La OTAN impide la prueba de un arma submarina secreta de Rusia cerca del Ártico

La OTAN sigue con sus maniobras, destinadas a bloquear a Rusia también en el Ártico. Esta primavera la OTAN realizó un seguimiento de varios sumergibles rusos cerca de Svalbard con el pretexto de que estaban desplegando una nueva técnica para cortar cables submarinos.

Un operativo de Reino Unido, Noruega y Estados Unidos impidió que las embarcaciones rusas completaran su ejercicio. Según Reuters, el ejercicio involucraba al GUGI —la estructura rusa especializada en operaciones submarinas a gran profundidad— y se centraba en una tecnología sofisticada capaz de neutralizar cables submarinos sin dejar rastro.

Rusia utilizó sumergibles capaces de operar a gran profundidad para desplegar el dispositivo, mientras Reino Unido, Noruega y Estados Unidos participaron en la vigilancia de la actividad rusa. Las embarcaciones rusas fueron localizadas y posteriormente interceptadas en el mar. Finalmente, no pudieron completar su ejercicio y abandonaron la zona.

En los países occidentales la retórica es la misma de siempre: el Kremlin quiere poner a prueba la reacción de la OTAN ante un ataque a infraestructuras críticas. Reuters señala que las operaciones contra cables submarinos desempeñen un papel en un escenario destinado a probar el alcance del artículo 5 del tratado de la Alianza.

Los cables submarinos revisten una importancia especial para Svalbard. Dos enlaces de fibra óptica conectan el archipiélago con la Península de Escandinavia a lo largo de unos 1.400 kilómetros. Sirven para las comunicaciones del archipiélago y para la transferencia de datos procedentes de la estación de satélites SvalSat. Es una infraestructura esencial para las actividades científicas y las operaciones relacionadas con los satélites espaciales.

El enlace submarino ya ha sufrido un incidente. El 7 de enero de 2022, uno de los dos cables registró un fallo, lo que provocó una pérdida temporal de redundancia. El segundo cable siguió garantizando las comunicaciones con el continente, evitando así la interrupción del servicio. La redundancia se restableció el 18 de enero mediante una alimentación eléctrica provisional, antes de la reparación completa del cable en 2023.

El sistema se basa en dos cables separados por varios kilómetros en el lecho marino para limitar el riesgo de que un mismo incidente afecte simultáneamente a ambos enlaces. Puestos en servicio en 2004, constituyen hoy una de las principales infraestructuras de comunicación que conectan Svalbard con la Noruega continental.

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