El pastor protestante Andreas Domke ha convocado una huelga de sermones por la paz. Durante cuatro domingos, Domke no realizará el servicio habitual de la iglesia. “Silencio por la paz”. Hace muchos años que estas cosas no ocurrían.
En Alemania la Iglesia católica ha tomado partido por la “defensa de la patria” frente a la amenaza rusa. Lo mismo ha ocurrido con la Evangélica, que también se arrastra detrás de la militarización a ultranza impuesta por el gobierno.
Afortunadamente hay reverendos como Domke, padre de tres hijos, que no sigue los pasos, ni del gobierno, ni de la jerarquía evangelista. El silencio sacerdotal es un pequeño paso, pero significativo, sobre todo en una liturgia, como la evangelista, donde las homilías son lo más importante.
Domke dice que la bandera blanca es la suya, pero no es un símbolo de rendición. Es una manera de alejarse de los cómplices de una futura carnicería.
El reverendo tiene otra faceta: la de compositor y cantante. Una de sus últimas actuaciones fue el año pasado, durante el concierto “Verbantene Lieder” (Canciones desterradas), que conmemoraba la quema de libros por los nazis en 1933.
En el mundo hay cada vez más neutrales, de esos que dicen “ni los unos ni los otros”. No son partidistas; con nada se comprometen. En el Apocalipsis (3:15-16) dios promete que les escupirá de su boca.