La imposible reconstrucción de Ucrania en la posguerra: no hay fuerza de trabajo

En mayo el Instituto de Investigaciones Económicas de Kiev informó que el 68 por cien de las empresas industriales ucranianas se enfrentaban a una escasez de mano de obra. En un país donde la demografía ya estaba en declive mucho antes del inicio de la guera y, además, cientos de miles de hombres han sido movilizados y millones de habitantes han abandonado el territorio desde 2022.

El gobierno estima que el país necesitará 4,5 millones de trabajadores adicionales para 2035. A finales de abril el jefe de la administración presidencial, Kyrylo Budanov, habló de la necesidad de revisar la lista de países que presentan un “riesgo migratorio”, una regulación administrativo que dificulta los permisos de residencia a los extranjeros procedentes de determinados países. Muchos lo han interpretado como una señal de la inminente apertura del país a la inmigración masiva.

Zelensky y los suyos han intentado calmar las especulaciones. El 18 de mayo el ministro de Economía, Oleksii Sobolev, insistió en que la cuestión de los trabajadores emigrantes no era, en este momento, una prioridad. La urgencia, dijo, sigue siendo responder a las necesidades recurriendo primero a los recursos ucranianos. El gobierno estima que puede encontrar dos millones de trabajadores entre los desempleados del país, procedentes en particular de personas mayores y jóvenes. La otra prioridad sigue siendo el regreso de los ucranianos que han abandonado el país desde el inicio de la guerra.

Según el Centro de Estrategia Económica de Kiev, a principios de este año alrededor de 5,6 millones de ucranianos que se marcharon desde el inicio de la guerra todavía vivían en el extranjero. El gobierno estima que entre 1,3 y 2,2 millones de ellos podrían regresar, pero todo dependerá de las condiciones económicas y de seguridad después de la guerra.

No va a ser suficiente. La entrada de trabajadores emigrantes parece inevitable, pero tampoco va a ser sencillo. El contexto de seguridad y los salarios ucranianos, significativamente más bajos que los de otros países europeos, hacen que el país sea poco atractivo.

Según el Servicio Nacional de Empleo, en 2025 sólo 9.582 extranjeros obtuvieron un permiso de trabajo en Ucrania, frente a unos 6.000 en 2024. Antes de la invasión rusa, en 2021 se expidieron 22.000 permisos.

Durante más de treinta años, Ucrania ha experimentado una disminución continua de su población. El envejecimiento del país, la disminución de la tasa de natalidad y la ya elevada mortalidad pesaron mucho incluso antes de la guerra. Ucrania ha peerdido un 20 por cien de su territorio y los nacimientos han disminuido. A principios de mayo, el ministro de Política Social, Denys Ulyutin, afirmó que Ucrania tenía entre 22 y 25 millones de habitantes en los territorios controlados por Kiev, frente a los 41 millones antes de la guerra.

En este contexto, la fuerza de trabajo se está volviendo estratégica, mientras que los sectores de la construcción, el comercio, la industria y el transporte dicen que tienen dificultades para contratar personal.

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