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Categoría: Salud (página 83 de 88)

Más infalible que el Papa: la PCR y el Sergas

En solo dos días el Sergas (Servizo Galego de Saúde) ha duplicado el número de pruebas de coronavirus realizadas, pasando de 1.678 tests el martes a 3.523 hoy.

Como consecuencia, el número de “casos” ha aumentado y aseguran que han encontrado 160 “nuevos positivos”.

El que busca acaba encontrando y se imagina que eso que busca acaba de aparecer ahora mismo, algo que ningún médico ni ninguna PCR puede asegurar. Es muy posible que si esas PCR las hubieran practicado hace tres años, también hubieran encontrado “casos” que no eran nada nuevos, sino más bien al contrario.

Pero si no contaran la historia como la cuentan, no habría ningún brote y la histeria se acabaría de un plumazo.

Como no se conforman con lo que ya tienen, siguen en sus trece y ayer mismo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, dijo que en A Coruña harán pruebas PCR a más de 60.000 personas de entre 18 y 40 años de edad.

La tasa de positividad fue del 7,2 por ciento el lunes y el martes, y y hoy ha sido del 5,81 por ciento. El Sergas cree que la PCR es infalible, como el mismo Papa de Roma. Se han sacado de la manga que pueden dar de un 25 a un 30 por ciento de falsos negativos, pero que nunca se producen falsos positivos (1).

En toda la literatura científica se discute la fiabilidad de una prueba PCR; lo que a nadie se le ocurre decir, salvo al Sergas, es que no arroje falsos positivos, porque sería de risa. La fiabilidad del tests depende de muchas circunstancias, como por ejemplo, de la pericia de la persona que maneja el aparato y del aparato mismo, de los que se comercializan 278 tipos distintos.

La ciencia no opina como el Sergas. Un artículo califica a la PCR como una prueba muy poco fiable: “Los datos sobre las pruebas basadas en la PCR para virus similares muestran que las pruebas basadas en la PCR producen suficientes resultados positivos falsos como para hacer que los resultados positivos sean muy poco fiables en una amplia gama de escenarios del mundo real. Esto tiene implicaciones clínicas y de gestión de casos, y afecta a una serie de estadísticas epidemiológicas, incluida la proporción de asintomáticos, la prevalencia y las tasas de hospitalización y de mortalidad. Se deben adoptar medidas para aumentar la conciencia de los falsos positivos, reducir su frecuencia y mitigar sus efectos. Mientras tanto, los resultados positivos en personas asintomáticas que no hayan sido confirmados por una segunda prueba deben considerarse sospechosos” (2).

Pero si los médicos del Sergas no leen las revistas científicas, podrían leer las generalista que, cuando mantienen un mínimo de dignidad, reconocen un cierto porcentaje de errores, aunque discutan en dónde se sitúa. Por ejemplo, Milenio dice que los errores están entre un 15 y un 20 por ciento de falsos positivos (3).

Un estudio suizo asegura que el porcentaje de errores está comprendido entre el 56 y el 83 por ciento (4), lo que dicho de una manera menos fina significa que cuando una persona es declarada como “positivo”, lo más probable es que sea un error de la prueba.

Hay estudios chinos que también indican que el porcentaje de falsos positivos en pruebas PCR puede llegar al 80 por ciento (5), por lo que la jauría de lobos de la ciencia “auténtica” se les echen encima, poniendo en duda la validez de sus conclusiones.

Pero nadie se ha echado encima de los mequetrefes del Sergas por asegurar que no existen falsos positivos.

(1) https://cadenaser.com/emisora/2020/08/17/radio_coruna/1597649763_399150.html
(2) https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.04.26.20080911v3
(3) https://www.milenio.com/politica/comunidad/coronavirus-pruebas-pcr-arrojan-20-falsos-negativos-unam
(4) https://www.revmed.ch/RMS/2020/RMS-N-689/Performance-du-frottis-nasopharynge-PCR-pour-le-diagnostic-du-Covid-19.-Recommandations-pratiques-sur-la-base-des-premieres-donnees-scientifiques
(5) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/32133832

Más información:
– Dossier coronavirus

La OMS ya no recomienda el confinamiento por sus efectos negativos sanitarios, sociales y económicos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) vuelve a dar otro giro a su recetario e insta a los países a no imponer más confinamientos debido a las repercusiones sanitarias, sociales y económicas.

Al principio pusieron como ejemplo el estricto confinamiento del gobierno chino en Wuhan, luego dieron marcha atrás, alabando a Suecia, y ahora la jefa de la unidad de enfermedades emergentes del organismo internacional, Maria Van Kerkhove, dice que los países deberían adoptar “estrategias localizadas”.

A fines de marzo más de 100 países impusieron un confinamiento total o parcial, que afectó negativamente a miles de millones de personas. Van Kerkhove describió estas medidas como un “instrumento contundente y de pura fuerza”. Pero los costes sanitarios, sociales y económicos del encierro han sido “masivos”.

“Los confinamientos no son algo que la OMS recomendara, pero debían usarse en varios países porque los brotes estaban creciendo muy rápidamente”, dijo Van Kerkhove. “Pero tenemos la esperanza de que los países no vuelvan a necesitar confinamientos nacionales”.

“En los próximos seis meses no tendremos una vacuna”, añadió. “Sé que hay mucho trabajo que se está acelerando en términos de tener una vacuna segura, pero no podemos esperar hasta [el año que viene] para que aparezca una”.

En cambio, Van Kerkhove instó a los países a utilizar las herramientas disponibles para adoptar un enfoque “adaptado, específico y localizado” para contener eso que califican como “nuevos brotes”.

Como siempre, la ciencia juega el papel de coartada: “La velocidad de la ciencia en esto ha sido extraordinaria… tenemos herramientas en este momento que pueden prevenir la transmisión y salvar vidas”, dijo Van Kerkhove, refiriéndose a medidas que incluyen el rastreo, las pruebas generalizadas, el equipamiento de instalaciones de salud, el distanciamiento físico y el uso de mascarillas.

“No es una sola medida, todas las medidas existentes deben usarse juntas. Y funciona. La razón por la que seguimos diciendo que funciona es porque hemos visto que esto sucede, hemos visto que los países controlan estos brotes”, advirtió.

https://primerinforme.com/index.php/2020/08/17/oms-recomienda-suspender-las-cuarentenas-por-sus-efectos-negativos/

Más información:
– Dossier coronavirus

Las prácticas monopolistas en el mercado farmacéutico mundial

Después del brote de H5N1 (gripe aviar) y en los primeros días de la epidemia de H1N1, las empresas farmacéuticas transnacionales compitieron ferozmente para proporcionar tratamientos en ausencia de vacunas.

Entre 2005 y 2009, el antiviral oseltamivir, comercializado por Roche como Tamiflú, logró ser reconocido como el medicamento estrella para la prevención y el tratamiento por varios organismos internacionales como la OMS, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) y la Agencia Europea de Medicamentos.

En aquel momento, a fin de prepararse para una “posible operación de confinamiento”, la OMS recibió una donación de tres millones de tratamientos con oseltamivir de Roche para ser utilizados como reserva, según el informe del Comité encargado de examinar el funcionamiento del Reglamento Sanitario Internacional (2005) en relación con la pandemia H1N1, publicado por la OMS en 2009.

Según el mismo informe, la OMS alentó a los países a que introdujeran planes de confinamiento rápidos en sus mecanismos nacionales de preparación para la pandemia de gripe. Además, la OMS elaboró un “protocolo de confinamiento rápido” basado principalmente en el oseltamivir con el mismo fin.

No es sorprendente que, como resultado del pánico mundial generalizado, Roche recibiera pedidos de países de todo el mundo. Las investigaciones posteriores y la bibliografía revelaron que las decisiones de compra se basaban en ensayos clínicos financiados por Roche, cuyos resultados, según los expertos, eran limitados e incompletos, especialmente en lo que respecta a la eficacia y los efectos secundarios del Tamiflú, algunos de los cuales resultaron posteriormente peligrosos.

Además, algunas informaciones erróneas sugerían un brote incontrolable de la infección. Una revisión Cochrane encontró que los beneficios del oseltamivir eran pequeños en cuanto a la reducción de los síntomas, ya que el fármaco reducía los síntomas en no más de medio día.

Los autores del estudio, que se encargaron de obtener informes completos de la investigación clínica original, también obtuvieron un panorama más claro de los efectos secundarios del oseltamivir. Al final, la revisión Cochrane cuestionó si se justificaba la acumulación de oseltamivir.

Lo anterior puede verse bajo otra luz.

Las empresas farmacéuticas suelen presionar a los gobiernos durante estas crisis. Durante la pandemia de H1N1, el enfoque de Roche fue esencialmente persuadir a los gobiernos de que firmaran acuerdos para comprar Tamiflú porque, en aquel momento, se atendía por orden de llegada.

Cabe señalar que esas negociaciones se celebraron en un contexto de tensión mundial y de competencia abierta entre los países para obtener un tratamiento lo antes posible de una sola fuente.

Esa situación demuestra la gravedad de las prácticas monopolistas en el mercado farmacéutico mundial. La probabilidad de que este escenario se repita es tanto mayor cuanto que los países siguen negociando el acceso a los medicamentos en un mercado monopolístico, como lo demuestra la compra por Estados Unidos a Gilead Sciences de todas las reservas existentes y los acuerdos de compra previos de posibles vacunas por parte de varios países europeos.

En ese momento, las ventas de oseltamivir superaron los 18.000 millones de dólares, la mitad de los cuales fueron pagados por los gobiernos. Estados Unidos, por ejemplo, gastó más de 1.500 millones de dólares para almacenar oseltamivir, sobre la base de las recomendaciones de los CDC, mientras que Reino Unido gastó 770 millones de dólares en el mismo fármaco entre 2006 y 2014.

La OMS es una organización intergubernamental y como tal es responsable ante sus Estados miembros. En 2010 esos Estados miembros evaluaron la actuación de la OMS en la declaración de la pandemia de H1N1. La decisión despertó las reservas de las comunidades científicas y políticas internacionales, que la consideran prematura, causando una confusión mundial y costando millones de dólares a los presupuestos públicos.

Lo que es importante señalar sobre el control del coronavirus es que no hay ninguna droga “nueva” que haya sido probada contra el virus. Los que están siendo estudiados son conocidos o ya están en el mercado. Se están probando para demostrar que tienen un efecto específico contra el coronavirus.

Este reposicionamiento o reorientación de los medicamentos existentes es una práctica común en la investigación de los brotes. Además, la investigación y el desarrollo farmacéuticos ya no producen “nuevas” sustancias farmacéuticas, sino que a menudo sólo mejoran los productos existentes o los abren a indicaciones adicionales.

Los ensayos clínicos realizados por la OMS comenzaron con cuatro propuestas de tratamiento, la mayoría de ellas muy costosas. Tres meses después del inicio declarado de la pandemia, la competencia se redujo a dos medicamentos: el remdesivir, producido por Gilead Sciences, y el favipiravir, producido por Fijifilm Toyama Chemical, bajo el nombre comercial de Avigan, que más tarde se informó de que no había mostrado ningún efecto convincente en algunos ensayos contra el coronavirus, lo que retrasó su aprobación hasta el final de los ensayos.

El pasado mes de marzo, con el brote de coronavirus, la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA) decidió conceder al medicamento la condición de “medicamento huérfano”, que normalmente proporciona a la empresa productora una serie de derechos exclusivos además de los derechos de propiedad intelectual.

La decisión fue recibida con sorpresa y escepticismo en los círculos de especialistas de todo el mundo debido a su contenido y oportunidad.

Las enfermedades huérfanas, tal como las definen tanto la OMS como la legislación de los Estados Unidos, son aquellas que afectan a un pequeño número de personas, de manera que no fomentan el desarrollo de medicamentos para tratarlas, lo que también justifica el costo potencialmente elevado de su tratamiento.

El coronavirus, que fue declarado pandemia, es exactamente lo contrario de una enfermedad huérfana, y la designación como “medicamento huérfano” revela la intención de la empresa de maximizar las ventas y los beneficios de la reexpansión una vez que sea aprobado por la FDA.

Con el creciente número de casos diagnosticados en Estados Unidos, la creciente presión ha llevado a Gilead Sciences a retirar su designación de medicamento huérfano. Unas semanas después, el remdesivir fue aprobado por la FDA para su uso de emergencia en pacientes con coronavirus, tras lo cual la empresa donó 1,5 millones de dosis al gobierno de Estados Unidos.

A mediados de abril, los medios de comunicación informaron de que el Gobierno egipcio había acordado con FUJIFILM Toyama Chemical utilizar el favipiravir (Avigan) para el tratamiento del coronavirus en Egipto. Este acuerdo nunca se materializó, ya que unas semanas más tarde el Ministro de Salud anunció que Egipto participaría en el ensayo clínico del remdesivir coordinado por la OMS.

Entretanto, la empresa egipcia Eva Pharma firmó un acuerdo voluntario y no exclusivo de licencia con Gilead para fabricar remdesivir para su distribución en 127 países. En la actualidad, la oferta en Egipto se limita a ayudar a los pacientes hospitalizados en cuarentena.

Ha comenzado a surgir una creciente preocupación mundial por la prisa con que se ha recurrido al remdesivir antes de que se haya demostrado su eficacia, en particular porque los resultados de los ensayos publicados muestran que no hay ningún beneficio terapéutico de importancia estadística.

Se han presentado solicitudes de patentes para el rediseño en muchos países y algunas ya han sido concedidas. La oficina de patentes egipcia ha rechazado la solicitud de rediseño de la patente en 2017 por motivos técnicos, pero la decisión final sigue pendiente ya que el solicitante ha apelado.

Gilead ha fijado recientemente el precio del tratamiento con remdesivir (6 viales) en 3.120 dólares para los particulares y 2.340 dólares para los planes de seguros nacionales de Estados Unidos. El precio de esta droga es exorbitante y no puede justificarse tampoco por los costos de investigación y desarrollo, ya que no se trata de un compuesto nuevo y, por lo tanto, no ha sido patentado en varios países.

Además, las investigaciones han demostrado que el costo de producción de remdesivir no puede superar los 5,58 dólares por tratamiento. De hecho, la empresa farmacéutica india Cipla ha anunciado que producirá una versión genérica de remdesivir a un precio de unos 400 dólares.

A la luz de las altas tasas de incidencia y mortalidad de coronavirus, así como de la presión ejercida sobre los gobiernos para que adopten medidas de protección de su población, existe una competencia entre las empresas farmacéuticas para preservar su cuota en un mercado mundial lucrativo.

Esta competencia se manifiesta en los intentos de inscribir a un gran número de pacientes en ensayos clínicos realizados apresuradamente para demostrar resultados favorables o desfavorables para un determinado medicamento, de firmar acuerdos de compra previos con los gobiernos, como ocurre actualmente entre Gilead y el gobierno de Estados Unidos, y de tratar de registrar patentes en el mayor número posible de países a fin de obtener derechos exclusivos, incluida la posibilidad de vender el medicamento al precio más alto posible.

En medio de la crisis actual, con repercusiones económicas y sociales mundiales sin precedentes, es preocupante ver el retorno del escenario del H1N1. Los gobiernos están una vez más “comprando con pánico” y acumulando irracionalmente existencias de medicamentos, ninguno de las cuales ha demostrado ser eficaz contra el coronavirus. ¿Realmente no estamos aprendiendo nada del pasado reciente?

—https://twn.my/title2/unsd/2020/unsd200708.htm

Berlín acogerá a medio millón de manifestantes este fin de semana para celebrar el fin de la pandemia

Mañana Berlín espera que llegue al medio millón el número de manifestantes que acudan a celebrar el fin de la pandemia (1). Han fletado 3.000 autobuses para que puedan acudir asistentes de todos los lugares de Alemania, e incluso de otros países de Europa.

“Esta nueva manifestación contra el coronavirus, como ya ha experimentado el país varias veces en las últimas semanas, podría reunir hasta 500.000 personas, según el diario alemán Der Tagesspiegel, convirtiéndola en una de las mayores manifestaciones de los últimos años”, dice la agencia Cnews (2).

Uno de los organizadores del evento es Stephan Bergmann, representante del movimiento “Querdenken 711”, una expresión que se puede traducir como “Pensamiento Alternativo”. Desconocido hace apenas unos meses, Bergmann ha ganado notoriedad tras denunciar las normas sanitarias vigentes en Alemania, como el distanciamiento social, y por criticar a los “falsos científicos”.

De antemano la intoxicación de Cnews califica a los participantes de “negacionistas” y “conspiracionistas”.

“Berlín, la capital del país, acogerá el sábado 1 de agosto una gran manifestación contra las diversas restricciones impuestas por la pandemia de coronavirus, dice Cnews.

“Han alquilado alrededor de 3.000 autobuses para la ocasión de viajar al distrito central de Tiergarten, conocido por su enorme parque con el zoológico de Berlín del mismo nombre”.

Junto a la manifestación también hay convocada una contramanifestación, ya que los expertos que salen por la televisión están anunciando nuevos brotes, rebrotes y repuntes de la pandemia.

Angela Merkel ha calificado de “alarmantes” las manifestaciones convocadas para mañana.

A un día de la manifestación de Berlín, las autoridades alemanas no tenían intención de prohibirla, aunque se reservaron el derecho de hacerlo “por motivos de salud pública”.

(1) https://www.tagesspiegel.de/berlin/500-000-menschen-wollen-kommen-rechtsextreme-und-coronaleugner-rufen-zu-grossdemo-in-berlin-auf/26045322.html
(2) https://www.cnews.fr/monde/2020-07-29/fake-coronavirus-500000-personnes-attendues-berlin-samedi-pour-feter-la-fin-de-la

Rebrotes: los laboratorios de Estados Unidos manipulan los tests para aparentar una nueva ola ficticia

Durante varias semanas, justo cuando la mayoría de los estados de Estados Unidos comenzaron la desescalada, después de tres meses de “aplanar la curva” con medidas de confinamiento, varios estados, incluyendo Texas y Florida, comenzaron a informar de un número récord de nuevos casos positivos de coronavirus. Al menos eso es lo que se le dice al mundo. Una investigación más detallada sugiere lo que está ocurriendo como una manipulación masiva de las pruebas de coronavirus que incluye la colusión de los Centros Nacionales para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los mismos CDC que manejaron mal el despliegue inicial de las pruebas de virus en marzo al distribuir pruebas que se encontró que contenían rastros del virus y otros defectos graves. El escándalo actual lleva las marcas de la mala gestión. Parece que hubo connivencia política para influir en las elecciones de noviembre y mucho más.

Parece que hoy en día algo está muy, muy podrido en el estado de Texas. Lo mismo ocurre con Florida, California, Arizona y muchos otros estados que, justo después de la desescalada, volvieron a imponer las mascarillas y un distanciamiento social estúpido e ineficaz. Sin embargo, si observamos los datos reales sobre las muertes atribuidas al coronavirus, desde mediados de abril aproximadamente, las muertes diarias designadas por el coronavirus, ya sea “con” o “por”, han disminuido constantemente hasta un nivel aproximadamente un 90 por ciento inferior al pico de la epidemia.

Incluso el altamente corrupto CDC ha tenido que admitir que “a escala nacional, los niveles de ILI (enfermedad similar a la influenza) son bajos en general… Los cambios en los indicadores después de la ILI de coronavirus (CLI) y las pruebas de laboratorio han confirmado que el coronavirus no fue consistente durante la semana más reciente, con algunos aumentando, pero otros disminuyendo. Entonces, el informe semanal del CDC, actualizado el 17 de julio, afirma lo siguiente:

“Según los datos del certificado de defunción, el porcentaje de muertes atribuidas a la neumonía, la gripe o el coronavirus (PIC) aumentó del 8,1 por ciento en la semana 27 al 6,4 por ciento en la semana 28, lo que representa la duodécima semana de un porcentaje decreciente de muertes por PIC… A escala nacional, la actividad del PIC sigue estando por debajo de la tasa de referencia en la semana 13, pero ha estado aumentando desde hace cinco semanas”.

Fíjense en el lenguaje. El CDC define la ILI como una “enfermedad similar a la influenza”. Entonces, ¿son estas pruebas para la presencia de un virus específico, el coronavirus, que es responsable de la epidemia de Wuhan que aparentemente se ha extendido por todo el mundo desde principios de 2020? ¿O son enfermedades “parecidas a la gripe”, un “cualquier cosa” que puede o no incluir el coronavirus? El CDC ha agrupado hábilmente las muertes, ya sea por neumonía, influenza o coronavirus, en una sola canasta de causas de muerte que llama PIC: neumonía, influenza o coronavirus. Todas las muertes de PIC se designan ahora como coronavirus según las instrucciones del CDC en los certificados de defunción.

Incluso con este juego de manos, el CDC no puede ocultar el hecho de que todas las muertes por PIC en Estados Unidos han estado disminuyendo desde hace 12 semanas. ¿Cómo se puede mantener el país en un estado de miedo y contención por más tiempo, y cómo podemos satisfacer la agenda de los demócratas sin escrúpulos que parecen dispuestos a hacer cualquier cosa para debilitar la economía con el fin de derrotar al candidato presidencial republicano el 3 de noviembre?

La respuesta ha sido un aumento espectacular del número de pruebas realizadas a los ciudadanos para detectar el coronavirus, o más específicamente para una prueba indirecta de anticuerpos u otros signos que pueden o no indicar que una persona tiene el coronavirus. A mediados de junio, como la mayoría de los estados estaban volviendo a condiciones más normales, el CDC hizo esfuerzos para aumentar significativamente el número de pruebas. Naturalmente, un aumento drástico del número de personas que se someten a pruebas hará que un número creciente de personas también den positivo por indicios de coronavirus. En un momento en el que Trump y muchos gobernadores estatales abogaban con razón por la desescalada, el CDC comenzó a presionar para que se aumentara drásticamente el número de pruebas. El número de pruebas aumentó de unos 150.000 a más de 700.000 por día. Reuters informó que muchas pruebas aprobadas por el CDC también estaban contaminadas.

Hoy en día, el caso de Texas es representativo de lo que parece estar sucediendo. Según los funcionarios de Texas en contacto con el ex congresista de los Estados Unidos Ron Paul, que es médico, el Departamento de Servicios de Salud de Texas cambió la definición de lo que constituye un “caso coronavirus” a mediados de mayo, cuando los casos disminuyeron considerablemente. La nueva definición establece que “mientras que anteriormente la determinación de un ‘caso’ coronavirus era un resultado de prueba confirmado, la definición se cambió repentinamente para contar los casos ‘probables’ como ‘casos’ de coronavirus”. Al mismo tiempo, el criterio [umbral] para determinar los casos “probables” se ha reducido a un nivel que no tiene sentido. En principio, si tiene fiebre y dolor de cabeza, incluso sin hacer pruebas, puede ser clasificado como un “probable paciente de coronavirus”.

Se pone peor. Sobre la base de criterios subjetivos no relacionados con los casos de coronavirus, se han clasificado también como “casos probables” hasta 15 personas que pueden haber estado en contacto con este caso “probable”. Y los “casos probables” se consideraron casos coronavirus. ¡Presto! Texas está en pánico y se están imponiendo máscaras obligatorias y otras medidas drásticas. Además, los funcionarios de salud de Texas aumentaron el temor al coronavirus al informar que los hospitales estatales estaban siendo inundados por pacientes de coronavirus. Sin embargo, cuando se les contactó, los propios directores de los hospitales de Houston dijeron que estaban lejos de estar agobiados y que, de hecho, estaban más o menos al mismo nivel que el año pasado. Texas tiene un gobernador republicano y es un estado crítico para Trump en noviembre.

En Florida, donde el gobernador republicano ha sido objeto de fuertes ataques de los medios de comunicación por permitir la apertura de playas y otras medidas, como fue el caso en “The Sunshine State”, el reciente aumento de los casos “positivos” de coronavirus es igualmente sospechoso. Una cadena local de televisión de Florida fue alertada cuando vio un deterioro en las pruebas de laboratorio, muchas de las cuales mostraron que el 100 por cien de las pruebas eran “positivas”. La cadena de televisión contactó con laboratorios de pruebas en todo el estado. Lo que encontraron fue revelador.

El periodista Charles Billi dijo: “Encontramos muchos laboratorios que sólo informan de resultados positivos, lo que significa que tienen una tasa de positividad del 100 por ciento. Eso llamó nuestra atención. Encontraron veintidós laboratorios que informaron de una tasa de positividad del 100 por cien. Dos laboratorios informaron de un 91,18 por ciento de positividad. Resultados como estos sugieren que algo está podrido en alguna parte. Las investigaciones ulteriores demostraron que muchos laboratorios ni siquiera comunicaron resultados negativos. Pero cuando los reporteros de televisión contactaron con los distintos laboratorios para cuestionar estas cifras impactantes, los datos cambiaron de forma sospechosa. Un laboratorio, Orlando Health, tenía una tasa de positividad del 98 por ciento. Sin embargo, cuando Fox 35 News se puso en contacto con el hospital, confirmaron los errores del informe. La tasa de positividad de Orlando Health es sólo del 9,4 por ciento, no del 98 por ciento como en el informe. Del mismo modo, el Centro Médico para Veteranos de Orlando tiene una tasa de positividad del 76 por ciento. Un portavoz de los veteranos dijo a Fox 35 News el martes que esto no refleja sus cifras y que la tasa de positividad del centro es en realidad del 6 por ciento. Es una gran diferencia”.

No es sorprendente que las “infecciones” de coronavirus hayan aumentado de forma alarmante en Florida en las últimas semanas. Al 14 de julio los trabajadores de sanidad del estado de Florida aún no habían respondido a las solicitudes de comentarios de los periodistas.

Citando un aumento dramático en el número de personas que dan positivo al coronavirus, el gobernador demócrata de California, Gavin Newsome, revocó su decisión del 14 de julio de permitir que las escuelas, oficinas, centros comerciales e iglesias vuelvan a abrir, aunque se informa que se permiten marchas de protesta de los Antifa o BLM [Black Lives Matter]. Esta decisión en un estado de 40 millones de personas y la mayor economía del estado supondrá un duro golpe para cualquier recuperación económica de Estados Unidos antes de noviembre. El mes pasado, el gobernador demócrata Gavin Newsom ordenó que se enviaran las papeletas a los 20,6 millones de votantes de California para las elecciones generales del 3 de noviembre.

Estos casos muestran la enorme aberración que rodea a todo el tema del riesgo que supone el coronavirus para el pueblo estadounidense y una agenda política que podría tener consecuencias perturbadoras para el proceso democrático en Estados Unidos.

Las influyentes fuerzas políticas que apoyan al gurú de los NIH, Tony Fauci, que siempre se ha equivocado en sus consejos, pero que siempre ha favorecido el confinamiento, los tests y las vacunas más draconianas, están claramente tratando de continuar el bloqueo destructivo hasta las elecciones de Estados Unidos en noviembre. Estas fuerzas políticas parecen estar preparadas para cualquier campaña de manipulación y pánico para lograr esto. Ahora Fauci y sus colegas simplemente han cambiado su tono. Hace tres meses, Fauci y sus cómplices declararon que el objetivo del confinamiento y el distanciamiento social, algo que nunca se había hecho antes en la salud pública moderna, era “aplanar la curva” de los nuevos casos de coronavirus para que los hospitales no estuvieran sobrecargados. Esta saturación raramente se produjo. Ahora que los hospitales están casi vacíos en todo el país, la historia se ha desplazado al insignificante número de “nuevos casos de coronavirus”, lo que en realidad significa nuevos números elaborados con pruebas cuya fiabilidad ha sido descrita repetidamente como “insatisfactoria” o incluso peor.

El Dr. John Ioannidis, de la Universidad de Stanford, señala que la tasa de mortalidad por coronavirus en personas menores de 45 años es “casi cero”, y entre 45 y 70 años está entre el 0,05 por ciento y el 0,3 por ciento. Así pues, el hecho de que los adultos jóvenes y de mediana edad den positivo en gran número no es señal de una inminente ola de muertes, ya que el riesgo de muerte en esos grupos de edad es insignificante. La curva del coronavirus ha sido “aplanada”. La política impulsa los acontecimientos de coronavirus en Estados Unidos, pero no la política que Fauci y el Gobernador de California reclaman. Esto podría tener consecuencias sociales y económicas catastróficas si continúa.

F. William Engdahl https://www.globalresearch.ca/america-second-corona-wave-political-hoax/5719027

Si no hay pandemia los capitalistas se encargarán de inventarla

Como ya hemos expuesto en otra entrada, los hospitales de Estados Unidos cobran por cada diagnóstico de coronavirus e incluso por la aplicación de ventiladores a los pacientes.El coronavirus se ha convertido en una fuente de beneficios para la sanidad privada. Cuantos más enfermos mejor. Más dinero. De esa manera se inflan las cifras necesarias para intimidar y hablar de “pandemia”.

Desde el principio de la paranoia el doctor Scott Jensen destapó que en Estados Unidos los hospitales recibían dinero por diagnosticar coronavirus en sus pacientes y la bonificación subía si los pacientes eran puestos en un ventilador.

Tras la denuncia, los cazafantasmas se pusieron en marcha rápidamente para denunciarlo como “bulo” y se encontraron con algo inesperado: que era verdad.

Snopes tuvo que admitir que las afirmaciones del médico eran “plausibles” (1). Politifact dijo que eran “medias verdades” (2) y FactCheck reconoció que eran verdaderas, añadiendo: “La legislación reciente permite a los hospitales cobrar tarifas más altas por los pacientes de Covid-19 y su tratamiento”. Sin embargo, también sostenía que “no hay pruebas de tergiversación fraudulenta” (3).

En efecto, no es un fraude; es algo plenamente aceptado y admitido. Todo es legal. Hasta el propio Jensen dijo que no creía que hubiera fraude, sino sólo una “pista” de ello.

Ley Cares prevé el pago de una bonificación del 20 por ciento de Medicaid a los hospitales por cada diagnóstico de coronavirus, que sube más por el uso de ventilación asistida.

Los pagos son un incentivo para inflar artificialmente el número de positivos porque se manejan cifras muy importantes. La Ley Cares canaliza 175.000 millones de dólares para la “lucha” contra la pandemia, incluidos 15.000 millones de dólares sólo para el tratamiento de pacientes con coronavirus que no tengan seguro médico (4).

Los médicos diagnostican a los positivos para conseguir que una parte del botín vaya a parar a su clínica. Basta que unos pocos miles de médicos lo hagan unos pocos cientos de veces cada uno para crear una “pandemia” de la nada.

Por lo tanto, lo que está en crisis en Estados Unidos no es la pandemia sino el sistema de salud. Hace décadas que ocurre.

En Gran Bretaña el sistema de salud es muy diferente, pero el resultado es el mismo.

El NHS también ha recibido más de 14.000 millones de libras esterlinas en fondos adicionales desde el inicio de la paranoia. El 17 de marzo el director ejecutivo del NHS, Simon Stevens, explicó el destino del dinero: “A nivel nacional, estamos actualmente en el proceso de compra de capacidad a granel de los hospitales independientes”.

Traducción del lenguaje burocrático: estamos pagando a los hospitales privados para que mantengan camas vacías. Otra traducción equivalente: estamos desviando el dinero público para beneficio de las empresas de la sanidad privada.

“Los fondos adicionales para cubrir los costos adicionales de la respuesta de emergencia al coronavirus […] las limitaciones financieras no deben y no serán un obstáculo para tomar medidas inmediatas y necesarias”, añadía Stevens.

Traducción al román paladino: cuanto más tenga que responder un hospital a las emergencias, es decir, cuantas más pruebas realice, más abandone a los pacientes comunes para hacer sitio a la “avalancha”, y cuantas más operaciones corrientes cancele, más dinero recibirá.

El negocio consiste en desperdiciar millones de libras “alquilando a granel” camas en hospitales privados y contratando a los hospitales de emergencia para que se liberen de unos enfermos reales en previsión de los que van a llegar en el futuro.

Además, había otras partidas jugosas, como los “gastos estimados”, que propician la corrupción, e incluso la malversación.

La cuestión de los ventiladores es una buena muestra del negocio de la sanidad. Stevens decía lo siguiente sobre el asunto: “La adquisición nacional de capacidad de asistencia respiratoria, en particular de ventilación mecánica, también está en marcha, en colaboración con el Ministerio de Salud y Bienestar. Además, el gobierno está trabajando con el sector industrial para poner en marcha a los nuevos fabricantes”.

Es evidente que el dinero no iba destinado al tratamiento de ningún enfermo sino de los capitalistas que fabrican ventiladores mecánicos.

A diferencia de Estados Unidos, hasta el momento no hay pruebas directas de que los hospitales del sistema británico de salud cobren incentivos para usar ventiladores.

(1) https://www.snopes.com/fact-check/medicare-hospitals-covid-patients/
(2) https://www.wral.com/fact-check-do-hospitals-get-paid-more-to-treat-covid-19-patients/19156357/
(3) https://www.factcheck.org/2020/04/hospital-payments-and-the-covid-19-death-count/
(4) https://www.hhs.gov/coronavirus/cares-act-provider-relief-fund/index.html

Más información:
– Cómo se están falsificando los certificados de defunción en Estados Unidos sobre la marcha

La distancia social de dos metros es magia: los charlatanes se la han sacado de la manga

La recomendación de mantener una distancia social de dos metros (seis pies) durante una epidemia se remonta a 1930. Algunos científicos creyeron que las famosas gotitas “contaminadas” por los virus podrían permanecer en el aire durante varias horas, lo que suponía un riesgo para la población (1).

A principios de abril, el doctor Harvey Fineberg, de la Academia de Ciencias, Ingeniería y Medicina, dijo que el mito de las gotitas nunca se logró probar, aunque “se están llevando a cabo experimentos para determinar la actividad viral en las muestras recogidas” (2).

Pero si eso no está demostrado, la probabilidad de que un transeúnte al azar infecte a un extraño, es una cuestión aun más peliaguda. Últimamente ya vienen admitiendo, casi a regañadientes, que las personas asintomáticas no transmiten el virus. Incluso los científicos chinos lo han demostrado en las publicaciones especializadas y así lo reconoció este lunes la OMS en su enésimo cambio de criterio (3).

Por lo tanto, el modelo informático (otro más) que elaboraron en febrero los investigadores de las universidades de Zaragoza y Rovira i Virgili de Tarragona (4) es una soberana tontería y la demagogia mediática del Diario.es (5) acerca de una supuesta “transmisión silenciosa” del virus es falsa.

Pero si los asintómáticos no transmiten el virus, no es posible que los otros sí lo transmitan. Una conclusión así justificaría un suspenso en cualquier programa post-doctoral, dice Fineberg.

A mediados de marzo, los CDC pidieron a los estadounidenses que restringieran las reuniones a menos de 250 personas (6). Unas semanas después, la Casa Blanca, a instancias de ese mismo organismo, cambió la recomendación: había que evitar las reuniones de más de 10 personas (7).

¿Cuál es la mejor cifra máxima para las reuniones colectivas?, ¿10?, ¿25?, ¿50?, ¿100? Cada gobierno del mundo pone las suyas porque le da la real gana y da lo mismo porque se las inventan. Normalmente ponen números redondos, pero igual podrían decir que el máximo es de 37 porque así lo dicen los científicos.

La pandemia está batiendo todos los registros de estupideces políticas y científicas para demostrar que en materia de salud pública un gobierno puede imponer las normas más absurdas y aberrantes que se le ocurran porque los esclavos las admitirán sin vacilar.

Para no cometer errores con los números, lo mejor es prohibirlo absolutamente todo. El fin de semana pasado la gobernadora del Estado de Michigan, Gretchen Whitmer, prohibió que los vecinos fueran a las viviendas unos de otros. “Se prohíben todas las reuniones públicas y privadas de cualquier tamaño”, anunció Whitmer. “La gente puede salir de sus casas para realizar actividades al aire libre […] Las actividades recreativas siguen estando permitidas siempre y cuando se realicen a menos de cinco pies de distancia de todos los demás” (8).

Recientemente, uno de los principales asesores científicos del Primer Ministro británico Boris Johnson reconoció que la distancia social de dos metros es innecesaria y está basada en evidencias “muy frágiles”. El profesor Robert Dingwall añadió: “La regla de los dos metros ha salido de la nada” (9).

Sí señores; no les quepa ninguna duda: si la OMS dice que los zapatos son un reservorio de virus, todo el mundo saldrá a la calle descalzo. Hemos inaugurado una nueva época en la que la que nos pueden imponer cualquier norma, por ridícula que resulte.

(1) https://amgreatness.com/2020/04/13/six-feet-under/
(2) https://www.nap.edu/read/25769/chapter/1
(3) https://canalciudadano.com.mx/2020/06/08/otra-vez-oms-cambia-postura-asintomaticos-no-contagian-covid-19/
(4) https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/02/28/5e59138621efa0a6358b4611.html
(5) https://www.eldiario.es/coronavirusyciencia/contagian-infectados-Pueden-asintomaticos-reinfectarse_6_10104089
(6) https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/community/large-events/mass-gatherings-ready-for-covid-19.html
(7) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2020/03/03.16.20_coronavirus-guidance_8.5x11_315PM.pdf
(8) https://www.foxnews.com/politics/michigan-stay-at-home-order-now-bans-visits-to-friends-relatives-governor-says
(9) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8339837/Government-scientist-says-2m-social-distancing-rule-based-fragile-evidence.html

‘El confinamiento es la estafa sanitaria del siglo XXI’, asegura Zelmat en un artículo científico

En un demoledor artículo científico el biólogo francés M. Zelmat pide que los funcionarios de la OMS y del Imperial College de Londres sean interrogados y, si es necesario, juzgados por imponer el confinamiento al mundo (*).

El confinamiento no es una medida apropiada para el tratamiento del coronavirus, añade.

El científico, que trabaja en el laboratorio de Biología Clínica del Hospital Center, ha publicado sus conclusiones en la revista “Evidence Based Medicine”, aunque también las ha presentado al British Medical Journal y está pendiente de revisión.

Según Zelmat, la tasa de mortalidad del coronavirus es cercana o incluso inferior a la de la gripe. Según la evidencia científica existente, el virus es benigno, el 99 por ciento de los pacientes se recupera y el 85 por ciento se ve afectado por una forma benigna, sin contar las formas asintomáticas, que alcanzan entre el 80 y el 85 por ciento de la población.

Zelmat añade que el sistema hospitalario de los países no está en absoluto desbordado porque la saturación “sólo concierne a muy pocos hospitales y esto puede evitarse adoptando medidas razonables para gestionar esta epidemia como hemos indicado y como ha hecho Suecia”.

El autor recomienda que la OMS sea investigada y se someta a una reforma radical, añadiendo que “el confinamiento es verdaderamente la estafa sanitaria del siglo XXI”.

En medicina, concluye Zelmat, el aislamiento, la cuarentena y el confinamiento de la población general no sólo son herejías (ya que no existen en la medicina, la epidemiología, la infectología o la salud pública) sino que no se basa en ninguna prueba científica.

“En medicina no podemos y no tenemos derecho a implementar un tratamiento o una medida preventiva si no se basa en pruebas”, afirma. El confinamiento es muy peligroso para la salud, la economía, la educación y la paz. Los gobiernos deben escuchar a los verdaderos expertos (que anteponen la salud pública a los intereses privados), detener inmediatamente todas las medidas de confinamiento y reabrirlo todo (economía, servicios médicos hospitalarios, educación, etc.), porque nada en este virus lo justifica.

En la población general, este virus es benigno y poco peligroso, ya que es tolerado. Causa el 85 por ciento de las formas benignas, el 99 por ciento de las personas infectadas se recuperan, no es un peligro para las mujeres embarazadas y los niños (a diferencia de la gripe), su tasa de mortalidad es similar a la de la gripe o incluso más baja y mucho más baja que la de los coronavirus que aparecieron en 2003 (10 por ciento) y 2012 (30 por ciento).

Cada año el virus de la gripe infecta a 1.000 millones de personas en todo el mundo y mata a 650.000, y la tuberculosis, que se encuentra entre las diez principales causas de muerte en todo el mundo y es mucho más contagiosa (un paciente no tratado puede infectar a 10 ó 15 personas), causa 10,4 millones de casos y mata a 1,8 millones de personas.

Casi todos los países del mundo han respondido al coronavirus utilizando una medida, desconocida hasta entonces en la medicina. Es la primera vez en la historia de la humanidad que ocurre un confinamiento de estas características.

(*) https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3600511

Más información:

– Cómo se están falsificando los certificados de defunción en Estados Unidos sobre la marcha
– La OMS pone a Suecia como ejemplo de tratamiento modélico de la pandemia por no imponer el toque de queda
– La OMS reconoce, por fín, que los tests dan falsos negativos y también falsos positivos
– El término ‘pandemia’ fue sinónimo de corrupción hasta hace muy poco tiempo
– El coronavirus no se contagia por contacto con objetos, según el último informe de la OMS

En España ha muerto menos gente este año que en los períodos similares de años anteriores

Un reportaje de Antonio Muro en la revista Discovery Salud, elaborado a partir de datos ofrecidos por el Instituto de Salud Carlos III y del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha realizado una comparativa de los fallecidos que ha habido en España por todas las causas en los últimos años, y en qué meses se produjeron, y resulta que en abril de este año han sido 50.181 los fallecidos cuando en enero de 2017 -durante la época de gripe estacional- murieron 49.370. Además en enero de 2005 la cifra fue de 48.801 y en enero de 2018 de 47.911.

Asimismo, y lo que es más grave, «si lo que se compara es la mortalidad anual resulta que entre el 1 mayo de 2017 y el 30 de abril de 2018 murieron por ejemplo 431.127 personas y entre el 1 de mayo de 2019 y el 30 de abril de 2020 fallecieron 424.562«.  Es decir, el último año ha habido 6.565 muertes menos por todas las causas, a pesar de los mensajes que aseguran que las cifras de mortalidad de este año son cercanas al apocalipsis.

La utilización de ambas fuentes por parte de la revista no es un capricho, pues el Instituto de Salud Carlos III pertenece orgánicamente al Ministerio de Sanidad.

Según sus datos oficiales, en España había a mediados de mayo 231.606 «contagiados» por coronavirus y 27.709 fallecidos (fuentes no oficiales hablan incluso de más de 40.000, y que se basan en los datos de «causa de la muerte» que se anota en los Registros CIviles) lo que indicaría una tasa de mortalidad del 11,96%, cifra muy alta.

Pero el Instituto Carlos III lo que ha hecho ha sido extrapolar porcentajes datos a toda la población y calcula que el número de «contagiados» sería de 2.300.000.

Este es el nivel de «los expertos» (que todavía no sabemos quienes son) que manejan la guerra de cifras que ha dejado en shock a toda España.

Si bien el reportaje refleja que no se puede comparar el porcentaje global de letalidad del presunto coronavirus con el de la gripe estacional porque se ignora cuántas personas se contagian de gripe cada año a nivel nacional, ya que no hay datos, sí existen en cambio datos de la mortalidad entre las personas hospitalizadas, y según las cifras del Sistema de Vigilancia de la Gripe el SARS-CoV-2 es menos letal.

La tasa de letalidad del virus de la gripe fue del 15’6% en la temporada 2016-2017, del 17’4% en la 2017-2018 y del 17’5% en la 2018-2019, y la del coronavirus lo ha sido en un 11’9% ¡Luego el SARS-CoV-2 sería menos letal que el virus de la gripe!.

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