China se aprovecha del bloqueo comercial de Estados Unidos a Canadá

El 22 de agosto se impusieron aranceles del 50 por cien a exportaciones canadienses a Estados Unidos por un valor cercano a los 20.000 millones de dólares. El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció medidas de represalia equivalentes, que entrarán en vigor el martes de la semana que viene, dirigidas al acero, los productos lácteos, los electrodomésticos y la electrónica estadounidenses.

Las negociaciones entre Ottawa y Washington fracasaron. Carney acusó al gobierno estadounidense de introducir, en el último momento de las conversaciones, exigencias destinadas a restringir la capacidad de Canadá para firmar acuerdos comerciales con otros países. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que no había más reuniones programadas.

El clima se deterioró aún más a finales de agosto, cuando Trump ordenó que cambiaran el nombre del lago Ontario a “Lago América”. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, respondió instalando un letrero con la leyenda “Lago Ontario, ahora y siempre”. Trump lo tildó de “lacayo” de Carney. El 1 de septiembre Carney denunció lo que consideraba una actitud estadounidense poco seria: “Cuando los estadounidenses dejen de crear memes, lanzar pullas y pretender ser duros, y empiecen a tomarse las cosas en serio, entonces podremos negociar”, declaró en Ottawa.

El deterioro de as relaciones beneficia directamente a China. En enero, durante una visita a Pekín —la primera de un jefe de gobierno canadiense en ocho años—, Carney logró la eliminación del arancel del 100 por cien impuesto a los vehículos eléctricos chinos, reduciéndolo al 6,1 por cien para una cuota anual de 49.000 unidades, que se prevé aumente a 70.000 para 2030. A cambio, Pekín redujo su arancel sobre la canola canadiense del 84 por cien a aproximadamente el 15 por cien.

Las primeras entregas se realizaron en mayo, con 18 vehículos utilitarios deportivos eléctricos Lotus Eletre del grupo Geely, así como vehículos Chery de las marcas Jaecoo, Omoda y Exelantis. Desde entonces, casi 400 concesionarios canadienses se han posicionado para distribuir modelos BYD, Geely y Chery. El embajador chino en Ottawa, Wang Di, confirmó que se espera que otras marcas chinas reciban sus aprobaciones para el otoño.

La Asociación Canadiense de Fabricantes de Vehículos, que representa a General Motors, Ford y Stellantis, considera que la situación del mercado es “profundamente preocupante”. Doug Ford también se opuso al acuerdo alcanzado por Carney con Beijing.

En comparación, Canadá importó vehículos eléctricos chinos por un valor de 462 millones de dólares canadienses en los primeros cuatro meses de 2024, un aumento de casi el 1.300 por cien con respecto a 2023. Este incremento justificó inicialmente el arancel del 100 por cien impuesto por el anterior gobierno de Justin Trudeau. Sin embargo, la cuota actual de 49.000 vehículos representa menos del 3 por cien del mercado canadiense de vehículos nuevos.

Carney aclaró que no se estaba considerando ningún acuerdo de libre comercio con China, señalando que el Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México prohíbe a Ottawa celebrar un pacto de este tipo con una economía que “no es de mercado” sin notificación previa.

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