La agresión contra Irán ha consumido los arsenales de municiones de Estados Unidos

Ayer el Pentágono reconoció lo que era un secreto a voces: que la agresión contra Irán ha consumido los arsenales de municiones. Hasta ahora el gobierno lo había negado, y el propio Trump afirmó que el país tenía “enormes cantidades de municiones”.

A principios de septiembre, el presidente estadounidense volvió a la carga con sus embustes: Estados Unidos tenía “cantidades de municiones prácticamente ilimitadas”, dijo.

Ayer el inspector general del Pentágono estimó en un informe que entre el 28 de febrero y el 30 de junio, el ataque contra Irán costó alrededor de 33.400 millones de dólares, incluidos 22.300 millones gastados solo en las municiones disparadas.

“El gasto en municiones durante la Operación “Epic Fury” ha causado una escasez de inventarios estratégicos y reveló cuellos de botella dentro de las industrias para la renovación de municiones”, admite el documento.

Según la prensa, la falta de municiones ha llevado a Trump a no renovar los ataques a gran escala contra Teherán durante el verano. A pesar del uso masivo de interceptores, “los ataques de Irán dañaron y destruyeron cientos de edificios e instalaciones en bases estadounidenses en Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania”, confirme el informe del Pentágono.

El documento, que cubre los meses de abril a junio de este año, enumera los daños a la flota de aviones: cuatro aviones de combate F-15 destruidos, un F-35 dañado, siete aviones cisterna KC-135 dañados o destruidos, y “hasta 30” drones de ataque MQ-9 Reaper destruidos, entre otros.

El documento estima que en la agresión participaron más de 50.000 militares estadounidenses. Las represalias de Irán dañaron edificios diplomáticos en cuatro países: Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, según el informe.

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