Siete países y 17.000 soldados participan en las maniobras militares Balikatan en Filipinas en las que intentaban frenar un desembarcar desde el Mar de China Meridional, un punto crítico en la pugna de los aliados de Estados Unidos contra China.
Los ejercicios se han convertido en el principal campo de pruebas para una mayor cooperación militar entre los aliados de Estados Unidos en el Pacífico.
Este año las maniobras se han prolongado durante dos semanas y media, justo hasta la víspera de la visita de Trump a Pekín. Las tropas terrestres japonesas han participado por primera vez, mientras que Canadá y Nueva Zelanda se unen como nuevos participantes activos. Estados Unidos envió alrededor de 10.000 soldados, mientras que Francia se unió con un pequeño contingente.
Estados Unidos está aumentando la presión sobre sus aliados en todo el mundo para imponer sus planes de guerra. Sin embargo, a diferencia de Europa, Trump no se muestra tan agresivo hacia sus socios en la región de Asia y el Pacífico.
En un documento enviado al Congreso el mes pasado, el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, elogió a Japón y Australia por comprender la necesidad de aumentar los gastos militares. En su mensaje elogió especialmente a Corea del sur por asumir un papel más activo en el asedio a Corea del norte.
El gobierno de Pekín ha denunciado los ejercicios multilaterales como una provocación. “Lo último que necesita la región es división y beligerancia como resultado de la introducción de fuerzas externas”, dijo un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Contra la táctica de ‘ganar tiempo’
A pesar de las muestras de belicosidad de Estados Unidos, los paranoicos le dan la vuelta a la situación. No se sienten satisfechos porque consideran que la táctica de Trump de “ganar tiempo” es errónea. No se deben hacer concesiones; China no se va a “moderar” por más que Estados Unidos retroceda, dice Ely Ratner (*), un viejo halcón del Pentagono.
“La pregunta que se plantea no es si China es una amenaza, sino si Estados Unidos aparecerá”, escribe Ratner, que exige la creación de una coalición de países en el Pacífico para disuadir a China.
Es posible que los aliados de Estados Unidos en el Pacífico acabenn sospechando que no se puede confiar en los compromisos que Trump firme en Pekín, añade Ratner. Entonces Estados Unidos descubrirá que tiene menos influencia, menos socios y brechas más amplias que cerrar.
(*) https://www.ft.com/content/1445c85a-7b3e-4daf-b68b-2a95a4c6aa24