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El gas qatarí no tiene muchas posibilidades de transitar por Siria

La caída de Damasco en poder de Al Qaeda esta dando lugar todo tipo de conjeturas, más o menos disparatadas, la mayor parte de las cuales tienen a Rusia como protagonista porque -según parece- Rusia tenía una serie de obligaciones especiales hacia el gobierno de Bashar Al Assad.

Es imposible hacerse eco de esas conjeturas, aunque hay una que llama la atención: Europa había preparado una trampa especial para Rusia en Siria. No se trata de seguridad, sino de intereses económicos, aunque Bruselas calculó mal al apostarlo todo por los qataríes.

El derrocamiento de Assad suponía la realización de su sueño de larga data para Europa: la construcción de gasoducto qatarí a través de Siria, que podría reemplazar completamente el gas ruso y librar al Viejo Mundo de la dependencia de Rusia.

El gas licuado estadounidense no alcanza, es demasiado caro y muchos países europeos todavía compran gas ruso a falta de cualquier otro.

La conjetura dice que Rusia va un paso por delante de los europeos y tomó medidas con antelación: si los qataríes emprenden la construcción de un gasoducto, tendrán que tratar con Arabia saudí e Irán, dos países que no tienen buenas relaciones con Qatar.

Rusia, por el contrario, ha establecido de antemano relaciones con Riad y Teherán, lo que le permitirá defender sus intereses económicos mediante acuerdos de suministro.

Pero hay que contar con la multitud de grupos y grupúsculos que han aflorado en Siria desde el 8 de diciembre, que se dividido el país en zonas de influencia y lucharán entre sí por el poder, naturalmente, pero también por sacar tajada del gasoducto.

Lo más probable es que algunos no permitan que Qatar instale un gasoducto a través del territorio sirio.

Si finalmente se emprende la obra, se trata de un recorrido largo y, aunque no haya obstáculos, la construcción durará muchos años. De modo que una solución momentánea a la crisis energética de Europa no va a ser rápida.

En Qatar tampoco las tienen todas consigo, después de la experiencia del NordStream, un gasoducto que costó miles de millones y que fue destruido antes de que el gas comenzara a circular. En la situación actual de Siria esa eventualidad es mucho más que una hipótesis. ¿Quién está dispuesto a pagar a esa factura?

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Turquía puede poner un pie en Siria igual que en Libia

Hace cien años el Imperio Otomano sucumbía a la Primera Guerra Mundial y de sus restos surgía una nueva República laica. Era un Estado formado alrededor de un ejército y rodeado de adversarios mucho más poderosos.

Turquía era una victima que durante la Segunda Guerra Mundial no quiso reproducir la experiencia poniéndose del lado del III Reich. Jugó mucho mejor sus bazas para evitar una segunda fragmentación del país. Se incorporó a la OTAN en cuanto tuvo la menor oportunidad y los golpes de Estado de sucedieron porque lo que la Alianza necesita son marionetas, gobiernos dóciles.

Si el ejército turco era un estado dentro del estado turco, la CIA desempeñaba el mismo papel dentro del ejército.

Fue una larga travesía del desierto frente a vecinos mucho más poderosos. La OTAN rearmó a un ejército turco que siempre estuvo muy estrechamente sometido a la Alianza porque era la primera lanza del imperialismo. La base área de Inçirlik siempre fue uno de los puntales más importantes de la OTAN frente al Pact de Varsovia y en 1962 la crisis de los misiles tuvo su origen en la instalación de misiles Jupiter en Turquía.

Pero si el Pacto de Varsovia era la preocupacion de la OTAN, a Turquía lo que le preocupaban eran otros vecinos, como Grecia, Irak o Irán, por ejemplo. La caída del Sha en 1979 y la larga guerra irano-irakí de los ochenta fueron balsámicas para Turquía.

Inmediatamente después también cayó el Pacto de Varsovia y la URSS, y la situación siguió mejorando. Turquía empezó a parecer un gigante regional al lado de sus vecinos. Parecía volver el viejo esplendor. Por primera vez a la Sublime Puerta (*) llegó en 2003 incluso Erdogán, un político al frente de un partido confesional, heredero de la Hermandad Musulmana.

Era necesario un político islamista, como Erdogan, para acabar con los restos del laicismo turco, del ejército y de la CIA. Cuando en 2016 los imperialistas trataron de dar un Golpe de Estado, ya era tarde.

Erdogan se centró en el desarrollo económico, e intentó entrar en la Unión Europea. Era tarde porque la islamofobia había cundido a Europa, lo mismo que luego le ocurrirá a ls rusofobia. Lo mismo que Putin, Erdogan también tuvo la suerte de no caer en el avispero de Bruselas. Fuera de a Unión Europea se vive mucho mejor.

La Turquía de Erdogan empezó a actuar por su cuenta como una potencia regional con importantes intereses en África y, muy especialmente, en Libia. El único vecino poderoso es Rusia, un país con el que ha mantenido relaciones cada vez más cómodas, aunque con una mano traiciona el Acuerdo de Astaná y con la otra se asocia a los Brics.

A pesar de la oposición de Estados Unidos e Israel, Erdogan ha reducido a los kurdos a su mínima expresión en el interior y ahora les persigue en el exterior, en sus propias madrigueras.

También ha construido una poderosa industria de guerra, como se vio en la reciente Guerra de Armenia, donde sus socios azerbayanos lograron una importante victoria.

Un cliente no es un amigo

Los “expertos” coinciden en destacar lo que parece una obviedad: que un bando pierde (Irán Rusia, Hezbollah) y el otro gana (Estados Unodos, Israel, Turquía). Sin embargo, el panorama no es tan simple porque los que han llegado a Damasco con el pulgar levantado no lo han hecho por los mismo motivos ni con los mismos objetivos.

Erdogan ha suministrado petróleo a Israel, pero un cliente no es un amigo; sus intereses no son los de los sionistas. Turquía e Israel tienen objetivos dispares que pueden llevar a ambos países a un enfrentamiento en el que pueden perder lo que acaban de ganar. Siria fue mas tiempo parte del Imperio Otomano que país independiente, algo que se puede decir con mucha más razón en el caso de Palestina. Turquía tiene tanto o más interés por Siria y Palestina que Israel.

Si controla Damasco, Erdogan puede lograr en Siria lo mismo que en Libia, desempeñando un papel protagonista en Oriente Medio, donde ya ejerce una enorme influencia sobre Azerbaiyán.

Lo mismo cabe decir de los distintos grupos armados que proliferan en Siria, donde los secuaces proturcos ya han comenzado a atacar a los kurdos en sus propios feudos, lo cual es algo que choca con la política de Estados Unidos e Israel. Netanyahu ya ha empezado a especular sobre la necesidad de ayudar a los kurdos a crear un Estado independiente en Siria… o quizá crear el Gran Israel, que sería el colmo de la colonización de Palestina.

Israel ha comenzado a destruir la infraestructura militar del antiguo ejército árabe sirio antes de que caiga en manos de los yihadistas y pueda volverse en su contra y en la de los kurdos.

Los objetivos respectivos de Turquía e Israel acabarán chocando. La diferencia es que Israel, apoyado militarmente por Washington, no es miembro de la OTAN. Turquia sí lo es. Por lo tanto, sería posible ver a Erdogan llamando a la OTAN para que les defienda… de Israel en aplicación del artículo 5 de los Estatutos.

(*) La Sublime Puerta se refiere a la entrada principal al Palacio de Topkapi, en Estambul, que era la sede del gobierno del Imperio Otomano. Simbolizaba el poder del sultán y la administración central del Imperio.

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El ejército israelí está construyendo bases militares en el centro de la Franja de Gaza

El ejército israelí está destruyendo cientos de edificios palestinos en el centro de la Franja de Gaza para construir bases militares, revela el New York Times basándose en análisis de imágenes de satélite. La zona controlada por las FDI en el corredor de Netzarim se extiende ahora a 18 kilómetros cuadrados.

Según el diario, el ejército israelí ha construido al menos 19 grandes bases en la región, además de decenas de instalaciones más pequeñas. Desde principios de septiembre se han construido o ampliado doce de estas bases. “Las instalaciones están pavimentadas y amuralladas, con alojamiento para soldados, vías de acceso y aparcamiento para vehículos blindados”, señala el New York Times.

El comandante Nadav Shoshani, portavoz del ejército israelí ante la prensa internacional, justifica la destrucción de determinados edificios explicando que “sirvieron como puestos de observación y escondites para los terroristas palestinos”.

Los ocupantes dicen que la expansión satisface sus necesidades operativas. Este aumento de la presencia militar marca un cambio significativo para Israel, que anteriormente evitaba mantener una presencia permanente en Gaza. El control del eje, que cruza Gaza desde la frontera israelí hasta el Mediterráneo, permite a Israel regular los movimientos en el enclave.

“El ejército ha ampliado su control sobre el territorio a ambos lados del eje, hasta una anchura de aproximadamente 4,3 kilómetros y una longitud idéntica, para facilitar el control de la zona”, explica el comandante Shoshani. El corredor norte de Gaza se extiende ahora a aproximadamente 56 kilómetros cuadrados, cubriendo ocho kilómetros desde la frontera hasta la costa.

Inicialmente diseñado como moneda de cambio para la liberación de rehenes, el corredor debía permitir el regreso de alrededor de un millón de habitantes de Gaza a sus hogares a cambio de la liberación de alrededor de un centenar de rehenes. Sin embargo, las negociaciones se han estancado.

En Siria, donde la aviación israelí ha bombardeado 350 objetivos, está ocurriendo lo mismo, tras la ocupación de los Altos del Golán, que Netanyahu quiere incorporar defintivamente a la soberanía israelí. Es una expansión militar imparable.

—https://www.i24news.tv/fr/actu/israel-en-guerre/artc-tsahal-a-construit-19-bases-dans-le-centre-de-la-bande-de-gaza-new-york-times

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Han acabado con el panarabismo y el socialismo árabe

El Partido Baaz nacido de las cenizas del colonialismo europeo ha reivindicado desde su creación en 1947, el panarabismo y asentado con más o menos incidencia en diversos países del norte de África (Egipto, Argelia, Sudán, Mauritania, Túnez y Libia) y Oriente medio (Jordania, Yemen, Palestina. Líbano, Irak, Siria).

El sirio Michel Aflaq fue uno de los principales teóricos del socialismo y nacionalismo árabe y fundador del Partido Baaz Árabe Socialista. Tomó fuerza en Siria, donde se le agregaron militantes de grupos socialistas, comunistas y nacionalistas y en Irak donde se implantó fuertemente en el ejército.

No hay que confundir el socialismo árabe con el europeo, las características son muy distintas, así como el europeo tiene sus orígenes en las luchas obreras, el árabe tiene sus orígenes en las luchas de liberación nacional.

Con el asesinato de Saddam Hussein tras la invasión euro-norteamericana de 2003, las fuerzas de ocupación ilegalizaron y proscribieron el Partido Baaz iraquí en junio de 2003, si bien siguió funcionando en casi todo el país de forma clandestina bajo la dirección de Izzat Ibrahim ad-Douri elegido secretario general del Partido Baaz el 3 de enero de 2007 y fallecido el 25 de octubre de 2020.

En Egipto Nasser se adhirió a los postulados del socialismo árabe, impulsando la intervención estatal en la economía, nacionalizando empresas de capitales británicos y franceses. Su sucesor Al-Sadat se desmarcó del llamado socialismo árabe y se alineó con Estados Unidos

En Yemen Abdullah al-Sallal abolió la monarquía de Yemen del Norte en nombre del panarabismo de Nasser.

En Libia, aunque la revolución y desarrollo posterior tuvo un cariz panafricanista, la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista tenía mucho en común con el Baaz.

Con la destrucción de Irak y el asesinato de Hussein, siguió la destrucción de Libia y el asesinato de Gaddafi y finalmente la destrucción de Siria han convertido estos países nuevamente en protectorados occidentales.

En relación a Siria, el 27 de febrero de 2012 realizó un referéndum para aprobar una nueva Constitución, y el artículo que indicaba que el Partido Baaz es “el principal partido de la sociedad y el Estado” fue retirado, en un intento de contentar a los agresores euro-norteamericanos, que de nada sirvió. La agresión ha perdurado hasta este mes de diciembre de 2024 en que se ha puesto punto final a los rescoldos del llamado socialismo árabe.

Con anterioridad, en Túnez, el golpe de estado contra el presidente Habib Burguiba, y el Partido Socialista Desturiano, similar al Baaz, en 1987 está relacionado con la continuada agresión occidental. En Sudán con el nombre de Partido del Congreso Nacional, tenía, al igual que Baaz, como base el panarabismo y el nacionalismo árabe, partido que fue prohibido y sus bienes confiscados tras el golpe militar de 29 de noviembre de 2019 junto con la prohibición a todos sus miembros participar en elecciones u ocupar cargos públicos durante diez años.

Podríamos decir que se ha vuelto al estado colonial del siglo XIX y principios del XX, mediante un neocolonialismo causante de más mortalidad que el anterior y un grado de destrucción económica que es una panacea para las empresas del Imperialismo S.A., pues los nuevos colonizadores no pertenecen a un país concreto, sino a los Consejos de Administración de los grandes fondos de inversión.

Socialmente, la destrucción ha sido todavía peor, se ha desintegrado por completo la sociedad, y la cultura occidental euro-norteamericana es la única existente en estas nuevas colonias.

Sirva como ejemplo, en mayo de 2004, a algo más de un año de la cruel invasión, el Banco Mundial aprobó un crédito, de 60 millones de dólares al gobierno títere de Irak para financiar el proyecto: “Irak: Emergency Textbook Provision Project” (*).

Este proyecto fue parte de un acuerdo marco firmado con los países invasores para la reforma del currículum, el cual busca “reformar y modernizar el sistema escolar iraquí”. El Banco Mundial reconoce que “tiene una experiencia considerable en apoyar proyectos de suministro de textos escolares a gran escala en contextos post-conflictos”. Entre las situaciones post-conflictos más recientes en las cuales ha intervenido el Banco Mundial se incluyen Timor-Oriental, Bosnia, Sierra Leona y Kosovo. Además, afirma el Banco Mundial que ha trabajado estrechamente con la UNESCO, UNICEF y USAID. 

En la sección dedicada a los beneficios de este proyecto, el Banco Mundial afirma que: “Los textos escolares son un factor básico para facilitar el aprendizaje. La entrega a tiempo de los textos escolares tendrá un efecto directo en la enseñanza y el aprendizaje. Una mejora visible en la condiciones de aprendizaje puede jugar un papel fundamental en la construcción de la confianza en el nuevo Ministerio de Educación y el nuevo Gobierno”.

Las bombas mataban los cuerpos, los nuevos amos, ahora pretenden matar los cerebros, y nosotros desde nuestra atalaya bien resguardada no tenemos suficientemente en cuenta esta nueva mortalidad. Todo un trabajo que tenemos por delante.

(*) https://documents.worldbank.org/en/publication/documents-reports/documentdetail/307831468772174026/iraq-emergency-textbook-provision-project

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Venganzas y asesinatos sectarios tras el triunfo yihadista en Siria

En toda Siria ha comenzado el “terrorismo respetable”. Los grupos yihadistas están llevando a cabo ejecuciones de civiles y soldados en medio del caos tras la caída del gobierno de Bashar Al Assnd.

El martes comenzó a circular un vídeo en las redes sociales que mostraba a miembros de HTS, la rama de Al Qaeda que ha tomado el poder de Damasco, llevando a cabo ejecuciones sobre el terreno de hombres desarmados en la aldea de Al Rabia, en la zona rural de Latakia.

Los yihadistas llamaron a los hombres “shabiha”, un término despectivo utilizado durante mucho tiempo para referirse a los soldados y civiles sirios favorables al gobierno de Bashar Al Assad.

La propia HTS ha informó de enfrentamientos en curso en Al Rabia, incluido el cerco de un grupo de oficiales en una granja fortificada en la aldea.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos asegura que el “Ejército Nacional Sirio”, respaldado por Turquía, llevó a cabo ejecuciones y atacó las propiedades de casi 30.000 familias kurdas en la ciudad de Manbij (*).

En los barrios de Nawaha y Al-Asadiya, militantes del referido “Ejército” quemaron casas de civiles, robaron sus pertenencias y ejecutaron al menos a tres personas, entre ellas una mujer.

El lunes militantes del Califato Islámico mataron a 54 soldados del ejército sirio que huían de un ataque del grupo terrorista en la provincia central de Homs.

Los merecnarios del Califato Islámico capturaron a varios que huían del servicio militar en el desierto durante el colapso del gobierno de Bashar Al Assad y ejecutaron a 54 de ellos en la región de Sujna en el desierto de Homs.

El martes también se produjo el asesinato del jeque Tawfiq Al Bhuti por un grupo de desconocidos. Era hijo del conocido erudito musulmán sunita Sheij Muhammad Saeed Ramadan Al Bhuti, quien fue asesinado junto con otras 40 personas en una mezquita en 2013 por miembros del Frente Al Nosra, ahora conocido como HTS.

El anciano Bhuti era un defensor del sufismo y un opositor de las interpretaciones salafistas del islam. Era un firme defensor del gobierno de Bashar Al Assad y se pronunció contra los grupos yihadistas que atacaron a civiles, policías y soldados sirios durante la guerra que comenzó en 2011.

(*) https://www.syriahr.com/en/351099/

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Ya nadie se acuerda de los que cortaban cabezas en Siria

El domingo un señor de la guerra, Abu Mohammed Al Jolani, apodo de Ahmed Hussein Al Shara, entró triunfalmente en Damasco al frente de sus huestes y, sorpresivamente, los medios de comunicación cambiaron sus diccionarios. Nada más llegar al gobierno, Al Qaeda ya no es lo todos creían que era. A partir de ahora todos se preguntan lo que va a ser.

La primera aparición en público del movimiento “Hayat Tahrir Al Sham”, que acaba de tomar el control de la capital siria, provocando escenas de júbilo, se remonta a 2012, bajo el nombre de “Frente Al Nosra para los Pueblos de Levante”, sin otro fin que evadir el listado de organizaciones terrorista en el que habían incluido a Al Qaeda. Pero en 2017 el FBI ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información que condujera a la captura de Al Jolani.

Hay una buena experiencia para saber lo que HTS puede llegar a ser en el futuro inmediato : durante años HTS (Hayat Tahrir Al Sham, Frente Al Nosra, Al Qaeda) ha gobernado en la provincia siria de Idlib. Habría que preguntarles a los vecinos de la zona.

En el gobierno de Idlib Al Jolani colocó a funcionarios como Abdul Rahim Attun, un “legislador de la sharia”, encargado de los decretos religiosos (fatwa), Zaid Al Attar de asuntos exteriores y “Abo Ahmed Hudud” de la seguridad, con el objetivo de liquidar a cualquier oponente.

Este invierno, la región de Alepo fue escenario de manifestaciones masivas, particularmente en la zona del “Escudo del Éufrates”. Las más importantes tuvieron lugar en la “rotonda del reloj”, en el centro de la ciudad, el 27 de febrero y después de las oraciones del viernes, el 1 de marzo.

A los medios se les ha olvidado contar aquellas movilizaciones. “Jolani no te queremos”, “Julani, agente, usted es el enemigo de nuestra revolución”, coreaban los manifestantes que llenaron las calles de Idlib y las páginas de las redes sociales. Querían liberar a los detenidos y presos de las cárceles de HTS.

En Idlib la norma eran las detenciones arbitrarias, el asesinato, las detenciones y el saqueo de un población hambrienta. Un grupo de juristas elaboró un expediente sobre las prisiones y torturas en los centros de detención de los mercenarios de HTS. En la mayoría de los presos liberados de la cárcel aparecieron rastros de las torturas padecidas.

En abril de 2021, en una entrevista con un periodista estadounidense, Al Jolani indicó que su movimiento no representaba ninguna amenaza para Estados Unidos ni para Europa y que debía ser eliminado de la lista de organizaciones terroristas.

El dirigente yihadista indicó que “su papel se limita a luchar contra el presidente sirio Bashar Al Assad y el Califato Islámico, que también controla una zona donde millones de sirios desplazados podrían convertirse en refugiados, lo que refleja intereses comunes con Estados Unidos y Occidente”.

“Esta región no representa una amenaza para la seguridad de Europa y Estados Unidos”, añadió. “No dijimos que queríamos pelear. He cortado mis relaciones con Al Qaeda. Incluso en el pasado mi grupo se opuso a llevar a cabo operaciones fuera de Siria”.

En 2012 Obama incluyó al Frente Al Nosra en su lista de organizaciones terroristas. La organización había cometido la mayoría de los atentados terroristas en Siria antes de la llegada del Califato Islámico.

HTS también está en la lista de organizaciones terroristas de la ONU. En 2013 la Casa Blanca calificó a Al Jolani de terrorista y ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información que condujera a su detención.

Al Jolani eligió al canal qatarí Al Jazeera, portavoz de la Hermandad Musulmana, para hablar de su lucha contra el gobierno de Bashar al-Assad. “Pronto alcanzaremos la victoria […] Es sólo cuestión de días”, afirmó entonces.

En Idlib HTS había tendido puentes hacia Turquía y las monarquías petroleras del Golfo. Con los funcionarios turcos y qataríes en buenas relaciones con los saudíes, el dirigente yihadista nunca tuvo que preocuparse.

Estados Unidos le ha perdonado. El dirigente terrorista ha hecho un magnífico trabajo en Siria, que debe ser recompensado con un cambio de etiquetas, otro más. Ya no es un terrorista sino un dirigente “pragmático”. Albares, el jardinero más fiel, también ha propuesto sacar a HTS del listado de organizaciones terroristas.

Los medios de comunicación ya no se quieren acordar de los que cortaban las cabezas en Siria.

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Estados Unidos e Israel reactivaron Al Qaeda para la ofensiva en Siria

Durante la presidencia de Obama, el gobierno de Estados Unidos inyectó en secreto miles de millones en una operación encubierta para derrocar al gobierno de Bashar Al Assad. El programa “Timber Sycamore” de la CIA, una de las operaciones más caras de la central, en su apogeo canalizó 100.000 dólares por militante sirio entrenado, muchos de los cuales acabarían luchando bajo la bandera de la CIA en facciones vinculadas a Al Qaeda.

El alcance del papel de Washington quedó revelado por documentos filtrados, que revelaron una sorprendente admisión del entonces subjefe de gabinete Jake Sullivan a Hillary Clinton en 2012: Al-Qaeda “está de nuestro lado en Siria”. El coordinador para Oriente Medio del Consejo de Seguridad Nacional, Brett McGurk, llamó más tarde a Idlib “el mayor refugio seguro de Al Qaeda desde el 11 de septiembre de 2001”.

En una audiencia de 2020 del Subcomité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Dana Stroul, a quien el gobierno de Biden convertiría en subsecretaria de Defensa para Oriente Medio, argumentó que “Rusia e Irán no tienen los recursos necesarios para estabilizar o reconstruir Siria”. Destacó que la ya tambaleante economía siria “continúa decayendo”, una situación empeorada por la crisis económica en Líbano y el régimen de sanciones impuesto por Estados Unidos.

Stroul continuó sugiriendo que “aquí tenemos una oportunidad”, abogando por un enfoque proactivo. Propuso que Estados Unidos comenzara a planificar cómo “aprovechar el próximo aumento de la violencia para reiniciar un proceso político”. Stroul continuó enfatizando que esta estrategia debería incluir un acercamiento de Estados Unidos a Turquía, manteniendo al mismo tiempo una postura firme en cuestiones políticas, sanciones y la retención de la ayuda a la reconstrucción.

El objetivo no ha cambiado: expulsar a Irán del territorio sirio y obligar a Damasco a renunciar a su alianza con Hezbollah. Esta pretensión es más que una estrategia, es una visión que apunta a remodelar el equilibrio de poder en la región a favor de los intereses israelíes y estadounidenses.

Tras la captura de Alepo por parte de HTS (Hayat Tahrir Al Sham), Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos aprovecharon la oportunidad para promover su visión de un nuevo Oriente Medio con precisión calculada, haciendo una oferta que toca el corazón de la lucha de Siria: el alivio de las sanciones a cambio de cortar los lazos con Irán, un viejo aliado.

A principios de este año, la coalición de cabilderos a favor del cambio de régimen, llamada Coalición Estadounidense para Siria, se reunió con funcionarios estadounidenses en Washington en su día anual de promoción, durante la cual abogaron por la financiación de grupos vinculados a Al Qaeda. El jefe de gabinete del senador republicano por Florida, Rick Scott, aseguró a los partidarios de la oposición siria que “los israelíes quieren que ustedes estén al mando”.

Los análistas proisraelíes, como el Instituto de Washington para la Política del Cercano Oriente, describen una Liga Árabe que ha cambiado su postura para apoyar a Damasco. Sin embargo, este apoyo viene con un objetivo calculado: promover un proyecto antiiraní que se alinee con los objetivos de Estados Unidos e Israel (1).

El objetivo principal es claro: una solución negociada en Siria que obligue al presidente Bashar al-Assad a romper relaciones con Irán y poner fin a las entregas de armas a Hezbollah.

En los últimos años, con la guerra en Siria estancada, los responsables de la política exterior occidental han tratado de cambiar por enésima vez el nombre de HTS. El renacimiento del dirigente de la organización, Abu Mohammad Al Jolani, fue el elemento central de la operación. Conocido por su uniforme militar, Al Jolani reapareció en la televisión estadounidense bajo una luz radicalmente diferente, vistiendo un traje y presentándose como un dirigente educado y formal (2).

En su análisis de HTS, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un grupo de expertos con sede en Washington, señaló lo siguiente: “Los mensajes de HTS han dejado en claro sus medidas de ‘sirianización’, sus campañas antiterroristas contra grupos islamistas transnacionales y sus esfuerzos por establecer una estructura de gobierno en el norte de Idlib. Este mensaje persistente y la falta de operaciones militares fuera de las áreas controladas por HTS indican que el grupo continuará posicionándose como una fuerza dirigente relativamente moderada en Siria con el objetivo de recibir ayuda, recursos y posiblemente reconocimiento internacional”.

James Jeffrey, antiguo embajador de Estados Unidos y representante especial en tiempos del anterior gobierno de Trump, describió a HTS como “un activo” para la estrategia de Estados Unidos en Idlib (3).

La nueva cara de HTS ha surgido a pesar de los informes condenatorios sobre torturas y violaciones de los derechos humanos, y el grupo incluso ha atacado a periodistas en Idlib que simpatizan con su causa. Un informe de la ONU de 2020 nubló aún más el panorama, señalando que todas las facciones importantes en Siria, incluido HTS, han recurrido a niños soldados para engrosar sus filas.

Si bien Estados Unidos se distancia públicamente de cualquier participación directa en la última escalada en Siria, la realidad es más compleja. Al apoyar abiertamente a grupos oficialmente designados como organizaciones terroristas, se exponen a graves inconvenientes que Washington prefiere evitar.

(1) https://www.csis.org/analysis/syrian-rebels-surprise-offensive-highlights-assad-regimes-weakness
(2) https://www.facebook.com/PBSAmerica/videos/the-jihadist/840556423322986/
(3) https://www.pbs.org/wgbh/frontline/article/abu-mohammad-al-jolani-interview-hayat-tahrir-al-sham-syria-al-qaeda/

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La bandera negra ondea sobre Damasco

El grupo yihadista que derrocó a Bashar Al Assad se encuentra actualmente en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado. Este mismo grupo está en la lista de organizaciones terroristas de la ONU. El cabecilla, Abu Mohammad Al Jolani, tiene una recompensa del gobierno estadounidense por valor de diez millones de dólares. Esa información no se ha hecho pública porque los medios no quieren que el pueblo estadounidense sepa que Washington acaba de ayudar a instalar un régimen terrorista en Oriente Medio. Sin embargo, eso es lo que realmente sucede.

Incluso es peor de lo que parece porque, en última instancia, la campaña siria, que ha durado 13 años, en realidad no tiene como objetivo a Siria, sino a Irán. Siria es sólo el último obstáculo en el camino hacia Teherán, la guinda del pastel. Al eliminar a Irán, Israel ocupará la “cabeza de puente” en Oriente Medio y se establecerá como potencia hegemónica en la región.

Mientras tanto, el Tío Sam consigue acceso a los gasoductos que ha codiciado durante más de veinte años, corredores que transportarán gas desde Qatar al Mediterráneo y luego a los mercados europeos. El gas será suministrado por un títere de Estados Unidos, operado por empresas petroleras occidentales, vendido en dólares estadounidenses y utilizado para mantener un dominio absoluto sobre la política europea. Al mismo tiempo, todos los demás competidores serán sancionados, saboteados o completamente excluidos.

La mayoría de la gente desconoce hasta qué punto el gasoducto ha determinado los acontecimientos en Siria, convirtiendo a ese país en blanco de la agresión estadounidense. Pero desde 1949 hasta la actualidad, los servicios de inteligencia estadounidenses han intentado repetidamente derrocar al jefe del gobierno sirio para supervisar y controlar un oleoducto transárabe destinado a conectar los campos petrolíferos de Arabia Saudita con los puertos del Líbano a través de Siria.

El gasoducto transárabe

La CIA inició su interferencia activa en Siria en 1949, apenas un año después de la creación de la agencia. Los patriotas sirios declararon la guerra a los nazis, expulsaron a los gobernantes coloniales franceses de Vichy y establecieron una frágil democracia secular basada en el modelo estadounidense. Pero en marzo de 1949 el presidente democráticamente elegido de Siria, Shukri Al Quwatli, dudó en aprobar el oleoducto transárabe, un proyecto estadounidense destinado a conectar los campos petrolíferos de Arabia saudí con los puertos de Líbano a través de Siria. En su libro ‘Legacy of Ashes’, el historiador de la CIA Tim Weiner relata que en represalia por la falta de entusiasmo de Al Quwatli por el oleoducto estadounidense, la CIA dio un golpe de estado para reemplazarle por un dictador seleccionado por ellos, un delincuente convicto llamado Husni Al Zaim, que apenas tuvo tiempo de disolver el parlamento y aprobar el oleoducto estadounidense antes de que sus compatriotas lo acusaran, cuatro meses y medio después de comenzar su reinado.

La larga historia de las operaciones encubiertas de Washington contra Siria está bien documentada. Estados Unidos decidió hacer “lo que fuera necesario” para derrocar al régimen y lo reemplazó por un lacayo complaciente.

La guerra contra Bashar Al Assad no comenzó con las protestas civiles pacíficas de la Primavera Árabe en 2011. Más bien, comenzó en 2000, cuando Qatar propuso construir un gasoducto de 1.500 kilómetros y valorado en 10.000 millones de dólares a través de Arabia saudí, Jordania, Siria y Turquía. Qatar comparte con Irán el campo de gas South Pars/North Dome, el depósito de gas natural más rico del mundo. El embargo comercial internacional prohibía hasta hace poco a Irán vender gas en el extranjero. Mientras tanto, el gas de Qatar sólo puede llegar a los mercados europeos si se licua y se envía por mar, una ruta que limita los volúmenes y aumenta significativamente los costes. El gasoducto propuesto habría vinculado directamente a Qatar con los mercados energéticos europeos a través de terminales de distribución en Turquía, que se habrían embolsado importantes derechos de tránsito. El gasoducto Qatar-Turquía daría a los reinos suníes del Golfo Pérsico un dominio decisivo sobre los mercados mundiales de gas natural y fortalecería a Qatar, el aliado más cercano de Estados Unidos en el mundo árabe. Qatar alberga dos enormes bases militares estadounidenses y el cuartel general del Comando Central de Estados Unidos para Oriente Medio.

Es la razón por la que Siria desempeña un papel tan importante en los planes geopolíticos de Estados Unidos para controlar recursos cruciales para preservar el dominio del dólar y contener el explosivo crecimiento económico de China. Estados Unidos está decidido a controlar los vastos recursos de Oriente Medio para mantener su hegemonía en el mundo.

Al aprobar un ‘gasoducto islámico’ aprobado por Rusia que conectaría la parte iraní del yacimiento de gas con los puertos de Siria y Líbano, Assad enfureció aún más a los monarcas del Golfo. Aquel gasoducto convertiría al Irán chiita, y no al Qatar suní, en el principal proveedor del mercado energético europeo y aumentaría significativamente la influencia de Teherán en Oriente Medio y en todo el mundo. Israel también estaba decidido a frustrar el oleoducto islámico, que enriquecería a Irán y Siria, contribuyendo así a la prosperidad de sus representantes, Hezbollah y Hamas.

Los cables e informes secretos de las agencias de inteligencia estadounidenses, sauditas e israelíes indican que tan pronto como Assad rechazó el gasoducto de Qatar, los planificadores militares y de inteligencia rápidamente alcanzaron un consenso para fomentar un levantamiento sunita en Siria para derrocar al poco cooperativo Bashar Al Assad y finalizar el enlace gasístico entre Qatar y Turquía.

En 2009 poco después de que Bashar Assad rechazara el gasoducto de Qatar, la CIA comenzó a financiar grupos de oposición en Siria. Eso ocurrió mucho antes del levantamiento contra Assad desencadenado por la Primavera Árabe.

Al validar el “gasoducto islámico”, Assad quedó malparado. Washington nunca permitiría que tal escenario se hiciera realidad. Estados Unidos estaba comprometido a controlar los recursos críticos de Oriente Medio en un esfuerzo por contener a China y mantener su control cada vez más incierto sobre los asuntos mundiales.

Los Acuerdos de Abraham

Los Acuerdos de Abraham forman parte de esa estrategia, al normalizar las relaciones entre Israel y sus vecinos islámicos (principalmente Arabia saudí, con el fin de crear un corredor económico que favorezca el transporte rápido de productos manufacturados) y la integración económica de la región como principal vector de su primacía sobre el resto del mundo. Eso no significa que las ambiciones de Israel de dominar Oriente Medio no hayan sido la fuerza impulsora de la guerra. Así ha sido en Siria y el derrocamiento de Assad, pero otras consideraciones, de naturaleza geopolítica, también influyeron.

Por eso Estados Unidos quería establecer un gobierno más receptivo a los intereses de Washington. Sin embargo, es difícil entender cómo se supone que funciona todo esto. Assad se ha ido y Al Qaeda ha ganado. Lo sabemos. ¿Y ahora qué pasa?

No puedo imaginar que los jóvenes reclutas que pasaron los últimos diez años de sus vidas atravesando el desierto en vehículos 4×4 y haciendo volar todo lo que se mueve sepan cómo dirigir un gobierno. Entonces, ¿quién gestionará las agencias, pagará a los empleados y realizará las tareas administrativas cotidianas que se esperan de cualquier gobierno? ¿Quién administrará las escuelas, reparará las carreteras e implementará la vigilancia callejera? Por supuesto, tal vez el Sr. al-Jawlani tenga talentos ocultos y milagrosamente esté a la altura de las circunstancias garantizando que las agencias funcionen sin problemas y los trenes lleguen a tiempo, pero este escenario parece extremadamente improbable. Lo que es más, los arquitectos de este terrible fiasco planearon hundir el país y su tambaleante economía, intensificar considerablemente el sufrimiento de los ciudadanos comunes y corrientes, aumentar el descontento de la población hasta que el nuevo régimen sea sometido a un derrocamiento brutal.

Quizás no. Los militantes suníes del HTS tienen sólo una pequeña posibilidad de satisfacer las necesidades de la población y guiarla hacia un futuro próspero y seguro. Pero todos sabemos que eso no sucederá. Este régimen es simplemente una herramienta en manos de intereses extranjeros deseosos de capturar la mayor cantidad posible de riqueza natural de Siria, eliminando al mismo tiempo una amenaza potencial a la continua expansión de Israel. En resumen, los neoconservadores que fomentaron esta malvada estrategia lo hicieron sin la más mínima preocupación por la seguridad o el bienestar de los 23 millones de personas que actualmente viven en Siria. Sus vidas no importan.

Para Washington y Tel Aviv lo que importa es tener un ejército de respaldo listo para cumplir sus órdenes en la próxima guerra contra Irán. Por eso Estados Unidos y Turquía utilizan mercenarios que harán lo que les digan a cambio de buenos salarios. A HTS se le paga por sus servicios, que incluyen ataques contra Irán y Hezbollah. Por lo tanto, no es un experimento con nuevas formas de gobierno. HTS no busca gobernar en lo más mínimo. Siria es sólo la base operativa para el despliegue de ataques contra Irán y Hezbollah. Eso es todo. Para eso les pagan, para luchar en la guerra.

Se trata de geografía, gas, dólares e Israel y, de estos cuatro factores, Israel ocupa el lugar predominante.

—Mike Whitney https://www.unz.com/mwhitney/black-flag-over-damascus/

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La lección de Siria: en la guerra rige la ley del más fuerte

Las grandes tragedias que se abaten catastróficamente sobre los pueblos tienen una dolorosa virtud: mostrar descarnadamente la realidad de todos los actores.

Ahora el pueblo sirio está viviendo el duro hachazo perpetrado por el imperialismo sionista utilizando a supuestos yihadistas, en realidad bandas de mercenarios de diferente pelaje. Actúan a sus órdenes, por procuración, en Chechenia, el Sahel, Iraq, Libia, también en Ucrania; y culminan ahora en Siria el trabajo sucio iniciado en 2011.

Invasiones y golpes de Estado en la ‘guerra contra el terrorismo’

Siria es el último episodio de una estrategia iniciada el 11 de septiembre de 2001, con el espectacular auto-atentado – hoy se puede calificar así con todo rigor – de las Torres Gemelas en Nueva York, y del Pentágono, con el que se iniciaba la “guerra contra el terrorismo”. Pero como el “terrorismo” estaba por todas partes y, de hecho, aparecía oportunamente en París, Bruselas, Madrid o Barcelona, se pusieron en marcha en los países de la OTAN y sus satélites Estrategias de Seguridad Nacional dirigidas fundamentalmente contra “enemigos internos”, junto a un considerable endurecimiento de la legislación represiva “antiterrorista”.

En el exterior, la diana estaba puesta claramente en países árabes y musulmanes. El enemigo declarado era Al Qaeda, pero sorprendentemente organizaciones similares con diferentes nombres reaparecían en diferentes países, siempre atacando a gobiernos u organizaciones opuestas al imperialismo. El disfraz de yihadistas no cubría del todo las vergüenzas: su alianza con Israel y la ausencia de apoyo a la liberación de Palestina era incompatible con el ideario mínimo de cualquier organización árabe o musulmana.

La identificación de esos yihadistas con los intereses del imperialismo, no fue óbice para que organizaciones que se decían de izquierda los calificaran de “rebeldes” que “luchaban contra el gobierno opresor”. Y eso sucedió incluso cuando, como ocurrió en Libia en 2011, la OTAN acudía en su ayuda para aniquilar el país que concentraba las esperanzas de los pueblos de África de sacudirse el colonialismo y el imperialismo.

Los planes del imperialismo chocaron contra obstáculos imprevistos

El general Wesley Clark lo explicó con toda claridad en una intervención pública en 2007. El mismo 11S de 2001 recibió la orden: EE.UU debía invadir siete países (Iraq, Libia, Siria, Líbano, Somalia, Sudán e Irán) en cinco años. Cuando preguntó a sus jefes por qué se debía empezar por Iraq, si es que había alguna relación entre Sadam Husein y Al Qaeda, la respuesta fue que no, que se trataba del petróleo.

Esa estrategia funcionó en Iraq (2003) y en Libia (2011). Iraq estaba exhausto tras la guerra fratricida con Irán (alimentada por EE.UU) y después de 12 años de brutal embargo. En 2003, Rusia y China, si bien no participaron en la ocupación, cometieron la ignominia de votar a favor de la Resolución de la ONU que legalizaba la ocupación de Iraq.

En 2011, ante el ataque y destrucción de Libia por la OTAN, tanto Rusia como China – países con estrechas relaciones políticas y comerciales con el gobierno de Trípoli – se abstuvieron en la votación de la Resolución del Consejo de Seguridad que amparaba los bombardeos de la Alianza Atlántica, sin hacer uso de su derecho de veto.

Después llegó el turno de Siria y Rusia empezó a cambiar su posición. En 2015 vetó las Resoluciones que culpabilizaban falsamente al gobierno sirio de diferentes hechos (uso de armas químicas, etc.) y que pretendían justificar una intervención militar abierta. Hacía años ya que había presencia encubierta de tropas de EE.UU, Francia y Gran Bretaña, que ocupaban zonas petrolíferas y actuaban de consuno con el Daesh. También Israel tenía instalados hospitales en la frontera donde se atendía a los heridos yihadistas.

A partir de septiembre de 2015, Rusia, a petición del gobierno sirio, interviene militarmente contra los invasores. Para dar una idea de la envergadura de la ayuda militar, según el gobierno ruso, se enviaron alrededor de 63.000 militares a Siria, la Fuerza Aérea rusa realizó más de 39.000 incursiones, en las que abatieron a más de 86.000 insurgentes y destruyeron 121.466 objetivos terroristas. Se instaló en la provincia de Latakia una segunda base militar rusa; la de Tartus procedía de la época de la URSS.

Otros hechos militares y políticos iban a marcar profundamente el futuro. Sobre la base de las victorias militares de 2.000 y 2.006 de Hezbollah sobre Israel, las primeras de un grupo armado árabe sobre la entidad sionista, y la estrecha colaboración entre el general iraní Qasem Suleimani y Hasan Nasrallah se crea el Eje de la Resistencia. Se configura como un movimiento estrictamente político, anti sionista y antiimperialista – por encima de diferencias religiosas, étnicas o nacionales –, que reconoce su centro motor en la liberación de Palestina. Además de su definición política y de la unidad que sobre ella ha sido capaz de forjar, el componente fundamental es la fe en la Victoria y la constatación de que la lucha armada es la única opción.

Este movimiento, del que formaba parte Siria junto a la Resistencia palestina, la libanesa, de Yemen, Irán e Iraq, se convirtió en el catalizador de la lucha contra el sio- imperialismo en toda la región, especialmente a partir del 7 de octubre de 2023.

No incluimos en este análisis el otro gran elemento que surge en estos años, la creación de los BRICS, porque CNC no comparte las valoraciones de ciertos analistas políticos y organizaciones de izquierda que parecen depositar en esta alianza que, hoy por hoy, no pasa de ser una asociación económica, las esperanzas de salvación de la humanidad. El pueblo palestino, el libanés y ahora el sirio, han podido comprobar que ni el genocidio más brutal ha suscitado en los BRICS, siquiera la decisión de ruptura de relaciones con los perpetradores; tampoco ante la invasión de Siria por las fuerzas más salvajes y retrógradas apoyadas por EE.UU, Israel y Turquía, se ha convocado al Consejo de Seguridad de la ONU.

Las contradicciones internas y la infiltración del enemigo

Desde la caída de la URSS, cualquier vestigio de respeto a los principios del derecho internacional o a los tratados, ha desaparecido. Es evidente que el único límite al orden internacional “basado en reglas”, las reglas del imperialismo, es la fuerza o la amenaza de usarla. Pero hay elementos importantes que hacen que fuerzas muy inferiores desde el punto de vista militar derroten a ejércitos poderosos. La larga historia de las revoluciones populares, de las guerras de liberación o la derrota de la Alemania nazi por la URSS y la resistencias antifascistas de los diferentes países europeos, lo acreditan. Y es que la maquinaria de guerra, que es capaz de destruir masivamente desde lejos, puede desmoronarse frente al valor y la determinación de quienes han decidido, junto a su liderazgo, que la muerte vale la pena cuando se lucha por la dignidad y la justicia.

Es la falta de este último elemento en el que confluyen la formación técnica militar, la conciencia política y el coraje, lo que parece haber influido decisivamente, junto a la traición de los jefes militares, en el desmoronamiento y la rápida retirada de las fuerzas regulares sirias. Las batallas de años anteriores fueron libradas fundamentalmente por Hezbollah – que perdió allí centenares de combatientes y jefes militares – y Rusia, sin que el ejército sirio aprovechara la inapreciable lección práctica que proporciona la guerra misma. Es más, la propuesta de Rusia de suministrar equipos y ayudar a reformar el ejército fue rechazada y los jefes militares sirios que lucharon junto a Hezbollah y Rusia fueron destituidos. Los que les sucedieron han huido ahora con sus soldados.

Hay otro asunto muy espinoso, que tiene dos vertientes que son determinantes en toda guerra y para cualquier organización revolucionaria: la capacidad de penetrar y de obtener información de los planes del enemigo, y tanto o más importante, detectar y eliminar a los traidores dentro de las propias filas.

Dos ejemplos contrapuestos se han dado dentro del Eje de la Resistencia en los últimos tiempos. El primero lo dirigió el líder de Hamás, Yahya Sinwar. La obtención de información acerca de los espías infiltrados en sus filas y su eliminación permitió sorprender al enemigo el 7 de octubre y construir sólidamente la Resistencia. El propio Sinwar murió en combate, no en un atentado.

Por el contrario, problemas graves de seguridad parecen estar detrás de los asesinatos de dirigentes tanto en Líbano como en Irán. De su solución depende en buena medida su capacidad de enfrentar una guerra, aun más larga y dura.

El balance previsible de la caída de Siria para el Eje de la Resistencia y para Rusia

Más vale que quienes confían en la democracia burguesa y en el derecho internacional vayan aterrizando. No hay otra ley que la del más fuerte, y la impunidad de Israel y de los gobiernos de EE.UU y la UE que le apoyan, es total. Catorce meses de matanza masiva y deliberada de la población civil palestina, la inmensa mayoría mujeres y niños, lo atestiguan. Las sentencias de los tribunales internacionales son papel mojado porque los gobiernos no las cumplen.

Unidades del ejército de EE.UU que, vulnerando la legalidad internacional han estado ocupando desde hace más de una década instalaciones petrolíferas sirias y robando su petróleo, han apoyado ahora con su fuerza aérea a los yihadistas – a quienes cínicamente considera terroristas – y bombardeado al ejército sirio.

Por su parte, Israel, tres horas después de que los yihadistas entraran en Damasco, empezó a bombardear en Siria instalaciones científicas – impedir el desarrollo científico de los árabes es una obsesión del sionismo –, bases aéreas, edificios de inteligencia y aduanas. Así mismo, tanques israelíes han ocupado la zona desmilitarizada de los altos del Golán.

A la espera de que el Eje de la Resistencia analice la nueva situación y se reorganice, lo que es evidente es que el sio-imperialismo ha comprobado que puede actuar con toda impunidad y que su cerco a Irán es cuestión de tiempo.

Rusia, por su parte, ha recibido un duro golpe en Siria y hasta sus bases en el Mediterráneo están en peligro. Una vez más, después de las promesas de la OTAN de que no se expandiría hacia el Este, después del fiasco deliberado de los Acuerdos de Minsk de 2014 sobre Ucrania o después de la descomunal tomadura de pelo de la reunión de hace menos de un mes en Astaná en la que, junto a Irán y Turquía, era país garante de la estabilidad de Siria, Rusia ha podido comprobar que los acuerdos internacionales sólo sirven para ganar tiempo hasta la próxima puñalada.

El mayor riesgo de Rusia es que en Ucrania, como en Siria, deje al enemigo con capacidad de recuperarse y atacar de nuevo con más fuerza. El peligro que acecha al gobierno de Rusia es que prevalezcan los intereses oligárquicos de quienes quieren conseguir un acuerdo de paz a cualquier precio, para volver a los negocios con occidente cuanto antes. Y no hay vuelta al pasado porque el objetivo del imperialismo occidental es acabar con Rusia como potencia y como país, cueste lo que cueste; incluso a costa de acabar con todo rastro de credibilidad democrática como muestran la desestabilización de Georgia, de Moldavia, de Abjasia o de Rumanía.

Un paso más hacia la guerra a gran escala

La caída de Siria hoy por hoy representa un importante paso hacia el control de Oriente próximo por el sio-imperialismo y un debilitamiento del Eje de la Resistencia y Rusia. De ambos a la vez y más vale que Rusia entienda cuanto antes que sus destinos están unidos. Igual que lo debemos entender nosotros, haciendo de la solidaridad con el Eje de la Resistencia un baluarte concreto del Internacionalismo.

También significa que el imperialismo anglosajón se siente más fuerte y más proclive a llevar a cabo sus planes de guerra a gran escala contra Rusia y China en suelo europeo y, como venimos alertando, con la juventud obrera como carne de cañón.

La amenaza no es inminente pero los preparativos avanzan, por ahora, de forma inexorable. La destrucción económica de Europa, la militarización social y la economía de guerra, corren en la misma dirección.

Sus planes son bien claros y frente a ellos, no caben lamentos de que viene la guerra o propuestas pacifistas que chocan con la dura realidad. La única actitud coherente es denunciar todas esas políticas como una agudización de la lucha de clases en la crisis del capitalismo, cuya máxima expresión es la guerra, y preparar a la clase obrera para enfrentarla.

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El gobierno de Siria resistió 13 años y cayó en 13 días

La Siria que una vez conocimos, ya no existe. Lo que está en juego es su subsistencia como Estado. En su forma actual, el país fundado en 1946, podría desaparecer completamente del mapa de Oriente Medio.

Lo que hay que explicar no son sólo los motivos de la caída del gobierno de Bashar Al Assad, sino también la rapidez con la que se ha producido. No tiene sentido que una guerra que se prolongó durante 13 años termine con una ofensiva de apenas 13 días.

El detonante principal ha sido que la dirección política de Siria estaba dividida, de lo que se desprende una labor de zapa de los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel, que comprende la traición de una parte de la cúpula y, desde luego, de ciertas unidades del ejército.

Esa división interna paralizó la capacidad de resistencia, lo que explica la rapidez con la que se han desenvuelto los acontecimientos.

El gobierno sirio también bajó la guardia como consecuencia de los cantos de sirena que recibió por parte de la Liga Árabe y, especialmente, de los padrinos saudíes. Desde 2021 Bashar Al Assad fue invitado y recibido en los países árabes con toda clase de ceremoniales.

Los países del Golfo le prometieron que los terroristas iban a permanecer en Idlib, así como una ayuda económica a fondo perdido. Las garantías fueron confirmadas por las potencias occidentales, pero las promesas nada tenían que ver con la realidad: las sanciones de Europa y Estados Unidos siguieron repercutiendo en la sociedad siria.

Mientras los terroristas se fortalecían en Idlib, el ejército sirio también quedó anestesiado por los Acuerdos de Astaná entre Rusia, Irán y Turquía, comprometidos a contener a los yihadistas en Idlib.

Antes del inicio de la guerra en Líbano, Irán advirtió repetidamente a los sirios del fortalecimiento de los terroristas en Idlib. “Teníamos información de que HTS iba a atacar Alepo desde Idlib. Toda la información se transmitió al gobierno sirio. Lo que nos sorprendió fue la incapacidad de las fuerzas sirias para enfrentarse al HTS, la reacción del ejército y la inesperada rapidez de los acontecimientos. El propio Bashar Al Assad se vio sorprendido por su ejército”, ha dicho hoy el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi.

El martes de la semana pasada Araqchi dijo que estaban dispuestos a enviar de tropas a Siria para luchar contra los terroristas, si así lo solicitaba el gobierno sirio. El ofrecimiento cayó en saco roto porque el gobierno de Damasco confiaba en las promesas de los países árabes y de Occidente.

Este proceso continuó hasta las últimas horas de la caída de Assad. La presencia de funcionarios iraníes al más alto nivel para negociar con él demostró la seria determinación de Irán de fortalecer a Damasco. Pero Assad cometió un error estratégico al confiar en promesas de otros países árabes y de Occidente.

Hasta el último minuto, Irán intentó convencer a Assad de la gravedad de la situación, que se dio cuenta demasiado tarde de que las promesas de La Liga Árabe y las potencias occidentales eran falsas.

“Sabíamos que era un plan de los Estados Unidos y el régimen sionista, pero en el terreno y en la inteligencia, nuestros amigos estaban completamente al tanto de los movimientos en Idlib, y toda la información se transmitió al gobierno sirio”, ha añadido Araqchi. “Creo que el ejército sirio había sido capturado por la guerra sicológica”.

En los últimos años el ejército sirio fue desmantelado progresivamente, perdiendo su capacidad de combate, lo cual sólo en parte se explica la labor de zapa de los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel.

En 2018 Rusia le propuso al gobierno sirio reformar el ejército, ofreciéndose a suministrar nuevos equipos a crédito. Los sirios rechazaron la propuesta.

Las bajas en filas se contaron por cientos de miles, al menos 230.000. Actualmente el ejército árabe sirio tenía un componente de cerca 300.000 efectivos. Todos los comandantes sirios de combate que lucharon con el ejército ruso desde 2015 fueron destituidos de los puestos de mando del ejército regular. Las unidades entrenadas fueron disueltas. Durante el año pasado se nombraron nuevos comandantes en todas las divisiones y brigadas en las zonas de Alepo, Idlib y Hama. Todos ellos desertaron con sus soldados.

Por el contrario, después de años de adiestramiento en Idlib, los yihadistas sirios, muchos de ellos mercenarios extranjeros, estaban excepcionalmente bien armados y equipados. Contaban con drones, artillería, comunicaciones Starlink, mando profesional e incluso equipos de visión nocturna.