Entre 2022 y 2025 Corea del norte acumuló 22.000 millones de dólares en divisas, una cifra récord impulsada por sus ventas de armas a Rusia, según Bloomberg. La cifra representa casi cuatro veces la cantidad acumulada durante los cuatro años anteriores.
El punto de inflexión se produjo con el estallido de la Guerra de Ucrania, que abrió una buena fuente de ingresos para Kim Jong Un. Ante la escasez de municiones, Moscú recurrió a Pyongyang para obtener sus reservas de artillería heredadas de la era soviética. Si hacemos caso a la inteligencia ucraniana, a finales del año pasado Corea del norte suministró hasta la mitad de las necesidades de Rusia de proyectiles de 122 y 152 milímetros, lo cual es un porcentaje bastante más que exagerado.
Además de los envíos de armas, los norcoreanos aportaron entre 16.000 y 22.000 soldados junto a las tropas rusas, con un salario aproximado de 2.000 dólares mensuales cada uno, según estimaciones surcoreanas, que tampoco suelen ser fiables. A cambio, Pyongyang supuestamente recibió divisas y transferencias de tecnología militar avanzada, en lugar de las tradicionales transferencias bancarias, y gran parte del dinero permaneció fuera del territorio norcoreano, ya que Kim Jong Un está excluido del sistema bancario internacional.
Corea del norte nunca ha sido tan fuerte en los últimos 35 años asegura Andrei Lankov, director del Korea Risk Group. El país sigue sometido a uno de los regímenes de sanciones más estrictos del mundo. Desde 2006, las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU han prohibido la mayor parte del comercio y las transacciones financieras con Pyongyang, un sistema reforzado por la Unión Europea y el programa NKSR de Estados Unidos, que incluso incluye sanciones secundarias contra entidades extranjeras que comercian indirectamente con el país.
Sin embargo, la supervisión de estas medidas se ha debilitado desde que en 2024 Rusia bloqueó la renovación de la camarilla de la ONU encargada de verificar su implementación. Una camarilla paralela concluyó en junio que la alianza militar ruso-norcoreana estaba violando abiertamente las sanciones al financiar el programa de misiles balísticos prohibido de Pyongyang.
La consecuencia directa fue que la economía norcoreana creció un 3,5 por cien el año pasado, según el banco central de Corea del sur, que estima que el PIB real del país superó, por primera vez, su nivel de 2017, año en que se endurecieron las sanciones internacionales. Los servicios de inteligencia estadounidenses también estiman que Pyongyang obtiene al menos mil millones de dólares anuales de sus ciberataques, otra fuente de financiación que escapa al escrutinio internacional.