A pesar de la persisitente campaña publicitaria a su favor, Zelensky sigue perdiendo encanto. El viernes el presidente polaco, Karol Nawrocki, anunció la retirada de la Orden del Águila Blanca al presidente ucraniano. La máxima condecoración del país le había sido otorgada en abril de 2023 por el anterior presidente polaco Andrzej Duda.
La decisión polaca se produce tras un decreto firmado a finales de mayo por Zelensky, que concedía el título de “Héroe del Ejército Popular Ucraniano” a una unidad militar ucraniana que combatió con los nazis en la Segunda Guerra Mundial.
El Ejército Insurgente Ucraniano fue una organización nazi que combatió junto a los alemanes en la Segunda Guerra Mundial y la condecoración ha provocado una fuerte reacción en Varsovia. En Polonia se la responsabiliza de la muerte de más de 100.000 personas durante las masacres de Volinia.
El Consejo de la Orden del Águila Blanca se reunió el 8 de junio para considerar la propuesta de retirada de Nawrocki. El presidente polaco había indicado que respondía a una solicitud transmitida por la población polaca y por un miembro del parlamento del partido Confederación Nueva Esperanza.
En un discurso, Nawrocki justificó su decisión: “He decidido retirar la Orden del Águila Blanca al Presidente de Ucrania”. Se cuidó de especificar el alcance simbólico del gesto, afirmando que no iba dirigido contra el pueblo ucraniano ni reflejaba ningún cambio en la orientación estratégica de la política de seguridad polaca.
La retirada no pone en entredicho el apoyo de Varsovia a Kiev desde el estallido de la guerra con Rusia en febrero de 2022. Polonia sigue siendo uno de los principales apoyos militares de Ucrania en la guerra, una posición que el presidente polaco reafirmó explícitamente al anunciar su decisión.
La concesión de la Orden del Águila Blanca a Zelensky en 2023 reconoció su papel en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y su “compromiso con los derechos humanos”. Tres años después, este mismo símbolo se ha convertido en un punto neurálgico de las tensiones entre ambos países, en un tema que sigue siendo delicado para la opinión pública polaca.
Las masacres de Volinia, perpetradas por el UPA contra antifascistas polacos entre 1943 y 1945, continúan tensando las relaciones entre Varsovia y Kiev, y varios gobiernos polacos sucesivos han exigido el reconocimiento oficial de estos hechos por parte del gobierno ucraniano.
La decisión de Nawrocki agrava esta exigencia, sin que la parte ucraniana haya renunciado, ni a la condecoración ni a la continua apología de sus “héroes nazis”. Es obvio que, de manera vergonzante, Polonia da la razón a Rusia, que emprendió la guerra para “desnazificar” Ucrania.