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La policía india prohíbe las manifestaciones en el centro de Nueva Delhi

En la mayor parte de las ciudades del mundo, las manifestaciones siempre recorren determinados lugares característicos. En Nueva Delhi se convocan, desde hace más de tres décadas, en Jantar Mantar, una calle del centro de la capital de 1,6 kilómetros de longitud, donde se encuentra el parlamento, un observatorio icónico y las oficinas de negocios.

Pero esta semana, Jantar Mantar ha perdido oficialmente su condición de centro de las convocatorias. El lunes la policía intentó acordonar el lugar, impidiendo que los manifestantes se agruparan y provocando que tuvieran que entrar en el lugar por la fuerza.

Como es costumbre, la policía siempre necesita hacer gala de dominio y control frente a las multitudes; prohíbe recorrer determinadas calles o modifica los horarios. En Delhi ha designado tres lugares de manifestación alternativos para que los diputados no escuchen sus quejas, a pesar de que esa es justamente la tarea de un cargo público.

Lo mismo ocurrió hace años en 2012 en Madrid con la convocatoria “Rodea el Congreso” porque en ningún caso los manifestantes pueden rodear los centros de poder; son los centros de poder los que deben rodear a los manifestantes para que no se “desmadren”.

“Jantar Mantar no es solo un lugar, sino un espíritu de resistencia que nadie puede quitar”, dijo Abhijeet Dipke, uno de los fundadores del “partido de las cucarachas”. En el lugar las protestas en Jantar Mantar ya se habían visto cada vez más restringidas en los últimos años, con restricciones en el espacio y los horarios.

Los manifestantes son molestos; forman multitudes enfurecidas que gritan y ocupan las calles, colapsan el tráfico, las estaciones de metro que los diputados y los capitalistas quieren para su uso exclusivo. En India, como en otros países, la policía se justifica recurriendo a los vecinos, que tienen derecho a dormir la siesta plácidamente.

La policía de Delhi propone a los manifestantes tres lugares para protestar en las afueras de la capital, mientras que un tercer sitio más cercano al centro, Ramlila Maidan, sigue disponible para reuniones más grandes.

Pero, como bien saben tanto los policías como los convocantes, las manifestaciones alejadas del centro de la ciudad reducen la participación y la visibilidad, particularmente para los que tienen que viajar desde los barrios. Una manifestación en los suburbios pasa desapercibida, especialmente para los medios de comunicación.

Por eso, en las redes sociales las “cucarachas” insisten en que seguirán convocando protestas en Jatar Mantar, a pesar de la prohibición policial. Ya han llamado a la desobediencia civil.

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