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Categoría: Salud (página 24 de 88)

Casi el 70 por cien de los franceses se niegan a vacunar a sus hijos

Casi el 70 por cien de los padres franceses se niegan categóricamente a que sus hijos de entre 5 y 11 años sean vacunados, según una encuesta del Instituto Elabe (*).

“Los padres de niños de entre 5 y 11 años se oponen en un 68 por cien a la vacunación, de los cuales el 47 por cien se opone firmemente”, afirma el Instituto.

Se trata de una mala noticia para el gobierno, partidario de que los niños de esas edades se vacunen. Si el gobierno francés está satisfecho con la alta tasa de vacunación entre los adultos, su deseo de vacunar a los niños de 5 a 11 años no es aceptado por los padres.

El Primer Ministro Jean Castex dijo hace unos días que vacunar a los niños es una “necesidad”, aunque no aclaró para quién.

El Instituto traza el perfil político de los votantes a favor de la vacunación de los niños. Los votantes de Macron son los primeros (77 por cien), seguidos por Benoit Hamon (65 por cien) y François Fillon (58 por cien).

Los que se oponen a la vacunación son Jean-Luc Mélenchon (izquierda) y Marine Le Pen (reacción), que representan respectivamente el 60 por cien y el 56 por cien de los opositores. Los encuestados también dieron su opinión sobre otros temas, como su intención de vacunarse o sobre la gestión de la crisis sanitaria por parte del gobierno.

—https://elabe.fr/fetes-de-fin-dannee-2/

167 millones de refugiados se liberarán de las vacunas porque nadie se responsabiliza de los efectos adversos

Alrededor de 167 millones de refugiados que pueblan los campamentos de varios países se verán liberados de las vacunas Covax, porque nadie se responsabiliza de las consecuencias económicas y los efectos adversos.

Según la Organización Internacional para las Migraciones, al menos 40 países no han incluido a los desplazados e inmigrantes sin papeles en sus programas de vacunación y para las farmacéuticas constituyen un importante mercado de ventas.

Las principales empresas fabricantes están preocupadas por las demandas judiciales que se van a derivar de los efectos adversos, según documentos internos del holding farmacéutico Gavi. Sólo los chinos asumen las responsabilidades judiciales y económicas de sus vacunas (*).

La ONU dice que las multinacionales farmacéuticas han exigido a los países que les eximan de las reclamaciones judiciales e indemnizaciones económicas que se van a derivar por los efectos adversos que causan las vacunas.

Las ONG, las fundaciones y sociedades caritativas se van a encargar de llevar las vacunas Covax a los refugiados y emigrantes sin papeles, pero también se lavan las manos. La beneficencia internacional tampoco quiere asumir los riesgos judiciales, es decir, nadie se responsabiliza de las consecuencias que pueden acarrear las vacunas.

Se trata de ponerle el cascabel al gato. Las multinacionales han llenado de vacunas los almacenes de Covax, pero ahora se trata de llevarlas a los campamentos e inyectarlas. Hasta ahora han enviado menos de dos millones de dosis a las poblaciones desplazadas. El resto del almacén corre el riesgo de caducar muy pronto.

No obstante, los refugiados y desplazados no necesitan vacunas porque los campamentos improvisados carecen de atención médica y no son capaces de registrar “brotes”, ni “casos”, ni “positivos” por lo que no pueden atribuir ninguna muerte al coronavirus.

(*) https://www.reuters.com/world/refugees-lack-covid-shots-because-drugmakers-fear-lawsuits-documents-2021-12-16/

La Sexta arremete contra Kennedy para lavar los trapos sucios de Fauci

El jueves La Sexta lanzó una diatriba en el noticiario de mediodía contra Robert Kennedy. Helena Resano dijo que había creado un “imperio antivacunas” y que incluso disponía de una cadena de televisión para difundir noticias falsas. Quizá ella se cree que es la única con derecho a tener una cadena de telvisión para difundir sus falsedades.

Hace 40 años que Kennedy pregona a los cuatro vientos que es partidario de las vacunas, que se ha vacunado, que también ha vacunado a cada uno de sus hijos y que las vacunas han salvado millones de vidas en el último siglo. Pero no sirve de neda porque son inquisidores, como Resano, quienes ponen el sambenito a los demás y creen estar exentos de etiquetas propias. Kennedy es uno de esos detestables antivacunas y no hay nada más que decir.

Kennedy preside una asociación, Children’s Health Defense, que realiza una encomiable labor de denuncia de la continua intoxicación de los niños con toda suerte de sustancias químicas desde que nacen, en nombre de la salud y el bienestar de la humanidad.

La campaña de intoxicación de La Sexta contra Kennedy es una defensa a ultranza de uno de los sectores económicos que resultan intocables para las cadenas de televisión mundiales: los monopolios farmacéuticos. El reguero de cadáveres que sus medicamentos van dejando por el camino no les parece suficiente motivo para comentar, siquiera de vez en cuando, alguna de sus muchas tropelías.

Además, para atacar a Kennedy, La Sexta tiene un motivo de actualidad que Resano se cuidó de silenciar: su reciente y demoledor libro contra Fauci (1), de quien ya hemos dicho que es el verdadero patrón de esta pandemia, por encima de otros benefactores de la humanidad, como Gates o la propia OMS.

En algunas entradas ya hemos referido el papel de Fauci, con una carrera dilatada al frente de los organismos sanitarios de Estados Unidos, que son los que marcan la pauta de los demás países. Da igual que ganen los demócratas o los republicanos; Fauci siempre está en la Casa Blanca moviendo los hilos y, como es natural, el dinero. Ha asesorado a seis presidentes de Estados Unidos, al Pentágono, a las centrales de inteligencia, a los gobiernos extranjeros y a la OMS.

Desde 1968 Fauci ha ocupado diversos cargos en el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (Niaid), una delegación de los NIH, el servicio de salud estadounidense, de los que se convirtió en director en 1984, para inaugurar la pandemia de sida. Su trabajo ha consistido en imponer un modelo en todo el mundo: convertir los organismos públicos sanitarios en apendices de las multinacionales farmacéuticas.

Fauci maneja un presupuesto anual de 6.000 millones de dólares que destina a promocionar las políticas privatizadoras de la sanidad. En época de crisis y recortes, no es necesario gastar el dinero público cuando las empresas, las aseguradores o los fondos buitre pueden hacerlo mejor. No es necesario insistir en que, en realidad, no es Fauci: es el sistema, o sea, el capitalismo, que ha encontrado en la sanidad un mercado muy rentable.

Cualquiera de los aspectos que Kennedy aborda en su libro pondrá los pelos de punta al más sereno de los lectores. Por ejemplo, el cambio en los fljos de ayuda internacional a los países más pobres del mundo, antes volcados en la nutrición, el agua potable, el saneamiento y el desarrollo económico. Ahora los programas de salud pública de la OMS están volcados en vender remedios farmacéuticos y vacunas (2).

Como también hemos explicado aquí, la Fundación Rockefeller tuvo un papel pionero, recuerda Kennedy. En 1922 aportó casi la mitad del presupuesto inicial de la Organización Sanitaria de la Sociedad de Naciones (LNHO) y puso en marcha una asociación público-privada con las empresas farmacéuticas, la Comisión Internacional de la Salud, que comenzó inoculando la vacuna de la fiebre amarilla a las desventuradas poblaciones de los trópicos.

Cuando Rockefeller la disolvió en 1951, la Comisión Internacional de la Salud había gastado miles de millones de dólares en campañas contra las enfermedades tropicales en casi 100 países, que entonces estaban en una situación colonial. La salud pública permitió a Rockefeller abrir los mercados de los países en desarrollo al petróleo, la minería, la banca y otros negocios rentables, incluidos los beneficios farmacéuticos.

(1) https://childrenshealthdefense.org/fauci_info/
(2) https://www.globalpolicy.org/en/article/us-philanthrocapitalism-and-global-health-agenda-rockefeller-and-gates-foundations-past-and

El British Medical Journal condena la censura que impone Facebook a las noticias sobre vacunas

Si la pandemia no hubiera agotado nuestra capacidad de sorpresa, estaríamos francamente escandalizados. Pero ya nada nos resulta increíble, ni siquiera que Facebook esté censurando el artículo del British Medical Journal sobre la falsificación de los ensayos clínicos de la vacuna por Pfizer.

Las grandes empresas tecnológicas pretenden convertirse en árbitro de lo que es cierto y es mentira, por encima de las revistas científicas. El British Medical Journal ha protestado porque se le califique como un “blog de noticias”, pero sus quejas han caído en saco roto. Por encima de todo, Facebook y los monopolios digitales tienen que sostener una cadena de argumentos que hace aguas por todas partes.

El mensaje dirigido a Zuckerberg dice lo siguiente:

En septiembre, un antiguo empleado de Ventavia, una empresa de investigación por contrato que ayudó a llevar a cabo el principal ensayo de la vacuna covid-19 de Pfizer, comenzó a proporcionar al British Medical Journal docenas de documentos internos de la empresa, fotos, grabaciones de audio y correos electrónicos. Estos materiales revelaron una serie de malas prácticas de investigación en ensayos clínicos que se estaban llevando a cabo en Ventavia y que podrían afectar a la integridad de los datos y a la seguridad de los pacientes. También descubrimos que, a pesar de recibir una queja directa sobre estos problemas hace más de un año, la FDA no inspeccionó los centros de ensayo de Ventavia.

El British Medical Journal encargó a un periodista de investigación que escribiera la historia para nuestra revista. El artículo se publicó el 2 de noviembre, después de una revisión legal, una revisión externa por pares y sujeto a la habitual supervisión y revisión editorial de alto nivel del British Medical Journal.

A partir del 10 de noviembre los lectores empezaron a informar de diversos problemas al intentar compartir nuestro artículo. Algunos informaron de que no podían compartirlo. Muchos otros informaron de que sus publicaciones estaban marcadas con una advertencia de “Falta de contexto. Los verificadores de hechos independientes dicen que esta información podría confundir a la gente”. Quienes intentaban publicar el artículo fueron informados por Facebook de que las personas que comparten repetidamente “información falsa” podrían ver sus publicaciones desplazadas hacia abajo en la sección de noticias de Facebook. Los administradores de los grupos en los que se compartió el artículo recibieron mensajes de Facebook en los que se les informaba de que esas publicaciones eran “parcialmente falsas”.

Los lectores fueron dirigidos a una “verificación de hechos” realizada por un contratista de Facebook llamado Lead Stories.

Consideramos que la “verificación de hechos” realizada por Lead Stories es inexacta, incompetente e irresponsable.

No proporciona ninguna afirmación de hecho de que el artículo del British Medical Journal se haya equivocado.

Tiene un título sin sentido: “Verificación de hechos: El British Medical Journal no reveló informes descalificadores e ignoró los fallos en los ensayos de la vacuna covid-19 de Pfizer”.

El primer párrafo califica inexactamente al British Medical Journal de “blog de noticias”.

Contiene una captura de pantalla de nuestro artículo con un sello encima que dice “Flaws Reviewed”, a pesar de que el artículo de Lead Stories no identifica nada falso o erróneo en el artículo del British Medical Journal.

Publicó la historia en su sitio web bajo una url que contiene la frase “alerta de fraude”.

Nos hemos puesto en contacto con Lead Stories, pero se niegan a cambiar nada de su artículo o de las acciones que han llevado a Facebook a marcar nuestro artículo.

También nos hemos puesto en contacto directamente con Facebook, solicitando la retirada inmediata de la etiqueta “verificación de hechos” y de cualquier enlace al artículo de Lead Stories, permitiendo así a nuestros lectores compartir libremente el artículo en su plataforma.

También hay una preocupación más amplia que queremos plantear. Somos conscientes de que el British Medical Journal no es el único proveedor de información de alta calidad que se ha visto afectado por la incompetencia del régimen de comprobación de hechos de Meta. Por poner otro ejemplo, destacamos el trato dado por Instagram (también propiedad de Meta) a Cochrane, el proveedor internacional de revisiones sistemáticas de alta calidad de la evidencia médica. En lugar de invertir una parte de los sustanciales beneficios de Meta para ayudar a garantizar la exactitud de la información médica compartida a través de los medios sociales, aparentemente ha delegado la responsabilidad en personas incompetentes para llevar a cabo esta tarea crucial. La comprobación de los hechos ha sido un elemento básico del buen periodismo durante décadas. Lo que ha ocurrido en este caso debería preocupar a todos los que valoran y confían en fuentes como el British Medical Journal.

Esperamos que actúen con rapidez: específicamente para corregir el error relacionado con el artículo del British Medical Journal y para revisar los procesos que condujeron al error; y en general para reconsiderar su inversión y enfoque en la comprobación de hechos en general.

—https://www.bmj.com/content/375/bmj.n2635/rr-80

Boeing suspende la vacunación obligatoria de sus trabajadores

Boeing ha suspendido la vacunación obligatoria de sus trabajadores en las sedes de Estados Unidos, dijo ayer un comunicado oficial del fabricante de aviones.

Casi el 9 por ciento de la plantilla, más de 11.000 trabajadores, se habían opuesto formalmente a inyectarse y la empresa temía un éxodo de la mano de obra cualificada.

Además, hay ya varios desafíos en los tribunales a la orden del gobierno de Biden de vacunar a los trabajadores de las empresas subcontratistas.

Boeing dice que su decisión se produce después de la promulgación de una sentencia del Tribunal de Distrito a principios de este mes que detuvo la aplicación de la vacuna obligatoria ordenada por el gobierno de Biden para los contratistas federales.

Algunas grandes cadenas sanitarias y empresas como General Electric, Spirit AeroSystems y Amtrak también han suspendido la vacunación obligatoria de sus trabajadores.

En las últimas semanas, el número de trabajadores de Boeing que habían solicitado una exención de la vacuna había superado los 11.000, casi el 9 por cien de su plantilla en Estados Unidos, una cifra muy superior a la que los jefes de la empresa habían estimado.

El hecho de que la gran mayoría de las exenciones fueran por motivos religiosos situó a uno de los mayores empleadores de Estados Unidos en el centro de un debate sobre la posibilidad de indagar en las creencias religiosas de los trabajadores.

El requisito de vacunación de Boeing ha dado lugar a que más del 92 por cien de los trabajadores con sede en Estados Unidos se hayan registrado como totalmente vacunados o hayan recibido una exención por razones religiosas o médicas.

Boeing suspendió la obligatoriedad de la vacunación de acuerdo con la decisión del tribunal que anula la orden ejecutiva de los contratistas federales y de una serie de leyes estatales.

El mes pasado, la Casa Blanca retrasó hasta el 4 de enero su plazo para que los trabajadores de los contratistas federales se vacunaran o se sometieran a pruebas periódicas si obtenían exenciones.

—https://www.reuters.com/business/aerospace-defense/exclusive-boeing-suspends-vaccination-requirement-us-based-employees-internal-2021-12-17/

De la oscuridad al oscurantismo

Un Estado democrático se fundamenta en la transparencia. Las actividades públicas deben serlo para que se puedan conocer, comentar, apoyar, criticar y refutar. La libertad de expresión no sólo es para informar sino para informarse. Es el derecho a obtener una respuesta de un organismo público.

La ciencia también se fundamenta en la transparencia y de ahí deriva la importancia de publicar las investigaciones y descubrimientos, así como los congresos en los que los científicos intercambian sus conocimientos.

Con la pandemia la transparencia ha desaparecido. Lo que vemos cada día es un iceberg: tan importante como lo que cuentan, las mentiras y las verdades, es lo que nunca cuentan, los silencios.

Donde hay un secreto hay también una traición. Los gobiernos ocultan sus actividades porque están actuando contra los intereses de sus electores. Por eso las vacunas han pasado de ser una derecho a ser una obligación.

En todo el mundo los contratos de las farmacéuticas con los gobiernos son secretos porque en la ecuación mercantil, las farmacéuticas (lo privado) es más importante que lo público. Los países han trasladado su fidelidad de las personas a las empresas farmacéuticas.

La composición exacta de las vacunas no se conoce. Están patentadas y protegidas por el secreto comercial. No es posible saber lo que los gobiernos han comprado exactamente, ni los coadyuvantes que acompañan al principio activo de la vacuna.

Los médicos están actuando a ciegas. No saben lo que están inyectando en las venas de las cobayas humanas. Por eso no extienden recetas, como hacen con cualquier otro medicamento. Por eso es posible inocular fuera de un centro sanitario, en una tienda de ultramarinos, o quizá en una gasolinera.

Los ensayos clínicos que se han llevado a cabo antes de aprobar las vacunas tampoco se conocen. Nadie sabe en qué se fundamentaron para lanzar las campanas al vuelo sobre su eficacia o seguridad.

Apenas ahora se han empezado a conocer, pero no porque un gobierno o una farmacéutica hayan querido hacerlos públicos, sino porque los jueces les han obligado a poner los papeles encima de la mesa.

Los efectos adversos de las vacunas no se conocen. Se están descubriendo sobre la marcha y cada vez aparecen más.

Nadie sabe cuántas dosis son necesarias para considerar a una persona como “totalmente vacunada”. El número va creciendo a medida que el tiempo transcurre y es muy posible que las inyecciones acaben siendo una rutina.

Von der Layen: una familia unida por la farmafia

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se doctoró en medicina. Su apellido de soltera es Albrecht y su marido Heiko es director médico de Orgenesis, una empresa biotecnológica estadounidense especializada en terapias génicas, como las vacunas de Pfizer y Moderna.

Forma parte de su Consejo Científico desde 2019 y ocupa su cargo desde setiembre del año pasado. Los vínculos entre Pfizer y Orgenesis son evidentes. Sus mayores accionistas son los mismos fondos de inversión, según la Bolsa de Nueva York.

Ahora la empresa Orgenesis trabaja en el desarrollo del programa BioShield (*), que tiene la intención declarada de inventar una supervacuna que están probando en ratones.

Previamente Heiko von der Leyen y el vicepresidente de Orgenesis, Vincent Wandamm, trabajaron durante 11 años para GlaxoSmithKline (GSK), una multinacional farmacéutica británica. Antes de incorporarse a GSK, Vandamm fue director de calidad durante ocho años de Pfizer. Muchos otros empleados de Orgenesis también trabajaron previamente en Pfizer.

Poco antes de la pandemia, en agosto de 2019, GSK y Pfizer anunciaron un acuerdo para combinar varios de sus negocios en una empresa conjunta GSK Consumer Healthcare.

Los contratos firmados entre Pfizer y Ursula von der Leyen no sólo son secretos, sino que el intercambio de mensajes de texto y llamadas telefónicas entre ambas partes se han borrado deliberadamente.

Ursula se ha propuesto derogar el Código de Nuremberg para que las vacunas sean obligatorias para los 445 millones de personas que viven en la Unión Europea.

El secretos impide confirmar si Pfizer ha pagado comisiones por la firma del contrato con la Unión Europea, en qué cantidad y, sobre todo, a quién. Pero los conspiranoicos hacemos los siguientes números: a razón de 20 dólares cada dosis, Pfizer ha sacado a la Unión Europea 36.000 millones de dólares. Por un contrato de ese volumen, en Bruselas se paga una comisión del 2 por ciento, es decir, que alguien se ha metido en los bolsillos 760 millones de dólares en comisiones. Es lógico que Von der Leyen preconice vacunar a todos los europeos, y cuantas más veces mejor. Por lo civil o por lo militar.

Ya existió un conflicto de intereses con David, el hijo de Ursula, que trabaja en la consultora McKinsey y, como tal, participaba en los beneficios de la empresa. McKinsey recibió millones de euros por asesorar a la Bundeswehr, el ejército alemán, cuando Ursula era ministra de Defensa del gobierno de Merkel.

La multinacional McKinsey es la empresa que ha diseñado las campañas publicitarias de la pandemia, e incluso se ha encargado de la logística de distribución de las vacunas, como ya informamos en otra entrada.

(*) https://finance.yahoo.com/news/orgenesis-announces-anti-viral-bioshield-130718170.html

Las muertes de pilotos de líneas aéreas se han multiplicado por 300 en lo que va de año

No sólo los deportistas están cayendo como moscas a causa de las vacunas. Lo mismo ocurre con los pilotos de líneas aéreas, que gozaban de buena salud hasta que se inyectaron. Desde este año las aerolíneas les han obligado a vacunarse, con la amenaza del despido en caso contrario.

Las consecuencias son evidentes: 111 pilotos han muerto en los primeros ocho meses de este año (1), lo que supone un aumento del 1.750 por cien en comparación con el año pasado, cuando se suponía que el mundo estaba en medio de una pandemia.

La revista de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas de Estados Unidos ha publicado la lista de los fallecidos. En comparación, hubo 6 muertes de pilotos de aerolíneas el año pasado, y solo una muerte en 2019.

La mayoría de las 111 muertes se produjeron tras la inyección de las vacunas contra el coronavirus y, como es natural, se atribuyen a cualquier otra causa o se describen como “repentinas” o “inexplicables”.

Sólo se registraron 5 muertes entre enero y marzo de 2021, cuando las tasas de vacunación aún eran bajas. Un total de 39 muertes se produjeron en el mes de julio y 34 en el de agosto, justo después de que los gobiernos y las empresas privadas impusieran los pasaportes sanitarios y la vacunación obligatoria en las empresas.

Los deportistas están experimentando la misma tendencia que los pilotos. Un seguimiento da cuenta de más de 300 incidentes médicos posteriores a la vacunación desde el 1 de enero hasta el 10 de diciembre (2). Se trata de atletas jóvenes y sanos que repentinamente, como en el caso reciente de Kun Agüero, se han desplomado en el campo de juego este año, o bien durante los entrenamientos. De ellos, 170 deportistas han acabado muriendo.

En Estados Unidos la Ley de Lesiones causadas por las vacunas de la infancia de 1986 concedió protección legal a las empresas farmacéuticas. Con inmunidad legal durante más de tres décadas, las multinacionales están exentas, como el rey emérito en España, de la responsabilidad legal cuando sus productos dañan a las personas.

Las farmacéuticas han trasladado esa exención de responsabilidad a todos los Estados del mundo, a cambio de suministrarles vacunas. Están por encima de la ley y cuentan con la complicidad de las grandes cadenas de comunicación para que guarden silencio.

(1) https://stevekirsch.substack.com/p/are-100-dead-us-airline-pilots-trying
(2) https://goodsciencing.com/covid/71-athletes-suffer-cardiac-arrest-26-die-after-covid-shot/

El 98 por cien de las cardiopatías en niños y adolescentes están causadas por las vacunas

El 98 por cien de las miocarditis en los niños y adolescentes está causado por la vacunación contra el coronavirus según un estudio en el que han participado decenas de médicos y científicos de varias universidades, hospitales infantiles y escuelas de medicina de Estados Unidos.

El estudio se publicó el lunes de la semana pasada en la revista “Circulation” de la Asociación Americana de Cardiología (1).

Los investigadores analizaron a 139 niños y adultos jóvenes con 140 episodios de miocarditis, de los cuales 49 se confirmaron y 91 fueron probables. La mayoría de los pacientes eran hombres (126) y la edad media era de 15,8 años.

La sospecha de miocarditis se produjo en 136 de los pacientes, lo que equivale al 98 por ciento de todos los casos de miocarditis. La inyección de Pfizer fue responsable de 131 (94 por cien) de estos casos, de los cuales 128 (92 por cien) ocurrieron después de la segunda dosis.

Los investigadores afirman en sus conclusiones que el síntoma más común fue el dolor torácico, que se produjo en el 99 por cien de los pacientes, y que 26 pacientes (19 por cien) fueron ingresados en cuidados intensivos debido a la enfermedad.

Hay que recordar lo que han venido sosteniendo al respecto los matasanos españoles que salen por la televisión. Primero que las vacunas eran seguras y no tenían efectos adversos. Después que las afecciones cardiacas no eran consecuencia de las vacunas. Luego que eran casos aislados. Finalmente que las miocarditis y las pericarditis eran afecciones leves y que los pacientes se recuperan rápidamente.

Todas y cada una de las secuencias del fraude se han ido desplomando. Las miocarditis y la pericarditis son afecciones extremadamente graves debido al papel vital que desempeña el corazón y al hecho de que el músculo cardíaco no puede regenerarse. Una miocarditis grave puede provocar un paro cardíaco y costar años de vida a una persona.

Según los datos oficiales de Reino Unido, publicados por la MHRA, hasta el 17 de noviembre se han notificado 686 casos de miocarditis y 578 casos de pericarditis como reacciones adversas a las vacunas. Son una parte de los 18.354 trastornos cardíacos notificados con 290 muertes.

Sin embargo, como en otros países, en Reino Unido sólo se registran una ínfama parte de los efectos adversos de las vacunas, que la MHRA calcula en un 10 por ciento de la cifra real. Por tanto, hay que multiplicar las cifras anteriores por 10 para obtener las cifras más probables.

El 29 del mes pasado la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA) reconoció que las afecciones cardíacas son un riesgo causado por las vacunas. La UKHSA ha publicado unas directrices clínicas para apoyar la detección y el tratamiento de los casos clínicos de miocarditis y pericarditis asociados a las vacunas, especialmente para los niños y las personas menores de 40 años (2).

La primera sección de la guía clínica afirma que un alto porcentaje de los niños ingresados en los hospitales padecen miocarditis.

A principios de septiembre el Comité Mixto de Vacunación e Inmunización (JCVI) no se atrevió a justificar la vacunación de los niños. La decisión del director médico de Inglaterra, Chris Whitty, y sus colegas de inyectar a los niños, y la decisión del gobierno de aplicarla, no tienen precedentes. Antes de esto, siempre se habían seguido los consejos del JCVI.

Se han sacado de la manga la “variante ómicron” para seguir intimidando y ampliando el radio de acción de las vacunas. El gobierno británico ofrecerá una segunda dosis a todos los niños mayores de 12 años, aunque las autoridades saben que los niños tienen muchas más probabilidades de sufrir miocarditis después de la segunda dosis, como confirma el nuevo estudio publicado por la Asociación Americana de Cardiología.

(1) https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIRCULATIONAHA.121.056583
(2) https://www.gov.uk/government/publications/myocarditis-and-pericarditis-after-covid-19-vaccination/myocarditis-and-pericarditis-after-covid-19-vaccination-guidance-for-healthcare-professionals

Un gobernador ruso propone vacunar a toda la población yendo casa por casa

El lunes, tras la reunión regional sobre la pandemia, el gobernador de Transbaikal no encontró nada mejor para acelerar la vacunación obligatoria que proponer el uso de métodos coercitivos, llegando incluso a marcar las zonas habitadas para vacunar a los vecinos yendo casa por casa.

Es mucho más “efectivo” así, con el ruido de botas. A pesar del eco mediático de la declaración, no se aprecian consecuencias políticas. Los riesgos de desestabilización de la sociedad rusa aumentan peligrosamente con la radicalización de los gobiernos regionales, a medida que crece el rechazo popular a las vacunas.

Alexander Ossipov, el gobernador de la región de Transbaikal, es un claro seguidor del culto a la gestión: la “eficacia” y el pragmatismo por encima de todo, especialmente de las personas afectadas. En la reunión sobre la pandemia, en presencia del representante regional del gobierno federal, que ni se inmutó, el gobernador hizo su propuesta, ante la ralentización del ritmo de vacunación voluntaria:

“Les pido que presten atención a mi decreto, que piensen en todos los medios que aseguren un buen ritmo de vacunación. Con Rospotrebnadzor podemos rodear los barrios y vacunar a todos por lista. Piensa en los métodos para convencerlos y coaccionarlos, de modo que podamos garantizar la salud de la población. Haz lo que quieras, de acuerdo con el centro federal […] Debemos tomar las medidas más radicales, incluso ir de puerta en puerta”.

En Rusia a la población le está quedando muy claro que, como en otros países, las tasas de mortalidad y hospitalización están aumentando proporcionalmente a las vacunas inyectadas.

En Rusia lo único que temen los gobernadores regionales es el ruido mediático. No porque les moleste, no porque les haga pensar, no, sino porque al Kremlin no le agrada tener a los periodistas encima, haciendo preguntas en vivo y en directo, que van a parar a los periódicos extranjeros y las redes sociales. Es molesto que las personas se enteren lo que dicen y hacen sus autoridades políticas.

Dicho y hecho. El periódico Kommersant recoge las declaraciones del gobernador que salen de una región remota empiezan a formar parte de los chascarrillos de Moscú y se vuelven contra el que las pronuncia, hasta que finalmente debe desmentirse a sí mismo. “No he pedido que se obligue a vacunar, ni que se rodeen los barrios”, dice entonces el gobiernador, que aclara sus propias palabras: “Lo que he pedido es que se dé a todo el mundo la posibilidad de poder vacunarse, incluso en casa”.

El gobernador Ossipov es otro bocazas parecido a Miguel Ángel Revilla. “Por la boca muere el pez”.

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