España es cómplice de las torturas cometidas por la CIA en Afganistán

Recién elegido, en enero de 2009 Obama se comprometió a respetar la Convención de Ginebra y prometió que su gobierno no utilizaría la tortura en los interrogatorios de prisioneros.

En marzo la Comisión de Inteligencia del Senado abrió su propia investigación.

En abril la Casa Blanca divulgó los memorandos del Departamento de Justicia de 2002 y 2005 que justificaban la tortura bajo el eufemismo de “técnicas reforzadas de interrogatorio”.

Los detenidos sometidos a la “bañera” eran atados a una tabla y se les llenaba la nariz y la boca de agua, a veces durante 30 minutos y varias veces al día, provocándoles convulsiones y forzándolos a vomitar.

Los testimonios de varios detenidos mencionan bofetadas, puñetazos, golpes, sometimiento a temperaturas glaciales y duchas de agua fría, a posiciones incomodas y dolorosas durante largos períodos y privación de sueño, entre otros medios de tortura.

Un informe interno de la CIA de 2004, parcialmente desclasificado en 2009, menciona también las simulaciones de ejecuciones, así como el uso de una pistola y de un taladro para aterrorizar a Abd Rahim Al-Nashiri. Un agente también habría amenazado con matar a la familia de Sheik Mohammed.

En un centro de tortura identificado por el informe con el nombre de Cobalt, presumiblemente en Afganistán, los detenidos se encontraban aislados en un celdas totalmente oscuras, constantemente encadenados y con música fuerte.

El informe sostiene que estos métodos duraron hasta diciembre de 2007, aunque se mantienen hasta hoy mismo.

Los detenidos considerados de gran valor fueron interrogados por la CIA en lugares secretos, “sitios negros”, antes de ser trasladados en 2006 a la prisión de la base militar estadounidense de Guantánamo, en la isla de Cuba.

Un informe del Parlamento europeo de 2007 acusa sobre todo a Polonia y a Rumania de haber albergado, entre 2003 y 2005, centros secretos de detención en Kiejkuty, noreste de Polonia, y en Bucarest.

Un sitio en Antaviliai, Lituania, a 20 km de la capital, Vilna, visitado por parlamentarios europeos, también es sospechoso de haber albergado una cárcel secreta de la CIA.

Otro tanto ocurre con Tailandia y Afganistán, invadido por una “coalición internacional” encabezada por el ejército estadounidense y de la que forma parte España, un país cómplice de las torturas.

El informe parlamentario, sin embargo, no da nombres de países donde hubo cárceles secretas de la CIA.

Según el informe del Senado, alrededor de un centenar de detenidos fue interrogado por la CIA en el marco del programa secreto de torturas.

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