De regímenes y dietas

N. Bianchi

De no mucho tiempo a esta parte y en medios, webs, organizaciones y grupos de izquierda y alternativos, se escucha la expresión «el régimen del 78» para referirse, supongo, al que va de la Constitución española de ese año a nuestros días, esto es, que se establece una especie de «corte histórico» (y no sabemos si «epistemológico» a lo Althusser) con respecto al «régimen de Franco», es decir, que habría que hablar, como si de dos momentos históricos diferentes se tratasen, de un año, 1978, que divide y separa casi tajantemente la época de Franco de la actual que, se supone, es «democrática» con sus «imperfecciones», «déficits», etc., porque, ya se sabe, la democracia es, parece ser que dijo Churchill, furibundo anticomunista, «el menos malo de los sistemas», de los existentes en, por supuesto, el «mundo libre» y, claro está, «occidental». El otro mundo es de los «bárbaros» (exónimo peyorativo que los griegos aplicaban a quienes no hablaban su lengua, o sea, el griego, y, por tanto, eran «extranjeros» que «balbuceaban» -bárbaramente- otras lenguas… «bárbaras», como los escitas) que no conocen las bondades de las democracias plurales y representativas occidentales, pueblos a los que, a veces, hay que «exportarles» las delicias de la democracia a bombazo y ostia limpia.

A lo que voy que me lío. Para mí no ha habido un corte o ruptura (democrática) entre la muerte de Franco, vale decir, y lo que vino después, a saber: elecciones, libertades, Constitución, etc., es decir, la «democracia», si se quiere adjetivar, burguesa. Parece que nada más morirse el dictador advino milagrosamente la llamada democracia con, eso sí, una «Transición» por medio. Se acuesta uno una cosa y se despierta otra. No hubo un «antes» y un «después» pues una persona no define -aunque la personifique-una forma de Estado, sino una clase social.

Soy de los que opinan que aquí, en el Estado español no ha habido «ruptura» y, por lo tanto, no  sabe hablar del «régimen del 78», sino del «régimen del 36» cuando empezó la guerra civil que ganaron los fascistas hoy reconvertidos en «demócratas». De aquellos barros estos lodos, que se dice. Que no es exactamente lo mismo es algo que ya sabemos, no somos tan burros.

Escribo estas breves líneas hoy, 12 de octubre, Fiesta Nacional de España, Día del Pilar, de la Hispanidad, de las Fuerzas Armadas, antes de la Raza y de la madre que los parió. Pues bien, no hay forma de eludir y esquivar que el pueblo asocie esta «Fiesta» al régimen franquista, al fascismo vencedor, al patrioterismo de tres centavos (que diría Brecht) ¡¡después de 40 años de muerto Franco y ya con dos generaciones habidas!! Tan es así que el facherío tertuliano, que es la mayoría, y más en estos temas tan «patrióticos», se desgañita por convencer a la gente de que es un error «asociar el desfile militar a Franco», pero no lo consiguen y en su empeño por conseguirlo se delatan freudianamente hablando, pues ¿para qué convencer de algo año tras año que se supone que está claro y es papilla? ¿O es que no está tan claro y el hueso es difícil de roer por aquello de la memoria histórica y que si algo no hay es el olvido? Por no hablar de la impúdica exhibición militar insultante pensada siempre para ser usada contra el «enemigo interior», para acojonar al pueblo o a Catalunya… como en los mejores tiempos de Franco. Hablan de «Estados fallidos» por ahí fuera ¡¡y lo tienen delante de los morros!!

P. S. Todavía estoy esperando que algún «tertulisto» recuerde la anécdota de cuando le pillaron a Rajoy, hace unos años, no muchos, en «off-side» («orsay», que decían nuestros padres) y «off the record», diciendo (pensando que los micrófonos estaban cerrados) aquello de «joder, y mañana tengo que ir al COÑAZO (sic) del Desfile» (militar, por supuesto). Y es que lo que realmente se piensa sólo se puede decir en «off» y no en «on».

Buen día.

comentario

  1. De entrada, decir que me admira lo blancas que les quedaron las manos del 78 para acá. Después ya no sé qué decir, sino que ¡bueno!, ¡bien.! Pero me pregunto de qué color querrán ocultar bajo tanta blancura; que simbolizan en realidad esos guantes. Con todo el respeto, Bianchi: ¿Será para evitar que les puedan tildar de rojos?

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