El nuevo ejército sirio se alza sobre los mismos pilares que Al Qaeda

El nuevo ejército sirio es más internacional que nacional porque se alza sobre los mismos pilares que Al Qaeda, es decir, sobre una amalgama de extranjeros reclutados por todos los rincones del mundo. Cuando finales de 2024 se acabó la guerra, no volvieron a sus lugares de origen; siguen en Siria.

Son los mismos que en su día causaron escándalo por sus atroces matanzas contra la población civil. Antes los llamaban terroristas, pero ahora son soldados de un ejército regular. Algunos de ellos siguen en las listas de los terroristas más buscados. No ha habido desarme, ni depuración, ni juicios.

Unos 3.500 yihadistas extranjeros siguen activos en el nuevo ejército, procedentes principalmente de los estados de Asia Central y el Cáucaso. Por ejemplo, la 84 División opera bajo el mando del terrorista turcomano Abdulaziz Dawud Khudabardi, miembro del Partido Islamista de su país de origen (*).

Algunos de ellos son miembros al Partido Islámico de Turkestán, que está estrechamente asociado con Al Qaeda. Además, hay terroristas chechenos que forman parte del Liwa al-Muhajirin wa-l-Ansar (LMA), que juró lealtad al Califato Islámico.

Las organizaciones que antes los imperialistas catalogaron como terroristas, fueron renombradas, transferidas a nuevas divisiones o incorporadas administrativamente al nuevo ejército sirio sin disolver las afiliaciones previas de sus miembros.

En el nuevo organigrama de mando hay yihadistas, como el egipcio Asim Al Hawari, el jordano Abdulrahman Al Jatib y el turco Umar Jafteshi. Varias unidades representan abiertamente al yihadismo, como las divisiones 52, 54 y 60, dirigidas por los cabecillas de Jabhat Al Nosra, Ahrar Al Sham y Huras Al Din. Al mismo tiempo, sus soldados están compuestos predominantemente por los mismos yihadistas.

La ‘Blackwater de la Yihad’

Muchos yihadistas extranjeros se oponen al intento del nuevo gobierno de Damasco por parecer “moderado”. Especialmente las unidades de la “Blackwater de la Yihad”, que entrenan al ejército sirio como asesores militares privados, rechazan las órdenes y actúan por su cuenta, a pesar de que forman parte del ejército regular.

Esas unidades incluyen las brigadas Amshat y Hamza, que estuvieron involucradas en las masacres de los alauitas en marzo del año pasado, cuando asesinaron a más de 1.200 civiles. Luego reestructuraron las unidades para camuflarlas. El comandante de Hamza, Saif Abu Bakr, ascendió a comandante de la División 76. Numerosos yihadistas uigures, uzbekos y chechenos del nuevo ejército estuvieron involucrados en las matanzas sectarias.

El gobierno sirio se excusa diciendo que esta integración oficial es la única alternativa a la fragmentación al margen del ejército y la formacion de bandas paramilitares. Es mejor tenerlos dentro que fuera, dicen. Así pueden mantenerlos controlados más fácilmente.

Sin embargo, esta estrategia pospone el problema en lugar de resolverlo. A largo plazo no se puede construir un Estado ni organizar un ejército con este tipo de pistoleros. Los yihadistas extranjeros permanecen fieles a su medio de origen.

China teme el regreso de los uigures del nuevo ejército sirio

China tiene localizados a los yihadistas uigures dentro del ejército sirio y teme su retorno. El año pasado el embajador de China en la ONU, Fu Cong, advirtió al Consejo de Seguridad que “las fuerzas terroristas pueden usar el territorio sirio para comprometer la seguridad de otros estados”.

Ahmed Al Sharaa colocó en puestos de responsabilidad a docenas de yihadistas uigures, incluido el Ministerio de Defensa. El comandante del Partido Islámico de Turquestán, Abdulaziz Davud Hudaverdi, fue ascendido a general, aunque es el terrorista más buscado de China. En 2011 fue enviado a Siria por el dirigente de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, con la orden de buscar un refugio para los miembros de la organización terrorista.

El objetivo del Partido Islámico de Turquestán es lograr la independencia de China para crear un califato en Xinjiang.

Un factor de desestabilización interna

La integración oficial de los yihadistas extranjeros es otro de los puntos débiles del nuevo gobierno de Al Sharaa. Las redes yihadistas ni empiezan ni terminan en las fronteras de Siria.

Siria puede convertirse en el centro de todo tipo de organizaciones terroristas internacionales. En internet hay foros en línea que quieren utilizar Siria como plataforma para los nuevos reclutas. No debería sorprender a nadie que el terrorismo yihadista se siga exportando al mundo de nuevo desde Siria.

(*) https://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/syria-military-golani-islamist-fighters-uyghur-b2671918.html

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