En Ucrania la OTAN lleva a cabo el mayor despliegue militar desde la Guerra Fría

La OTAN está llevando a cabo en Ucrania el mayor despliegue militar desde la Guerra Fría. Lo mismo que en Afganistán, el objetivo es presionar a Rusia, lo que la intoxicación propagandística presenta justamente al revés, como un intento de hacer frente a un supuesto «expansionismo» ruso.
Como consecuencia de los continuos reveses del gobierno de Kiev en el Donbás, la OTAN se ha visto obligada a duplicar sus efectivos de reacción rápida, 30.000 mercenarios frente a los 12.000 que había hasta ahora, a los que hay que añadir una «punta de lanza» de otros 5.000 soldados capaces de desplegarse «en pocos días» en el este de Ucrania.
El anuncio del despliegue militar pretende transmitir la impresión de que la OTAN aún no esta combatiendo en Ucrania, pero que puede hacerlo de manera instantánea. Es falso,  ya que el ejército de Kiev combate con tropas contratadas por la OTAN, munición de la OTAN, equipamiento de la OTAN y batallones dirigidos por instructores de la OTAN.
Además, el despliegue es sólo una parte de la ofensiva contra Rusia. Además, Estados Unidos y la Unión Europea han aplicado varias rondas de sanciones económicas a Rusia para que les dejen las manos libres en Europa oriental.
El jueves los ministros de Defensa de la OTAN dijeron que su objetivo es reforzar la «defensa colectiva» de la OTAN en el este de Europa ante lo que califican como «acciones agresivas» de Rusia, aunque en su comunicado no aclararon ni a qué «acciones» se refieren, ni qué entienden por «agresividad».
Un dia antes de la reunión, el secretario general de la organización imperialista, el noruego Jens Stoltenberg, dijo que el despliegue militar no es ofensivo sino defensivo, a pesar de que se produce en un país situado junto a la frontera rusa: «Todo lo que hagamos para reforzar nuestra protección colectiva estableciendo esta nueva fuerza [de despliegue rápido] es defensivo», dijo a la prensa. «Es una respuesta a lo que hemos visto de Rusia durante algún tiempo y responde a nuestras obligaciones internacionales», añadió.
Incumpliendo todos y cada uno de los acuerdos firmados con la URSS de Gorbachov y la Rusia de Yeltsin, la OTAN se ha instalado en las mismas puertas de Rusia, en territorios que antiguamente formaban parte de la URSS. De hecho, la fuerza de reacción rápida se asentará en seis bases militares situadas en seis países que desde la caída del Telón de Acero han sido incorporados a la OTAN: Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía.
En cada una de estas unidades de comando y control habrá entre 30 y 40 militares, que se asegurarán de mantener sobre el terreno el material necesario para facilitar el despliegue de las tropas. «Harán que puedan desplegarse las fuerzas de la OTAN más rápido», dijo Stoltenberg. Añadió que también servirán para «coordinar ejercicios internacionales» y que «son importantes porque harán de vínculo entre la defensa nacional y las fuerzas internacionales de la OTAN».
La sangría que el imperialismo ha provocado en Ucrania es un horror. Desde que se desencadenó en abril del año pasado, la guerra ya ha costado la vida a más de 5.000 personas y ha provocado el desplazamiento de otras 800.000, según cifras de Acnur, que calcula en 430.000 los ucranianos desplazados dentro del país y otros 387.000 que han solicitado el estatuto de refugiado, asilado u otros permisos de residencia en Rusia.
Para ejercer presión sobre el gobierno de Putin con el fin de que deje de apoyar a los separatistas prorrusos que combaten contra Kiev en Donetsk y Lugansk, la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, entre otros países, han impuesto varias rondas de sanciones a Rusia.
Pero la decisión adoptada el jueves por la OTAN se centrará sobre el terreno. El refuerzo militar del imperialismo en el este de Europa se debe a que la OTAN ya no ve la incorporación a Rusia de la península de Crimea en marzo y el golpe de Estado en Kiev como crisis temporales. Hasta ahora la rutina en Ucrania eran oleadas de enfrentamientos esporádicos intercalados con fases de calma. Los imperialistas dicen que desconocen hacia dónde va a evolucionar el conflicto, pero adoptan medidas para una situación de guerra permanente. Lo explicó el vicesecretario general de la organización militar imperialista, Alexander Vershbow, el miércoles. «La agresión de Rusia en Ucrania no es un incidente aislado, sino algo que cambia el juego en cuanto a la seguridad en Europa. Refleja un patrón de comportamiento en evolución que comenzó hace algunos años», aseguró.
La OTAN tampoco descarta una mayor escalada de la guerra. Según los imperialistas, las maniobras realizadas en las últimas fechas sugieren que Moscú es capaz de lanzar una operación de alto perfil en muy poco tiempo, y ante esto consideran que necesitan reforzar las fuerzas de respuesta rápida.
La percepción de Rusia es diferente. El Kremlin ha comprobado que la OTAN se mueve cada vez más cerca de la frontera rusa y que la ampliación de la OTAN hacia el este ha cambiado todo el equilibrio geopolítico en Europa, lo que genera más peligros para Rusia. Según Putin, los movimientos de la OTAN no son defensivos sino que tratan de «debilitar la independencia de Rusia». En su informe semanal, el ministro de Exteriores ruso, Alexander Lukashevic, dijo este jueves: «La esencia es obstruir el proceso de integración natural de la Comunidad de Estados Independientes [organización supranacional compuesta por 10 de las 15 exrepúblicas soviéticas], arrancar a Ucrania y a otros vecinos de Rusia por cualquier medio».

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