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Obama y Putin: dos estrategias opuestas sobre el Ártico

Las reservas naturales son tan poco naturales como las reservas indígenas. El Ártico encierra un 13 por ciento de las reservas petrolíferas conocidas y un 30 por ciento de las de gas.

Es una región estratégica para Estados Unidos, para Rusia y también para las multinacionales petroleras. Además, es el Vaticano de los ecologistas, el “corazón del planeta”, un lugar sagrado.

Por diversos motivos, el Ártico concentra, pues, una parte importante de los conflictos mundiales en el terreno militar, económico e incluso ideológico. Sin embargo, la mayor parte de las noticias tienen como fuente al movimiento ecologista y pivotan sobre la fragilidad medioambiental, de tal manera que da la impresión de un choque entre David y Goliath, los verdes contra la industria petrolera, Greenpeace contra Shell.

En el mundo no hay mejor agencia de publicidad que Greenpeace, no por las intrínsecas cualidades de la organización sino por la favorable acogida que sus “informaciones” tienen siempre en los medios de comunicación de todo el mundo, lo cual es bastante sospechoso.

Como, por lo demás, Greenpeace pone en la picota a un sector tan característico del capital monopolista, como las petroleras, da la impresión de que dicho movimiento tiene algún componente progresista, y lo que es progresista tiene que ser necesariamente cierto. Nadie parece tener en cuenta que Greenpeace también es una multinacional y que la impresión es -más bien- que se trata de una batalla entre multinacionales.

En 2012 Greenpeace inició en todo el mundo una campaña publicitaria para “salvar” al Ártico con el típico alarde de medios de todo tipo en refinerías, maares, puertos y calles, además de un concierto “Réquiem por el Ártico” y la participación de conocidas estrellas, como la actriz Emma Thompson, que prestaron su imagen para la campaña.

En casi todo el mundo la campaña contó con un beneplácito generalizado. No sólo era algo inofensivo sino ejecutado por el bien de la humanidad y, sobre todo, por el bien del planeta (que es más importante que la humanidad).

… Excepto en Rusia, pero ya se sabe que Putin -a diferencia de otros- es un dictador… etcétera, etcétera. En setiembre de 2013 un tribunal de Murmansk condenó a ocho miembros de un barco de Greenpeace a dos meses de prisión por piratería. Fue un aviso para navegantes porque en Rusia la piratería se puede castigar con 15 años de cárcel…

No cabe duda que a Putin no le gustan los ecologistas, y menos los que perturban sus planes militares y económicos en el Ártico. Pero no es tan poco ecologista como parece. Hace lo mismo que la Casa Blanca: utilizar la ecología como instrumento de guerra propagandística. Rusia ha financiado las campañas de los ecologistas de una manera discreta, a través del gabinete Wakefield Quinn, con sede en las islas Bermudas, a través de la sociedad pantalla Klein y la fundación “Sea Change”, con sede en California. En 2011 esta fundación donó 100 millones de dólares a organizaciones ecologistas como “Natural Resources Defense Council”, “Food and Water Watch” o “Center for American Progress”.

No puede haber políticas más contrapuestas que las de Putin y Obama. El mes pasado Rusia anunció que de aquí a finales de año triplicará la extracción de petróleo en el yacimiento de Prirazlomnaya, dentro del Círculo Polar. Por el contrario, Obama ha cancelado los permisos de perforación en Alaska.

Poco antes que Obama, la Shell ya había renunciado a continuar sus perforaciones en el Ártico. El movimiento ecologista pareció ganar la batalla, pero antes hay que  averiguar de qué batalla estamos hablando, porque el binomio del petróleo y una reserva natural tan mimada como el Ártico siempre ha tenido un ingrediente ecológico que oculta el componente económico, estratégico y militar.

Que dicho componente sea estratégico no quiere decir que sea el mismo para Rusia que para Estados Unidos. Obama se retira del Ártico lo mismo que de otras regiones del mundo, como Oriente Medio. Por el contrario, para Rusia el Ártico es una pieza fundamental de tipo militar y económico.

Putin ha reactivado diez viejas bases militares soviéticas y ha construido otras cuatro nuevas.

En 2001 Rusia reclamó sin éxito ante la ONU la extensión de su zona económica exclusiva en el Ártico.

En 2007 clavó su bandera a 4.200 metros de profundidad bajo el hielo.

En agosto volvió a reclamar a la ONU una superficie de 1,2 millones de kilómetros cuadrados de hielo.

El primer ministro Medvedev ha anunciado un plan para multiplicar por 20 el tráfico marítimo a través del Ártico.

Dimitri Rogozin, director de la Comisión del Ártico Ruso, ha anunciado unas inversiones de 3.500 millones de euros de aquí a 2020.

La explotación del petróleo de Prirazlomnaya, ha dicho Putin, “ejerce una influencia estimulante sobre la presencia de Rusia en el mercado de la energía y va a reanimar la economía de Rusia”.

Otra diferencia entre Obama y Putin es que el primero se tambalea como un membrillo. Después de varios años de dudas, en agosto volvió a autorizar las prospecciones en el norte de Alaska y luego viajó allá para lanzar el típico mensaje ecologista: hay que luchar contra el calentamiento del planeta.

Naturalmente que su torpeza salió a la luz por enésima vez, hasta que el 16 de octubre recuperó el aliento y volvió a prohibir las perforaciones petrolíferas… hasta 2017.

La rectificación se presentó envuelta de nuevo en una mixtificación ecológica, aunque las verdaderas razones no se pudieron ocultar. En el Ártico las condiciones de extracción del petróleo son difíciles a causa de las temperaturas extremas y, por lo tanto, tiene costes por encima de la media de otras explotaciones. El yacimiento de Prirazlomnaya no es rentable más que a partir de unos precios de 50 ó 60 dólares el barril, por lo que ahora se encuentra precisamente en ese umbral.

Estados Unidos calcula que el bloqueo económico impuesto sobre Rusia, que afecta a casi un 70 por ciento del equipamiento necesario para explotar Prirazlomnaya, obligará a Rusia a cancelar sus planes sobre el Ártico, como les ha ocurrido a ellos mismos. También cree que Rusia no encontrará financiación para sacarlos adelante.

Lo mismo se puede decir de las explotaciones americanas en Alaska. La Shell ha abandonado sus explotaciones a causa de los bajos precios del petróleo.

No obstante, la retirada de Obama se explica más bien por razones estratégicas. A diferencia de Rusia, el Pentágono está cerrando sus bases militares en el Ártico. Por lo menos de momento.

Paradójicamente, a pesar de los pesares y, sobre todo, del bloqueo económico, la Exxon ha decidido invertir en Rusia.

Ucrania defiende el derribo por Turquía del bombardero ruso

Por si quedaran dudas del alineamiento de Ucrania con Turquía y con el yihadismo, el secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional del gobierno de Kiev, Alexandr Turchinov, declaró que los militares turcos actuaron correctamente al derribar el avión ruso.

Lo mismo que Turquía, los fascistas ucranianos le dan un giro de 180 grados a la realidad: “La Fuerza Aérea y las tropas antiaéreas de Turquía actuaron profesionalmente y así deben actuar las correspondientes unidades de cualquier país civilizado cuando su espacio soberano es violado por aviones militares de otro Estado”, dice la declaración.

Después Turchinov se permitió el lujo de amenazar a Rusia: “En caso de que nuestro espacio aéreo sea violado por aviones de guerra, los militares ucranianos deberán actuar del mismo modo, defendiendo el país de la agresión aérea”.

El Ministerio ruso de Defensa ha demostrado que el Su-24 no violó el espacio aéreo turco y que fueron los cazas turcos los que penetraron en el espacio aéreo sirio para derribarlo.

Incluso Michelle Baldanza, portavoz del Secretario de Defensa de Estados Unidos, ha declarado que “el Pentágono no puede confirmar que el avión ruso abatido se encontrara dentro del espacio aéreo turco”.

Franz Klintsevich, vicepresidente del comité de defensa y seguridad del Consejo de Federación de Rusia, la Cámara Alta del Parlamento ruso, calificó de “provocación” el derribo del Su-24.

El parlamentario resaltó que Turquía es “uno de los miembros más potentes de la OTAN en cuanto a armamento” gracias a Estados Unidos.

El accidente no afectará a la operación militar rusa en Siria, pero agregó que las decisiones de Moscú sobre el accidente se tomarán “de manera ponderada”. “Tenemos los nervios lo suficientemente templados como para no llevar la situación a una explosión”, declaró.

Turquía colabora con el Califato islámico derribando un caza ruso

Turquía ha derribado un bombardero Su-24 de la Fuerza Aérea de Rusia, generando una peligrosa escalada de la tensión entre ambos países.

Los dos tripulantes del bombardero, según el Ministerio de Defensa de Rusia, lograron catapultarse del avión y fueron tiroteados por los yihadistas cuando descendían en paracaídas en territorio sirio, muy cerca de la frontera con Turquía. Uno de ellos falleció. También falleció un miembro de la tripulación del helicóptero que acudió en su rescate.

Putin ha calificado dicha acción como una “puñalada por la espalda de
los cómplices del terrorismo”
, en referencia a Turquía. El Presidente del Gobierno, Dimitri Menvedev, tildó de “criminal y descabellada” la actuación de Turquía, que favorece a los yihadistas del Califato Islámico.

La colaboración de Turquía con el Califato Islámico “no es de extrañar”, dijo Medvedev, dado el interés económico directo de “algunos funcionarios turcos vinculados a los suministros de petróleo que se producen en las plantas controladas por el Califato Islámico”.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha pedido la intervención de la OTAN y la ONU mientras Rusia ha calificado lo sucedido como un “incidente muy serio”.

El Ministerio de Defensa de Rusia asegura que el avión, que volaba a 6.000 metros de altura, no abandonó el espacio aéreo sirio y fue derribado por un F-16 turco.

Este es el primer avión ruso abatido en Siria desde que Rusia comenzó sus bombardeos contra los yihadistas que hace cuatro años promovieron la guerra que desangra a Siria.

Para bombardear a los yihadistas sirios, Rusia se coordina con Estados Unidos y Francia para evitar incidentes entre sus aviones en el espacio aéreo sirio.

A pesar de ello, en varias ocasiones Turquía ha acusado a Rusia de haber violado su espacio aéreo. El 16 de octubre, la aviación turca derribó un dron de origen desconocido.

El imperialismo ha convertido a Somalia en otro paraíso yihadista

Un rapero yihadista de Alabama
La caída del halcón negro (y 3)

A pesar de sus feroces luchas internas, los diferentes grupos que combatían en Somalia tienen un punto en común: son nacionalistas, son antimperialistas y luchan contra la ocupación militar de su país.

Inicialmente la lucha nacionalista estuvo dirigida por un grupo denominado “Unión de Tribunales Islámicos”, que llegó a unificar casi la totalidad del país en 2006. Para impedirlo, la Unión Africana envió tropas de Kenia, llamadas Amisom, que, junto a las francesas, invadieron el país. Pronto al cuerpo expedicionario se le unió también el ejército etíope.

La ocupación militar no logró ninguno de sus objetivos declarados. Tras una guerra feroz, en 2011 Kenia y Etiopía lograron expulsar de la capital, Mogadiscio, a los Tribunales Islámicos.

No obstante, sus fuerzas se replegaron a las montañas y regiones más inhóspitas, donde continuaron la guerra.

Al mismo tiempo, el movimiento nacionalista somalí degeneró y se radicalizó. De los Tribunales Islámicos surgió Al-Shaabab, “los jóvenes” en lengua árabe, una organización que aparece de la lucha popular contra los ejércitos ocupantes y pronto pasa a ejecutar acciones indiscriminadas. Su desesperación le conduce a realizar secuestros y atentados suicidas, convirtiéndose en un movimiento temible.

El 4 de enero de 2011 en un atentado contra el complejo ministerial de Mogadiscio mataron a 82 personas.

Además Al-Shaabab extendió su radio de acción a los países vecinos, especialmente Kenia, que mantiene tropas dentro de Somalia, especialmente dirigidas contra los sitios más turísticos.

En setiembre de 2013 asaltan en Nairobi, la capital de Kenia, el centro comercial Westgate, causando 67 muertos en cuatro días.

En abril de este año llega su carnicería más conocida: 147 muertos en el asalto a la Universidad de Garissa, al este de Kenia.

Al-Shaabab es una fuerza capaz de movilizar entre 5.000 y 9.000 hombres armados y dispuestos a todo. En 2010 se incorporaron a Al-Qaeda.

Sin embargo, está fuertemente dividida. Además de un componente nacionalista, hay otro que predica la yihad internacional. También hay algunos partidarios de incorporarse al Califato Islámico.

Como consecuencia de sus rivalidades internas el movimiento ha padecido sangrientas purgas. La más conocida es la ejecución sumaria en setiembre de 2013 del yihadista estadounidense Omar Shafik Hammami, alias “Mansur El Americano”, que con 22 años se incorporó en 2006 a la lucha en Somalia y cuya cabeza el FBI cotizaba a cinco millones de dólares.

El yihadista de Alabama era una vedette del terrorismo con cuenta en Twitter. El rap era su instrumento preferido de propaganda. En 2007 le entrevistaron en Al-Yazira y en 2013 en The Voice of America, poco antes de que le mataran sus propios colegas de la organización.

Cuando le mataron estaba en compañía de otro yihadista de importación, Habib Ghani, alias Abu Osama Al-Britani, cuyo nombre lo dice casi todo acerca de su origen. A su vez, Ghani era la pareja de Samantha Lewthwaite, “La Viuda Blanca”, implicada en los atentados de Londres de 2005.

Al destruir Somalia, el imperialismo ha transformado al país en otro de los paraísos para los yihadistas procedentes del mundo entero. Algunos han llegado desde Chechenia…

Donde no gobierna el imperialismo, no gobierna nadie

Somalia conquistó su independencia en 1959 por la fusión de las colonias del sur, bajo dominación italiana, y norte, bajo dominación británica.Pero el problema de Somalia, como el de otros países de África, son unas fronteras artificiosas. Numerosos somalíes viven en las regiones vecinas de Kenia y Etiopía. Si todas las fronteras africanas que trazaron los imperialistas son inicuas, las de Somalia lo son especialmente, lo que ha conducido a la imposibilidad de mantener unas relaciones diplomáticas fluidas con ellos.

Durante la Guerra Fría Somalia viró hacia la URSS por dos razones distintas. La primera es que los vecinos cayeron en las garras del imperialismo y Somalia se decantó del lado contrario por puro impulso reactivo. La segunda es el dilatado contacto de los somalíes que vivían en Adén (Yemen) con los refugiados y represaliados políticos originarios de India, viejos y experimentados luchadores marxistas que combatían al imperialismo británico.

La influencia revolucionaria en Somalia tuvo su máxima expresión en el golpe de Estado de 1969 que llevó al poder a Siad Barré. Fue una etapa de esplendor, como tantas otras experiencias progresistas y revolucionarias del Tercer Mundo.

Cuando en 1974 Etiopía se unió a aquel proceso revolucionario, la situación en el cuerno de África empeoró notablemente para el imperialismo. Además, se abrió la posibilidad de que ambos países, Somalia y Etiopía, resolvieron sus problemas fronterizos amistosamente. Incluso Fidel Castro viajó a las capitales de ambos países para abrir una negociación.

Un acontecimiento significativo rompió aquel principio de acuerdo entre Etiopía y Somalia: la visita de Kissinger, secretario de Estado del gobierno de Nixon, a Mogadiscio. Kissinger no sólo representaba al imperialismo estadounidense sino al denominado Club Safari, un grupo de países (el Irán del Sha, el Congo de Mobutu, Arabia saudí, Marruecos, Pakistán, Francia) que se habían coaligado para frenar la penetración soviética en el Cuerno de África y en otras zonas, como Angola, Mozambique y las colonias portuguesas en las que desataron feroces guerras civiles contra el movimiento de liberación nacional.

En 1974 el gobierno de Siad Barré traicionó los principios en los que hasta entonces había creído. Se vendió al imperialismo, atacó a Etiopía, provocando la guerra de Ogadén para anexionarse aquella provincia por la fuerza.

Cuando alguien (una persona, un partido, un país) se traiciona a sí mismo, cava su propia tumba. La guerra de Ogadén fue el inicio de la agonía del gobierno de Siad Barré y de la propia Somalia.

El funeral fue en 1990, coincidiendo con la caída del bloque de países socialistas. Desde entonces Somalia no tiene gobierno pero tiene hambre. Tampoco tiene paz. Es un territorio devastado por luchas intestinas entre varias bandas de forajidos que responden al modelo perfecto del imperialismo: cada una de las cuales tiene su padrino y sobre ellas planea el halcón negro en forma de marines, US Navy, humvees, F-15, M-16…

En medio del desastre, en 1992, Estados Unidos puso en marcha una operación militar cínicamente llamada “Restablecimiento de la Esperanza” (Restore Hope) que supuso uno de sus más estrepitosos fracasos, ejemplificado por la película “La caída del halcón negro”.

Era la primera vez que los marines invadían una país africano para apoderarse de él. Eran los tiempos de las “invasiones militares humanitarias”, un precedente de lo que ocurriría luego en los Balcanes. Fue un fracaso porque la población somalí opuso una tenaz resistencia que los imperialistas no esperaban.

Los somalíes demostraron, una vez más, que es posible hacer frente al imperialismo, incluso en el terreno militar, y vencer. El imperialismo se tuvo que conformar con hacer lo mismo que en los Balcanes: balcanizar, es decir, dividir y enfrentar a los somalíes entre sí.

Desde la caída del Telón de Acero en 1990, donde no gobierna el imperialismo, no gobierna nadie. En estos últimos 25 años, casi la mitad de su historia, las crónicas Somalia sólo hablan de destrucción, sobre todo de destrucción de un Estado y de un gobierno, a fin de entregar el país al imperialismo, a sus ONG y a una multitud de grupos mutuamente enfrentados.

Para garantizar “la paz”, o sea, para garantizar la permanencia de la guerra, detrás de Estados Unidos han enviado tropas a Somalia sus vecinos y rivales: Kenia y Etiopía.

En 1974 el imperialismo empujó a Somalia contra Etiopía y ahora empuja a Etiopía contra Somalia. Las tropas etíopes ocuparon Somalia, con el beneplácito de la ONU, de la Unidad Africana y, sobre todo, del Pentágono.

El halcón negro cayó sobre Somalia (1)

La película de Ridley Scott “Black Hawk down” (titulada “La caída del halcón negro” en Latinoamérica), es una metáfora de la situación de Somalia y, por extensión, de otros países sumidos por el imperialismo en el caos y las interminables guerras civiles.

Pero a diferencia de esos otros países devastados, como Libia, cuyo desastre comienza con la Primavera Árabe de 2011, Somalia es una tierra arrasada desde hace ya un cuarto de siglo. Sucedió en 1990, coincidiendo con el desmantelamiento de la URSS, y no por casualidad.

Algún universitario de pacotilla dirá que es otro ejemplo de “Estado fallido” y nosotros diremos que no, que es un ejemplo de “Estado follado”, jodido, destruido y masacrado y que esa situación tiene autores identificables, que no son precisamente africanos: son los imperialistas de Washington, de Londres y de París.

Somalia aparece en la prensa como por arte de magia cuando los “piratas” secuestran algún barco pesquero. Entonces las situaciones vuelven a aparecer invertidas: los verdaderos piratas son los que van a las costas somalíes, las más largas de África (3.300 kilómetros), a arrebatar el alimento de los somalíes, que desde hace años padecen la mayor hambruna del continente negro.

Según la ONU en Somalia el hambre ha costado la vida de 250.000 personas y los medios dirán también que es una de esas “catástrofes naturales” que asolan el planeta, como la sequía, el viento o las mareas. Pero si en Somalia hay algún tipo de catástrofe es social y nada más que social.

Somalia tenía (tiene) todos los ingredientes para ser un país envidiable. Su situación en el Océano Índico no puede ser más estratégica. Atesora reservas de petróleo y numerosos recursos minerales. Su población no está dividida por diferentes religiones. Todos hablan el mismo idioma…

Esta vez no hay disculpa: Somalia no padece otra lacra diferente del imperialismo. Es un país que no tiene Estado. Es un país en guerra permanente. Es un país invadido y ocupado por Estados Unidos, por Kenia, por Etiopía, por… razones “humanitarias”, para socorrer a los hambrientos, para ayudar a los desplazados, para curar a los heridos, para evitar los secuestros…

La población de Somalia podría disfrutar de una vida muy holgada con el dinero y la ayuda que a ella destina la caridad imperialista, que es abundante e incluso sobra. Sólo las fuerzas internacionales de “mantenimiento de la paz” cuestan 1.000 millones de dólares.

Pero a pesar de la generosidad con que el imperialismo derrocha el dinero, en Somalia no hay paz sino todo lo contrario. Si repartieran los miles de millones entre los menos de 10 millones de somalíes, se darían un buen festín.

Si los imperialistas no pescaran sin licencia, de una manera que en cualquier país europeo está prohibida, como el uso de explosivos, la situación en Somalia podría mejorar porque la población no tendría los caladeros vacíos.

Si los imperialistas no arrojaran los desechos nucleares en su territorio, la salud de los somalíes no quedaría afectada. El tsunami de 2005 esparció por vastas regiones de Somalia la basura nuclear que los europeos han arrojado durante años por todos los rincones. Si no trataran a África como un vertedero, no sería necesaria la posterior asistencia médica, que no es -en absoluto- desinteresada.

El ejército israelí cierra otra emisora de radio palestina

El viernes el ejército de ocupación israelí atacó la sede de la estación de radio Al-Jalil en la Cisjordania ocupada. Al-Jalil es el nombre de la ciudad de Hebrón en árabe.

El ejército entró en los locales por la noche, según ha informado Ezz Haddad, el director de la misma. En su muro de Facebook la cadena ha insertado fotos mostrando a los soldados israelíes con su armamento, destrozando los equipos de la emisora y llevándose los ordenadores.

Radio France Internationale logro obtener las imágenes grabadas por las cámaras de videovigilancia en el momento de la entrada del ejérecito israelí.

Las tropas se incautaron de sus equipos de transmisión y ordenaron su cierre por un periodo de 6 meses.

A primeros de mes el ejército israelí cerró otra radio palestina, Al Hurria, en Hebrón, acusada de alentar los ataques con cuchillo y difundir “informaciones falsas” para incitar a la violencia.

La radio fue creada en 2002 en la franja de Gaza por Al-Fatah, el movimiento dirigido por el presidente palestino, Mahmoud Abbas. Su sede fue transferida a Hebrón después de que en 2007 Hamas tomara el poder en Gaza.

El cierre de la radio tiene relación con la fuerte escalada represiva de Israel. Desde el 1 de octubre la sangrienta ola de violencia en los territorios palestinos ha dejado 69 palestinos muertos. Además, otros 120 resultaron heridos.

Cada vez menos, cada vez más avenidos

Los dirigentes del Frente Al-Nosra están contentos. Ayer insertaron un vídeo en internet agradeciendo a los “moderados” del “ejército libre” los misiles anticarro Tow de fabricación estadounidense que les han suministrado.

Es otra prueba adicional de que en la guerra de Siria no hay más que una liga: no hay terroristas de primera y segunda división y el “ejército libre” juega el papel de intermediario para que las armas lleguen a su destinatario final.

Hace meses que el Frente Al-Nosra, el “ejército libre” y el Ejército de la Conquista se coordinan y combaten conjuntamente en Alepo, en Latakia, en Hama y en Idlib. En las localidades que ocupan se reparten el control de los barrios.

La colaboración entre todos ellos se ha intensificado tras la intervención de la aviación rusa, hasta el punto de que Al-Qaeda está negociando la unificación de todas las fuerzas yihadistas en un único frente.

Los padrinos que mueven las riendas del yihadismo en Siria exigen dicha unificación a fin de que la ayuda sea realmente efectiva.

No obstante, lo que está impulsando dicha coordinación es la pérdida efectiva de terreno. Ahora los yihadistas se apiñan sobre un territorio más reducido. Un mes después de la intervención rusa se estima que han perdido un tercio del territorio que anteriormente ocupaban.

Los yihadistas también se avienen mejor porque son menos. En declaraciones al canal de televisión Al Ajbariya TV, el sirio Salim Harba dijo a comienzos de este mes que los yihadistas han perdido más del 65 por ciento de sus comandantes y más del 60 por ciento de sus depósitos de armas y municiones así como más de la mitad de sus centros de mando y control.

De ahí que se hayan multiplicado los suministros de armas al yihadismo procedentes de Estaados Unidos, Arabia saudí y Qatar. Recientemente el Frente Al-Nosra ha recibido cerca de 500 misiles Tow de Arabia saudí.

Mambrú se fue al fútbol

Bianchi

Y no a la guerra, como cantaban los niños franceses haciendo mofa del inglés Duque de Marlborough (españolizado en «Mambrú»). Y es que tal parece que vaya uno a la guerra, y no a un estadio de fútbol (o «furbo», que diría Villar), a juzgar por las medidas de seguridad adoptadas «por las autoridades» (que estarán en el palco) en el clásico Real Madrid-Barcelona del sábado día 21.

Haremos una pequeña revistilla de prensa donde reproduciremos los párrafos que se nos antojan más significativos. Todos son del sábado, 21. Empezaremos por el matutino diario catalán «La Vanguardia» (con Franco «La Vanguardia Española») donde se dice que «el estadio madridista estará rodeado por tres perímetros de seguridad, donde operarán en total 1. 200 policías nacionales y unos 1.200 agentes privados contratados por el club blanco. A este personal hay que añadir otros agentes de la policía municipal, así como trabajadores de servicios sanitarios». Continúa el editorial con algo digno de subrayar, lean y juzguen ustedes: «La seguridad -dice el rotativo de los Godó- se presenta a menudo como un enemigo de la libertad. Y es verdad que el aumento de una comporta en ocasiones la restricción de la otra. PERO EN ESTA OCASIÓN VAN DE LA MANO» (mayúsculas mías). Suena al latinajo «excusatio non petita…», pero bueno. Y acaba aleccionando al aficionado con este aplastante argumento: «Los aficionados deben ser conscientes de la coyuntura por la que atravesamos. Y, por tanto, deben estar dispuestos a admitir incomodidades en la fase previa al encuentro. Todo indica que así será, que habrá cacheos generalizados y también colas, en un estadio a rebosar». O sea, jódete y baila.

El tabloide catalán, afín al PSOE-PSC, «El Periódico» titula su editorial de manera harto explícita «Blindaje en el clásico del fútbol español» donde podemos leer que «(…) además de ese visible cordón de seguridad se han hecho públicas recomendaciones sobre la conveniencia de llegar con tiempo suficiente al estadio y de no acudir con mochilas y bolsos de grandes dimensiones ( …) Entramos -continúa y remarco esto- en unos tiempos en los que asistir a un espectáculo masivo estará acompañado, todavía más, de un inevitable rigor en el control, QUE PIDE LA MÁXIMA COLABORACIÓN Y COMPRENSIÓN DEL PÚBLICO» (mayúsculas otra vez mías). O sea, que nos van mentalizando … Propósito muy loable, ciertamente. Típico de gente civilizada.

Pero dejémonos de sarcasmos y vayamos al grano porque, como editorializa el monárquico y vetusto «ABC», asistimos -es el titular- a algo que es «MÁS QUE UN PARTIDO, MÁS QUE FÚTBOL» donde se espiga alguna perla como que, para los despistados, «el Estado está poniendo de su parte unos recursos policiales sin precedentes (…) Las aficiones han sido emplazadas a acudir con tiempo al campo porque los cacheos van a ser exhaustivos. Alcantarillado y pisos en alquiler alrededor del estadio madridista han sido revisados al milímetro».

Una vez aliviados, ABC va a lo que le interesa y dice: «Por eso, nadie debe contribuir a generar más tensión de la ya acumulada desde hace una semana, cuando unos grupos terroristas asesinaron a decenas de ciudadanos en el centro de París. Esta petición concierne a las dos aficiones, pero especialmente -y aquí vienen mis mayúsculas- A AQUELLOS AFICIONADOS DEL BARÇA (sic) QUE QUIERAN EXHIBIR LAS BANDERAS SEPARATISTAS DE LAS BARRAS Y LA ESTRELLA». Y remata la faena de aliño con un «al margen de su ilegalidad, la presencia de ‘esteladas’ (comillas de ellos) en el Bernabéu sería un ACTO DE PROVOCACIÓN INTOLERABLE» (mayúscula mía, que se echaban en falta ya).

Bien, ya avisados, el diario EL PAIS nos aconseja cómo debemos ir al ver el -que ahora les ha dado por llamar- «clásico». Presten atención. Las medidas de seguridad, en un partido calificado de «alto riesgo» serán «extremas». Los controles -leemos- empezarán desde el jueves (pasado, se entiende), con registros en el perímetro del estadio con perros adiestrados en la detección de artefactos explosivos. El día del partido -el sábado, a las 18. 15- se dispondrán tres anillos de seguridad en torno al recinto para cachear minuciosamente a cada uno de los asistentes. Como anunció la delegada del Gobierno en Madrid, «SE EXAMINARÁN HASTA LOS BOCADILLOS» (subrayado mío, sí). Estos controles provocarán que las puertas del estadio blanco se abran, de manera excepcional, tres horas antes del partido. En los tres anillos de seguridad se le solicitarán a los aficionados la entrada del partido, el abono y el carnet de identidad o pasaporte como identificación. En todas la puertas de acceso -continúa lo que es información y no editorial- se colocarán detectores de metales y se activarán las medidas habituales estipuladas por Antiviolencia para los encuentros calificados de alto riesgo, como la separación de aficiones en el desplazamiento y la ubicación en el estadio o la grabación de la totalidad del graderío PARA VIGILAR LOS MOVIMIENTOS Y EL COMPORTAMIENTO DE LOS ESPECTADORES (adivinen quién subrayó). Para agilizar el exhaustivo proceso de registros e identificación, la policía aconseja llevar los elementos básicos (teléfono, cartera y llaves), prescindiendo de mochilas, bolsas, ordenadores y otros dispositivos electrónicos como los que hay que separar del equipaje en los controles de los aeropuertos.

Tome aire el lector, respire, que acabaremos con una «firma», es decir, una pluma de prestigio, que se dice. Se trata del director de «AS», Alfredo Relaño, que nos dice que «hoy -por el sábado- será un poco más incómodo acudir al fútbol, pero merecerá la pena. Lo suyo (o sea, lo de la plebe aficionada, supongo que se referirá Nota mía. Bianchi), ya saben, es ir pronto (…) Y OBEDECER Y RESPETAR A LAS AUTORIDADES EN LOS CACHEOS Y REGISTROS» (ya ni me molesto en decir de quién son las mayúsculas). Y nada de protestar porque, nos instruye Relaño, sería «injusto para con la persona que está haciendo su trabajo en favor de la seguridad de todos. En los tiempos que corren ES MÁS NECESARIO QUE NUNCA OBEDECER A LA AUTORIDAD Y RESIGNARSE A UNAS MEDIDAS DE SEGURIDAD NUEVAS, EN CIERTOS CASOS EXTREMAS».

No queremos fatigar más al lector. Ni tampoco sacaremos conclusiones -no por falta de ganas- salvo una, a saber: ¡¡¡que les den mucho por el bul y que vaya al fútbol su puta madre !!! Y es que van a acabar hasta con la droga del pueblo.

Buenas tardes.

¿Qué hace Estados Unidos en África?

José García Botia

“El mar baña nuestras costas, el mundo yace a nuestros pies. El vapor y
la electricidad han acabado con las distancias. Todas las tierras sin
propietario en la superficie del globo, principalmente en África, deben
convertirse en el campo de nuestras operaciones y de nuestro éxito

(Rey Leopoldo de Bélgica, 1861)

Mientras en occidente todos hemos tenido nuestras miras puestas en Irak, hay una fuerte estrategia por parte de Estados Unidos puesta en marcha en la década de los 90 sobre la Región de los Grandes Lagos cuyo objetivo es África. Lo que este continente tiene bajo su suelo está aún por sacar, y es mucho, muchísimo. Desde el Golfo de Guinea hasta Angola es todo una sucesión de bolsas de petróleo bajo el mar. Desde la República Centroafricana hacia abajo es todo tierra con unas reservas mineras inmensas.

Mientras se retransmiten por televisión o son noticia diaria guerras como las de Afganistán o Irak, las guerras en África son totalmente ignoradas (salvo cuando muestran atrocidades indignas de seres humanos).

De entre ellas son de crucial importancia las de Angola y las de la región de los Grandes Lagos. En ésta última todo gira en torno a la República Democrática del Congo (el antiguo Zaire del dictador Mobutu). Este país posee bajo su suelo en cantidades a veces asombrosas: oro, diamantes, cobre, cobalto, manganeso, zinc, cadmio, plata, uranio y otros minerales escasos en el planeta y de gran valor estratégico como coltán, casiterita, europio, thorio, niobio y pirocloro. Por ejemplo: la media mundial de extracción de oro por tonelada de tierra removida está en 11 g. y en amplias regiones del este del Congo está entre 6 y 7 Kg. Incluso se llega a los 16 Kg. Se calcula que sólo con la mitad de las reservas de oro estimadas en la mina de Sezere se tendría para pagar toda la deuda externa del Congo. El cobre y el cobalto presentes en los residuos de la mina de Kolwezi se valoran en unos 16.000 millones de dólares. El coltán es un mineral escaso en el planeta compuesto por colombio y tántalo. El tántalo es tan resistente a la corrosión como en vidrio, muy resistente a las temperaturas, de muy poco peso, superconductor. Es necesario para la fabricación de teléfonos móviles, satélites, reactores nucleares, misiles, se emplea en ciertas piezas de las naves espaciales… Hasta el presente se explotaba en Tailandia, Canadá, Brasil, Bolivia y Australia. Pero tras descubrirse su presencia en la R. D. del Congo, y en unas altas concentraciones, actualmente la mayor parte de la producción mundial se obtiene del Congo.

Y toda esta riqueza está acumulada en el este del Congo. Pero además la R. D. del Congo estratégicamente es fundamental: está por el centro del continente y al ser tan grande (unas 5 veces nuestro país) tiene frontera con otros nueve países. Controlar la R. D. del Congo es un paso clave para controlar el África subsahariana.

Desde hace tiempo los americanos van detrás del Congo […] De repente son noticia mundial acontecimientos de esa región que afianzan ciertas ideas en el subconsciente colectivo, como las matanzas de tutsis por parte de los hutus que nos hacen pensar que el origen de todas las desgracias y barbaridades de la zona se debe a una guerra de origen étnico. Como si dos etnias que han convivido en el mismo terreno durante siglos se hubieran vuelto de repente locas. En esta región la planificación de los pasos a dar y los medios estratégicos puestos en marcha por parte de Estados Unidos y un grupo de multinacionales han sido muy eficaces. Han logrado entre otras cosas: que se piense que en Ruanda lo único que pasa es que hay un odio irracional entre hutus y tutsis; que el único genocidio ha sido el de tutsis en 1994; que no se sepa de la invasión del este del Congo por parte de los aliados de Estados Unidos -Uganda, Ruanda y Burundi- (desde el verano de 1998), aún cuando ésta sea una guerra bárbara y cruel con 3’5 millones de muertos hasta la fecha (se le ha llamado guerra mundial por África); han conseguido bloquear todos los pasos de la ONU que pudieran pacificar la zona y que podrían haber evitado las masacres hutus-tutsis y la de los congoleños invadidos; aunque no han podido evitar que un “Grupo de Expertos” enviados por la ONU a la R. D. del Congo redacten interesantes informes en donde queda totalmente clara y sin ningún lugar a dudas que hay una invasión del territorio congoleño con la única finalidad de saquear sus riquezas.

Sin embargo han logrado bloquear a la ONU para que no se tomen las medidas propuestas por dicho grupo […] medidas como un embargo de oro, diamante, coltán y armas en la zona; véase, por ejemplo el informe S/2001/357 de Naciones Unidas –aunque en este importante documento hasta es sospechoso, como mínimo, que tras hacer un estudio exhaustivo del conflicto “solo” aparezcan implicadas en el tráfico ilegal de estos minerales compañías europeas y ninguna americana-); han conseguido poner al mando de la R. D. del Congo a L. D. Kabila (aliado suyo por entonces) y posteriormente (cuando ya no satisfacía suficientemente sus intereses) “que fuera asesinado”; han logrado finalmente que no se sepa nada de esto, ni tenga importancia en la opinión pública de los consumidores del norte.

Respecto a Angola es curioso que se haya llegado en estos momentos a la paz después de unos 30 años de guerra entre la UNITA de Jonás Savimbi y el gobierno de Jose Eduardo dos Santos. Estados Unidos apoyaba a UNITA; Cuba y la ex URSS al gobierno angoleño. La principal fuente económica para el gobierno era el petróleo y para UNITA eran los diamantes.

La dinámica era que mientras hubiera diamantes y petróleo ambos bandos podían seguir comprando armas y como ninguna de ambas cosas se acababa la guerra no cesaba. Cae la Unión Soviética, pero la guerra de Angola sigue… En febrero de 2002 el presidente de Angola tiene una cita con G. Bush en la Casa Blanca (la fecha se concertó en septiembre de 2001) y qué casualidad que el mossad le pasara a las tropas gubernamentales la localización exacta de dónde se encontraba Savimbi justo pocos días antes de que Eduardo dos Santos tomara el avión hacia la Casa Blanca. Las palabras de Bush debieron ser claras: “paz a cambio de diamantes y multiplicar la producción de petróleo”. Dos Santos debió de aceptar, pues con la paz Angola está aumentando rápidamente su producción de petróleo (se prevee que llegará a 1,5 millones de barriles diarios). Y es que antes de los ataques a Irak y Afganistán, Estados Unidos ha realizado una serie de movimientos estratégicos previos y en torno al petróleo (por si se le fuera de las manos la situación del Golfo Pérsico): intentos de golpes de estado en Venezuela; la ya mencionada paz en Angola; el aumento de producción de petróleo en Guinea Ecuatorial; las presiones para que ahora se lleguen a acuerdos de paz en Sudán […]

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