La dialéctica está por todas partes

Juan Manuel Olarieta

En un foro comunista uno de los participantes abre un hilo para exponer que a pesar de que los marxistas afirman que las contradicciones están por todas partes, él no es capaz de verlas, sin embargo, en una piedra que hay tirada en un camino. A mi ocurre lo mismo cuando me asomo al balcón de mi casa: veo pasar a la gente por la calle pero no se quiénes son. Para encontrar la dialéctica en una piedra hay que saber qué es la dialéctica. Cuando en un camino te encuentras con alguien a quien conoces le saludas, pero pasas de largo en caso contrario. Lo mismo ocurre con la dialéctica. Pasamos de largo ante ella porque no sabemos lo que es.

Para reconocer a la dialéctica hay que ver las cosas en movimiento porque donde hay movimiento hay contradicciones y, por lo tanto, dialéctica. Dado que todo está en movimiento, la dialéctica está por todas partes. Si estamos rodeados por ella deberíamos ser capaces de verla. Si no es así es porque no la conocemos: o no sabemos lo que es o no vemos que todo está en movimiento.

En el caso de la piedra, que nos parece como algo inerte, sin movimiento, se me ocurre que su composición atómica es consecuencia de una larga transformación a lo largo del tiempo, como tantos otros compuestos químicos. Por ejemplo, es muy posible que antiguamente esa piedra estuviera compuesta de elementos radiactivos inestables que con el tiempo han modificado su composición atómica hasta convertirse en estables, bien entendido que esa estabilidad es relativa, es decir, que a pesar de las apariencias sigue siendo inestable, que sigue cambiando como consecuecia del viento o la lluvia u otros fenómenos físicos, químicos, geológicos o de otro tipo.

La radiactividad es un fenómeno típicamente dialéctico, una contradicción que se produce en el núcleo de los átomos de determinados elementos químicos entre los protones y los neutrones, por la cual dicho elemento se transforma en otro distinto. Lo que ocurre es que la radiactividad no se ve a simpe vista y da la impresión de que la piedra no está cambiando.

«Mientras contemplamos las cosas como en reposo -escribió Engels en el Anti-Dühring- cada una para sí, junto a las otras y tras la otras, no tropezamos ciertamente con ninguna contradicción en ellas«. A su vez, si no somos capaces de analizar las cosas en movimiento es como consecuencia de una larga tradición metafísica, es decir, como consecuencia de una deformación intelectual que es típica de la cultura occidental, a diferencia de la oriental.

Pero padecemos otra deformidad aún más característica: tenemos la estúpida creencia de suponer que la cultura occidental es toda la cultura, la cultura por antonomasia, mientras que las concepciones orientales las tomamos por exóticas, curiosas e irrelevantes. Donde en China ven contradicciones por todas partes, nosotros no somos capaces de ver nada.

Además de ignorancia, lo nuestro es pura soberbia intelectual que, con el tiempo, no ha hecho más que crecer y desarrollarse, por lo que vivimos en medio de la estupidez y disfrutamos con ella. Por eso es costumbre burlarse de la dialéctica y considerarla como una reliquia de la que sólo se acuerdan los marxistas. Desprecian la dialéctica aquellos que no saben lo que es.

El ejemplo más conocido es el de Dühring, que consideraba la contradicción como un contrasentido que tenemos que rechazar porque es ilógico o incoherente. Lo mismo que Dühring han repetido otros autores, como el jurista austriaco Hans Kelsen o el filósofo Karl Popper. En la cultura occidental todo conocimiento que se precia de ser científico empieza por el principio de no-contradicción, es decir, desde el principio tiene la voluntad de no incurrir en contradicciones, de tal manera que si, a pesar de ello las contradicciones aparecen, hay que rechazar la teoría por incoherente.

No voy a entrar ahora a criticar un punto de partida (el repudio de las contradicciones) que carece de justificación, es decir, a preguntarle a un científico algo que parece una obviedad: ¿por qué rechaza Usted las contradicciones desde un principio? ¿En qué se fundamenta? Lo que sí quiero poner de manifiesto es algo que me parece mucho más importante: aún en el supuesto de que las contradicciones se intenten rechazar, reaparecen igualmente, lo cual demuestra que ninguna ciencia puede prescindir de ellas.

El ejemplo más clamoroso fue el intento que desde finales del siglo XIX se llevó cabo para axiomatizar la matemática, fundamentándola en la lógica, es decir, en el principio de no-contradicción. El intento «fracasó» porque las no- contradicciones produjeron contradicciones.

Pero resulta aún más curioso recordar lo que le ocurrió a Niels Bohr cuando propuso los fundamentos de la Mecánica Cuántica. Entonces muchos físicos le dijeron que los postulados de aquella teoría eran contradictorios, lo cual parecía obvio. Bohr no fue capaz de encontrar ninguna explicación, hasta que durante un viaje a China se topó con una frase de Heráclito que a partir de entonces se convirtió en el lema que defendió toda su vida: Contraria sunt complementaria. Para el físico danés no había otra manera de explicar algo tan moderno como la Mecánica Cuantica que la dialéctica: los contrarios forman una unidad, son complementarios.

Con la dialéctica siempre nos topamos con una contradicción. Por un lado están aquellos que se burlan de Engels diciendo que los ejemplos que pone para explicarla son simplones, banales y ridículos. A esos tipejos les ocurre lo mismo que a Monsieur Jourdain, que era tan ignorante que no sabía que hablaba en prosa. Como la dialéctica es tan corriente, se pueden ejemplos tan sencillos que los vemos por todas partes, o deberíamos y, desde luego, podemos entenderlos a la perfección. Pero para los listillos las cosas nunca pueden ser simples ni sencillas; hay que complicarlas.

El otro polo de la contradicción está en aquellos que dicen: ciertamente la dialéctica está por todas partes, pero hay una manera más sencilla de explicar los fenómenos. Es típica del positivismo anglosajón, lo que pasa es que esas personas también les ocurre lo mismo que a Monsieur Jourdain: no saben que están defiendo una ideología (no una posición científica) y que la misma les lleva a otra contradicción: a tratar de explicar un fenómeno dialéctico de una manera no-dialéctica.

Los que no gustan de las contradicciones viven en medio de una contradicción, y a los demás nos pasa lo mismo.

comentarios

  1. Te felicito por tu trabajo, este blog es realmente una maravilla, no paro de buscar en el diccionario y en artículos tuyos dudas que tengo.

  2. Coincido con el comentario anterior, desde que conocí esta Web, se ha convertido en mi favorita para asuntos teóricos del marxismo.

    En cuanto a la dialéctica, le agarré ojeriza a Engels desde que vi a un comentarista, novato, decir que de un curso que había asistido, había entendido que la dialéctica era algo que tenía que ver con el crecimiento de las plantas.
    Luego he visto que un foro que se autocalifica de comunista, utiliza el apartado "materialismo dialéctico" para todo aquello que tenga que ver con la ciencia. He visto más cosas en esta idea, que no he registrado.

    Por otro lado, he visto que se dice que la dialéctica de Lenin incluye solo la llamada segunda ley, mientras que Stalin considera solo las dos primeras. También bajo este punto de vista, hay otras cosas que no he registrado.

    Ya hace años había identificado que la tesis 11 de Feuerbach es la caracterisca esencial para comprender la obra de Marx: Marx es primordialmente un revolucionario, su propósito es cambiar el mundo.
    Hace unos días confirmaba la importancia de la tesis 11, al enterarme que en la tumba de Marx no está solo "Proletarios de todos los países, uníos", sino también la tesis 11 de Feurbach.

    Así, es fácil comprender que lo esencial de la dialéctica está en la intención de Marx de cambiar el mundo. Marx no podía adherir a la Metafísica, que observa el mundo como si fueran fotos, en forma estática. Para cambiar el mundo, había que observarlo en su movimiento y, dentro de el, todo lo que tiene que ver con el cambio.

    La mejor descripción de la dialéctica la he encontrado en un chileno, Iván Ljubetic Vargas, en una descripción de como actúan los comunistas en política. Por supuesto, no es exahustiva, pero es totalmente en línea con la tesis 1 y la dialéctica de Lenin. Dice Ljubetic:

    Dentro del marxismo la ciencia de la dialéctica marxista nos enseña, a través de sus leyes, una serie de conceptos que tienen enorme validez. Por ejemplo que en todo fenómeno o cosa existen contradicciones que están en unidad, es la unidad de contrarios. Aplicando esta ley objetiva, nos permite comprobar que no son lo mismo derecha y concertación, que entre ellas hay contradicciones y que dentro esta de última hay también contradicciones. El arte de un revolucionario consiste en descubrir estas contradicciones y aprovecharlas en bien de los trabajadores y del pueblo.

    Lo mismo ocurre en las fuerzas de izquierdas. Igualmente existen contradicciones entre ellas. De lo que se trata es de encontrar lo que las une. Una coalición política es la unidad en la diversidad. Ello, en base al respeto mutuo.

    También resulta de enorme importancia para el estudio de la realidad la ley de los cambios cuantitativos (de cantidad), de su acumulación y el trueque en cambios cualitativos, (de calidad). Ella nos permite valorar todo cambio, aunque sea para muchos, imperceptible. Y reconocer el desarrollo de los acontecimientos como un proceso; a guiarse por los hechos y no por un voluntarismo que puede conducir al fracaso a un movimiento por muy bien intencionados que sean sus dirigentes.

    Nos enseña que la política del “todo o nada” es absolutamente inconducente.

  3. En mi opinión, Engels le hizo un daño inmenso al marxismo con su "Dialéctica de la naturaleza". El marxismo aspira a un cambio civilizatorio, a una nueva sociedad, por eso es necesaria una forma de mirar el mundo social en su movimiento.
    De allí a extender la dialéctica a todo lo que existe en la naturaleza, es salirse completamente del objeto del marxismo.

    He visto mucha gente que ni siquiera se le pasa por la cabeza utilizar la dialéctica con vistas a lograr la tesis 11 de Feurbach, sino que la entiende como una visión global del mundo. Es un daño inmenso a los que aspiran a una sociedad socialista marxista.

    Engels tiene escritos muy valiosos, pero el daño que ha causado al marxismo con su dialéctica de la naturaleza, es tan enorme, que no debiera estar entre los padres fundadores.
    Igualmente, la dialéctica materialista debiera ser eliminado como la filosofía del marxismo, ya que eso lleva a la gente a prestar atención a toda la naturaleza y olvidarse de cambiar el mundo.

    Para tomar esta decisión, recordemos que el término exacto no fue utilizado por Marx en alguna de sus obras, pertenece solo a Engels.

  4. Coincido con el comentario anterior, desde que conocí esta Web, se ha convertido en mi favorita para asuntos teóricos del marxismo.

    En cuanto a la dialéctica, le agarré ojeriza a Engels desde que vi a un comentarista, novato, decir que de un curso que había asistido, había entendido que la dialéctica era algo que tenía que ver con el crecimiento de las plantas.
    Luego he visto que un foro que se autocalifica de comunista, utiliza el apartado "materialismo dialéctico" para todo aquello que tenga que ver con la ciencia. He visto más cosas en esta idea, que no he registrado.

    Por otro lado, he visto que se dice que la dialéctica de Lenin incluye solo la llamada segunda ley, mientras que Stalin considera solo las dos primeras. También bajo este punto de vista, hay otras cosas que no he registrado.

    Ya hace años había identificado que la tesis 11 de Feuerbach es la caracterisca esencial para comprender la obra de Marx: Marx es primordialmente un revolucionario, su propósito es cambiar el mundo.
    Hace unos días confirmaba la importancia de la tesis 11, al enterarme que en la tumba de Marx no está solo "Proletarios de todos los países, uníos", sino también la tesis 11 de Feurbach.

    Así, es fácil comprender que lo esencial de la dialéctica está en la intención de Marx de cambiar el mundo. Marx no podía adherir a la Metafísica, que observa el mundo como si fueran fotos, en forma estática. Para cambiar el mundo, había que observarlo en su movimiento y, dentro de el, todo lo que tiene que ver con el cambio.

    La mejor descripción de la dialéctica la he encontrado en un chileno, Iván Ljubetic Vargas, en una descripción de como actúan los comunistas en política. Por supuesto, no es exahustiva, pero es totalmente en línea con la tesis 1 y la dialéctica de Lenin. Dice Ljubetic:

    Dentro del marxismo la ciencia de la dialéctica marxista nos enseña, a través de sus leyes, una serie de conceptos que tienen enorme validez. Por ejemplo que en todo fenómeno o cosa existen contradicciones que están en unidad, es la unidad de contrarios. Aplicando esta ley objetiva, nos permite comprobar que no son lo mismo derecha y concertación, que entre ellas hay contradicciones y que dentro esta de última hay también contradicciones. El arte de un revolucionario consiste en descubrir estas contradicciones y aprovecharlas en bien de los trabajadores y del pueblo.

    Lo mismo ocurre en las fuerzas de izquierdas. Igualmente existen contradicciones entre ellas. De lo que se trata es de encontrar lo que las une. Una coalición política es la unidad en la diversidad. Ello, en base al respeto mutuo.

    También resulta de enorme importancia para el estudio de la realidad la ley de los cambios cuantitativos (de cantidad), de su acumulación y el trueque en cambios cualitativos, (de calidad). Ella nos permite valorar todo cambio, aunque sea para muchos, imperceptible. Y reconocer el desarrollo de los acontecimientos como un proceso; a guiarse por los hechos y no por un voluntarismo que puede conducir al fracaso a un movimiento por muy bien intencionados que sean sus dirigentes.

    Nos enseña que la política del “todo o nada” es absolutamente inconducente.

  5. La Dialéctica,básicamente,es la unidad y LUCHA de los contrarios,lo que incluye el movimiento y las contradicciones.Luego está,en el nivel político y en según qué situación (revolucionaria o no,etc.),la agudización de las contradicciones o su conciliación. Por ejemplo,en la situación actual del estado español,la formación mediática PODEMOS,¿agudiza u oxigena,en cierto modo,un cadáver exangüe? ¿Ayuda a que muera o le proporciona respiración asistida?

Los comentarios están desactivados.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Descubre más desde mpr21

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo