La Gran Fábrica de Mentiras: el ‘prestigioso’ New York Times

El New York Times sigue destacando por la fabricación de noticias falsas, para las que no hay fuente más fiable que la CIA, que regularmente alimenta a sus sicarios periodistas con historietas sensacionales, que son tan inverificables como sus fuentes anónimas.

Un ejemplo es el anuncio el 24 de agosto de que los servicios secretos estadounidenses no sabían nada sobre los planes de Rusia de arruinar las elecciones del próximo noviembre, porque sus “informantes cercanos a… Putin y al Kremlin” no les estaban diciendo nada.

Pero en el periodismo más convencional, no saber nada sobre algo que no existe o para lo que no hay pruebas, es la nada; no puede ser ni noticia ni primicia.

Este tipo de “informaciones” en torno a la nada persiguen un objetivo: asegurar la presencia constante del mantra “Rusia sabotea la democracia occidental” en primera plana.

El 5 de septiembre el New York Times volvía a la carga, sustityendo a Putin por Trump en un artículo sin firma titulado “Formo parte de la resistencia dentro del gobierno de Trump”. Es otra pequeña obra maestra del arte de la estafa periodística. El anónimo autor se presenta como un reaccionario indignado por la “amoralidad” de Trump, o sea, un traidor (otro) dentro de un gobierno que se permite pontificar sobre “moralidad” (así es el New York Times).

Tanto en Washigton como en Moscú, el prototipo del New York Times es el mismo que el de Shakespeare: Yago, el traidor en la tragedia “Otelo, el moro de Venecia”, al que destruye al empujarlo a desconfiar de su mujer y de sus amigos más cercanos. Es el mito de un personaje que gobierna en un lugar (Venecia) que no es el suyo: Otelo es de la otra ribera del Mediterráneo, africano, un moro o quizá peor: un negro.

El Yago del New York Times pone como ejemplo a seguir al difunto senador John McCain y dice aprobar las medidas reaccionarias de Trump, que considera como positivas: desregulación, reforma fiscal, un ejército más robusto y otras en las que (hábilmente) se olvida de mencionar la política de inmigración.

De Trump el traidor apoya todo excepto una única cosa: la política exterior de Trump y, en especial, la tentativa de mantener buenas relaciones con Rusia y Corea del norte.

Los cazadores de fraudes y falsedades bien podrían incluir este tipo de montajes dentro de su elenco de basura, como han hecho el Boston Globe y algunos medios belgas (Le Soir, RTBF) que se preguntan por la identidad del nuevo “garganta profunda”. Ya se lo decimos nosotros: los anónimos de esa prensa tan “prestigiosa” no pueden engañar a nadie; apestan a CIA allá por donde van.

comentario

  1. “Las sociedades liberales muchas veces son manipuladas por una supuesta libertad de expresión detrás de la cual se esconden intereses de dominación.” (Hugo Chavez), me acuero hace años en una charla a la que asistí sobre la manipulación de la prensa, solo hay que fijarse en los titulos grandes (como dicen la gente mayor) las letras gordas, ejemplo: decir, aprobada la ley de los presupuestos… que ley? se aprueba si ya en su día se aprobó?, etc. es confundir al lector, es manipular su mente para que este caiga en la trampa y acabe creyendo lo que lee, de esta manera siempre se alineará con la basura mediatica de los panfletos del capital.

    y como dijo Nicholas Wells.Las religiones no son más que un instrumento para manipular al ser humano utilizando para ello, el arma más poderosa jamás creada: el miedo. Otra arma muy poderosa informatíva, la religión.

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