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‘La victoria de Rusia en la guerra con Ucrania sería una derrota para la OTAN’

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha asumido que una victoria de Rusia en la guerra con Ucrania representaría una derrota para la OTAN. “Eso no se puede permitir”, subrayó la semana pasada en una rueda de prensa.

No podría haber mejor manera de aclarar la verdadera naturaleza de la guerra. La Guerra de Ucrania es una operación planeada para el avance de la OTAN y Estados Unidos, décadas después del final de la Guerra Fría. Rusia no se enfrenta a los ucranianos, sino a Estados Unidos.

Según el Secretario General de la OTAN, la victoria ucraniana es muy importante. “Si gana Putin, no sólo será una gran derrota para Ucrania, sino también una derrota para todos nosotros, porque hará que el mundo sea más peligroso”. Parece que el mundo sólo es menos incierto si son las grandes potencias occidentales quienes lo controlan.

Stoltenberg también prometió que la OTAN mantendría y reforzaría su asistencia a Kiev. “Mantendremos y reforzaremos nuestro apoyo a Ucrania para que pueda seguir defendiéndose y liberando su territorio”, dijo.

La semana pasada, tras las operaciones militares rusas en Ucrania, Stoltenberg aseguró al ministro de Asuntos Exteriores del país, Dmitry Kuleba, que seguiría apoyando a Kiev “mientras sea necesario”. El gobierno ucraniano incluso pidió un ataque nuclear preventivo contra Rusia.

El 15 de septiembre el general británico Richard Shirreff declaró que la OTAN no estaba preparada para una guerra con la Federación Rusa. Dijo que las reservas de combate del bloque están actualmente “devastadas” debido a la ayuda a Ucrania, así como a los recortes en el gasto de defensa de los últimos años.

No habría guerra en Ucrania si Estados Unidos no hubiera derrocado al gobierno democráticamente elegido con el Golpe de Estado de 2014. La OTAN y Estados Unidos contribuyen a la guerra inundando Ucrania con enormes envíos de armas. Si buscaran la paz, Estados Unidos podría acabar rápidamente con el enfrentamiento convirtiendo a Ucrania en un Estado neutral y no alineado.

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Soldados ucranianos entrenados por Estados Unidos hundieron dos barcos rusos

Soldados ucranianos entrenados por Estados Unidos hundieron dos barcos rusos en junio, según Bill LaPlante, uno de los máximos responsables del Pentágono, en una entrevista publicada por Defense News. El incidente se produjo apenas dos meses después de que Washington proporcionara a Ucrania la información que le ayudó a hundir el Moskva, entonces el buque de guerra más poderoso de Rusia en el Mar Negro.

Washington entrenó a cazas en el uso de misiles antibuque Harpoon durante el fin de semana del Día de los Caídos, a principios de este año. “A la semana siguiente, dos barcos rusos fueron hundidos”, dijo LaPlante.

La noticia llegó menos de una semana después de que se informara de que Washington había organizado maniobras con Kiev para preparar la contraofensiva de Jerson, lo que subraya que los ejércitos estadounidense y ucraniano son la misma fuerza armada. Esta noticia refuerza la preocupación de que Estados Unidos esté inmerso en una guerra de agresión a gran escala con Rusia, tal y como argumentó recientemente Kelley Vlahos.

Estados Unidos no se esfuerza por disimular que está en guerra con Rusia, mientras hace todo lo posible por no estacionar un soldado estadounidense, ni ondear una bandera en Ucrania, escribe Vlahos.

Esta guerra por delegación plantea múltiples problemas. En primer lugar, Estados Unidos quiere alargarla lo máximo posible con el fin de maximizar el daño infligido a los intereses estratégicos de Rusia.

“Las guerras por delegación han sido durante mucho tiempo un medio de competencia entre grandes potencias, ya que permiten a un bando infligir dolor al otro sin una confrontación directa de armas”, escribió Hal Brands, del American Enterprise Institute, el pasado mes de mayo. “El secreto de esta estrategia es encontrar un socio local, un apoderado dispuesto a matar y morir, y luego proporcionarle las armas, el dinero y la información necesarias para infligir duros golpes a un rival vulnerable”, añadió.

En abril el antiguo primer ministro británico, Boris Johnson, una pieza clave en la estrategia de Estados Unidos en Ucrania, ayudó a desbaratar una negociación de paz. Los dirigentes occidentales tienen poco interés en animar a Moscú y a Kiev a poner fin a la guerra porque están convencidos de que prolongar el choque ayuda a “desangrar” a Rusia.

El riesgo es una escalada hacia un enfrentamiento directo. Los peones de la CIA ya están presentes en suelo ucraniano y las fuerzas de operaciones especiales están estacionadas en las cercanías.

“Si Estados Unidos y la OTAN buscan la derrota incondicional de Rusia por medios no convencionales -guerra por delegación y guerra económica-, ¿podemos esperar razonablemente que Moscú acepte los términos de un conflicto indirecto que aproveche nuestras fuerzas?”, escribe George Beebe, del Quincy Institute. “¿Durante cuánto tiempo se abstendrá Moscú de tomar represalias directas contra Occidente?”

Si la OTAN ha volado los gasoductos Nord Stream y el puente de Krech, ¿por qué Rusia no puede hacer lo mismo?, ¿no habría que esperar algún tipo de represalias, como el corte de los cables submarinos por los que circulan las redes digitales por todo el mundo?

La Casa Blanca anunció hace unos días que quería que el Congreso autorizara una ayuda militar adicional de 7.000 millones de dólares a Ucrania, además de los cerca de 13.000 millones de dólares de ayuda letal ya asignados por Estados Unidos. Este dinero demuestra que Washington sigue centrándose en el campo de batalla y no en la mesa de negociaciones.

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El gobierno español tiene cerradas las puertas de Argelia

Desde hace meses los alineamientos de la Unión Europea, de cada uo de los países que forman parte de ella y de otros países europeos que están fuera, como Suiza, se describen como un “suicidio” e incluso como una gran torpeza por parte de sujetos torpes, como Ursula von der Layen o Borrel.

Los errores de un bloque, como la Unión Europea, o de un gobierno, como el español, o sólo se pueden explicar cuando se trata de actos aislados, no cuando se trata de trayectorias que apuntan en direcciones muy bien definidas. Eso lo planifican y aprueban instancias al más alto nivel, tanto diplomático como militar.

Cuando esos planes tienen un elevado costo, es el precio que pagan los países por someterse a las presiones externas. Si la producción industrial francesa se va a reducir este año un 10 por cien, es el peaje a la sumisión a las imposiciones de Estados Unidos. Es una política autodestructiva. Lo capitalistas no van a obtener ninguna rentabilidad en ello.

Lo mismo ocurre con España, cuyas decisiones no se pueden justificar con la Guerra de Ucrania. El gobierno ha traicionado al pueblo saharaui, ha roto las relaciones diplomáticas con Argelia y los contratos del gas empiezan a vencer.

La prensa norteafricana se burla una y otra vez del gobierno de Madrid, con toda la razón porque no tienen ninguna posibilidad de salir del entuerto que han creado por sus propias fuerzas. Han pedido ayuda a Bruselas para que interceda en su favor, pero los países del sur de Europa tratan de buscarse la vida, o sea el gas, como pueden. Cada uno por su lado.

Es el precio que paga España por su sumisión a los dictados estadounidenses. El gobierno se ha quedado solo ante el peligro. Tenía un gran negocio entre manos. Podía haber seguido con la retórica prosaharaui, comprar gas a buen precio y venderlo a Europa del norte, pero no es capaz de sacudirse el peso de la embajada de Washington.

Los demás países europeos tienen abiertas las puertas de Argel; España no. Macron ha visitado al gobierno argelino y Draghi también. Sin embargo, el cartero Pedro Sánchez llama al timbre y no le abren. Quiere pero no puede. El tiempo transcurre inexorablemente y los contratos del gas no se renuevan.

“Siempre he mantenido que España puede tener excelentes relaciones con países vecinos como Marruecos y Argelia, y estamos trabajando para reorientar las relaciones”, dijo Pedro Sánchez ante los micrófonos de la cadena Ser.

Durante su estancia en Alemania, expresó su deseo de visitar Argelia “en cualquier momento”, pero en la otra orilla no responden, “ni lo harán en breve”, dice la prensa argelina. No hay relaciones diplomáticas, no hay exportaciones ni importaciones y, sobre todo, dentro de poco no habrá gas. Argelia se lo enviará a Italia o a Francia, o a cualquier otro. Cuando el gobierno de Madrid se ponga a suplicar, es muy posible que fijen unos precios tan elevados que no los pueda pagar ni la Moncloa.

La clave es, como bien decía Pedro Sánchez, “reorientar las relaciones”, es decir, salir de la OTAN, salir de la Unión Europea, nacionalizar las industrias energéticas y abandonar la Agenda 2030.

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Un nuevo telón de acero

La noticia del año no es la Guerra de Ucrania sino que la OPEP y, en particular, Arabia saudí, ya no siguen las órdenes de Washington. El Pacto del Quincy, uno de los pilares de la posguerra, se ha hundido.

A cambio de petróleo, el ejército de Estados Unidos se convirtió en 1945 en el garante de la seguridad de la familia real saudí y, sobre todo, de su caja de caudales.

El Pacto garantizaba que en el mercado mundial el petróleo se pagaba en dólares, de manera que cuando en 1973 los precios subieron por la Guerra de Oriente Medio, la divisa estadounidense se infló espectacularmente, a costa de la ruina de muchos países del mundo, entre ellos los europeos, que escondieron la respnsabilidad de Estados Unidos, derivándola hacia los países del Golfo Pérsico y los árabes, en general.

El petróleo caminaba de la mano del dólar, y al revés, una situación que se reforzó aún más cuando Nixon rompió la paridad con el oro. Una economía estadunidense en quiebra encontró el aliviadero llenando de dólares las reservas mundiales. El mundo pagaba las gigantescas deudas de Estados Unidos.

Ahora la OPEP ha roto los lazos que le unían a Estados Unidos y va de la mano con Rusia. China ha propuesto a Riad pagar en yuanes las importaciones de petróleo. Más importante que el precio del barril, es la moneda en la que se paga y no hay que olvidar que el comercio mundial de crudo es más cuantioso que cualquier otra materia prima, incluido el oro.

Las potencias occidentales no pueden imponer los precios del petróleo ni de ninguna materia prima. Tampoco las formas de pago. Si se empeñan en otra cosa, los países productores acabarán en los brazos de Rusia y China.

Las reacciones no se han hecho esperar: esta mañana los diputados estadounidenses han pedido la retirada de las tropas que custodian a la familia real saudí y sus yacimientos petrolíferos. La previsible escalada no hará más que empeorar la situación de los países occidentales.

La desdolarización es un golpe a las finanzas mundiales, dominadas por Wall Street y la City londinense, sumidos en una crisis galopante, interna e internacional, ya que alcanza al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y demás instituciones financieras.

La Guerra de Ucrania ha sumergido al mundo en una nueva era. Un nuevo telón de acero ha caído, rompiendo el mercado mundial y creando un bloque en el que la mayor parte de los países del mundo han puesto todas sus esperanzas de prosperidad.

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Varios países de la UE hacen leña del árbol caído con Alemania a costa de su dependencia energética

Alemania se ha vuelto extremadamente dependiente del gas natural licuado de los Estados Unidos para mantener a flote su sector industrial y su economía, y desde las explosiones del gasoducto Nord Stream, se ha vuelto aún más dependiente.

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El sabotaje del Nord Stream 2 es una declaración de guerra contra Alemania, no contra Rusia

El ataque a ambos oleoductos consistió en múltiples cargas explosivas detonadas en ramales separados cerca de la isla danesa de Bornholm, pero en aguas internacionales. Fue una operación sofisticada, que debío realizarse con el permiso del gobierno de Dinamarca, ya que las aguas alrededor de Borholm están infestadas de vigilancia costera.

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Las comunicaciones vía satélite del Pentágono fallan en plena batalla en Ucrania

El ejército de Estados Unidos está privatizado en gran parte. En el caso de las comunicaciones vía satélite que operan en la Guerra de Ucrania, funcionan gracias a Spacex y Starlink dos empresas del multimillonario Elon Musk.

Ahora el periódico Financial Times informa (*) de que el ejército ucraniano se queja de que algunos de los dispositivos espaciales dejaron de funcionar durante el reciente ataque.

Las terminales Starlink ayudan a las tropas ucranianas a operar drones, recibir actualizaciones de inteligencia vitales y comunicarse entre sí en zonas donde no hay otras redes seguras. Algunos de los fallos han provocado caídas catastróficas de las comunicaciones en las últimas semanas, en plena batalla.

Los fallos fueron más acuciantes en el sur, alrededor de las regiones de Jerson y Zaporiya, pero también se produjeron a lo largo de la línea del frente en el este de Jarkov, Donetsk y Lugansk.

Los fallos de conexión fueron generalizados y provocaron llamadas de pánico de los soldados a las líneas de emergencia. Se produjeron cuando las tropas rusas retrocedieron en el frente.

Tres soldados ucranianos que operaban en la línea de contacto confirmaron que sus sistemas Starlink habían dejado de funcionar durante las batallas. Varias terminales no han funcionado en los últimos días en la zona cercana a Jarkov.

(*) https://www.ft.com/content/9a7b922b-2435-4ac7-acdb-0ec9a6dc8397

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Occidente no vela por los intereses de Ucrania sino por debilitar a Rusia

La reconquista de la región de Jarkov a principios de septiembre parece ser un éxito para las fuerzas ucranianas. Nuestros medios de comunicación han estado exultantes y han transmitido la propaganda ucraniana para darnos una imagen que no es del todo exacta. Un examen más detallado de las operaciones podría haber llevado a Ucrania a ser más cautelosa.

Desde el punto de vista militar, esta operación es una victoria táctica para los ucranianos y una victoria operativa/estratégica para la coalición rusa.

En el lado ucraniano, Kiev estaba presionado para conseguir algún éxito en el campo de batalla. Volodymyr Zelensky temía que Occidente se cansara y dejara de apoyarlo. Por eso, los estadounidenses y los británicos le presionaron para que llevara a cabo ofensivas en el sector de Jerson. Estas ofensivas, emprendidas de forma desorganizada, con pérdidas desproporcionadas y sin éxito, crearon tensiones entre Zelensky y su personal.

Desde hace varias semanas, los expertos occidentales cuestionan la presencia de los rusos en la región de Jarkov, ya que es evidente que no tenían intención de luchar en la ciudad. En realidad, su presencia en la zona solo pretendía evitar que las tropas ucranianas se adentraran en el Donbas, que es el verdadero objetivo operativo de los rusos.

En agosto había indicios de que los rusos habían planeado abandonar la zona mucho antes de que comenzara la ofensiva ucraniana. Se retiraron en buen orden, junto con algunos civiles que podrían haber sido objeto de represalias. Como prueba de ello, el enorme depósito de municiones de Balaklaya estaba vacío cuando los ucranianos lo encontraron, lo que demuestra que los rusos habían evacuado todo el personal y el equipo sensible en buen estado varios días antes. Los rusos habían abandonado incluso las zonas que Ucrania no había atacado. Sólo unas pocas tropas de la Guardia Nacional rusa y de la milicia del Donbas seguían presentes cuando los ucranianos entraron en la zona.

Para entonces, los ucranianos estaban ocupados lanzando múltiples ataques en la región de Jerson, que habían provocado repetidos reveses y enormes pérdidas para su ejército desde agosto. Cuando la inteligencia estadounidense detectó la salida de los rusos de la región de Jarkov, vio una oportunidad para que los ucranianos lograran un éxito operativo y transmitió la información. Por lo tanto, Ucrania decidió abruptamente atacar la región de Jarkov, que ya estaba prácticamente vacía de tropas rusas.

Al parecer, los rusos anticiparon la organización de referendos en las provincias de Lugansk, Donetsk, Zaporiya y Jerson. Se dieron cuenta de que el territorio de Jarkov no era directamente relevante para sus objetivos, y que estaban en la misma situación que con la Isla de las Serpientes en junio: la energía necesaria para defender este territorio era mayor que su importancia estratégica.

Al retirarse de Jarkov, la coalición rusa pudo consolidar su línea de defensa detrás del río Oskoll y reforzar su presencia en el norte de Donbas. Pudo realizar un importante avance en la zona de Bajmut, un punto clave en el sector Slavyansk-Kramatorsk, que es el verdadero objetivo operativo de la coalición rusa.

Al no haber más tropas en Jarkov para “acorralar” al ejército ucraniano, los rusos tuvieron que atacar la infraestructura eléctrica para impedir los refuerzos ucranianos por tren al Donbas.

En consecuencia, hoy todas las fuerzas de la coalición rusa se encuentran dentro de lo que podrían ser las nuevas fronteras de Rusia tras los referendos en las cuatro provincias del sur de Ucrania.

Una victoria pírrica

Para los ucranianos, se trata de una victoria pírrica. Avanzaron hacia Jarkov sin encontrar resistencia y apenas hubo combates. En su lugar, la zona se convirtió en una enorme “zona de muerte”, donde la artillería rusa destruyó a unos 4.000-5.000 ucranianos (unas dos brigadas), mientras que la coalición rusa sólo sufrió pérdidas marginales al no haber combates.

Estas pérdidas se suman a las de las ofensivas de Jerson. Según Serguei Shoigu, ministro de Defensa ruso, los ucranianos perdieron unos 7.000 hombres en las tres primeras semanas de septiembre. Aunque estas cifras no pueden verificarse, su orden de magnitud corresponde a las estimaciones de algunos expertos occidentales. En otras palabras, parece que los ucranianos han perdido alrededor del 25 por cien de las 10 brigadas que fueron creadas y equipadas en los últimos meses con ayuda occidental. Esto está muy lejos del ejército de un millón de hombres del que hablan los dirigentes ucranianos.

Desde el punto de vista político, es una victoria estratégica para los ucranianos y una pérdida táctica para los rusos. Es la primera vez que los ucranianos retoman tanto territorio desde 2014 y los rusos parecen estar perdiendo. Los ucranianos pudieron aprovechar esta oportunidad para comunicar su victoria final, lo que sin duda suscitó expectativas exageradas y les hizo estar aún menos dispuestos a entablar negociaciones.

Por ello, Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, dijo que “no es el momento de apaciguar los ánimos”. Esta victoria pírrica es, por tanto, un regalo envenenado para Ucrania. Ha llevado a Occidente a sobreestimar las capacidades de las fuerzas ucranianas y a empujarlas a emprender nuevas ofensivas, en lugar de negociar.

Las palabras “victoria” y “derrota” deben utilizarse con cuidado. Los objetivos declarados por Vladimir Putin de “desmilitarización” y “desnazificación” no consisten en ganar territorio, sino en destruir la amenaza del Donbas. En otras palabras, los ucranianos luchan por el territorio, mientras que los rusos buscan destruir capacidades. En cierto modo, al aferrarse al territorio, los ucranianos se lo están poniendo más fácil a los rusos. Siempre se puede recuperar el territorio, pero no las vidas humanas.

En la creencia de que están debilitando a Rusia, nuestros medios de comunicación están fomentando la desaparición gradual de la sociedad ucraniana. Suena paradójico, pero es la forma en que nuestros dirigentes ven a Ucrania. No reaccionaron a las masacres de civiles ucranianos de habla rusa en el Donbas entre 2014 y 2022, ni mencionan las pérdidas de Ucrania en la actualidad. De hecho, para nuestros medios de comunicación y autoridades, los ucranianos son una especie de “Untermenschen” cuyas vidas sólo sirven para satisfacer los objetivos de nuestros políticos.

La Unión Europea boicoteó las negociaciones de paz entre ucranianos y rusos

Entre el 23 y el 27 de septiembre se celebraron cuatro referendos, y las poblaciones locales tienen que responder a diferentes preguntas según su región. En las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, que son oficialmente independientes, la cuestión es si la población quiere unirse a Rusia. En los oblast de Jerson y Zaporozhe, que siguen formando parte oficialmente de Ucrania, la cuestión es si la población quiere permanecer dentro de Ucrania, ser independiente o formar parte de Rusia.

Sin embargo, todavía hay incógnitas en esta fase, como cuáles serán las fronteras de las entidades que se adscribirán a Rusia. ¿Serán las fronteras de las zonas ahora ocupadas por la coalición rusa o las fronteras de las regiones ucranianas? Si se trata de esto último, todavía podríamos tener ofensivas rusas para tomar las regiones restantes (oblasts).

Es difícil estimar el resultado de estos referendos, aunque se puede suponer que los ucranianos de habla rusa querrán con toda probabilidad abandonar Ucrania. Las encuestas, cuya fiabilidad no puede evaluarse, sugieren que el 80-90 por cien de ellos están a favor de unirse a Rusia. Esto parece realista debido a varios factores.

En primer lugar, desde 2014 las minorías lingüísticas de Ucrania están sometidas a restricciones que las convierten en ciudadanos de segunda clase. Como resultado, la política ucraniana ha hecho que los ciudadanos de habla rusa dejen de sentirse ucranianos. Esto fue incluso subrayado por la Ley de Derechos de los Pueblos Indígenas en julio de 2021, que es algo equivalente a las Leyes de Nuremberg de 1935, que dan diferentes derechos a los ciudadanos dependiendo de su origen étnico. Por ello, Vladimir Putin escribió un artículo el 12 de julio de 2021 en el que pedía a Ucrania que considerara a los rusoparlantes como parte de la nación ucraniana y no los discriminara, como propone la nueva ley.

Por supuesto, ningún país occidental protestó contra esta ley, que es una continuación de la abolición de la ley sobre las lenguas oficiales en febrero de 2014, que fue el motivo de la secesión de Crimea y Donbas.

En segundo lugar, en su lucha contra la secesión de Donbas, los ucranianos nunca intentaron ganarse los “corazones y las mentes” de los insurgentes. Por el contrario, han hecho todo lo posible para alejarlos, bombardeándolos, minando sus carreteras, cortando el agua potable, deteniendo el pago de pensiones y salarios o suspendiendo todos los servicios bancarios. Es lo contrario de una estrategia eficaz de contrainsurgencia.

Por último, los ataques con artillería y misiles contra la población de Donetsk y otras ciudades de las regiones de Zaporiya y Jerson, con el objetivo de intimidar a la población e impedir que acuda a las urnas, alejan aún más a la población local de Kiev. Actualmente, la población de habla rusa teme las represalias ucranianas si no se aceptan los referendos.

Así que tenemos una situación en la que los países occidentales dicen que no reconocerán estos referendos, pero por otro lado no han hecho absolutamente nada para animar a Ucrania a tener una política más inclusiva con sus minorías. Al final, lo que estos referendos pueden revelar es que nunca ha habido realmente una nación ucraniana inclusiva.

Además, estos referendos congelarán una situación y harán irreversibles las conquistas de Rusia. Curiosamente, si Occidente hubiera dejado que Zelensky siguiera con la propuesta que hizo a Rusia a finales de marzo de 2022, Ucrania habría conservado más o menos su configuración anterior a febrero de 2022. Como recordatorio, Zelensky había hecho una primera petición de negociaciones el 25 de febrero, que los rusos habían aceptado, pero que la Unión Europea había rechazado proporcionando un primer paquete de 450 millones de euros en armas. En marzo Zelensky hizo otra oferta que Rusia acogió con agrado y estaba dispuesta a discutir, pero la Unión Europea volvió a detenerlo con un segundo paquete de 500 millones de euros en armas.

Como explica Ukrainskaya Pravda, Boris Johnson llamó a Zelensky el 2 de abril y le pidió que retirara su propuesta u Occidente dejaría de apoyarla. Luego, el 9 de abril, durante su visita a Kiev, “BoJo” [Boris Johnson] repitió lo mismo al presidente ucraniano. Así que Ucrania estaba dispuesta a negociar con Rusia, pero Occidente no quiere negociaciones, como volvió a dejar claro “BoJo” [Boris Johnson] durante su última visita a Ucrania en agosto.

Sin duda, la perspectiva de que no habrá negociaciones es lo que ha impulsado a Rusia a participar en los referendos. Cabe recordar que Vladimir Putin siempre ha rechazado la idea de integrar los territorios del sur de Ucrania en Rusia.

También hay que recordar que, si Occidente estuviera tan comprometido con Ucrania y su integridad territorial, Francia y Alemania habrían cumplido sin duda sus obligaciones en virtud de los acuerdos de Minsk antes de febrero de 2022. Además, habrían dejado que Zelensky siguiera adelante con su propuesta de acuerdo con Rusia en marzo de 2022. El problema es que Occidente no vela por los intereses de Ucrania, sino por debilitar a Rusia.

El ejército ruso domina el arte operativo

En cuanto al anuncio de Vladimir Putin de una movilización parcial, hay que recordar que Rusia ha intervenido en Ucrania con muchas menos tropas de las que Occidente considera necesarias para llevar a cabo una campaña ofensiva. Hay dos razones para ello. En primer lugar, los rusos confían en su dominio del “arte operativo” y juegan con sus módulos operativos en el teatro de operaciones como un jugador de ajedrez. Esto es lo que les permite ser eficaces con una mano de obra reducida. En otras palabras, saben cómo llevar a cabo las operaciones con eficacia.

La segunda razón que nuestros medios de comunicación ignoran deliberadamente es que la gran mayoría de las acciones de combate en Ucrania son llevadas a cabo por las milicias del Donbas. En lugar de decir “los rusos” deberían (si fueran honestos) decir “la coalición rusa” o “la coalición rusófona”. En otras palabras, el número de tropas rusas en Ucrania es relativamente pequeño. Además, la práctica rusa es mantener las tropas sólo durante un período limitado en la zona de operaciones. Esto significa que suelen rotar las tropas con más frecuencia que Occidente.

A estas consideraciones generales se añaden las posibles consecuencias de los referendos en el sur de Ucrania, que probablemente ampliarán la frontera rusa en casi 1.000 kilómetros. Esto requerirá una capacidad adicional para construir un sistema de defensa más robusto, para construir instalaciones para las tropas, etc. En ese sentido, esta movilización parcial es una buena idea. En ese sentido, esta movilización parcial es una consecuencia lógica de lo que hemos visto anteriormente.

En Occidente se ha hablado mucho de los que intentaron salir de Rusia para evitar la movilización. Ciertamente existen, como los miles de ucranianos que trataron de escapar del reclutamiento y que se pueden ver en las calles de Bruselas conduciendo potentes y caros coches deportivos alemanes. Se ha hablado mucho menos de las largas colas de jóvenes ante las oficinas de reclutamiento militar y de las manifestaciones populares en apoyo de la decisión de movilización.

Putin no ha amenazado con recurrir a las armas nucleares

En cuanto a las amenazas nucleares, en su discurso del 21 de septiembre, Vladimir Putin mencionó el riesgo de una escalada nuclear. Naturalmente, los medios de comunicación conspirativos (es decir, los que construyen narrativas a partir de información no relacionada) hablaron inmediatamente de “amenazas nucleares”.

En realidad, esto no es cierto. Si leemos las palabras del discurso de Putin, podemos ver que no amenazó con usar armas nucleares. De hecho, nunca lo ha hecho desde que comenzó este conflicto en 2014. Sin embargo, ha advertido a Occidente de que no debe utilizar esas armas. Les recuerdo que el 24 de agosto, Liz Truss dijo que era aceptable golpear a Rusia con armas nucleares, y que estaba dispuesta a hacerlo, aunque eso condujera a la “aniquilación mundial”. No es la primera vez que la actual Primera Ministro británica hace una declaración de este tipo, que ya provocó advertencias del Kremlin en febrero. Además, les recuerdo que en abril de este año, Joe Biden decidió apartarse de la política estadounidense de “no ser el primero en usar” y, por lo tanto, se reserva el derecho a utilizar primero las armas nucleares.

Queda claro, por tanto, que Vladimir Putin no se fía del comportamiento totalmente irracional e irresponsable de Occidente, dispuesto a sacrificar a sus propios ciudadanos para alcanzar objetivos guiados por el dogmatismo y la ideología. Esto es lo que está ocurriendo ahora con la energía y las sanciones, y esto es lo que Liz Truss está dispuesta a hacer con las armas nucleares. Putin está ciertamente preocupado por las reacciones de nuestros dirigentes, que se encuentran en situaciones cada vez más incómodas debido a la catastrófica situación económica y social que han creado con su incompetencia. Esta presión sobre nuestros dirigentes podría llevarles a una escalada del conflicto sólo para no perder la cara.

En su discurso, Vladimir Putin no amenaza con utilizar armas nucleares, sino otro tipo de armas. Por supuesto, está pensando en las armas hipersónicas, que no necesitan ser nucleares para ser eficaces y que pueden derrotar a las defensas occidentales. Además, en contra de lo que dicen nuestros medios de comunicación, el uso de armas nucleares tácticas no forma parte de la doctrina de empleo rusa desde hace muchos años. Además, a diferencia de Estados Unidos, Rusia tiene una política de “no ser el primero en usarlas”.

En otras palabras, es Occidente y su comportamiento errático la verdadera fuente de inseguridad.

No estoy seguro de que nuestros políticos tengan una visión clara y objetiva de la situación. Los recientes tuits de Ignazio Cassis demuestran que su nivel de información es bajo. En primer lugar, cuando habla del papel y la neutralidad de Suiza en el ofrecimiento de sus buenos oficios, está un poco alejado de la geografía. En opinión de Rusia, Suiza ha abandonado su estatus de neutralidad y, si quiere desempeñar un papel constructivo en este conflicto, tendrá que demostrar su neutralidad. Estamos muy, muy lejos de ello.

En segundo lugar, cuando Cassis expresó a Lavrov su preocupación por el uso de armas nucleares, es evidente que no entendió el mensaje de Vladimir Putin. El problema de los dirigentes occidentales actuales es que ninguno de ellos tiene actualmente la capacidad intelectual para afrontar los retos que ellos mismos han creado con su propia estupidez. Probablemente habría sido mejor que Cassis expresara sus preocupaciones a Truss y Biden.

Los rusos -y Vladimir Putin en particular- siempre han sido muy claros en sus declaraciones y han hecho sistemáticamente lo que dijeron que harían. Ni más ni menos. Por supuesto, se puede estar en desacuerdo con lo que dice, pero es un error importante y probablemente incluso criminal no escuchar lo que dice. Porque si le hubiéramos escuchado, podríamos haber evitado que la situación se convirtiera en lo que es.

También es interesante comparar la situación general actual con lo que se describió en los informes de la Rand Corporation publicados en 2019 como el plan maestro para intentar desestabilizar a Rusia.

Como vemos, lo que estamos presenciando es el resultado de un escenario cuidadosamente planificado. Es muy probable que los rusos fueran capaces de anticipar lo que Occidente estaba planeando contra ellos. Así, Rusia pudo prepararse política y diplomáticamente para la crisis que se iba a crear. Es esta capacidad de anticipación estratégica la que demuestra que Rusia es más estable, más eficiente y más eficaz que Occidente. Por eso creo que si este conflicto se intensifica, será más por la incompetencia occidental que por un cálculo ruso.

Coronel Jacques Baud, del ejército suizo https://lavoixdelasyrie.com/kharkov-et-la-mobilisation/

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El Frente Polisario ha adquirido drones armados para enfrentar a la logística militar marroquí

El Polisario pronto adquirirá drones militares, con diferentes capacidades ofensivas, en su guerra contra las fuerzas de ocupación marroquíes. Fue el Ministro del Interior de la República Saharaui, Omar Mansour, quien reveló la información, durante una entrevista en de su visita oficial a Mauritania de esta semana.

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Estados Unidos presiona a Ucrania para que emprenda una ‘batalla decisiva’ en el frente sur

Ucrania tendría que emprender una batalla decisiva en el frente sur antes del invierno si quiere negar a Rusia la oportunidad de consolidar su poder en la región, según los diputados estadounidenses.

“Una verdadera catástrofe a largo plazo para Ucrania será que Rusia bloquee su acceso a los recursos hídricos desde Mariupol hasta Odessa. La savia de Ucrania es el acceso a Odesa, por lo que es importante que adopten una posición ofensiva en el sur, no sólo defensiva”, dice al Financial Times el senador estadounidense Chris Murphy (*).

Las fuerzas ucranianas deben “retomar el sur” antes de la llegada del invierno, ya que el deshielo otoñal dificultará enormemente los combates, mientras que los que estén a la defensiva tendrán ventaja.

Tales condiciones dificultarán las maniobras de ambos bandos, pero, según los analistas, darán ventaja a los que estén a la defensiva, ya que tendrán que moverse menos.

Según los estadounidenses, el control de la mayor parte del sur será crucial para cualquier negociación entre Rusia y Ucrania.

No obstante, hasta ahora los conatos de ofensiva ucraniana en el sur, en la región de Jerson, han fracasado a lo largo de este verano.

(*) https://www.ft.com/content/8c1bcb80-e5ff-47be-bf93-9533e5a66da2Pi