Rusia fabrica más drones que Estados Unidos y Ucrania juntos

Rusia está acelerando considerablemente su producción de armamento. Actualmente fabrica sus nuevos drones-misil a un ritmo mayor que el de Ucrania y Estados Unidos juntos. Se trata de un cambio importante en el complejo militar industrial: se ha impuesto el principio de “bajo coste y producción masiva”.

Según un reportaje del Wall Street Journal publicado el domingo, la cantidad es más importante que la calidad. En el complejo militar industrial de occidente siempre ha primado la sofisticación tecnológica sobre el volumen. Por el contrario, las fuerzas rusas han optado por modificar rápidamente modelos existentes en lugar de diseñar sistemas totalmente nuevos, acortando así los plazos de entrada en producción.

En los primeros meses de la guerra, tanto Ucrania como Rusia dependían de cuadricópteros civiles comerciales, apenas modificados para lanzar pequeñas cargas explosivas o localizar posiciones enemigas. Por aquel entonces, Kiev basaba su capacidad en una producción artesanal, a menudo realizada por voluntarios en talleres dispersos.

Años después, la situación se ha invertido. En el bando ucraniano, el Ministerio de Defensa se fijó el objetivo de adquirir 4,5 millones de drones FPV el año pasado, frente a los 1,5 millones del año anterior. Por la parte rusa, la fábrica de Alabuga, en Tartaristán, produciría ya unos 170 drones Geran-2 al día según la inteligencia militar ucraniana (GUR), una cifra que Moscú prevé elevar a 190 unidades diarias para finales de año (lo que supone cerca de 5.700 aparatos mensuales, frente a los apenas 500 al mes de mediados de 2024).

Los modelos Banderol y Geran-5 tendrían un coste aproximado de 100.000 dólares por unidad, frente a los más de 2 millones de dólares que cuesta un misil de crucero estadounidense tipo Tomahawk. Esta relación de costes —de aproximadamente uno a veinte— permite a Rusia multiplicar los ataques de saturación sin agotar sus reservas tan rápido como sus adversarios reponen las suyas. Un recuento anterior ya había registrado el lanzamiento de 6.462 drones de largo alcance contra Ucrania tan solo en el mes de marzo de este año, una cifra récord desde el inicio de las hostilidades, siempre según datos procedentes de Ucrania.

El diario estadounidense menciona transferencias de conocimientos militares entre Rusia, Irán y Corea del norte; las innovaciones probadas en el frente ucraniano se incorporarían a la guerra entre Estados Unidos e Irán, y viceversa.

Los nuevos aparatos incorporarían sistemas de guiado capaces de identificar objetivos con precisión y, al mismo tiempo, evitar ser interceptados. Estas armas demuestran que Rusia conserva su capacidad industrial de defensa.

La carrera por la producción masiva está redefiniendo las prioridades presupuestarias de los estados mayores occidentales, más acostumbrados a invertir en calidad que en volumen. Mientras tanto, Europa no logra recuperar el terreno industrial perdido, a pesar de las enormes cantidades de dinero gastado en el rearme y la militarización.

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