El aumento de los precios de los combustibles hace que las centrales europeas de carbón sean rentables, mientras el invierno se acerca y las reservas para estabilizar las redes eléctricas están bajo mínimos.
En Alemania y Polonia, que albergan la mayor parte de la capacidad de generación, el carbón es rentable nuevamente, sobre todo a medida que el suministro de gas sigue estancado en el Estrecho de Ormuz.
Los precios del gas están en su nivel más alto desde la crisis de 2022-2023.
En los últimos años los países europeos, incluida Alemania, han cerrado las centrales de carbón debido a la Agenda 2030 y las políticas descarbonizadoras. Ahora las centrales eléctricas de carbón se han vuelto indispensables para estabilizar las redes.
Una medida de la rentabilidad para la generación de electricidad a partir de lignito en Alemania ha saltado a hasta los 64 euros por megavatio-hora (MWh) este mes, en comparación con cero el año pasado en estas mismas fecha.
La demanda de carbón en Europa sigue en declive, pero la caída se ralentizará este año, dijo el mes pasado la Agencia Internacional de Energía (AIE) en su actualización de mitad de año.
Se espera que la demanda total anual de carbón en Europa alcance los 276 millones de toneladas este año. “Los precios más altos del gas han reducido la caída esperada en países, como Alemania y Polonia, donde la generación de gas y la capacidad de carbón de reserva siguen disponibles”, señaló la AIE.
Si el invierno es frío, el uso del carbón en Europa podría aumentar más de lo que se esperaba antes del comienzo de la Guerra de Irán.