Trump ha propuesto un gassto militar de 1,5 billones de dólares para el año que viene, lo que aumentaría en un 44 por ciento el presupuesto reconocido. Un aumento de 500.000 millones no tiene precedentes en la historia moderna de Estados Unidos.
En contra de una afirmación habitual, hace muchos años que el gasto militar de Estados Unidos superó el billón de dólares. Agregar 500.000 millones y, potencialmente, 200.000 millones más para financiar la guerra contra Irán, como Trump pretende, elevaría el gasto militar total de 2 a 3 billones de dólares.
Los cálculos oficiales subestiman el verdadero costo de mantener al ejército de Estados Unidos. Un cálculo más preciso estima que el año pasado el gasto militar total fue de entre 1,5 billones y 1,8 billones, y podría alcanzar los 2,3 billones, si se incluyen los pagos de intereses asociados a la deuda relacionada con el ejército.
Durante décadas el Pentágono ha ocultado el verdadero tamaño del presupuesto militar de Estados Unidos. Hay cientos de miles de millones de dólares en gastos militares fuera del presupuesto anual del Pentágono.a
Un ejemplo es el gasto en armas nucleares, que representa alrededor de 33.500 millones. Aunque las fuerzas nucleares las controla y despliega el ejército, una parte significativa del presupuesto para mantener y modernizar el arsenal nuclear se asigna al Departamento de Energía.
Otra categoría de gastos ocultos involucra a veteranos y jubilados. Los costos de las pensiones, la atención médica, los beneficios por discapacidad y la asistencia a los supervivientes se financian principalmente a través del Departamento de Asuntos de Veteranos y otras cuentas. Estos gastos son consecuencia directa del mantenimiento del ejército y la guerra y, sin embargo, están excluidos de los presupuestos militares.
El gasto relacionado con el ejército también se encuentra dentro de los presupuestos del Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado y otras instituciones. Los programas que van desde la ayuda militar a los gobiernos extranjeros hasta ciertas funciones de seguridad nacional contribuyen a la fuerza militar, pero caen fuera de los presupuestos oficiales de defensa.
Las guerras con tarjeta de crédito
Otro problema importante es la financiación de la deuda. Desde el inicio de las guerras posteriores al 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos ha dependido en gran medida de los préstamos en lugar de los impuestos para financiar las guerras. Por esa razón, algunos se refieren a las guerras posteriores a 2001 como “guerras con tarjetas de crédito”.
Estados Unidos ya está gastando entre 1,7 y 2,3 billones de dólares anuales en actividades militares, aunque sigue habiendo ambigüedades sobre la escala total del gasto militar, dadas las manipulaciones contables del Pentágono, incluida su incapacidad para aprobar una auditoría financiera.