India no entra en los planes imperialistas para aislar a China e Irán

El Primer Ministro Narendra Modi

La semana pasada el cambio de política exterior de India desintegró la estrategia del gobierno de Trump contra Rusia y China. Ahora empezarán a cambiar las declaraciones de las cadenas de comunicación sobre el gobierno dirigido por Narendra Modi, que será sometido a un fuerte ataque intoxicador.


El anterior gobierno firmó un contrato con la multinacional francesa Dassault para comprar 126 aviones Rafale por 10.600 millones de dólares. El 30 por ciento del mercado se destinaría al fabricante indio de aviones de propiedad estatal HAL, que se encargaría de ensamblar la mayor parte de los aviones.

Modi voló a París y modificó el acuerdo sin el conocimiento de su gabinete ni del ejército. India tendrá sólo 36 Rafales, pero pagará 8.700 millones de dólares para comprarlos. El 30 por ciento de los fondos se destinará a una empresa privada india perteneciente al grupo privado Reliance, que está en gran medida en quiebra, para proyectos no relacionados con el contrato y sin transferencia de conocimientos técnicos (1).

Fue un gran pelotazo. Todavía no se sabe cuánto pagará Reliance, propiedad de la familia Ambani, que alguna vez fue muy rica, a Modi y a su partido. A partir de entonces comenzaron las peticiones de dimisión de Modi. Para sumarse a la campaña de presión, el New York Times reprodujo la noticia (2) con dos semanas de retraso y sin citar la fuente originaria.

Estados Unidos esperaba atraer a la India, tradicionalmente no alineada, a su lado y utilizarla en sus pugnas contra China, Rusia e Irán. La estrategia trataba de establecer una alianza cuatripartita con Japón y Australia para aislar a China en los Océanos Pacífico e Índico.

Con la Ley de Contención de los Adversarios mediante Sanciones (CAATSA), el Congreso de Estados Unidos hizo lo que mejor sabe: amenazar a India con sanciones si compraba sistemas rusos de defensa antiaérea SS-400.

Las amenazas de sanciones se reprodujeron por la compra de petróleo iraní.

A partir de entonces, en India le llueven las críticas a Modi con la excusa de la corrupción.

La semana pasada Putin visitó India, donde firmó varios contratos para vender 5 batallones (40 lanzaderas) del sistema SS-400 por 5.000 millones de dólares.

Ambas partes han firmado otro acuerdo para que las empresas rusas construyan seis reactores nucleares en India, donde ya hay dos reactores rusos en funcionamiento y otros dos en construcción. Los reactores cuestan unos 20.000 millones de dólares cada uno y se construirán en la próxima década.

Rosneft ha firmado un contrato de diez años para suministrar a la India 10 millones de toneladas de petróleo al año.

La declaración conjunta que emitieron Putin y Modi fue una patada a las políticas que trata de implementar Trump. En el periódico Indian Punchline, el antiguo embajador indio, M. K. Bhadrakumar, escribió: “Parece que hemos rechazado la idea del ‘cuadripartito’ del gobierno de Trump que fue, por supuesto, un intento apenas disfrazado de crear un sistema de alianzas dirigido por Estados Unidos en Asia-Pacífico para aislar a China en su región”.

En otro ensayo más amplio, Bhadrakumar desarrolla la perspectiva india: “Deberíamos poner en perspectiva el creciente entendimiento chino-ruso en lugar de mirarlo con escepticismo. El acuerdo señala que la estrategia estadounidense de alejar a China de Rusia y luchar contra ella por separado -China en el campo de batalla del Pacífico y Rusia en el campo de batalla europeo- no ha funcionado. Por el contrario, lo que está ocurriendo es una expulsión de Estados Unidos fuera de Oriente Medio y el sudeste asiático. Washington está mostrando signos de nerviosismo. Esto explica el desesperado intento de Estados Unidos de atraer a India a una alianza militar que satisfaga sus propias necesidades. Cometeríamos un grave error si creyéramos erróneamente que se trata del establecimiento de un ‘orden internacional liberal’ que, por supuesto, no es más que un mito estadounidense”.

A pesar de la amenaza estadounidenses de sanciones, el mes que viene India, el tercer mayor importador de petróleo del mundo,  comprará 9 millones de barriles de petróleo iraní.

China también continuará comprando hidrocarburos a Irán.

Todas estas transacciones no se realizarán en dólares estadounidenses, como era habitual, sino en monedas bilaterales o en forma de trueque. Los nuevos acuerdos entre India y Rusia, las declaraciones de la cumbre ruso-india y las continuas compras de petróleo de Irán son grandes derrotas para Trump en su intento de bloqueo de China, Rusia e Irán.

Esta es la verdadera razón por la que el New York Times llama ahora la atención sobre el escándalo de corrupción relacionado con el contrato Rafale, destaca la oposición a Modi y las peticiones de dimisión.

Con Modi India entra en la lista del Eje del Mal. Empezará la avalancha de propaganda. Muchos van a descubrir que Modi es un dictador y un corrupto. No se respetan los derechos humanos. Hay que cambiar “el régimen”. Llegarán las ONG, los moderados, los “progres”, los tertulianos, los expertos…

(1) http://www.caravanmagazine.in/business/india-gambles-defence-interests-reliance-group
(2) https://www.nytimes.com/2018/10/06/world/asia/india-narendra-modi-bjp.html

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