Una nueva unidad de la CIA prepara la desestabilización de Cuba

Washington intensificará su campaña de presión contra Cuba a través de una unidad secreta dedicada a la inteligencia, las operaciones informáticas y la intoxicación ideológica. El nuevo aparato tiene como objetivo debilitar a la dirección política cubana y promover los cambios que necesitan los imperialistas en su patio trasero.

La CIA creó en secreto una célula operativa dedicada a Cuba, dentro del fortalecimiento de la política imperialista contra la isla. El nuevo aparato debe permitir a la central movilizar más rápidamente recursos financieros, humanos y técnicos adicionales.

La unidad ya ha comenzado a reclutar oficiales responsables de la contratación y gestión de agentes, analistas de inteligencia, especialistas en operaciones informáticas y en manipulaciones clandestinas de la información. Estos medios deben utilizarse en particular para reunir más información sobre la dirección política cubana, a fin de aumentar las divisiones en su seno.

Washington espera cambiar el equilibrio en la dirección del gobierno cubano y promover la llegada de cabecillas más dóciles y dispuestos a satisfacer las demandas de la Casa Blanca.

En esta etapa, la nueva célula no se basaría en ningún grupo cubano estructurado y no se le permitiría realizar operaciones letales. Sin embargo, sus autorizaciones operativas podrían ser modificadas por decisión de la Casa Blanca.

El mandato del nuevo aparato parece ser más limitado que el de la estructura creada por la CIA en 1960. En aquel momento la central reclutó, entrenó y apoyó a mercenarios cubanos encargados de participar en el desembarco de la Bahía de Cochinos. Lanzada en abril de 1961 en un intento de derrocar a Fidel Castro, esta operación, respaldada por Washington, fracasó estrepitosamente.

La creación de la unidad es parte de una intensificación más amplia de las actividades de sabotaje de Estados Unidos en Cuba, que ha sido colocada por Washington entre las prioridades más altas de la inteligencia estadounidense, un nivel también aplicado a países como Rusia, China e Irán. Varios organismos, entre ellos la NSA y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, han comenzado a vigilar la isla más de cerca, incluso con satélites.

La información recopilada podría utilizarse para actualizar la evaluación estadounidense de las defensas militares de Cuba. Los servicios de inteligencia también se encargarían de examinar las actividades económicas, las relaciones comerciales y los movimientos financieros de los dirigentes y otros miembros de la dirección política.

Algunos de estos datos podrían hacerse públicos en el contexto de las operaciones de intoxicación diseñadas para influir en la opinión cubana y aumentar la presión sobre el gobierno de la isla.

La creación de la célula marca una nueva etapa en la campaña de presión de Estados Unidos contra La Habana. El refuerzo de la inteligencia también debería permitir a Washington actualizar sus opciones en caso de una escalada. La posibilidad de una intervención militar, sin embargo, sigue siendo incierta y no se ha anunciado oficialmente ningún plan específico.

Ante las revelaciones, La Habana acusa a Estados Unidos de continuar sus actividades de espionaje, subversión y desestabilización contra Cuba. No es nda nuevo. Según el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, Cuba ha sido durante mucho tiempo el objetivo de las acciones de la CIA, que ha espiado, saboteado y desestabilizado, hasta el punto de promover el terrorismo.

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