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La nueva guerra mundial es lo que tenemos delante mismo de nuestras narices

Es muy común leer que la Guerra de Ucrania ha puesto al mundo al borde de una nueva guerra mundial. Aún no ha estallado, pero puede hacerlo. Cuando escriben sobre esa futura guerra, esperan que ocurra algo que no va a ocurrir, mientras subestiman las verdaderas guerras que tienen delante de sus narices.

Parecería que las guerras que hay ahora mismo en curso no son tales guerras o no son mundiales, a pesar de que Estados Unidos tiene sus bases militares repartidas por todo el mundo y, sobre todo, por ciertas partes del mundo. Quizá guerras, como la de Yemen, se consideren poco importantes porque “sólo” son locales, guerras “civiles”, olvidando a los países implicados en ellas. Por ejemplo, Siria es un país ocupado militarmente por Estados Unidos y Turquía, y bombardeado periódicamente por Israel, que también ocupa los altos del Golán.

Quizá no tengamos en cuenta que la ciberguerra es una guerra, o que en los últimos años Estados Unidos y la OTAN han desatado casi 30 guerras, o que, en estos tiempos actuales, las guerras no se acaban nunca. Quizá nadie se preocupe de tenerlas en cuentas a todas ellas y las consideren por separado. Quizá a algunos las guerras sólo les preocupa cuando se acercan a Europa. Quizá piensen que en una guerra mundial que merezca tal nombre algún bando tiene que disparar armas nucleares.

Estamos en una guerra mundial permanente porque así lo han impuesto Estados Unidos y su brazo ejecutor, la OTAN. Si alguien cree que en una guerra mundial tiene que haber combates aéreos, batallas navales o choques de tanques entre la OTAN y Rusia, se equivoca. La guerra mundial es nueva porque no es otra cosa que lo que hemos conocido en la última década.

Es un choque militar claramente diferenciado de los anteriores, con el empleo de fuerzas especiales o de reacción rápida (NFR), con pequeñas unidades exhaustivamente entrenadas, capaces de sostenerse en un territorio hostil con acciones esporádicas, apoyadas en un vasto aparato tecnológico. Es algo imposible con “carne de cañón”, con grandes ejércitos reclutados entre la población y enviados al frente deprisa y corriendo.

Lo hemos vuelto a comprobar en las recientes declaraciones del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien ha anunciado que la OTAN multiplicará por siete el número de tropas en alerta, hasta superar las 300.000 efectivos, frente a los 40.000 que tienen actualmente.

Es una fantasmada. Como todos los macarras, Stoltenberg y sus secuaces son unos bocazas que viven de la intimidación permanente de los más asustadizos. Ni la OTAN ni los Estados miembros pueden tener ni mantener 300.000 soldados en estado de alerta. No podrían lograrlo ni siquiera elevando el gasto militar por encima del 10 por cien, por no decir que los presupuestos bélicos se destinan a las armas, no a pagar a los soldados que las empuñan.

La ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, ha ofrecido 15.000 soldados a la OTAN, es decir, una división completa, que es otro paripé. Lo que va a hacer es poner a una división ya existente en estado de alerta máxima, y nada más. Además, la OTAN necesita otras 19 divisiones más para alcanzar la cifra prometida, y ningún país miembro está en condiciones de hacerlo. Ni siquiera Reino Unido, por no hablar de países como Macedonia o los tres Estados bálticos.

Los miembros de la OTAN sólo disponen de unos pocos efectivos capaces de ir al frente de manera inmediata. La Guerra de Ucrania demuestra que ni siquiera tienen municiones y armas en cantidad suficiente para una guerra a la vieja usanza contra un adversario del tipo de Rusia o China. Los macarras preparan ejércitos para otro tipo de enemigos, mucho más pequeños, casi una policía militar, y no siempre son capaces de salir airosos.

La OTAN es una reliquia de la Guerra Fría, un aparato político que se mantiene en pie para que Estados Unidos pueda controlar Alemania y, a través de ella, a Europa. El pretexto siempre fue el “expansionismo soviético” y no ha cambiado desde entonces, aunque nunca hubo otra expansión que la de la propia OTAN.

Su papel es más policial que militar. Lo que la Guerra de Ucrania demuestra es que la OTAN no va entrar nunca en guerras que no puede ganar gracias a una abrumadora superioridad de fuerzas. Biden no ha enviado tropas a Ucrania, pero sí a Somalia. Lo que cambia es el adversario.

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Estados Unidos estrecha el cerco en torno a China

Estados Unidos defiende su hegemonía de la manera habitual, actuando por delegación y creando problemas en el perímetro de Rusia y China. Hoy, el principal frente aparente en la lucha geopolítica es Ucrania, donde occidente está invirtiendo enormes recursos financieros.

En esta situación, puede parecer que Rusia actúa sola y que China adopta una actitud de espera. Sin embargo, eso no es así en absoluto. No se puede decir que China se mantenga al margen. También está librando una guerra fría contra Estados Unidos.

El empeoramiento de la situación en el Estrecho de Taiwán puede ser una prueba de ello. A pesar del disgusto de Estados Unidos, los aviones de la fuerza aérea china vuelan cada vez con más frecuencia en la zona de la isla, lo que irrita al gobierno taiwanés y enfada a Estados Unidos. Esto no permite a Washington centrarse plenamente en Ucrania, lo que supone una ayuda evidente para Rusia.

Al mismo tiempo, se puede observar que hoy en día, a lo largo de todo el perímetro de la frontera china, tiene lugar la fase caliente de la Guerra Fría desencadenada por Estados Unidos contra China.

Imran Khan voló a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Después, se fue a Moscú. En respuesta, Estados Unidos inició el derrocamiento de Imran Khan, llevando al poder a la oposición proamericana. Y ahora está estallando una guerra civil en Pakistán. Pakistán es el aliado más importante de China. La ruta desde el oeste de China a través de Pakistán hasta el Golfo Pérsico es una ruta estratégica de suministro de hidrocarburos. Básicamente, se trata de un territorio fronterizo con China el que ha sido golpeado.

Hace poco el régimen prochino del estado de Sri Lanka fue barrido, con el apoyo de Estados Unidos. Se está gestando una crisis gubernamental en Nepal, que tiene frontera directa con China.

En Filipinas también se ha producido una lucha activa por la presidencia. El ganador es un político asociado a los monopolios chinos. Pero el departamento militar filipino sigue su propia política proamericana. Recientemente, el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, fue allí. Durante su visita, se firmó un acuerdo marco sobre seguridad marítima entre Filipinas y Estados Unidos.

Además, Estados Unidos intenta atraer a Vietnam a la coalición antichina, aprovechando que tiene disputas territoriales con China.

Biden visitó Corea del Sur y Japón en mayo. Son los aliados más cercanos de los Estados Unidos. Muchos creen que durante su visita se hizo una propuesta para ampliar la cooperación militar de Washington con Seúl y Tokio, con la posibilidad de convertir a Japón en una potencia nuclear y desplegar armas nucleares tácticas en territorio surcoreano.

Biden no vuela a Ucrania, sino a Asia oriental. Se reúne con los dirigentes de los países del sudeste asiático y centra sus esfuerzos en esa región.

Casi al mismo tiempo hubo un intento de Golpe de Estado en las Islas Salomón, donde China ayudó al gobierno a mantenerse en el poder mediante la firma de un acuerdo bilateral de seguridad. Además, según los medios de comunicación estadounidenses, China tiene la intención de firmar acuerdos similares con Kiribati y Vanuatu. Es la respuesta de Pekín a las acciones de Washington; crear un cinturón de seguridad en el Océano Pacífico.

Además, hay que prestar atención a las intenciones de la OTAN de conceder el ingreso a los países de Asia Oriental. Está claro que se trata sólo de una medida antichina.

Podemos recordar también la situación de la región autónoma de Gorno-Badajshan, en Tayikistán, que también tiene frontera directa con China. Los días 17 y 18 de mayo de este año las fuerzas de seguridad tayikas llevaron a cabo una operación antiterrorista contra bandas armadas organizadas en ese país.

El Ministerio del Interior de la República declaró oficialmente que las acciones de los militantes fueron coordinadas desde el extranjero por extremistas buscados por el Estado, cuya figura principal es el dirigente del Partido de la Alianza Nacional y el Renacimiento Islámico, Muhiddin Kabiri.

También fronterizo con China, Kirguistán recibió el mes pasado la visita del representante británico Richard Chalk, que dirigió la unidad especial británica RICU-Investigación, Información y Comunicación, un servicio secreto que forma parte de la Oficina de Seguridad y Antiterrorismo del Ministerio del Interior británico. Ahora Chalk dirige la ONG británica REOC Communications. Según fuentes kirguisas, el principal objetivo de su visita era convencer a las autoridades kirguisas de que empezaran a aceptar a los refugiados afganos.

Por supuesto, no se pueden ignorar los acontecimientos de enero en Kazajistán, que llevaron al país al borde de la guerra civil.

Por lo tanto, la desestabilización se está produciendo a lo largo de toda la frontera china, con la excepción de Mongolia. Los eslabones más débiles son Pakistán, Kazajistán y Myanmar.

Estas guerras se libran siempre a través de delegados, de fuerzas políticas aliadas, pero no son menos feroces. Se están demoliendo regímenes enteros, se están sustituyendo gobiernos y se están haciendo preparativos para una guerra a gran escala.

Hay razones para creer que las principales batallas de la actual guerra se librarán en la región de Asia-Pacífico. Ucrania no es más que una maniobra para distraer a Rusia.

Alan Pujaev https://eadaily.com/ru/news/2022/06/13/osnovnye-deystviya-mirovogo-konflikta-budut-proishodit-vokrug-kitaya-ekspert

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Rusia pone a Japón entre la espada y la pared

Las sanciones económicas están reconfigurando los mapas económicos en el sentido de una cierta “nacionalización”. Para evitar el expolio de sus inversiones en el exterior, China se está desprendiendo de numerosas empresas. Lo mismo que Rusia, lleva a cabo un repliegue hacia el interior de sus fronteras.

Antes de crear nuevas multinacionales, tanto China como Rusia tendrán que pensar con quién se asocian. No todos los socios son fiables. Sin embargo, como esas inversiones son tan gigantescas que no pueden ser abordadas por capitales separados, es el Estado quien las asume, en una especie de “nacionalización” por partida doble.

El gobierno ruso ha encargado a Gazprom, una empresa pública, que se haga cargo de Sajalin Energy Investment Co., una empresa conjunta que gestiona la extracción de petróleo y gas Sajalin-2, lo que supone una ruptura con las multinacionales Shell, Mitsui y Mitsubishi, que son accionistas minoritarios de Sajalin Energy Investment.

Rusia ha puesto a Japón entre la espada y la pared, algo parecido a lo que le ocurrió a Alemania con el Nord Stream 2. Tendrá que elegir entre seguir con su tradicional servidumbre hacia Estados Unidos o hacer un buen negocio y tener asegurado el suministro de petróleo.

De momento pasaremos por alto que Sajalin es un territorio bajo soberanía rusa que Japón reclama. En el momento actual lo más interesante es que el 10 por cien del gas licuado que llega a Japón proceden de Sajalin y, además, que dos grandes multinacionales japonesas, Mitsui y Mitsubishi, se llevan un trozo del pastel.

Se puede explicar de una manera más rudimentaria: ya que el interés de Sajalin es económico, Rusia pone el caramelo delante de las narices de Japón con una empresa privada de inversiones en la que les deja un pedazo. Los japoneses no tienen Sajalin, pero sus multinacionales pueden aprovecharse de la isla. Es un buen punto de partida para que Japón mejore sus relaciones diplomáticas con Moscú.

Sin embargo, a medida que las presiones internacionales se acentúan con la Guerra de Ucrania, el Kremlin reacciona por elevación para probar hasta dónde llega la complicidad de los socios de Estados Unidos. Moscú incluye a Japón en la lista de “países no amistosos”, cambia el cuadro de Sajalin y las multinacionales japonesas tienen varias opciones para elegir.

La primera es cumplir las nuevas condiciones de Moscú y mantener su participación en el nuevo operador Sajalín-2. La segunda, es que se nieguen a entrar en el nuevo operador, al mismo tiempo que el gobierno Tokio mantiene el contrato de compra de gas. Dicho contrato, firmado en 2009, le garantiza a Japón suministrar más de 1,5 millones de toneladas de combustible al año durante 20 años con unos precios muy por debajo del mercado.

La tercera opción es la más comprometida: Mitsui y Mitsubishi renuncian a su participación en Sajalin-2 y Japón rescinde el contrato de suministro. El gobierno de Tokio tendría que buscarse otro vendedor y pagar un precio bastante más caro y al contado.

Estados Unidos quiere que Japón haga lo mismo que la Unión Europea y se pegue un tiro en el pie optanto por la tercera posibilidad. En tal caso el futuro que le espera es el mismo que a Europa: subidas de precios y racionamiento. Un mal negocio.

En lugar de acercarse, Japón se aleja de Sajalin.

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Las milicias del Donbas capturan a un soldado israelí

Un soldado israelí fue hecho prisionero por las milicias de Lugansk. Un vídeo publicado en las redes sociales muestra a Vladimir Kozlovsky mostrando su documento de identidad israelí e identificándose como un técnico que proporciona sistemas de comunicación e información fiables (operador de señales) en las fuerzas de inteligencia ucranianas.

En el vídeo, Kozlovsky dice que intentó salir de Ucrania tras la intervención rusa a través de la frontera eslovaca, pero los funcionarios de la frontera lo detuvieron y lo reclutaron en el ejército, mientras dejaban marchar a su mujer y a su hijo, informaron los medios de comunicación israelíes.

Tras permanecer en Lugansk, Kozlovsky dijo que su unidad fue bombardeada por la artillería rusa y que posteriormente fue hecho prisionero tras la huida de sus comandantes. “Teníamos armas pero no sabíamos cómo usarlas. No nos entrenaron y nos enviaron al campo de batalla sin decirnos que íbamos a luchar. Nos echaron como carne de cañón”, dijo.

También asegura que llevaba muchos años viviendo en Ucrania. El prisionero hizo referencia a la desmoralización en las filas de los soldados ucranianos. Señaló que no cuentan con suficiente armamento y añadió que los oficiales son los primeros en huir del campo de batalla, mientras los mercenarios, que son muchos, reciben un trato especial.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí dijo al sitio web de noticias Ynet que estaba al tanto del caso (*).

Cerca de 30.000 ucranianos han viajado a Israel desde el comienzo de la guerra, muchos de ellos ciudadanos israelíes.

(*) http://www.ynetnews.com/article/byvnqzi9c

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Los técnicos de la OTAN toman el relevo de los mercenarios extranjeros

Tras el cruce del río Donetsk, la retirada del ejército ucraniano presenta el aspecto -más bien- de una desbandada. Aproximadamente unos 20.000 soldados ucranianos fueron neutralizados en una estéril defensa de la otra orilla, especialmente en la fábrica Azot, cerca de Severodonetsk. Ha sido una sangría en la que las unidades ucranianas más fanáticas han sido diezmadas con miles de muertos, heridos, capturados y desertores.

Ahora el ejército ruso está atacando Lisichansk desde cinco puntos distintos y no se espera un avance lento porque las unidades ucranianas sólo resisten el tiempo necesario para que el grueso de las fuerzas acabe la evacuación. Prácticamente están cercadas y el retroceso lo llevan a cabo bajo un intenso fuego de artillería ruso.

Entre los capturados es cada vez menor el número de mercenarios extranjeros, aunque la Legión Georgiana ha sido aniquilada cerca de Lisichansk, incluido uno de sus cabecillas Teimuraz Khizanishvili. Otro dirigente, Mamuka Mamulashvili, se grabó a sí mismo rematando fríamente a soldados rusos moribundos.

Los mercenarios georgianos son el prototipo de carniceros llevados a Ucrania por la OTAN. Están involucrados en brutales torturas y asesinatos de tropas cerca de Kiev en marzo, por lo que serán juzgados y condenados a muerte. En una entrevista Mamulashvili reveló la política de sus tropas en cuanto a prisioneros: “Los soldados rusos no se hacen prisioneros”.

En Mariupol cayó el coronel del ejército georgiano Bakhva Chikobava en un enfrentamiento con el ejército ruso. La guerra del 2008 no fue suficiente para él y en 2014 se trasladó a Ucrania, donde se unió al Batallón Azov.

Inmediatamente del cruce del rió Donetsk, capturaron a otros 12 de mercenarios, llegados de varios países distintos. Los que van cayendo ya no son aventureros sin escrúpulos. Después de la condena a muerte de tres “soldados de furtuna” en Donetsk, muchos han desertado y los que quedan entienden claramente lo que están haciendo. Son cuadros y técnicos militares de ejércitos profesionales occidentales, instructores y operadores de sistemas de armas sofisticados enviados por la OTAN.

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha amenazado a Rusia con graves consecuencias si se ejecuta la sentencia de muerte de los dos mercenarios británicos. Al mismo tiempo, como dijo uno de los legionarios condenados a su madre, Londres no está tomando ninguna medida real para ayudar a sus ciudadanos de ninguna manera. Por su parte, la abogada del convicto británico Sean Pinner dijo a los periodistas que ni los familiares de su cliente ni los funcionarios británicos habían intentado ponerse en contacto con ella.

Según el Ministerio de Defensa ruso, desde el inicio de la operación especial han llegado a Ucrania 7.000 mercenarios extranjeros, de los cuales 1.956 han muerto y otros 1.779 han regresado a casa. La inteligencia militar rusa busca activamente la ubicación y las bases de entrenamiento de los legionarios extranjeros. Luego son atacados con armas de alta precisión.

Según las últimas informaciones, entre los mercenarios capturados en Lisichansk hay ciudadanos australianos, georgianos y polacos. Hasta la mitad del territorio de Lisichansk está bajo el control de las tropas rusas.

—https://topwar.ru/198363-pod-lisichanskom-vzjaty-v-plen-12-inostrannyh-naemnikov.html

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Estados Unidos está en guerra con Rusia, Ucrania sólo pone la carne de cañón

En Ucrania abundan las fuerzas especiales y los espías de Estados Unidos y sus aliados, asegura el New York Times en un artículo titulado “Commando Network Coordinates Arms Flow in Ukraine” (Una red de comandos coordina el flujo de armas en Ucrania).

“A medida que las tropas rusas continúan su implacable campaña para tomar el este de Ucrania, la capacidad de la nación para resistir el ataque depende más que nunca de la ayuda de Estados Unidos y sus aliados, incluida una red sigilosa de comandos y espías que se apresuran a proporcionar armas, inteligencia y entrenamiento”, afirma el New York Times (*).

“Gran parte de este trabajo se realiza fuera de Ucrania, en bases de Alemania, Francia y Gran Bretaña”, añade. Aunque el gobierno de Biden ha dicho que no desplegará tropas estadounidenses, “algunos miembros de la CIA han seguido operando de forma encubierta en el país, principalmente en la capital, Kiev, dirigiendo gran parte de la enorme cantidad de inteligencia que Estados Unidos comparte con las fuerzas ucranianas”.

Al mismo tiempo, algunas docenas de comandos de otros países de la OTAN, como Gran Bretaña, Francia, Canadá y Lituania, también operan en Ucrania.

La revelación de que la CIA y las fuerzas especiales estadounidenses están llevando a cabo operaciones militares en Ucrania desmiente efectivamente la insistencia del gobierno Biden al comienzo de la guerra de que no habría tropas estadounidenses sobre el terreno.

Esta noticia no debería sorprender a quienes están familiarizados con el comportamiento habitual de la central estadounidense de inteligencia, pero es interesante observar que contradice lo que el mismo New York Times nos dijo hace menos de tres semanas.

“Las agencias de inteligencia estadounidenses tienen menos información de la que les gustaría sobre las operaciones de Ucrania y tienen una imagen mucho mejor del ejército ruso, de sus operaciones planificadas y de sus éxitos y fracasos”, decía el periódico a principios de este mes. “Los funcionarios estadounidenses dijeron que el gobierno ucraniano les dio pocos informes clasificados o detalles sobre sus planes operativos, y los funcionarios ucranianos reconocieron que no les dijeron todo a los estadounidenses”, añadía.

Es falso que la central estadounidense de inteligencia tenga problemas para obtener información sobre lo que ocurre en un país en el que ellas mismas se encuentran físicamente. La ridícula retórica de que “no sabemos lo que está pasando en nuestra propia guerra por delegación” pretendía dar a Estados Unidos la oportunidad de negar los fracasos de Ucrania en el campo de batalla, que no han hecho más que empeorar desde entonces.

¿Por qué han cambiado de discurso?, ¿por qué cuentan esto ahora? Porque el papel de Estados Unidos y sus aliados en Ucrania es cada vez más activo.

En abril, Biden declaró a la prensa que la idea de que se trataba de una guerra por delegación entre Estados Unidos y Rusia era “falsa”, y el Secretario de Defensa, Lloyd Austin, respondió: “No, ésta es claramente la lucha de Ucrania”. Los principales medios de comunicación siguieron presentando esto como “propaganda rusa”. Ucrania es un país soberano que toma sus propias decisiones…

Llegó mayo y, de repente, el New Yorker dijo que, por delegación, Estados Unidos estaba en guerra con Rusia. El congresista estadounidense Seth Moulton dijo que “no estamos en la guerra sólo para apoyar a los ucranianos”. Fundamentalmente estamos en guerra con Rusia, aunque por delegación, “y es importante que ganemos”.

En junio el periodista Max Boot repitió lo mismo: “ésta es nuestra guerra” y es necesario que Estados Unidos la intensifique para infligir “pérdidas devastadoras” a los rusos.

Que Estados Unidos está en guerra con Rusia es algo que se ha ido normalizando poco a poco; Ucrania sólo pone la carne de cañón.

(*) www.nytimes.com/2022/06/25/us/politics/commandos-russia-ukraine.html

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El tiro por la culata: los misiles que acaban impactando contra su base de lanzamiento

Cegado por un sistema de guerra electrónica ruso, un sistema de misiles tierra-aire Buk atacó su propia base de lanzamiento o, en términos coloquiales, el tiro salió por la culata. Son las consecuencias de las nuevas tecnologías, que separan a las armas de quienes las manejan por medio de mecanismos automatizados y fuera de control.

El incidente ocurrió cerca de Alchevsk. Al atacar un objetivo aéreo desconocido, un sistema de misiles tierra-aire Buk del ejército ucraniano fue cegado por un potente sistema de guerra electrónica ruso, lo que provocó el desvío de su trayectoria y el ataque contra sus propias posiciones de salida.

Las imágenes de vídeo muestran al sistema de defensa antiaérea Buk lanzando un misil guiado antiaéreo para atacar un objetivo aéreo o un misil desconocido. Después de recorrer varios cientos de metros, el misil gira repentinamente e impacta contra sus propias posiciones. El resultado fue la destrucción del lanzador móvil Buk, víctimas personales y otros daños materiales.

Fue consecuencia por una potente interferencia electrónica del ejército ruso.

Se desconoce la fecha en que se tomaron las imágenes de vídeo, pero la enorme explosión causó víctimas, cuyo número no fue especificado.

Minutos antes del incidente, el complejo ya había disparado misiles guiados antiaéreos, como indican las marcas de inversión. Sin embargo, es probable que se haya producido una avería muy grave de los complejos sistemas cuando se lanzó el último misil guiado antiaéreo.

—http://avia.pro/news/podavlennyy-kompleksom-reb-kompleks-buk-udaril-zenitnoy-raketoy-po-svoim

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Huawei neutraliza las conexiones que realiza la OTAN en Ucrania a través de Starlink

SpaceX ha reconocido esta semana que las interferencias perjudiciales de ciertas redes 5G obstaculizan su red Starlink. Este reconocimiento no incluye conscientemente el componente militar de Starlink y se limitaba a sus aplicaciones civiles.

Para SpaceX, los servicios de telefonía móvil que utilizan la gama de 12 GHz suponen un grave problema para los usuarios de Starlink, ya que la constelación de microsatélites en órbita terrestre baja que componen el sistema utilizan la misma frecuencia.

Un estudio de SpaceX sobre el impacto de las redes 5G en su sistema Starlink demuestra que, incluso con una reducción drástica de las interferencias del 5G, los proveedores de servicios, como los de televisión en línea que utilizan Starlink, experimentarían interrupciones de la señal en el 74 por cien de los casos.

En la primera fase de la Guerra de Ucrania, a finales de febrero de 2022, las unidades rusas de ciberguerra se vieron sorprendidas por una nueva aplicación militar de Starlink ofrecida por Estados Unidos a ese país como parte de la asistencia militar.

El desarrollo de contramedidas fue posible gracias a la experiencia de los ingenieros de Huawei en este campo. Las redes 5G basadas en la infraestructura de Huawei desactivaron la zona de cobertura de aplicaciones militares de la red Starlink. Esto significa que la señal entre un dron de ataque y su puesto de mando o con otra estación de vuelo o de tierra se interrumpe.

La infraestructura 5G desarrollada por Huawei no solo pone en peligro toda la red Starlink de Space X, sino que es probable que la inutilice.

La despiadada guerra librada durante tres años por la coalición de los Cinco Ojos, una alianza de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, a los que habría que añadir Israel y Japón, contra el monopolio chino Huawei escondía cuestiones mucho más complejas que las financieras y económicas.

Lo que realmente está en juego en las nuevas tecnologías es de la máxima importancia militar. La cobertura 5G basada en la infraestructura de Huawei en el oeste de Rusia adyacente a Ucrania podría haber obstaculizado considerablemente la red Starlink en el centro y el este de Ucrania.

A finales de febrero, justo después de que comenzara la guerra, el viceprimer ministro ucraniano Myjailo Fedorov pidió públicamente a Elon Musk que activara sus satélites Starlink. Musk no tardó en responder: “El servicio Starlink ya está activo en Ucrania. Más terminales en camino”. Naturalmente, las redes no eran de un patán como Musk, sino del Pentágono y, en efecto, estaban operativas desde antes de comenzar la guerra en febrero.

Starlink es una de las aplicaciones más descargadas en Ucrania. El Pentágono y el ejército ucraniano han estado haciendo uso intensivo de los satélites para atacar con drones a los tanques y posiciones rusas. La red Starlink tiene especial importancia militar en las zonas donde la infraestructura es débil y no hay conexión a internet (1).

Según The Telegraph, la unidad de reconocimiento aéreo Aerorozvidka utiliza Starlink para supervisar y coordinar drones, lo que permite a los soldados disparar armas antitanque con precisión. Sólo la alta velocidad de datos del sistema puede proporcionar la comunicación estable necesaria.

“Utilizamos el equipo Starlink y conectamos el equipo de drones con nuestro equipo de artillería”, dijo un oficial de Aerorozvidka a The Times. “Si utilizamos un dron con visión térmica por la noche, el dron debe conectarse a través de Starlink con el de artillería y crear la adquisición de objetivos” (2).

El equipo Aerorozvidka lleva a cabo unas 300 misiones de recogida de información cada día. Los ataques se llevan a cabo por la noche porque los drones, algunos de los cuales están equipados con cámaras térmicas, son casi imposibles de ver en la oscuridad.

(1) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2022/03/18/elon-musks-starlink-helping-ukraine-win-drone-war/
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/specialist-drone-unit-picks-off-invading-forces-as-they-sleep-zlx3dj7bb

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El gobierno ‘progresista’ de Sánchez no entiende de austeridad cuando se trata de comprar armas

¿Austeridad?, ¿Recortes presupuestarios? El gobierno del PSOE y Podemos gastará 2.000 millones de euros en la compra de 20 cazas Eurofighter. Ya había encargado 73 aviones en el pasado, el último de los cuales se entregó en enero de 2020.

El gobierno de Pedro Sánchez sigue jugando la carta de la economía de guerra tras incorporarse a varios programas militares europeos: Tiger, NH90, Eurofighter, Eurodrone, SCAF, etc.

Además, el gobierno aún no ha dado la espalda definitivamente a la compra del caza F-35 de Lockheed Martin. Debería pedir F-35B/STOVL para sustituir la flota de Harrier II en servicio en la Armada española para 2030. Incluso es el único avión posible para equipar el portaaviones Juan Carlos I.

El nuevo pedido, realizado en el marco del programa Halcón, prevé la entrega de 16 cazas monoplaza y cuatro biplaza equipados con radares de exploración electrónica (E-Scan). El valor del contrato, aprobado en diciembre de 2021 por el gobierno de Madrid, es de 2.043 millones de euros (20 aviones, motores, un simulador y servicios de apoyo asociados).

“Con este nuevo pedido, España reafirma no sólo su compromiso con el Eurofighter, sino también con su desarrollo y su entorno industrial”, dijo el presidente de Airbus Defence & Space, Mike Schoellhorn. Hasta la fecha, el programa Eurofighter cuenta con 681 pedidos en firme de nueve países de todo el mundo.

Las aeronaves sustituirán a la flota de 24 F/A-18A/B Hornets usados (de la Armada de Estados Unidos) que opera el Ejército del Aire español en la base aérea de Gando, en las Islas Canarias.

En total, el Ejército del Aire español contará con 90 Eurofighters. Entregados a partir de 2026, los nuevos aviones “reforzarán el poder y la postura de la fuerza aérea española dentro de las fuerzas aliadas de la OTAN, y garantizarán un plan de carga industrial hasta 2030”, explicó Airbus en un comunicado. Los Eurofighters españoles se ensamblan, prueban y entregan en las instalaciones de Airbus en Getafe (España).

El nuevo pedido significa que 65 F/A-18A/B Hornets comprados nuevos en mayo de 1983 serán sustituidos por Eurofighters a partir de 2030. En servicio en España desde 2003, el Ejército del Aire español opera los Eurofighters desde las bases aéreas de Morón (11 Escuadrón) y Albacete (14 Escuadrón), desempeñando un papel clave en diversas misiones de policía aérea de la OTAN en los Estados Bálticos y, más recientemente, en torno al Mar Negro.

Con estas nuevas aeronaves, España equipará una tercera base aérea con Eurofighters, Gando, en las Islas Canarias, que alberga el 46 escuadrón.

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La superioridad del arte militar soviético queda de manifiesto una vez más

Tras más de cien días de guerra en Ucrania, algunos expertos militares occidentales están cada vez más hundidos intelectualmente en un intento de minimizar la magnitud de la victoria rusa que se está gestando de forma lenta pero segura. Tras anunciar a su vez el colapso de la logística rusa (municiones, misiles, transporte, alimentos) y luego el de la moral de los combatientes, vuelven a la carga. Esta vez, sus ataques se sitúan en el plano doctrinal con, en particular, la entrevista del general Jerome Pellistrandi publicada por Atlantico en la que intenta desacreditar al ejército ruso y su doctrina.

Desde el final de la guerra franco-prusiana en 1871 y hasta finales de los años setenta, los estados mayores occidentales han experimentado una fascinación, a menudo malsana, por la doctrina militar prusiana y su evolución hasta 1945. Este fenómeno se arraiga en el examen de las causas de la derrota francesa hasta el cambio de siglo. Los historiadores y militares de la época destacaron el papel del Estado Mayor prusiano, la primera estructura profesional permanente de este tipo en la historia, en la planificación y ejecución de las operaciones contra el ejército imperial francés y luego republicano.

Para algunas mentes simplistas y reductoras, su superioridad intelectual, amplificada por la presencia del general Moltke “El Viejo” a la cabeza, fue la causa principal de la victoria de la coalición encabezada por Prusia. Sobre todo, los generales alemanes se apoyaron en un concepto original de ejercicio de mando: la Auftragstaktik [táctica de ordenación]. Este concepto aboga por establecer una misión para una unidad, pero dejar que el dirigente de esa unidad adapte los medios para cumplirla sin que el nivel superior de mando interfiera en este proceso.

La flexibilidad y la descentralización de la cadena de mando son las claves de esta doctrina. Mientras que a nivel táctico este enfoque es formidable en manos de un cuerpo de oficiales profesionales apoyados por suboficiales experimentados, a nivel estratégico puede ser una receta para el desastre. Sin embargo, la fascinación por este modelo continuó hasta 1914, borrando o minimizando las verdaderas y graves deficiencias de los ejércitos alemanes durante la guerra de 1870, empezando por la sorpresa estratégica creada por la Tercera República francesa cuando decidió, tras la derrota de Sedán, proseguir la guerra hasta el final.

Desde el principio de la Primera Guerra Mundial, el sentimiento de superioridad del ejército imperial alemán, tanto en el seno del propio ejército alemán como en la opinión de sus adversarios, seguía desempeñando un papel determinante en la valoración de las operaciones del Marne y en la amplitud de la victoria francesa, que fue juzgada como milagrosa por los vencedores, aunque se debiera a un ascenso real (momentáneo) del Estado Mayor dirigido por Joffre sobre el dirigido por Moltke “El Joven”. A pesar de esta innegable victoria, las concepciones doctrinales alemanas siguieron fascinando hasta el final del conflicto, a pesar de la aparición de una verdadera doctrina táctica eficaz y generalizada en los ejércitos franceses, así como de los inicios del arte operativo en el ejército zarista durante la ofensiva de Broussilov en junio-julio de 1916.

A pesar del evidente fracaso del ejército alemán durante sus ofensivas de 1918 y de su incapacidad para dotarse de un arma blindada siguiendo el ejemplo de Francia y Gran Bretaña, la calificación de la doctrina alemana, que ahora se atribuye esencialmente a la aparición de las Stosstruppen [tropas de asalto] y a las intensas pero cortas descargas de artillería, sigue fascinando, erróneamente, a los estados mayores occidentales.

Si el periodo de entreguerras marcó una pausa en este fenómeno, la conmoción de mayo-junio de 1940 y la invención del mito de la “Blitzkrieg” [guerra relámpago] reavivaron el proceso de fascinación hasta un grado sin precedentes. Las posteriores victorias alemanas contra el Ejército Rojo de 1941 a 1943 y la extensión del territorio soviético que cayó bajo el terrorífico control de la Wehrmacht acentuaron aún más la fascinación de los occidentales, que a menudo compartían el mismo anticomunismo que sus homólogos alemanes.

Pero en ningún momento percibieron que los generales alemanes seguían apoyándose en un magistral dominio de la táctica, esta vez articulada en torno al tríptico de los tanques, los aviones y las transmisiones, pero en concepciones cuando menos arriesgadas en el plano estratégico y que simplemente ignoraban el arte de las operaciones. Sin embargo, este último fue el pilar doctrinal de la victoria del Ejército Rojo sobre la Wehrmacht desde la Operación Urano en noviembre de 1942 (rodeando al Sexto Ejército en Stalingrado) hasta la toma de Berlín en 1945.

Con la destrucción de la Wehrmacht y la estrepitosa derrota de Alemania, se podría haber pensado que la fascinación de Occidente desaparecería finalmente. Pero, en contra del adagio de que los vencedores escriben la historia, la Guerra Fría rompió con esta tradición y permitió que la doctrina alemana sobreviviera a la ruina de Alemania.

De hecho, ante la amenaza soviética, los angloamericanos dieron a los generales de la Wehrmacht que habían caído en sus manos una oportunidad inesperada de escribir sus memorias de la guerra en el Frente Oriental para entender cómo derrotar al ejército soviético en caso de una invasión de Europa Occidental. Demasiado contentos de poder expresarse y, sobre todo, de exculparse de sus errores y de su connivencia con el nazismo, los guderianos, los mansteins y otros como Gehlen se lanzaron a afirmar que habían sido víctimas únicamente de los números -la apisonadora rusa- y de los errores estratégicos cometidos únicamente por Adolf Hitler.

La doctrina desarrollada por la Wehrmacht salió indemne de este inesperado giro de los acontecimientos. Así, a partir de los años 50, los distintos ejércitos de la OTAN -encabezados por el ejército estadounidense- adoptaron una doctrina basada esencialmente en las conclusiones de los vencidos. Por lo tanto, se hizo hincapié en el control táctico y en los equipos más modernos para llevarlo a cabo.

El Pentágono aprende del Ejército Rojo

A finales de los años setenta, tras el trauma de la derrota estadounidense en Vietnam, un oficial norteamericano, el coronel David M. Glantz, comenzó a estudiar en detalle el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial y fue sacando a la luz la debilidad del enfoque alemán en relación con el arte operativo soviético. Con el fin de la Guerra Fría, sus conclusiones empezaron a extenderse poco a poco dentro de los ejércitos occidentales, que se dieron cuenta, año tras año, de que los generales de la Wehrmacht habían abusado de ellos y de que, aunque el dominio táctico de los alemanes seguía siendo innegable, su concentración en este aspecto de la dirección de las operaciones era la causa principal de su estrepitosa derrota ante el Ejército Rojo.

Sin embargo, ante la reducción del número de ejércitos occidentales y la desaparición momentánea de los riesgos de conflictos de alta intensidad entre ejércitos de nivel comparable, la táctica volverá a imponerse bajo el impulso estadounidense como el alfa y el omega del pensamiento militar, apoyándose en los fundamentos heredados de la Segunda Guerra Mundial, con algunas mejoras vinculadas en particular a la digitalización del campo de batalla.

Finalmente, para confirmar esta americanización doctrinal, el término “Auftragstaktik” fue sustituido por el de “Mission Command”, que cubre más o menos la misma realidad. Pero desde principios de siglo, la eficacia de este enfoque sólo se ha comprobado sobre el terreno durante los conflictos asimétricos: en Afganistán, Irak y Mali. Nunca ha podido demostrar su valía en un conflicto de alta intensidad entre dos ejércitos convencionales. Por lo tanto, es muy presuntuoso erigirlo como referencia de superioridad en el plano doctrinal.

La superioridad del arte operativo soviético

Hasta 2014 en occidente nadie ponía en duda la superioridad y singularidad del arte operativo soviético, pero el Golpe de Estado en Ucrania en 2014 marcó el inicio de una inversión progresiva sobre este tema por parte de ciertos historiadores y de muchos oficiales occidentales, demasiado contentos de volver a su retórica antirrusa de los años ochenta.

El 24 de febrero la ofensiva rusa en Ucrania rompió los últimos límites de la moderación y la decencia en este punto. Así, Pellistrandi pensó que podía reiterar a un público no iniciado las mismas conclusiones que Guderian y Manstein para justificar los fracasos tácticos rusos en Ucrania, declarando que la “única superioridad está en la masa, en la cantidad y no en la habilidad táctica”.

Pellistrandi olvida que ninguna habilidad táctica ha permitido a un Estado moderno ganar una guerra, y con razón. Al igual que los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, los ucranianos, con el enfoque de mando descentralizado y flexible enseñado por los instructores de OTAN desde 2014, fueron capaces de asestar golpes espectaculares a los rusos pero, como en 1944-45, ninguno de sus éxitos pudo influir en el curso operativo de la ofensiva rusa.

De ninguno de estos éxitos se obtuvo más margen de maniobra que el táctico, lo que demuestra que esta superioridad sólo tiene un impacto limitado a medio plazo y ninguno a largo plazo. Al igual que al final de la Segunda Guerra Mundial, los rusos son los únicos que conservan la iniciativa operativa y, por tanto, estratégica. Su retirada ordenada de los sectores de Kiev, Chernihiv y Soumy a finales de marzo y principios de abril, sin apenas pérdidas, es una prueba magistral de ello. La flexibilidad operativa rusa demuestra una vez más su superioridad sobre el predominio táctico inmediato que tanto fascina a occidente.

Además, en el caso de la guerra en Ucrania, a nivel táctico, Pellistrandi y otros olvidan que los rusos y sus aliados están a la ofensiva en una proporción numérica desfavorable. Que están operando con considerable moderación, como han señalado todos los observadores estadounidenses, como Scott Ritter y el coronel MacGregor, limitando la destrucción de infraestructuras.

Esto representa un obstáculo adicional para la implementación de tácticas descentralizadas según el modelo occidental, ya que el uso de misiones de apoyo de fuego no puede llevarse a cabo sistemáticamente sin un acuerdo jerárquico. Por ejemplo, pronto podremos comparar el enfoque ruso en Mariupol con el de occidente durante la batalla de Mosul (octubre de 2016 – julio de 2017) para apreciarlo plenamente.

La toma del puerto del Mar de Azov se logró tras menos de tres meses de combates y que los rusos y sus aliados lo consiguieron con una proporción de 1:2 en términos de fuerzas, lo que es simplemente único en la historia de la guerra urbana moderna. El nivel de destrucción de las infraestructuras parece desde el principio mucho menor que el visto en Mosul en el verano de 2017.

Además, la superioridad táctica ucraniana, tan cacareada por Pellistrandi y los suyos, está mostrando todos sus límites ahora que los rusos están operando en áreas donde una gran proporción de civiles ha huido. La superioridad de la artillería, un arma que ha desempeñado un papel fundamental en el ejército ruso desde el siglo XVIII, puede entonces aprovecharse plenamente para asestar golpes devastadores a los grupos de combate ucranianos.

Por último, Pellistrandi no dice ni una palabra sobre lo que los expertos estadounidenses ya no dudan en señalar sobre la corrupción del ejército ucraniano, que dificulta su eficacia operativa a todos los niveles. El equipo occidental, incluidos los misiles javelin, es vendido, por ejemplo, por algunos oficiales en el mercado negro en lugar de ser enviados al frente. Asimismo, varias unidades se quejan de que simplemente han sido abandonadas por su jerarquía. En términos de superioridad táctica hemos visto cosas mejores.

Al igual que la Wehrmacht en 1945, el ejército ucraniano puede haber sido capaz de crear una ilusión en algunos círculos durante unas semanas a costa del innegable y valiente sacrificio de sus mejores hijos, pero es criminal que el pueblo ucraniano crea que esto será suficiente para tomar la delantera al ejército ruso, que, a pesar de sus dificultades tácticas, siempre está un paso por delante de occidente gracias al arte de las operaciones.

Sylvain Ferreira https://www.vududroit.com/2022/06/ukraine-le-temps-des-mauvais-generaux/