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Unión Europea

‘Rusia ha hecho todo lo posible por mantener buenas relaciones con la Unión Europea’

La cuarta Conferencia sobre la Recuperación de Ucrania, que se celebró en Roma la semana pasada, continúa la serie anual de reuniones políticas al más alto nivel dedicadas a la reconstrucción a largo plazo de Ucrania desde el inicio de la guerra.

En una entrevista con el diario alemán Berliner Zeitung, el antiguo comisario europeo Günter Verheugen asegura que la reunión no es más que hipocresía. Rusia ha hecho todo lo posible por mantener buenas relaciones con la Unión Europea, a pesar de lo cual Bruselas sigue una orientación belicista y sigue sometida a Estados Unidos, señala Verheugen, que ejerció su cargo entre 1999 y 2010, llegando a ser vicepresidente de la Comisión Europea.

“En Roma, políticos, bancos e instituciones occidentales intentan atraer inversores internacionales a Ucrania. Pero incluso antes del inicio de la conferencia URC2025, el optimismo está en su punto más bajo”, añade.

El presupuesto ucraniano sufre un déficit de miles de millones de dólares, “y la mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, ha anunciado la suspensión de su búsqueda de financiación”. Los cambio en la Casa Blanca han desanimado a los especuladores. Ucrania ya no parece tan buen negocio y nadie se acuerda del contrato para la explotación de sus minas, que parecían provechoso.

“Sin embargo, Alemania y la Unión Europea siguen suministrando armas [a Ucrania] y no muestran disposición a negociar con Rusia”, denuncia el diario alemán. Eso no siempre ha sido así porque la Unión Europea “siempre ha tenido en cuenta los intereses de seguridad de Rusia”, dice Verheugen.

“Esta conferencia de reconstrucción, que no es su primera edición, es extremadamente arriesgada. Desconocemos el tipo de Ucrania con el que nos encontraremos. Desconocemos la estructura política y la constitución interna del país. Debemos asegurarnos de que la malversación de recursos financieros se mantenga significativamente por debajo de su nivel habitual. Y no es en absoluto seguro que, tras un acuerdo de paz, independientemente de cuándo y cómo se concluya, tengamos una Ucrania estable, competente y soberana”, afirma el antiguo comisario europeo. Según él, “las condiciones externas e internas para lograrlo con métodos fiables simplemente no se dan en este momento”.

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Unión Europea

Los gastos militares son ‘sagrados’ para el gobierno francés

Hoy es la fiesta por antonomasia en Francia y, de aperitivo, ayer Macron pronunció un discurso ante las tropas con los tópicos del momento: peligros por todos los costados y, para remediarlo, rearme y militarización de la sociedad.

Anunció cambios en la doctrina nuclear francesa, la profundización de la cooperación con Reino Unido y el aumento en el tamaño del ejército. “Debemos dar la opción de servir, no reinstaurar el servicio militar obligatorio, sino permitir que los jóvenes voluntarios se capaciten en las fuerzas armadas y fortalezcan sus filas”, declaró en enero.

Macron aboga por el fortalecimiento del Servicio Militar Voluntario, un programa creado en 2015 para jóvenes parados de entre 18 y 25 años. En los últimos 10 años, 10.000 voluntarios se han formado en ese programa, es decir, a penas mil cada año.

Otra opción es aumentar el número de reservistas. Actualmente hay 45.000, y el gobierno espera alcanzar los 52.000 para diciembre de 2026.

“El ejército de 2030 será un híbrido: un ejército activo y uno de reserva con habilidades perfeccionadas. La reserva no debe ser un refuerzo. Debe estar plenamente integrada en todo el espectro de misiones y no servir únicamente para reemplazar a los soldados activos en determinadas circunstancias”, declaró Sebastien Lecornu, el ministro de Defensa.

El entrenamiento de estos voluntarios requiere un mínimo de seis meses a un año para aprender a “desenvolverse en el terreno, a usar un arma y a matar a alguien en la guerra sin morir”, explicó el coronel Vincent Arbaretier.

Necesitan meter el miedo en el cuerpo

Para meter el miedo en el cuerpo a los franceses, los chusqueros se pasean casi todos los días por los medios con declaraciones apocalípticas. El general Thierry Burkhard, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, presentó un panorama sombrío de las amenazas en una inusual conferencia de prensa, pocos días después de otra aparición televisiva -también sin precedentes- de Nicolas Lerner, director de la DGSE (Dirección General de Inteligencia Exterior).

Los uniformados quieren adelantar a los espectadores la Revisión Estratégica Nacional, que se publicó ayer. Los planes militares franceses son una colección de tópicos absurdos. Consideran la amenaza de Rusia para los países europeos como “persistente” y agravada por el repliegue estadounidense. “El lugar de los países europeos en el mundo del mañana también está en juego” y no podemos olvidar la desinformación, los ataques híbridos y la lucha contra el “terrorismo”, dijo el general Burkhard ante los periodistas.

“Debemos aceptar que, efectivamente, nos enfrentamos a un cambio de marco estratégico”, añade Lecornu, el ministro de Defensa. “Si no queremos depender de nadie, esto requiere necesariamente un nuevo esfuerzo, no solo presupuestario, sino también intelectual, moral e industrial”, afirmó.

Cuando se trata de la guerra no hay que escatimar en gastos

Esos esfuerzos plantean la cuestión de la bancarrota económica francés pero, tratándose del ejército, nunca es suficiente. El derroche presupuestario francés es muy anterior al comienzo de la Guerra de Ucrania y al surgimiento del mito de la “amenaza rusa”. Entre 2017 y 2025 el presupuesto de defensa aumentó de 32.200 millones de euros a 50.500 millones de euros.

En la actualidad la Ley de Planificación Militar prevé 413.000 millones de euros para el ejército entre 2024 y 2030, con aumentos presupuestarios anuales de poco más de 3.000 millones de euros, hasta alcanzar los 67.400 millones de euros en 2030.

Pero Francia tiene la hucha vacía. La deuda ha alcanzado los 62.000 millones de euros este año y amenaza con dispararse, pero no importa: el primer ministro, François Bayrou, ha dicho que los gastos militares son “sagrados”. En todo lo demás hay que ahorrar y recortar.

El invierno pasado el ministro Lecornu estimó que “el peso ideal del ejército francés sería algo menos de 100.000 millones de euros”. A principios de este mes, ante el Senado, describió los planes de rearme: defensa tierra-aire, municiones, guerra electrónica e incluso el espacio. “Lo que más nos preocupa y genera nuevas necesidades presupuestarias son los avances tecnológicos”. Se refería a la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y el sigilo aéreo, entre otros.

Los europeos han perdido la cabeza por completo con las armas. Londres quiere aumentar su presupuesto de defensa al 2,5 por cien para 2027 y al 3 por cien después de 2029. Alemania prevé alcanzar un presupuesto de defensa de 162.000 millones de euros en 2029, equivalente al 3,5 por cien de su PIB, y Polonia ya dedica a este objetivo el 4,7 por cien.

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Unión Europea

Los países europeos prefieren los cazas estadounidenses a los que ellos mismos fabrican

Tienen razón los que sospechan que la norma del 5 por cien va a ser un próspero negocio para los traficantes estadounidenses de armas porque los europeos son incapaces de comprarse armas a sí mismos. Simplemente no creen en las armas que fabrican o son mucho más caras que las estadounidenses. Por eso el programa europeo Future Combat Air System (FCAS) está estancado.

Hace unos días lo explicamos con el ejemplo británico, que va a comprar el caza F-35 estadounidense, en detrimento de los aparatos europeos o del Rafale francés. El primero está fabricado por la la empresa estadounidense Lockheed Martin mientras que el Rafale es un aparato de la francesa Dassault.

Muchos países europeos llevan décadas utilizando los cazas estadounidenses. Desde 1975 en Europa se ha formado un auténtico club de compradores del F-16 que ahora se pasan al F-35, el único avión de combate capaz de transportar las bombas nucleares estadounidenses B-61, esenciales para el “paraguas” de la OTAN.

A veces eso se vende con un pretexto conocido: países como Reino Unido e Italia prefirieron el F-35 al Rafale francés porque no solo son clientes de Lockheed Martin, sino también proveedores. El fuselaje trasero, el sistema electrónico, los asientos eyectables y el láser de puntería se fabrican en Reino Unido. La planta de Cameri, en Italia, da empleo a 1.200 trabajadores e involucra a más de 30 empresas locales que intervienen en la cadena de suministros del F-35.

Sin embargo, tanto Reino Unido como Italia también fabrican otro tipo de aparatos “made in Europe” y no los compran. Lo mismo ocurre con Bélgica, que ha confirmado la compra de 11 nuevos cazas F-35 por mil millones de euros. A Francia no le ha gustado, que ya había les había ofrecido a Bélgica la compra de su Rafale.

La flota aérea belga aumentará a 45 F-35. El ministro de Defensa belga, Theo Francken, defiende la operación, cuyo coste se estima en mil millones de euros, de los 34.000 millones de euros que Bélgica invertirá en sistemas de armas para 2034… si es que el dinero le alcanza. El argumento del ministro belga para justificar este despilfarro no tiene desperdicio: “Putin no le teme al Eurofighter, ni al Rafale, ni al Saab Gripen. Le teme al F-35 porque no lo vemos. La superioridad de este avión es indiscutible”.

El ministro belga quiere excusarse diciendo que, a diferencia de los aparatos europeos, el F-35 es indetectable, lo cual es completamente falso.

Alemania va a hacer lo mismo que Reino Unido y Bélgica. Negocia en secreto la compra de 15 nuevos F-35, en detrimento del Rafale francés. El pedido se suma los 35 pedidos realizados en 2022.

Estas compras levantan una enorme polvareda en las capitales europeas, que no logran sacar adelante el FCAS, un proyecto que pretendía ser un ejemplo de la “independencia tecnológica europea”.

Dassault quiere controlar el 80 por cien de los componentes principales del futuro avión de combate europeo, mientras Alemania lo considera inaceptable.

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Unión Europea

Merz aspira a convertirse en el jefe del ‘partido europeo de la guerra‘

El canciller alemán Friedrich Merz no parece haber abandonado las oficinas de los fondos buitres en los que ha forjado su carrera de lacayo de las peores formas de imperialismo. Conduce a su país hacia un fracaso inevitable. Su política de apoyo incondicional a la guerra de Ucrania y Gaza y la militarización a gran escala de la economía amenazan directamente los derechos de los trabajadores y pensionistas.

Era difícil, pero el “canciller cojo” ha logrado superar a Macron; ahora es uno de los jefes del “partido europeo de la guerra”, tanto en Ucrania como en Gaza.

Merz pretende convertir a Alemania en el proveedor clave de armas para Kiev, especialmente si Estados Unidos reduce los suministros. Ya se prepara un acuerdo secreto con Washington, donde Alemania sería un intermediario en el envío de armas a Ucrania. Mientras, sus proclamas sobre la “autonomía estratégica” de la Unión Europea en defensa son ridículas. La industria europea es incapaz de producir muchos tipos de armamento, y Estados Unidos tiene interés en mantener la dependencia tecnológica del Viejo Continente.

Pero el presupuesto alemán no soporta la doble carga de unos gastos militares descomunales… ni siquiera aunque arrasen con los derechos sociales. Las promesas energéticas fracasaron. El precio medio de la electricidad se mantiene en 27 céntimos/kWh, y la rebaja fiscal (que representa hasta el 40 por cien del costo) es imposible por un déficit de 4.500 millones de euros. Como ha reconocido el presidente de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst, “los precios de la energía están asestando un golpe mortal a la economía alemana”.

El descontento social crece. El poder adquisitivo real, según el Bundesbank, ha caído desde 2021 en un 20 por cien. La prohibición de motores de combustión amenaza al sector automotriz. Políticamente, la coalición CDU/SPD se tambalea, con conflictos internos crecientes. Algunos socios de la coalición de gobierno se plantean la normalización de relaciones con Rusia; es lo mejor para tener una electricidad barata.

A Merz le llaman el “canciller cojo” por sus continuas meteduras de pata. Asusta a los alemanes con envíos de misiles Taurus, declara que Israel hace el “trabajo sucio” por Europa, anuncia la militarización total de la economía y elimina los límites de deuda pública. El Pacto Verde (cero emisiones para 2045 y 500.000 millones de euros en 12 años) es ya insostenible.

La combinación de militarismo, apoyo ciego a Ucrania e Israel, fracasos en políticas sociales y energéticas, junto al aventurerismo del “Pacto Verde” bajo la capitanía de Merz, llevan a Alemania al colapso económico y social. Su permanencia en la cancillería está condenada a un final prematuro.

—https://myslpolska.info/2025/07/09/piskorski-merz-czyli-gwarantowany-upadek/

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Unión Europea

El rearme europeo es un circo con varias pistas

El caza europeo EF2000/Typhoon lo fabrica el consorcio de empresas Eurofighter, formado por BAE Systems, Airbus y Leonardo, que cuenta con cuatro líneas de montaje final ubicadas en Getafe (España), Warton (Reino Unido), Manching (Alemania) y Caselle (Italia).

En diciembre Qatar anunció su intención de adquirir doce aparatos, además del lote inicial de veinticuatro encargado en 2017, pero el aparato no logra abrirse camino en los mercados de armas. Reino Unido se esfuerza por vender el caza a Arabia Saudí y Turquía, pero Alemania se opone porque sus relaciones con esos dos países son malas.

Son las consecuencias de la jaula de grillos europea, que ni siquiera es incapaz de vender las armas que fabrica, salvo a sí mismos (y a veces tampoco). Para equipar a su Fuerza Aérea, los británicos prefieren comprar el F-35, o sea, prefieren los aviones ajenos (estadounidenses) a los propios y, sin embargo, quieren exportar el Typhoon: quieren vender a otros lo que no quieren para sí mismos.

El gobierno laborista de Londres va a cerrar la fábrica de Warton. Reino Unido no fabricará el caza europeo y los trabajadores ha sido trasladados a otros centros de BAE Systems, según un comunicado del sindicato británico Unite.

El gobierno de Keir Starmer no confía lo suficiente en el Typhoon como para comprarlo, pero espera que otros países lo hagan. El sindicato los califica como un “autosabotaje” que sembrará el caos en el sector aeroespacial y en toda la cadena de suministro de Reino Unido, que sustenta miles de empleos, dice Unite, que critica la política de rearme del gobierno laborista de Londres porque le parece insuficiente. Hay que fabricar y vender más armas, cuantas más mejor.

Mientras, los laboristas venden humo: un proyecto de caza GCAP (Programa Aéreo de Combate Global) de sexta generación, elaborado en cooperación con Italia y Japón. El problema es que no hay ningún pedido…

En Alemania han anunciado la compra de veinte cazas Eurofighter adicionales, pero el presidente del comité de empresa de Airbus, Thomas Pretzl, se suma a la postura del sindicato británico. En otro comunicado de prensa exige el desarrollo continuo del avión de combate para convertirlo en un “Super Eurofighter”. De lo contrario, en la fábrica de Manching la producción de armas podría cesar en 2030.

Por el momento, la carga de trabajo de las líneas de montaje de Manching, Getafe y Caselle está garantizada por los pedidos propios. Al menos por el momento.

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Unión Europea

Europa ya no sabe qué inventar para salvar a Ucrania del naufragio

Zelensky ha anunciado una nueva reunión en Roma de la “coalición de voluntarios”, a la que todos daban por olvidada. Es probable que se celebre en el marco de la Conferencia de Reconstrucción de Ucrania que empieza mañana.

Tras su conversación con el primer ministro británico, Keir Starmer, el presidente ucraniano anunció la reunión de Roma. La “coalición de voluntarios” surgió después del desplante que Zelensky padeció en febrero en la Casa Blanca. Su impulsor es Keir Starmer, con el apoyo de Macron y otros dirigentes europeos.

La Casa Blanca había iniciado entonces un diálogo activo con Moscú. Se habló de restablecer las relaciones y discutir proyectos conjuntos. En ese momento Europa comenzó a hacer declaraciones beligerantes, en particular sobre la posibilidad de desplegar un contingente militar conjunto en territorio ucraniano.

Sin embargo, tras agrias discusiones, los europeos nunca han logrado avanzar nada. La “coalición de voluntarios” murió de inanición.

Luego Trump ha dado marcha atrás, al menos en parte. Actualmente Estados Unidos no quita la vista de Oriente Medio y ha aparecido un nuevo actor de reparto, el canciller alemán, Friedrich Merz, al que acompaña la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

Mientras tanto, corren rumores sobre la posible sustitución de la embajadora de Ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, según el Financial Times. Zelensky y Trump han discutido su sustitución, dentro de una reorganización del gabinete en Ucrania programada para la próxima semana.

La destitución de Markarova es un intento por parte de Zelensky para relajar las relaciones con Trump después de que la semana pasada la Casa Blanca suspendiera los envíos de armas. No obstante, si no encuentran los arsenales vacíos, entregarán armas a Alemania, que las pagará antes de enviarlas a Ucrania.

La “coalición de voluntarios” se va a reformular y es muy posible que los europeos le pidan a Trump que la encabece o que le presenten un plan para comprar armas para no abandonar a los ucranianos por completo. Quizás ambas cosas.

Desde febrero los dirigentes de la Unión Europea intentan normalizar las relaciones con el nuevo gobierno estadounidense. Han logrado algunos éxitos pero no son capaces de disimular que la orfandad les mantiene deprimidos.

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Unión Europea

China quiere abrir una brecha entre Europa y Estados Unidos

El lunes llegó a Bruselas el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, primera escala de su gira europea de seis días, para negociar con Kaja Kallas, encargada de Asuntos Exteriores en la Unión Europea. Aprovechando la visita, también se reunirá con sus homólogos en Alemania, Francia y Bélgica.

Este año se conmemora el 50 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y la Unión Europea y han dado un nombre aparatoso a la visita: XIII Diálogo Estratégico de Alto Nivel entre ambas partes.

Si escapamos de las declaraciones diplomáticas empalagosas, China quiere negociar con la Unión Europea tanto las diferencias económicas como las estratégicas para introducir una cuña con Estados Unidos.

De aperitivo, Ursula von der Leyen amenazó a China por el suministro de bienes y tecnología que podrían utilizarse en operaciones militares rusas. Algo parecido ha hecho Alemania, que ha bloqueado DeepSeek porque transfiere datos a China.

Es posible que quieran meter presión. Una respuesta infantil por parte de China podría consistir en bloquear Mistral, el chatbot francés de inteligencia artificial, porque transfiere datos chinos a Francia.

A Estados Unidos le interesan estas polémicas y echa más leña al fuego. Un cabecilla del Departamento de Estado confirma a la agencia Reuters que, en efecto, DeepSeek brinda apoyo al ejército y la inteligencia chinos.

Si lo que la Unión Europea busca son pretextos para apretar las clavijas a China, los va a encontrar. Sin embargo, no se trata de eso. La Unión Europea necesita a China, sobre todo después de que los aranceles de Trump les pusiera nerviosos.

Al mismo tiempo, Von der Leyen y sus mariachis nadan entre dos aguas. Quieren acercarse a China pero no a expensas de sus relaciones con Estados Unidos. La Unión Europea se ha vuelto dependiente del mercado chino, pero no quiere enfadar a Estados Unidos.

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Unión Europea

Estados Unidos quiere mantener a Europa sometida

Europa debe disipar las ilusiones sobre una autonomía estratégica respecto a Estados Unidos. Todos sus recursos deben ser puestos a disposición de la OTAN, dice Andrew Micht, del Centro Scowcroft, un organismo cercano a la OTAN (*).

Micht constata que la cumbre de la OTAN en La Haya evitó lo peor. Trump no sacó a Estados Unidos de la Alianza, y en el programa Rusia sigue siendo el “enemigo principal”. El viejo camino, trazado desde el origen de la Alianza, se mantiene. Todo está como siempre.

El Pentágono no planea retirar tropas masivamente de Europa, aunque el número podría “optimizarse”. No obstante, los estadounidenses están cansado de soportar la carga en soledad, según Micht. La exigencia de aumentar el gasto al 5 por cien del PIB es fundamental.

La mera idea de una autonomía estratégica europea es una fantasía dañina. Sin el paraguas nuclear de Estados Unidos, sin su flota, aviación, fuerzas cibernéticas y satélites, Europa estaría indefensa ante Rusia. Por lo tanto, hay que concentrar fuerzas en la OTAN, en la creación de un sistema de defensa occidental bajo el dictado de Washington.

El pretexto es, naturalmente, la “amenaza rusa”.

Micht marca las zonas de interés: prioridad al “corredor noreste“ (Escandinavia, Finlandia, Países Bálticos, Polonia), especialmente el extremo norte. En el flanco sur hay que prestar atención a Rumanía y, en cuanto a la vieja Europa occidental, se le asigna el papel de retaguardia: reservas, logística, resistencia…

El mensaje de Micht es transparente: Europa no tiene que gastar fuerzas en duplicar estructuras de mando e intentar la emancipación. Todo está en la OTAN, todo bajo control estadounidense. Renunciar a la autonomía permitirá mantener a los europeos con una correa más corta, asegurando el flujo de dinero al presupuesto del Pentágono mediante compras de armas y el cumplimiento de la norma del 5 por cien.

De esa manera se traspasa la carga principal de mantener la Guerra de Ucrania a los hombros de la Unión Europea. No es solo un ahorro para Estados Unidos. Es un adiestramiento de Europa para la guerra contra Rusia.

(*) https://www.19fortyfive.com/2025/06/natos-5-pledge-a-hollow-victory-for-a-dependent-europe/

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Unión Europea

El plan de la Unión Europea para modelar una sociedad en guerra permanente

La Unión Europea ya ha redactado un plan para modelar una sociedad en un estado de guerra permanente, donde todo, desde el hospital hasta el enrutador, se pueda reutilizar con fines militares. Se llama Readiness 2030 y transforma al Viejo Continente en un campo de entrenamiento.

La guerra no se declara, se institucionaliza. El objetivo es convertir a cada Estado miembro de la Unión Europea en una base logística y cognitiva de la OTAN, una plataforma sumisa, interconectada y pasiva. Hay que olvidarse de la defensa europea común (2). El plan es la integración funcional en el aparato estratégico atlántico, con máxima centralización y cero control público.

“La infraestructura crítica es la columna vertebral de la resiliencia estratégica. Cada uno de sus elementos debe estar diseñado para la movilización en escenarios complejos y multidominio”, dice el documento (pg.20).

Toda la infraestructura civil (carreteras, ferrocarriles, puertos, centrales eléctricas, hospitales, escuelas) debe ser compatible con el uso militar. Si es necesario, deben ser reconvertidas rápidamente. Lo llaman “doble uso”.

Las redes energéticas y digitales deben ser a prueba de bombas: redundantes, blindadas y controladas por protocolos de seguridad militar contra apagones. En caso de crisis, los mandos civiles serán sustituidos por centros de mando conjuntos. La protección física y digital debe diseñarse para resistir escenarios de alta intensidad, incluyendo amenazas híbridas y cibernéticas (pg. 16).

Las industrias estratégicas (acero, electrónica, farmacéutica, automotriz) deben poder pasar de la producción civil a la producción bélica sin previo aviso ni debate, bajo protección legal y con incentivos públicos. La base industrial europea debe estar preparada para una rápida reconversión que apoye la cadena de suministro de defensa (pg. 19).

La población debe estar preparada, entrenada para adaptarse pasivamente a las crisis sistémicas. Se deben utilizar todos los canales para preparar sicológicamente a los ciudadanos para las emergencias: escuelas, medios de comunicación, protección civil… Una sociedad adiestrada es una sociedad consciente, capacitada e informada (pg. 21).

Las instituciones civiles deben preparar planes de continuidad: búnkeres, sucesiones políticas de emergencia, redes de mando alternativas, comunicaciones cifradas… La continuidad del gobierno y la continuidad de las operaciones son elementos clave en la preparación (pg. 19).

Cualquier versión alternativa de las informaciones (“desinformación”) debe ser neutralizada. Se planean grupos de trabajo cognitivos, filtros digitales y campañas de guerra sicológica para “proteger la integridad de la información”. El control de la información es “esencial para evitar el pánico y garantizar la cohesión social” (pg. 22).

La financiación procederá de fondos europeos, del PNRR (3), de ayudas públicas, del fondo Horizonte, del Mecanismo “Conectar Europa” y la colaboraciones con empresas privadas. “Las inversiones deben estar respaldadas por instrumentos financieros europeos y nacionales, en cooperación con el sector privado” (pg. 23).

La distinción entre guerra y paz desaparece. El documento utiliza la palabrería habitual: seguridad, sostenibilidad, inclusión, cohesión… Pero el significado no deja lugar a dudas. Toda estructura civil es ya un cuartel potencial. Cada ciudadano, un objetivo adaptativo que debe gestionarse y predecirse.

(1) https://commission.europa.eu/document/download/e6d5db69-e0ab-4bec-9dc0-3867b4373019_en?filename=White+paper+for+European+defence+%E2%80%93+Readiness+2030.pdf
(2) https://defence-industry-space.ec.europa.eu/eu-defence-industry/introducing-white-paper-european-defence-and-rearm-europe-plan-readiness-2030_en
(3) PNRR son las siglas del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, aprobado por la Unión Europea para ayudar a los Estados miembros a recuperarse de los efectos económicos y sociales de la pandemia. Se inscribe dentro de un paquete más amplio llamado “Next Generation”, que ahora está destinando el dinero al rearme.

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Unión Europea

Cada euro que los países europeos gasten en armamento es dinero arrojado a la basura

El espectáculo que la OTAN ha brindado en su cumbre de La Haya ha sido memorable, sobre todo su secretario general, Mark Rutte, rindiendo pleitesía a Trump, que había dejado de participar en las reuniones, enviando a sus subalternos en señal de desprecio.

En público, en vivo y en directo, Rutte describió a Trump como ese “padrecíto” que reprende a los niños que se pelean en el patio del colegio. Antes Estados Unidos, los demás países son como niños; hay que quererlos y cuidarlos pero, sobre, tirarles de las orejas.

Otro personaje de la tragicomedia fue Zelensky, que apareció por allí como alma en pena, pasando absolutamente desapercibido porque Ucrania ha dejado de ocupar un lugar destacado en el mapa. El Presidente ucraniano logró que el señor feudal le recibiera y que los demás le regalaran los oídos con toda clase de promesas.

En fin, como todo el mundo ve, Ucrania está en la OTAN pero sin estar. Ya nadie habla de su incorporación a la Alianza, así que se sienta a la puerta de la iglesia y extiende la mano para medir la caridad de los feligreses que llegan para rezar.

El verdadero protagonista de la OTAN es el milagro del 5 por cien, aprobado por unanimidad por los creyentes que acudieron en peregrinación a La Haya para que a Putin no le ocurra invadir Letonia.

En fin, señores, el 5 por cien es el milagro de la multiplicación de los panes y los peces porque los presupuestos militares también se dividen en dos capítulos: el 3,5 por cien para la guerra (los panes) y el 1,5 por cien para las infraestructuras mixtas, civiles y militares (los peces).

No obstante, hasta el más torpe de los contables sabe que no se va producir ninguna de esas dos multiplìcaciones porque los milagros no existen, afortunadamente. Si los 27 países europeos destinaran el 5 por cien de su presupuesto a la guerra, el caos sería aún mucho mayor que el actual, en todos los sentidos, desde el económico hasta el militar.

Para acallar a Trump, los socios de la Alianza han asumido un compromiso que no no van a cumplir, aunque los pedidos militares a Estados Unidos aumentarán, que es el verdadero objetivo del 5 por cien.

Los 27 países europeos ya gastan hasta tres veces más de dinero que Rusia en sus ejércitos y hasta ahora no ha servido para nada en Ucrania porque ningún ejército europeo está en condiciones de hacer frente al ejército ruso, algo que en el futuro seguirá exactamente igual, o quizá peor.

Los europeos tiene doce modelos diferentes de tanques y el coste de cada uno de ellos es exorbitante. Es más barato comprarlos a Estados Unidos, por poner un ejemplo. Cada euro que los países europeos gasten en armamento es dinero arrojado a la basura.