Costa Rica encerró a los primeros 123 reclusos en una nueva supercárcel, construida con la ayuda del gobierno salvadoreño en las afueras de la capital, San José. El Ministerio de Justicia difundió imágenes que muestran filas de reclusos vestidos de naranja, sentados con cabezas rapadas inclinadas y sus manos detrás de sus cuellos.
Las poses humillantes son parecidas a las del Centro de Confinamiento por Terrorismo de El Salvador (CECOT), la supercárcel donde el gobierno del presidente Nayib Bukele tiene decenas de miles de supuestos miembros de las pandillas.
La prisión de máxima seguridad de Costa Rica, que llama el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), ha sido presentada por el gobierno de la presidenta Laura Fernández como un símbolo de la nueva “mano dura contra el crimen”, defendido por su gobierno en respuesta a una crisis de seguridad que enfrenta Costa Rica, que antiguamente era uno de los países más tranquilos de América central.
“Costa Rica está escribiendo un nuevo capítulo en su historia penitenciaria”, dijo el ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, en un comunicado. “CACCO es un monumento a la seguridad nacional, una respuesta contundente al crimen organizado, y una garantía de que el Estado ejercerá su autoridad sin dudarlo”. Aguilar ha dicho que la nueva instalación también ayudará a reducir el hacinamiento en el sistema de prisiones.
La prisión tiene una capacidad para 5.100 reclusos, lo que equivale al 20 por cien de la población carcelaria del país.
Costa Rica ha experimentado en los últimos años un fuerte aumento de la violencia relacionada con el narcotráfico y el crimen organizado. El país registró un número récord de homicidios en 2023, aunque las cifras se han estabilizado desde entonces. Las autoridades atribuyen la mayoría de los asesinatos a las disputas entre grupos criminales por las rutas y los mercados del tráfico de drogas.
⟶https://www.reuters.com/world/americas/shackled-shaved-uniform-first-inmates-arrive-costa-rica-mega-prison-2026-10-27/