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España ¿país de las maravillas?

Darío Herchhoren
Hace más de cuarenta años tuve la ocasión de ver una película que patrocinaba el Congreso Nacional Africano; el partido de Nelson Mandela, que para aquellas fechas estaba encarcelado en Roben Island. En esa película que se llamaba «Ven Africa», aparecían un grupo de intelectuales de color (negro), entre los cuales estaba la cantante Miriam Makeba, conocida como Mamá Africa, donde ese grupo discutía sobre la democracia en Sudáfrica para cuando gobernaran los que eran una abrumadora mayoría.

Uno de los miembros del grupo dijo en un momento de la película «los blancos siempre están preocupados por la democracia: Que nos dejen el país a nosotros, y que ellos se queden con su democracia».

Esto viene a cuento con algunas cosas que pasan en España, y que no tienen parangón ni paralelo con otros países. Se hablaba en estos días de «pobreza energética», refiriéndose a la falta de dinero para pagar la electricidad y tener calefacción. Se utiliza ese eufemismo para no decir que hay pobreza -a secas-; y esto es una forma de falsificar los hechos que usa la clase dirigente para embaucar y no hablar de lo que han hecho: empobrecer a los ya pobres un poquito más.

Otro ejemplo es el hablar de «populismos» en tono despectivo. El PP (Partido podrido) y el PSOE no son populistas. Populistas son aquellos que denuncian las graves condiciones en que viven los sectores populares y los que señalan a los culpables de esa situación.

Otra de las cosas que llaman la atención es la negativa a quitar los nombres y símbolos fascistas del franquismo. Nos dicen que «no hay que remover el pasado» que «hay que olvidar». Soy de los que piensan que la memoria de las personas no se puede borrar como se borra con una goma de borrar. La gente no pierde la memoria salvo cuando sufre de amnesia, o la enfermedad de Alzheimer; y no es posible que millones de personas sufran esas enfermedades.

Me pregunto también si a alguien se le pasa por la cabeza que en Alemania haya calles, plazas o lugares públicos que se llamen Adolf Hitler o Heinrich Himler, o Herman Goering. ¿Verdad que no?

Sería posible acaso que en Italia haya lugares públicos que se llamen Benito Mussolini o Conde Ciano o General Badoglio o General Mario Roata. Tampoco.

Sin embargo en la toponimia española de ciudades y pueblos existen numerosos lugares con el nombre de Francisco Franco, de Onésimo Redondo, de José Antonio, y en la Academia General Militar en Zaragoza, donde se forman los futuros oficiales de los ejércitos hay una estatua ecuestre del General Franco.

La explicación de todo esto reside en el hecho de que en Alemania y en Italia el fascismo fue derrotado en la guerra, y en España el fascismo se disfrazó de demócrata y produjo el fruto podrido de la «transición», que no fue otra cosa que la «transacción» entre los partidos «democráticos» y el fascismo, en una pirueta propia de el genial Lampedusa que le hace decir al Gattopardo «que todo cambie para que todo siga igual».

Otra de las peculiaridades de España, es que la «leal oposición» al PP, sea el PSOE, partido similar al PP. La pelea entre ambos está motivada por ver quién de los dos administra mejor los intereses de la burguesía, y entre tanto hay otro partido que se llama Unidos Podemos que nuclea a los «verdaderos socialdemócratas»; a aquellos que se reclaman auténticos transformadores de la sociedad, y que son acusados por PP y PSOE de «populistas». Es curioso como la palabreja ha tomado carta de naturaleza y sirve para descalificar toda crítica. El populismo, no es otra cosa que la demagogia; y la demagogia consiste el alabar al pueblo y decirle lo que el pueblo quiere oír; es decir, que es mentirle al pueblo que es lo que están haciendo todos los partidos surgidos de la «transacción».

Seguiremos informando.

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El turbio complot contra las milicias chiítas de Hachd Al-Chaabi en Tal Afar

Arshad Al-Salihi, del Frente Turcomano Irakí
A comienzos de este mes de noviembre un diputado irakí anunció un complot contra las milicias de mayoría chiíta Hachd Al-Chaabi (Unidades de Movilización Popular) en Tal Afar, en la frontera entre Turquía e Irak, acusando al gobierno turco de estar detrás del mismo.

La denuncia era falsa, pero muestra muy claramente el avispero de Oriente Medio. Las milicias Hachd Al-Chaabi se formaron inmediatamente después de la caída de Mosul en poder del Califato Islámico y están presentes en Tal Afar no sólo para intervenir en la batalla de Mosul sino porque dicha localidad es confesionalmente chiíta pero étnicamente turca. Una de las unidades de Hachd Al-Chaabi se reclutó en dicha localidad, situada a 50 kilómetros de Mosul.

A pesar de sus raíces turcas, el ejército turco desplazó dos batallones a dicha localidad para atacar a Hachd Al-Chaabi, según el parlamentario irakí. El gobierno central de Bagdad considera dicha maniobra de Turquía como una forma de apoyo al Califato Islámico.

El asunto es bastante más complejo. La localidad tenía 350.000 habitantes cuando tras Mosul cayó también en manos del Califato Islámico en junio de 2014. La mayor parte de su poblacion tuvo que huir de sus casas. En aquel momento todos se desentendieron de la suerte de aquellos refugiados, incluidos el Gobierno Regional kurdo y el turco, ambos en muy buenas relaciones mutuas.

Es posible que hubiera otro motivo adicional: el “ministro de la guerra” del Califato Islámico era entonces Abu Muslim Al-Turkmeni, hoy fallecido. Había nacido en Tal Afar, había sido miembro del servicio secreto de Saddam Hussein y siempre estuvo en estrecho contacto con el MIT, el servicio secreto turco.

Los chiítas turcomanos lo intentaron todo. Viajaron a Erbil para pedir ayuda al Gobierno Regional kurdo. Incluso les ofrecieron integrarse dentro de Kurdistán, pero todo fue inútil. Erdogan les ofreció ayuda humanitaria, pero ellos necesitaban ayuda militar.

Recurrieron a los chiítas y a los iraníes, que fueron los únicos que se volcaron en su apoyo. Los turcomanos acabaron integrando una de las unidades de Hachd Al-Chaabi, que ahora vuelven a la localidad, no sólo para intervenir en el asalto a Mosul sino con la vista puesta en Raqqa, al otro lado de frontera con Siria.

La milicia chiíta trata de evitar que los yihadistas de Raqqa acudan en ayuda de sus colegas de Mosul y, al mismo tiempo, que de Irak se puedan replegar hacia Raqqa. Hasta ahora han logrado todos sus objetivos militares, por lo que ya sólo queda ver cómo quedan los políticos. ¿Cuál será el destino de Tal Afar?

En Irak los chiítas tienen una fama bien merecida de ferocidad. Han sido objeto de grandes matanzas y han respondido con la misma moneda. La agencia de presa kurda Bas News aprovecha esa fama para asegurar que Hachd Al-Chaabi ha ejecutado a civiles sospechosos de colaboracionismo con el Califato Islámico en Faluya y al sur de Mosul.

Lo mismo dice Erdogan en Turquía, que ha amenazado con intervenir si Hachd Al-Chaabi siembra el terror en Tal Afar. Lo que el presidente turco quiere dar a entender es que en dicha localidad los chiítas son un cuerpo extraño y no una parte de la misma población. Lo mismo ha repetido Shihli Shihli, el comandante de la Brigada Sultán Murad que participa en la Operación Escudo del Éufrates junto a las tropas turcas que ocupan el norte de Siria.

Muy oportunamente el portavoz de las unidades turcomanas de Hachd Al-Chaabi ha respondido a Erdogan con una pregunta: “¿En dónde estaba Turquía cuando en 2014 fuimos atacados?”

El rumor desatado sobre el supuesto ataque de Turquía a las milicias Hachd Al-Chaabi resume muy bien que tanto en Irak como en Siria no hay ningún litigio confesional, ni nacional, ni territorial. No hay más que una batalla política. Eso explica que en Irak los turcos y los kurdos sean uña y carne, mientras que en Turquía ocurre todo lo contrario.

Eso es también lo que explica que en Irak los turcos y los turcomanos estén enfrentados, mientras que en Siria ocurre todo lo contrario.

Por cierto, el viernes esta milicia chiíta capturó el aeropuerto de Tal Afar que estaba en poder del Califato Islámico.

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Oriente Medio siempre pulveriza todas las ‘geoestrategias’

A medida que la guerra imperialista se propaga, la palabra “geoestrategia” está en boca de todos porque es uno de esos términos que viste cualquier artículo de manera muy elegante, sobre todo si encabeza un titular. Pero tal “geoestrategia” y toda su familia semántica (“geopolítica”) no existe, ni ha existido nunca, porque las clases, las lucha de clases, las batallas políticas y las guerras no dependen de la geografía, sino al revés.

Oriente Medio es el mejor ejemplo de eso. El mismo que inventó la geoestrategia, Alfred T. Mahan, es el inventor del término “Oriente Medio” con la acepción que hoy tiene. Por cierto, Mahan nació en West Point a mediados del siglo XIX y era almirante del ejército de Estados Unidos. Si tuviéramos la oportunidad de poner los mapas de Oriente Medio uno detrás de otro desde entonces, nos daríamos cuenta de que cada uno de esos mapas no se dibujó siguiendo las costas, las montañas o los ríos sino siguiendo rutas comerciales, intereses políticos y guerras sin cuartel.

La geografía, pues, tiene más relación con la historia (con el materialismo histórico) que con la geología (que también es histórica, por cierto) y es tan parcial como cualquier otra historia. Lo que hoy llamamos Oriente Medio no es más que la manera en que el imperialismo ha mirado una región muy amplia del mundo que acaba en el Extremo Oriente, o sea, en el Pacífico, a diferencia del Cercano Oriente (al que han hecho desaparecer del mapa) y de Oriente Medio.

El almirante Mahan recurre a la expresión “Oriente Medio” en 1902 como consecuencia de la entrada del capitalismo en su fase imperialista, propiciado por la que entonces era la potencia hegemónica, el Imperio Británico. Se llamó así porque era una región que estaba a medio camino entre Londres y la “joya de la Corona”, la India, a su vez la plaza fuerte desde la que se podía controlar el continente asiático.

Cuando Mahan utiliza dicha expresión (“Middle East”) es para explicar el papel del Golfo Pérsico a la espalda del otro gran imperio de la época, el Otomano, y en la ruta hacia la India. Toda división es un instrumento de control y dominación, en este caso sobre Asia y sobre las rutas que conducían a ella. El dominador separa al Extremo Oriente, del Cercano y deja al tercero en el Medio.

Dado que la dominación es un fenómeno político, cambia en función de los cambios en la situación política internacional, lo que supone una redistribución de los mapas. Por ejemplo, hoy ya no se utiliza la expresión Cercano Oriente porque la misma se refería a las antiguas posesiones europeas del Imperio Otomano, es decir, que era una región que empezaba en Austria y alcanzaba los Balcanes, una región que hoy consideramos como parte de Europa, la del este, cuyo objetivo principal era el control del Mediterráneo, aunque siempre como una parada intermedia en la ruta hacia la India.

En dicha ruta, el Imperio Otomano era un tapón que desplazaba Oriente Medio hacia otro Imperio, el Persa, que controlaba el Golfo de su mismo nombre. Tanto en aquella época como en la actual, el comercio internacional viajaba en barco y los mapas comenzaron a cambiar con la construcción del Canal de Suez en 1869, creando eslabones que empezaban en Gibraltar y acababan en ese rosario de taifas del Golfo Pérsico (Kuwait, Bahrein, Qatar, Omán…) que corren en paralelo con el tendido del transiberiano, la red ferroviaria que otro imperio, el zarista, concluye en 1904.

Los mapas se volvieron a dibujar con la entrada del capitalismo en su fase actual, la Primera Guerra Mundial y la importancia creciente del petróleo. Cuando los países balcánicos se liberaron del Imperio Otomano, empezaron a ser Europa por vez primera, al tiempo que Turquía dejaba de serlo para formar parte de Oriente Medio. El Cercano Oriente desaparecía y los países árabes empezaron a figurar en los mapas porque los imperialistas los pusieron ahí para verlos con la nitidez que exigía la nueva situación.

Tras la Revolución de Octubre y el fin del Imperio Otomano ya no había otro imperialismo que el -a sí mismo- considerado como “occidental”. En 1917 los británicos toman Bagdad; a partir de entonces quien lleva las riendas del nuevo Oriente Medio eran esos “occidentales” que se lo reparten dibujando fronteras, creando unos países y borrando a otros del mapa. Tras la Gran Guerra el Foreign Office crea un departamento de Oriente Medio. A la conferencia de El Cairo, en 1921, la prensa la llamó “Conferencia de Oriente Medio”.

Con el desarrollo de las fuerzas productivas, el capitalismo, las clases y la lucha de clases siguieron redibujando mapas una y otra vez o, lo que es lo mismo, desatando guerras. Ocurrió con la llegada de los barcos de vapor, luego con los cables submarinos y después con los primeros oleoductos.

En 1850 un barco de vela tardaba cinco meses en llegar de Londres a Calcuta y cincienta años después el mismo recorrido tardaba 24 horas por un cable telegráfico. En medio de la arena, donde no había nada, se podían ver postes y tendidos de telegráficos que llegaban de Suez a Karachi atravesando el Mar Rojo, tanto por el aire como por el fondo de las aguas. El telégrafo no entendía de fronteras. En 1900 sólo el Imperio Otomano estaba surcado por 30.000 kilómetros de cables.

Egipto podía presumir de ser un país independiente, pero el Canal no le pertenecía, como tampoco le perteneció a Panamá el suyo. En el mundo hay países microscópicos, como los del Golfo Pérsico, bien porque hay feudalismo, o bien porque hay imperialismo, y finalmente por ambas cosas a la vez. Los valles, los lagos y los oasis cada vez dependen menos de la geografía y más de las fuerzas productivas, de los mercados y de las sociedades anónimas, que son los que dibujan las verdaderas fronteras y desencadenan las guerras.

Ahora la burguesía escribe tanto sobre “geopolítica” para ocultar la verdadera raíz de los problemas internacionales, que están en el imperialismo, que no figura en ningún mapa porque no es un país, sino una categoría científica que hay que aprender en los manuales de materialismo histórico.

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La Audiencia Nacional arremete también contra el Frente Polisario

El dirigente polisario Brahim Ghali
El jueves la Audiencia Nacional citó a declarar como imputado al secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, que no acudió al requerimiento ya que no se encontraba en España.

El juez José de la Mata decidió citarlo al conocer su participación en la Conferencia Internacional de Apoyo y Solidaridad con el Pueblo Saharaui de Barcelona, prevista para el mismo jueves, pero no asistió a la reunión.

La Audiencia Nacional no tiene constancia de que el dirigente palestino se encuentre en territorio español y tampoco se le ha podido notificar la citación, ya que desconoce su paradero actual.

En noviembre de 2012 la asociación Asadeh (Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos) presentó una querella contra 28 miembros del Frente Polisario y altos cargos del gobierno argelino por genocidio y torturas a la población saharaui refugiada en Tindouf.

Desde entonces la causa se archivó en dos ocasiones por la imposibilidad de localizar a los querellados pero el jueves el juez De la Mata citó a Ghali al tener conocimiento de su posible presencia en la conferencia.

Entre los denunciados figuran el ex director general de la seguridad militar del Polisario y responsable de las relaciones con la ONU en Nueva York, Mohamed Jadad; el agregado militar en la Embajada de Argelia en Mauritania, Nabil Kadour, y el embajador de Argelia en Rabat, el general Omari.

La querella denunciaba el trato sufrido en Tindouf en los años 80 del siglo pasado, cuando España se retiró de la colonia, “por los prisioneros de guerra, así como por los propios ciudadanos saharauis, especialmente por los de origen español, en manos del Frente Polisario”.

El Frente Polisario habría llevado a cabo “una campaña para eliminar a las élites saharauis de origen español con la intención de romper los vínculos entre las distintas tribus y sus autoridades naturales, al objeto de obtener un dominio más directo y efectivo sobre toda la población saharaui refugiada en sus campamentos”.

La querella presentada a la Audiencia Nacionala segura que la dirección del Frente Polisario inició “una campaña para eliminar a las élites saharauis de origen español con la intención de romper los vínculos entre las distintas tribus y sus autoridades naturales al objeto de obtener un dominio más directo y efectivo sobre toda la población saharaui refugiada en sus campamentos”.

Una de las víctimas que la querella utiliza como testigo es un espía al servicios de los colonialistas españoles al que el Frente Polisario encarceló de 1974 a 1980.

La Audiencia Nacional y su jurisdicción extraterritorial pone de manifesto su defensa del colonialismo, con la excusa de la llamada “justicia” universal con la que se lavan la cara los imperialistas.

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Varios países africanos siguen pagando tributos coloniales a Francia

La cadena de televisión panafricana Vox Africa informa que varios países africanos siguen pagando tributos coloniales a Francia. En pleno siglo XXI, medio siglo después de aprobarse la Carta de la ONU, importantes sumas de dinero viajan de África a Europa por haber “disfrutado” de los crímenes del colonialismo durante siglos.

La independencia política ha resultado parecida a la abolición de la esclavitud: mucho ruido y pocas nueces. Los países denunciados por Vox Africa son 12 del África francófona más Guinea Bissau, la antigua colonia portuguesa, y Guinea Ecuatorial, antigua colonia española, que están obligados a depositar el 85 por ciento de sus reservas bancarias en el Banco Central de Francia.

Se trata de Benin, Burkina Fasso, Costa de Marfil, Mali, Níger, Senegal, Camerún, Togo, República Centroafricana, Chad, Congo Brazzaville y Gabon, además de las referidas Guinea Bissau y Guinea Ecuatorial.

Francia sólo permite que esos países accedan al 15 por cierto de sus reservas. Si quieren superar ese porcentaje, deben endeudarse a tipos de interés comerciales.

En 2001 Francia abandonó el franco por el euro, pero les dejó aquella moneda a los países africanos de su zona de influencia, de la que no han podido escapar en más de medio siglo, un verdadero ejemplo de lo que un reciente libro califica como “servidumbre monetaria”.

Es una lección que los profesores no enseñan en las facultades de economía: el dinero no sólo desempeña un papel de intermediario en la circulación de mercancías, y menos en el capitalismo actual. También es un instrumento de sumisión y dominación.

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El gobierno kurdo impone la limpieza étnica en el norte de Irak a sangre y fuego

Con el apoyo del imperialismo estadounidense, el Gobierno Regional de Kurdistán viene poniendo en práctica una limpieza étnica de amplias proporciones contra los árabes. Les obligan a abandonar sus tierras y sus viviendas y, en ocasiones, tras derrotar al Califato Islámico poblaciones árabes enteras han sido desalojadas por la fuerza por los peshmergas.

Numerosos partidos y movimientos, incluidos los propios kurdos, vienen denunciando esas prácticas del presidente Barzani. El último ha sido un informe de 80 páginas de Human Rights Watch publicado la semana pasada. Se titula “Marcado con una cruz. Las destrucciones de ciudades y casas por las fuerzas kurdas irakíes en el conflicto con el Califato Islámico” (*). Abarca un periodo de tiempo comprendido entre setiembre de 2014 y mayo de este año, refiriendo numerosas destrucciones en las provincias de Kirkuk y Nínive.

Hay que empezar diciendo que ambas provincias no forman parte de Kurdistán ni están, en consecuencia, bajo la jurisdicción del Gobierno Regional, por lo que se trata de una absoluta arbitrariedad por parte de Barzani y sus peshmergas y una provocación dirigida contra el gobierno central de Bagdad. Barzani no ha ocultado que tiene intención de anexionarse ambas provincias porque “históricamente” fueron kurdas.

Joe Stork, director para Oriente Medio de Human Rights Watch, ha asegurado que la destrucción de las viviendas árabes no tiene ninguna justificación militar, sobre todo teniendo en cuenta que las viviendas y las escuelas kurdas no se derriban.

Human Rights Watch ha lanzado una petición a Estados Unidos para que, a su vez, exija al gobierno de Barzani que tras la batalla de Mosul no se reproduzca la limpieza étnica contra los árabes que se ha producido en otras localidades.

El informe se apoya en visitas sobre el terreno de miembros de la ONG, en más de 120 entrevistas a testigos y responsables políticos y militares, así como en imágenes de las ciudades tomadas vía satélite. No se trata de casos aislados sino de una política premeditada. Las ciudades en las que se ha producido la limpieza étnica son 17, a las que hay que añadir otras cuatro en la provincia de Nívive.

De las 21 localidades visitadas, 13 tenían indicios de una destrucción importante. Con excepción de tres de ellas, en todas las demás los peshmergas kurdos habían destruido la mitad de todas las viviendas y en siete habían expulsado a sus moradores. En otras 62 localidades las imágenes tomadas por satélite muestran daños considerables de incendios y uso de artillería pesada y explosivos de gran potencia, lo que les diferencia claramente de otros destrozos causados por la guerra o los bombardeos de la aviación.

En los últimos tiempos, la limpieza étnica, una política típicamente nazi, fue impuesta en los años noventa por el imperialismo tras la Guerra de los Balcanes y la destrucción de la antigua Yugoeslavia a través de sus peones “independentistas” croatas, bosnios y kosovares, como la UÇK.

El Gobierno Regional kurdo también se ha inspirado en la limpieza étnica impuesta por Israel desde 1948 en los territorios palestinos ocupados. Uno de los más importantes baluartes de dicho Gobierno Regional es precisamente el Estado de Israel.
(*) https://www.hrw.org/node/296255/
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La policía y los jueces ponen en libertad a los criminales nazis a pesar de ser reincidentes

A comienzos de setiembre dos nazis insultaron y golpearon a una mujer magrebí​ embarazada y a su marido cuando paseaban por el barrio del Born de Barcelona en compañía de sus dos hijos. La canalla nazi increpó a la mujer porque llevaba un niqab y la pareja reprochó a los dos nazis sus comentarios ofensivos.

A continuación, los nazis le empujaron en varias ocasiones y, además, le agredieron, momento que la mujer interfirió entre los atacantes y su marido. En aquel momento, fue cuando uno de ellos espetó un golpe de pie lateral sobre el abdomen de la víctima embarazada. Se salvó gracias a la interevención de la gente que paseaba por la calle.

La tuvieron que trasladar urgentemente a un hospital, aunque afortunadamente la agresión no repercutió en el feto. Pocos minutos después la Guardia Urbana sólo detuvo a uno de ellos. Al otro sólo le tomaron la filiación.

Al detenido lo llevaron a comisaría y, a pesar de la gravedad de la agresión y de que ambos tenían antecedentes policiales por pertenencia a las Brigades Blanc-i-blaves del club de fútbol Espanyol, lo dejaron en libertad inmediatamente. La llegada de una nueva alcaldesa como Ada Colau al Ayuntamiento de Barcelona no sirvió para nada. Todo seguía igual que siempre.

El delito no eran sólo unas lesiones corrientes, sino que había un crimen racista. Afortunadamente, la cámara de seguridad de un hotel próximo captó los hechos y a la policía no le quedó más remedio que reconocer que la agresión tenía un móvil racista.

Los Mossos d’Esquadra volvieron a citar a declarar a los nazis y reseñaron su identidad, cosa que la Guardia Urbana no habían hecho antes. Los nazis tenían un largo historial de antecedentes por agresiones durante los partidos de fútbol del Espanyol.

Luego los pasaron a disposición judicial con un informe de la Guardia Urbana que, aunque explicaba el afiliación neonazi de los delincuentes, ocultaba que, 25 años antes, uno de ellos había participado en el asesinato de la transexual Sonia en el parque de la Ciudadela de Barcelona.

Ese dato no apareció en el informe de la Guardia Urbana porque, en el momento de los hechos, 1991, el detenido era menor de edad y, por lo tanto, la ley impedía que la policía puediera reseñar los antecedentes juveniles de un detenido.

La Guardia Urbana puso la información en manos de la fiscalía contra el odio, la discriminación y la xenofobia, que requirió a la brigada de información de los Mossos un informe completo sobre los delincuentes y su pasado.

Pero volvió a ocurrir lo mismo de siempre: el juez les tomó declaración y, a pesar de los informes, volvió a dejarles libres.

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Reporteros Sin Fronteras otorga el Premio Libertad de Prensa a un yihadista de Al-Nosra

El periodista premiado con el clérigo salafista
Un departamento del Tesoro estadounidense, la OFAC (Oficina de Control de Propiedades Extranjeras), acaba de adoptar las nuevas medidas impuestas por Obama contra el Frente Al-Nosra que ya anunciamos para impedir el reclutamiento y financiación de la filial de Al-Qaeda en Siria (1).

Además, la OFAC ha dado los nombres y apellidos de cuatro dirigentes de la organización salafista, poniéndolos en la picota e -implícitamente- llamando a su asesinato: Abdallah Muhammad Bin-Sulayman Al-Muhaysini, Jamal Husayn Zayniyah, Abdul Jashari y Ashraf Ahmad Fari Al-Allak.

Por su parte, la Secretaría de Estado, por fin, ha reconocido que el nuevo nombre Jabhat Fath Al-Sham es el mismo Al-Nosra, por lo que la organización ha entrado en el listado de terroristas y, además de los ataques sirios y rusos, padecerá los de Estados Unidos (o eso cabe esperar).

Al primer nombre de la lista, Abdallah Muhammad Bin-Sulayman Al-Muhaysini, le acusan de actuar por cuenta de Al-Nosra. No es sirio sino saudí; le llaman “el nuevo Bin Laden” porque se ha convertido en el alma ideológica de la organización. En la foto se le ve a la izquierda en compañía de Hadi Abdullah, que se hace pasar por “periodista”. Es el responsable de propaganda de la organización y por eso posa en la foto en compañía de su jefe espiritual.

Para vergüenza de la humanidad entera, el “periodista” Abdullah acaba de recibir el Premio de la Libertad de Prensa 2016 que le ha otorgado Reporteros Sin Fronteras (2), posiblemente la ONG más desvergonzada de las muchas que existen en el mundo, que van a quedar con el culo al aire, sobre todo si Obama (y Trump después) siguen tirando del hilo.

Tras ellos van a quedar en la misma situación sus valedores, los medios de comunicación, y también aquellos países que han atacado directa e indirectamente a Siria, especialmente Arabia saudí, los países del Golfo y la misma Liga Árabe.

No sabemos si la CIA llevará a cabo las ejecuciones de sus peones yihadistas que le ha encomendado Obama. Es como si le ordenaran pegarse un tiro en el pie. Tampoco estamos seguros de que, si se lo han ordenado, las lleve a cabo porque en Oriente Medio parece que se impone la estrategia del Pentágono.

Todo ejército derrotado acaba en desbandada. En el caso de Siria su suerte es la de matarse los unos a los otros.

(1) https://www.treasury.gov/press-center/press-releases/Pages/jl0605.aspx
(2) https://rsf.org/en/news/2016-rsf-tv5-monde-press-freedom-prize-prize-awarded-syrian-and-chinese-journalists-website

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El efecto matrix: de la realidad real a la realidad virtual

A mediados de 1994 un editorial de la revista Time pronosticó que internet jamás tendría una difusión masiva. Se equivocaron. También se equivocaron todos aquellos que, al comprobar ese error, cometieron el segundo: empezaron a predicar sobre la “sociedad de la información”, como si internet tuviera algo que ver con la información.

Todo lo que llega a eso que Time llamaba “gran público”, como internet, es un mercado y, por lo tanto, se atiene a las leyes del mercado, que son las del capitalismo.

Los sitios que se venden como centros de comunicación, como Google o Facebook, son grandes monopolios sometidos a esas mismas leyes. El que crea que se informa en internet es como el que antes creía que se informaba leyendo “El País” o “La Razón” o “El Imparcial”.

En “El Capital” Marx lo llamó “el fetichismo de la mercancía” que consiste tanto en engañar como en engañarse, porque los hay que se creen sus propias mentiras, como esa cuadrilla de opinadores que ahora se echa las manos a la cabeza con la insospechada victoria de Trump. Ya ocurrió con el Brexit y ahora ha vuelto a ocurrir.

Los sondeos -dicen- daban la victoria a Clinton y nunca pensaron en niguna otra posibilidad. Pero la demostración más evidente de que iba a ganar Trump es que los sondeos daban la victoria a Clinton. Como ya hemos expuesto en otra entrada, los sondeos casi nunca aciertan.

En las fabricación artificiosa de eso que los expertos califican como “opinión pública”, o sea, la plebe, las redes sociales desempeñan un papel cada vez más importante: los bulos, los rumores, radio macuto, me gusta…

Algunos informáticos (¡pobrecillos ellos!) han elevado a Google a los altares. Lo llaman San Google porque se creen que ven el mundo a través de las gafas que la multinacional les pone justo delante de su retina. Lo mismo opinan de la Wikipedia.

Los que están al otro lado de un buscador como Google se mueren de la risa. Bastan unas pocas líneas de código para retocar todas las noticias que circulan por internet. A unas las convierten en “tremending topic” y de las otras nunca más se supo. Google es como cualquier sociedad de clase: si no estás en lo más alto no eres nadie.

Antes la gente creía que se informaba por la tele y ahora cree que se informa por las redes sociales. Los usuarios se creen que “buscan en internet” cuando en realidad Google se encarga de buscar por ellos y darles todo ya hecho, masticado y digerido.

La agencia de comunicación Enigma explica que los algoritmos informáticos predicen los contenidos que -por ejemplo- un militante partidario de Clinton espera leer. Su fundador Olivier Perez Kennedy afirma que “todos los mensajes que aparecen en Facebook” han sido filtrados previamente.

El diario británico The Guardian propuso a 10 internautas estadounidenses, cinco liberales y otros tantos conservadores, intercambiar sus perfiles durante el último mes de la campaña electoral. La experiencia no pudo ser más frustrante para todos ellos, que se vieron atrapados, “como si estuvieran metidos en una sala repleta de gente que padecía delirios paranoicos”.

Lo mismo que Google, las redes sociales crean burbujas (“bubble”, en la jerga infomática inglesa) para que cada usuario se vea reconfortado por un eco de opiniones concordantes con la suya. Cada uno de ellos busca las opiniones de quienes piensan como él y Facebook se lo da. Nos gusta vernos rodeados de los nuestros y algunos incluso creen que todo (y todos) son así, una prolongación de nosotros mismos.

Facebook tiene a sus usuarios clasificados como el ordenador de la policía y aunque te ilusiones creyendo que puedes cambiar tu perfil, eso no depende de tí. No te puedes hacer pasar por pacifista si Facebook sabe que te gustan las armas.

La realidad virtual es así de engañosa. Nosotros aconsejamos cambiarla por la realidad real como única manera de cambiar la realidad misma.

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¿Se convertirá Irán en el capítulo segundo de la Guerra de Siria?

John Bolton, un ladrón que ladra fuerte
Entre los rumores que corren por Washington está el que sitúa a John Bolton, uno de los doberman del imperialismo estadounidense, como nuevo secretario de Estado de Trump. Si eso se cumple, será una buena señal para entender el alcance que el nuevo gobierno quiere darle a su política en Oriente Medio.

La designación de Bolton hay que ponerla en relación con las declaraciones de Trump sobre Irán al Wall Street Journal el jueves de la semana pasada y, más en concreto, sobre su intención de revisar el tratado nuclear firmado en 2015 con el gobierno de los ayatollahs.

Es verdad que esas declaraciones -y otras- hay que leerlas despacio porque uno de los expertos en Oriente Medio  que subirán en el escalafón de la política exterior de Estados Unidos, Walid Phares, ha dicho a la BBC que se trata sólo de modificar algunos puntos de dicho acuerdo porque tal y como está ahora el nuevo gobierno no está dispuesto a aceptarlo. Otras declaraciones del propio Trump han matizado aún mucho más el rechazo.

Aunque a Bolton se le conoce como embajador de Estados Unidos en la ONU, de 2001 a 2004 fue subsecretario de Estado encargado del control de armamentos. Era el mamporrero de Dick Cheney, verdadero artífice del gobierno de la Casa Blanca en la etapa de Bush hijo, opuesto al acuerdo nuclear con Irán y, posiblemente, a cualquier clase de acuerdo con Teherán.

En Washington determinados círculos influyentes consideran -con razón- que la Guerra de Siria ha resultado un verdadero desastre en comparación con los objetivos que perseguían, habiendo salido Rusia e Irán como ganadores de ella… y de la de Irak. La elección de Bolton como secretario de Estado inclina a pensar que Irán sigue siendo la preocupación primordial del imperialismo en Oriente Medio.

Junto con Cheney, el perro de Bolton fue de los que propuso bombardear Irán junto con Israel y, al fracasar el plan de ambos, le enviaron a la ONU. Aunque este capítulo está bastante lejos de haberse esclarecido, da la impresión de que el plan era hacer en Irán lo que Bush hizo en Irak con una excusa parecida: armas de destrucción masiva y armamento nuclear, o dicho de otra manera: Irak se convirtió en la víctima propiciatoria de un plan que los imperialistas habían urdido para Irán.

La oposición a un ataque contra Irán procede del Pentágono que, paradógicamente, hace tiempo que se viene oponiendo a los planes de la diplomacia, como ya explicamos en otra entrada. Sin embargo, hay un plan intermedio: provocar una crisis con Irán -otra más- para sabotear la aplicación del acuerdo. No el acuerdo mismo sino “sólo” su aplicación.

¿Se convertirá Irán en el capítulo segundo de la Guerra de Siria?