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Parque Jurásico

Bianchi

Viejos y aviejados dinosaurios protagonistas de esta farsa que fue la llamada Transición de la Dictadura franquista a la II Restauración monarco-fascista (la I fue con Cánovas del Castillo) y le llaman «democracia» y no lo es, como se decía en el 15-M, que en vez de estar en el museo de la historia junto a la rueca, son paseados por las televisiones privadas para soltar sus ventosidades reaccionarias a más no poder. Hablamos, por ejemplo, del socialfascista, machista y chulo de playa, Joaquín Leguina, expresidente «socialista» de  Madrid; del patán grosero con ínfulas de orador en la peana que se mira a sí mismo en el espejo para verse cual Cicerón José Luis Corcuera, exministro de la patada en la puerta (del Interior) y antiguo electricista de Altos Hornos de Vizcaya militando en UGT y ya fogueándose para engañar y vender a los obreros; Enrique Múgica, ex-Defensor del Pueblo, qué sarcasmo, responsable de la muerte en huelga de hambre de comunistas presos por lo que tendrá que responder ante la justicia popular algún día, aunque, la verdad, le vimos (ayer mismo sin ir más lejos) bastante pachucho y no dará tiempo; Cristina Alberdi, exrojilla y presunta feminista de té a las cinco ocló (con pastitas inglesas) con gesto agrio y amargado como quien sabe que miente para mantener la piscina del chalé en la sierra; o Nicolás Redondo Terreros, tertulisto en la cadena COPE (de la Conferencia Episcopal) dirigido por el fascista Carlos Herrera, un tipo enfermo de vanidad, etc.

Lo que les caracteriza -y alguno más que olvido en este momento- a estos currutacos de medio pelo es que son del PsoE y sólo salen en la cadena del «Tea Party» televisivo español: 13Tv, el canal de los curas, o, antes, Intereconomía (donde en 2013 «debutó» Pablo Iglesias, cuya aspiración máxima es presentar un programa de televisión una vez abandonada la «experiencia política», agotadora pero enriquecedora, dirá este arribista); en otras cadenas (privadas) no les quieren. Y no les quieren por carrozas, discurso fascista y apolillado con olor a naftalina y gente acabada, irreconocible y degenerada. Alfonso Guerra, el que habló de «cepillarse» el nuevo Estatuto de Autonomía catalán, porque le parecía demasiado poco subordinado al Estado, sale vomitando que el asunto catalán se arregla mediante la fuerza y se apoya en un precedente, aquel de la II República donde la autonomía catalana fue suspendida en 1932, creo, escribo de memoria, sin saber siquiera este parásito que no la hincado en su puta vida, los motivos, pero seguro que sabiendo que ese «argumento» el primero que lo sacó a relucir fue otro dinosaurio: Fraga Iribarne, que incluso invocó el art. 155 de la Prostitución española, pero para decir que nunca debía utilizarse. Se asombraría Don Manuel viendo a estos aventajados cachorros fascistas.

Renovarse o morir, es la consigna de los sistemas capitalistas. O sea, más de lo mismo, pero que parezca otra cosa, otro producto. Una ley de hierro saturnal que devora sus propios hijos (de puta). Ahora toca exhibir a gente joven tipo Pablo Iglesias, Albert Rivera, Alberto Garzón, etc. que le cogen gusto al plató televisivo y se pavonean -mientras van adquiriendo «tablas»– como gallos y gallitos.

Es -lo escribí el otro día- la «farandulización» de la política, su espectacularización como un show que quiere hacer del espectador un «espectaculotariado» (ya se sabe que el proletariado no existe), que decían los situacionistas (un grupo anarcoide -lo decimos sin ningún afán peyorativo- de la época del Mayo del 68 que, por cierto, no fue sólo parisino).

Patético lo de esta gente. O, para los que ya somos veteranos del Vietnam, del Vietminh, personajes irrisorios, es decir, objetos de risa y de lástima, como payasos profesionales con perdón de los «clowns».

El economista del candidato argentino Daniel Scioli fue agente del Banco de Inglaterra

Mario Blejer

Diego Herchhoren

Mario Blejer, uno de los gurúes económicos del candidato del Frente para la Victoria Daniel Scioli en la segunda vuelta del próximo 22 de noviembre, ha ocupado cargos de relevancia en el gobierno de una potencia beligerante contra Argentina: Gran Bretaña, que además de haber nuclearizado el archipiélago de Malvinas, es el país de referencia para la élite económica de Buenos Aires.
La situación del kirchnerismo es sin duda crítica. Las banderas políticas con las que los ex presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández se destacaron durante sus mandatos han sido puestas en duda no solo por los actores de la derecha liberal, representada por el todavía Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino por el propio candidato del oficialismo, Daniel Scioli, que fue respaldado por el peronismo conservador por su permeabilidad a conciliar con los sectores más concentrados del capital.
Scioli, que forjó su estrellato en la década infame de 1990, cuando el país estaba gobernado por Carlos Ménem, ha elegido entre sus colaboradores más cercanos a Mario Blejer, un gurú económico neoliberal que ha sido seleccionado para ocupar el estratégico asiento de la Embajada en Reino Unido, punto de conexión de la oligarquía local con la City londinense. Blejer tiene en su currículum un cargo insólito para quien vaya a ser funcionario de un gobierno argentino: ni más ni menos que Director del Centro de Estudios del Banco de Inglaterra, organismo orientador de la política de económica del imperio inglés. Además fue asesor de 2004 a 2007 del Programa de Economía Internacional en Chatham House, un think thank que asesora la política exterior británica.
No obstante este dato no debería sorprender a nadie. Miguel Bein, otro de los asesores económicos del sciolismo y de línea directa con los fondos buitre, es según la revista Prensa Económica, el segundo economista mejor valorado por los oligarcas argentinos después de Carlos Melconian, asesor de Mauricio Macri, del derechista PRO y por ahora favorito en las encuestas. Con estas dos opciones en las elecciones argentinas, Daniel Scioli o Mauricio Macri, parece obvio: la banca gana.

España fue el refugio de los criminales de guerra nazis

Otto Skorzeny
La ficha de Franz Liesau Zacharias, un alemán que residía en el número 52 de la madrileña calle de Alcalá, es espeluznante. Fue escrita en 1945 y retrata en pocas líneas las atrocidades del nazismo. “Este hombre se hace llamar doctor. En realidad fue agente del servicio de contraespionaje [la Abwehr, de dependencia militar] involucrado en la compra de animales del Marruecos español y de la Guinea española para fines experimentales en Alemania, entre ellos la propagación de horribles enfermedades, como la peste, en los campos de concentración”. Liesau murió de viejo en Madrid, a finales de 1992. Tenía 84 años y estaba acompañado de su esposa, una alemana 24 años más joven. Nadie, salvo su familia y amigos, se interesó por su muerte. Era uno de los numerosos agentes de la Abwehr, las SS o la Gestapo (policías políticas de Hitler) que residían en España y cuya repatriación y entrega a Alemania fue solicitada a Franco por los Aliados al terminar la II Guerra Mundial. Su nombre y el de otros 103 alemanes aparecen en un documento fechado en 1945 que lo reproduce en su integridad en el Archivo General del Ministerio de Asuntos Exteriores. Es una de las célebres listas negras. Tiene 11 folios, está escrita a máquina y en inglés. Su título, Lista de repatriación. Fue redactada por los servicios de espionaje de los Aliados (principalmente Francia, Reino Unido y Estados Unidos) y remitida al dictador para exigirle la expulsión de todos ellos y su entrega a la nueva Alemania. ¿Qué ocurrió con estos presuntos colaboradores del nazismo? ¿Fueron entregados finalmente? ¿Queda alguno de ellos con vida? El destino del agente de la Abwehr Franz Liesau fue similar al del resto de sus compañeros. La gran mayoría consiguió el amparo del régimen franquista, y los más influyentes hasta lograron la nacionalidad española. Casi todos ellos han muerto. Muchos, en territorio español. Este periódico sólo ha podido localizar con vida a Hans Jurestschke, un profesor emérito de literatura alemana que impartió clases hasta 1979 en la Universidad Complutense de Madrid. Tiene más de ochenta años.

La viuda de Liesau descuelga el teléfono con naturalidad. Vive en Pozuelo (60.000 habitantes), una localidad próxima a Madrid, y no pone objeciones a las preguntas del periodista. Unas preguntas delicadas sobre algo que ocurrió hace 52 años. La lectura de la ficha negra de su esposo no parece sorprenderle demasiado. Y dice con acento aparentemente alemán: “Es cierto que trabajó para la Abwehr en España. Pero lo hizo porque le obligaron. De esa forma salvó su vida, porque querían enviarle a combatir a Rusia. Mi marido era doctor en Ciencias Naturales. Me contó que le pidieron que consiguiera monos. No sé si los obtuvo. Tampoco me dijo para qué clase de experimentos eran esos animales. Yo vine a España en el año 1955, hasta ese año no le conocí”.

La esposa del agente alemán, colaborador del almirante Canaris, fundador de la Abwehr, asegura que su marido no era nazi. “Vino muy joven a España, consiguió un trabajo en Tabacalera y pasó la guerra civil en Sevilla. Después se trasladó a Madrid, y al estallar la guerra sus compatriotas en España lo denunciaron para que se incorporara al Ejercito alemán. Al final, como hablaba castellano y era biólogo, le ordenaron que regresara a España y les consiguiera monos de África para experimentos”. Franz Liesau consiguió finalmente la nacionalidad española y se dedicó a negocios de maquinaria.

Quien sí se ha llevado una formidable sorpresa con la llamada de este periódico ha sido Federico Lipperheide, consejero del Banco Bilbao Vizcaya e hijo de Friedrich Lipperheide Henke, el conocido empresario vasco de origen alemán fallecido en 1993, a los 95 años. Su padre es el número 58 de los 104 presuntos agentes de Hitler en España. Los Aliados sólo le dedican en su ficha cuatro líneas. Pero son muy comprometedoras: “Miembro de las SS y de la Organización de Espionaje de la Marina en Bilbao. Utiliza una tapadera comercial. Domicilio: calle de San Agustín (Bilbao)”.

Su hijo, que entonces tenía 17 años, lo niega con rotundidad: “Eso es falso. Mi padre les tenía hasta odio. Es cierto que tuvo amigos del Ejército alemán y recuerdo haberlos visto alguna vez en mi casa. Pero nada más. Incluso le acusaron de alta traición en 1942 [en plena guerra] y tuvo que ir a Alemania porque Hisma (una organización industrial germana) le acusó de vender mineral para los Aliados. Al final se aclaró y se levantó la acusación contra él”.

Los dos hermanos Lipperheide, Friedrich y José, tuvieron graves problemas con los Aliados nada más concluir la II Guerra Mundial. José -que muchos años más tarde, en 1982, sería secuestrado por ETA y después liberado tras pagar rescate- consiguió rápidamente la nacionalidad española gracias al parentesco de su esposa con Esteban Bilbao, entonces presidente de las Cortes franquistas. Friedrich no tuvo tanta suerte y permaneció huido durante algún tiempo. “A mi padre le prestaron ayuda de tipo político en España. Estaba en las listas negras de los Aliados y pedían su repatriación a Alemania. Pero nunca le encontraban. Le informaban de cuándo iba a aparecer la policía para que se escondiera”, relata su hijo. El consejero del BBV, banco tradicionalmente ligado a las empresas de su padre, asegura que éste “sufrió muchísimo anímicamente” durante aquellos años posteriores a la guerra. “Los fondos que los alemanes podían manejar en España se limitaron a 10.000 pesetas mensuales, y hubo denuncias contra mi padre porque decían que gastaba más”.

Cuando se le informa de que las acusaciones de muchas otras fichas de la lista han sido reconocidas como ciertas por las familias de los implicados, Federico Lipperheide señala: “Si hubiera tenido algo que ver con las SS, no me le habría dicho… Habría que preguntar a personas de su edad que le conocieron. Seguro que dicen que era falso”. Los Lipperheide nacieron en Neheim (Alemania) y llegaron a España con 17 años, en el momento en que Vizcaya vivía su apogeo en los sectores minero e industrial. Crearon la empresa Lipperheide y Guzmán, SA, luego denominada Minerales Electrolíticos, SA; y luego, Industrias Reunidas Minero-Metalúrgicas. Frederich se orientó más tarde hacia el sector químico y del plástico.

La desconfianza y recelo de los Aliados hacia esta familia de emprendedores quedó patente en las reuniones celebradas a partir de 1945 para el bloqueo de los bienes alemanes en España. Emilio de Navasqüés y Ruiz de Velasco, subsecretario de Economía Exterior, señala, en un documento sobre adjudicación de bienes alemanes en España, fechado el 3 de enero de 1948: “Para las químicas se ha constituido un pool [grupo] económico en el que entra el 75% de la industria química española. Los Aliados no quieren que Unquinesa participe en este pool, dada la personalidad del señor Lipperheide”.

El número 7 de la lista negra lo ocupó todo un general, un general de las SS llamado Johannes E. F. Bernhardt, que presidía Sofindus, un grupo estatal de 16 empresas alemanas en España creado con fondos de Hisma (grupo empresarial alemán) “recaudados” en la Península durante la guerra civil. Lo componían empresas químicas, navieras (Ibérica, Bachi, Comercial Marítima de Transportes), mineras (Mauritania, Sierra de Gredos), agrícolas (Agro), eléctricas (Siemens, AEG, Osram), bancos (Trasatlántico y Germánico) y seguros (Plus Ultra): un grupo muy poderoso que servía a los intereses de Hitler y tenía un capital social de 85 millones de pesetas de la época. La ficha de Bernhardt dice así: “Responsable de los envíos clandestinos de provisiones para las fuerzas alemanas cercadas en la costa occidental de Francia durante y después de la liberación de ese país”. El general de las SS mantuvo después de la guerra numerosas reuniones con Navasqüés para entregar al Gobierno de Franco y a los aliados el enorme grupo empresarial que Hitler había creado en España. Este periódico no ha podido localizar a ninguno de sus familiares.

Los Lipperheide no fueron los únicos alemanes domiciliados en el País Vasco que atrajeron la atención de los Aliados. Otros 14 presuntos agentes aparecen en la lista negra de futuros repatriados como residentes en esa zona. Llegaron a España antes de la II Guerra Mundial, atraídos por el desarrollo (de la siderurgia vasca. La mayoría montó talleres de maquinaria o empresas de importación y exportación. No eran agentes enviados durante la contienda, o refugiados como León Degrelle, el famoso nazi belga cuya avioneta se estrelló en 1945 en la playa de San Sebastián y al que Franco otorgó refugio y una nueva identidad. Pero algunos tuvieron significadas actividades políticas. Wilhelm Beisel Heuss, “jefe del partido nazi en San Sebastián y delegado de propaganda en el norte de España”, ha sido uno de los últimos supervivientes. Él podría haber testificado ahora sobre la protección de que gozó la red española de colaboradores de Hitler. Pero falleció el pasado mes de mayo [de 1996] en la capital guipuzcoana, a los 93 años. “Íbamos a ir a Benidorm cuando enfermó. Todavía conducía. Estaba muy bien de salud”, manifiesta su viuda. El representante del nazismo en Guipúzcoa llegó a España en 1926, trabajaba en una fábrica de cuchillos en Bilbao y, según los aliados, fue un activo propagandista en el País Vasco de las ideas de Hitler. Su esposa no niega la militancia y liderazgo que le atribuye la lista negra. “Querían repatriar a todos. Pero a él no se lo llevaron. Todo el mundo tuvo problemas por las actividades políticas de entonces. Mire, nosotros ya somos españoles. Tengo una hija, un nieto y un yerno vasco. ¿Qué le parece?”, dice con orgullo.

Otto Hinrichsen, fallecido en España hace 15 años, fue uno de los agentes más activos en el Norte. Según los aliados, se trataba de un cualificado miembro de la Abwehr en Bilbao y se dedicó durante toda la guerra a enviar agentes a Suramérica. Vivía en el número 18 de la calle de Ledesma. Llegó al País Vasco en 1914 y se había casado con una española. Durante la guerra civil trabajó como intérprete en la plana mayor de la Legión Cóndor (la que después bombardearía Gernika para el bando franquista). Una actividad que le sirvió más tarde de escudo protector. Su hijo Rodolfo no niega las actividades de espionaje de su padre. “No es ningún secreto que colaboró con los alemanes. Tenía contacto con tripulantes de los barcos españoles que iban a Nueva York y a Buenos Aires. Les pagaba dinero y conseguía informaciones para el contraespionaje del almirante Canaris. Fue detenido y confinado un tiempo en el hotel Balneario, en Caldes de Malavella (Girona). Franco se negó a repatriarlo porque tuvo en cuenta sus servicios en la Legión Cóndor”, asegura.

Josef Boogen, otro presunto agente alemán, vecino del número 1 de la calle del General Concha, en Bilbao, tuvo una experiencia similar. Vino a España en 1929, montó una empresa de maquinaria que todavía existe y después de la guerra fue detenido y desterrado a un hotel de Vitoria durante un año. Murió en Bilbao hace 12 años. Su ficha negra dice así: “Agente alemán y miembro del partido nazi. Representó empresas de maquinaria alemanas en Bilbao, trabajo que utilizó como tapadera para actividades de espionaje dirigidas contra el hemisferio occidental”. Su hijo, propietario ahora del negocio familiar, no recuerda en la. imagen de su padre a un agente secreto. ¿Usted sabía que su padre fue miembro del partido nazi? “Les obligaban a afiliarse”, responde. “Eran circunstancias muy complicadas. Mi padre vivía en España mucho antes de la II Guerra Mundial. Vino, como otros muchos alemanes, atraído por la industrialización del País Vasco. Los más comprometidos con el nazismo fueron los que vinieron durante la contienda”.

La familia Boogen reconoce abiertamente que Franco se opuso a la entrega de muchos alemanes acusados. “Cuando terminó la guerra y comenzó el bloqueo de bienes alemanes, el Gobierno español avisó a mi padre. Gracias a esa advertencia tuvo tiempo de poner sus propiedades a nombre de varios testaferros. Varios años más tarde, una vez pasado el peligro, los recuperó”, asegura su hijo.

Todos los presuntos colaboradores de Hitler en Bilbao reclamados en 1945 por los aliados han muerto en el País Vasco. Es el caso de Friedhelm Burbach y Eduard Bunge, ex cónsules en esa ciudad, fallecidos hace más de 20 años. O el de Eugene Erhardt, que tenía una empresa consignataria de barcos y al que los aliados acusaron de trabajar para una organización que enviaba agentes secretos a Estados Unidos o de abastecer de minerales a la Francia ocupada. Igual suerte corrieron los hermanos Karl y Wihelm Pasch, cuya oficina Pasch Hermanos en Bilbao “era uno de los principales centros de operaciones del servicio de espionaje alemán”. Los dos agentes fallecieron en España. Dos hijos de Wihelm viven en Madrid. Karl, representante de los motores Man, no dejó descendencia. Wilhelm Plohr, vecino del número 21 de la Alameda de Recalde, en Bilbao, y jefe del partido nazi en esa ciudad, se trasladó a Marbella, donde murió hace 20 años. Su hija, sexagenaria, vive en Madrid.

Wilhelm Spreter, otro agente alemán, jefe de propaganda en Bilbao, y organizador, según los aliados, de una red de contraespionaje en el País Vasco, también ha fallecido en suelo español. En Santander, el Gobierno de Hitler contó también con la ayuda de otro valioso colaborador. Se llamaba Kurt Bormann y residía en el número 30 de la calle de Perines. Falleció en la capital cántabra hace diez años. Es el número 11º de la lista negra y su ficha lo define de esta forma: “Miembro destacado de la Gestapo y del partido nazi. Utilizó su empresa aseguradora como tapadera para actividades del espionaje. Participó activamente en el suministro de pasaportes falsos a alemanes perseguidos”.

Pero los presuntos colaboradores del nazismo no se encontraban sólo en el País Vasco y Cantabria, se extendían también por el sur de España. Los hermanos Clauss, Adolf y Ludwig J. R., hijos del cónsul alemán en Sevilla y nacidos en España, se ganaron a pulso el calificativo de agentes alemanes. Según los aliados, fueron muy activos en el sabotaje de envíos de los aliados que pasaban por Huelva y Sevilla. Sus familiares no esconden aquellas actividades a favor de Hitler. Sigrif, la hija de Ludwig, le define así: “No fue nazi, pero colaboró un poquito en plan patriota. Su hermano Adolf fue mucho más activo. Al terminar la guerra detuvieron a mi padre y lo deportaron a Caldes de Malavella, donde vivían en libertad. Pero al final no le entregaron Franco se opuso”. ¿Qué pasó con Adolf? “A mi tío tampoco lo entregaron. Murió en Sevilla”. En el balneario de Caldes de Malavella, Ludwig Clauss coincidió con Gustav Draeger, cónsul alemán en Sevilla y “jefe del Servicio de Espionaje Militar en el suroeste de España, especialmente activo contra los envíos aliados”, según lo define la lista negra. Llegó a Sevilla en 1920 y fue también miembro de la Legión Cóndor. Falleció en España a los 62 años, a causa de un infarto. Su hija Margarita, de 70 años, vecina de Sevilla, relata los problemas que le causaron a su padre las acusaciones de los aliados. “Perdió su trabajo en Vaquera Kusche y Martin, una empresa de importación y exportación. Querían deportarle a Alemania, pero su amigo, [el general] Queipo de Llano intercedió por él y no le entregaron. Luego le dejaron volver a la finca, y la Guardia Civil se presentaba cada semana para ver si estaba”. ¿Su padre era un espía de Hitler? “Iba a Cádiz, y en la bahía subía a los submarinos alemanes y les proporcionaba alimentos. Después de la guerra coincidimos en una boda con el señor Evans, cónsul inglés en Sevilla, y me dijo: yo sabía muy bien lo que hacía su padre, y cuando no nos veía nadie, los dos nos saludábamos”. Tener amistades en los círculos de Franco era clave para eludir la repatriación que exigían los aliados (de esta lista formada por 104 nombres nadie fue entregado, según los datos disponibles; pero otros no tuvieron igual suerte).

El barón Hans J. Kindler von Knobloch, un aristócrata que desempeñó el puesto de cónsul alemán en Alicante, logró librarse de su entrega gracias a esas influencias. Era el número 48 de la lista, residía en el 81 de la madrileña calle de Serrano y estaba casado con una española. Su ficha se resumía en cuatro palabras: “Famoso nazi y agente”. Fue capitán de la Legión Cóndor. Su hijo Joaquín niega las acusaciones de los aliados. “Mi padre nunca fue nazi. Todo lo contrario. Lo de agente sí es posible porque era cónsul, pero lo de nazi no. En Alicante, durante la guerra civil salvó la vida a muchos nacionales. ‘Sacó de la ciudad a más de 5.000 personas. Hasta intentó librar a José Antonio Primo de Rivera de la cárcel. Cuando terminó la guerra querían repatriarlo, pero mi madre habló con Carmen Polo [la esposa de Franco] y ella ordenó que no se le entregara”. Knobloch fue a Rusia como soldado con sólo 17 años. Entró en Moscú a caballo. Cuando regresó a Alemania, el país estaba ya “en manos de los comunistas”. A los 24 años se trasladó a España y trabajó en una empresa consignataria de buques. Luego, se dedicó a la decoración. Ha fallecido en España.

Entre los 104 presuntos colaboradores de la Alemania nazi figuran personajes como Karl Albrecht, amigo personal de Hitler y jefe de la Cámara de Comercio alemana en Madrid; o Rudolf von Merode, “responsable de la muerte de numerosos ciudadanos franceses y de la tortura de otros en su tristemente famoso baño de hielo en San Juan de Luz”, al que se sitúa en Figueres; o Hans Heineman, vecino de Barcelona, “uno de los más peligrosos agentes en España”, al que se atribuye la muerte de un aviador canadiense que intentaba huir a España. ¿Qué fue de ellos? Este periódico no ha encontrado ningún rastro de sus familias. Pero otra lista negra, fechada el 22 de noviembre de 1949, redactada en francés y en la que aparecen 231 alemanes repatriados, acredita que ellos fueron objeto de un arresto de expulsión que jamás se ejecutó. Al igual que los otros 104, gozaron de un poderoso escudo protector llamado Francisco Franco, el dictador español.

Fuente: http://elpais.com/diario/1997/03/30/espana/859676418_850215.html

Los curas que practican en privado el sexo que condenan en público

El documental “Amores Santos”, dirigido por el periodista Dener Giovanini, desvela la doble moral de las Iglesias cristianas, al mostrar a varios miles de sacerdotes que practican en privado las relaciones homosexuales que condenan en público.

Durante tres meses un joven actor con falsos perfiles en internet mantuvo sexo virtual con 5.000 religiosos de 36 países. Muchos de los curas tenían una edad avanzada, algunos incluso 80 años.

Las grabaciones se llevaron a cabo en Estados Unidos, Italia, el Vaticano, España, Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Inglaterra, Costa Rica, México y Filipinas, entre otros.

Las escenas de sexo virtual involucran tanto a obispos y sacerdotes, como pastores. Descubren el submundo de las relaciones homosexuales en las iglesias católica, anglicana, evangélica y baptista. Todos acaban de la misma forma: con una eyaculación grabada a través de una webcam.

En una entrevista publicada por “El Confidencial”, el director del documental afirma que las imágenes son sobrecogedoras. Un obispo se levanta la sotana y muestra una braga roja de encaje. Un sacerdote aúlla y pide que le llamen  perra  y  putita, mientras reclama que le orinen encima. Otro religioso se desnuda en su propia parroquia, delante de una imagen de la Virgen María.

El estudio sobre los hábitos sexuales de los sacerdotes se gestó a través de Facebook. Al principio el director sólo quería averiguar si los religiosos usaban internet para tener contacto con otros hombres.

Las grabaciones se llevaron a cabo durante casi tres meses en un estudio de Brasilia decorado como si fuese un dormitorio. Para ello, se sirvió de un actor de 25 años con tres perfiles. Su nombre artístico es Darico Macedo y se presenta en internet con su foto real.

En el momento en que revelaba que era gay, la actitud de los sacerdotes cambiaba radicalmente. La conversación se volvía más atrevida, más picante, e invariablemente surgía la invitación para que Darico se mostrase desnudo ante la webcam, ha desvelado el director.

“Cuando me invitaron a hacer la película, pensé que sería muy difícil ganarme la confianza de los religiosos, pero ocurrió lo contrario. Al ver a un obispo levantarse la sotana y mostrarme que llevaba bragas rojas me di cuenta de que sería un mundo sin fronteras”, asegura el actor.

En total, el equipo ha grabado más de 500 horas con escenas explícitas de sexo que el documental mostrará, aunque pixelará las caras de los  protagonistas  ante la posibilidad de querellas.

El director del documental reconoce que nunca imaginó que conseguiría grabar a un número tan grande de clérigos en paños menores. “Creía que iban a tener más cuidado. Pero parece que para ellos practicar sexo por la webcam es la cosa más natural del mundo”, revela Giovanini.

Durante la investigación previa, que duró seis meses, realizó un trabajo minucioso y riguroso. El director y su equipo controlaban que los religiosos pertenecían realmente a alguna Iglesia antes de aceptar la invitación a practicar sexo delante la cámara.

“Seleccionamos a los que tenían fotos oficiando misas. Hicimos distintas averiguaciones para cerciorarnos de que realmente eran religiosos en activo”, asegura el director.

Su equipo creó tres perfiles de Darico Macedo, actor cuyo nombre real no se revela. En poco tiempo llegaron a tener más de 5.000 amigos. “Desde el comienzo percibí que en la red no hay límites”, señala el actor, que en su vida real es homosexual.

“Soy consciente de que me estoy exponiendo mucho y que, de alguna forma, me estoy convirtiendo en un activista militante. No ha sido una decisión fácil, pero no me arrepiento”, explica Macedo.

“Normalmente Dener hablaba con ellos por el chat y explicaba que mis padres estaban en el cuarto de al lado, o sea, que yo no podía hablar en voz alta. Mientras Dener escribía, yo actuaba delante de la cámara. Muchas veces tuvimos que recurrir al Google Translator para comunicarnos con ellos. Yo no sé español, italiano ni sueco”, cuenta el actor.

Dener destaca que “fue más fácil grabar a los católicos porque practicaban sexo en cualquier lugar: en el dormitorio, en la parroquia. No tenían el menor reparo”.


En el documental aparecen menos evangélicos porque “suelen estar casados y tenían que encerrarse en el baño para mantener las sesiones de sexo online”, revela.

“Hubo un momento que tuve en la pantalla a un religioso al lado de dos ángeles, con una talla de la Virgen María en primer plano y completamente desnudo, masturbándose. Era muy difícil concentrarme, porque las imágenes que estaba viendo eran tremendamente chocantes. Fue un desafío enorme”, reconoce Darico.

Ante la cámara un cura decepcionado con la vida en la Iglesia admite que conoce a muchos religiosos que seducen a jóvenes con drogas, como la heroína y la cocaína, a cambio de sexo, al ser más fácil mantenerlos enganchados.

El documental también pone de relieve la realidad de los seminaristas que entran en la Iglesia para disfrazar su condición sexual. Para ellos es más fácil esconderse socialmente, así no tienen que dar explicaciones sobre por qué no salen con chicas.

Un seminarista de 19 años relata en el documental que es gay y que no tiene la menor vocación religiosa, pero no se atreve a abandonar la Iglesia porque lo único que aprendió a hacer en la vida es rezar. “Yo estoy condenado a ser cura. Todos los días rezo y le pido a Dios que me dé la fuerza necesaria para matarme”, confiesa.

“Amores Santos”
es el primer largometraje para cine grabado íntegramente por internet.

El capital financiero italiano está al borde del abismo

Italia tiene a cuatro bancos pequeños al borde de la quiebra: Banca Marche, CariFerrara, Popolare dell’Etruria y CariChieti. Para poner un parche a la situación, el fondo de garantía de depósitos ha aprobado el desembolso de 2.000 millones de euros, explicó el presidente del fondo, Salvatore Maccarone, ante el Parlamento.

No obstante, Maccarone advirtió que si se tuvieran que reembolsar los depósitos garantizados de los cuatro bancos, serían necesarios 12.500 millones de euros. Se trata de una suma que, como reconoce Maccarone, el fondo “no tiene y no tendrá nunca”.

Un gasto imprevisto de 10.000 millones para salvar los depósitos garantizados sería mucho incluso para el Estado.

Pero la situación -según ha explicado Maccarone- es aún más grave. En Italia se está debatiendo aún el nuevo marco normativo que tendrá que acoger la última directiva europea sobre los rescates bancarios, que prevé, en caso de quiebra, la posibilidad de pedir el dinero a los obligacionistas o a los titulares de cuentas corrientes por la parte que supera los 100.000 euros.

La semana pasada, las Comisiones de Finanzas de Congreso y Senado dieron su visto bueno al plan, pero todavía es necesario que el Gobierno presente un proyecto de ley y que éste tenga el beneplácito del Banco Central Europeo. Por lo tanto, el fondo de garantía no sólo no tiene dinero suficiente sino que tiene también las manos atadas.

“Si falta la confianza se crearía una situación grave, porque tenemos también otros bancos con ciertas dificultades. Si faltara la certeza de la tutela, habría una huida de los depósitos”, advirtió Maccarone, ante los diputados y senadores.

Para que no cunda el pánico la sugerencia del Parlamento italiano al Gobierno es adoptar cuanto antes las directivas europeas. “Espero que haya evaluado bien la situación de los bancos en crisis y que no haya obstáculos a los rescates”, ha comentado Riccardo Maiarelli, presidente de la Fundación que controla a la caja de ahorro CariFerrara, uno de los bancos al borde del abismo.

El riesgo es que la quiebra de los primeros bancos italianos genere un efecto dominó. Italia todavía no ha conseguido encontrar una manera para liberar a los bancos de los créditos dudosos acumulados durante la crisis. Según un informe recién presentado por la banca de datos societarios Cerved, los créditos problemáticos en el país transalpino llegan a los 327.000 millones de euros (eran 87.000 en 2008) y sin la creación de un banco malo seguirán aumentando por lo menos hasta 2018.

La agencia de rating Standard & Poors prevé un total de 388.000 millones en 2016. El ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, a finales de octubre volvió a declarar que “la factibilidad del proyecto de un banco malo tendrá que ser comprobada definitivamente durante las próximas semanas”.

El obstáculo principal del proyecto de Padoan es encontrar inversores privados sin la garantía pública (que Roma no puede dar por las normas europeas y por razones presupuestarias). Además de que, hasta ahora, el hecho de recurrir al mercado no ha solucionado el problema: entre 2012 y 2014 los bancos italianos han cedido 11.000 millones de créditos dudosos a los especuladores.

La monarquía se puso al servicio del imperialismo durante la transición

El Borbón con Nixon
«A medida que entramos en el periodo de transición es esencial que yo pueda conservar la confianza del príncipe. Y es muy difícil hacerlo cuando mis mensajes son reenviados a todo el circuito y cuando parece que hay una falta de discreción total en determinadas misiones». El cabreo monumental de Wells Stabler (embajador de EEUU en Madrid entre 1975 y 1978) era comprensible. El 5 de noviembre de 1975 el príncipe Juan Carlos le había desvelado cuáles iban a ser los siguientes movimientos de Franco con respecto al Sáhara justo cuando las relaciones con Marruecos atravesaban un momento crítico y el caudillo estaba a punto de morir.

Stabler envió el correspondiente informe al Departamento de Estado dirigido por Henry Kissinger. Cinco días después, descubrió que las confidencias del Borbón habían llegado hasta la embajada estadounidense en Rabat, que el encargado de la legación las había transmitido a su homólogo francés en la capital marroquí y que éste último hizo lo propio a través de un telegrama a la embajada de Francia en Madrid, lo que, de alguna manera, podía hacer peligrar su impagable cercanía con el aspirante a rey.

¿Qué hacía el príncipe Juan Carlos revelando los planes de España a una potencia extranjera que jugó un papel clave y no precisamente neutral en el conflicto por el Sáhara? WikiLeaks ha compilado 1,7 millones de cables diplomáticos de EEUU entre 1973 y 1976 hoy ya desclasificados aunque difícilmente accesibles a toda la opinión pública. Y los ha organizado en una base de datos que, junto con el Cablegate filtrado en 2010, pretende ser la mayor biblioteca diplomática jamás creada.

El heredero del dictador se convirtió en aquel momento crucial de la historia de España en el mejor informador de EEUU con la esperanza de que con su lealtad se ganaría el respaldo de Washington tras la muerte de Franco.

La respuesta de Kissinger a las quejas de Stabler da una idea de lo importante que era Juan Carlos para los intereses estadounidenses: «Estamos de acuerdo en que tus contactos con el príncipe deben ser tratados con la mayor discreción. Estos informes tienen un grandísimo valor para EEUU y haremos lo que esté en nuestra mano para asegurarnos de que en el futuro se manejen de manera apropiada». En otro mensaje, el secretario de Estado prohibió a sus embajadores en Marruecos, Mauritania y Argelia difundir «un material tan sensible que puede poner en peligro el acceso a la fuente».

Las confidencias de Juan Carlos sobre el Sáhara pueden quedar como una simple anécdota comparado con lo que había sucedido tres semanas antes. El 16 de octubre Franco sufrió una crisis cardíaca que le dejó al borde de la muerte. De hecho, la embajada de Madrid llegó a dar por fallecido al dictador durante varias horas el día 21: «Nos han llegado varias informaciones, aún por confirmar, de que Franco ha muerto». Según explica el historiador Charles Powel en su libro El amigo americano (Galaxia Guttemberg, 2011) no fue Stabler el que envió el cable sino su agregado de Defensa, que pretendía «poder atribuirse la primicia de la noticia».

El príncipe jugó un papel esencial en las comunicaciones con EEUU esos días. Y el 23 envió a ver a Stabler a su confidente Juan José de Areilza, conde de Motrico y futuro ministro de Exteriores, para darle un parte pormenorizado de la evolución clínica del caudillo y comunicarle el plan que había trazado con el marqués de Villaverde, yerno y médico de Franco, para conseguir que firmara su renuncia antes de que falleciera.

El Borbón, impaciente por arrebatar el poder a Franco por si las cosas se complicaban pese a que en 1969 había sido designado su sucesor, llegó incluso a pedir ayuda a Stabler para que convenciera al presidente, Carlos Arias Navarro, de la necesidad de que el caudillo le traspasara los poderes antes de morir. El segundo de a bordo de Kissinger, Arthur A. Hartman, dio su visto bueno a la propuesta pero el secretario de Estado prohibió a Stabler categóricamente que intercediera porque no estaba por la labor de que se le relacionara con el intento de derrocar al dictador: «No estás -repito- no estás autorizado a mediar con Arias en este momento».

EEUU sí preparó toda una batería de mensajes de condolencia y felicitaciones al príncipe que un mes más tarde emplearía tras la muerte, esta vez oficial, de Franco.

Los contactos con el príncipe habían sido regulares en 1974 cuando Horacio Rivero era el embajador en Madrid, sobre todo a partir de julio, cuando Franco sufre una recaída y se ve obligado a ceder por primera vez de manera temporal el mando a Juan Carlos. En 1975 el rey se vio o charló con Stabler en más de 10 ocasiones para informarle de los movimientos de la dictadura

Se intensifican notablemente en 1975 con Stabler a medida que crecen los rumores sobre el deterioro del estado de salud del dictador. En este año hay documentadas más de una decena de conversaciones telefónicas o reuniones formales e informales. La base militar de Torrejón, unas vacaciones en Palma de Mallorca o un encuentro en España con estudiantes del National War College, eran la ocasión perfecta para que el príncipe se explayara con Stabler sobre el humor de los oficiales de las Fuerzas Armadas, la debilidad de Arias Navarro, las perspectivas de su llegada al trono, el Partido Comunista, la ultraderecha, el estado de forma de Franco, las relaciones con Francia y Portugal, o sus viajes a Oriente Medio en busca de acuerdos petroleros.

El cortejo se complementaba con cartas de los presidentes, Richard Nixon y Gerald Ford, y de Kissinger, a quienes vio en varias ocasiones durante sus visitas oficiales, felicitaciones de cumpleaños y hasta invitaciones de la Nasa para presenciar el lanzamiento de la misión del Apolo-Soyuz.

La preocupación de Juan Carlos por tener el beneplácito de Washington a toda costa era, sin embargo, un asunto que sólo le ocupaba a él ya que EEUU tenía bien claro que el futuro rey era su único candidato para controlar España.

El 4 de noviembre de 1975 Stabler envió a Kissinger un informe general del panorama que se abriría en el país con la transición en el que subrayaba que «la desaparición de Franco allana el camino para una era más esperanzadora, pero la desaparición de Juan Carlos abriría las puertas a una lucha de poder donde los comunistas y los extremistas de todos los colores jugarían un papel determinante».

«El interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización». Por ello, «está claro que el interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización. Debemos darle el apoyo que él claramente está pidiendo a EEUU», continuaba Stabler. Kissinger respondió que EEUU «jugará un papel estabilizador y de apoyo en este proceso y se mostrará contrario a cualquier tipo de presión para que los cambios se produzcan de una manera más rápida».

Si Juan Carlos pensó en algún momento que Washington estaría de su lado porque le preocupaba la democratización de España pecaba de ingenuo. A finales de 1975 vencía el acuerdo sobre las bases militares estadounidenses en España. El régimen había torpedeado las negociaciones bajo la premisa de que las instalaciones se usaban para proteger de la amenaza comunista a los países de la OTAN, no sólo a EEUU. Por tanto, si España no formaba parte de la Alianza, a lo que se oponían la mayor parte de los países precisamente por ser una dictadura, entonces los marines tendrían que hacer las maletas.

El príncipe y la transición abrían una puerta vital para Washington, que podría convencer más fácilmente a sus aliados de la OTAN de la necesidad imperiosa de acoger a España por ser la puerta al Mediterráneo. Y así fue. En un cable marcado como ‘Secreto’ el 5 de noviembre Kissinger ordenaba a su embajador ante la Alianza reactivar las gestiones: «Es muy importante hacer énfasis en las posibilidades que se abren ahora para Occidente para alentar la moderación y las instituciones democráticas en la vida política española».

Madrid y Washington firmaron el Tratado de Amistad y Cooperación en 1976 ya con Juan Carlos como rey renovando el acuerdo sobre las bases. España no entraría en la OTAN hasta 1982.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/452776/juan-carlos-se-hizo-confidente-de-la-casa-blanca-y-se-convirtio-en-su-gran-apuesta-para-controlar-espana

Había una vez…

Bianchi

… un circo que alegraba, etc., que cantaban los payasos de la tele que torturaron nuestra infancia con sus machistas letras y separación de roles de género, a estos me refiero, no a los «otros», los que ustedes se imaginan, sí, esos.

Esos que ahora, para llamar la atención del personal como sea, son capaces de guardarse el sentido del ridículo -va en el guión y en el bolsillo- y montarse en un globo aerostático o ponerse a bailar en un programa de variedades (como la vicepresidenta Soraya) o ir de copiloto en un auto de rally y dar unas volteretas y salir diciendo, como el chiste del bilbaíno, «joder, oyesss, para haberme matado, menos mal que soy de Bilbao, ochesss» (Albert Rivera que, recordemos, ya empezó su campaña hace ocho años, en Catalunya, saliendo medio en bolas en los carteles electorales). O tocando -mejor dicho: «rasgueando», no exageremos, que este no es Mark Knopfler, precisamente- la guitarra en «Hormigueros» (y donde haga falta) como Pablo Iglesias o, desinhibido, con Risto Meijide, igual lo transcribo mal, que uno no suele ver estos programas. El que, de momento, no se atreve a dar la nota es el apolíneo Pedro Sánchez, pero por insípido e insustancial (los que somos guapos tenemos este defecto), aunque, ojo, fue él quien llamó al programa de telebasura de Jorge Javier, que no sé cómo se llama, el programa, digo, para decirle, en riguroso directo, que se dice, que no dejara (Jorge Javier) de votar al PsoE, que íbamos a quitar el festejo (?) del Toro de la Vega donde se martiriza de mala manera al bicho. No, alguno me dejaré en el tintero, pero no me olvido del catalán del PSC, Miquel Iceta, bailando -eso no es bailar, es hacer gimnasia- alguna canción: patético. Por no hablar, aunque este es otro rubro, pero afluente del mismo río, de los «tránsfugas» como Irene Lozano que del partido neofalangista UPyD de la egocéntrica -y otras cosas que me callo- Rosa Díez, se pasa al pesebre del PsoE como quien se cambia de camisa (lo de «cambiar de chaqueta» ya sabíamos, pero no conservabas el escaño en Las Cortes, te pirabas por un resto de vergüenza, pero no, tratando con sinvergüenzas, va a ser que no). Esta moda la puso en marcha el PCE yéndose muchos de sus diputados al PsoE (Enrique Curiel, Cristina Almeida, Rosa Aguilar e ttutti quanti), o al PP (Cristina Alberdi, el exsindicalista Fidalgo, Nicolás Redondo Terreros) o al «sursum corda». Ahora le llaman «fichajes», término prestado del «planeta fútbol» (o «furbo», que diría Villar), como el militar, al parecer cesado por «falta de confianza», o sea, por no ser lo suficientemente fascista que es lo que se pide a un militar español, que insinúa la caverna mediática, como si «Podemos» fuera un peligrosísimo partido bolchevique, en fin, esta gente a su bola y a seguir las consignas y a preguntar dónde está la taquilla para cobrar, que ha fichado en el «mercado de invierno» el inefable «Koletas». No se descartan nuevas sorpresas, permanezcan atentos, no se vayan («stay tuned, don’t go»).

¿Estaremos acaso anticuados los que decimos -igual sólo soy yo- estas cosas? ¿No sabemos ver que ahora han cambiado los tiempos y la forma de atraer votos -ah, o sea, que era eso que llaman, manda güevos, «caladero»-, el marketing, las técnicas y hasta las «afinidades electivas» que decía Goethe (aquí les he pillado en renuncio a estos «artistas», que ni saben lo que digo)? Es posible. ¿Todo vale para atraer el voto hipnotizando al ciudadano, que se dice, como un encantador de serpientes? Eso parece.

Lo que nosotros decimos, haciéndonos eco de alguna voz, es que estas abundosidades obedecen a una suerte de «farandulización» de la «política» (la política de verdad es otra cosa, y la revolución el grado máximo de la política, su máxima expresión y mayor orden que derrumba -porque solo no se cae- el desorden de la producción capitalista) donde se aparenta estar más en contacto con la calle, qué guay, qué modernos somos, eso sí, siempre que el numerito salga por televisión, que ahí está la gracia, de tenerla.

Otros, como Zygmunt Bauman, lo llamarían «política líquida», queriendo decir algo así como light, feble y deleznable, desvaído y desleído, descafeinado, vaya. Hubo, hace poco -un diputado del PNV-, que lo llamó «efebocracia» por la presencia de emergentes «políticos» jóvenes que salen en la tele (y, si no sales en la caja tonta, no eres nadie, es sabido y está comprobado). Algo de eso hay, sí, pero no es la edad, mucha o poca, lo que determina el fondo de la cuestión, esto es, ir a la raíz de las cosas, que eso es ser «radical».

En fin, los payasos de la tele antaño y estos hogaño. Voy a ver una de Joselito.

Samir Amin ha quedado fuera de juego

Tras el Mayo del 68 en París, el economista egipcio Samir Amin estuvo de moda en los medios universitarios por sus teorías sobre el subdesarrollo, el Tercer Mundo y las economías llamadas “periféricas”.

Recientemente ha publicado un artículo sobre el imperialismo contemporáneo (*) que reincide en los tópicos favoritos de una corriente de economistas cercana a ese marxismo que circula en los medios académicos.

Aparentemente Amin pretende un sincretismo “marxista” en el que mezcla a Lenin con Stalin, Trotski y Bujarin, o a Mao con Chou En-lai y Den Xiao-ping. En el fondo, tras un tercermundismo imposible, lo que prevalecen son las viejas tesis de Kautski en la socialdemocracia alemana.

Hay que agradecer a Amin su voluntad deliberadamente revisionista, es decir, de modificar el marxismo, aunque en él es una prevención frente a posibles críticas, ya que nunca declara qué concepciones han quedado obsoletas y, además, se preocupa por defender sus propias tesis con invocaciones a Lenin que, más bien, son retóricas.

Por lo tanto, como tantos otros, Amin pretende hacer pasar sus propias concepciones sobre el imperialismo como si fueran leninistas, cuando son antileninistas.

Quien haya leído a Lenin sabe que el imperialismo es, más que nada, un etapa histórica que, como cualquier otra, está acotada en el tiempo. El imperialismo es el capitalismo mismo en su última etapa.

Por el contrario, para Amin la etapa premonopolista del siglo XIX también fue imperialista, por lo que confunde el imperialismo con el colonialismo. “El capitalismo histórico, dice, ha sido siempre imperialista”.

Pero luego para Amin el capitalismo tampoco conoce límites históricos. Toda la historia de la humanidad es capitalista, nada menos que “desde el año 1.000 en China”.

Ese tipo de concepciones no sólo derivan de que Amin no entiende el imperialismo como los marxistas, sino que ni siquiera entiende el capitalismo de la misma manera, lo cual es evidente en concepciones suyas que son típicamente proudhonianas, como la siguiente: “La violencia política internacional ocupa el lugar de la competencia económica”.

Como tantos otros tercermundistas, Amin reduce el imperialismo a una única contradicción (norte-sur, centro-periferia) en la que prevalece el saqueo y la violencia. El desarrollo del imperialismo, así entendido, reproduce esa dualidad, que se ensancha progresivamente como si fuera una maldición. Es una tesis lineal característica: los países del centro lo serán siempre, cada vez más poderosos, a costa de la miseria de los periféricos.

Un buen universitario, como Amin, debe poner de manifiesto su originalidad con la invención de neologismos y nuevos términos para vestir esas viejas teorías que parecen agotadas hace tiempo. En el caso de Amin esas teorías se llaman “capitalismo monopolista generalizado”, “superclase dominante emergente”, sistema de producción disperso o “globalizado”, etc.

Lo que Amin pretende es sostener algo parecido a lo que Kautski y Bujarin sostuvieron hace un siglo: que existe un “imperialismo colectivo” ahora representado por la triada (o troika) que forman Estados Unidos, Japón y Europa, que ese colectivo ha tomado “el lugar de los imperialismos nacionales históricos” y lleva a cabo una “gestión conjunta del mundo”.

Es la vieja teoría del ultraimperialismo, aunque Amin no cree que el centro tenga éxito en su “gestión conjunta del mundo” que, por el contrario, marcha hacia el desorden y el desequilibrio.

En fin, los nuevos conceptos y teorías de Amin no son tales. En su seno se ocultan las gastadas corrientes de la socialdemocracia. Amin quiere romper con las “limitaciones” del leninismo para dar un paso hacia atrás. No sólo está fuera de juego sino que se ha quedado anticuado antes de empezar. Sus explicaciones no sólo no explican los nuevos fenómenos, sino tampoco los antiguos.

(*) http://socialismo21.net/elimperialismo-contemporaneo-segun-samir-amin/

Arabia saudí rearma a los yihadistas para retrasar su derrota

La ofensiva del ejército regular de Damasco y sus aliados respaldados por los ataques aéreos rusos van más despacio de lo esperado debido al aumento del apoyo saudí a los rebeldes.

El ejército regular señala que el fin de la guerra se ha retrasado por el aumento del apoyo militar de Arabia saudí a los yihadistas. Arabia Saudí no se rinde en su intento de derrocar al gobierno sirio.

“El apoyo de Arabia saudí a los yihadistas no se detuvo, sino que ahora se intensifica de una forma sin precedentes, y esto es lo que ha retrasado las operaciones del ejército sirio”, dijo una de las fuentes anónimas del ejército regular.

Otra segunda fuente dijo: “Los saudíes están en un estado de locura, llevando al máximo la escalada”.

En el aumento de la ayuda de Arabia Saudí a los yihadistas se incluye el suministro de misiles TOW antitanques, fabricados en Estados Unidos, que ha sido la razón principal de que un ataque en la región Sahl Al-Ghab se detuviera.

Sahl al-Ghab es una llanura junto a la cordillera costera que es la patria de los alauitas. Los yihadistas avanzaron hacia la llanura de Al-Ghab a principios de este año, lo que apresuró la decisión rusa de intervenir en apoyo del gobierno.

Actualmente la batalla al sur de Alepo es una prioridad para el gobierno de Damasco y sus aliados, en particular Irán.

En las últimas semanas Arabia saudí ha reconocido que intensificará su apoyo a los yihadistas. Su ministro de Relaciones Exteriores dijo el 31 de octubre, que Riad estaba considerando intensificar el apoyo a los rebeldes, proporcionándoles “armas más letales”.

En colaboración con Arabia saudí y Qatar recientemente la CIA amplió el número de grupos rebeldes a los que clandestinamente entrega armas, incluyendo los misiles antitanque TOW.

En octubre han entregado un nuevo cargamento importante de esos misiles a los grupos terroristas que Estados Unidos cataloga como “rebeldes sunitas relativamente moderados” en el noroeste de Siria.

Sin embargo, las peticiones de los yihadistas para que les envíen armas antiaéreas parecen haber quedado sin respuesta, al menos hasta la fecha.

Fuente: http://www.reuters.com/article/2015/11/06/us-mideast-crisis-syria-idUSKCN0SV23O20151106

El Pentágono se declara desafiado por Rusia y China

Ayer el secretario de Defensa estadounidense Ash Carter acusó a Rusia de poner en riesgo el “orden mundial” impuesto por Estados Unidos con sus incursiones en Ucrania y sus declaraciones imprecisas sobre armamento nuclear, y dijo que el Pentágono busca formas creativas de impedir la hostilidad rusa y proteger a sus aliados.

Sus declaraciones son quizá las más duras que ha hecho sobre el ex enemigo de Estados Unidos en la Guerra Fría. Las realizó en la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan tras un viaje de ocho días por Asia, Carter también manifestó su preocupación por la creciente influencia de China y su posible reforzamiento militar. Pero sus palabras más duras fueron para Rusia.

Carter dijo que Rusia ha emprendido «actividades desafiantes» por mar, aire, en el espacio y el ciberespacio.

«Lo más perturbador es que los preparativos nucleares de Moscú plantean dudas sobre el compromiso de los dirigentes rusos con la estabilidad estratégica, su respeto hacia las normas contra el uso de armas nucleares, y si respetan la profunda cautela que los dirigentes de la era nuclear tuvieron respecto a esgrimir armas nucleares», dijo.

«No buscamos una guerra fría, ni caliente, con Rusia», aclaró. «No buscamos hacer de Rusia un enemigo. Pero no hay que equivocarse; Estados Unidos defenderá sus intereses, los de nuestros aliados, el ejemplar orden internacional y el futuro positivo que abarca a todos».

El trasfondo de los comentarios de Carter es la realidad que después de más de dos décadas de dominar las relaciones de las grandes potencias, Estados Unidos ve cómo Rusia se reafirma a sí mismo y cómo China expande su influencia militar más allá de sus fronteras. Juntas, tales tendencias ponen a prueba la supremacía estadounidense y su dominio del orden mundial.

Carter citó varios pilares del orden internacional que, argumentó, deberían ser defendidos y fortalecidos: la solución pacífica de disputas, la inexistencia de coacción, el respeto por la soberanía de los Estados y la libertad de navegación.

«Algunos actores parecen tratar de mermar tales principios y debilitar el orden internacional que ayuda a que los principios se cumplan», subrayó. «Los elementos terroristas, como el Califato Islámico, por supuesto, se oponen completamente a nuestros valores. Pero otros desafíos son más complicados, y dadas su magnitud y capacidades, potencialmente resultan más perjudiciales».

«Por supuesto, ni China ni Rusia pueden derrumbar ese orden», agregó. «Pero ambos presentan diferentes desafíos a ello».

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