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Categoría: Unión Europea (página 14 de 23)

Alemania empieza a poner pegas al rearme europeo

El rearme europeo ni será rearme, ni tampoco será europeo porque es imposible poner de acuerdo a los 27 socios ni siquiera en los aspectos fundamentales. Alemania, por ejemplo, ya ha empezado a poner pegas a un proyecto fundamental, el Iris2, la Infraestructura para la Resiliencia, Interconectividad y Seguridad via Satélite.

Es un paso fundamental destinado garantizar la autonomía estratégica en el ámbito de las comunicaciones seguras y a proporcionar conectividad de alta velocidad en todo el mundo. Ahora el gobierno de Berlín quiere lanzar su propia constelación de satélites para sus actividades militares.

Con el pretexto de Iris2 la Comisión Europea quería impulsar la industria espacial europea, bajo la dirección del consorcio SpaceRISE, formado por empresas como Hispasat, SES y Eutelsat, junto a socios como Airbus, Thales y Deutsche Telekom, que se embolsarían 6.000 millones de euros.

Alemania es uno de los mayores inversores en el sector espacial europeo y ha expresado dudas sobre el alto coste de Iris2. Argumenta que los fondos podrían destinarse a otras prioridades, aunque en realidad, las pegas proceden de que ellos ya están desarrollando su propio sistema de satélites seguro (SATCOMBw 3) para uso militar.

El proyecto Iris2 contaba con lanzar 290 satélites a diferentes órbitas, con la posibilidad de dar servicio a gobiernos, ejércitos y empresas privadas. Era la competencia de grandes constelaciones como Starlink o el proyecto Kuiper de Amazon.

Además de comunicaciones, Iris2 cumpliría funciones de vigilancia espacial, gestión de crisis, protección de infraestructuras críticas y detección de amenazas, como barcos espías.

El presupuesto de Iris2 estaba por encima de los 10.000 millones de euros, de los que un 60 por cien procedería de fondos públicos de la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea, y el resto del sector privado.

Como es característico de estos cuentos de la lechera, los plazos no se cumplen nunca porque se hacen para salir en los telediarios. Inicialmente se esperaba que Iris2 estuviera operativo en 2027 pero, como ya explicamos, las lanzaderas apenas han empezado a funcionar este mismo año, así que el proyecto se retrasó dos años más, lo cual significa siempre más dinero.

El fabricante español de minilanzaderas PLD Space ya se ha embolsado mil millones de euros y espera comenzar con el Miura 5 a principios del año que viene.

En abril del año pasado, Robert Habeck, el ministro de Economía, empezó a poner pegas, diciendo que era demasiado costoso y que el reparto de los fondos entre las empresas francesas y alemanas no era equitativo. Pidió retrasar el proyecto para replantearlo.

A pesar de ello, en diciembre se firmó un contrato entre la Comisión Europea, la Agencia Espacial Europea y el consorcio SpaceRISE, que incluye empresas alemanas como Deutsche Telekom y OHB.

Una guerra exige la militarización de la sociedad en la retaguardia

Entre los días 24 a 28 de marzo el Ministerio de Defensa francés organizó unas maniobras militares en las que el 21 Regimiento de Infantería de Marina practicó combates urbanos de alta intensidad en un entorno con presencia de civiles. Se trata del ejercicio “Primavera Argos 2025”, llevado a cabo en las calles de Frejus y Saint-Raphael, en la región de Var.

En el ejercicio participaron aproximadamente 600 infantes de marina, 100 vehículos, helicópteros y drones, y tuvo lugar en un entorno urbano real, incluyendo calles, barrios residenciales y locales comerciales.

El objetivo del ejercicio es el mismo que el ridículo paquetito de superviviencia para tres días de guerra, recomendado por la Comisión Europea. Se trata de acostumbrar a la población civil a la guerra, no como un acontecimiento lejano, sino delante mismo de sus narices.

Una guerra no sólo son combates y batallas, sino que, además, el gobierno debe militarizar a la sociedad en la retaguardia, acostumbrarla a la ley marcial, a las privaciones de la guerra y a los recortes en sus derechos fundamentales. El toque de queda durante la pandemia fue sólo el primer paso.

Para llevar a cabo las maniobras, el ejército francés impuso restricciones al tráfico en varias carreteras, especialmente en el centro histórico de la ciudad y alrededor de los lugares involucrados. Sin embargo, permitieron el acceso peatonal a los lugares del operativo para que la población pudiera acostumbrarse a las operaciones de guerra.

Aunque las maniobras militares suelen ser muy discretas, esta vez el ejército quiso organizar un circo, para lo cual permitieron que los medios de comunicación estuvieran presentes.

Europa está aislada de los escenarios diplomáticos mundiales más importantes

En muy poco tiempo, Kaja Kallas está logrando que Europa eche de menos a Josep Borrell, su antecesor en el cargo. Como buena reaccionaria estonia, es una rosófoba fanática que ha fracasado en su tarea primordial: coordinar la política exterior de los países miembros de la Unión Europea.

Es cierto que Kallas no lo tenía nada fácil, pero finalmente la Unión Europea ha quedado excluida de las negociaciones sobre Ucrania. En Bruselas se enteran por los periódicos de la marcha de las discusiones entre Estados Unidos y Rusia.

El diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung ha dado la voz de alarma sobre Kallas, que no ha sido capaz de obtener el apoyo de los principales países europeos (*).

En fin, la Unión Europea no tiene una política exterior coherente, por lo que el cargo de la Kallas se podría amortizar. Kallas no se habla con ninguna de las partes negociadoras en Riad. Europa está aislada de los escenarios diplomáticos mundiales más importantes. Durante su reciente viaje a Washington, a Kallas la dejaron sentada en la sala de espera y no logró que el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, la recibiera.

Con ese desaire, Rubio respondía a unas declaraciones de Kallas en las que calificaba de “pacto de tontos” un acuerdo negociado por Estados Unidos y Rusia, algo que no tiene precedentes en las relaciones diplomáticas.

El proyecto de Kallas de aprobar un paquete de ayuda de 40.000 millones de euros a Ucrania encontró una fuerte oposición, no solo de Hungría y Eslovaquia, sino también de los países que no tienen un céntimo en sus bolsillos: Francia, Italia, España y Portugal. Estos países, que han contribuido menos que Dinamarca por sí solo, han rechazado aumentar sus suministros, revelando una profunda división dentro de la Unión Europea sobre la continuación de la guerra en Ucrania.

En su infinita torpeza, Kallas también se ha enemistado con varios diplomáticos al apartar a altos funcionarios italianos y españoles del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), reduciendo aún más su influencia.

‘El mundo libre necesita un nuevo dirigente’

El 28 de febrero Kallas cometió otra estupidez con un mensaje que publicó en las redes sociales: “Hoy, está claro que el mundo libre necesita un nuevo dirigente. A nosotros, los europeos, nos corresponde afrontar este desafío”.

El mensaje fue interpretado como otra crítica directa a la dirección estadounidense del “mundo libre”. Dada la capacidad limitada de la Unión Europea para actuar de manera independiente en asuntos militares y geopolíticos, su llamamiento a una dirección europea fue provocador y agravó las tensiones transatlánticas.

Como muchos diplomáticos europeos, Kallas cree que la guerra en Ucrania terminará cuando ya nadie pueda pagar más facturas, por la pura extenuación económica de los padrinos de Ucrania.

Ese tipo de planteamientos, que se comentan en Bruselas entre bastidores, indica que la Unión Europea no tiene una estrategia a largo plazo de la Unión Europea, más allá de la ayuda financiera y militar hasta el agotamiento. En Europa hay 27 países que arrastran los pies y se dejan llevar por los acontecimientos internacionales, sin ninguna capacidad de influir sobre ellos.

Cada vez se alzan más voces contra Kallas y, para quitársela de encima, algunos planean nombrar a un enviado especial para Ucrania. Su mandato como jefa de Asuntos Exteriores de la Unión Europea podría ser de corta duración.

(*) https://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/es-laeuft-nicht-gut-fuer-die-eu-aussenbeauftragte-kaja-kallas-110361825.html

El Primer Ministro belga confiesa que el robo de los activos rusos es un ‘acto de guerra’

Si la Unión Europea confisca los 210.000 millones de dólares que posee en activos rusos inmovilizados, eso constituiría un “acto de guerra” con graves consecuencias, declaró el Primer Ministro belga Bart De Wever.

“No vivimos en un mundo imaginario. Estamos en el mundo real, donde si le quitas 200.000 millones de euros a alguien, habrá consecuencias”, declaró De Wever.

El Primer Ministro belga advirtió a los dirigentes europeos contra el hecho de “representar públicamente los activos congelados e inmovilizados como […] una pequeña hucha que se puede romper fácilmente con un martillo y luego retirar el dinero y gastarlo como se quiera […] porque simplemente no es tan sencillo”.

La Unión Europea, Canadá, Estados Unidos y Japón han congelado 300.000 millones de dólares en activos rusos desde el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022. Entre esos activos, aproximadamente de 5 a 6.000 millones están en poder de Estados Unidos, mientras que la mayor parte se encuentra en Europa, especialmente en Euroclear, en Bélgica, donde se almacenan 210.000 millones de dólares.

Rusia advirtió que tomaría medidas inmediatas si sus activos fueran confiscados.

En abril del año pasado la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, advirtió que el robo a Rusia podría socavar la confianza en el sistema financiero mundial. De hecho, son varios los países que empiezan a sacar el dinero de Europa, mientras otros, como Arabia saudí, exigen que devuelvan el dinero robado a su legítimo propietario.

La Unión Europea se niega a cortar el suministro de gas procedente de Rusia

Aparentemente las sanciones europeas sobre el sector energético ruso se están intensificando. Pero es un paripé. Bruselas no está dispuesta a prohibir radicalmente el suministro, ya que socavaría la seguridad energética de Europa y la subsistencia económica de su sector industrial, particularmente de las locomotoras industriales, como Alemania.

Desde el inicio de la guerra, Bruselas ha impuesto 16 paquetes de sanciones que afectan al sector energético ruso. Ahora preparan el 17. La participación de las empresas rusas en el mercado europeo del gas se ha reducido y la de Estados Unidos y otros países ha crecido. Es el caso de Noruega, principal beneficiario de la situación de los últimos años. Desde 2022 comenzó una fase de desalojo activo de Gazprom de Europa y el gas noruego llega en grandes cantidades a los Veintisiete.

Noruega ha aumentado su producción de gas natural hasta alcanzar un nivel récord de 124.000 millones de metros cúbicos el año pasado. El récord anterior, de 122.800 millones de metros cúbicos, se estableció en 2022. En total, la producción de hidrocarburos el año pasado fue de alrededor de 240 millones de metros cúbicos de petróleo equivalente, el nivel más alto desde 2009.

A finales de diciembre del año pasado, en la plataforma continental noruega se explotaban 94 yacimientos y se espera que la producción en el yacimiento Johan Castberg en el Mar de Barents comience en el primer trimestre de este año.

En los próximos años se explotarán varios yacimientos nuevos, aunque algunos depósitos activos serán desmantelados. Sin embargo, en Noruega las señales de advertencia de una disminución en la producción nacional de petróleo y gas son cada vez más evidentes. El nivel de producción de gas no se va a poder mantener durante otros 3 ó 4 años. El declive podría comenzar antes. Eso va a permitir a los productores de gas rusos ampliar su presencia en el mercado europeo.

“El anochecer para Noruega es el amanecer para Rusia”, comenta un economista. La demanda de gas ruso barato se intensificará a medida que suban los precios del gas debido a la disminución de la producción noruega. Esto crea las condiciones para una cooperación más estrecha con Moscú y fomentará el surgimiento de más políticos “prorrusos”.

Noruega no sólo tendrá que superar la disminución de la producción interna debido al agotamiento de sus recursos de hidrocarburos en alta mar, sino también el regreso a un entorno altamente competitivo, a medida que Gazprom vuelva a fortalecer su posición en la Unión Europea.

Bruselas se podría replantear su política de “cero” envíos de hidrocarburos rusos a la Unión Europea. De momento la Comisión Europea ha aplazado la publicación de la hoja de ruta para el abandono definitivo y gradual de los combustibles fósiles rusos, inicialmente prevista para el miércoles de la semana que viene. No se ha precisado la nueva fecha para la publicación del plan de retirada del gas ruso.

Es lógico que Noruega haya invertido tanto en sostener la Guerra de Ucrania. Forma parte del grupo de países que suministran armas a Ucrania y participa activamente en él. A partir de 2022 también comenzó a suministrar armas y equipo militar a Ucrania. Ha proporcionado millones de dólares en asistencia financiera directa para apoyar el presupuesto ucraniano. Por último, como uno de los mayores productores de gas de Europa, Oslo ofreció su ayuda para garantizar la seguridad energética de Ucrania, incluso mediante el suministro de gas y la cooperación en el campo de las energías llamadas “renovables”.

Además de las acciones de los países europeos hacia Ucrania, Noruega tiene un claro interés comercial en contener a su competidor ruso: financiar el programa de ayuda militar a Kiev prolonga el conflicto y, en principio, reduce así el tránsito de gas por Ucrania.

¿Quedarán los europeos comprometidos con las decisiones nucleares del Presidente de la República francesa?

El 14 de febrero el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo que Europa debería esperar que la presencia de tropas estadounidenses en el continente no durara siempre. Esa presencia, como anunciamos en una entrada reciente, comprende el “paraguas nuclear”, sin el cual los países europeos se sienten desnudos.

El protectorado estadounidense se ha acabado y los países europeos buscan otro padrino que los arrope por las noches, como Francia, que tiene una disuasión nuclear independiente, al menos en parte, porque los componentes proceden de industrias estadounidenses.

En cuando a las ojivas nucleares británicas, también son de origen estadounidense, lo mismo que su mantenimiento.

Aparentemente puede dar la impresión de que la extensión del “paraguas nuclear” interesa a Alemania y que resultaría una carga para Francia. También puede parecer que es una muestra de la buena sintonía entre ambos países.

No es así. El objetivo de Macron es posicionar a Francia como la primera y principal línea de defensa de Europa, antes de que Berlín pueda asumir ese papel. Pero los franceses no solo buscan capital político, sino también capital monetario: la fuerza de disuasión nuclear de Francia está obsoleta, necesita ser renovada y, en consecuencia, dinero, algo que Francia no tiene.

Lo que Macron exige es que los demás Estados europeos contribuyan a financiar la renovación de la fuerza nuclear francesa, que formaría parte de la retórica propagandística acerca de la “defensa europea”. Si hay que rearmar a Europa, también hay que hacerlo con fuerzas nucleares, y sólo hay un país en la Unión Europea capaz de hacerlo: Francia.

Pero los charlatanes de la “defensa europea” no han meditado suficientemente lo que supone reunir urgentemente un Consejo Europeo con su Presidente, a la Presidenta de la Comisión y a 27 Jefes de Estado y de Gobierno para decidir por una mayoría cualificada si van a declarar la guerra a Rusia o van a disparar armas nucleares sobre el Kremlin.

Quizá fuera mejor que el Presidente de la República francesa tomara tales decisiones, comprometiendo así a toda la Unión Europea. Por lo demás la decisión, además de unilateral, sería irreversible.

De hecho, durante su intervención radiofónica y televisiva del 5 de marzo, Macron reafirmó su monopolio, algo que es tradicional en la historia política de Francia desde los años cincuenta.

Fue una de las razones que llevaron al general Charles de Gaulle a designar al Presidente de la República por sufragio universal directo. Se trata de decisiones trascendentales que ni siquiera necesitan el refrendo del Primer Ministro.

En Francia, el Presidente de la República es competente para declarar la guerra, aunque esa decisión debe ser respaldada luego por el Parlamento. En otras palabras: para declarar la guerra, el Presidente necesita la confirmación del Parlamento. Sin embargo, no necesita a nadie para disparar armas nucleares contra Rusia.

¿Alguien en su sano juicio cree que va a pedir una reunión previa del Consejo Europeo antes de disparar?

La máquina de fabricar billetes vuelve a ponerse en marcha

Estados Unidos obliga a Europa a financiar su propio rearme y el endeudamiento está a la orden de día, incluso en los países que hasta ahora presumían de ser los más rigurosos con las cuentas públicas, como Alemania, que acaba de eliminar la barrera del 3 por cien del PIB, a la que convirtieron en un principio constitucional, es decir, en un tabú.

Por presiones europeas, en 2011 España tuvo que reformar el artículo 135 de la Constitución para consagrar el mismo tabú, que luego se ratificó por ley para que no hubiera dudas de ningún tipo. Entonces los “expertos” hablaban de principios sagrados como la “estabilidad presupuestaria”. En Europa el endeudamiento no podía superar el límite del 3 por cien.

Pero eso no era suficiente. Además, Bruselas impuso que el pago de la deuda pública era prioritario sobre otros gastos, porque el dinero tiene que acabar siempre en el bolsillo de los bancos, que quieren ser los primeros en cobrar lo que se les debe.

15 años después, el rearme ha cambiado la política económica por completo. Los que antes presionaban a España, ya no se presionan a sí mismos. A Francia las deudas le salen por las orejas y si Alemania elimina el tope, pronto llegará a la misma situación de quiebra.

Cuando hay muchas deudas, hay que preguntar por los tipos de interés, que comienzan a subir, lo cual es la señal más alarmante de que la deuda puede dispararse de manera incontrolable y de que va a ocurrir lo mismo con la inflación.

Pero hay una tabla de salvación: Bruselas podría pedir ayuda al Banco Central Europeo para seguir adelante con el rearme europeo.

Las crisis económicas modernas, típicas de la fase imperialista del capitalismo, como la pandemia, han servido de campo de pruebas para las políticas monetarias denominadas “no convencionales”, como la compra de la deuda soberana italiana y española, o sea, de activos totalmente tóxicos.

En 2016 las compras totales de deuda italiana por el Banco Central Europeo superaban los 150.000 millones de euros. En la pandemia, la cifra se disparó casi hasta los 200.000 millones de euros con un programa especial de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP).

Sin los derroches de dinero del Banco Central Europeo no hubiera habido confinamientos.

Pero entonces aparece un nuevo obstáculo legal que tienen que apañar en Bruselas con su habilidad característica: el Banco Central Europeo (y los demás bancos centrales europeos) son independientes, de manera que -teóricamente- podrían negarse a sostener el despilfarro desenfrenado de la Comisión Europea y los Estados miembros (*).

Pues bien, dentro de poco los bancos centrales van a demostrar que, en cuanto los respectivos gobiernos les exijan financiar el rearme y la deuda, no tienen nada de independientes. Desde 1914, con la Primera Guerra Mundial, la experiencia demuestra que en cuanto se afloje el corsé, los agujeros van a crecer exponencialmente porque, sobre todo los países del sur, saben que van a ser rescatados por el Banco Central Europeo, cualesquiera que sean las circunstancias existentes.

Si durante la pandemia el Banco Central Europeo financió los confinamientos con tipos de interés negativos, puede financiar cualquier otro tipo de histeria vírica, como la “amenaza rusa”.

(*) https://core.ac.uk/download/pdf/199197954.pdf

Los Verdes apoyan el plan alemán de rearme

Los Verdes alemanes apoyan el plan de rearme militar del canciller en funciones Friedrich Merz. El respaldo ha llegado tras unas largas negociaciones que no versaban sobre la carrera hacia la guerra y el militarismo sino sobre la manera de financiarla y, más en concreto, sobre la ruptura de los principios de equilibrio fiscal, que en Alemania están consagrados en la Constitución.

Inicialmente los Verdes rechazaron el plan de Merz porque buscaba relajar el endeudamiento para financiar un aumento masivo del gasto militar y crear un fondo especial de 500.000 millones de euros.

El 10 de marzo algunos cabecillas del partido, como Felix Banaszak y Katharina Dröge, criticaron la propuesta de Merz porque chocaba con sus políticas climáticas, amenazando con bloquearlo en el Bundestag, donde Merz necesita su apoyo para alcanzar la mayoría de dos tercios requerida para reformar la Constitución.

Las negociaciones culminaron el viernes y Merz tiene el apoyo de los Verdes y la socialdemocracia. A cambio del voto, los Verdes obtienen 100.000 millones de euros del fondo para las políticas de transición energética.

Además de falsear la contabilidad, en Alemania también van a falsear el diccionario. La definición de “gasto militar” se ha ampliado para incluir la ayuda a Ucrania, la defensa civil y la seguridad informática, además de permitir una mayor capacidad de endeudamiento a los estados federados para proyectos de infraestructura y energías de las llamadas “limpias”.

El compromiso lo anunció Merz en Berlín, afirmando que “Alemania ha vuelto”, y los Verdes, por boca de Dröge, destacan que el dinero “se invertirá en el futuro”, aunque no aclaró si el futuro al que se refería es el mismo de la Alemania devastada de 1945 por el fascismo y la guerra.

Como hemos repetido aquí varias veces, desde los años noventa los Verdes han renunciado a sus señas de identidad pacifistas para convertirse en unos militaristas fanáticos, aunque es un partido en trance desaparición. Los votos van menguando y las tensiones con su base social crecen.

Con dos paraguas no te mojas menos que con uno

A causa de su derrota en la Segunda Guerra Mundial, Alemania no tiene armamento nuclear y siempre ha dependido de la tutela de Estado Unidos. Ahora, con la retirada de Trump del Continente, el futuro canciller alemán, Friedrich Merz, ha pedido la extensión del “paraguas nuclear” a Francia y Reino Unido. Pero, al mismo tiempo, Berlín quiere preservar el “paraguas” estadounidense, quizá porque no se fía de las garantías francesas y británicas (*).

Anteriormente, Macron se había ofrecido generosamente a extender su “paraguas” a los países de la Unión Europea que no tienen armas nucleares. Tampoco es consecuencia de la Guerra de Ucrania sino de replanteamiento estratégico sobre la guerra nuclear. Macron ya se lo ofreció en 2020.

El ministro lituano de Asuntos Exteriores, Kostutis Budrys, apoyó la oferta francesa, pero se negó a intercambiarla por la de la OTAN. Absurdamente, es de los que creen que se va a mojar menos con dos paraguas que con uno.

Es una de las muestras de que al hablar de las armas nucleares todos los absurdos son posibles, prestándose a muchas manipulaciones porque de lo que ha hablado Macron no es de un “escudo” contra la llegada de ojivas nucleares procedentes del exterior, de Rusia, sino de amenazar con las armas nucleares, que es algo bien distinto.

En Europa las armas nucleares reproducen y multiplican los problemas derivados de la “jaula de grillos”. Si nunca ha sido posible una “defensa europea”, mucho menos va serlo en el armamento nuclear, que requiere un mando aún más centralizado. Cualquiera no puede disparar las armas nucleares de un tercero.

Más en concreto, Francia no puede asumir el riesgo de padecer represalias nucleares para defender a sus “socios” alemanes, sobre todo cuando no sabe quiénes van a ser porque la dirección política alemana puede cambiar de unos comicios para otros.

Lo mismo ocurre con los alemanes. Quizá ahora piensen que Macron es un tipo fiable, pero no tienen las mismas garantías con otro inquilino que pueda haber en el futuro en el Elíseo.

Si estamos hablando de Rusia, hay que recordar a los europeos que tiene unas 5.000 ojivas, mientras que Francia tiene menos de 300. El territorio francés está mucho más expuesto que el ruso porque es mucho más reducido. Rusia podría arrasar varias veces el suelo francés en cualquier intercambio nuclear, mientras que Francia no puede estar segura de lo contrario.

(*) https://www.deutschlandfunk.de/cdu-chef-friedrich-merz-nach-erfolgreichen-sondierungsgespraechen-mit-der-spd-100.html

El Parlamento de Países Bajos se opone al rearme europeo

La mayoría de los parlamentarios de Países Bajos ha votado en contra de la participación del país en los planes para rearmar a Europa hasta los dientes, informa VRT (*).

Incluso tres de los cuatro partidos de la coalición de gobierno (PVV, NSC y BBB) votaron en contra de los planes del Primer Ministro Dick Schoof.

La semana pasada Schoof y los demás dirigentes de los Estados europeos acordaron opner en marcha descabellados planes de rearme. Quieren invertir 800.000 millones de euros en armamento en los próximos años.

La moción contra el plan de rearme europeo fue presentada por Joost Eerdmans, del partido JA21. En el momento de la votación, 73 eurodiputados (incluidos el PVV, el BBB y el NSC) y 71 se oponían. Por lo tanto, tres de los cuatro partidos de la coalición de gobierno votaron en contra de los planes del Primer Ministro. Anteriormente se habían comprometido a cooperar con los planes belicistas de Bruselas.

Pero lo más significativo es que los parlamentarios no votaron contra el rearme porque defiendan la paz en Europa sino por los cuantiosos gastos que va a suponer, las deudas que deberán asumir y las manipulaciones en la contabilidad pública para disimularlas.

En los Países Bajo la reacción teme que la deuda se dispare y obligue a aumentar los impuestos. Pero sobre todo en los países del norte de Europa hay un problema adicional que los del sur no quieren ver: cuando en Europa aumentan las deudas públicas, quienes las pagan no son quienes las generan, los del sur, sino los del norte.

El argumento es simple: los políticos neerlandeses saben por experiencia propia que además de pagar sus propias deudas, van a tener que pagar las de otros, como Grecia, España, Italia, Portugal o Irlanda.

El JA21 que presentó la moción en el Parlamento es el típico partido reaccionario, patriotero y euroescéptico que se ha puesto de moda en el Continente. Su oposición al rearme desacredita, una vez más, a las organizaciones de la izquierda domesticada, a las que ha usurpado sus consignas más tradicionales.

(*) https://www.vrt.be/vrtnws/nl/2025/03/11/nederlandse-tweede-kamer-stemt-alsnog-tegen-europees-herbewapeni/

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