La Guardia Civil recurre a la ayuda de Philip Morris para reprimir el contrabando

Esta mañana la Guardia Civil ha firmado un acuerdo con el monopolio estadounidense del tabaco Philip Morris que pone de manifiesto el estado de servidumbre al que ha llegado un gobierno que presume de españolismo.

La Guardia Civil se siente impotente y recurre a la ayuda de Philip Morris para cumplir con su cometido. Será el monopolio quien ponga sus medios a disposición de la Guardia Civil para la represión del contrabando de tabaco.

El acuerdo lo firmaron el falangista y director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, el director general de Philip Morris, Mario Alejandro Masseroli y el director de Asuntos Corporativos de dicho monopolio, Francisco Javier Figaredo.

Los medios que la empresa estadounidense proporcionará a la Guardia Civil son cámaras acuáticas para el examen de la carga, endoscopios-videoscopios con sonda flexible inalámbrica para inspección de dobles fondos y densímetros detectores de material de contrabando con control remoto.

También dotará a los guardias civiles de sistemas de visión nocturna para patrulleras del Servicio Marítimo, así como dos furgonetas tipo escáner para bultos pequeños, que permitan su inspección.

Las unidades de la Guardia Civil especializadas en la persecución del contrabando contarán con 100 dispositivos móviles compatibles con un sistema que facilitará la autentificación y rastreo de tabaco mediante un código que aporta información relativa al producto, como fecha y hora de fabricación o el mercado al que va destinado, entre otros datos.

Pero Philip Morris no sólo pondrá los medios sino mucho más, casi todo: una “red nacional de contactos” para apoyar, en tiempo real, las investigaciones que, con motivo de inspecciones y decomisos de tabaco falso, lleve a cabo la Guardia Civil.

El Ministerio del Interior convierte a la Guardia Civil en el brazo armado de Philip Morris, ya que el monopolio también se encargará de facilitar apoyo informático, a escala internacional, de las actividades ilícitas relacionadas con toda la cadena de producción y distribución de tabaco.

Por último, a la Guardia Civil los tratan como a analfabetos porque la empresa estadounidense le va a suministrar, de forma periódica, investigaciones y estudios realizados por universidades, institutos de investigación y otras entidades especializadas, para que aprendan el funcionamiento del contrabando de tabaco a escala nacional e internacional.

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