China ha construido el superordenador más rápido del mundo por primera vez desde 2017. El superordenador “LineShine” de Shenzhen encabeza la nueva lista Top500 de los más potentes del mundo. El escalafón se presentó el martes en la Conferencia Internacional de Supercomputación en Hamburgo.
“LineShine” logra una potencia de cálculo de 2.198 exaflops, es decir, más de dos billones de operaciones por segundo. Así la máquina china desplaza a “El Capitán” en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California, que llega a 1.809 exaflops.
Dos ordenadores estadounidenses en Tennessee e Illinois y el superordenador alemán “Júpiter” siguen en el quinto lugar. Estas cinco máquinas son los únicos sistemas de exaescala verificados públicamente en el mundo.
La máquina requiere alrededor de 42,2 megavatios de energía eléctrica para la operación.
Una característica especial es la arquitectura técnica: “LineShine” trabaja exclusivamente con procesadores principales convencionales (CPU) y prescinde de procesadores gráficos (GPU) que se utilizan en muchos ordenadores potentes, entre otras cosas, para aplicaciones en el campo de la inteligencia artificial.
Es la primera vez que un ordenador con CPU convencionales ha llegado a la exascala. A pesar de los controles de exportación de Estados Unidos, China podría desarrollar sus propias tecnologías que son iguales o incluso mejores que las tecnologías existentes.
Entre los otros diez lugares principales, también hay instalaciones de Italia, Suiza y Japón. Los superordenadores se utilizan para la investigación médica, modelos climáticos, simulaciones de explosiones atómicas y pruebas de armas virtuales.
Iniciado en 1993, el proyecto Top500 está considerado como el escalafón de las superordenadores conocidos más poderosos del mundo.