La multinacional Ford se prepara para la llegada de empresas de automóviles chinos a Estados Unidos dentro de diez años como máximo. Así se lo confesó Jim Farley, el dirigente de la multinacional, a sus trabajadores en una reunión interna en Detroit, celebrada el 30 de julio.
Farley y varios altos dirigentes del monopolio creen que el avance chino en el mercado de la automoción es imparable. Sus observaciones contrastan con el discurso oficial de la industria automotriz estadounidense, que exige el mantenimiento de las barreras arancelarias contra Pekín. Los automóviles chinos siguen siendo afectados por aranceles de alrededor del 100 por cien, mientras que las aplicaciones chinas en línea y los equipos informáticos se prohibirán a partir de 2030.
El temor de los jefes de Ford son fundados. Desde principios de julio, Bill Ford, presidente del holding y bisnieto del fundador, comentó públicamente: “No podemos mantenerlos fuera indefinidamente”, dijo, añadiendo que ahora era necesario “dar el golpe” contra los fabricantes chinos en lugar de confiar en las medidas proteccionistas.
La reunión del 30 de julio tenía también otros objetivos: explicar a los trabajadores el acuerdo recientemente firmado entre Ford y el grupo chino Geely. Esta fusión se produce en un momento en que la marca china logró, en los primeros tres meses de este año, igualar las ventas del fabricante estadounidense en el mercado europeo, un éxito que ilustra el ascenso de los fabricantes chinos frente a los mercados occidentales.
El escenario temido por Ford en Estados Unidos ya se observa al otro lado del Atlántico. En mayo de este año, los vehículos chinos representaron más del 10 por cien de las ventas de automóviles en Europa, frente al 6 por cien a principios de año y solo del 3 al 4 por cien del año anterior. La marca BYD ilustra esta dinámica: casi 100.000 vehículos vendidos en el Viejo Continente en los primeros cinco meses del año, una progresión de tres dígitos.
Para dar una medida histórica a este cambio, la industria automotriz estadounidense ya había experimentado un choque similar contra Japón a principios de la década de los ochenta. Tokio produjo más de 11 millones de vehículos anuales, lo que llevó al gobierno de Reagan a imponer cuotas de importación voluntarias. El propio Farley dibujó este paralelo en una entrevista, asegurando que la amenaza china actual es aún más grave debido al avance tecnológico obtenido por grupos como BYD, Geely, Xiaomi y Huawei en los vehículos eléctricos.
Ante el final de su reinado, Ford apuesta por el desarrollo de su plataforma eléctrica universal, que se supone que reduce los costes de producción para competir directamente con los modelos chinos una vez que se relajen las barreras arancelarias.
Los aranceles no frenan la dependencia de Estados Unidos de las importaciones chinas
Mary E. Lovely y Christine Y. Wan ha estudiado el empeño de Estados Unidos por reducir su dependencia de las importaciones chinas y la conclusión es que los elevados aranceles impuestos durante Biden y el primer gobierno de Trump no han logrado desvincular significativamente a Estados Unidos de China, dejándolo vulnerable a interrupciones en los suministros, al tiempo que gravan las compras de bienes no esenciales y elevan los precios.
Si bien la participación de China en las importaciones estadounidenses disminuyó en 7 puntos porcentuales entre 2017 y 2024, su participación en el valor agregado, que incluye productos, piezas y otros contenidos chinos enviados desde otros países, se redujo solo en 2 puntos porcentuales.
En contra de lo que enseñan en las facultades de economía, aranceles muy elevados consiguen resultados muy escasos a causa de las importaciones indirectas. Los aranceles estadounidenses han obligado a las empresas a redirigir sus cadenas de suministro a través de terceros países como Taiwán, Vietnam y México.
Los autoras creen que las actuales políticas arancelarias del segundo gobierno de Trump están condenadas al fracaso. No van a frenar la dependencia de Estados Unidos de las importaciones chinas, algunas de las cuales son materias primas fundamentales para industrias relevantes.
China anuncia contramedidas frente a las sanciones comerciales de Estados Unidos
Esta mañana China anunció restricciones a las exportaciones de drones a Estados Unidos y ha incluido en la lista negra a seis empresas en respuesta a las sanciones comerciales impuestas por Washington.
La medida se produce días después de que Estados Unidos impusiera nuevos aranceles a China y a otros 59 países, lo que se suma a una serie de medidas comerciales recientes. Las acciones de Estados Unidos “dañan seriamente los derechos e intereses legítimos de China”, dijo un portavoz del Ministerio de Comercio en un comunicado.
“China solo puede tomar las contramedidas necesarias en represalia, incluido el fortalecimiento de los controles de exportación de drones, y sus componentes y tecnología clave a Estados Unidos”, añade.
El gobierno de Pekín dice que las represalias responden a los aranceles estadounidenses y las restricciones por razones de seguridad nacional.
Las medidas de China incluyen la suspensión de las inspecciones de seguimiento de fábricas por parte de los organismos de certificación chinos y el inicio de una investigación de seguridad nacional sobre las importaciones de impresoras de oficinas y fotocopiadoras.
También impone sanciones a seis empresas estadounidenses, incluida la biotecnológica Applied DNA Sciences y la de investigación en geociencias Stratum Reservoir, que prohíbe a organizaciones e individuos dentro de China participar en transacciones importantes.
Las seis empresas han apoyado las sanciones ilegales de Estados Unidos relacionadas con Xinjiang, dijo el Ministerio chino de Comercio.
La semana pasada China acusó a Estados Unidos de tratar de eliminar a las empresas chinas, después de que Washington prohibiera las importaciones de robots y cuadrúpedos fabricados en el extranjero.
El año pasado China y Estados Unidos se enredaron en una creciente guerra comercial, pero llegaron a una tregua cuando Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunieron en octubre pasado. Sin embargo, los últimos aranceles de Estados Unidos contra China y otros socios comerciales han acabado con la tregua, y Pekín advirtió a Washington sobre la guerra comercial.