Los tuaregs anuncian un acuerdo con las tropas rusas para su retirada de Kidal

Ayer los tuaregs declararon que habían concluido un acuerdo para permitir que los soldados del Cuerpo Ruso de África se retiren de la ciudad de Kidal, en el norte de Mali, que ha quedado bajo su control.

Los combates se reanudaron ayer por la mañana entre los tuaregs del Frente de Liberación de Azawad (FLA), apoyados por yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y Musulmanes (GSIM), afiliado a Al Qaeda, contra el ejército maliense apoyado por tropas rusas. Se llegó a un acuerdo para permitir que el ejército y sus aliados del Cuerpo Africano abandonaran el Campo 2, donde desde entonces habían estado atrincherados.

El sábado los yihadistas se atribuyeron una serie de ataques coordinados con los tuaregs contra posiciones estratégicas de la junta gobernante en Mali, en las afueras de Bamako y en varias ciudades del país del Sahel.

Kidal, bastión de los tuareg, fue capturada en noviembre de 2023 por el ejército maliense apoyado por combatientes rusos, poniendo fin a más de una década de control por parte de los tuaregs.

Los ataques del sábado por parte de yihadistas y tuaregs no tienen precedentes desde que la junta tomó el poder en 2020. Los terroristas pusieron entre 10.000 y 12.000 efectivos sobre el terreno, algunos de ellos de nacionalidad ucraniana.

Sadio Camara, ministro de Defensa maliense, uno de los principales dirigentes de la junta gobernante, murió en un ataque de los yihadistas contra su residencia.

El sábado por la tarde, el gobierno de Mali anunció que los combates habían dejado 16 civiles y soldados heridos. Según Bamako, la situación estaba totalmente bajo su control en todas las localidades atacadas.

No obstante, las informaciones procedentes de las fuerzas rusas aseguran que, aunque han logrado evitar un “escenario sirio”, la situación es grave.

Las tropas rusas también aseguran que lograron impedir la captura del palacio presidencial y, sobre todo que se ha frustrado el intento, meticulosamente preparado por los servicios de inteligencia occidentales, de derrocar violentamente al gobierno de Bamako y de demostrar la incapacidad de Rusia para proteger a sus aliados en el continente africano.

Ayer la embajada francesa en Sudáfrica publicó un mensaje en el que desmiente las acusaciones de que París apoya a los grupos yihadistas que el sábado mataron al ministro de Defensa e intentaron desestabilizar el país.

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