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Redneck Revolt: un llamamiento a la lucha armada antifascista en Estados Unidos

Piquete armado ‘redneck’ tras una manifestación
Servando Rocha

Todos los que allí estaban lo vieron. El país entero también lo vio: grupos fuertemente armados con fusiles semiautomáticos AR-15, mayoritariamente formados por hombres, aunque también había varias mujeres, se presentaron en la protesta antirracista en Charlottesville. Encapuchados o con el rostro cubierto con pañuelos y fusil al hombro, se plantaron cara a cara frente a los fornidos grupos paramilitares fascistas, bandas del KKK y organizaciones neonazis que acudieron a la ciudad, en una protesta que terminó trágicamente.

Periódicos del Klan habían afirmado, días antes del fatídico 12 de agosto, que para ellos Charlottesville era la antesala de Auschwitz: “Next stop: Charlottesville. Final stop: Auschwitz”, afirmaron en un manifiesto. Captaron la atención de muchas cámaras de televisión y fueron fotografiados con carteles que rezaban “Defendiendo nuestras comunidades” o “Cuelga a tu miembro del Klan local”, entre otros. Los racistas, en un alarde de fuerza, no han dudado en pasearse y amenazar a negros y antirracistas con una potencia de fuego enorme y un gran conocimiento en tácticas militares. Ahora tienen un adversario importante. Fuego contra fuego. Son una fuerza armada que se suma a otras antifascistas y que se multiplican en distintos puntos de Estados Unidos, que está viviendo un crecimiento de grupos trotskistas, maoístas o de black power (autoproclamados “Nuevos Panteras Negras”) que defienden la autodefensa armada, la causa antifascista y el izquierdismo militante.

Redneck Revolt es un grupo muy organizado que tiene sus raíces en los años sesenta. En Chicago, a finales de los cincuenta y provenientes de los Apalaches, numerosas familias de clase trabajadora se asentaron en la ciudad. Los comienzos fueron durísimos. Explotados, convertidos en proletariados despreciados por patronos, policías y autoridades, decidieron organizarse, fundando grupos de autoayuda y denunciando un capitalismo salvaje que condenaba al hambre a la mayor parte de la clase trabajadora, blanca o negra. En sus barrios, en bares y fábricas, se mostraba la bandera sureña confederal. Para ellos no tenía un significado racista, ni mucho menos, sino un símbolo de pertenencia a un lugar y a unos orígenes de clase trabajadora en un país que amaban pero que ya no lo identificaban como suyo.

Fundaron organizaciones que abastecieron de comida a las familias más pobres y, con la llegada de los Panteras Negras, se aliaron con su activa organización de Illinois. Entonces se llamaban Young Patriots y lograron lo que a priori parecería imposible: unir la bandera sureña junto al puño negro, que los negros radicalizados aceptaron sin problema. Y no solo eso. Inspirados en el trabajo de los panteras en los guetos negros, los imitaron, reproduciendo sus grupos, centros comunitarios, guarderías, escuelas y hospitales autogestionados. Con el tiempo incluso trabajaron juntos en la Rainbow Coalition, que aglutinaba a rednecks, hillbillies, greasers y panteras, puertorriqueños e indios. Juntos formaron un frente común antifascista. Fascismo equivalía a decir AmeriKKKa.

En sus publicaciones y entrevistas reivindicaban el derecho a usar las armas tal y como lo estaban haciendo las comunidades negras. Para ellos era algo absolutamente normal. Desde pequeños, en sus lugares de origen, llevar y usar armas era algo natural. Se fotografiaron armados y publicaron llamamientos y manuales para el uso de armas cortas y largas, creando grupos de autodefensa en clubs de tiro autogestionados. Hablaban de lucha armada y de presos políticos, del movimiento indio que estaba siendo asediado y aniquilado y, por supuesto, de sus camaradas panteras. Además de todo eso, motos, rock and roll y amor libre.

Esto sucedió hace cuarenta años. En 2009, este legado resucitó en Kansas bajo el nombre de Redneck Revolt, que surgió alrededor del John Brown Gun Club, un club de tiro integrado por izquierdistas blancos de clase trabajadora.

Desde entonces no ha parado de crecer. Sus miembros son tanto hombres como mujeres y se han unido al movimiento Black Lives Matter, que denuncia la brutalidad policial y los crímenes racistas que se reproducen con gran frecuencia por todo el país. Charlottesville fue un punto más en una serie de protestas por todo el país donde sus miembros han acudido armados bajo el lema “Consigue que los racistas vuelvan a sentir miedo”, junto a grupos hermanos como el Socialist Rifle Club. Fueron vistos en Sacramento, Berkeley, Portland, Oregon, Pikesville o Kentucky.

La situación es explosiva. Varios signos apuntan a una criminalización y persecución policial contra los “rednecks” revolucionarios. Donald Trump, tras los choques en Charlottesville, puso el punto de mira en ellos, afirmando que condenaba “la violencia de ambos dos bandos”, y refiriéndose por vez primera a un movimiento que calificó de “antifascista” y que, según él, eran profesionales de la violencia.

Redneck Revolt, junto a grupos anarquistas, es uno de los grupos más activos y, quizás, más espectaculares. Antes de Charlottesville lanzaron un panfleto titulado “Un llamamiento a las armas”, que aquel trágico día no sonaron pero siguen preparadas, listas para defender a la “verdadera” clase trabajadora del país. Los “rednecks” aseguran no tener miedo y hacer frente al KKK por cualquier medio que sea necesario.

http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/los-rednecks-revolucionarios-apuntan-sus-armas-contra-donald-trump-y-el-kkk

Convocada una nueva huelga de los trabajadores del metro de Londres

Los conductores de metro que demandan a sus jefes establecer que la jornada laboral sea de cuatro días, han votado para organizar una huelga de 24 horas el próximo 5 de octubre. Millones de viajeros se enfrentan a una enorme interrupción en la red de metro de Londres después de que los conductores del sindicato de Aslef anunciaran la paralización. La huelga podría cerrar toda la red subterránea ya que el sindicato representa a la mayoría de los conductores en el metro.

Aslef afirmó que los jefes del metro habían fracasado en cumplir su acuerdo en dar a los conductores la oportunidad de trabajar solo cuatro días a la semana y reducir sus cantidad de turnos realizados durante el fin de semana. Desde el Metro de Londres – conocido también como London Underground– declararon que estaban comprometidos a asegurar que su personal fuera capaz de mantener un buen equilibrio entre el trabajo y sus vidas personales. Finn Brennan, organizador de Aslef en el Metro de Londres, explicó que el acuerdo entre las dos partes, los conductores y los jefes, llegó de la mano de un acuerdo en 2015 para mejorar la vida personal y la laboral de los trabajadores, pero nunca se implementó.

“Como parte de la solución de la controversia producida por la introducción del servicio de metro nocturno, el Metro de Londres acordó en introducir un mecanismo que permita a los conductores reducir el número de turnos  y nuevas formas de trabajar para disminuir el porcentaje de turnos de fin de semana trabajados en julio de este año, manifiesta Brennan al periódico británico Evening Standard. Desde un principio, el servicio nocturno introducido a mediados de 2014, ha sido motivo de controversia entre los conductores y los jefes de London Underground.

“Se han negado repetidamente a hacer cualquier propuesta detallada para hacerlo. Durante más de 18 meses la gestión ha prevaricado, estancado y retrasado.

“Los plazos han sido repetidamente perdidos y promesas rotas, mientras que nuestras propuestas detalladas para resolver estos problemas han sido ignoradas”, argumenta Brennan en representación de los intereses del sindicato.

“La paciencia de nuestros miembros finalmente se ha agotado y nuestro comité ejecutivo ha anunciado la huelga”, añadió.

http://www.eliberico.com/convocada-una-nueva-huelga-de-metro-de-londres/

La tragedia de ser kurdo

Darío Herchhoren

Debo expresar mi más absoluto respeto por todos los pueblos del mundo, incluyendo a los kurdos. Estoy a favor de todo corazón de la autodeterminación de los pueblos, incluido el pueblo kurdo.

Pero a pesar de estos principios que sigo escrupulosamente; creo que el drama y la tragedia que viven los kurdos es único e irrepetible.

Los kurdos tienen su hogar nacional en la Anatolia turca, y ocupan un importante territorio en Turquía. Su «capital» es la ciudad de Diyarbaquir en la propia Turquía, pero los kurdos se han extendido a zonas territoriales importantes de Siria y de Irak. El general kurdo Saladino (Sal haj Din en lengua árabe) derrotó a los cruzados en Mesopotamia, y con ello paró la primera aventura imperialista europea en Medio Oriente. A pesar de ello, los kurdos fueron un pueblo de parias y fueron muy maltratados en Turquía, a manos de los turcos y de los armenios que se sumaron a la represión de los turcos creyendo que con ello serían recompensados por el Sultán de Turquía que los utilizó como látigo contra los kurdos, y luego los reprimió con un terrible genocidio en 1919, practicado ya por la Republica turca.

A partir de la disolución del Imperio Otomano al finalizar la guerra de 1914-1918, los kurdos pasaron a ocupar países que antes no existían como Siria e Irak, y ello llevó a que los kurdos que siempre habían hablado y escrito en turco, pasaron a escribir y leer un turco latinizado que fué implantado por Mustafá Kemal (Ataturk, el padre de los turcos) y los que quedaron fuera de las nuevas fronteras turcas, leían y escribían en árabe. A día de hoy, los kurdos de Siria y de Irak tienen un alfabeto distinto del de los que viven en Turquía y su idioma es también distinto. Su cultura es también distinta.

En ese devenir de la historia del Medio Oriente, los kurdos fueron dirigidos por dos familias de forma tribal, que fueron y son los Talabani y los Barzani, que según las circunstancias apoyaban alternativamente a los colonizadores ingleses o a la URSS. Esta circunstancia sigue al día de hoy y podemos ver que los kurdos están intentando desmembrar Irak solicitando mediante un referéndum la independencia del «Kurdistán irakí», con lo cual favorecen objetivamente al imperio yanqui y a la entidad sionista. Esta última apoya entusiastamente la desmembración de Irak  por el hecho de que viven en Israel unos quinientos mil judíos kurdos, que para el caso de crearse un «Kurdistán» falsamente independiente volverían a ese territorio con carta de naturaleza y servirían de punta de lanza del sionismo contra toda la nación árabe, favoreciendo a las multinacionales petroleras que controlarían el petróleo irakí.

Otro tanto pasa en Siria, donde los kurdos están divididos entre los que apoyan al gobierno legítimo de Al Assad, y los que se han unido a las tropas del llamado «ejército libre sirio» que está al servicio de los USA, y combate contra el ejército sirio.

Mientras tanto, el ejército turco sigue hostigando a los kurdos dentro de sus fronteras y lleva a cabo ataques contra aldeas kurdas masacrando a sus pobladores. Su oponente es el Partido de los Trabajadores del Kurdistán  (PKK), que mantiene una guerrilla que combate al ejército turco. Su líder hasta hace muy poco, Abdalá Öçalan se presentaba como marxista leninista, y el PKK, su partido combatía al ejército turco bajo esas banderas, pero desde hace ya algunos meses, Öçalan ha hecho una pirueta oportunista y se reivindica «anarquista». A ver si el presidente turco Erdogan lo indulta, y lo pone en libertad. Su partido aún no se ha manifestado, pero todo esto hace que la tragedia kurda se parezca cada vez más a una comedia, dando pábulo a la afirmación de que la historia se repite dos veces: una vez como tragedia y otra vez como comedia.

Catalonia is not Spain, ostia!

Bianchi

Decía Fidel Castro que «dentro de la Revolución, todo; fuera de ella, nada». Translitera como loro Mariano Rajoy que «dentro de la legalidad, todo; fuera de ella, nada». ¿Algún parecido? El mismo que pueda haber entre un huevo y una castaña.

Y donde se dice «legalidad» se dice, por supuesto, Constitución pensada como corsé contra Catalunya. O, en su día, contra el «Plan Ibarretxe» (con la connivencia de su propio Partido, el PNV). Es Catalunya, el pueblo catalán, quien no cabe dentro de la Constitución española, que, por cierto, vino como vino, que esa es otra.

Si una nación no cabe dentro de la «norma» -de la «legalidad» marianesca que es «paralegalidad» rajoyana por venir de donde vino y con fórceps, que esa es también otra-, lo que habrá que cambiar será la norma, la «legalidad» (a la que se agarran desesperadamente como náufragos a una tabla de salvación), no la nación, que no puede dejar de ser lo que es, esto es: una nación, ¿no es cierto? Sugiero al Gobierno que cambie de pueblo. Hasta Jesucristo debió decir -le hicieron decir pues no existió nunca (*)- que no se hizo el hombre para la ley (y menos romana como judío rebelde que era), sino al revés. O, de otra manera, no se hizo el hombre para el jueves, sino al revés.

Sucede que el Tribunal Constitucional, esa tercera cámara legislativa, es el oráculo que le dice a la Generalitat que, como Dante a las puertas del infierno en «La Divina Comedia», abandone toda esperanza y veleidad contraproducente que vaya contra el tingladillo de la antigua farsa de este Régimen filofranquista.

Y sucede, también, que España no es una nación -o lo es fallida- y Catalunya sí lo es. España es un Estado y Catalunya es una nación sin Estado (como Vasconia y Galicia). El Estado español no ha podido resolver nunca el llamado «problema nacional» porque es un Estado fascista -como se ve estos días- no importa quien lo gobierne, neofalangistas del PP y C’s o socialfascistas del PsoE o podemitas recauchutados, aparte de ser ladrones, cuatreros  y arrebatacapas. Todo «atado y bien atado». Hasta el día menos pensado.

Bona tarda.

(*) Da casi igual que existiera o no pues es percibido como si hubiera existido.

Las islas (des)afortunadas, la OTAN y los gobiernos españoles

Darío Herchhoren

Desde hace ya tiempo en las manifestaciones de la etérea izquierda española, se oye un estribillo que dice «PSOE, PP, la misma mierda es». Y tienen razón. La «Otan de entrada no» del Psoe, una frase equívoca-; el referéndum para que España entrara en la OTAN; esta vez de entrada si; la política de Felipe González de servilismo hacia el imperio, y el culmen de la genuflexión en la famosa foto de las Azores certifican lo dicho.

En España hay dos bases militares USA, una en Torrejón de Ardoz (muy cerca de Madrid y del aeropuerto de  Barajas); que ahora llaman pomposamente de utilización conjunta hispano norteamericana; la segunda en Morón, cerca de Sevilla. Pero se oculta que en Valencia, hay una instalación de la OTAN, que hace las veces de cuartel general de la misma en España y en Europa; y ahora se instalará en Fuerteventura una de las islas (des) afortunadas un complejo militar de la OTAN para controlar toda Africa; y es muy posible que se instale allí también el Africom; un sistema de escuchas similar al que ya funciona para Europa con el nombre de red Echelon, que ya se encarga de supervisar todas las comunicaciones de Europa. Y cuando digo todas, son todas.

Las llamadas de teléfono, las redes sociales, internet, las señales de televisión; todo se controla desde Echelon, que analiza las miles de millones de comunicaciones por día que se producen en Europa. Lo de Furteventura se instalará en una parcela de 4500 hectáreas, que albergará a una enorme instalación con pistas de aterrizaje, enormes antenas de escucha y seguimiento de satélites y aparatos voladores con o sin piloto (drones).

Esto implica que toda Africa queda bajo el control de la OTAN, que cada vez se configura más como una especie de «gobierno mundial», que ha llegado a firmar acuerdos con la ONU. La ONU es la organización surgida tras la segunda guerra mundial para preservar la paz; ha firmado acuerdos con la OTAN, una organización creada especialmente para lo contrario. Las siglas OTAN, significan organización del tratado del atlántico norte; y la pregunta surge con facilidad: ¿si la OTAN es la organización del Atlántico Norte; que hace en las Canarias? Las Canarias está muy lejos del Atlántico Norte. Como está lejos Siria, que está siendo agredida por la misma OTAN.

Es obvio que esta organización es una telaraña que tiene por objeto envolver al mundo entero y que todos sus esfuerzos están apuntados a lograr el control de las materias primas necesarias para la supervivencia del imperio USA. En este momento está en Washington la ministra Cospedal que se ha entrevistado con el General Mattis, Secretario de Defensa de los USA al cual le ha pedido ayuda para frenar la sublevación catalana, y está preparando la visita de su jefe el «patriota» Rajoy, que hará lo mismo con el psicópata Trump. Que la OTAN  logre o no sus objetivos dependerá de los pueblos que luchen por su libertad e independencia.

Mientras tanto todos los gobiernos españoles, que han sido encabezados tanto por PSOE como por PP se han plegado a sus órdenes. La misma mierda son.

Beirut lleva dos días paralizada por la huelga de los maestros

Beirut amaneció hoy paralizada por segundo día consecutivo a causa de la huelga de maestros, profesores y empleados del sector público que exigen el pago inmediato de un aumento salarial.

El Parlamento aprobó una ley para tales efectos, pero a la hora de aplicar la nueva escala salarial, el Gobierno carece de fondos para llevarlo a cabo.

Por este motivo, el Consejo de Ministros convocó a una reunión en aras de encontrar una solución que, a ojos vista, parece insoluble.

Al aumento salarial debía acompañarlo un régimen de impuestos que proporcionaría ingresos por unos 800 millones de dólares al año, la cifra que se estima necesaria para cubrir la escala salarial aprobada.

“La intención del Gabinete es pagar un mes de sueldo para los empleados públicos, pero primero debe encontrar cómo cubrir ese incremento”, indica la versión digital del Daily Star que cita a una fuente ministerial.

El pago de un mes de sueldo para los funcionarios y maestros de escuelas públicas lo sustentaría la aprobación de un proyecto de ley urgente que luego aceptaría el Gobierno, precisó la fuente.

La decisión del aumento salarial corrió a cargo de un Consejo Constitucional que adoptó esa medida al margen del presupuesto nacional, basado en una partida de gastos extrapresupuestarios.

Según el presidente del consejo, Issam Sleiman, la ausencia de presupuestos del Estado y de un desglose de gastos extrapresupuestarios durante más de 10 años, abrió la puerta al despilfarro de dinero público y a la proliferación de la corrupción en todos los sectores públicos, denunció.

Solucionar la crisis, agregó Sleiman, pasa por una aprobación e incorporación al presupuesto del Estado junto con un desglose de gastos extrapresupuestarios.

“Hemos hecho nuestros deberes en el interés nacional de proteger el dinero público hasta ahora utilizado en forma aleatoria por la ausencia desde 2005 de un presupuesto de Estado y de auditorías en gastos extrapresupuestarios”, apuntó el titular del consejo.

La ONU ha lanzado un ultimátum a Birmania por la situación de los rohingyas

Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la represión
La dirigente birmana, Aung San Suu Kyi, tiene “la última oportunidad” de detener la ofensiva armada que ha obligado a centenares de miles de rohingyas –un grupo musulmán– a huir de la represión, dijo la semana pasada el secretario general de la ONU, Antonio Guterres en unas declaraciones a la BBC. Guterres afirmó que, si la Premio Nobel de la Paz no actúa, “la tragedia será absolutamente horrible”, después de que más de 400.000 rohingyas huyesen a Bangladesh de la violencia en Birmania, país de mayoría hindú.

Según el secretario general de la ONU, la dirigente tiene la última oportunidad de detener la ofensiva. “Si ella no revierte la situación ahora, entonces creo que la tragedia será absolutamente horrible, y desafortunadamente no veo cómo esto pueda modificarse en el futuro”, añadió Guterres, quien consideró que se debería permitir a los rohingyas volver a casa. Birmania ha indicado que su ofensiva militar en el territorio de los rohingyas responde a los ataques del 25 de agosto por parte de un grupo armado rohingya.

La ONU advirtió de que la ofensiva del ejército birmano se puede considerar como “limpieza étnica”. Los más de 400.000 rohingyas llegados a Bangladesh huyendo de la violencia de Birmania se han instalado en superpoblados campamentos improvisados, mientras las autoridades bangladeshíes imponen restricciones a sus movimientos.

La Nobel de la Paz birmana ha justificado hasta ahora la represión por la situación interna creada por el movimiento armado rohingya, que llevó a cabo uno de sus mayores ataques contra la policía birmana. Suu Kyi denunció que la crisis se está viendo agravada por la difusión de “información manipulada” sobre las operaciones del Ejército birmano, que en última instancia favorecería a los terroristas.

Según Amnistía Internacional, la respuesta militar a aquel ataque ha sido desproporcionada, al tratar a toda toda una población como enemiga. La información que llega del terreno describe la muerte de civiles y pueblos enteros quemados hasta los cimientos. El gobierno de Suu Kyi ha declarado que al menos 400 personas han muerto hasta la fecha y ha afirmado que la mayoría de ellas eran “terroristas”. También ha habido denuncias de actos violentos cometidos por grupos armados rohingyas contra civiles de otras minorías étnicas y religiosas.

Hace un año, la dirigente birmana prometió en la tribuna de la Asamblea General de la ONU “defender los derechos de la minoría rohingya”. Este año, Suu Kyi decidió no acudir a Nueva York, a pesar de que Birmania fue uno de los grandes asuntos de la Asamblea.

El ejército birmano ha llevado a cabo la mayoría de los actos violentos contra los rohingyas. Goza de cierta independencia respecto del gobierno civil y no rinde cuentas ante los tribunales civiles. El ejército birmano tiene un negro historial de represión contra las minorías de Birmania.

Aung San Suu Kyi, consejera de Estado de Birmania, no reconoce las informaciones sobre la represión militar y no está reduciendo las tensiones. Su gobierno acusó a los voluntarios de ayuda humanitaria internacional presentes en el país de brindar apoyo al grupo armado rohingya, lo que ha suscitado temor por su seguridad. Asimismo, ha desoído los llamamientos realizados por la ONU para intervenir en el estado de Rajin.

Según la ONU, cerca de 150.000 rohingyas huyeron a Bangladesh durante las dos primeras semanas de crisis, y están llegando más. Las personas que llegan están heridas, hambrientas, traumatizadas y necesitan con urgencia ayuda humanitaria, como alimentos, cobijo y atención médica.

http://www.abc.es/internacional/abci-comunidad-internacional-lanza-ultimatum-birmania-dramatica-situacion-rohingyas-201709180745_noticia.html

El III Reich planeó asesinar a toda la población de Moscú y convertir la ciudad en un lago

Hitler pretendía convertir la Unión Soviética en una serie de comisariados del Reich una vez hubiese derrotado al Ejército Rojo. Moscú hubiese acabado dentro del ya bautizado como Reichskommissariat Moskowien. Siegfried Kasche, embajador alemán en el estado satélite de Croacia, fue designado el 16 de julio de 1941 como futuro Reichskommissar, un auténtico virrey para territorios que comprenderían el norte y centro de Rusia hasta los Urales. Kasche se quedaría esperando el resto de la guerra a que los panzer germanos entrasen en la ciudad del Kremlin, cosa que nunca ocurrió. Murió ejecutado el 7 de junio de 1947 tras ser condenado en Yugoslavia por sus crímenes de guerra.

También el 16 de julio de 1941 Hitler declaró sus deseos personales sobre la división de los territorios orientales que adquiría Alemania. La península de Crimea, junto con un gran hinterland al norte que hubiese abarcado gran parte del sur de Ucrania, sería «desalojada» de toda la población local y repoblada similar. Además, los estados bálticos, la «colonia del Volga» y el distrito de Bakú (como concesión militar) también anexados al Reich. Dentro del Reichskommissariat Moskowien existirían a su vez una serie de Generalkommissariat más pequeños. Se llegaron a nombrar a las personas encargadas de administrar estos territorios. El terrible Odilo Globocnik, jefe de la SS de Lublin (Polonia) dirigiría el Generalkommissariat de Sverdlovsk.

A Wolf-Heinrich Graf von Helldorf, General de la SS, jefe de policía de Berlín que se hizo rico extorsionando judíos a mediados de los años 30, se le encargó la tarea de esclavizar y expoliar a los habitantes de la región de Yaroslavl. 

Los nazis habían asumido que la Unión Soviética no sería totalmente derrotada por medios militares, incluso conquistando la capital y sus principales ciudades, por lo que se pensó crear una “frontera” en la bautizada como «línea A-A» (Arkanguelsk y Astraсán). De alcanzar las divisiones de Hitler estas posiciones, significaría que el país más grande del mundo perdía un 86% de sus recursos petrolíferos. Los tanquistas alemanes podían parar sus vehículos y salir a fumarse un cigarrillo. Para acabar con la capacidad de producción de la URSS, se iniciaría entonces una campaña estratégica de bombardeos con aviones diseñados para ellos.

El 20 de abril de 1943, día de su cumpleaños, Hitler mostró a su arquitecto Albert Speer un diseño que había dibujado personalmente para la construcción de un búnker con capacidad para seis personas, equipado con ametralladoras, cañones anti tanque y lanzallamas. El dictador comentó que debían construirse centenares de fuertes similares a lo largo de la nueva frontera con los restos de Rusia.

Cuando los alemanes avanzaban en la Operación Tifón hacia Moscú, Hitler decidió que Moscú, Leningrado (actual San Petersburgo) y Kiev serían arrasadas, y sus cuatro millones de habitantes, exterminados para impedir la creación de focos de resistencia. La ciudad de Moscú sería sumergida abriendo las esclusas del canal Moscú-Volga. ¿Pensaba Hitler hacerlo sin evacuar la población antes? Muy probablemente.

Durante el avance a Moscú, el conocido como “el hombre más peligroso de Europa”, el especialista en operaciones especiales que liberaría en 1943 a Mussolini de su detención en el Gran Sasso, Otto Skorzeny, tenía asignada la tarea de capturar estas estructuras y dinamitarlas.

En una conversación mantenida el 2 de noviembre de 1942 con el Ministro Danés de Exteriores Scavenius, el canciller Ribbentrop le comentó que los alemanes creían que la Rusia asiática superviviente a la conquista de la parte europea de la URSS, acabaría convertida en una serie de “inofensivas repúblicas campesinas”. El futuro de los territorios conquistados era el de ser colonizado por colonos alemanes o por minorías raciales locales. Por otro lado, Hitler ordenó que no se permitiese, incluso a sus sucesores en el futuro, la existencia de ningún estado ruso al este de la línea A-A. El 16 de septiembre de 1941, Hitler había mencionado a Otto Abetz, embajador alemán en París, que todo el territorio al este de los Urales sería, estableciendo un paralelismo con el Imperio Británico, “la India de Alemania”.

Afortunadamente, nada de esto ocurrió. La maquinaria de guerra de Hitler fracasó en su lucha contra los eslavos a los que tanto despreciaba, tratándolos de “subhumanos”. La victoria del Ejército Rojo frenó los megalómanos planes expansionistas del líder nazi, que parecían no conocer límites.

https://es.rbth.com/historia/79271-plan-hitler-asesinar-poblaci%C3%B3n-mosc%C3%BA

Los comunistas de Novosibirsk se manifiestan en apoyo a Corea del norte

La ciudad de Novossibirsk es la tercera más importante de Rusia. Está emplazada en un lugar estratégico de Asia central, cerca de las fronteras Kazakistán, China y Mongolia. Fue y sigue siendo uno de los centros más importantes de ciencia e ingeniería y el peso de los comunistas aún se hace sentir.

El viernes de la semana pasada los comunistas de la localidad convocaron una concentración de apoyo a Corea del norte. En el acto participaron el alcalde, Anatoly Lokot, que es el primer secretario del PCFR, el diputado Andrei Zhirnov y otros cargos electos de distintas organizaciones.

En el acto el dirigente regional, Renat Suleimanov, tomó la palabra para asegurar que la República Popular Democrática de Corea tiene muchos amigos en Novossibirsk y en toda Rusia. En la red social Vkontakte, los que se manifiestan como solidarios con el gobierno de Pyongyang suman más de 100.000 seguidores.

Suleimanov criticó las amenazas de Trumo vertidas contra Corea en la ONU y dijo que en Yugoeslavia, en Libia y en Irak el imperialismo había demostrado que está dispuesto a destruir un país tras otro y que, en consecuencia, la postura del gobierno de Pyongyang de recurrir al armamento atómico frente a la agresión era justa.

En el acto faltaron referencias críticas hacia la postura del gobierno de Moscú de aprobar las sanciones de la ONU contra Corea, a pesar de reconocer que su ineficacia. La política rusa hacia Corea es ambigua. En Astaná el viceministro de Exteriores ruso, Serguei Riabkov, ha criticado el lanzamiento de misiles por parte de Corea, al tiempo que se manifestaba contrario a la imposición de nuevas sanciones y las medidas de fuerza, que son “categóricamente inaceptables”, dijo.

De manera conjunta Rusia y China han defendido un proyecto de “doble congelación” que alcanzaría tanto de los ensayos nucleares por parte del Corea del norte, como de las provocaciones militares de Estados Unidos en la Península.

Fascistas, racistas y supremacistas en Estados Unidos

Cuesta creer que en Estados Unidos, en pleno siglo XXI, sigan siendo legales las esvásticas, los saludos nazis y realizar marchas por la supremacía blanca en las que el odio y la violencia son las atracciones principales. Un pasado manchado por el racismo y masacres en nombre de la raza blanca no han sido suficiente razón para poner límites a la libertad de expresión.

El supremacismo blanco y el terrorismo blanco siguen siendo un problema para Estados Unidos. Se hizo creer que las capuchas blancas y las antorchas, emblemas del Ku Klux Klan, quedaron enterradas en los años 60 tras la firma del Pacto International de Derechos Civiles y Políticos. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Desde que se pusiese fin a la segregación racial en Estados Unidos, los ataques y manifestaciones por la supremacía blanca han demostrado que una alarmante parte de la sociedad sigue siendo fiel a estos pensamientos.

Muestra de ello es que el ataque terrorista más sangriento de la historia estadounidense antes del 11S fue llevado a cabo por un extremista antiestatal en nombre de la raza blanca. En abril de 1995, Timothy McVeigh hacía detonar una bomba que derribaba un edificio en el centro de Oklahoma City. El atentado ponía fin a la vida de 168 personas, incluyendo niños, y hería a casi 700 personas.

Después de más de dos décadas del atentando, el panorama no parece haber mejorado. La crisis económica, la reciente llegada de inmigrantes y refugiados en busca de un futuro mejor, así como la amenaza yihadista, han servido de excusa para la reavivación de movimientos de supremacismo blanco. La victoria de Donald Trump, además, ha creado un ambiente en el que estos movimientos se sienten cómodos para luchar por su causa. Lejos de aparecer como una figura sólida en la lucha contra el racismo, Trump ha conseguido con sus discursos de odio crear el caldo de cultivo perfecto para avivar las polaridades.

El pasado 19 de agosto se hacía evidente esta realidad. Lo que comenzaba como una “marcha pacífica” por la supremacía blanca en Charlottesville acababa con la muerte de Heater D. Heyer tras ser atropellada por un simpatizante nazi que decidió dirigir su coche a toda velocidad hacia un grupo de personas que se manifestaban en contra de la marcha Unite the Right.

Saber quiénes componen actualmente el movimiento por la supremacía blanca en Estados Unidos y qué es lo que desean puede ayudar a procurar un futuro mejor en la lucha contra el racismo.

Los orígenes del supremacismo blanco

El supremacismo blanco está tan arraigado en la historia de Estados Unidos que parece complicado determinar la fecha exacta en la que comenzó, pero parece acertado empezar con la caída de los estados de la Confederación y la creación del Ku Klux Klan.

Son motivos puramente económicos los que dan pie al racismo en el país. Las colonias europeas en Estados Unidos comenzaron a traer esclavos para potenciar la economía del país, y del siglo XVI al XIX la supervivencia de la nación dependía totalmente de ellos. Así, los estados del país, especialmente los del sur, crearon un sistema económico basado en la mano de obra no remunerada esclava que les permitía obtener ganancias exorbitantes. Pero en 1865 la derrota de los estados de la Confederación en la guerra de Secesión, la implementación de Gobiernos liderados por republicanos y el Decreto de Reconstrucción, que por primera vez en la Historia de los Estados Unidos de América liberaba a esclavos y otorgaba ciertos derechos políticos a los ciudadanos afroamericanos en el sur, acababa con la bicoca de la que tanto se habían beneficiado los sureños. Este nuevo panorama no fue aceptado con júbilo por los estados de la antigua Confederación; no bastaba con presenciar la caída de sus ejércitos, ahora también serían testigos del derrumbe de su sistema socioeconómico.

Es así como una noche de diciembre de 1865 seis jóvenes veteranos de la Confederación con ganas de matar su aburrimiento se reunían en Pulaski, Tennessee, para crear un club social secreto. Su idea inicial era crear un grupo que fuese inusual y sonase misterioso para despertar la curiosidad de unos cuantos y gastar bromas a la población afroamericana. Para ello consideraron que el nombre Ku Klux Klan (KKK), procedente de la palabra griega kuklos —de donde derivan ‘círculo’ y ‘ciclo’—, hacía la función perfecta. Por las noches cubrían sus cuerpos con sábanas y capuchas blancas y, conscientes de la fama de supersticiosos de la población afroamericana, se dedicaban a ir de puerta en puerta haciéndose pasar por militares sedientos caídos en la guerra de Secesión. Pero lo que comenzó como un pasatiempo pronto pasaría a convertirse en una organización seria, con un gran número de simpatizantes, y dejarían las bromas a un lado para apabullar a la sociedad afroamericana y hacer de su historia una macabra.

Los miembros del KKK pronto se dieron cuenta de que sus atuendos eran un mecanismo eficaz para asustar no solo a afroamericanos, sino también a la población blanca.

Del KKK al intelectualismo ‘alt right’

La historia del KKK viene marcada por tres grandes etapas que han ido adaptándose a los acontecimientos de la Historia. La primera etapa fue tras su fundación en 1865. Su objetivo principal era aterrorizar a republicanos y la población afroamericana para evitar que participasen en las elecciones y, así, que los demócratas volviesen a hacerse con las riendas del sur. En 1867 los representantes de las diferentes facciones del Klan se reunían en Nashville, Tennessee, para acordar que la filosofía de la supremacía blanca sería el credo del KKK. Esta se basa en que la raza blanca, debido a su superioridad genética, debe estar por encima de las demás razas y que para ello se deben crear sociedades puramente blancas. Pero la violencia, el descontrol del grupo y la victoria de los demócratas en los estados sureños hicieron que a finales de 1869 el Klan dejase de existir.

En los años 20 la llegada masiva de inmigrantes de Europa, la recesión económica tras la Primera Guerra Mundial, la migración de afroamericanos del sur al norte del país y la llegada de libertades políticas y sexuales hicieron que el KKK volviese a emerger. En 1915 William J. Simmons, inspirado por la película “The Birth of a Nation”, reaviva el Klan y amplía la lista de enemigos a todas las personas que no fuesen blancas o que, aun siéndolo, fueran inmorales, es decir, que llevaran a cabo prácticas contra el cristianismo protestante o antipatrióticas. Así, el grupo, debido a su mezcla explosiva de xenofobia, prejuicio religioso, supremacismo blanco y conservadurismo moral, comenzó a tener una mayor aceptación social, pues no solo apelaba a racistas, sino también a cristianos que perseguían una reforma moral que frenase la modernización desbocada del país. Pero a partir de los años 30 este momento apoteósico se vio frustrado por la Gran Depresión, las portadas de periódicos plagadas con las inmoralidades cometidas por los líderes del Klan y la multa de casi 700.000 dólares al grupo por evasión de impuestos. Las antorchas del KKK se apagaban una vez más.

En los años 50 resurge de nuevo durante el movimiento por los derechos civiles. Esta nueva etapa supone una época de transformación para el grupo. En primer lugar, se vuelve más violento que nunca; se empieza a hablar del “terrorismo blanco”. En segundo lugar, su retórica racista durante un periodo de auge para la segregación motivó a personas ajenas al movimiento a participar en sus campañas de terror. Y, en tercer lugar, la llegada de ideas nazis al país debido a la Segunda Guerra Mundial hizo que el KKK no se llevase todo el mérito en la lucha por la supremacía blanca. Grupos neonazis, paramilitares y cristianos extremistas, tan fragmentados como el KKK de esta etapa, comenzaron a trabajar reclutando a personas que el Klan falló en atraer por ofrecer un abanico reducido de posibilidades en su odio. Debido a esto, el movimiento por la supremacía blanca ha tomado desde los años 70 diferentes aspectos y direcciones.

Además, la victimización que el movimiento adopta a partir de los años 80 es un factor esencial que tener en cuenta para poder entender su ideología actual. Inicialmente, su objetivo era luchar para mantener el dominio blanco, pero, a medida que la realidad política y social comenzó a evolucionar, el movimiento supremacista también lo hizo. Vieron que luchar para prevenir su extinción parecía una causa más noble para justificar sus actuaciones. Por eso, el eslogan que hoy impera entre ellos es el de “las 14 palabras”: “We must secure the existence of our people and a future for white children”, esto es, “Debemos asegurar la existencia de nuestra gente y un futuro para los niños blancos”. Este victimismo resulta en lo que califican de “genocidio blanco”.

La extrema derecha actualmente está compuesta principalmente por supremacistas blancos, que creen que la raza blanca es biológica y culturalmente superior al resto; nacionalistas blancos, que apoyan la idea de crear sociedades exclusivamente blancas; neonazis, admiradores de Hitler y que sienten un odio especial hacia los judíos, todas las personas no blancas, la comunidad LGTB y las personas con discapacidades; facciones que siguen los valores clásicos del KKK, y el movimiento “alt right”. Este último, presente también en la manifestación de Charlottesville, es una corriente que está ganando mucho peso por considerarse el movimiento intelectual del supremacismo blanco. El termino “alt right” —derecha alternativa— fue inventando por Richar Betrand Spencer en 2008, un nacionalista blanco que aboga por una “limpieza étnica pacífica” en Estados Unidos. El éxito del movimiento viene dado por su divulgación en las redes sociales, sus memes y su presencia en internet, que permite que seguidores con diferentes creencias puedan participar de manera anónima. Apela al victimismo típico del supremacismo —consideran que la identidad blanca está en peligro y que hay que preservar los valores tradicionales occidentales— e intentan incrementar la calidad del movimiento captando a jóvenes intelectuales conservadores.

Antifas y ‘Black lives matter’: ¿sus opuestos?

Tras la manifestación en Charlottesville, son muchos los que no han tardado en asegurar que “White lives matter” (WLM), movimiento que reivindica “los derechos de los blancos”, ha surgido como oposición al racismo y la violencia del movimiento “Black lives matter” (BLM) y que los antifascistas o antifas son el grupo de la extrema izquierda homólogo a “alt right”.

Primeramente, los movimientos de “White lives matter” y “Black lives matter” no se pueden comparar. El primero es un movimiento racista y violento; el segundo, no. BLM existe porque en la actualidad la población afroamericana sigue siendo víctima de la discriminación y recibe un trato diferente que la población blanca. Sus manifestaciones son pacíficas e incluyen gente de diferentes etnias y orientación sexual. Por el contrario, WLM está liderado por grupos supremacistas, como el KKK y el Partido Nazi Americano, que lo que pretenden es crear una sociedad en la que no haya cabida a la diversidad de razas, sexualidades y culturas, por lo que en sus manifestaciones solo se verán personas blancas, occidentales y, en principio, heterosexuales. De ser violento el BLM, resultaría contraproducente para sus objetivos: optar por la violencia para acabar con la violencia sería como echar piedras sobre su propio tejado. En cambio, los defensores de WLM no necesitan hacer mérito de los medios que utilizan para conseguir sus metas para ser conscientes de su brutalidad.

Por otro lado, el presidente Trump hacía responsables de la tragedia de Charlotessville a “ambas partes”, con lo que se refería tanto a “alt right” como a una supuesta izquierda alternativa —“alt left”—. Sin embargo, aún no existe un movimiento autodenominado “alt left”; a lo que el presidente probablemente se quería referir es al movimiento antifascista —comúnmente conocido como antifa—, ­presente desde hace décadas en Europa, pero nuevo para Estados Unidos Este movimiento está compuesto por anarquistas, socialistas y comunistas que comparten una causa común: acabar con la extrema derecha y el supremacismo blanco. Es por esto que pueden dar la sensación de ser aliados en la lucha contra el supremacismo. No obstante, tampoco dudan en utilizar la violencia para conseguir sus fines y consideran que está moralmente justificado el uso de la fuerza contra la extrema derecha, por lo que al final del día, según sus detractores, no dejan de ser distintos a los defensores de los supremacistas. El Centro Legal para la Pobreza Sureña, conocido por su labor contra el racismo, afirmaba que el uso de la violencia no es la herramienta más eficaz para acabar con los racistas y antisemitas.

Pero la realidad es que, por mucho que se intente comparar BLM y los antifas con WLM, los niveles de violencia ejercidos los supremacistas impiden una comparativa objetiva.

Indudablemente, lo que más fuerza ha dado a estos movimientos fanáticos es que legalmente tienen el derecho a manifestar y hacer apología de sus creencias. La Primera Enmienda de la Constitución restringe la capacidad del Gobierno de limitar el ejercicio de la libertad de expresión; de ahí que la marcha en Charlottesville fuese totalmente legal. Las esvásticas, saludos nazis y cantos de violencia como “Fuera los judíos” o “Sangre y tierra” pueden resultar chocantes en la actualidad por los actos cometidos en nombre de la ideología que estos símbolos sustentan, pero se consideran amparados por la libertad de expresión.

Andrea Moreno http://elordenmundial.com/2017/09/25/racismo-y-fanatismo-el-supremacismo-blanco-en-ee-uu/

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