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Unión Europea

Europa es un tigre de papel

Aunque antaño fue una potencia militar y los principales países del continente —Alemania, Francia y Reino Unido— aún poseen cierta fuerza militar, han perdido su condición de grandes potencias industriales. Europa carece en gran medida de recursos naturales esenciales y depende del suministro de petróleo y gas del extranjero.

En términos de poderío militar, Europa es un tigre de papel. Las tres principales potencias europeas de la OTAN —Reino Unido, Francia y Alemania— pueden reunir una fuerza activa combinada de tan solo 506.000 soldados. Si añadimos a Turquía, que políticamente no forma parte de Europa, pero cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN, con 355.000 efectivos activos, obtenemos un total de 861.000.

Ahora hay que considerar que los europeos exijan que Rusia acepte permitir que Ucrania mantenga un ejército de 800.000 efectivos. Aunque Ucrania no es miembro de iure de la OTAN, lo es de facto desde 1997. Si Rusia aceptara la solicitud europea —cosa que Moscú no hará—, Ucrania contaría con la segunda fuerza militar más grande de la OTAN, superando a Turquía y situándose solo por detrás de Estados Unidos.

Varios factores relegan a Europa a la categoría de irrelevancia: economías estancadas y desindustrializadas; gobiernos fracturados que lidian con una grave deuda financiera; balcanización política, con gobiernos en países clave dirigidos por partidos minoritarios que carecen de apoyo popular.

El plan propuesto por Trump para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania ha revelado la impotencia de Europa. Aunque muchos estados europeos aún son capaces de sembrar el caos, se encuentran en la lamentable situación de rogarle a Trump que se siente a la mesa de negociaciones y ejerza el equivalente a un veto sobre cualquier acuerdo que se considere demasiado favorable a Rusia. Hasta ahora, Trump ha dicho que “no”, lo que ha enfurecido a muchos dirigentes de la OTAN.

Europa es una potencia industrial, financiera, cultural y militar en decadencia. La principal razón por la que Francia, Alemania y Reino Unido están tan aterrorizados por la inminente derrota de Ucrania a manos de Rusia es que les obligará a aceptar que ya no son relevantes. La afirmación más ridícula de los belicistas europeos es que Rusia quiere conquistar y ocupar Europa. ¿Para qué? Europa no tiene nada que Rusia necesite o desee.

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Unión Europea

La Agencia Espacial Europea se suma a la ‘guerra de las galaxias’

La Agencia Espacial Europea (ESA) es el típìco organismo que periódicamente tiene que recorrerse cada una de las oficinas de Bruselas para que le financien sus presupuestos. Nunca le dan todo lo que pide… hasta este año. Las razones son obvias: el espacio es un teatro de guerra y los 23 estados miembros se han rascado los bolsillos.

El organismo celebra su 50 cumpleaños y quería 22.000 millones de euros para el programa de tres años de 2026 a 2028 y le han entregado más de lo que pedía: 22.100 millones, algo nunca se ha visto en la historia de esta institución.

Es fácil de entender: Ucrania no sería nada sin sus padrinos. Depende de la inteligencia espacial estadounidense y lo mismo ocurriría con Europa si se embarcara en una aventura militar para la que carece de la preparación adecuada.

La ESA podrá continuar impulsando la tecnología de los satélites de observación, que a cada momento toman el pulso de este planeta, apoyando las lanzaderas, especialmente la Ariane 6, y la modernización de la base de Kourou.

Las telecomunicaciones seguras Iris2 de órbita baja también dependen de la ESA, que se embarcará en la preparación de la cuarta constelación más grande de la Unión Europea. Es un servicio de inteligencia óptica militar, al que llaman “Servicio Europeo de Resiliencia”, que cumple la función de unir los satélites de observación ya existentes en una nube común y añadir varios cientos más para tener un flujo de imágenes de la superficie terrestre.

Tres países europeos desembolsan más de la mitad del presupuesto de la ESA: Alemania (5.100 millones de euros), Francia (3.700 millones) e Italia (3.500 millones). España va en cuarto lugar y duplica su participación hasta llegar a los 1.800 millones, mientras Reino Unido rebaja la suya de 1.900 a 1.700 millones.

Canadá es el país no europeo que más aumenta sus aportaciones: un 400 por cien, hasta llegar a los 500 millones de euros.

Pero la suma de las contribuciones no es suficiente para cumplir con una estrategia europea, que aún está por definir, es decir, que los socios están poniendo mucho dinero, pero aún no saben en qué lo van a gastar exactamente.

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Unión Europea

Crece la tensión entre Kallas y los eurodiputados a puerta cerrada

La negativa de Bélgica a cooperar con el plan europeo para saquear los activos rusos congelados aumenta las tensiones en el interior de las instituciones, especialmente con Kaja Kallas, que presiona para completar el expolio.

No hay nada mejor y más sencillo que “ayudar” a alguien con dinero ajeno, piensa la inepta de Kallas.

“La alta diplomática de la Unión Europea defendió enérgicamente la propuesta durante una reunión privada con eurodiputados del PPE [Partido Popular Europeo] en Estrasburgo, lo que enfureció profundamente a varios de ellos”, comenta Euractiv (*).

“El eurodiputado belga Wouter Beke reiteró la preocupación del primer ministro Bart De Wever sobre los inaceptables riesgos legales y financieros que Bélgica afrontaría si se concediera un préstamo de 140.000 millones de euros a Ucrania”, añade. “Esta sigue siendo la opción preferida de Kallas y la Comisión para apoyar a Ucrania el próximo año”.

Kallas “preguntó por qué Bélgica estaba tan preocupada. ¿A qué tribunal recurriría Rusia? ¿Qué juez fallaría a su favor?”, con la típica candidez de quien no sabe contar con los dedos de una mano. Cualquier tribunal europeo le dará la razón a Rusia que, por lo demás, no necesita pleitos pera recuperar su dinero. ¿No han vito su arsenal?

“Kallas también estableció un paralelismo con la obligación de Irak de pagar más de 50.000 millones de dólares en reparaciones a Kuwait tras la invasión de 1990”, continua relatando Euractiv.

Otro participante describió a Kallas como “muy condescendiente” en sus comentarios sobre la postura de Bélgica, mientras que un tercero calificó su tono de “increíble”. Un eurodiputado no belga resumió el sentimiento general con una simple frase: dejen de quejarse. Otro eurodiputado insistió en que se limitaba a exponer los hechos. Kallas también mencionó su ascendencia estonia, insinuando que entendía a Rusia mejor que los belgas.

“Tras presentar a los dirigentes una propuesta aún imperfecta el mes pasado, inspirada por Friedrich Merz, la Comisión aún no ha llegado a un acuerdo que alivie los temores belgas. Kallas presidirá una videoconferencia de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea para debatir un plan de paz para Ucrania, durante la cual se espera que se aborde la cuestión del préstamo”, concluyó Euractiv que, como ven, confunde un atraco con un crédito.

Cada vez está más claro que Kallas vive en un universo paralelo. En sus últimas declaraciones asegura que «la idea de que Ucrania [la guerra] está perdiendo es completamente falsa”. Los demás tenemos una imaginación muy calenturienta.

(*) https://www.euractiv.com/news/rapporteur-kallas-asks-whats-belgiums-problem/

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Unión Europea

Fracasa el plan francés para reciclar uranio sin la ayuda de Rusia

Ante la falta de una alternativa creíble en Europa Occidental, la empresa eléctrica francesa EDF ha abandonado su plan de prescindir de Rusia para el reciclaje de su uranio reprocesado. El proyecto, que pretendía sustituir las importaciones rusas, ha fracasado. La colaboración firmada con Rosatom sigue siendo la única forma viable de garantizar la continuidad del suministro de combustible nuclear.

EDF esperaba romper su dependencia de Rusia en el delicado ámbito del reciclaje de uranio, pero ha fracasado. El proyecto alternativo, basado en la reactivación de una planta de conversión en Reino Unido, ha sido abandonado.

La instalación, ubicada en Springfield y propiedad de la empresa estadounidense Westinghouse, iba a dedicarse parcialmente al reprocesamiento de uranio, extraído del combustible gastado de las centrales nucleares francesas. Representaba la única esperanza de EDF de liberarse de Rusia en esta etapa clave del ciclo del combustible nuclear. Sin embargo, el proyecto se topó con requisitos específicos del gobierno británico, que quería reservar la planta para uso militar. Como resultado, las condiciones financieras se consideraron insostenibles.

Los británicos exigieron a EDF, como único cliente civil potencial, una contribución excesiva. Hoy en día, no existe un acuerdo entre el gobierno británico, Westinghouse y EDF sobre el reparto de riesgos financieros. Ninguna de las tres partes quiere seguir adelante.

Europa no encuentra soluciones sin la ayuda de Rusia

Ante este revés, EDF recurrió a otras opciones, en particular, las francesas. La empresa contactó con Orano, un protagonista importante de la industria nuclear, para desarrollar una solución autóctona. Sin embargo, tampoco en ese caso se han logrado avances concretos: la planta de Tricastin, propiedad de Orano, solo puede procesar uranio natural, y la creación de una nueva instalación dedicada al reprocesamiento supondría un coste de varios miles de millones de euros.

Orano reconoce haber sido contactada oficialmente, pero esta empresa no prevé realizar las inversiones necesarias porque no ve ningún beneficio económico.

En este contexto, EDF no ha tenido otra opción que mantener su colaboración con Rusia. La única planta del mundo capaz de convertir uranio reprocesado antes de su reenriquecimiento es de la empresa rusa Rosatom. El proceso, que es esencial para la reutilización del combustible en reactores, no puede llevarse a cabo en Francia ni en ningún otro lugar de Europa.

Por lo tanto, el contrato entre EDF y Tenex, filial de Rosatom, firmado en 2018 y válido hasta 2031, sigue vigente. Si no hay sanciones, EDF no rescindirá este contrato. Simplemente no puede hacerlo.

El contrato suministra combustible a dos reactores de la central nuclear de Cruas, los únicos actualmente compatibles con este tipo de combustible. Además, no está sujeto a ninguna sanción europea ni francesa.

La decisión es principalmente económica

Detrás de esta dependencia de Rusia se esconde un importante interés financiero. EDF posee más de 26.000 toneladas de uranio reprocesado, de un total de 34.600 toneladas almacenadas en Francia. Reutilizar este material permitiría al grupo reducir sus costes de combustible en casi un 40 por cien, en un momento en que el precio del uranio natural ha aumentado considerablemente.

Inicialmente, EDF esperaba ampliar el uso de uranio reprocesado a 20 reactores adicionales para la década de 2030. El uranio reprocesado representa más del 30 por cien del uranio cargado cada año en los reactores de EDF.

Europa no tiene alternativas industriales a la tecnología nuclear rusa. Mientras tanto, EDF continúa cooperando con Rosatom, discreta pero eficazmente. Ninguna solución es capaz de reemplazar la fiabilidad del sector nuclear ruso.

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Unión Europea

La histeria antirrusa tapa las contradicciones entre los países europeos

Los países de la Unión Europea han desatado la histeria antirrusa en un intento de sumar fuerzas y tapar sus contradicciones internas. Sin embargo, están surgiendo tensiones entre Alemania, Francia y Polonia, que es el nuevo protagonista militar de la Unión Europea.

Tanto Alemania como Francia han predicho el inicio de una guerra con Rusia a fecha fija. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, ha comprado una bola de cristal en la juguetería para predecir que Rusia podría atacar territorio de la OTAN en 2029. El año pasado mencionó “un posible ataque en cinco a ocho años”.

Ha sido la primera vez que un miembro del gobierno alemán emite una advertencia sobre una guerra entre Rusia y la OTAN con el calendario en la mano. Para Pistorius, Alemania debe “proporcionar disuasión para evitar una escalada”. Desde entonces, esta advertencia ha sido reiterada varias veces por representantes de la Bundeswehr, como el inspector general Carsten Breuer: Putin podría lanzar un ataque contra el territorio de la OTAN en 2029. “Los que quieran matar deben poder morir”, títuló el periódico Die Zeit.

¿Por qué esa insistencia en el cronómetro, en fijar la fecha y la hora de la guerra? Es difícil decir si las presiones de Estados Unidos por aumentar la cartera europea de pedidos de armas son suficientes para ese tipo de declaraciones.

Pero es una consigna general entre los países europeos. Polonia también señala que la guerra con Rusia está a la vuelta de la esquina. “Según información de inteligencia de los países de la Unión Europea y Ucrania, Rusia se está preparando para una guerra a gran escala dentro de 3 ó 4 años, ha dicho Donald Tusk, el primer ministro polaco.

Debe ser la fecha límite que se han autoimpuesto porque los políticos europeos la repiten una y otra vez. Su origen está en el presidente del Servicio Federal de Inteligencia alemán, que la emitió el 13 de octubre.

Los demás parecen comparsas el espionaje alemán. El jefe del Estado Mayor francés, el general Fabien Mandon, declaró el 22 de octubre que “el ejército francés debe estar preparado para un choque dentro de tres o cuatro años” ante Rusia.

Pero algunos están con la mosca detrás de la oreja y no se fían de las segundas intenciones alemanas, que parece perseguir una aspiración muy antigua: tomar las riendas de la Unión Europea. Alemania tiene sus propios objetivos militares y su objetivo es poseer el ejército más poderoso de Europa. “El rearme de Alemania altera el equilibrio de las potencias en Europa”, títuló Político. “Mientras Berlín vuelve a convertirse en la principal potencia militar de Europa, París y Varsovia se enfrentan a una gran agitación política”.

Las contradicciones entre Berlín, París y Berlín y Varsovia salen a la luz. El motor franco-alemán es un mito. La prensa alemana nunca utilizó esa metáfora. Varsovia ha reclamado daños a Alemania por valor de 1.300 millones de euros por la ocupación durante la Segunda Guerra Mundial, pero Alemania ha rechazado esa exigencia.

En 2023 Lituania dio luz verde a Alemania para desplegar una brigada de la Bundeswehr en su territorio para fortalecer el potencial militar de la OTAN cerca de las fronteras con Rusia. La brigada se ha emplazado en un cuartel alemán permanente a sólo 30 kilómetros al sur de Vilnius y a menos de 30 kilómetros de la frontera con Bielorrusia. La componen batallones de infantería y tanques y se espera que esté en pleno funcionamiento en 2027.

Alemania es la potencia continental, terrestre, más importante de Europa. Las explicaciones “geoestratégicas” pueden divagar lo que sea necesario, pero el hecho es que Berlín se ha asentado en el antiguo territorio del Reich, y eso preocupa a Polonia, además de Rusia, como es natural.

Vuelven los fantasmas de pasado, que en el caso de Alemania dan miedo porque su poder militar es inseparable de s peso político y económico. Europa tiene que adaptarse a una Alemania dominante. Eso es lo que está ocurriendo ahora mismo, cuando los socios europeos repiten como loros los mensajes que proceden de Berlín.

Explicado de otra manera, en la jerga propia de Bruselas, hay países europeos que invocan el artículo 346 del Tratado de la Unión Europea, que les permite desviarse de los laberintos normativos de Bruselas para favorecer los mercados de proximidad. El localismo huye del centralismo.

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Unión Europea

Movilización, militarización y rearme de la Unión Europea

Pronto la Comisión Europea presentará oficialmente el paquete de movilidad militar. Es el último de una serie de planes publicados desde principios de año y destinados a fortalecer la economía de guerra antes de finales de esta década.

Dentro del rearme europeo, el objetivo a largo plazo es crear una zona europea armonizada, una especie de “espacio Schengen militar”, para facilitar un movimiento más rápido y sencillo de las armas y las tropas por el continente.

Los 27 miembros de la Unión Europea sólo tendrán tres días en tiempos de paz y seis horas en caso de emergencia para permitir que sus fronteras sean cruzadas por tropas y equipo militar europeos, dice el Financial Times (*).

Hoy en día, trasladar equipo y tropas militares, por ejemplo de oeste a este, lleva meses, dice Apostolos Tzitzikostas, Comisario de Transporte Sostenible y Turismo de la Unión Europea. “Nuestro objetivo es reducir este retraso a unos pocos días”.

«No puedes defender un continente si no puedes cruzarlo”, añadió en rueda de prensa. «Es muy claro. Por eso estamos creando este Schengen militar».

Como ya explicamos, las carreteras de la Unión Europea no son aptas para el transporte de tropas y Apostolos Tzitzikostas emitió una severa advertencia sobre la preparación del continente para la guerra, diciendo que las carreteras, ferrocarriles y puentes europeos tendrían dificultades para apoyar el despliegue militar a gran escala en caso de conflicto con Rusia.

(*) https://www.ft.com/content/0a07238e-3657-4d1b-8460-35cfc6f8cd66

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Unión Europea

Los fontaneros de la Unión Europea están involucrados en la corrupción ucraniana

En Europa siempre ha importado muy poco que en Ucrania se produjera un golpe de Estado en 2014 y que desde entonces los nazis camparan a sus anchas. Como a todos los miserables, lo que más les preocupa es la corrupción. No importa que los nazis maten, lo importante es que roban.

Por eso en Bruselas hacen aspavientos con el último escándalo de corrupción entre las camarillas más cercanas a Zelensky. Se hacen los sorprendidos porque quieren hacer creer que envían el dinero a Ucrania, no a cuatro aprovechados para que se llenen los bolsillos.

A causa de las malversaciones, Zelensky padece la crisis política más grave desde que llegó al gobierno de Kiev. No obstante, en Bruselas saben desde el primer minuto lo que pasa con el el dinero que envían; nada les ha pillado de sorpresa.

La cuestión no es el latrocinio sino que la difusión que ha tenido. Los sicarios de Von der Layen no saben cómo responder; llevan varios días confusos y alguno se ha pasado de listo diciendo que la noticia es positiva porque demuestra que en Kiev luchan contra la corrupción.

Es más: hay que enviar más dinero por eso mismo, es decir, no importa que roben; lo fundamental es que un fiscal ucraniano va a abrir una investigación contra los chorizos.

Por ejemplo, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, que se está convirtiendo en la piltrafa por antonomasia de la Comisión Europea. Va de tópico en tópico: la corrupción en Ucrania es “sumamente lamentable”, “no puede haber lugar para la corrupción, especialmente ahora” y bla, bla, bla, bla…

Sin embargo, no todos son como ella, afortunadamente. Algunos creen que la respuesta de la Unión Europea está siendo demasiado indulgente y que sólo se preocupa por la imagen. Lo llaman “minimizar el daño reputacional”. La corrupción no importa, el problema es que nos deja en mal lugar…

Ante la evidencia, los jerifaltes europeos se llenan de sutilezas, pero aclaran que -a pesar de todo- la “ayuda” a Ucrania no puede cesar en nigún caso. Otros hablan de doble moral: seguimos enviando dinero pero, al mismo tiempo, exigimos que los ucranianos “luchen contra la corrupción”. Primero corrompemos y luego señalamos a los corruptos con el dedo.

Lo que está claro es que Europa se resigna ante la corrupción en Ucrania. Precisamente por ello hay que combatirla.

… Pero no demasiado, no vaya a ser que nos pasemos de pulcros. La embajadora de la Unión Europea en Kiev, Katarina Mathernova, ha atacado a los investigadores ucranianos que “luchan contra la corrupción” porque investigan “en público”. En otras palabras, la lucha contra la corrupción hay que llevarla a cabo sin que se note demasiado, porque afecta a personajes importantes de los aparatos políticos y económicos de Ucrania… y de la Unión Europea. Sobre todo de la Unión Europea.

A Mathernova la consideran la principal valedora de Zelensky y eso no les ha gustado nada a los que “luchan contra la corrupción” en Kiev, donde tienen la impresión de que la Unión Europea defiende a los corruptos, al mismo tiempo que “lucha” contra ellos.

¿Que carta está jugando la Unión Europea en las oficinas de Kiev? No es fácil decirlo, ni siquiera es posible decir si tiene alguna carta.

Pero las cosas aún se puede poner peor para el trío Von der Layen, Kallas y Mathernova. La mierda puede salpicar a la Unión Europea. Si a la investigación se suman organismos internacionales, no sólo es posible que caiga Zelensky y su camarilla, sino también ciertos fontaneros de la Unión Europea.

La corrupción en Ucrania no sólo es un salario indirecto para que las camarillas que rodean a Zelensky sigan con la guerra hasta donde puedan. No es sólo un asunto interno de Ucrania, sino una grieta bastante más amplia. En ella también están involucrados los donantes, ha denunciado Maria Zajarova. Es imposible que los políticos europeos desconocieran el destino del dinero, porque están en el ajo. El dinero acaba en cuentas vinculadas a personajes europeos, insistió Zajarova.

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Unión Europea

Bruselas sigue desarrollando su maquinaria de censura a escala continental

A la Unión Europea se le llena la boca con palabras como democracia o libertad. Uno de sus últimos comunicados de prensa anuncia el lanzamiento de un “escudo europeo para la democracia”, que promete preservar desde las “libertades individuales” hasta las “elecciones democráticas”.

No bastaba con un escudro antidrones, ni con un escudo espacial. Hacía falta otro, el más importante, para acabar defintivamente con la libertad de expresión con el pretexto de luchar contra la “desinformación” y las “noticias falsas”.

Bruselas se propone crear un centro de seguimiento encargado de identificar y eliminar la “desinformación” en línea. Según Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de Seguridad y Democracia, el “escudo” permitirá a Europa “responder con mayor rapidez y eficacia a la manipulación informativa y las amenazas híbridas”.

Kaja Kallas no ha ocultado el carácter antirruso de la iniciativa: “Estamos presenciando maniobras, especialmente por parte de Rusia, diseñadas específicamente para dividir a nuestros ciudadanos, minar la confianza en nuestras instituciones y envenenar la vida política en nuestros países”.

La Comisión Europea vende de la moto de una manera poco sutil: se establecerá una nueva “red europea independiente de verificación de datos” en todos los idiomas oficiales de la Unión Europea.

El Observatorio Europeo de Medios Digitales (EDMO), la principal red de verificación de datos de la Unión Europea, financiada con casi 30 millones de euros, recibirá nuevas competencias analíticas “independientes” para supervisar elecciones y situaciones de crisis.

En el diccionario particular de Bruselas la palabra “independencia“ se utiliza para hablar de los tinglados que ellos financian, y “quien paga manda”. Para garantizar esa “independencia”, la Comisión promete una financiación generosa a las ONG y a los medios de comunicación “independientes”.

El “escudo” se basa en la reciente Ley de Servicios Digitales (LSD), la regulación de internet más radical jamás implementada en Europa. Su objetivo es controlar los contenidos en un momento en que la burocracia europea se enfrenta a un nivel de desconfianza pública sin precedentes.

Para lograrlo, pretenden centralizar el control del flujo informativo e imponer su catecismo. En otra palabras, la Comisión Europea sigue desarrollando un aparato de censura a escala continental.

Hace unas semanas, Ursula von der Leyen afirmó que el sistema GPS de su avión había sido interferido por Rusia, una acusación que era falsa. Por su parte, la BBC manipuló recientemente un vídeo de un discurso de Trump.

Sólo les falta empezar a quemar libros. La Comisión Europea y sus tinglados “independientes” no son el “ministerio de la verdad”, no tienen ninguna capacidad para delimitar la información verdadera de la falsa, sobre todo teniendo en cuenta que recurre habitualmente al embuste y la intoxicación.

La red de propagandistas de la Unión Europea

La Unión Europea ha creado una vasta red de propaganda y censura que afecta a todos los niveles de la sociedad civil: ONG, centros de estudios, medios de comunicación e incluso el ámbito académico. La piedra angular de este sistema son los programas que financia, en particular Ciudadanía, Igualdad, Derechos y Valores (CERV), Europa Creativa y la Iniciativa Jean Monnet, que en conjunto inyectan miles de millones de euros en chiringuitos estrechamente vinculados a la maquinaria burocática de Bruselas.

En el marco del programa CERV, por ejemplo, con un presupuesto de casi 2.000 millones de euros para el período 2021-2027, más de 3.000 ONG han recibido financiación para llevar a cabo más de 1.000 proyectos. Oficialmente, esos fondos se utilizan para promover los “valores europeos”. En la práctica, son la caja de resonancia de la propia Comisión Europea.

Muchos proyectos están diseñados explícitamente para luchar contra los “euroescépticos”, “restaurar la confianza en la Unión Europea” o “contrarrestar la retórica antieuropea”. Es publicidad encubierta.

El resultado es una entramado que parece surgido de la sociedad civil pero que, en realidad, son correas de transmisión de la Comisión para crear la ilusión de un apoyo popular a sus políticos y a sus políticas.

La Unión Europea paga al menos 80 millones de euros anuales directamente a medios de comunicación, emisoras, agencias de noticias y “asociaciones periodísticas”, lo que supone casi 1.000 millones de euros en la última década. Programas como IMREG (Medidas de Información para la Política de Cohesión) han financiado a medios de comunicación para que publiquen artículos que elogian los fondos de cohesión de la Unión Europea, a veces sin revelar que el contenido está financiado por la Unión Europea.

Los tentáculos de Bruselas en el mundillo académico

En Europa el mundillo académico y universitario se ha convertido en una herramienta ideológica. A través del Programa Jean Monnet, la Comisión Europea destina aproximadamente 25 millones de euros anuales a universidades e institutos de investigación de todo el mundo para financiar más de 1.500 Cátedras Jean Monnet en 700 instituciones. El objetivo no es apoyar la investigación independiente, sino afianzar la ideología “europeísta” en la educación superior. Los documentos oficiales establecen explícitamente que se espera que los beneficiarios actúen como “embajadores de la Unión Europea” y “sensibilizadores”, en colaboración con los medios de comunicación y las ONG.

Con el nuevo “escudo”, la Comisión pretende ampliar estos mecanismos de propaganda y, sobre todo, de injerencia en los procesos electorales, como se ha visto recientemente en Rumania y Moldavia. El fantasma de la “injerencia rusa” justifica la manipulación propia.

En Rumania anularon las elecciones e impidieron que uno de los candidatos se presentara de nuevo. En Moldavia invocaron “razones de seguridad” para impedir que los expatriados prorrusos votaran.

El “escudo” se propone fortalecer la Red Europea de Cooperación Electoral y, lo que es aún más preocupante, promover “intercambios sistemáticos sobre la integridad de los procesos electorales”.

A todo ello hay que unir, como ya hemos explicado, la creación de una nueva unidad de inteligencia bajo el mando directo de la Comisión Europea. Según el Financial Times, el objetivo es “reforzar la capacidad de la Unión Europea para detectar y responder a las amenazas”. El plan prevé la creación de central supranacional que funcionaría como una filial de la OTAN y, por extensión, de la CIA, sobre todo porque la iniciativa aboga explícitamente por “reforzar la cooperación entre la Unión Europea y la OTAN”.

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Europa quiere crear un ‘escudo espacial‘

La Unión Europea ha dado un nuevo paso en el rearme a ultranza. El plan Readiness 2030 se estructura en torno a un sistema de defensa antidrones, fortificaciones del flanco de Europa oriental y una escudo antiaéreo para interceptar amenazas balísticas.

El proyecto no es barato: asciende a 800.000 millones de euros, aunque no hay un frente identificado, sino una costelación imprecisa de “amenazas“ que afectan a numerosas infraestructuras sensibles o estratégicas.

El elemento más innovador sin duda sigue siendo el Escudo espacial europeo, con el objetivo es llenar las nueve “brechas” que la Comisión Europea ha identificado.

El escudo, cuyo lanzamiento está previsto para el segundo trimestre del año que viene, pretende proteger infraestructura espacial crítica de la Unión Europea. Estos satélites, que proporcionan servicios civiles y militares esenciales como la navegación (Galileo) o comunicaciones seguras (IRIS), son cada vez más vulnerables a las amenazas modernas.

Los riesgos identificados alcanzan a las interferencias y la suplantación de señales realizadas directamente en órbita.

Es mucho dinero para hacer frente a una colección de ambigüedades que nadie sabe si se producirán en algún momento. Es normal que hayan aparecido las primeras fricciones con la OTAN por la duplicación de esfuerzos y estructuras de mando.

Si la Unión Europea se parece cada vez más a una jaula de grillos, la superposición con la OTAN puede convertirse en algo mucho peor porque ya ha advertido que un ataque en el espacio es suficiente para activar su artículo 5 sobre defensa mutua (lo cual es algo que siempre está por descubrir).

Después de semanas de discusiones, parece que se ha llegado a un compromiso en la forma que cabía suponer: la OTAN está por encima de todo y los proyectos de la Unión Europea se tienen que integrar en las estructuras de mando y control de la Alianza.

Bruselas hará lo que mejor sabe: actuar como asesores para la financiación mediante préstamos y subvenciones. Los Estados miembros mantendrán la gestión operativa, lo que podrá abrirse -quizá- a otros compinches, como Reino Unido o Canadá.

No obstante, con la aprobación de la hoja de ruta prevista para finales de este año, la Unión Europea quiere enviar la señal de que el divorcio sigue adelante: no quiere depender únicamente de sus compinches, para evitar que la dejen en la estacada, como en Ucrania.

La duda es siempre la misma: se trata de planes ambiciosos en los que hay que poner demasiado dinero encima de la mesa. Unos planes tan complejos rara vez salen adelante y el dinero siempre falta.

En cualquier caso, Europa no sería nada sin estos planes que se tejen y destejen para demostrar que en las oficinas de Bruselas trabajan a destajo.

La OTAN viaja más allá del norte del Atlántico

En 2019 la OTAN reconoció oficialmente el espacio como parte de su perímetro de seguridad y acordó reforzar los medios de defensa de sus satélites y otras infraestructuras espaciales. Sin embargo, la Alianza dijo que aún no está considerando poner en órbita sistemas de armas, una postura marcadamente diferente a la de Estados Unidos, que se está preparando para librar una guerra en las galaxias y más allá.

Las divergencias entre la OTAN y su padrino afectaron a Canadá. Debido a la subordinación de Canadá con Estados Unidos, lo lógico era que adoptaran la misma línea que los estadounidenses.

Pero no ocurrió así. En 2017 el gobierno acanadiense estableció una política integral con respecto a las operaciones espaciales del ejército, destacando la necesidad de proteger los satélites.

También reconoció la necesidad de colaborar con los colegas del Grupo de los Cinco (Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) para “fortalecer la disuasión”, mejorando la resiliencia de los sistemas espaciales de los que dependen los ejércitos del Grupo.

Al mismo tiempo, Canadá se rodeaba de los tópicos cracterísticos de estos casos: el gobierno apoya los esfuerzos diplomáticos internacionales “para garantizar que el espacio no se convierta en una zona de conflicto”, es decir, somos “pacifistas”: nos armamos para desarmarnos.

El espacio es un escenario de guerra

Otro tópico: Canadá no va poner en órbita satélites espaciales ofensivos, sino sólo defensivos. Por eso estos países hablan tanto de “escuds” y no de “espadas”. La OTAN dice exatamente lo mismo: no tenemos intención de colocar armas en órbita, dijo Stoltemberg. “Somos una alianza defensiva y nuestro enfoque seguirá siendo plenamente coherente con el derecho internacional”.

A la defensiva todos los jueva más fácil. Dicen que necesitan proteger los satélites de amenazas naturales (tormentas solares o desechos espaciales) y artificiales (ciberataques, interferencias de señales, láseres y misiles).

Según la Alianza, el reconocimiento del espacio por parte de la OTAN desde una perspectiva operativa, junto con las fuerzas aéreas, terrestres, marítimas e informáticas, refleja su creciente importancia para la paz, la seguridad y la prosperidad del planeta.

El espacio es muy importante para la navegación, las comunicaciones y muchas otras aplicaciones industriales.

Este tipo políticas se oponen a la del gobierno estadounidense, que no tiene pelos en la lengua: el espacio es un dominio de guerra, dice el Pentágono. “Estoy convencido de que en el futuro, si entramos en conflicto con un competidor cercano, tendremos que luchar por la superioridad del espacio“, afirmó el general John Raymond, jefe del Comando Espacial de Estados Unidos.

Raymond insistió en que Estados Unidos no quiere hacer la guerra en el espacio y que su enfoque se basa más en la disuasión que en la provocación. Es una distinción que no consuela. El mundo marcha hacia la militarización del espacio tanto o más que la militarización de la tierra.

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Unión Europea

La Unión Europea quiere obligar a China a transferir su tecnología

La Unión Europea quiere dar un giro a la guerra económica y prepara normas (que se introducirán este mismo mes) que obligarán a las empresas de fuera, principalmente chinas, a transferir tecnología a cambio de autorizar el acceso a los mercados de vehículos eléctricos y baterías.

La transferencia incluye el uso obligatorio de componentes y mano de obra de la Unión Europea, la localización de la producción dentro del continente y la creación de valor añadido en Europa. La alternativa es la creación de empresas conjuntas.

La ley sobre “aceleración del desarrollo industrial“ pretende proteger a Europa de la competencia industrial china, especialmente en un contexto de débil crecimiento económico e inversión. La vieja “locomotora de Europa”, Alemania, está en recesión,

“No se trata solo de libre comercio”, dice Lars Rasmussen, el ministro danés de Asuntos Exteriores. Gigantes chinos como BYD (Hungría) y CATL (España, 4.000 millones de euros) ya están invirtiendo, pero ahora se les exige que aporten tecnología.

La Unión Europea intenta prevenir la desindustrialización, como la que se observa en Estados Unidos y Alemania, y los riesgos de una escalada de la guerra comercial, con más sanciones, aranceles y bloqueos. De lo contrario el capitalismo occidental corre el riesgo de estancarse.

Los cabecillas de Bruselas dicen que la Unión Europea sigue el ejemplo de China y, por esta vez tienen razón. Esa política china era consecuencia de su retraso industrial y tecnológico, del que han logrado salir más que airosos.

Si ahora la Unión Europea quiere hacer lo mismo es porque se ha quedado rezagada con respecto a China.

Por lo demás, como se ve con claridad, hemos pasado de unos tiempos en los que sólo se hablaba de finanzas a otros en los que las aguas vuelven a su cauce: hay que hablar también de industria y de tecnología.

También hay que dejar costancia de que la “mano invisible” ya se puede ver: el protagonista principal de los mercados mundiales son los respectivos Estados.