ucrania, situando a Rusia como enemigo cualificado. En una conversación telefónica de 4 de febrero del año pasado con el embajador estadounidense en Kiev, Nuland se refirió al hombre que eligió para dirigir de Ucrania tras el derrocamiento de Yanukovitch el 22 de febrero: Arseni Yatseniuk. El fundador de Stratfor, George Friedman, lo calificó como el golpe de Estado más flagrante de la historia.
Antes de la anulación del acuerdo con la Unión Europea y la ocupación de la Plaza Maidan, el 20 de noviembre de 2013, un diputado ucraniano describió con detalle la preparación del golpe de Estado orquestado por Estados Unidos para derrocar a Yanukovitch y sustituirlo por otro más dócil a los intereses del imperialismo.
Un grupo de piratas informáticos lograron acceder al correo electrónico del personal de la embajada y descubrir el mensaje del diputado: “Los instructores americanos han explicado cómo las redes sociales e internet podrían servir para manipular a la opinión pública y provocar manifestaciones y motines en Ucrania. Han mostrado el ejemplo de la exitosa utilización de las redes sociales para organizar protestas en Egipto, Túnez y Libia”.
Según Zuesse, Putin sabía que Obama tenía intención de utilizar a Ucrania para densencadenar un choque con Rusia. Por ello desplegó sistemas de misiles para impedir un ataque del ejército del aire ucraniano contra Crimea durante la preparación referéndum del 16 de marzo del pasado año que anexionó Crimea a Rusia.
Un año depués de aquel referéndum, Jen Psaki ha anunciado que Estados Unidos condena una votación que no fue libre, transparente ni democrática, exigiendo que Putin cese la “ocupación” de Crimea. Según Psaki, en un año en Crimea los derechos del hombre han quedado burlados, las minoráis reprimidas, en particular los tártaros, y las libertades fundamentales han sido liquidadas. Los rusos, dice Psaki, han detenido e interrogado a población, y las ONG y los periódicos independientes han sido expulsados de la península.
Zuesse afirma que la descripción que Psaki lleva a cabo de la situación en Crimea describe mejor lo que está ocurriendo en el Donbás, donde los golpistas de Kiev bombardean a la población civil simplmente para desembarazarse de ella. “Obama a derrocado a un gobierno legítimo para reemplazarlo por un régimen ilegítimo. Y hoy critica a Putin como si fuera el agresor y no la víctima. Ya no es una democracia y hay que dejar de hacerse ilusiones a este respecto antes de que estalle una Tercera Guerra Mundial, concluye el investigador.

Manifestación contra el rearme japonés

El domingo unas 14.000 personas salieron a la calle en Tokio contra la política militarista del primer ministro Shinzo Abe, la reapertura de las centrales nucleares y el plan de reubicación de las bases militares estadounidenses en Okinawa.
Los manifestantes se congregaron en el Parque Hibiya, donde el año pasado un hombre se prendió fuego para protestar contra el militarismo y el rearme. Después se dirigieron a la residencia oficial del primer ministro. Los participantes llevaban carteles que decían “No al gobierno de Abe”.
La manifestación, que fue organizada por grupos civiles opositores de las áreas metropolitanas de Tokio que están en contra de la energía nuclear, tuvieron lugar antes de las elecciones regionales del mes próximo.
El mitin tuvo lugar después de una ceremonia de graduación que se realizó en una universidad de defensa. Abe dijo en la ceremonia que el gobierno promoverá firmemente el rearme y criticó las opiniones de que la defensa colectiva arrastrará a Japón a una guerra.
El año pasado, por medio de una reinterpretación “creativa” de la Constitución, el gobierno de Abe autorizó a las Fuerzas de Autodefensa (FAD) del país a ejercer el derecho a la autodefensa colectiva. Además, el gobierno está acelerando la legislación correspondiente para enviar legalmente al extranjero a tropas de las FAD.
La Constitución japonesa prohíbe a las FAD participar en conflictos en el extranjero. El ajuste a la política de defensa es cuestionado ampliamente en Japón porque es contrario a la Constitución que renuncia a la guerra.
El grupo gobernante de Japón alcanzó el viernes un acuerdo formal sobre el proyecto de legislación de seguridad que expandirá enormemente la esfera de operaciones de las FAD en el extranjero. Así se prepara el camino para que el gobierno redacte una serie de iniciativas de ley de seguridad para llevar a cabo los cambios más drásticos a la postura de seguridad de posguerra de Japón.
Como el gobierno Abe se aferra a una política reaccionaria y de revisionismo histórico, el intento del primer ministro de modificar la política de defensa puramente defensiva ha saltado las alarmas entre los países vecinos, especialmente en China.

Las consecuencias de los bombardeos aéreos de la ‘coalición internacional’

A través de sus medios de propaganda, la “coalición internacional” engaña a todo el mundo diciendo que sus aviones bombardean las posiciones del Califato Islámico en Siria e Irak, cuando en realidad se dedican a destruir infraestructuras e instalaciones civiles de ambos países con el fin de arrasarlos y devolverlos a la Edad Media.

Recientemente bombardearon una maternidad en Bukamal, en la provincia de Deir Ezzur, con la excusa de que en ella se cobijaban tropas del Califato Islámico, lo cual era falso. El salvaje bombardeo causó numerosas víctimas, entre ellas varios recién nacidos.

Las incursiones aéreas de los imperialistas evitan cuidadosamente atacar los convoyes que suministran armas a los terroristas en Siria e Irak y se centran en objetivos civiles e instalaciones petrolíferas.

Arabia saudí también empieza a mirar a Rusia con otros ojos

Los choques de Arabía saudí con Estados Unidos vienen de atrás. A la monarquía teocrática de Ryad nunca le gustó que en 2011 la CIA orquestara la Pimavera Árabe, desestabilizando el norte de África y Oriente Medio. En Washington quieren mantener sometidos a los jeques y éstos han reaccionado bajando los precios del petróleo y volviendo sus miradas hacia el Kremlin, que juega el papel de paño de lágrimas de los descontentos del mundo entero.
Las concesiones de Obama a los ayatollas iraníes sobre el programa nuclear es la gota que ha colmado el vaso, tanto en Tel Aviv como en Ryad. Es un vuelco muy importante en dos de los pilares tradicionales de los imperialistas en Oriente Medio, asegura World Net Daily.
Son varios los factores que están conduciendo a un replanteamiento del sistema de alianzas en la Península Arábiga y el Golfo Pérsico. Algunos figurantes, como Egipto, tras padecer su propia Primavera, han seguido la senda insospechada del acercamiento a Moscú.
Según World Net Daily, Estados Unidos ha acogido con frialdad las nuevas políticas del presidente egipcio Al-Sissi, quien ha firmado con el Kremlin dos acuerdos de suministros de armas por valor de 3.500 millones de dólares cada uno, que ponen de manifiesto un vínculo estratégico y financiero entre ambos países.
La monarquía wahabita tiene un situación muy complicada tanto en Barein como en Yemen, donde está perdiendo los papeles de manera alarmante frente a Irán, a quien considera responsable de la situación en ambos países. Ayer el príncipe Saud Al-Faysal, ministro saudí de Asuntos Exteriores, lanzó un llamamiento a los hutis para que cesaran el “golpe de Estado” y restituyeran en el poder a las “autoridades legítimas”.
Yemen es el tiro por la culata de la Primavera Árabe. Es posible que toda la Primavera Árabe resulte contraproducente para los intereses del imperialismo. De momento, Irán tiene una mano en el Golfo Pérsico y con los hutis ha puesto la otra en el Mar Rojo.
Las repugnantes petromonarquías atraviesan momentos difíciles y no va a ser suficiente que, en un arranque de desesperación, se arrojen en brazos de Rusia, sino que es posible que su ejército invada Yemen para obligar a retroceder a los hutis.

Desfile de las Waffen SS por las calles de Riga

El lunes de la semana pasada se celebró el desfile anual que desde la caída de la URSS celebran las Waffen SS en Riga, la capital de Letonia cada 16 de marzo. Casi un centenar de personas se congregaron en el centro de Riga para depositar flores en el Monumento a la Libertad.
Originariamente las Waffen SS, la rama militar de las SS, fueron una organización para la protección personal de Hitler. Este año los antiguos combatientes letones de dicha tropa nazi de élite se unieron a los diputados de la Saeima, el parlamento letón, para celebrar el aniversario.
El gobierno movilizó varios centenares de policías y agentes de seguridad para garantizar la seguridad de los manifestantes tras el desfile, aunque no se registró ningún incidente.
Konstantin Dolgov, el delegado para los derechos humanos del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, criticó el desfile calificándolo como un insulto a la memoria de millones de víctimas de la Segunda Guerra Mundial. “Contradice abiertamente las obligaciones internacionales de Letonia y, en particular, las decisiones del tribunal de Nuremberg”, dijo Dolgov en un comunicado de la agencia rusa Interfax.
La Legión letona de las Waffen SS se creó en 1943 como parte integrante de las fuerzas nazis. Han elegido la fecha del 16 de marzo para conmemorar los primeros combates de las fuerzas letonas de las SS contra el Ejército Rojo en 1944.
Los letones que combatieron junto a las SS se agruparon en 15 División de Granaderos “Lettland”. Tras el desmantelamiento de la URSS y la independencia de Letonia el 16 de marzo se proclamó oficialmente como día de fiesta en todo el país. Las críticas procedentes de Rusia y de algunos medios occidentales obligaron a anular dicha fiesta. Sin embargo, el desfile de los veteranos nazis de las SS se ha seguido manteniendo cada año.

Los imperialistas se disponen a desatar guerras confesionales de larga duración en Oriente Medio

Un documento confidencial de los servicios de inteligencia yemeníes titulado «El magno proyecto de Estados Unidos para la región» descubre que los imperialistas tienen previstas guerras confesionales prolongadas en la península arábiga que causarán centenares de miles de muertes de musulmanes de todas las confesiones. El documento ha sido divulgado por la agencia siria de noticias Dampress.
Los cálculos estiman que el nuevo rey Salman de Arabia saudí se verá obligado a gastar miles de millones de sus reservas de divisas para tratar de controlar la guerra, que irán a parar a las empresas fabricantes de armamento, en su mayor parte estadounidenses.
Los planes de Estados Unidos, que se centran sobre sobre Arabia saudí y Egipto, suponen también la “irakización” de Yemen, un escenario caótico de guerras entre facciones, especialmente entre sunitas y chiítas, similar al que ya existe en Libia y Siria.
El documento no explica la manera en la que el imperialismo logrará sumir a Egipto en el caos, aunque no resultará difícil que la interminable en Libia acabe por alcanzar a los sus vecinos orientales. La inteligencia yemení parece convencida de que tarde o temprano Egipto se verá involucrado en la guerra de Libia, lo que puede convertirla en una masacre aún más sangrienta y más prolongada en el tiempo.
Según las informaciones en poder de la seguridad yemení, el Califato Islámico “forma parte de una vasta maquinación; podría apoderarse de una gran parte de Irak y tratar de amenazar a las regiones chiítas sin riesgo de caer”. Los yemeníes se extrañan de que a pesar del ataque de los fundamentalistas contra una base militar americana en Bagdad, los imperialistas no hayan mostrado ningún signo de reacción.
El Califato Islámico no va a desaparecer de manera inmediata. Una de las misiones que los imperialistas les han encomendado es la de consumir las enormes reservas de divisas de Arabia saudí, desestabilizar la monarquía wahabita y llevar la yihad al corazón de la península arábiga.
En Yemen los imperialistas han dado ventaja a Al Qaeda, cuya misión es la de apoderarse de Hazart al Mot, de al Mohra, en el sur de Maareb y de al Bayza, cerca de la costa. Adén quedará en manos del gobierno central y las demás ciudades serán defendidas por el ejército estadounidense, cuya presencia se justificará precisamente con la necesidad de «luchar» contra Al Qaeda.
Luego Estados Unidos presionará a los jeques de Ryad para que financien la guerra. La fuerza aérea emprenderá bombardeos de diversas instalaciones e infraestructuras, lo mismo que en Siria e Irak. Los países del mundo se dividirán en dos frentes. En el norte los rusos apoyarán a los hutis chiítas, constituyendo otro de los frentes de lucha. Por su parte, Arabia saudí culpará a Irán de la guerra, exactamente como sucede ahora en Siria.
Finalmente, el documento reproduce otra de las constantes de la actualidad: en todo el mundo Estados Unidos activará su máquina de propaganda para reclutar jóvenes que vayan a combatir a Yemen en las filas del Califato Islámico.

Grecia se endeudó para comprar armamento a Alemania

Marco Antonio Moreno

Mientras Grecia ha sido forzada a aplicar recortes masivos en los salarios, las pensiones y el gasto público, las presiones de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo para que no retarde sus pagos a los proveedores de armamentos, está conduciendo al país a un empobrecimiento sistemático. Grecia es el país que más gasta en armas en Europa y durante décadas su gasto militar fue el segundo más alto de la OTAN (solo detrás de Estados Unidos). Desde la crisis que estalló en 2008 el presupuesto en defensa se ha reducido de los 7.500 millones de euros de 2009, a 5.500 millones de euros en 2014, cuando la relación gasto militar/PIB se redujo al 2,3 por ciento y Grecia, por primera vez, ocupó el tercer lugar en gasto militar tras Estados Unidos y el Reino Unido.
Antes de la crisis, el gasto militar de Grecia llegaba al 4 por ciento del PIB, y era, de lejos, el más alto de Europa. La media para los países europeos está en el 1,6 por ciento del PIB, de acuerdo a la OTAN. Ha sido este elevado gasto militar lo que ha llevado al país a la bancarrota. Con 11 millones de habitantes, Grecia tiene un ejército de 150.000 soldados y la sorprendente cantidad de 1.620 tanques, en su gran mayoría, Leopard 1 y Leopard 2, de procedencia alemana.
Si Alemania tuviera un ejército de las mismas dimensiones, con sus 82 millones de habitantes debería tener 1.400.000 soldados y casi 10.000 tanques. Sin embargo, el ejército alemán tiene 180.000 soldados y la cuarta parte de los tanques que tiene Grecia: 400 unidades. Es decir, Grecia tiene más tanques que Alemania, Francia e Italia juntas. Esto confirma que el problema de Grecia no ha sido el despilfarro público, o que sus habitantes “vivan por encima de sus posibilidades”. El gran problema de las finanzas griegas es el enorme gasto militar que le impone la OTAN, para movilizar recursos financieros hacia Alemania y Estados Unidos.
En los últimos 10 años, Grecia ha importado equipamiento militar por un valor superior a los 12.000 millones de euros. Entre los años 2005 y 2009, el país heleno fue el número 5 en la lista de los mayores importadores de armas del mundo. Estas compras benefician principalmente a las empresas de Alemania y Estados Unidos. Casi el 70 por ciento de su armamento bélico, Grecia lo adquiere de empresas alemanas y estadounidenses. Las alemanas ThyssenKrupp y Krauss-Maffei Wegman (KMW), proveen los submarinos y los tanques de batalla Leopard, mientras la estadounidense Lockheed Martin los cazabombarderos F-16, y Boeing, los helicópteros de ataque Apache Longbow. Pese a los planes de austeridad y recortes presupuestarios, Grecia sigue siendo un sólido consumidor de la industria bélica de Alemania y Estados Unidos.
Fuente: El Blog Salmón, 20 de marzo de 2015, 
http://www.elblogsalmon.com/economia/grecia-y-lo-que-no-se-dice-de-su-gasto-militar

El pensamiento filosófico de Mao Zedong

Juan Manuel Olarieta

El capítulo VIII y último de la obra del francés Vincent Gouysse, “Comprender las divergencias sino-albanesas” lleva el contundente titulo de “Las falsificaciones maoístas en el ámbito del conocimiento”. Es un extracto tomado de la obra de Vasillaq Kureta “La esencia antimarxista de las concepciones filosóficas del pensamiento Mao Zedong”, publicada en 1984.
Sin mayores explicaciones Kureta llena a Mao de los peores adjetivos. Además de “ignorante“ en materia de filosofía, Mao también era subjetivista, metafísico, mecanicista, ecléctico y pragmático. Lo peor de lo peor. Si eso fuera cierto quedarían en el aire varios hechos importantes.
El primero consiste en explicar cómo fue posible que alguien que cometió tan serios errores fuera capaz de organizar una revolución en su país, una de las más importantes del pasado siglo. Si como dice Kureta las concepciones de Mao “están al servicio de los intereses de clase de la pequeña burguesía y de la burguesía china”, ¿cómo fue posible que la III Internacional y el Partido Comunista de China lo admitieran?, ¿cómo fue posible que la pequeña burguesía y la burguesía china se mantuvieran al frente de una revolución?
El segundo consiste en explicar cómo fue posible que si -como afirma Kureta- las concepciones antimarxistas de Mao se contienen -entre otras- en obras como “Sobre la práctica”, aparecida en 1937, la III Internacional las pasara por alto, y luego el PCUS durante 30 años y el Partido del Trabajo de Albania durante 50 años. ¿Cómo es posible que nadie se apercibiera de errores tan importantes durante tanto tiempo? Si dichos errores fueron advertidos por alguien, ¿cómo fue posible que no se corrigieran?
Aquí y allá Kureta lleva a cabo una recopilación de errores a los que no les encuentra explicación, por lo que queda sin aclarar lo fundamental, a saber, que los escritos filosóficos de Mao, como cualquier otro escrito filosófico, responden a los problemas de la revolución china y, en síntesis, se puede decir que consistieron en una mala aplicación de la línea política trazada por la III Internacional.
Lo mismo que el PCE en España, el PCCh no encuentra su propio camino hasta 1934, con el consabido coste de fracasos y derrotas muy dolorosas que se prolongan a lo largo de varios años. La III Internacional, el PCCh y Mao personalmente analizaron dichos errores y los corrigieron en el terreno político, ideológico y social. Pero Mao fue más allá y le añadió el componente filosófico que dichos errores ponían de manifiesto, lo cual constituyó un mérito por su parte.
Eso no significa que en la respuesta a los errores cometidos hasta 1934, de los que Mao fue partícipe, no existiera un deslizamiento hacia su contrario, que es lo que los escritos filosóficos de Mao ponen de manifiesto y que, por lo demás, es algo muy habitual en cualquier tipo de debate, porque el marxismo es como afinar las cuerdas de una guitarra: siempre se pueden tensar demasiado y los sonidos agudos se convierten en graves, y al revés. Es lo que Mao dice en una cita que inserta el propio Kureta:
“Cuando se han cometido demasiados errores, necesariamente las cosas pasan a su lado opuesto. Esto es marxismo. Una cosa se convierte en su contrario cuando llega al extremo; cuando los errores se han amontonado, no se hará esperar la llegada de la luz” (Algunas experiencias en la historia de nuestro partido, 1956).
Si se analizan los escritos filosóficos de Mao es posible advertir que tratando de combatir el dogmatismo, Mao se desliza hacia errores que se pueden calificar como pragmatismo y empirismo, y es posible añadir que se trata de errores que persistieron después a lo largo del tiempo como otras tantas señas de identidad del PCCh que explican el derrotero posterior de la revolución, es decir, la vía china hacia el capitalismo.
Eso no significa, en absoluto, que las obras filosóficas de Mao sean antimarxistas, como sostiene Kureta, ni que Mao falsifique el marxismo, ni que haya un “contraste radical de principio”. La lección que cabe extraer aquí, como en otras experiencias, es que en una revolución no basta con tener una línea política perfectamente dibujada sobre unos cuantos folios. Es imprescindible afinarla constantemente, desarrollarla y corregir los errores que se puedan advertir en su aplicación.
La crítica de Kureta no contribuye para nada a aclarar una experiencia tan importante para el movimiento comunista internacional y, por consiguiente, añade más confusión a la confusión ya existente. El objetivo de Kureta es desacreditar a Mao y ensuciar su imagen. Al peor estilo, no expone los errores reales de su obra, sino que se los inventa.
Por ejemplo, en el segundo bloque de su crítica a Mao, que trata sobre la práctica, Kureta tiene oportunidad de profundizar en la lucha de Mao contra el dogmatismo, en su concepto de “línea de masas”, pero evade la cuestión y se enreda criticando concepciones que no son propias de Mao, quien plantea correctamente la relación entre la teoría y la práctica en el terreno filosófico, pero no siempre es consecuente con ella en el terreno político e ideológico.
A la crítica de Kureta, el blog Bitácora de un Nicaragüense que digitaliza la obra de Gouysse, añade que el pensamiento de Mao está “profundamente determinado por la filosofía premarxista china”, mencionando expresamente la influencia Lao-Tsé, Confucio y Mencio, por un lado, y la “teosofía budista” por el otro. En realidad, cualquier clase de pensamiento filosófico, incluido el marxista, está sumergido en influencias parecidas a esas, la mayor parte de las veces inconscientemente.
Pero ahí Mao tiene ventaja porque el pensamiento chino tradicional, a diferencia del occidental, es profundamente dialéctico, por lo que el origen de sus errores no radica ahí.
El blog Bitácora de un Nicaragüense imputa a Mao la búsqueda del camino medio, las zonas intermedias (la teoría de los tres mundos) y el equilibrio-convivencia entre clases antagónicas en la construcción del socialismo, lo cual sería una forma de idealismo. Es lo mismo que los trotskistas imputaron a Stalin: que era un centrista. Pero a un afinador de guitarras no se le puede imputar que no se pase por un lado o por el otro. En eso consiste su tarea precisamente.
Por lo demás, la Bitácora de un Nicaragüense refiere asuntos diferentes correspondientes a épocas diferentes de la revolución china que se deberían analizar con mucho más detalle, en lugar de meterlo todo en el mismo saco.
La manera habitual en que los marxistas abordan estos problemas son extraordinariamente confusas. Así Kureta repite muchas veces unos supuestos errores que Mao comete al relacionar la verdad absoluta con la verdad relativa. A veces da la impresión de que una es lo contrario de la otra, como si el error fuera siempre lo contrario de la verdad. Por ejemplo, así se interpreta normalmente la definición de Engels de ideología como “conciencia falsa”.
Lo erróneo no es siempre necesariamente lo contrario de lo verdadero. La tesis de Engels y Lenin sobre sobre la verdad absoluta y la relativa pone manifiesto un desarrollo o una aproximación de una hacia otra: una verdad es relativa porque es una etapa hacia la verdad absoluta, que no alcanzará nunca. Es como cuando se mide una distancia entre dos astros en años-luz. Dichas mediciones son verdades relativas porque se aproximan a la distancia real y, a medida que los conocimientos y la técnica progresan, esa medida es cada vez más exacta. Pero por afinada que parezca, siempre tiene un “margen de error”.
Luego la verdad contiene en sí misma al error. El “margen de error” podrá ser mayor o menor, pero a nadie se le ocurre decir que una medición es falsa porque tenga un “margen de error”. Desde Gauss, es decir, desde hace 200 años aproximadamente la teoría del error forma parte de la matemática y de la ciencia.
La tesis de Engels sobre la falsedad de la ideología es una de las más profundas del marxismo, e incluso de toda la historia de la filosofía y se puede resumir diciendo que, en efecto, una tesis cualquiera puede ser errónea por varios motivos pero, sobre todo, porque tiene por absoluta una verdad que sólo es relativa. Sucede siempre que alguien cree que algo es perfecto, eterno, acabado, objetivo, exacto o puro.
Las abstracciones que Marx y Engels criticaron en “La ideología alemana” son un ejemplo de esa “conciencia falsa” que se caracteriza por su falta de “terrenalidad”, de concreción. La misma crítica se puede dirigir hoy a esos marxistas, como Kureta, que coleccionan frases del estilo de “la verdad siempre es concreta” para construir un cúmulo de argumentaciones abstractas. Lo concreto aparece mezclado; es lo híbrido, lo impuro, lo que está en medio de dos contrarios, en pleno proceso de cambio, ese tipo situaciones ambiguas, como lo semifeudal, entre el ser y el no-ser que tantas polémicas han provocado siempre.
Se puede decir, pues, que un conocimiento, aunque sea verdadero, se convierte en erróneo cuando no es consciente de sus propias limitaciones, de que sólo es una verdad relativa y, por consiguiente, una verdad condicionada por su origen cultural, filosófico, nacional, social, histórico, religioso o por otros factores, como el estado de la técnica en un momento determinado.
Pero también se puede decir lo mismo de una tesis que marcha en la dirección contraria: no sólo no desarrolla el conocimiento sino que lo introduce en un callejón sin salida. Lo mismo que en la lucha de clases, también en la filosofía y en la ciencia es fundamental el primer paso, que consiste en tomar el camino correcto.
El marxismo tiene un método para tratar los errores, que empieza siempre por ponerlos encima de la mesa, cualesquiera que sean. Pero se equivocan tanto los que no reconocen los errores, como los que ven errores por todas partes y los que no buscan otra cosa que los errores (preferiblemente los de los demás). Todos ellos tienen un problema de afinación.
Como parte de una verdad relativa, los errores de Mao se deben poner en relación con una verdad absoluta: durante más de medio siglo Mao participó activamente en una de las revoluciones mas importantes del siglo pasado, dirigió una larga guerra y luchó contra el imperialismo japónes y el estadounidense. ¿Todo fueron equivocaciones?, ¿es esa larga lucha propia de burgueses?, ¿proceden así los revisionistas?

La Constitución y Pascal

N.B.

Al filósofo Pascal (1623-1662), un hombre atormentado por tratar de demostrar la existencia de Dios, aunque sólo fuera para asegurarse su salvación, pues que la Razón (también con mayúscula), que ya anunciaba el Enciclopedismo y la Ilustración, le decía que la probabilidad de que Dios existiera era remota. Como San Agustín, desesperado, para purgar lo golfos que fueron de paganos, echó mano de algo tan profano como las apuestas para convencernos de que lo que más convenía al personal acojonado era creer en Dios y no ciscarse en él… por si las moscas. Era la apuesta de Pascal que, por cierto, no tiene nada que ver con la frase atribuida a Einstein, y que es cierta, acerca de que «Dios no juega a los dados» para concluir que Einstein, que era judío, era cristiano y creía en Dios y tal y tal. Todo mentira. El Nobel de Física era spinoziano y su «dios» era el Universo. Un panteísta.
Volviendo a Pascal, su apuesta dice: «si usted cree en Dios y resulta estar equivocado, no perderá nada. Pero si no cree en Dios y resulta estar equivocado, irá al infierno». Por lo tanto, es de tontos ser ateo. Dicho en plata: qué más da arre que só, ¡tú apuesta a caballo ganador y no seas gilipollas! Donde el protopragmático Pascal -un buen tipo, por cierto- dice «Dios», ponga el lector/a (si alguno hay) la palabra «Constitución» (española, por supuesto). Si lo hace verá que, en primer lugar, no indica cuál religión (=Constitución) seguir. De hecho, hay muchas religiones mutuamente exclusivas y excluyentes y contradictorias. Esto se describe como el problema de «evitar el infierno equivocado». Si una persona es seguidora de una religión (de un dios, de una constitución, de un tótem), terminará en la versión -poco recomendable- del infierno de otra religión, llámese Averno, Hades o Gehenna (el infierno hebreo).
Cuando se desgañita Rajoy, o quien sea, repitiendo como garrir de cacatúa «Constitución, Constitución, Constitución» para contrarrestar el mensaje melifluamente independentista de Artur Mas (o antes Ibarretxe), en realidad está diciendo: «suponga que usted (Mas) está creyendo en el dios equivocado (la consulta), el verdadero dios (la Constitución) puede castigarlo por su estúpida osadía». O sea, la Razón de Estado, secularización del Dios veterotestamentario (del Antiguo Testamento), colérico, iracundo, irascible y sanguinario, o sea, de muy mala ostia, acabáramos.
Otra cosa es lo que deparen los acontecimientos.

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