El papel de la CIA y la OTAN en la caída de Adolfo Suárez

Adolfo Suárez, presidente del Gobierno desde 1976, había liderado la reestructuración del Estado franquista tras la muerte del dictador. Sin embargo, su política exterior adoptó un giro neutralista que alarmó a Washington y a los sectores más conservadores de la OTAN.

Suárez fue el primer jefe de Gobierno de Europa occidental que visitó Cuba, el 9 de septiembre de 1978. El País tituló entonces: «Fidel Castro aplaudió a Suárez mientras descendía del avión». En 1979, España participó como «país invitado» en la cumbre del Movimiento de Países No Alineados en La Habana, donde Castro alabó públicamente la postura española por «no dejarse manejar por la OTAN y mantenerse independiente ante el imperialismo norteamericano». Ese mismo año, Suárez recibió a Yasser Arafat, siendo el primer líder europeo en hacerlo.

El enfrentamiento con Washington alcanzó su punto culminante el 14 de enero de 1980, cuando Suárez se reunió con el presidente Jimmy Carter. Carter le ofreció su apoyo para la entrada de España en la OTAN, pero Suárez lo rechazó. La prensa española interpretó el comunicado final como un «claro enfrentamiento de Suárez con los intereses norteamericanos respecto a la OTAN», según publicaba entonces también El País. Para Washington, Suárez se había convertido en un problema.

El 23-F: el golpe que allanó el camino a la OTAN

El 23 de febrero de 1981, el teniente coronel Antonio Tejero asaltó el Congreso de los Diputados al frente de 200 guardias civiles, mientras el teniente general Milans del Bosch desplegaba 2.000 hombres y 50 carros de combate en Valencia. El golpe, que comenzó a gestarse en el verano de 1980, fue parte de una «desestabilización sistemática y prolongada de la UCD y el acoso a Adolfo Suárez», en la que participaban agentes de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME), el instrumento para la guerra sucia perteneciente al CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), hoy CNI.

La administración Reagan, a través del secretario de Estado Alexander Haig, calificó los hechos como un «asunto interno» y no condenó el golpe. Esta ambigüedad ha alimentado las sospechas sobre una posible implicación estadounidense, máxime cuando la asonada militar era una copia de otros dos golpes organizados por la OTAN en Europa Occidental: la Operación Piano Solo (1964) en Italia y la Operación Prometeo (1967) en Grecia.

El 23-F, aunque fracasó como golpe, logró su objetivo estratégico: forzar el alineamiento de España con la OTAN, un plan que luego ejecutaría el gobierno del PSOE. Suárez ya había dimitido el 29 de enero de 1981, menos de un mes antes del golpe. Fue sustituido por Leopoldo Calvo-Sotelo, quien en su discurso de investidura anunció la entrada de España en la OTAN. El país ingresó formalmente en la alianza el 30 de mayo de 1982 «sin casi negociación, de manera natural».

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) había hecho campaña contra la entrada en la OTAN con el célebre lema «OTAN, de entrada no«. La militancia de base del partido, según una encuesta de 1980, se mostraba en un 64% contraria a cualquier alianza militar. Sin embargo, tras ganar las elecciones en 1982, el gobierno de Felipe González ratificó la permanencia de España en la OTAN mediante referéndum el 12 de marzo de 1986. Este giro atlantista del PSOE representó una contradicción frontal con su programa electoral y con el sentir de su base.

El referéndum de 1986 consolidó el alineamiento de España con Estados Unidos, que se ha mantenido ininterrumpidamente desde entonces: participación en la Guerra del Golfo (1991), en las guerras de Yugoslavia, en Afganistán, en Irak y en la coalición contra el Estado Islámico. España se convirtió en uno de los aliados más fieles de Washington en Europa.

Piano Solo (Italia, 1964): el golpe silencioso

El Piano Solo fue otro golpe de Estado «silencioso», orquestado por el general Giovanni De Lorenzo, comandante de los Carabinieri y exdirector del SIFAR. El plan fue elaborado con la participación de agentes de la CIA —el experto en guerra secreta Vernon Walters y el jefe de la estación de Roma William King Harvey— y de Renzo Rocca, director de las unidades Gladio en el servicio secreto militar SID.

El 14 de junio de 1964, De Lorenzo desplegó blindados en Roma mientras las fuerzas de la OTAN realizaban maniobras en la región. El plan preveía el arresto y deportación a la base de Gladio en Cerdeña (Capo Marrargiu) de entre 700 y 1.200 dirigentes comunistas, socialistas y sindicalistas. La presión surtió efecto: los socialistas abandonaron el gobierno, y el primer experimento de centro-izquierda en la Italia republicana fue desmantelado. Italia permaneció firmemente alineada con la OTAN hasta el final de la Guerra Fría.

La Operación Prometeo (Grecia, 1967): el golpe de los coroneles

En la madrugada del 21 de abril de 1967, un grupo de coroneles —encabezados por Georgios Papadopoulos, oficial de enlace del KYP (el servicio secreto griego) con la CIA— ejecutó el Plan Prometeo, un plan de contingencia diseñado por la OTAN.

La Fuerza de Intervención Helénica (LOK) —la rama griega de la red Gladio, conocida localmente como «Sheepskin»— fue el instrumento operativo del golpe. En cuestión de horas, los coroneles arrestaron a más de 6.500 personas, suspendieron la Constitución e impusieron una dictadura militar que duró siete años.

El plan represivo del 23-F: un espejo de los otros golpes

Según documentos desclasificados este año, el plan de los golpistas para el día después del 23-F era tan meticuloso como brutal. Lejos de ser una improvisación, la operación contemplaba un plan represivo de gran envergadura que incluía el asesinato selectivo de miles de personas, la detención de toda la oposición política y el control absoluto del Estado.

El plan más extremo fue elaborado por el grupo ultraderechista «Milicias Populares Patrióticas» en una reunión celebrada el 22 de diciembre de 1980. El objetivo era la «eliminación física de más de tres mil personas» consideradas enemigas del nuevo régimen, en un listado en el que se incluían personalidades del ámbito político e intelectual: el propio Adolfo Suárez, alcaldes socialistas, intelectuales como Rafael Alberti, Miguel Delibes, Camilo José Cela y actores como Concha Velasco y Paco Rabal.

Conclusión: el disciplinamiento atlantista

La implicación de Estados Unidos en cada uno de estos golpes sigue siendo objeto de debate, pero es indiscutible que tanto en el caso español como en el italiano o el griego, estos episodios fueron el engranaje de una política de disciplinamiento de aquellos gobiernos que podían alterar los planes de la OTAN en Europa Occidental.

En el caso de Adolfo Suárez, las amenazas de desestabilización —directas o indirectas— que provenían desde Washington eran constantes; una de ellas era incluso apoyar desde Estados Unidos la independencia de Canarias. El 23-F, aunque fracasó como golpe de Estado, logró establecer los límites que los gobiernos españoles no debían franquear y cuya política llega hasta hoy: el abandono del neutralismo y la plena integración en la OTAN. El PSOE, que había hecho campaña contra la alianza, se encargaría de ejecutar ese realineamiento.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies