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Rusia destruye tres centros de mando yihadistas en Siria

El contralmirante ruso Vadim Kulit ha confirmado que tres centros de mando de Hayat Tahrir Al-Sham (antiguo Frente Al-Nosra o Al Qaeda) han sido destruidos durante una operación de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas.

“Las Fuerzas Aeroespaciales Rusas lanzaron ataques aéreos contra los centros de mando de la organización terrorista Frente Al-Nosra en Siria”, dijo Kulit el lunes.

La aviación rusa atacó las instalaciones, alcanzando un bastión de las unidades yihadistas y dos centros de mando responsables de organizar y llevar a cabo ataques contra las posiciones de las fuerzas regulares sirias y de infraestructura civil.

Kulit pidió a los yihadistas que se abstengan de emprender represalias y tomen el camino hacia una solución pacífica de la guerra.

Los aviones de Estados Unidos habían creado situaciones peligrosas en la región siria de Al-Tanf, donde el Pentágono tiene una base militar. “En las últimas 24 horas se han reportado en Siria nueve violaciones de los protocolos de eliminación de conflictos del 9 de diciembre de 2019 vinculados a vuelos de drones” de Estados Unidos, dijo Kulit.

Al mismo tiempo, la aviación siria atacó con misiles los cuarteles generales de los yihadistas en la zona rural de Idlib, destruyendo sus armas y municiones y eliminando a varios de ellos.

“En respuesta a los recientes ataques llevados a cabo por grupos terroristas contra sitios militares y puntos de nuestras fuerzas que operan en las cercanías de Hama e Idlib, unidades de nuestras fuerzas armadas, en cooperación con aviones de combate rusos, llevaron a cabo ataques con aviones y misiles contra el cuartel general de los terroristas afiliados a Ansar Al-Tawhid y Hayat Tahrir Al-Sham en la zona rural del sur de Idlib”, dice el Ministerio sirio de Defensa en un comunicado.

“Los ataques provocaron la destrucción completa de estos cuarteles, incluidas armas, equipos y municiones, y la muerte de un gran número de terroristas y sus dirigentes, incluidos Mahmud Sarmini y Mamduh Allush, de Hayat Tahrir Al-Sham, y Abu Rayan Mua y Abu Qasura Al-Gharbi de Ansar Al-Tawhid”, informa el Ministerio.

Una semana antes un escuadrón de aviones de combate rusos lanzó una serie de ataques coordinados contra los cuarteles generales vitales de grupos yihadistas armados en el campo de Idlib, en el noroeste de Siria. Los ataques destruyeron completamente seis cuarteles militares, incluidos equipos logísticos, armas y drones. Al menos 26 terroristas murieron y otros resultaron heridos tras estos ataques.

Rusia ha proporcionado asistencia militar al ejército regular sirio en las operaciones en curso. La ayuda rusa, que comenzó en septiembre de 2015 a petición oficial del gobierno sirio, ha demostrado ser eficaz a medida que los sirios continúan recuperando áreas clave de los restos del Califato Islámico y otras facciones yihadistas.

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El imperialismo arroja a sus lacayos yihadistas a la papelera

La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha sancionado a dos grupos yihadistas con base en Siria y a tres miembros de sus direcciones respectivas por “graves violaciones de los derechos humanos” contra personas que residen en la región de Afrin, en el norte de Siria (*).

También incluyen en la lista a una empresa de venta de automóviles propiedad del cabecilla de uno de los grupos yihadistas.

Forqat Al-Hamza (Brigada Hamza), que opera en el norte de Siria, es uno de los grupos sancionados. Ha estado implicado en secuestros, robo de propiedades y tortura. Hamza tiene cárceles donde custodia a los secuestrados durante largos períodos de tiempo.

El nombre de Hamza deriva de uno de los tíos de Mahoma, Hamza ibn Abd al-Muttalib, un guerrero famoso por su coraje en el combate.

Las víctimas de Hamza son secuestradas durante largos periodos de tiempo para pedir un rescate económico y, a menudo, sufren abusos sexuales por parte de los miembros del grupo.

Hamza y la Brigada Suleiman Shah son responsables, directa o indirectamente, de la comisión de graves violaciones de derechos humanos contra los pueblos kurdo y sirio.

Sayf Boulad es el dirigente de Hamza. Su nombre real es Seyf Polat y su rostro aparece en numerosos vídeos de propaganda producidos por el grupo.

Es un espía turco que primero formó parte de los “yihadistas moderados” del Ejército Libre de Siria, hasta que en 2013 pasó al Califato Islámico. Al año siguiente pasó a dirigir el Movimiento Hazzm, uno de los diversos tinglados la CIA en el norte de Siria y desde 2017 es el gobernador militar de facto de la ciudad fronteriza de Al-Bab.

Por su papel en Afrin, Sayf fue recibido personalmente por Erdogan.

Mientras Abu Bakr estaba al mando del Califato Islámico, Sayf Boulad fue acusado de agresiones contra la población local, incluido el secuestro de mujeres kurdas y brutales palizas a los secuestrados, que en ocasiones provocaron su muerte.

En 2020 reclutó a 500 miembros de Hamza para combatir en Nagorno-Karabaj en las filas del ejército azerí contra Armenia.

Los yihadistas son herramientas de usar y tirar. Dentro de un tiempo Estados Unidos sancionará también a las hordas fascistas que luchan en las filas del ejército ucraniano porque es el destino de los lacayos, que sólo tienen apoyo mientras son útiles. Primero se arman y luego se desarman.

Es inútil decir que este tipo de sanciones son ilegales desde el punto de vista del derecho internacional y que no se puede sancionar a una organización armada. Esas cosas no importan a nadie.

(*) https://abcnews.go.com/International/wireStory/us-imposes-sanctions-2-turkey-backed-syrian-militias-102347322

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China desaloja a Estados Unidos del Golfo Pérsico

Siete meses después de la primera cumbre de China con los países del Golfo, los intercambios entre la economía más grande del mundo y los países del Golfo (Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos) se han acelerado.

La próxima salida a bolsa del gigante chino de semillas Syngenta Group en Shanghái por 9.000 millones de dólares podría despertar la codicia de los inversores del Golfo. Se están llevando a cabo conversaciones para la venta de las acciones con la Autoridad de Inversiones de Abu Dhabi y el Fondo de Inversión Pública de Arabia saudí.

Las inversiones de las empresas del Golfo en China alcanzaron la modesta cifra de 5.300 millones de dólares, pero como porcentaje, el aumento superó el 1.000 por cien interanual.

El fondo soberano de Abu Dhabi, Mubadala, (280.000 millones de dólares) busca posibles inversiones en China. Las empresas chinas que han comenzado a instalarse en Dubai han aumentado un 24 por cien. Los saudíes consideran a China como un socio indispensable para el plan “Visión 2030” del príncipe heredero Mohammad Bin Salman, que tiene como objetivo modernizar Arabia saudí. Varias empresas chinas han ganado contratos para construir Neom, la ciudad futurista de acero y vidrio que el príncipe saudí se ha propuesto construir entre las montañas y el mar.

El mes pasado miles de empresarios y diplomáticos chinos llegaron a Riad para la reunión empresarial árabe-china más grande de la historia. El gobierno saudí dijo que se habían firmado memorandos de entendimiento por valor de más de 10.000 millones de dólares. Entre ellos hay uno de 5.600 millones que los saudíes firmaron para desarrollar automóviles con el fabricante chino de vehículos eléctricos Human Horizons.

Mientras tanto, en Abu Dhabi, la empresa de inteligencia artificial G42, presidida por el asesor de seguridad nacional Sheikh Tahnoon Bin Zayed Al Nahyan, identificó a China como un mercado principal para desplegar capital en el extranjero.

El comercio, principalmente del petróleo, sigue siendo clave para la relación entre China y el Golfo. Los flujos comerciales bilaterales entre Arabia saudí y China se dispararon a 117.000 millones de dólares el año pasado desde solo 834 millones de dólares hace 30 años. El comercio bilateral entre Emiratos Árabes Unidos y China se ha multiplicado casi por cien a 107.000 millones de dólares el año pasado, desde 1.150 millones de dólares en 1992.

“Seguimos buscando oportunidades prometedoras en toda Asia, en mercados que se alineen con nuestra estrategia a largo plazo”, dijo un portavoz de Mubadala.

Este comercio es la consecuencia lógica del creciente papel político de China. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Irán y Arabia saudí le debe mucho a Pekín.

Washington, que había anunciado su retirada de Oriente Medio, está dando marcha atrás, como explicamos rcientemente. Trata de negociar un nuevo acuerdo de seguridad con Arabia Saudí y, quizás, la apertura de relaciones diplomáticas con Israel. El general Michael E. Kurilla, advirtió en un reciente testimonio ante el Congreso contra los esfuerzos chinos para socavar la venta de armas estadounidenses. Kurilla dijo que las ventas militares chinas a la región aumentaron un 80 por cien durante la última década, en comparación con una disminución del 30 por cien en las ventas estadounidenses. Advirtió sobre una “carrera entre la integración con nuestros socios y la penetración china en la región”.

Esta disminución en las ventas de armas de Estados Unidos es una señal de la insatisfacción de los países del Golfo con el paraguas de seguridad de Estados Unidos, que no es nuevo. Según los jeques saudíes, Estados Unidos ha dejado de ser un socio fiable y eficaz. Los misiles y drones iraníes que cayeron sobre la infraestructura petrolera saudí en septiembre de 2019 cristalizaron ese descontento. Habiendo perdido la confianza, los saudíes pidieron a Washington algo parecido a un tratado que los convierta en miembros de la OTAN.

Los monarcas del Golfo dicen que no buscan reemplazar a Washington con Pekín. En contraste, también dicen que quieren un conjunto más amplio de alianzas mundiales.

En los últimos meses, Arabia saudí y otros productores de la OPEP se han resistido repetidamente a la presión de Estados Unidos para abrir los grifos, negándose a bajar los precios.

Emiratos Árabes Unidos dijo en un comunicado que espera que “el comercio con China continúe aumentando, como lo hace con otros socios económicos clave”.

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La brecha entre Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos se ensancha

Otro pilar de la situación en Oriente Medio, la alianza entre Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, está bajo tensión. En diciembre el príncipe heredero saudí, Mohammed Bin Salman, reunió a los periodistas saudíes en Riad para decirles que Emiratos Árabes Unidos, que había sido un aliado durante décadas, había apuñalado a Arabia saudí por la espalda.

El desacuerdo entre Bin Salman y Mohammed Bin Zayed se debe a la competencia entre ambos por asumir la dirección política y económica de Oriente Medio y por el control del mercado mundial del petróleo.

Bin Salman favorece una menor producción de petróleo, en línea con los niveles acordados por la OPEP, lo que mantiene el precio más elevado. Biden viajó a Arabia saudí para pedirle personalmente que aumentara la producción de petróleo para reducir los precios de la gasolina en Estados Unidos, lo que sería una ventaja para Biden en su campaña a las elecciones presidenciales del año que viene.

La reunión no produjo los resultados que buscaba Biden. Bin Salman se negó a aumentar la producción de petróleo. Es el protagonista más importante de la OPEP y eso lo ha trasladado el escenario político regional.

Emiratos está a favor de aumentar la producción de petróleo, lo que haría bajar los precios del petróleo, pero con un aumento de las ventas seguirían teniendo grandes beneficios. Esa estrategia está en línea con la de Estados Unidos.

Emiratos Árabes Unidos se ha convertido en un destino de inversiones y turismo para extranjeros adinerados, sobre todo los de los países occidentales. Los residentes disfrutan de un estilo de vida de primera clase y salarios comparables en un entorno cosmopolita.

No hace mucho tiempo, Arabia saudí ni siquiera ofrecía visados turísticos. Las mujeres tenían que estar cubiertas de los pies a cabeza y la “policía de la moda” deambulaba por las calles golpeando a las mujeres con bastones si no estaban debidamente cubiertas.

Bin Salman ha acabado con esas medidas anticuadas y está en proceso de convertir a Arabia saudí en un destino turístico, que incluye la nueva ciudad Neom y las nuevas aerolíneas saudíes, que rivalizarán con las emiratíes.

Un área que ha puesto a prueba la relación entre Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos es la Guerra de Yemen. Inicialmente ambos países presentaron un frente unido contra los rebeldes huthíes, pero las diferentes perspectivas sobre el Yemen de la posguerra han provocado una ruptura. Mientras Arabia saudí se presenta a sí misma como el custodio principal de la estabilidad de Yemen, Emiratos tienes ambiciones independientes en el sur, creando divisiones y enturbiando los esfuerzos de la coalición. Esta discordia ha complicado aún más llegar a un acuerdo de paz integral.

La competencia económica se ha convertido en otro catalizador. Ambos países aspiran a diversificar sus economías y reducir la dependencia del petróleo, lo que lleva a una mayor rivalidad en varios sectores como las finanzas, el turismo, el entretenimiento y la tecnología. Estas ambiciones ocasionalmente han acabado en rivalidades, creando fricciones entre ambos países.

En el ámbito de la energía, las tensiones también han aumentado recientemente. Surgieron desacuerdos dentro de la OPEP con respecto a los recortes de producción. Emiratos Árabes Unidos necesita exportar más petróleo para financiar sus proyectos económicos.

En 2017 estalló la crisis del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Mientras Arabia saudí encabezó el bloqueo contra Qatar, Emiratos tomó medidas para aislar a Qatar, acusándolo de apoyar el terrorismo. A medida que la dinámica regional ha evolucionado, Arabia saudí ha buscado la reconciliación, mientras que Emiratos se muestra indeciso.

Los enfoques divergentes hacia Siria, Irán y Egipto, entre otros, también han tensado la vieja alianza.

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Rusia e Irán se coordinan para expulsar a las tropas estadounidenses de Siria

Las tropas rusas e iraníes en Siria coordinan sus fuerzas para expulsar a las estadounidenses del país, según un alto funcionario militar estadounidense.

El militar ve señales de que “los comandantes militares rusos en Siria se han estado coordinando discretamente con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) en planes a largo plazo para presionar a Estados Unidos para que retire sus fuerzas” de Siria, escribe Al-Monitor (*).

“Hay una confluencia de intereses entre estos tres grupos, los iraníes, los rusos y los sirios. Veo evidencia de planificación a nivel operativo entre los dirigentes de la Fuerza Quds que operan en Siria [y] las fuerzas rusas que operan en Siria”, dice el oficial.

La coordinación ruso-iraní en Siria gira en torno a la “planificación colaborativa, la comprensión colaborativa y el intercambio de inteligencia [en] el nivel medio y superior” de ambos ejércitos.

Es “el mismo tipo de cosas que haríamos con nuestros socios cuando nos enfrentamos a algo que estamos tratando de lograr. Los vemos haciendo esto por su parte, mientras intentan pensar en cómo sincronizan las diferentes cosas que los diferentes ejércitos están haciendo para presionarnos”, añade.

En los últimos meses, Washington ha continuado fortaleciendo su ocupación en Siria, particularmente en los yacimientos petrolíferos del noreste del país. Recientemente han llegado a la provincia de Hasakah grandes envíos de cemento y equipo logístico estadounidense.

Los refuerzos han estado en marcha durante meses, especialmente tras el aumento en los ataques vinculados con Irán contra las bases estadounidenses en Siria este año. El Pentágono niega que las acciones de sus fuerzas en Siria tengan algo que ver con las operaciones rusas e iraníes.

En los últimos dos años, los ataques de grupos vinculados a Irán contra bases estadounidenses en Siria se han vuelto comunes. En particular, a principios de este año, las bases militares estadounidenses en Siria han experimentado un aumento significativo en la cantidad de ataques con drones y misiles.

En marzo uno de los ataques mató a un contratista militar estadounidense en una base en Hasakah. En respuesta, las tropas estadounidenses bombardearon Deir Ezzor, matando a varias personas, incluidos oficiales sirios y, posiblemente, también iraníes. Poco después de los ataques estadounidenses, se atacaron otras dos bases estadounidenses. Los ataques a Washington han disminuido desde los ataques a Deir Ezzor.

El general del ejército estadounidense Douglas Sims dijo recientemente que no veía ningún problema ni ninguna escalada preocupante en Siria. El mes pasado un documento filtrado del Pentágono reveló que Rusia e Irán acordaron establecer una sala de operaciones conjuntas en Siria para coordinar una campaña de presión contra el ejército estadounidense.

El 25 de marzo el periódico libanés Al-Ajbar informó de que existe una coordinación ruso-iraní no declarada para intensificar la lucha contra la presencia estadounidense en Siria, presionar a Estados Unidos y obligarlos a decidir retirarse de sus bases en el norte y el este del país.

(*) https://www.al-monitor.com/originals/2023/07/russia-iran-quietly-coordinating-syria-pressure-us-official-says

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En Siria detienen a varios oficiales de Wagner

Con las noticias ocurre lo mismo que con el resto de la información: cuando no se sabe nada, todo son hipótesis y el mundo se lanza a debatir, incluso encarnizadamente, con muy pocos datos.

Es lo que está ocurriendo. No hay apenas información sobre el Golpe de Estado de Wagner, pero abundan las conjeturas, unas más disparatadas que otras.

A partir de ahí, las elucubraciones suben de tono. Las hay para todos los gustos y procedentes de las fuentes más diversas.

Por ejemplo, los medios árabes aseguran que en Siria han sido detenidos varios oficiales de Wagner. “Miembros de los ejércitos sirio y ruso arrestaron a varios miembros de Wagner presentes en Siria”, según la cadena Sky. Las detenciones comenzaron en las horas posteriores al Golpe de Estado y se realizaron en distintas regiones del país.

Entre los detenidos por la policía militar rusa y la seguridad siria en la base militar de Hmeimim se encuentran un delegado de Wagner, así como tres coroneles.

Otros comandantes, así como reclutadores de Wagner, fueron detenidos en Damasco y en otras localidades.

Pero la principal conjetura en circulación es que el golpe es un montaje orquestado por el propio ejército ruso para engañar a la OTAN.

Esta hipótesis se apoya en noticias como una que lleva el sello del MI-6 británico y asegura que la entrada de las tropas de Wagner en Bielorrusia, cifrada en unos 6.000 soldados, está dirigida contra los planes conjuntos de Ucrania, Polonia y Lituania para desplegar cuerpos fronterizos en el oeste de Ucrania.

La inteligencia británica también dice que Bielorrusia está formando una nueva unidad militar de 30.000 ó 40.000 efectivos cuya tarea principal será presionar al ejército ucraniano de manera que no pueda desplazar fuerzas al frente sur, que es el eje principal de sus ataques.

El equipo militar de estas unidades se ha estado almacenando desde el año pasado en Bielorrusia.

El problema es que los informes confidenciales que el MI-6 lleva difundiendo desde el inicio de la guerra, ni son tales informes ni son tampoco confidenciales. Pero en medio de tal cúmulo de falsedades, algunos datos merecen ser tenidos en cuenta, y éste puede ser uno de ellos.

El plan de matar a Prigojin

Una tercera información procede de Shaun Walker, un periodista del Guardian y afirma que Lukashenko convenció a Putin de que no ejecutara a Prigojin. En una declaración, el presidente bielorruso dijo: “Le dije a Putin: ‘Sí, podríamos sacarlo [a Prigojin], eso no sería un problema. Si no funciona la primera opción, entonces [pasaríamos a] la segunda’”.

La segunda opción a la que se refería Lukashenko era la de ejecutar a Prigojin, a lo que él se oponía: “Le dije [a Putin]: ‘No hagas eso’”.

Según la agencia de noticias bielorrusa Belta, Lukashenko añade que si Putin hubiera decidido seguir adelante con la ejecución, las relaciones con Rusia hubieran empeorado.

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Estados Unidos pierde su mayor batalla en Siria hasta la fecha

La política sobre Siria de Biden ha sufrido su mayor revés hasta la fecha, reconoce la revista Newsweek, ya que la Liga Árabe ha dado la bienvenida de nuevo al presidente Bashar Al-Assad a pesar de la oposición de Estados Unidos a su gobierno (*).

Los diplomáticos sirios en Nueva York dicen que el regreso lleva consigo un mensaje para que Estados Unidos ponga fin a su actual presencia militar y a las sanciones.

“En cuanto a las repercusiones de estos acontecimientos en las dos cuestiones de la presencia militar ilegal de las fuerzas estadounidenses en partes del territorio de la República Árabe Siria y la imposición por parte de Estados Unidos de América de medidas coercitivas unilaterales sobre el pueblo sirio”, dicen los diplomáticos de Siria ante la ONU, “la posición de Siria sobre estas dos cuestiones es una posición de principios y firme basada en las disposiciones del derecho internacional y los principios y propósitos de la Carta de la ONU”.

Los diplomáticos sirios citaron el documento fundacional de la ONU para argumentar que “por un lado, afirma el respeto a la soberanía de los Estados y el no uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, y rechaza los crímenes de agresión y ocupación como la violación más seria y grave del derecho internacional, y, por otro, restringe la posibilidad de imponer sanciones al Consejo de Seguridad”.

“Las Naciones Unidas adoptan periódicamente varias resoluciones que afirman la ilegalidad de las medidas coercitivas unilaterales”, aseguran los diplomáticos, “subrayando sus efectos negativos sobre el disfrute de los derechos humanos y la consecución del desarrollo de los pueblos de los países objeto de las sanciones, y pidiendo su levantamiento”.

Estados Unidos no levantó las sanciones ni siquiera en febrero, cuando el país árabe fue sacudido por una devastador terremoto.

Los países árabes vuelven a abrir sus puertas a Siria

Sin embargo, Siria ha reanudado sus lazos diplomáticos con las potencias regionales. Cabe destacar la visita de Assad el año pasado a Emiratos, que supuso su primer viaje a otro Estado árabe desde el inicio de la guerra. Las conversaciones entre diplomáticos saudíes y sirios celebradas en marzo con la mediación de Rusia, semanas después de que Riad y Teherán llegaran a un acuerdo con la mediación de China para restablecer sus propios lazos, parecieron superar algunos obstáculos finales.

El ministro saudí de Asuntos Exteriores, Faisal bin Farhan Al Saud, se reunió con Assad el 18 de abril y la Liga Árabe anunció el regreso de Assad el 7 de mayo.

Damasco considera la rehabilitación diplomática como una victoria para Siria y otros países de la región. “La República Árabe Siria considera que las tendencias positivas y las interacciones que se están produciendo en la región redundan en beneficio de todos sus países y contribuyen a restablecer la seguridad y la estabilidad en la región, y permiten dirigir los esfuerzos y las capacidades para lograr el bienestar de su pueblo”, declaran los diplomáticos sirios ante la ONU. “Siria ha interactuado constructivamente con estos esfuerzos basándose en su creencia en el diálogo, la diplomacia y la acción conjunta, y en su afán por construir las mejores relaciones con otros países”.

En cuanto a la política estadounidense, las exigencias del gobierno sirio son dos. En el frente militar, los diplomáticos sirios ante la ONU declaran que “el gobierno de estadounidense debe abandonar sus políticas hostiles hacia Siria, empezar a retirar sus fuerzas del territorio sirio y dejar de apoyar a las milicias ilegales y a las entidades terroristas”.

“La crisis económica y la enorme inflación que sufren los estadounidenses exigen que dejen de malgastar el dinero de los contribuyentes en establecer bases militares ilegales en Siria con pretextos que se han demostrado falsos”, añaden los sirios, “como defender la seguridad nacional de Estados Unidos a miles de kilómetros de Washington”.

En cuanto a la situación económica de Siria, los diplomáticos afirman que “el gobierno estadounidense también debe iniciar el levantamiento inmediato de las medidas coercitivas impuestas a los sirios, que constituyen un castigo colectivo para ellos y el mayor obstáculo para mejorar las condiciones humanitarias y de vida, y proporcionar servicios básicos como electricidad, agua y atención sanitaria”.

Estados Unidos se cierra en banda

Washington, por su parte, ha expresado su oposición al levantamiento de las sanciones y la normalización de las relaciones con el gobierno de Damasco. El secretario de Estado, Antony Blinken, ha rechazado la vuelta de Siria al redil árabe. En una conferencia de prensa dijo que “no creemos que Siria merezca ser readmitida en la Liga Árabe”.

Los diputados estadounidenses han tratado de contrarrestar la creciente tendencia a normalizar las relaciones con Damasco, e incluso algunos han presentó una proyecto de ley contra la normalización que prohibe a cualquier organismo público reconocer el gobierno legítimo de Siria y refuerza las sanciones estadounidenses.

La influencia de Assad para conseguir la retirada de las fuerzas estadounidenses se ha fortalecido. A principios de mayo, poco más de una semana antes de que Siria recuperara su condición de miembro de la Liga Árabe, los principales diplomáticos de Egipto, Irak, Jordania, Arabia Saudí y Siria celebraron en Ammán su primera reunión desde el inicio de la guerra, en la que pidieron el fin de la injerencia extranjera y el restablecimiento del control gubernamental sobre toda Siria.

Moscú y Teherán, que han pedido reiteradamente la retirada inmediata de Estados Unidos, también han redoblado sus alianzas con Siria. Putin recibió a Assad en Moscú en marzo, días después del acuerdo Irán-Saudí mediado por China, y el presidente iraní, Ebrahim Raisi, realizó el primer viaje de este tipo a Damasco desde que comenzó la guerra, poco después de la reunión de ministros de Asuntos Exteriores árabes en Ammán.

Horas después del viaje de Raisi, la misión iraní ante la ONU declaró que “Siria ha entrado en una nueva era de estabilidad y autoridad”.

“Durante los últimos 12 años, Irán ha demostrado sistemáticamente que su relación con Siria no tiene altibajos, y ha sido eficaz para derrotar la política destructiva de Occidente y del Califato Islámico”, dijeron los diplomáticos iraníes. “Los recientes acontecimientos en los países árabes han indicado la corrección de la política de Irán, lo que finalmente ha hecho que estos países reconsideren sus políticas anteriores y vuelvan al camino correcto”.

Una declaración conjunta de Mijail Mizintsev y Hussein Makhlouf, los respectivos jefes del cuartel general conjunto de coordinación Rusia-Siria, afirmó que “sólo la retirada del contingente militar estadounidense y la transferencia de los campos de refugiados al control del gobierno sirio pueden garantizar el respeto de los derechos humanos y el pleno retorno de la población de los territorios que ocupan actualmente a una vida pacífica”.

Guerra, crisis económica y terremoto

La situación humanitaria en Siria se ha agravado como consecuencia de la guerra y la crisis económica. Para muchas personas las condiciones de vida se han deteriorado aún más después del devastador terremoto que sacudió a Turquía y Siria en febrero, matando a casi 60.000 personas en los dos países y causando estragos en las infraestructuras.

Los diplomáticos sirios afirman que el gobierno de Damasco está dispuesto a trabajar con cualquier país que se oponga a una intervención militar y económica no autorizada. “Las puertas de Siria seguirán abiertas para quienes crean en el diálogo, el derecho internacional y la Carta de la ONU”, dicen, “lejos de las políticas de intervención y los intentos de imponer dictados y matar de hambre a la gente para socavar sus opciones nacionales”.

(*) https://www.newsweek.com/biden-loses-his-biggest-syria-battle-yet-1800760

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Un yacimiento iraní de litio cambia la correlación de fuerzas en Oriente Medio

Irán ha descubierto un enorme yacimiento de litio en la provincia de Hamedan, al oeste del país. Un funcionario del Ministerio de Industria y Minas iraní afirma que se trata del mayor del mundo fuera de Sudamérica.

El litio se considera la “joya de la corona”, debido a su enorme valor e importancia en la producción de baterías para diversas industrias electrónicas, incluidos coches eléctricos, ordenadores portátiles, teléfonos móviles, paneles solares y drones, así como para el almacenamiento de energía.

El descubrimiento podría provocar un cambio en el equilibrio de poder regional y dar a Teherán una posición estratégica sin precedentes, asegura el diario israelí Maariv.

El poder militar de Irán y la reanudación de sus relaciones con los países árabes, entre ellos Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto, además de sus maniobras navales conjuntas, sobre todo con India y Pakistán, son una preocupación para Israel.

“Irán está reforzando sus relaciones estratégicas con Rusia, además de con China, así como sus estrechas relaciones con Indonesia, el país más grande del mundo islámico”, dice el diario.

“La situación económica y la influencia geopolítica de Irán deberían mejorar pronto, tras el descubrimiento de un enorme yacimiento de litio de 8,5 millones de toneladas”, añade.

La importancia del yacimiento no deriva sólo del hecho de que contenga “el 10 por cien de las reservas mundiales de oro blanco, que actualmente se estiman en 89 millones de toneladas, sino del descubrimiento, que puede salvar la economía iraní y anular ostensiblemente la eficacia de las sanciones que se le han impuesto. Se trata, pues, de un comodín ganador”, explica el diario israelí.

“Este descubrimiento podría tener un impacto significativo en los mercados mundiales de la energía y la minería, así como en las industrias mundiales de baterías y coches eléctricos. Todo ello debería provocar profundos cambios en la economía y la política mundiales, desplazando el centro de gravedad a Oriente Próximo”.

Un punto de inflexión en el mercado energético

Según el diario israelí, este descubrimiento supone oportunidades económicas y una enorme escasez de energía para el gobierno iraní.

“Aunque se desconoce la calidad y el coste de la extracción del litio, retener alrededor de una décima parte del consumo mundial de litio y controlar esta materia prima estratégica convertiría a Irán en un importante actor geopolítico en la política y la economía mundiales”.

“Es probable que no sólo refuerce considerablemente la influencia de Irán, sino que también supere la influencia de los Estados del Golfo, incluidos los principales productores de petróleo del mundo, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Esta situación corre el riesgo de cambiar el equilibrio de poder regional a favor de Teherán”.

El litio “reforzará la posición negociadora de Irán en el marco de diversas alianzas y acuerdos económicos y de seguridad, y alterará el equilibrio de poder entre los distintos actores de Oriente Próximo”.

Las minas de litio de Argentina, Bolivia y Chile representan el 58 por cien de los recursos mundiales. El yacimiento iraní es el segundo después del chileno, que contiene 9,2 millones de toneladas de litio.

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La ocupación emiratí-israelí de la isla yemení de la isla de Socotra

La transformación de la isla de Socotra, estratégicamente situada en Yemen, en un centro de inteligencia militar emiratí-israelí ha suscitado preocupación en el movimiento Ansarallah y sus aliados, aumentando significativamente las apuestas geopolíticas de la guerra de Yemen.

Situado frente a la costa meridional de Yemen, en el mar Arábigo, el archipiélago de Socotra se ha convertido en un foco de interés regional e internacional por su proximidad estratégica a una de las rutas marítimas más transitadas del mundo.

El 21 de junio de 2020, la isla yemení fue ocupada militarmente por el socio emiratí de Arabia Saudí en la coalición, que desde 1999 ha perseguido agresivamente una política de establecimiento y control de puertos en toda Asia Occidental y el Cuerno de África.

El archipiélago está formado por cuatro grandes islas: Socotra (3.796 km2), Abd al-Kuri (130,2 km2), Samhah (39,6 km2) y Darsah (7,5 km2), además de tres pequeños islotes.

Socotra, la mayor de las islas, está situada a 350 km al sur de la península arábiga y a 95 km de Somalia. Está rodeada por el golfo de Adén, el océano Índico y el mar Arábigo, y mira al Cuerno de África por el oeste. Cada año pasan por Socotra unos 20.000 buques, entre ellos el 9% del suministro mundial anual de petróleo.

La guerra contra Yemen

El asalto a Yemen se inició el 26 de marzo de 2015, en un anuncio del embajador saudí Adel al-Jubeir desde Washington DC, en el que afirmaba que una coalición de diez países, liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, emprendería acciones militares para restablecer el gobierno del presidente yemení Abdrabbuh Mansour Hadi.

Hadi había sido derrocado en protestas populares en 2014, tras perder la capital, Saná, a manos de las fuerzas conjuntas del movimiento Ansarallah y sus aliados en las fuerzas armadas del país. Con base en el norte de Yemen, el movimiento Ansarallah llevaba mucho tiempo abogando por una representación justa en el gobierno.

Con el respaldo de Estados Unidos, Arabia Saudí lanzó la «Operación Tormenta Decisiva» y comenzaron los ataques aéreos. Inicialmente se esperaba que durara sólo unas semanas o meses -y según el propio MbS, sólo «unos días»-, pero la guerra de Yemen ha entrado ya en su octavo año y ha adquirido una forma notablemente distinta de la que la coalición pretendía inicialmente.

Dos años después de iniciada la guerra, los emiratíes comenzaron a perseguir su propia agenda oculta de establecer un «autodenominado imperio marítimo» en Yemen, que se desviaba marcadamente de los objetivos de Riad. Para lograr este objetivo, Abu Dhabi trató de controlar la costa meridional del país y sus puertos y consiguió la ayuda de un apoderado local yemení llamado Movimiento del Sur.

El Movimiento del Sur estaba formado por tribus y grupos secesionistas que pretendían dividir Yemen siguiendo las antiguas líneas de partición de 1967-1990. Sin embargo, el movimiento tuvo que reestructurarse para adaptarse a las aspiraciones de Emiratos Árabes Unidos, y en 2017 se transformó en el Consejo de Transición del Sur (STC, por sus siglas en inglés).

La importancia de Socotra

La isla de Socotra se encuentra bajo la jurisdicción territorial del gobierno en el exilio de Hadi, que a día de hoy -a pesar de su ausencia física y de la sustitución de la «presidencia» por un Consejo de Liderazgo Presidencial (CLP) de 8 miembros, patrocinado por Arabia Saudí- sigue siendo el gobierno de Yemen reconocido internacionalmente.

Sin embargo el 30 de abril de 2018 Emiratos Árabes Unidos desplegó cientos de tropas con artillería y vehículos blindados en la isla, situada a 350 km del conflicto continental, sin coordinación previa con las autoridades yemeníes.

El Gobierno yemení, respaldado por Riad, condenó la agresión emiratí, respaldada por los isleños locales que protestaban contra la ocupación de su territorio. Los saudíes se vieron obligados a intervenir enviando tropas y entrenando a la población local para disuadir a Emiratos Árabes Unidos de apoderarse de la isla. Pero ese mismo año, el general emiratí Khalfan al-Mazrouei llegó a la isla de Socotra y desde entonces se le considera su gobernante de facto. Bajo su liderazgo, los emiratíes se ganaron la lealtad de las tribus locales recurriendo al soborno con el pretexto de la «ayuda humanitaria». Ofrecieron a los residentes de Socotra pasaportes emiratíes y les prometieron una mejor calidad de vida.

El STC se apodera de Socotra

En la mañana del 21 de junio de 2020, los separatistas del STC, apoyados por Emiratos Árabes Unidos, tomaron por la fuerza el control de Socotra y expulsaron a las fuerzas pro-Hadi, apoyadas por Arabia Saudí.

Los Emiratos Árabes Unidos habían estado planeando y preparando esta operación durante dos años, utilizando a sus apoderados yemeníes para hacerse con el control total del archipiélago de Socotra. Se izó la bandera emiratí en todo el territorio y las empresas de telecomunicaciones emiratíes sustituyeron a las yemeníes. En consecuencia, todas las llamadas telefónicas desde Socotra registran ahora redes telefónicas emiratíes.

Normalización de Emiratos Árabes Unidos con Israel

Tres meses después de la toma de Socotra, se firmaron en Washington DC los controvertidos Acuerdos de Abraham entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, junto con Bahréin, Marruecos y Sudán. Por parte árabe, Abu Dhabi lideró el impulso de normalización y rápidamente amplió sus lazos diplomáticos, militares y económicos con Tel Aviv.

Poco después de la firma de los Acuerdos de Abraham, comenzaron a aparecer informes e imágenes de «turistas» israelíes que visitaban Socotra. Sin embargo, según un informe de Al Mayadeen, los visitantes israelíes no eran turistas, sino expertos militares.

Isla de Abd al-Kuri

En febrero de 2023, Ansarallah hizo pública una declaración en la que condenaba el desalojo por parte de Emiratos Árabes Unidos de los residentes de Abd al-Kuri, la segunda isla más grande del archipiélago. El movimiento de resistencia acusó a Abu Dhabi de llevar a cabo una operación planeada desde hace tiempo para transformar Socotra en un centro militar y de inteligencia israelí-emiratí.

En febrero de 2023, Ansarallah hizo pública una declaración en la que condenaba el desalojo por parte de Emiratos Árabes Unidos de los residentes de Abd al-Kuri, la segunda isla más grande del archipiélago. El movimiento de resistencia acusó a Abu Dhabi de llevar a cabo una operación planeada desde hace tiempo para transformar Socotra en un centro militar y de inteligencia israelí-emiratí.

Estas acciones de Emiratos Árabes Unidos no son incidentes aislados. En otro episodio de 2022, Ansarallah acusó a Abu Dhabi de trasladar a pescadores de la pequeña isla de Perim (13 km2) a otras partes de la gobernación de Taiz. Varios meses después, las imágenes por satélite revelaron la construcción de una pista de aterrizaje de una base militar en la isla volcánica. Según los medios de comunicación, Perim está ahora vacía de sus habitantes originales.

La isla de Perim ha dividido históricamente el estrecho de Bab el-Mandeb en dos vías fluviales; quien controle la isla tiene una influencia estratégica sobre el estrecho. Aunque la declaración de Ansarallah sobre los designios emiratíes en Socotra no era totalmente nueva, levantó ampollas en todo el mundo árabe al confirmar la presencia militar y de inteligencia de Israel en esta isla yemení clave.

Las ambiciones marítimas de Emiratos Árabes Unidos

Muchos han cuestionado la motivación de Abu Dhabi para apoderarse de Socotra y arriesgar sus relaciones con Arabia Saudí y la vecina Omán (prácticamente rodeada de la noche a la mañana por puertos y bases emiratíes). Las acciones de Emiratos Árabes Unidos pueden atribuirse enteramente a la visión estratégica de su presidente Mohammed bin Zayed y a su deseo, ya no tan secreto, de establecer un imperio marítimo emiratí -desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo- mediante el control de las principales vías fluviales de la región.

La dependencia económica de los Emiratos Árabes Unidos de estas vías navegables es un claro motor de los planes de Mohammed bin Zayed: las reexportaciones de materias primas no petrolíferas representan casi la mitad de las exportaciones totales de Abu Dhabi. Por ello, la seguridad marítima es una prioridad absoluta en los cálculos de la política exterior del país.

Emiratos Árabes Unidos controla actualmente 12 puertos frente a la costa de Yemen, entre ellos Adén, Makha, Mukalla, Al-Dabba, Bir Ali, Belhaf, Rudum, Zoubab, Al-Khawkhah, Al-Khouba, Qena y Al-Nashima. El país también está construyendo un nuevo puerto en Al-Mahra que costará unos 100 millones de dólares.

Al controlar estos puertos y el estrecho de Bab el-Mandeb, Emiratos Árabes Unidos puede dominar una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, elevando su posición en el comercio mundial y regional a la de actor estratégico.

Además de su agresiva acumulación de puertos yemeníes, Emiratos Árabes Unidos también tiene una presencia significativa en el Cuerno de África, donde actualmente controla dos puertos en Eritrea y uno en Somalia. Anteriormente poseía un puerto en Yibuti, pero éste se convirtió en un punto de fricción territorial entre ambos países. El control de los Emiratos Árabes Unidos sobre estos puertos y su situación estratégica en la región le permiten proyectar su poder y ampliar su influencia en África Oriental.

¿Por qué Socotra es importante para Israel?

Emiratos Árabes Unidos e Israel comparten preocupaciones mutuas en materia de seguridad por el ascenso regional de Irán en la última década. La presencia naval de la República Islámica se está extendiendo a muchas nuevas vías fluviales, y sus actividades marítimas desde el Golfo Pérsico hasta el Mar Rojo alarman a ambas naciones. Dada la creciente reticencia de Washington a involucrar a sus fuerzas armadas en Asia Occidental, Mohammed bin Zayed recurrió al gigante militar de la región y principal rival iraní para que le ayudara a ejecutar su visión. A diferencia de Israel, ningún otro Estado de la región tiene la capacidad de conseguir el apoyo incondicional de Estados Unidos, ni la voluntad de desafiar arrogantemente el derecho internacional y la integridad territorial.

Abu Dhabi ha calculado que puede beneficiarse de la red de inteligencia y los sistemas de alerta temprana de Israel, sobre todo después de que sus ciudades fueran objeto de ataques sin precedentes de misiles y aviones no tripulados de Ansarallah en enero de 2022.

Para Tel Aviv, su presencia física en cualquier Estado árabe se percibe como una victoria, que se alinea con sus ambiciones de expansión regional. Al establecer una base en la isla de Abd al-Kuri, Israel puede reforzar su seguridad marítima: alrededor del 25% de su comercio pasa por el estrecho de Bab el-Mandeb. Otro objetivo del centro militar y de inteligencia israelí-emiratí podría ser recopilar datos o realizar actividades de espionaje en el sur de la Península Arábiga y el Cuerno de África.

Durante la guerra árabe-israelí de 1973, Yemen -en colaboración con Egipto- bloqueó el paso de barcos y petroleros israelíes al estratégico estrecho, lo que tuvo consecuencias desastrosas para Israel.

La táctica podría repetirse bajo el liderazgo del jefe de Ansarallah, Abdel Malak al-Houthi, ya que el movimiento considera a Israel uno de sus principales adversarios regionales. Aunque pueda parecer una posibilidad lejana, si la guerra concluye en el marco de los actuales esfuerzos de paz entre Riad y Sanaa y Ansarallah se hace con el control del sur de Yemen, el movimiento gozará de una ventaja inusitada para obstruir los envíos israelíes cada vez que Tel Aviv lance agresiones regionales. Cabe señalar que Ansarallah ya ha amenazado públicamente, en varias ocasiones, con atacar emplazamientos israelíes sensibles con sus nuevas capacidades de misiles.

Además, desde hace varios años existe una «guerra de barcos fantasma» entre Israel e Irán, con informes ocasionales de ataques a barcos iraníes o israelíes en estas vías fluviales. La presencia de Israel en la isla de Socotra podría proporcionarle una ventaja sobre Irán en su enfrentamiento por las vías fluviales y permitir a Tel Aviv contrarrestar a Ansarallah dentro del territorio yemení.

Las Fuerzas Marítimas Combinadas de la OTAN

Es importante señalar que no está confirmada la implicación de Estados Unidos en la colaboración y las acciones de Israel y los Emiratos en aguas yemeníes. Sin embargo, es cierto que EE.UU. ha sido un proveedor de seguridad marítima para las monarquías del Golfo Pérsico durante décadas, y sus Fuerzas Marítimas Combinadas (CMF) dirigidas por la OTAN han estado presentes en aguas de Asia Occidental desde 1983 -incluyendo la dirección de acciones hostiles contra Irak y Somalia.

La alianza CMF ha asumido la responsabilidad de la seguridad de cuatro masas de agua: El Mar Rojo, el Golfo Pérsico, el Mar Arábigo y el Golfo de Adén.

Pero con el rápido ascenso de China como competidor económico mundial, la política estadounidense pivotó más hacia el este, y Washington ha tratado de subcontratar sus políticas de seguridad en Asia Occidental a sus aliados regionales.

Así, el pasado diciembre, la CMF asignó el mando de su fuerza operativa en el Mar Rojo a la Armada egipcia, que tomó el relevo de las fuerzas navales estadounidenses. En este sentido, los Emiratos Árabes Unidos, respaldados por Israel, pueden ser otro de los candidatos a liderar una operación de seguridad naval en la región respaldada por la OTAN.

Implicaciones para Irán y Arabia Saudí

Es probable que cualquier expansión israelí alarme a Irán y viceversa, pudiendo provocar enfrentamientos directos o por delegación en diversos teatros regionales. Sin embargo, la presencia de los Emiratos Árabes Unidos -segundo socio comercial de Irán- en el sur de Yemen puede limitar las opciones de Teherán. A menos que Irán perciba una seria amenaza a su seguridad por parte de la nueva «alianza árabe-israelí», es poco probable que emprenda acciones significativas que puedan perjudicar sus relaciones comerciales con Abu Dhabi.

La guerra contra Yemen ha dañado gravemente la imagen de Arabia Saudí como potencia regional. Durante los últimos años, todas las principales ciudades saudíes han sido objeto de ataques con misiles y aviones no tripulados de Ansarallah, incluidas las principales infraestructuras petroleras del país.

Ha sido humillante para el Estado más rico y militarizado del Golfo Pérsico que la nación más pobre de Asia Occidental haya dejado al descubierto su vulnerabilidad. Por el contrario, los Emiratos Árabes Unidos hasta ahora sólo se han beneficiado de la guerra de Yemen y han ampliado su influencia en la región.

Recientemente se ha informado de un posible avance en las negociaciones entre Riad y Ansarallah, y los observadores esperan una pronta hoja de ruta para poner fin al conflicto durante el mes sagrado del Ramadán. Los obstáculos abundan: Los Emiratos Árabes Unidos están notablemente ausentes de las conversaciones, los separatistas yemeníes respaldados por los emiratíes -el STC- rechazan cualquier solución que no les deje el control del sur, y Estados Unidos ha intentado echar por tierra cualquier solución final que socave la influencia regional de Washington.

Liberar la isla

De todas las partes interesadas en la isla de Socotra, ninguna es en última instancia tan importante como las yemeníes, principalmente el STC, respaldado por los Emiratos Árabes Unidos, el PLC, respaldado por Arabia Saudí, y Ansarallah, respaldado por Irán.

En su aparición televisada más reciente, Abdel Malik al-Houthi, de Ansarallah, declaró: «Queremos derrotar la agresión, ya sea en las islas, en tierra o en el mar, y de cualquiera que viole nuestra independencia y la soberanía de nuestro país». A diferencia de otros líderes, las amenazas de al-Houthi suelen traducirse en hechos y Ansarallah no dudará en atacar las bases israelíes-emiratíes o apoderarse de sus barcos si continúa la agresión.

Ansarallah es actualmente el actor más fuerte en Yemen, ya que controla más del 80% del país en términos de densidad de población. Por otro lado, el PLC es el más vulnerable de los tres principales actores yemeníes, y el reciente acuerdo de acercamiento de Riad a Teherán ha debilitado aún más al grupo. Si se llega a un acuerdo entre Riad y Sanaa, el CLP tendrá una de dos opciones: entregar sus armas o fusionarse con las fuerzas armadas de Ansarallah.

En el otro lado del espectro, el STC, respaldado por Emiratos Árabes Unidos, está preocupado por las conversaciones de paz en curso y teme quedarse solo para luchar cara a cara con las fuerzas armadas alineadas con Ansarallah.

La cuestión ahora es si habrá un acuerdo de paz entre Arabia Saudí y Ansarallah que excluya a Emiratos Árabes Unidos y a sus apoderados yemeníes. Si eso ocurre, es casi seguro que las fuerzas armadas de Sanaa apuntarán con su artillería pesada contra los emiratíes y sus intereses yemeníes. Los saudíes ya habrán calculado este resultado mientras tratan de avanzar en un acuerdo con Ansarallah. En este caso, es poco probable que Riad acuda en ayuda de Abu Dhabi. Sus objetivos comunes en Yemen terminaron hace años.

Karim Shami https://thecradle.co/article-view/22904/tyranny-on-the-waters-the-uae-israeli-occupation-of-yemens-socotra-island

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Oriente Medio

Hezbolah estrecha relaciones con Rusia

Estados Unidos no ha evacuado Oriente Medio hace unos pocos días. Su pérdida de influencia coincide con su derrota y la de sus apéndices yihadistas en la Guerra de Siria y la presencia cada vez más ostensible de Rusia y China.

La alianza entre Hezbolah y Rusia se forjó en Siria, en su apoyo simultáneo al gobierno de Damasco. Cuando el país árabe cayó bajo las sanciones occidentales, tanto Hezbolah como Rusia levantaron una infraestructura económica capaz de sortearlas. Luego ese mismo entramado ha servido para sortear las que se han impuesto a Rusia desde el año pasado.

Naturalmente, la alianza entre ambos tuvo también un componente militar centrado en la Guerra de Siria y en el que participó el gobierno iraní, que entregaba dinero a la empresa rusa Promsyrioimport, que a su vez lo transferiría al Banco Central sirio, eludiendo así las sanciones estadounidenses contra Damasco.

Una parte de los fondos del Banco Central sirio llegaban a las arcas de Hezbolah y otras organizaciones, entre las que el Tesoro de Estados Unidos incluye a la organización palestina Hamas. En el centro de esta red estaban Mohamed Qasir, un dirigente de Hezbolah, y Mohamed Alchwiki, un sirio afincado en Rusia.

Además de Promsyrioimport, había otras sociedades rusas, como RPP, utilizadas por Rostam Ghashemi, un dirigente de la Guardia Revolucionaria iraní, para transferir millones de dólares.

Además del dinero, también el petróleo circulaba clandestinamente. La empresa pública Rosneft colaboró con la red a través de Zamanoil, que tiene su sede en Emiratos Árabes Unidos. Zamanoil enviaba grandes cantidades de petróleo iraní a empresas europeas para financiar a la resistencia que combatía en Siria. Los petroleros fantasma que entregaban crudo para Hezbolah (1) acabaron sirviendo para las exportaciones de petróleo ruso.

La colaboración entre Rusia y Hezbolah acabó siendo también diplomática. En marzo de 2021 Hezbolah envió una delegación a Moscú, que recibió una gran cobertura mediática (2). Fue la segunda visita oficial. La primera, que se había producido una década antes, fue mucho más clandestina.

Los representantes de Hezbolah pasaron tres días en Moscú, reuniéndose con diversos funcionarios rusos, entre ellos el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, representantes de la Duma Estatal y del Consejo de la Federación, así como con el embajador iraní en Rusia, Kazem Jalali. La delegación mantuvo una larga reunión con el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijail Bogdanov, que es también el representante especial del Kremlin en Oriente Próximo.

El entramado económico

En enero de este año el Tesoro estadounidense puso en la picota al economista libanés Hassan Mukalled. Le señaló como asesor financiero de Hezbolah. Dijo que, junto con Mohamed Qasir, era quien negociaba los acuerdos comerciales con Rusia.

Desde 2021 Mukalled acompaña a las delegaciones rusas que visitan Beirut y se ha reunido varias veces con el viceministro ruso Bogdanov. También ha participado en las negociaciones que llevaron a la empresa rusa Hydro Engineering and Construction a interesarse por la refinería de Zahrani, en una región del sur del Líbano controlada por Hezbolah, un proyecto valorado en 1.500 millones de dólares.

En un comunicado, Nasralá denunció que Estados Unidos estaba bloqueando la construcción de la refinería. “Si Hezbolah tomara las decisiones que corresponden al Estado libanés, la oferta rusa habría sido aceptada hace año y medio”, concluyó.

Hydro Engineering and Construction se creó en febrero de 2021, un mes antes de que la delegación de Hezbolah visitara Moscú. Está controlada al 100 por cien por el empresario ruso Andrei Metzger, que formó parte de la delegación que visitó Líbano en nombre del gobierno ruso.

Según parece la delegación discutió con el Banco Central libanés la compra por parte de Rusia de un banco en Líbano para facilitar las transferencias financieras.

La compra de armas

A finales de marzo de este año Moukalled y Qasir negociaron en Moscú la compra de armas para Hezbolah. Mukalled viajó a Rusia y se reunió no sólo con Bogdanov sino también con el viceministro de Defensa, Alexander Fomin.

Las dos reuniones se centraron en el fortalecimiento de las relaciones entre Líbano y Rusia, especialmente en lo que respecta a las inversiones rusas, aunque también incluyeron la posibilidad de establecimiento de vuelos directos entre ambos países.

La relación entre Rusia y Hezbolah afecta a numerosos ámbitos financieros, militares y energéticos, pero no todas las actividades de Rusia en Líbano están relacionadas con Hezbolah. Pero su alianza con Hezbolah ofrece a Rusia una forma fácil de ampliar su huella global en Líbano al tiempo que hace un favor al grupo (3).

(1) https://www.washingtonpost.com/politics/2022/12/08/russia-oil-sanctions-tankers-safety/ https://www.blackseanews.net/en/read/196973
(2) https://arabcenterdc.org/resource/hezbollah-in-moscow–russia-flexes-its-diplomatic-muscles/
(5) https://armenianweekly.com/2021/06/02/russias-interests-in-lebanon-fulfilling-a-middle-eastern-dream