Rusia lleva utilizando desde hace unos meses una nueva versión del dron a reacción Geran-4, asegura la inteligencia militar ucraniana (HUR). Un pequeño sensor magnético del fabricante estadounidense PNI Sensor ayuda a la aeronave a detectar cambios de posición y a corregir errores de su sistema de navegación a bordo.
La inteligencia militar ucraniana ha señalado en repetidas ocasiones la presencia de componentes estadounidenses en armas rusas. En agosto su sitio web War&Sanctions contabilizaba 5.816 componentes extranjeros en 200 sistemas de armas rusos. Según el HUR, Rusia los adquiere en Europa, Asia y América del norte a través de canales opacos y terceros países, a pesar de las sanciones.
Aproximadamente la mitad de los 45 componentes extranjeros identificados en el Geran-3 procedían de fabricantes estadounidenses. Algunos componentes son especialmente recientes: se hallaron piezas estadounidenses fabricadas a finales del año pasado en drones Shahed utilizados a finales de marzo de este año.
Este sensor, un magnetómetro magnetoinductivo PNI5GA integrado en un nuevo módulo, funciona junto con el sistema de navegación inercial SADRA para corregir la deriva de los giroscopios.
La aeronave también está equipada con el sistema de navegación autónoma Susanin, que compara las imágenes captadas por un dispositivo óptico con imágenes de referencia almacenadas en su memoria para mantener la trayectoria hacia el objetivo. Por lo tanto, esta versión puede desplazarse sin depender de señales por satélite.
La nueva ojiva KRSN está diseñada para dañar puentes y soportes de líneas eléctricas aéreas, mientras que el motor chino Telefly ha sido sustituido por un equivalente ruso fabricado en Alabuga. Por lo demás, los componentes electrónicos son idénticos a los de los modelos Geran anteriores.