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Cuando el terror viste ropajes budistas

Deberíamos reflexionar un poco más acerca de los motivos por los cuales nos hemos dejado inculcar un estereotipo de las diferentes religiones, de manera que, aunque no sepamos apenas nada de ellas, las asociamos mecánicamente a ciertos clichés en los que hay causas y efectos, culpables y víctimas que, por cierto, son siempre los mismos. Se repiten cansinamente.Así, el islam es, per se, la religión del fanatismo, el terror y la intolerancia, mientras que el budismo es todo lo contrario: la paz, el amor al prójimo y el buen rollito. No hay nada más peligroso que un imán, ni nada más inofensivo que un monje budista.

Myanmar, la antigua Birmania, es un país budista en el que hace dos semanas las elecciones las ganó una mujer, Aung San Suu Kyi, que además de dirigir la Liga Nacional para la Democracia, es Premio Nóbel de la Paz.

Todo cuadra. Es el tipo de noticias que nos transmite un cliché de un país y una religión donde todo va bien.

Pero hay un monje budista, llamado Wirathu, que no cabe en nuestros pequeños esquemas. Quizá se pueda resumir su personalidad diciendo que desde 2001 le gusta que le llamen “El Bin Laden budista”.

En Europa diríamos que el monje Wirathu es un fascista porque su objetivo es exterminar a la minoría musulmana de Myanmar (Birmania), los rohingyas, que suponen el cinco por ciento de la población.

El budista quiere un genocidio, apela públicamente a ello, sin pelos en la lengua y, a pesar de las elecciones, dentro de poco correrá la sangre porque las cosas no pintan nada bien para los islamistas birmanos.

A pesar del budismo en Myanmar a los rohingyas de les privó en 1982 de su derecho de voto a causa de una ley impuesta en los tiempos en que el país vivía bajo una dictadura.

… O más bien habría que decir que era un califato porque los militares impusieron el budismo como religión del Estado. A los musulmanes se les privó de su nacionalidad. 1,3 millones de personas dejaron de ser birmanos de la noche a la mañana; desde entonces son apátridas. No tienen ningún derecho ni tampoco a dónde ir.

Pero la dictadura acabó. Llegaron los demócratas y los Premios Nóbel de “la paz”. Ganaron las elecciones, pero cambiaron las cosas tanto como en España durante la transición. Ya saben…

Cuando tras las elecciones a un periodista se le escapó la palabra “genocidio” en referencia a los rohingyas, la presidenta Aug San Suu Kyi dijo que no había que exagerar.

El monje budista es uno de los principales instigadores de las oleadas de violencia contra los musulmanes que se producen regularmente, con el resultado de miles de muertes. Los budistas les asesinan a machetazos con absoluta impunidad, queman sus tiendas y quieren aprobar un ley que prohíba los matrimonios entre personas de diferente religión.“A principios de abril [de 2013], cuando viajé a Meiktila para investigar la violencia, prácticamente no quedaban musulmanes en aquella ciudad de unos 100.000 habitantes. Unas 18.000 personas, la mayoría musulmanas, se habían visto obligadas a abandonar sus casas y vivían entonces en campos de desplazados internos improvisados en escuelas vigiladas por el ejército. Eran nuevos desterrados en su propia tierra, en un país en el que ya se cuentan por centenares de miles. El acceso a los campos oficiales estaba prohibido a los periodistas, pero era posible visitar un campo clandestino cerca de la ciudad con algo más de 3.000 desplazados musulmanes”, cuenta un periodista (*).

Estamos hablando de Myanmar (Birmania), un país al que la mayor parte de nosotros no seríamos capaces de situar en un mapa. En la televisión las noticias nunca hablan de países así, que no interesan a nadie, que no atraen audiencia sino que la alejan y, por lo tanto, alejan a la publicidad.

Sólo aparece en las guías turísticas, en los documentales exóticos de National Geographic… Si pudiéramos pagarnos el viaje, iríamos con mucha más tranquilidad allá que a Irán. Por eso hay países que no están en las agencias de viajes, ni en las promociones de touroperadores.

Si no se lo creen hagan la prueba. Vayan a una agencia de viajes y pidan un folleto turístico de Myanmar (Birmania) para ver los trajes típicos, la naturaleza ubérrima y los espectaculares edificios, que contrastan con los de Kabul, por poner un ejemplo.

A pesar del monje Wirathu, el budismo no es el problema de Myanmar (Birmania) como el islam no es el problema de Afganistán. A lo largo de la historia ninguna religión ha sido nunca la causa de ningún problema, sino su consecuencia.

Cuando la situación en Myanmar (Birmania) explote porque los rohingyas no se dejen exterminar pacíficamente, entonces ya tenemos la noticia escrita de antemano: los islamistas birmanos se pasan al yihadismo… Hasta entonces todo era un oasis de paz… Etcétera, etcétera, etcétera…

(*) http://www.eldiario.es/desalambre/Violencia-nombre-budismo_0_147335705.html

Los sionistas de Nueva York no pueden con Roger Waters

Roger Waters en 1970
Roger Waters, el bajista del grupo de rock Pink Floyd, además de músico, es también un defensor de la causa palestina y promotor de las iniciativas de boicot a los productos israelíes en el mundo.

El 1 de noviembre tocaba en un teatro de Nueva York, que el Centro Simon Wiesenthal trató de boicotear. Hicieron un llamamiento para que quienes hubieran cobrado entradas exigieran la devolución de su importe. Querían un concierto sin público.

Su fracaso ha sido total. No sólo nadie pidió la devolución del precio de las entradas sino que se agotó el aforo en su totalidad. El problema fue el de encontrar alguna en la reventa.

Junto con otras leyendas, como Neil Young, Waters es un músico comprometido de los que ya quedan pocos. En varias ocasiones ha viajado a Palestina para solidarizarse con la población masacrada por el sionismo.

Es un activo promotor de la campaña para que los artistas se nieguen a actuar en Israel mientras siga ocupando los territorios palestinos. No oculta su desprecio a los sionistas que tratan de intimidarle.

Los sionistas le han acusado de ser un “simpatizante nazi”. Es lo que más le molesta a
Waters. “No sólo mi padre, el teniente segundo Eric Fletcher Waters,
murió en Italia el 18 de febrero de 1944 luchando contra los nazis; yo
fui criado en la Inglaterra de posguerra, donde recibí la educación más a
fondo sobre el tema del nazismo y donde no me ahorraron ninguno de los
horribles detalles acerca de los crímenes atroces cometidos en nombre de
esa sucia ideología”
.

El cantante dice que no “odia a los judíos”, enfatizando que “tengo muchos y muy buenos amigos judíos, uno de los cuales, curiosamente, es el sobrino del fallecido Simon Wiesenthal”. Agrega que su nuera, y por tanto sus dos nietos “a quienes amo más que a la vida“, también son judíos.

En sus entrevistas afirma que “colaborar con Israel es sostener a los colonos que queman a los bebés y a los soldados que aplastan con excavadoras a los jóvenes paacifistas como Rachel Corrie”.

Palomares

Bianchi

En enero de 2016 se cumplirán cincuenta años del «incidente» de Palomares. El día 17 de enero de 1966, sobre el cielo de Palomares, una aldea almeriense próxima al Mediterráneo, dos aviones militares norteamericanos, un B-52, prototipo de bombardero estadounidense utilizado para devastar las selvas vietnamitas, y el avión nodriza que le abastecía de combustible en pleno vuelo, chocaron entre sí y cayeron a tierra en medio de una gigantesca bola de fuego. De las cuatro bombas atómicas de hidrógeno que portaba el B-52, dos se rompieron al estrellarse contra el suelo lo que provocó una grave contaminación de uranio y plutonio.

Aquello, como no podía ser de otra forma, se trató de ocultar, pero entre lo que se filtró reproduciremos las declaraciones -de un cinismo sublime- del embajador de los EE. UU en España que manifestó -con un morro que se lo pisa- que ese «accidente nuclear» habría traído consigo la modernización de toda esa comarca almeriense: «estos pueblos eran desconocidos y hoy -entonces- tienen fama universal (…) Sí, en efecto, probablemente hemos metido a esas gentesen el tiempoen nuestro tiempoen un tiempo de bombas atómicas» (diario «Arriba», órgano del Movimiento Nacional, 3-4-1966).

Con no menor desparpajo hijoputil, un plumilla llegó a escribir que el «accidente»«ancla firmemente a la región (?) de Palomares en el mapa turístico de España» («Arriba», 10-3-66). La prensa venal franquista, encima, riéndole las «gracias» al embajador yanqui quien, por cierto, protagonizara el célebre baño que se dio en aguas almerienses junto a Fraga Iribarne, con su meyba, ministro de Información y Turismo a la sazón, para hacer ver que allí no había pasado nada, oiga. No faltaron quienes dudaron de que aquella playa fuera almeriense…

En 1968 Isabel Álvarez de Toledo y Maura, Duquesa de Medina Sidonia -con el tiempo conocida como la «Duquesa Roja»-, escribió un libro sobre Palomares donde, por una parte, reconstruía unos hechos en buena medida desconocidos para la opinión pública española, sometida a un «silencio impuesto» y «la mentira oficial», y por otra parte, denunciaba la precaria situación sanitaria y económica de los campesinos y pescadores de la zona contaminada. Mutilado el texto por la censura de la época, llamada entonces «consulta previa», y relegado después, en la Transición, al olvido, el valioso manuscrito sigue inédito hasta ahora, como quien dice.

Al principio, la consigna oficial fue negar toda peligrosidad derivada del «accidente». Cuando se rescató del mar la cuarta bomba, los técnicos norteamericanos reconocieron, sin embargo y a toro pasado, la destrucción apocalíptica que se habría producido en el caso de haberse provocado una reacción en cadena de alguna de ellas: «el paisaje se hubiera transformado en algo muy parecido a un cráter lunar, en un radio de 15 kilómetros. Palomares, Villaricos, Mojácar, Cuevas de Almanzora (donde nació, haremos una digresión, el fascista y presunto periodista Carlos Herrera que seguro que hoy restaría importancia a aquel «incidente» que estuvo a punto de matar a sus propios paisanos), Vera y Garrucha hubieran quedado completamente arrasadas y sin ningún vestigio de vida animal o vegetal. Más de 60. 000 muertos amén de que la lluvia radiactiva hubiera caído en una extensión mínima de 800 kms. cuadrados» («El Alcázar», 4-5-66 y «Pueblo»). Como dice la autora, los 24 megatones de la bomba recuperada del mar «suponían una potencia cinco mil veces superior a la de aquella ‘modesta’ (comillas mías) bomba que destruyó Hiroshima». Más tarde se supo que la contaminación radiactiva registrada en Palomares fue la más grave contaminación de plutonio registrada hasta entonces en el mundo. Los vecinos desinformados totalmente. Al revés, como coña, como típica estampa de Celtiberia Show, la bomba del «tío Pedro» -no confundir con el «Tío Pepe» de la Puerta del Sol madrileña, es broma- constituyó la máxima atracción -como ese resto de basura espacial que ha caído hace pocos días en un pueblito de Murcia, en Mula-. A su alrededor había «recuerdos» para todos: pedazos de metal anormalmente gruesos, piezas inidentificables y otros «souvenirs». Los chiquillos jugaban con lo que encontraban de restos del ostión de los aviones siniestrados. Los mayores, más «científicos», trataban de averiguar su composición cortando trozos a navaja. Se manipulaba la bomba H sin precaución ni miedo ni nada. Lejos de nosotros burlarnos de gentes sencillas -algo que no nos lo permitiríamos jamás-, pero la cosa tiene ribetes de humor (negro) berlanguiano. Además, ¿por qué iban a tener miedo o adoptar precauciones si el propio ministro, Fraga Iribarne, disipaba con su habitual contundencia toda duda razonable declarando que «puedo asegurar rotundamente que no hay en la tierra ni en el mar ningún tipo de contaminación» («Arriba», 13-2-66). Y se dio un chapuzón para convencer a los «conspiranoicos» de entonces. Grande don Manuel, cómo te echamos de menos.

A Emilio Romero, director del diario «Pueblo» (órgano de los sindicatos verticales franquistas), que no sonará mucho a nuestros miles y miles y centenares de miles de nuestros lectores, qué digo miles, ¡¡millones!!, era entonces, cuando sólo había una televisión, aunque hoy, para el caso, casi lo mismo en cuanto a la emisión de mensajes-consignas y el masajeo del personal, era, digo, tan «popular» como el recién desaparecido, servil y amanerado, Jesús Hermida, que ya sonará más y que, por cierto, hiciera sus primeras armas en el diario de Emilio Romero, «Pueblo». A este «busto parlante» (soltaba peroratas y homilías en TVE -en blanco y negro- para aleccionar a la chusma), a Romero, decíamos, le costaba creer que toda una duquesa se pusiera al lado del pueblo y apoyara sus reivindicaciones. No le entraba en la cabeza y, la verdad, algo de razón ya llevaba, pues lo de la duquesa y su deriva, como se dice hoy, no era precisamente la norma…

Terminaremos diciendo que en 1985 (antes había que leer «Le Monde» para enterarse de «lo de Palomares», el que supiera francés, claro, y a su corresponsal -muy odiado por Fraga- José Antonio Novais, o «France Soir» o la agencia «France Press» del país vecino) apareció el único libro específico sobre Palomares publicado por un español hasta la fecha: «Las bombas de Palomares, ayer y hoy». Madrid. Ediciones Libertarias, hoy inédito, aunque se agotó en su día pese a la mala distribución. El autor fue Rafael Lorente, diplomático psoecialista vinculado a Tierno Galván -el «Profesor»– y buen conocedor de la costa almeriense hasta tal extremo que fue testigo presencial y de excepción del «accidente», pues se encontraba el aciago lunes del 17 de enero de 1966 en la playa de Mojácar y vio el choque de los aviones sobre el cielo azul y acudió enseguida a Palomares a fisgar. Sus declaraciones al diario «Le Monde» fueron decisivas en la difusión internacional de la cosa. Lorente no aceptaba en su libro la versión oficial USA y mantenía, basándose en su observación directa y en la otros testigos oculares, que fueron tres -y no dos- los aviones que se fostiaron: dos bombarderos B-52 y un avión cisterna KC-135. Lorente se quedó ciego a los dos años del «accidente» y murió en 1900 de cáncer.

Hoy, quienes niegan a los catalanes decidir qué cosa quieran ser, si separarse o no, siguen vendiendo su solar al imperialismo yanqui con sus bases navales y aéreas. Claro que, como dice la prensa adicta -al igual que la prensa franquista de entonces-, eso «crea puestos de trabajo». Unos patriotas es lo que son. Y nosotros unos insensatos desagradecidos.

Europa ha exportado el yihadismo a Oriente Medio

El 2 de junio de 2013 algún degenerado subió a internet un vídeo con la típica escena dantesca del degollamiento de un anciano chiíta, a quien unos europeos le rebanaban el pescuezo llamándole “hereje”.

Pero como no hablaban el árabe, se expresaban en francés con el típico acento bruselense. Los que rodeaban al verdugo hablaban en holandés o en flamenco.

Los asesinos habían viajado desde Europa occidental hasta Siria para asesinar cobardemente a un sirio, al que se podía ver desnudo en el suelo, gimiendo.

Los europeos son los que degollan a los árabes en su propio país, graban la escena, la suben a internet y luego la contemplan tranquilamente en el ordenador de su habitación. Son los “snuffs”, una diversión típicamente occidental.

Además del vídeo, la noticia trascendió porque la publicó el periódico “La Libre Belgique”. Cuando los periodistas le preguntaron por el crimen a Lieve Pellens, la portavoz de la fiscalía antiterrorista, dijo que no sabía nada.

Todo el mundo se había enterado excepto los fiscales antiterroristas de Bruselas. Hubo que entregarles una copia del vídeo para que hicieran el paripé de abrir un expediente de rutina; de esos que se cierran en cuanto pasan unos pocos días y las cosas se calman.

¿Por qué? Porque la policía, la fiscalía y el gobierno en pleno llevaban tiempo protegiendo a los yihadistas y a sus organizaciones, como Sharia4Belgium, que confesadamente pretendía convertir a Bélgica en un califato medieval.

Pero eso al gobierno belga le importaba un bledo. Lo que no podía hacer era interrumpir el extraordinario trabajo que Sharia4Belgium y otras organizaciones parecidas, como Sharia4UK, sucursales de Al-Qaeda en Europa, estaban llevando a cabo: reclutar carne de cañón para llevarla a pegar tiros a Oriente Medio.

Cuando por aquella época en Siria el ejército regular tomó la ciudad de Qusseir, nadie se sorprendió de que gran parte de los presos capturados con las armas en la mano fueran europeos: ingleses, holandeses, franceses, alemanes, suizos y belgas.

La prensa británica (*) lo admitió este verano: en Siria hay 120 soldados de las fuerzas especiales del ejército combatiendo. Se dejan barba, se visten de negro y han aprendido a gritar “¡Alá es grande!”

La cifra de 120 es ridícula. Es posible que en Siria haya más 6.000 ciudadanos de la Unión Europea en las filas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra.

La noticia de la captura de los euroyihadistas en Qusseir la publicó en mayo de 2013 el diario libanés Al-Nashra que, al mismo tiempo, difundía unas declaraciones de Assem Qanso, diputado del partido Baath local, asegurando que el número de europeos capturados por el ejército regular se elevaba a “varias decenas”.

Si tomamos a Qusseir como referencia, da la impresión de que en Siria quienes combaten al gobierno son de cualquier país menos de Siria. El diputado hablaba también de que algunos de los detenidos en la ciudad eran libaneses que habían cobrado 50.000 dólares por ir a masacrar a los sirios en la misma Siria.

La batalla de Qusseir duró dos días interminables y según Al Khabar Press en ella participaron, como no podía ser de otra forma, las fuerzas especiales del Tsahal, el ejército israelí, que acudió rápidamente en cuanto vio que el Frente Al-Nosra se desplomaba.

Los yihadistas de Sharia4Belgium, Sharia4UK y parecidos no sólo contaron con la complacencia de las respectivas policías sino que se beneficiaron de una amplia publicidad mediática de la prensa, la radio y la televisión. Sin ella nunca hubieran podido reclutar a miles de euroyihadistas para enviarlos a degollar árabes.

Eran agencias de viaje de Al-Qaeda en las principales capitales europeas y todos lo sabían… excepto los que lo tenían que saber. Si no se lo creen lean las declaraciones que hizo la portavoz de la fiscalía antiterrorista belga el 16 de abril de 2013:

“La fiscalía ha subrayado la importancia de atacar las estructuras y los grupos que permiten a los jóvenes belgas viajar a Siria. Sin embargo, quiere precisar que no se puede meter a todos los jóvenes que han ido a Siria en el mismo saco, destacando que algunos buscan proteger a la población civil y derrocar al régimen vigente para sustituirlo por un Estado democrático.

Para la fiscalía belga hay yihadistas y yihadistas. Lo llaman “igualdad ante la ley”.

(*) http://www.express.co.uk/news/uk/595439/SAS-ISIS-fighter-Jihadis

Tras las elecciones la banca despedirá a 35.000 de trabajadores

Tras las elecciones del 20 de diciembre la banca española va a iniciar un proceso de centralización de capital para evitar la quiebra. Sólo quedarán tres grandes bancos.

El plan supone el cierre de un millar de oficinas y el despido de unos 35.000 trabajadores.

El gobierno ha pedido a los bancos que no lo anuncien hasta después de las elecciones, para evitar que perjudique sus expectativas de voto.
 

Pero en una entrevista al diario “La Nueva España” de Asturias al presidente del Banco Popular, Ángel Ron, se le fue la lengua y anunció que el plan ya está preparado en sus ejes más importantes.

El capital financiero quiere pasar de los actuales seis grandes bancos (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Popular y Sabadell) a sólo tres gigantes. Lo que busca no son entidades más grandes, sino reducir el exceso de capacidad, es decir, el número de oficinas y de trabajadores.

Previamente se producirá la desaparición de los más pequeños (Abanca, Bankinter, BMN, Ibercaja, Kutxabank, Liberbank y Unicaja). El Banco de España y las propias entidades se decantan por este paso previo antes de proceder a las fusiones más importantes.

En los últimos días se han disparado las quinielas sobre las fusiones entre los seis grandes bancos españoles. Las que parecen tener más fundamento emparejan Santander-Popular, BBVA-Bankia, y Caixabank-Sabadell.

El gobierno no quiere que se aireen estas cifras y le estropeen la plena campaña electoral, en la que tiene que propagar a los cuatro vientos que se ha acabado la crisis económica para sacar votos.

El presidente del Banco Popular reconocía, además, que la quiebra del capital financiero no afecta sólo a España sino a toda Europa, donde se va a acometer el mismo proceso de centralización de capital.

Sin embargo, decía Ángel Ron, las fusiones hay que hacerlas primero dentro de cada uno de los países porque para acometer las transfronterizas se necesita tamaño y que haya antes homogeneidad en las normas de los países.

La centralización del capital financiero de cada país europeo en solo 3 ó 4 bancos es, pues, solo la primera fase de una operación más compleja: abordar las fusiones de bancas pertenecientes a distintos Estados para que antes de 20 años en toda Europa no haya más de una decena de bancos lo suficientemente grandes como para sobrevivir en medio de la crisis capitalista.

Al comienzo de la crisis económica el sector bancario empleaba a 275.000 trabajadores. Entre 2009 y 2012, con los procesos de fusiones de las cajas de ahorro y las primeras absorciones, despidieron a 35.000 trabajadores. En las futuras fusiones perderán su puesto de trabajo otros 35.000 más. En 2017 el sector habrá perdido 75.000 trabajadores en total.

A la crisis se le suma la competencia. Las multinacionales de las comunicaciones, como Apple, Google y Samsung, van camino de convertirse en sustitutos de los bancos, con fondos propios y medios de pago a través del móvil.

En breve Apple Pay transformará los pagos a nivel mundial, ya que se podrá utilizar el móvil para comprar en cualquier tienda sin necesidad de dinero ni de tarjeta de plástico.

Google ha anunciado que su banco pronto operará en Europa. Con Google Wallet los usuarios pueden ponerse de acuerdo y transferirse dinero sin que intervenga banco alguno, con el consiguiente ahorro de comisiones, gastos de mantenimiento y cuotas de todo tipo que los bancos han cobrado siempre.

El año pasado Paypal anunció que sus clientes podían hacerse con una tarjeta prepago emitida y gestionada por la multinacional especializada Younique Money. Esta empresa utiliza el dinero que los usuarios tenían depositado en su cuenta de Paypal.

Pero la banca presionó al gobierno y logró que retirara la licencia a Younique, que tuvo que cerrar en España.

Israel promueve el traslado de refugiados a Europa

La prensa israelí informa de la intervención de su país en el traslado de refugiados sirios, afganos y pakistaníes a Europa a través de Turquía y Grecia (1).

La noticia aparece envuelta en el típico lenguaje empalagoso propio de estos casos, que en referencia a Israel es descarado ya que en su propio país no admiten refugiados que no sean judíos.

El primer ministro israelí, Bejamín Netanyahu, no admite ningún refugiado con la excusa de que Israel es un país “muy pequeño” y tiene que defenderse del terrorismo (2).

Además, añade Netanyahu, Israel ya ha prestado atención médica a un millar de heridos de guerra del Califato Islámico a los que ha ayudado a “reconstruir sus vidas”. Nadie les puede reprochar nada. Han cumplido con el papel humanitario que le correspondía.

Tras ayudar al Califato Islámico cerró su frontera con otro muro adicional en la frontera con Jordania para que no entrara nadie más. “Vamos a rodear Israel con una valla en la medida de lo posible”, dijo Netanyahu. “No vamos a permitir que Israel se vea inundado con infiltrados, trabajadores inmigrantes ni terroristas”.

Pero no importa que Europa se inunde con infiltrados, trabajadores inmigrantes y terroristas, e Israel lo apoya. Las noticias de los medios israelíes hablan de la intervención de los heroicos “voluntarios” israelíes que salvan las vidas de los refugiados que quieren alcanzar las costas europeas.

Esos “voluntarios” forman parte de IsraAID, que es una réplica de UsaAID, es decir, instituciones públicas dedicadas a la beneficencia, la ayuda y demás acciones caritativas por todo el mundo.

Según la prensa israelí, la ayuda consiste en alimento, agua, ropa de abrigo y mapas con los caminos que tienen que recorrer para llegar a su destino.

En Grecia hay un equipo de IsrAID en la frontera serbo-húngara que ha hecho un llamamiento a los israelíes, sobre todo si hablan árabe, para que acudan allá porque necesitan refuerzos ante la avalancha de refugiados.

Las informaciones israelíes dejan constancia de que una buena parte de los refugiados no proceden de la guerra de Siria sino que son afganos y pakistaníes.

(1) IsraAid fighting to help refugees in Europe, http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4700849,00.html

(2) Netanyahu niega la entrada a Israel a los refugiados sirios, http://www.estrelladigital.es/articulo/mundo/netanyahu-niega-entrada-israel-refugiados-sirios/20150906171110252524.html

‘Rusia Today es como el Califato Islámico’

En una entrevista al New York Times, el presidente de la BBG (Broadcasting Board of Governors, Consejo de Directores de Radiodifusión) Andy Luck comparó a la cadena Rusia Today con el Califato Islámico, es decir, con una organización terrorista.

La BBG es la institución pública que en Estados Unidos se encarga de supervisar las transmisiones de la radio y la televisión.

En un comunicado la cadena rusa ha exigido explicaciones por dicha comparación, que reputa como altamente ofensiva y un escándalo internacional.

En un periodo muy corto de tiempo Rusia Today ha tenido un éxito espectacular en todos los países del mundo. Durante el verano del año pasado Larry King, una leyenda del periodismo estadounidense que trabajó en la CNN durante 25 años, comenzó a colaborar con Rusia Today.

La cadena ha logrado eclipsar a competidoras tan implantadas como la CNN o la BBC, cuyas informaciones ha quedado en entredicho en numerosas ocasiones, especialmente tras el golpe de Estado fascista en Ucrania.

En junio del año pasado la cadena rusa rompió el récord absoluto de YouTube, convirtiéndose en la primera cadena de televisión, que alcanzaba 1.000 millones de vistas.

Su presencia en internet tiene mucho más eco que cualquiera de sus competidores. Dos millones de británicos la sintonizan regularmente.

Desde luego que tiene mucho más éxito que otras cadenas extranjeras, incluso en las principales ciudades de Estados Unidos como San Francisco, Chicago y Nueva York. En Washington la audiencia de las programas de Rusia Today es en 13 veces más grande que la audiencia de Deutsche Welle, la corporación pública alemana de televisión.

No obstante, ante los preparativos de una nueva guerra mundial, Rusia Today tiene los días contados en los países occidentales. En cualquier guerra la primera medida es la propaganda de guerra… y la censura naturalmente.

O la muerte, que es más propio de la guerra. El día 7 de este mes Mijail Lesin, el fundador de la cadena, un hombre muy cercano a Putin, apareció muerto en su habitación del Hotel Dupont de Washington.

Todos menos Francia sabían que se iban a cometer los atentados

Rusia había advertido a Francia de los atentados. Irak también lo hizo un día antes de que se cometieran, según el medio israelí DebkaFiles, muy cercano al servicio de inteligencia (1), una información confirmada por el diario israelí Haaretz (2).

El gobierno de Irak transmitió la información sobre los inminentes atentados tanto a Francia como a Estados Unidos y Gran Bretaña.

Turquía asegura que también realizó la misma advertencia por dos veces, la primera en diciembre del pasado año y la segunda en junio del presente, concretadas además en la persona de Omar Ismail Mostefai, uno de los suicidas que entraron en Bataclán, según asegura la radio RTL (3).

Lo mismo hizo el DRS argelino, que en octubre del año pasado envió una información “exhaustiva” a la DGSE francesa para prevenir la masacre, que se produciría en París aprovechando una concentración multitudinaria, según Mondafrique (4).

Hace meses que el DRS tiene a varios agentes infiltrados en las filas del Califato Islámico en Turquía y Siria, por lo que pudieron suministrar incluso los nombres de los euroyihadistas, entre ellos el de Omar Ismail Mostefai.

“Eso explica que nosotros no hayamos sufrido ataques de tan enorme crueldad como los de París”, afirma un oficial argelino del DRS, quien añade su extrañeza por la falta de reacción de la DGSE ante las informaciones que les remitieron.

Por si no bastara, hace dos semanas el gobierno francés también fue advertido por Israel del incremento de las comunicaciones entre los yihadistas de Oriente Medio y las sucursales locales, según indican fuentes de los servicios israelíes de inteligencia (5).

“Las comunicaciones tenían a las ciudades francesas como destino”, ha escrito el periodista Ronen Bergman, un experto de “Yediot Aharonot” que cita fuentes israelíes solventes.

Francia reforzó la vigilancia pasiva en las legaciones extranjeras, pero no controló a quienes podían cometer los atentados.

El artículo de Bergman se titula significativamente “El fiasco de la inteligencia”, aunque no sostiene que el gobierno francés consintiera los atentados o mirara para otro lado.

No obstante, las dudas se acrecientan al tener en cuenta que tras los atentados de enero contra la revista Charlie Hebdo, la policía francesa estaba en estado de máxima alerta y las medidas de vigilancia se habían reforzado.

Un miembro del FBI ha afirmado que Francia e Israel habían comprado equipos electrónicos avanzados para controlar las redes sociales y la interceptación de mensajes.

No parece creíble, pues, que el aumento de las comunicaciones con Siria haya pasado desapercibido para la policía francesa.

(1) Iraqi-intelligence-warned-of-ISIS-assault-before-Paris-attack, http://www.debka.com/newsupdatepopup/13690/Iraqi-intelligence-warned-of-ISIS-assault-before-Paris-attack
(2) http://www.haaretz.com/world-news/1.686257
(3) http://www.rtl.fr/actu/international/la-turquie-dit-avoir-alerte-la-france-au-sujet-d-omar-ismail-mostefai-7780528377
(4) http://www.mondafrique.com/attentats-de-paris-le-drs-algerien-avait-prevenu-la-dgse/
(5) http://alyaexpress-news.com/2015/11/

El portavoz del Califato Islámico también es francés

La voz que reivindicó en nombre del Califato Islámico los atentados terroristas del viernes en París es la de Fabien Clain, un francés nacido en Toulouse. Como dice el diario L’Express, todas las redes yihadistas conducen… a Francia o, lo más lejos, a Bélgica.

Aunque se hacía llamar a sí mismo “Omar”, este francés de pura cepa se convirtió al islam a finales de los años noventa.

Tiene 36 años y fue cofundador del grupo takfirí denominado “célula de Artigat”, relacionado con Mohamed Merah, el terrorista francés que en 2012 mató a siete personas en Toulouse y sus alrededores.

Estaba vigilado por la policía desde 2001 junto con su hermano, Michel. Las esposas de ambos llevaban burka, por lo que en su barrio les conocían como el clan de los Belphégor, en referencia al personaje central de la serie “El fantasma del Louvre”.

En 2004 su célula salafista se fusionó con otro grupo dirigido por Olivier Corel, otro francés al que le llaman “el emir blanco”.

Su nombre también apareció relacionado con el proyecto fallido de atentado contra una iglesia de Villejuif, a las afueras de París, que presuntamente intentaba llevar a cabo Sid Ahmed Ghlam, detenido el pasado mes de abril.

Clain fue condenado en 2009 a cinco años de prisión por su relación con una red que enviaba combatientes a Irak y, tras ser liberado, se instaló en Normandía y luego viajó a Siria, donde se unió a las filas del Califato Islámico.

Actualmente se encuentra en Raqqa, bastión del Califato Islámico, desde donde dirige un equipo que distribuye propaganda en internet.

Influencia del narcotráfico en el origen del PP en Galicia

Rajoy en compañía de un mafioso
Martín Cúneo

En el pazo de Baión, el colectivo de madres contra la droga realizó un escrache al que era su propietario, el capo Laureano Oubiña.

Algo pasaba con sus hijos, pero por entonces no sabían mucho más. Eran los 80 en las Rías Baixas y la fariña estaba por todos lados. “Al principio pensamos que eran cosas de adolescentes, pero pronto vimos que había mucho más detrás”, cuenta Carmen Avendaño, una de las madres que supo entender que los problemas de adicción de dos de sus hijos no los podría solucionar ella sola. Carmen, que venía del mundo asociativo, interpelaba a otras madres: “Olvidaos de vuestro caso concreto, de vuestro hijo, tenemos que pensar en la sociedad, por qué llega la droga, quién la trae”.

Hace 30 años, en 1985, las denominadas madres contra la droga crea­ban la Fundación Érguete, “levántate” en gallego. En la presentación, entregaron una lista de 33 bares de Vigo donde se traficaba con droga. Tirando del hilo, no tardaron en descubrir que las complicidades llegaban mucho más arriba: tres años después entregaban a los principales partidos gallegos de la época –Alianza Popular, Partido Socialista y Bloque Nacionalista Galego– una lista negra con los nombres de militantes y cargos de estos tres partidos vinculados con el narcotráfico. En la segunda mitad de los años 80, no sólo la política y la policía “miraban hacia otro lado”. Los grandes capos gallegos eran “invulnerables”. Se ha­bían convertido en los “reyes de Galicia”, explica a Diagonal el periodista Nacho Carretero, autor de Fariña (Libros del K.O., 2015), en el que explora la connivencia del narco con altos cargos del PP gallego.

“El narcotráfico estuvo muy cerca de convertirse en un contrapoder, Galicia se podría haber convertido en Sicilia”, pero no se llegó tan lejos. Para el autor de esta introducción al narcotráfico gallego, el trabajo de los grupos de familiares contra el narco tuvo mucho que ver con esto. Su labor fue fundamental para dar a conocer el reciclaje de los contrabandistas en capos de la droga.

La Galicia de la posguerra y los primeros años de la Transición –especialmente las Rías Baixas y la Costa da Morte– era un campo abonado para el tráfico de todo tipo de mercancías, una zona fronteriza con Portugal abandonada por el Estado, con una “orografía ezquizofrénica”, imposible de vigilar, necesitada de todo tipo de productos y azotada en los años 80 por la reconversión de la pesca, que dejó a una parte de la flota gallega en tierra y a cientos de armadores endeudados.

“Cuando Galicia ya no necesitó elementos tan básicos como alimentos o medicinas se empezó a buscar lo rentable, y lo rentable era el tabaco”, cuenta Carretero. De este modo aparecieron estas primeras figuras, los llamados “señores do fume”, que siempre fueron “muy bien vistos porque generaban empleo para una juventud sin trabajo, traían riqueza y daban oportunidades que no daba el Estado”.

Así surgieron personajes como Celso Lorenzo, presidente del Celta de Vigo, o Vicente Otero “Terito”, amigo personal de Manuel Fraga, condecorado con la medalla de oro y brillantes de Alianza Popular (AP). También era el caso de José Ramón “Nené” Barral, alcalde de Ribadumia por AP, o de Ma­nuel ­Díaz González, alias Ligero, alcalde de A Guarda, también de AP, que se ganó su apodo por lo rápido que cruzaba la frontera con Portugal.

“En realidad –explica Carretero–, en la época del contrabando ni siquiera era una connivencia, era una red tan tupida que era difícil distinguir quién era alcalde o quién era contrabandista. Ese entramado aprobado socialmente se heredó con el narcotráfico”.

La historia del capo Sito Miñanco es la del narcotráfico gallego. Al igual que otro de los grandes, Laurea­no Oubiña, había nacido en Cambados, en las Rías Baixas, en una familia humilde de pescadores. A principios de los 80 se introdujo en las redes de contrabando de tabaco, un negocio interrumpido en 1983 por un breve paso por la cárcel de Carabanchel, en Madrid, donde coincidió con uno de los miembros del cártel de Medellín, Jorge Luis Ochoa. “Se suele decir que el narcotráfico gallego nació en Carabanchel, pero ésta es una visión un tanto romántica”, dice este periodista. Para Carretero, esta alianza internacional surgió en realidad en Suiza, en los canales de lavado de dinero, y en Panamá, donde los cárteles colombianos tenían sus tapaderas.

“En España, el contrabando de tabaco y el tráfico de drogas tenían el mismo castigo, el mismo riesgo con un margen de beneficio mucho mayor. Y en cuanto ven que funciona se convierte en una puerta de entrada casi monopólica para la cocaína en Europa”, cuenta.

Era la época dorada de los clanes. Sito Miñanco compró el club de fútbol de Cambados y en su intento de llevarlo a primera división pagaba a sus jugadores más que el Deportivo o el Celta, relata Carretero. “Miñanco tenía el perfil más de capo, tal como lo entendemos ahora, iba con sus camisas, con sus mujeres, con sus cadenas de oro”, cuenta. “Eran mini Pablo Escobares, presidían clubes de fútbol, financiaban las fiestas, pagaban a la Iglesia, eran más importantes que el alcalde, y en los desfiles de la Virgen del Carmen, el primer barco era el del narco, no el del alcalde, eran los amos”, cuenta.

“No hay un sólo partido en Galicia que no haya sido financiado por el narcotráfico”, le confesaba a Carretero un juez que prefirió mantener el anonimato. El mismo Laureano Oubi­ña recordaba a sus antiguos colegas: “Desde aquí les recuerdo a los políticos que soy el mismo que pagó sus campañas electorales”.

La mayor connivencia se dio con AP, pero no por una cuestión ideológica, sostiene Carmen Avendaño, sino porque eran los que gobernaban. “Cuando no se tienen escrúpulos y se tiene dinero, el dinero lo que busca es poder”, sentencia. Los contrabandistas –y luego los narcos– lo que buscaban era información, pero sobre todo “impunidad”, dice Carretero. “Los narcotraficantes hasta la operación Nécora campaban a sus anchas por Galicia. No es normal que Sito Miñanco fuera en un Chevrolet descapotable por las Rías Baixas o que Laureano Oubiña viviese en el pazo de Baión”, en referencia a la lujosa finca de 275 hectáreas.

Hasta tal punto llegaba el control de los clanes sobre el aparato judicial y policial gallego que una de las órdenes del juez Baltasar Garzón antes de lanzar en 1990 la operación Nécora, el primer gran golpe al narcotráfico, fue “ni una palabra a Galicia”, cuenta Carretero.

El periodista Perfecto Conde narraba una escena en el parador de Cambados en la que el debate entre la nueva y vieja guardia sobre cuánto dinero debían aportar a la campaña de los populares terminó a tiros. Pero no bastaba con financiar a AP. También había que estar dentro. Era el caso de Pedro Vioque, “el narcotraficante más peligroso que ha conocido Galicia”, abogado de Miñanco y Oubiña, presidente de la cámara de comercio de Vilagarcía y miembro de AP. O el caso de José Alfredo Bea Gondar, alcalde de O Grove, que no pudo asumir su segundo mandato en 1991 porque estaba en Alcalá Meco condenado por narcotráfico.

Las fotos de otro de los grandes capos, Marcial Dorado, de veraneo en 1995 con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, revelan no sólo las estrechas relaciones entre política y narco, sino también la visión favorable que pervive del contrabando, dice Carretero: “Una de las explicaciones que dio Feijóo era que entonces Dorado sólo era contrabandista. Ah, bueno, entonces nada”.

Aunque tras la operación Nécora muchos de los capos fueron absueltos o consiguieron ser liberados, fue el inicio de una “guerra”, explica Carretero, que a lo largo de 15 años obligó a mutar el negocio. Antes de la operación Nécora eran grupos mafiosos “con todas las letras, con una infraestructura y una cantidad de gente muy grande y, sobre todo, una ostentación insultante”, dice.

Las organizaciones de Miñanco o Oubiña se encargaban de todo. Si había que descargar, tenían barcos y aviones. Se ocupaban de la distribución en tierra, a veces se quedaban parte de la mercancía y la distribuían ellos, tenían gente en nómina, recaderos, pilotos, conductores, almacenistas y abogados, relata Carretero.

A partir de la operación Nécora, poco a poco van cambiando de estilo, “se esconden, son discretos, intentan pasar desapercibidos, aunque el negocio sigue siendo el mismo”.

De hecho, es en los 90 y en los primeros años del siglo XXI cuando el negocio alcanza su mayores cotas. Según el testimonio de otro juez que prefiere no dar su nombre, entre 2001 y 2003 entraron por Galicia 150.000 kilos de cocaína, cerca del 85% del total consumido en Europa. Y a finales de los 90 y principios de siglo, con la caída de los capos históricos, se produce una nueva transformación: se abandonan las grandes organizaciones y los clanes se especializan en el transporte. “Ya en el siglo XXI cuando se convierten en narcotransportistas, se reducen a clanes más pequeños cuya función es más concreta. Los cárteles colombianos los subcontratan para meter la cocaína en tierra”.

Al mismo tiempo perviven clanes gallegos “a la vieja usanza”, como Los Pasteleros o Los Burros, pero que “no son comparables a esos grandes grupos mafiosos”. Sin embargo, el negocio continúa, con íntimas relaciones con las autoridades. En 2012, era detenido el excomandante del puesto de la Guardia Civil de Corcubión José Álvarez-Otero Lorenzo, como presunto jefe de una red que pretendía desembarcar 3,2 toneladas de cocaína y que tenía controlada “a toda la Guardia Civil en la Costa da Morte”, una institución con un “desastroso currículum en cuanto a contrabando y narcotrafico”, señala Carretero. Y en 2013, fueron detenidos dos guardias civiles de Pontevedra, Diego Fontán y Javier Ló­pez, que vendían información a las bandas arousanas.

Pero la pregunta más importante sigue en el aire: hasta dónde llegaba la complicidad de los altos cargos del Partido Popular. Carmen Avendaño detalla su encuentro con Manuel Fraga, donde, según relata, el expresidente de la Xunta terminó llorando. “Era muy emotivo. Creo que todos lo vimos llorar en algún momento. Él se puso la mano en la frente y yo hablé, hablé, no sé cuánto tiempo estuve hablando, desde luego mucho, y miraba para él y yo pensaba: ‘Bueno, este señor se quedó dormido’. Pues cuando terminé levantó la cabeza y sí, le caían las lágrimas”. “¿De verdad está pasando todo esto?”, preguntó.

Carretero duda que Fraga pudiera ignorar la metamorfosis de los contrabandistas en narcotraficantes. “Tarde o temprano saldrán cosas muy gordas, hay jueces con información y, sobre todo, narcotraficantes con información que si un día tiran de la manta en Galicia se sabrán cosas espectaculares”, dice Carretero.

El negocio del narcotráfico pervive en Galicia, aupado en los últimos años, dice Carretero, por los recortes en personal y medios en la lucha contra las redes de tráfico de drogas. Lo que ha cambiado es la percepción de la sociedad gallega. En esa tarea, para el autor de Fariña, los grupos de familiares fueron fundamentales. “Le echaron mucho valor, porque se enfrentaron a los narcos cara a cara en un momento en el que hacer eso era jugarse la vida. Esa sensación, esa rabia de ver que la vida de tu hijo está destrozada, y tu vecino sale en Mercedes, fue la que levantó a estas madres. Ellas no acabaron con el narcotráfico, pero fueron parte de un sector de la sociedad gallega que hizo reaccionar al Estado e hizo que por fin se hiciera algo, donde hasta entonces nadie había hecho nada”.

En 1984 se produjo la primera gran operación para acabar con el contrabando, liderada por el juez José Luis Seoane Spiegelberg y el gobernador de Pontevedra, Virginio Fuentes. Pero una filtración permitió a los principales capos huir a Portugal. Poco después, el entonces presidente de la Xunta, Gerardo Fernández Albor, se encontró con los capos exiliados en el país vecino. “No digo que fuese por esa reunión, pero poco tiempo después los contrabandistas volvieron a Galicia, les pusieron unas multas muy salvables y quedaron libres”. No hay pruebas de que sean hechos relacionados, insiste Nacho Carretero, pero poco después este juez fue trasladado a Santander y el gobernador a Albacete.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/28255-amos-galicia-vinculos-entre-narco-y-la-politica.html

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